(SALVEDAD: A pesar de que a estas alturas debe estar entendido, aclaro que lo que sigue lo escribo en mi carácter personal y no como miembro del personal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico, DRNA.)
¡Qué es lo que hay, mi gente!
Francamente, no sé si atribuirlo a una filosofía de gobierno mal entendida y peor interpretada, o a una simple rencilla porque “los otros” lo hicieron y eso hay que borrarlo. Lo cierto es que al final de la semana pasada, lo que se entendió en su momento como un triunfo para las organizaciones y las personas que actuamos en defensa del medio ambiente en Puerto Rico, quedó borrado de un plumazo.
A lo que me refiero es a lo sucedido la semana pasada, cuando el gobernador Luis G. Fortuño Bruset firmó una directriz para suprimir las Órdenes Ejecutivas 2007-37 y 2008-22 (suscritas por su antecesor, Aníbal Acevedo Vilá—con quien no comparto su ideología política, para que lo sepan), mediante las cuales se designaba al Corredor Ecológico del Nordeste como una Reserva Natural, y declarar el lugar como un “área de planificación especial” (que tiene implicaciones menos restrictivas que las reservas naturales).
Lo que conocemos como el Corredor Ecológico del Noreste ocupa una cabida superficial de unas 1274 hectáreas (que equivalen a 3240 “cuerdas” o 3147 acres) entre los municipios de Fajardo y Luquillo, en la costa nordeste de Puerto Rico. El Corredor es un área cuyo valor ecológico ha sido reconocido desde los 1970s, con base en el carácter único de su diversidad biológica. Parte de esta biodiversidad única incluye aquellas especies de plantas y animales (especialmente aves) cuyo riesgo de extinción presente o futura en el estado silvestre es entre alto y extremadamente alto, por lo que merece hacerse esfuerzos especiales para su protección y conservación.
La existencia de esta biodiversidad única se atribuye principalmente a la variedad de hábitats naturales disponibles en las seis fincas que componen el Corredor. Estos hábitats incluyen (sin limitarnos a éstos): humedales estuarinos y aquéllos formados por la acción del agua dulce o salobre (por ejemplo, ciénagas herbáceas), un sistema de dunas residuales en el frente de playa, manglares de gran valor por su tamaño (árboles de mangle con alturas hasta de 20 metros), pantanos salobres de tipo poco común (dominados por el palo de pollo, Pterocarpus officinalis), una colina forestada de gran valor por su contenido de plantas de extremada rareza y una laguna bioluminiscente (Laguna Aguas Prietas).
Las aguas de mar circundantes a la porción costera del Corredor son parte del segmento costero preferido para el anidamiento de tortugas marinas como el tinglar (Dermochelys imbricata) y el carey de concha (Eretmochelys imbricata), especies en peligro de extinción, y en ellas también abundan las praderas de yerbas marinas, cuya vegetación es preferida por dichas tortugas y por el manatí antillano (Trichechus manatus), también en peligro de extinción.
El área del Corredor ha sido objeto de fuertes presiones, principalmente para construir allí desarrollos turísticos de tipo tradicional. Entre éstos se incluye el desarrollo de habitaciones de hotel, condohoteles, varios campos de golf de 18 hoyos, clubes de golf, clubes playeros y unidades de vivienda multifamiliar en varios edificios (incluidas villas orientadas al golf y a las actividades playeras). El problema es que algunos de los usos y actividades propuestos que acabo de describir no son permitidos bajo los distritos de zonificación vigentes para estos terrenos. Más aún, distintas organizaciones ambientalistas han propuesto como alternativa para estos terrenos, los usos asociados al ecoturismo o el turismo de naturaleza, los cuales son de menor impacto ambiental y ecológicamente sostenibles.
Para poder asegurar el disfrute de los valores naturales que caracterizan al Corredor, tanto por las actuales generaciones como por aquéllas a las que (como dice un antiguo proverbio nativo americano) hemos tomado prestado el mundo en el que vivimos, el gobierno de Puerto Rico y organizaciones no gubernamentales realizaron en su momento gestiones para obtener los fondos necesarios para adquirir los terrenos que lo forman. No se trata de un proceso sencillo, ya que requiere una serie de pasos y reviste un montón de “sutilezas” en cuyos detalles no creo pertinente entrar aquí. No obstante, sí puedo decir que ese tipo de gestión suele ser respaldada por el levantamiento de información científica de índole ambiental, datos científicos por medio de los cuales se describen los valores naturales del lugar, y que ayudan en el proceso de diseñar las estrategias que ayudarán a proteger esos valores naturales.
Pero antes de que se me vayan a marear con lo que están leyendo, les diré una cosa: Yo sé de lo que les estoy escribiendo, por haber formado parte (tal vez no muy visible, pero no por ello menos importante) de ese proceso.
Así que podrán imaginarse cómo yo—Luis Daniel Beltrán Burgos, M.S., P.P.L.—me siento al enterarme que la nueva administración de gobierno ha anulado de un plumazo todo el esfuerzo invertido en la protección del Corredor Ecológico del Noreste. Sobre todo, me deja muy desagradablemente sorprendido ver cuál es la razón que se invoca para esta decisión:
“Entendemos que faltó un análisis ponderado sobre el proceso que delimitaría sobre 3000 cuerdas de terreno como reserva natural.”
(Héctor Morales Vargas, presidente de la Junta de Planificación de Puerto Rico) (Énfasis añadido.)
O sea, que el ejercicio anterior mediante el cual se caracterizó el Corredor y se diseñaron las estrategias para proteger los valores naturales que le dan su importancia y su verdadero atractivo, ¿fue una pérdida de tiempo? ¿No produjo resultados que valieran la pena? ¿O será que los resultados de ese ejercicio son un obstáculo hacia la consecución de la aspiración de ciertos intereses, de promover el desarrollo turístico tradicional dentro de la zona?
Para mí, es una pena que se dé una situación como ésta, en la que se echa por tierra todo el esfuerzo por proteger un área de gran belleza paisajista y valor ecológico, tal vez por darle el gusto a quienes pretenden soslayar esa belleza y ese valor natural (aunque después se llenen la boca tratando de hacer creer lo contrario) mediante un desarrollo turístico tradicional. Pero lo que me parece más penoso e inaceptable es que se pueda estar escondiendo algún otro motivo detrás de la implicación de que no se hizo un ejercicio responsable de análisis que llevara a la designación del Corredor Ecológico del Noreste como Reserva Natural (y en su lugar, se designe la misma área como “área de planificación especial”).
Ojalá y al final las consecuencias para los terrenos del Corredor Ecológico del Noreste no sean tan severas… pero yo no estoy muy optimista que digamos.
¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!
Otras fuentes sobre este tema:
- Coalición del Corredor Ecológico del Noreste demanda a la Junta de Planificación (Prensa Comunitaria, 2 de noviembre de 2009)
- Sin protección el Corredor Ecológico del Noreste (Diálogo Digital, 30 de octubre de 2009)
- “Mienten” sobre el Corredor Ecológico del Noreste (Primera Hora, 2 de noviembre de 2009)
- El corredor debe ser preservado (Editorial de El Nuevo Día, 3 de noviembre de 2009)
P.S. No quiero despedirme por hoy sin darle la más cordial bienvenida a un blog que tal vez ustedes habrán visto en la lista de novedades en RSS, bajo el título Ecoturismo y Ambiente. A partir de este momento, dicho blog se conocerá como la Revista Atabey. El mismo continúa como hasta el momento, dirigido por la periodista Marielisa Ortiz Berríos, con quien he compartido en varias actividades profesionales, y de quien me consta personalmente su gran capacidad y dedicación a los temas medioambientales y de planificación.
Lamentablemente, Marielisa pasó a formar parte del “selecto” grupo de compañeros del servicio público cuyos despedidos entran en vigencia al final de la semana que entra en enero de 2010. No obstante, tengo la certeza de que ésta o cualquier otra misión que emprenda desde aquí en adelante, ella la acometerá con dignidad y profesionalismo, sea dónde sea.
(Y si quieren tener una idea de lo que les digo, sólo tienen que ver la entrada en la que ella explica la mudanza de su blog. De hecho, me alegra mucho que sea a WordPress. ¡Magnífica elección!)
¡Buena suerte, Marielisa, y que siempre vengan cosas buenas para ti!
LDB
¡Qué tal, mi gente!
Lo bueno de tomarse un par de semanas de vacaciones—como estoy haciendo desde la semana pasada—es que uno se desconecta de ciertas situaciones, como el “relajito” que tiene(-n) algún (algunos) oportunista(s) de aprovechar la situación de los despidos en el gobierno puertorriqueño para llamar por la línea de emergencias “911” y propalar una supuesta amenaza de bomba contra mi lugar de trabajo (y ya ustedes saben que me refiero al DRNA). Y aunque uno nunca sabe cuándo se logrará el propósito de quienes acostumbran jugar ese jueguito, no deja de causar problemas más serios que los que se pretende resolver. Y lamento mucho decir esto, pero con tales amenazas no se logrará el propósito de que se derogue la infame Ley 7 de 2009; más bien lo que logrará es una mayor antipatía, de parte de aquéllos(as) a quienes se pretende reivindicar. Lamentablemente, en situaciones como ésta sale a relucir lo peor de algunos que se supone son seres humanos—y con sus acciones demuestran todo lo contrario. Pero a eso no es a lo que voy.
El caso es que este receso para descansar un poco y para asegurar que mi salud esté bien* me ha permitido observar mejor el desarrollo de los acontecimientos cuyas raíces se remontan a los tiempos de decisiones mal tomadas sobre las finanzas gubernamentales (y como yo siempre insisto en decir, los dos partidos políticos principales en Puerto Rico—el PPD y el PNP—no están para nada libres de polvo y paja en cuanto a la toma de esas decisiones), y que han venido a estallar con la implantación de la Ley 7 de 2009. Y por supuesto, es materia obligada anotar algo sobre el Paro Nacional efectuado el 15 de octubre de 2009 en la intersección de la Avenida Franklin D. Roosevelt y el acceso oeste al centro comercial Plaza Las Américas en Hato Rey.

Mapa del lugar donde se llevaron a cabo las actividades del Paro Nacional (San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009).

Imagen aéera del lugar donde se llevaron a cabo las actividades del Paro Nacional (San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009)
Más allá de lo que ya se ha dicho, lo cierto es que el Paro Nacional llevó a la movilización de muchos sectores, que no se limitaron a los directamente afectados por la Ley 7 (o sea, los servidores públicos víctima de los recientes despidos): maestros de educación primaria y secundaria, trabajadores de electricidad, estudiantes universitarios, músicos, teatreros y otros artistas, camioneros… todos tuvieron su razón para desahogarse en contra de las acciones gubernamentales recientes (¡y las que están por venir!), y en contra de quienes las han ejecutado hasta el momento.
Por supuesto, para estos últimos ha sido como si con ellos no fuera, y han hecho cuanta cosa se les ha ocurrido para desvalorizar cualquier logro que el Paro pudo haber obtenido, desde restarle importancia a la cantidad de gente presente (como el actual Secretario de Estado, Kenneth McClintock-Hernández, quien asegura—supuestamente, con la ayuda de la herramienta Google Earth™—que en el área donde se congregó la multitud no había ni 15000 personas, y que quien le viniera a decir que había más gente allí—por ejemplo, 100000 personas o más—posiblemente estaría “consumiendo sustancias controladas”… ¡qué pantalones!), hasta reiterar que en las decisiones ya tomadas de despedir a 16,970 servidores públicos (lo que en la entrada anterior ejemplifiqué con la descuartización del perro para referirme a la manera errónea de resolver un problema, más de eficiencia laboral que de tamaño de la nómina gubernamental) no hay vuelta atrás.
Sin embargo, el problema es que en la protesta contra este proceder gubernamental, parece que tampoco habrá vuelta atrás. Y van a seguir los actos de repudio contra esas acciones y contra quienes las implantaron, como el que hizo ese mismo día René Pérez, mejor conocido como el Residente del dúo de reggaetón Calle 13, cuando en su participación como “maestro de ceremonias” (¿como que no pega con él ese concepto tan anticuado?) de los Premios MTV 2009, dijo (entre otras cosas) que…
América Latina no está completa sin Puerto Rico y Puerto Rico no es libre. Hoy 15 de octubre los puertorriqueños marcharon contra el desempleo, porque el gobernador de Puerto Rico los dejo sin trabajo y el gobernador de Puerto Rico es un hijo de la gran p…. Yo lo puedo decir porque sé y porque tengo influencia. Hoy los puertorriqueños estamos de pie.
Residente le tira con to’ a Fortuño (Primera Hora, San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009)
Expresiones que por más que se pudieran justificar (hasta por la madre del propio Residente), también han llevado al repudio por parte de las autoridades gubernamentales. Repudio que incluye la decisión del alcalde de San Juan, Jorge A. Santini Padilla, de cancelar un espectáculo en el que participaría Calle 13, pautado para el 31 de octubre en el Coliseo Roberto Clemente (que por cierto, lo podrán ubicar en la foto de arriba)—y eso, que el espectáculo sigue en pie mientras escribo esto y lo que se canceló fue la participación de Calle 13 en el mismo, pero por favor, que nadie diga que fue por una “represalia” del alcalde contra Calle 13 por sus expresiones contra el gobernador Fortuño, ¿OK?
(Y aprovecho para dejar claro una cosa: Personalmente, yo no creo que René “Residente” Pérez debió haber utilizado las palabras fuertes que utilizó en la ocasión, para referirse a una situación que como los proverbiales “trapos sucios”, los puertorriqueños ya estamos tratando de lavar en nuestra propia casa, en lugar de estarlos exhibiendo a la vista del mundo. Sin embargo, creo que él entendió que la plataforma a su disposición se prestaba para ello—digo, ¿qué más se puede esperar de los Premios MTV 2009?—y la utilizó libremente, como ya había advertido unos días antes que lo haría, sin que se le quedara nada por dentro. Así que ni modo… ¡lo hecho, hecho está!)
Así que de ahora en adelante seguiremos viendo a un bando y al otro haciendo sus movidas correspondientes, a ver quién prevalece en un juego de ajedrez en el que los que estamos en medio somos peones. Como decía en la entrada pasada, en esta situación de los despidos en el gobierno de Puerto Rico, lo peor aún no ha pasado (por más que el gobernador Luis G. Fortuño Bruset insista en decir lo contrario). Lo que estamos viendo en estos días, es tan sólo el comienzo de la partida.
¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!
* Por si se preguntan, no es que yo enfrente problemas de salud en estos días. Simplemente aproveché para hacerme un chequeo médico general—algo no me hacía en mucho tiempo… OK, llámenlo “negligencia” de mi parte, si quieren—y el mismo arrojó resultados normales en la mayoría de los indicadores habituales… salvo por uno que otro que resultó ser levemente alto, pero no tanto como para que no se pueda controlar con dieta y ejercicios (y con eso, lo digo todo; el resto, a su imaginación se lo dejo). Así que no se preocupen, que hay Luis Daniel Beltrán para rato…
LDB
¡Última hora, mi gente! Esta mañana, mientras yo revisaba si tenía mensajes en mi correo electrónico, me encontré con una nota que podría sonar cómica, si no reflejara una realidad tan trágica.
Resulta que al inicio del presente periodo escolar en China (el pasado 1 de septiembre de 2009 ), se le hizo a varios niños de lo que en Puerto Rico sería una escuela elemental (grados primero al sexto, o aproximadamente de 6 a 12 años de edad) la tan gastada y antipática pregunta, “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”. Una niñita le contestó al entrevistador que ella quería llegar a ser un funcionario público, pero cuando el entrevistador le preguntó qué clase de funcionario público quería ser, ella—me imagino que con toda la candidez y la inocencia del mundo—contestó…
(¡Sí! Ya saben lo que viene aquí: Redoble de tambores, por favor…)
¡UN FUNCIONARIO PÚBLICO CORRUPTO, PORQUE LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS CORRUPTOS SIEMPRE TIENEN MUCHAS COSAS (PERTENENCIAS, POSESIONES) LINDAS!
(¡Exactamente como lo están leyendo! Y por favor, después no digan que no les advertí al comienzo de esta entrada.)
Y como con la censura a las obras literarias por parte del Departamento de Educación de la que escribí en mi entrada anterior, “las reacciones no se hicieron esperar”. (Otra vez el maldito cliché ése…) Desde que no se debe tomar muy en serio ese tipo de comentario por parte de un niño—que de todos modos, no ha desarrollado aún la malicia suficiente para sobrevivir en la olla de grillos que le espera—hasta que la expresión de la niña representa un comentario triste sobre la realidad, sobre la falta de una sólida enseñanza de valores, sobre la inocencia que dice en público lo que los adultos no se atreven a admitir (¿se acuerdan de “El Traje Nuevo del Emperador”?), sobre la forma en la que se ejercita el poder del estado sobre sus ciudadanos—con todos sus excesos, con toda su codicia.
Por supuesto, cabría pensar que cosas como ésa sólo ocurren en países como China, donde un poder centralizado dicta las vidas de sus ciudadanos, mientras quienes ostentan ese poder se dan la buena vida (¿acaso necesito mencionar nombres?). ¿Pero aquí en Puerto Rico? ¿Quién dijo eso? Digo, hasta el momento, con tantos ejemplos que vemos a diario (legisladores que adquieren riquezas de la noche a la mañana, como si tuvieran ese derecho por la gracia divina, o funcionarios que insultan y ofenden a quienes no son tan “agraciados” como ellos porque such is life… ¿de veras quieren que siga citando ejemplos?), dudo mucho que una cosa como ésa vaya a ocurrir en Puerto Rico… digo, eso creo…
Pero bueno, ¡vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien.
(¡Ah! Y antes de que se me olvide, aquí está el enlace a la síntesis que hace Global Voices Online de la contestación de la niña y las reacciones de la blogósfera china—traducidas al inglés. Allí también está el vídeo del reportaje en cuestión—en su idioma original—, en el que el rostro de la niña aparece borroso, presumo que para protegerla de cualquier posible represalia.)
LDB
¡Qué tal, mi gente!
Yo no sé cómo lo vean ustedes, pero la administración de gobierno que nos ha tocado para estos cuatro años está llena de contrastes. Por un lado, promete en su programa de gobierno (el del PNP) que procurará resolver la crisis económica puertorriqueña, ocasionada por años (¿no sonaría mejor “décadas”?) de mala administración gubernamental, sin recurrir al despido de empleados públicos. Por el otro lado, proyecta despedir unos 30000 empleados públicos para lograr un “ahorro” de US$3200 millones (y con los primeros 8000 despidos no han conseguido ni una quinta parte del ahorro pretendido). Por un lado, proclama un plan para detener el avance de la delincuencia, bajo la premisa de que “está funcionando”. Por el otro lado, la delincuencia se dispara a niveles alarmantes, hasta en las propias narices de la Policía de Puerto Rico—y ésta, para curarse en salud, alega que ello demuestra el “éxito” de su plan. Por un lado, promete ayudar al desarrollo de las comunidades pobres, aquéllas que buscan salir de la miseria para construirse un futuro de esperanza. Por el otro lado, hacen todo lo posible por socavar esa esperanza, ya sea eliminando los instrumentos legales que ayudarían a las comunidades a levantarse en sus pies por su propio esfuerzo (como en el caso de las ocho comunidades alrededor del Caño Martín Peña), o indisponiéndose contra las comunidades que reclaman beneficiarse de aquello que tanto esfuerzo y sacrificio les ha costado defender.
Muestra de lo tercero han sido las expresiones vertidas el 29 de agosto de 2009 por el asesor del proyecto “Portal de Futuro” “Riviera del Caribe”, José R. (“Cheo”) Madera, en la estación radial NotiUno (y recogidas después por la prensa puertorriqueña cuando se divulgaron por otra estación de radio, WKAQ-AM 580, luego de que se le hicieran llegar al periodista de esa emisora, Julio Rivera Saniel), en las que se refirió a los líderes comunitarios del municipio de Ceiba (en la costa este de Puerto Rico) como “crápulas”, “garrapatitas” y “vividores”…
¡Exactamente lo que están leyendo! Así fue como ese “funcionario público” se refirió a aquéll@s cuyo único “pecado”—si lo entiendo correctamente, y si me equivoco me corrigen (pero con evidencia)—es reclamar una justa participación en la bonanza económica que se espera que resulte del aprovechamiento de los terrenos de lo que hasta hace un par de años se conocía como la base Roosevelt Roads del U.S. Navy (la cual tiene una función importante en la trama del episodio “The Immortals” de la serie televisiva NCIS, estrenado en Estados Unidos en octubre de 2003). A quienes no tienen porqué estarle aguantando insultos a nadie… ¡a nadie!… como los que les espetó semanas antes el hoy ex-administrador del mismo proyecto, Jaime González* (y que también gracias al periodista Rivera Saniel trascendieron a la luz pública, con el resultado que ya conocemos).
(* Aparte: Habrán notado que ni en esta entrada ni en la anterior me he dignado en utilizar el nombre completo de esta persona, Jaime González Goenaga, ya que su apellido materno es el mismo de uno de mis más recordados amigos de otros tiempos, el profesor Carlos Goenaga Portela, quien murió hará unos 15 años más o menos, haciendo lo que más le gustaba hacer: enseñando a las nuevas generaciones a apreciar y conservar las riquezas del fondo marino, a valorar lo sustantivo por encima de lo aparente. Y entenderán que prefiero honrar el recuerdo de ese apellido, y no lo contrario.)
Es interesante ver cómo estos insultos vienen de parte de una persona cuyo historial deja un espacio tan grande para la duda, como para un@ caerse si se descuida. Una persona a la que se le imputa participar en un esquema para cobrar dos veces una factura por servicios prestados como contratista gubernamental, y sobre cuyos contratos actuales—particularmente un contrato por US$96000 con el Senado de Puerto Rico, para asesorarlo en quién sabe qué—parece imperar la “ley del silencio” (como en los sectores marginados que tanto asco le dan), ya que nadie—empezando por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset—sabe nada, y nadie dice nada.
Lo único que sí se sabe es que su contrato como asesor del Portal del Futuro de la Riviera del Caribe fue cancelado el mismo día en que se divulgaron sus tan desafortunadas expresiones (el 9/09/09… ¡uy!), como lo informan tanto El Nuevo Día como Primera Hora en sus ediciones cibernéticas. Y la razón que invoca quien lo contrató—por cierto, el mismo secretario de gabinete que proclamó a los intereses privados como los dueños de Puerto Rico—fue que “sus servicios ya no son necesarios”. O sea, que ya cumplió su función como hired gun en el tema del redesarrollo de Roosevelt Roads, y todo lo que necesitaba para coronar su gestión fue menospreciar a quienes no son tan “agraciados” como él, a quienes no tendrán la oportunidad de disfrutar de unos terrenos que—le guste a quien le guste—también son de ellos, a quienes tendrán que enviciarse y seguir jugando a la Loto o al “Pega 3” para poder aspirar a los beneficios del poder.
¿Qué es lo que está ocurriendo aquí? ¿De dónde está saliendo todo este despliegue de arrogancia, de prepotencia, de mostrar hostilidad hacia quienes tratan de hacer las cosas bien, quienes tratan de destetar a los más necesitados del mantengo y de la limosna que le tiran quienes se proclaman como los líderes electos del país? ¿Será que como en el caso de las comunidades del Caño Martín Peña, a los poderosos les molesta esa competencia “por el corazón y las mentes” de los residentes de las comunidades? ¿O será que a la larga los sectores poderosos y sus aliados gubernamentales querrán “darle un escarmiento” a quienes se atreven a quitarles el control de todo un pueblo (de la misma manera que el mismo partido que hoy está en el poder—el PNP—quiso en su momento “darle un escarmiento” a los independentistas por medio de los lamentables hechos del Cerro Maravilla), y quieren comenzar socavando la confianza de los residentes de las comunidades en sus líderes?
Pero peor aún, ¿es ésa la política pública sancionada oficialmente por la actual administración puertorriqueña? Yo sigo deseando que ello no sea así, pero cada vez que veo a algún personero gubernamental hacer “con su boca de comer” unas expresiones que laceran la dignidad—la misma que la Constitución de Puerto Rico de 1952 dice en su Carta de Derechos que “es inviolable”—de los sectores que no son “agraciados”, me lleno más y más de dudas. Pero bueno, a fin de cuentas (expresión que últimamente se suele sustituir con el impropio calco, “al final del día”), dice el refrán que “el pez muere por la boca”… ¡y hasta el momento vamos por dos “peces muertos”! (Y Dios sabe cuántos más les seguirán después de esto…)
¡Y vamos a dejar eso ahí! A mi gente buena de verdad: Cuídense mucho y pórtense bien. Y a quienes se creen mejores que los demás… ¡piénsenlo bien, antes de morir por la boca!
No, todavía no lo puedo dejar ahí, porque no quiero dejar pasar la oportunidad para comentar sobre la noticia de que el Departamento de Educación de Puerto Rico ha mandado a prohibir el uso de ciertos textos literarios en español en el undécimo grado (tercer año de escuela superior) por contener un lenguaje ‘inaceptable’, ‘extremadamente burdo y soez’. Y lo peor de eso es que el funcionario responsable de ejecutar esta orden, admite “con su boca de comer” (¿les huele aquí también a pez muerto?) que desconocía el valor de los libros en cuestión… ¡porque él no los había leído! Total, lo único que él estaba haciendo era seguir (irreflexivamente) las instrucciones de sus jefes—más o menos lo mismo que en su momento hizo el Col. Oliver North cuando el escandaloso caso Irán-Contra.
OK, voy con esa frase que ya se ha vuelto un clisé: “Las reacciones no se han hecho esperar.” (¡Ya está, ahí la tienen!) Y ciertamente la blogósfera boricua ha sido bastante implacable con el tema. De todas las reacciones que he visto hasta el momento en que escribo—entre las que quiero destacar las de Edwin, Isabel, Prometeo e Ivonne—, la que me parece la más contundente ha sido la de la escritora Mayra Santos Febres, quien diseca la lista de las obras “prohibidas” en el ánimo de ver si hay alguna razón lógica que justifique por qué no se debe exponer a un adolescente que está empezando a conocer la vida a un “lenguaje soez y chabacano”, que comoquiera lo está escuchando a diario en la calle, y en su propia casa, bajo su propio techo. (Y por si la señora Santos llegara a leer esto: yo leí en mis años universitarios El entierro de Cortijo y al sol de hoy yo tampoco entiendo porqué estos señores lo están censurando. ¡Que conste!) Sobre todo, ella da en el clavo al cuestionar dónde, en qué parte de esos libros, hay algún mensaje “pernicioso” para el desarrollo integral de nuestros niños y adolescentes, que pueda preocupar tanto a las mentes estrechas (que de tan estrechas que son, yo no las llamaría “mentes”, para mí eso no sería lo correcto) que dominan en el país. Definitivamente, ésa es una entrada cuya lectura les recomiendo encarecidamente.
Y ciertamente es importante cuestionar el por qué de decisiones disparatadas como ésta. ¿Tendrá alguien tanto miedo de que se enseñe a los estudiantes del sistema escolar público a expandir sus mentes, a cuestionar lo que tanto se da por sentado, a PENSAR? ¿Le convendrá a alguien que nuestros estudiantes no desarrollen su sensibilidad como seres humanos que son (que somos) y se conviertan en autómatas, en seres que no puedan aprender de la rica experiencia humana? ¿Será que la misión del sistema educativo puertorriqueño es evitar que se formen “crápulas”, “garrapatitas” y “vividores”, y más bien formar seres que se conformen con no ser “agraciados”?
Yo me niego a creer que eso sea así…
Y ahora sí… ¡vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien.
LDB


























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