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	<title>Comentarios en: Es Muy Facil Entrar&#8230; Lo Dificil es Salir!</title>
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	<description>Mis impresiones personales sobre las cosas que suceden en este mundo de absurdos sin fin... con un toque liviano de vez en cuando, para salir de lo rutinario.</description>
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		<title>Por: Luis Daniel</title>
		<link>http://luisdbeltranpr.wordpress.com/2008/09/24/es-muy-facil-entrar-lo-dificil-es-salir/#comment-62</link>
		<dc:creator>Luis Daniel</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 02:06:28 +0000</pubDate>
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		<description>(El siguiente es un relato verídico.  Los nombres fueron cambiados... ¡porque me dio la gana!  PUNTO.)

&quot;Eran las tres de la tarde cuando mataron a Lola...&quot;

(OOOOOOOOOOPS!  Libreto equivocado...)

&quot;Miércoles, 24 de septiembre...  Había un asomo de sol en Puerto Rico tras las incesantes lluvias del fin de semana anterior...  Me encontraba esa mañana de vacaciones en mi casa...  Mi compañero—de trabajo, que conste—... no &#039;guisa&#039; en este episodio...  Nuestro jefe, tampoco...  Yo me apellido Beltrán...

&quot;Eran las 8 de la mañana...  Había terminado de limpiar el plato, la taza y los utensilios del desayuno cuando me dirigí desde el fregadero de mi cocina unos 3 ó 4 metros más adelante... a la mesa del comedor...

&quot;Fue allí donde me enfrenté con el periódico &#039;El Nuevo Día&#039;...  En la primera plana aparecía una cifra ominosa, en letras rojas sobre fondo dorado...  Una cifra de lo que a cada hombre y mujer, a cada adulto y niño, a cada quién y cada cuál le corresponde de la actual deuda pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico...  &lt;strong&gt;Doce mil seiscientos cincuenta y ocho dólares (US$12 658 ) por cabeza...&lt;/strong&gt; Había que parar ese robo...&quot;

OK, les pido de entrada que me disculpen si esta imitación del inicio de un episodio de la vieja teleserie policial &quot;Dragnet&quot; me quedó pésima, pero de momento no se me ocurre otra manera de dramatizar mi encuentro (¿encontronazo?) con que el mismo gobierno para el cual yo trabajo como biólogo-en-funciones-de-planificador-ambiental arrastra una deuda que ha crecido de manera descomunal en los primeros años del nuevo siglo.  Según un informe del Centro para la Nueva Economía (CNE, una organización privada), al que corresponde la primera plana a la que me refiero arriba,* el gobierno de Puerto Rico arrastra un déficit estructural de US$1 633 millones, al que lo complica la práctica gubernamental de tomar prestados dineros no recurrentes para cuadrar el presupuesto de gastos del estado (algo que ya yo mencioné en esta entrada).  Según el CNE, la situación ha llegado al punto de que el crecimiento de la deuda pública entre los años 2000 y 2008 (9.54%)** es prácticamente el doble del crecimiento del producto nacional bruto puertorriqueño durante el mismo periodo (4.89%).  Y lo peor de todo es que esa deuda pública, cuando se distribuye entre las casi 4 millones de hombres y mujeres que habitamos en Puerto Rico, se traduce en un estimado de US$12 658 por cabeza... la clase de deuda que cualquiera de nosotros tarda años en reponer, con todo el sacrificio que ello representa...

Ciertamente, una noticia así no puede venir en un momento más inoportuno, cuando todavía se debate en los EE.UU. si va o no va la liquidación de US$700 mil millones a las instituciones financieras, que por cierto, salió derrotada en la Cámara de Representantes estadounidense el lunes 29 de septiembre, pero que se iba a considerar comoquiera en el Senado mientras escribo este comentario el 1 de octubre.

Ahora bien, lo que yo me pregunto es cuán aceptables serán para nuestros &quot;líderes&quot; políticos y gubernamentales las medidas que grupos como el CNE proponen para remediar este problema.  Algunas de las ideas del CNE que me atraen incluyen la simplificación del sistema contributivo, la imposición de penalidades por actividades nocivas al medio ambiente (a lo mejor una medida así nos facilitaría grandemente la tarea a quienes hacemos trabajo ambiental), exigir que cualquier gasto gubernamental requiera una fuente de repago (algo tan justo como cuando a mí se me pide que demuestre mi capacidad para repagar el préstamo que estoy solicitando) y que cada agencia se vea obligada a justificar los fondos que se le asignan (quién sabe y a lo mejor esto último ocasiona que muchas de las agencias del gobierno de Puerto Rico—¿he mencionado nombres yoooooooooo?—se evalúen a fondo y se vean en la necesidad de eliminar funciones innecesarias y asignar los recursos asociados a dichas funciones a aquellas áreas en las que pueden ser más productivos... ¡y yo sé de qué estoy hablando!).

Total, es cuestión de voluntad y del interés que los &quot;líderes&quot; puedan tener en enfrentar esta fuerte situación económica y retomar el camino hacia una vida mejor para las generaciones puertorriqueñas de hoy y del mañana.  Lo único malo de esto es que tal vez estoy pidiendo demasiado...

Mientras tanto, en lo que el hacha va y viene... pues, a ver de dónde yo saco para abonar a los doce mil seiscientos cincuenta y ocho dólares que me corresponden de esta deuda... ¡a lo mejor yo también le prendo una vela a la Virgen de la Caridad del Cobre!


* FUENTE: &lt;a href=&quot;http://www.elnuevodia.com/XStatic/endi/template/content.aspx?se=nota&amp;id=463766&quot; title=&quot;Rompe récord la deuda pública&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;Rompe récord la deuda pública&lt;/a&gt;, El Nuevo Día, 24 de septiembre de 2008 (incluye infográficas).

** Para no complicarme la vida, seguiré de ahora en adelante la usanza habitual en Puerto Rico, o sea, el punto como separador décimal.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>(El siguiente es un relato verídico.  Los nombres fueron cambiados&#8230; ¡porque me dio la gana!  PUNTO.)</p>
<p>&#8220;Eran las tres de la tarde cuando mataron a Lola&#8230;&#8221;</p>
<p>(OOOOOOOOOOPS!  Libreto equivocado&#8230;)</p>
<p>&#8220;Miércoles, 24 de septiembre&#8230;  Había un asomo de sol en Puerto Rico tras las incesantes lluvias del fin de semana anterior&#8230;  Me encontraba esa mañana de vacaciones en mi casa&#8230;  Mi compañero—de trabajo, que conste—&#8230; no &#8216;guisa&#8217; en este episodio&#8230;  Nuestro jefe, tampoco&#8230;  Yo me apellido Beltrán&#8230;</p>
<p>&#8220;Eran las 8 de la mañana&#8230;  Había terminado de limpiar el plato, la taza y los utensilios del desayuno cuando me dirigí desde el fregadero de mi cocina unos 3 ó 4 metros más adelante&#8230; a la mesa del comedor&#8230;</p>
<p>&#8220;Fue allí donde me enfrenté con el periódico &#8216;El Nuevo Día&#8217;&#8230;  En la primera plana aparecía una cifra ominosa, en letras rojas sobre fondo dorado&#8230;  Una cifra de lo que a cada hombre y mujer, a cada adulto y niño, a cada quién y cada cuál le corresponde de la actual deuda pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico&#8230;  <strong>Doce mil seiscientos cincuenta y ocho dólares (US$12 658 ) por cabeza&#8230;</strong> Había que parar ese robo&#8230;&#8221;</p>
<p>OK, les pido de entrada que me disculpen si esta imitación del inicio de un episodio de la vieja teleserie policial &#8220;Dragnet&#8221; me quedó pésima, pero de momento no se me ocurre otra manera de dramatizar mi encuentro (¿encontronazo?) con que el mismo gobierno para el cual yo trabajo como biólogo-en-funciones-de-planificador-ambiental arrastra una deuda que ha crecido de manera descomunal en los primeros años del nuevo siglo.  Según un informe del Centro para la Nueva Economía (CNE, una organización privada), al que corresponde la primera plana a la que me refiero arriba,* el gobierno de Puerto Rico arrastra un déficit estructural de US$1 633 millones, al que lo complica la práctica gubernamental de tomar prestados dineros no recurrentes para cuadrar el presupuesto de gastos del estado (algo que ya yo mencioné en esta entrada).  Según el CNE, la situación ha llegado al punto de que el crecimiento de la deuda pública entre los años 2000 y 2008 (9.54%)** es prácticamente el doble del crecimiento del producto nacional bruto puertorriqueño durante el mismo periodo (4.89%).  Y lo peor de todo es que esa deuda pública, cuando se distribuye entre las casi 4 millones de hombres y mujeres que habitamos en Puerto Rico, se traduce en un estimado de US$12 658 por cabeza&#8230; la clase de deuda que cualquiera de nosotros tarda años en reponer, con todo el sacrificio que ello representa&#8230;</p>
<p>Ciertamente, una noticia así no puede venir en un momento más inoportuno, cuando todavía se debate en los EE.UU. si va o no va la liquidación de US$700 mil millones a las instituciones financieras, que por cierto, salió derrotada en la Cámara de Representantes estadounidense el lunes 29 de septiembre, pero que se iba a considerar comoquiera en el Senado mientras escribo este comentario el 1 de octubre.</p>
<p>Ahora bien, lo que yo me pregunto es cuán aceptables serán para nuestros &#8220;líderes&#8221; políticos y gubernamentales las medidas que grupos como el CNE proponen para remediar este problema.  Algunas de las ideas del CNE que me atraen incluyen la simplificación del sistema contributivo, la imposición de penalidades por actividades nocivas al medio ambiente (a lo mejor una medida así nos facilitaría grandemente la tarea a quienes hacemos trabajo ambiental), exigir que cualquier gasto gubernamental requiera una fuente de repago (algo tan justo como cuando a mí se me pide que demuestre mi capacidad para repagar el préstamo que estoy solicitando) y que cada agencia se vea obligada a justificar los fondos que se le asignan (quién sabe y a lo mejor esto último ocasiona que muchas de las agencias del gobierno de Puerto Rico—¿he mencionado nombres yoooooooooo?—se evalúen a fondo y se vean en la necesidad de eliminar funciones innecesarias y asignar los recursos asociados a dichas funciones a aquellas áreas en las que pueden ser más productivos&#8230; ¡y yo sé de qué estoy hablando!).</p>
<p>Total, es cuestión de voluntad y del interés que los &#8220;líderes&#8221; puedan tener en enfrentar esta fuerte situación económica y retomar el camino hacia una vida mejor para las generaciones puertorriqueñas de hoy y del mañana.  Lo único malo de esto es que tal vez estoy pidiendo demasiado&#8230;</p>
<p>Mientras tanto, en lo que el hacha va y viene&#8230; pues, a ver de dónde yo saco para abonar a los doce mil seiscientos cincuenta y ocho dólares que me corresponden de esta deuda&#8230; ¡a lo mejor yo también le prendo una vela a la Virgen de la Caridad del Cobre!</p>
<p>* FUENTE: <a href="http://www.elnuevodia.com/XStatic/endi/template/content.aspx?se=nota&amp;id=463766" title="Rompe récord la deuda pública" rel="nofollow">Rompe récord la deuda pública</a>, El Nuevo Día, 24 de septiembre de 2008 (incluye infográficas).</p>
<p>** Para no complicarme la vida, seguiré de ahora en adelante la usanza habitual en Puerto Rico, o sea, el punto como separador décimal.</p>
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