Lo importante es hacer el trabajo

English: Rainbow.

English: Rainbow. (Photo credit: Wikipedia)

Puede ser que yo lo haya mencionado en este blog y con el paso del tiempo se me haya olvidado que lo escribí—pero lo dudo.  De todos modos, a mí siempre se me ha dicho que después que yo haga mi trabajo con dedicación y responsabilidad, todo lo demás no debe importar.  Y yo siempre he encontrado que ese principio es más que razonable y debe aplicarnos a tod@s l@s que trabajamos de día en día.  En el desempeño de nuestras labores no debe mediar más consideración que esa: realizar nuestro trabajo con total dedicación y responsabilidad, no importa quién se sea.  Hombre o mujer.  Novato o veterano.  Blanco o negro.  Católico o protestante o metodista.  Cristiano o musulmán o budista.  Creyente o ateo o agnóstico.  “Straight” o…

Tal vez alguien haga excepción con la última oración del párrafo anterior, especialmente por la implicación contenida en ella.  Tal vez se trate de una de esas personas que sin buscar una aspiración política particular viven en un estado… ¡de negación!

“Pero así es como están las cosas últimamente.  En una suerte de negación de una realidad: Puerto Rico nos pertenece a todos y todas: ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y jóvenes y adultos y ancianos, familias tradicionales y familias ‘torcidas’… santos y pecadores por igual.  Y que todos y todas, en una u otra medida, ponemos de nuestra parte para enfrentar los retos de la vida, para echar el país hacia adelante.  Pero para algunas personas, sobre todo en las esferas del poder, eso no está ‘en el contexto correcto’…”

(“Es cuestión del contexto”, 21 de junio de 2009.)

Tal vez se trate de personas que se ven a sí mismas como “buen@s”, como las únicas personas buenas en el mundo, para las que todo lo que no se ajuste a su particular visión de mundo no es bueno.  Son la clase de persona que, como he escrito en otras ocasiones,

“…por un lado echan bendiciones, pero por el otro buscan destruir a quien no se amolda a su mundo perfecto.”

(“Todos somos… ¿quién?”, 9 de diciembre de 2012.)

“Y lamentablemente, los que se hacen creer que son ‘los buenos’, que son mejores que los demás, son los que están llevando la voz cantante.  Y eso debe preocuparnos a tod@s, a quienes queremos un mundo más justo.  Y eso es algo que debemos procurar.  Por nuestro propio bien, y por el de nuestr@s herman@s, especialmente aquell@s a quienes hoy vemos como ‘diferentes’, pero que igual son seres humanos, como ustedes y como yo.  Y esa es la realidad, gústele a quien le guste.”

(“Un tiempo para odiar”, 29 de septiembre de 2012—levemente editado.)

Pues sí, eso es más o menos lo que se ve en el debate reciente sobre los dos proyectos legislativos que procuran impedir el discrimen en el reclutamiento para empleo contra personas que no encajan en el molde tradicionalista de lo que es una persona normal.  Contra esas personas a quienes el burdo prejuicio desestima como “torcid@s”,  a quienes se prefiere mantener como el objeto de mofa favorito de una sociedad supuestamente decente y dedicada a “los valores”.  Valores que tanto se predican, porque ello sale más fácil que ponerlos en práctica.

Comoquiera, la realidad es que en varios países del mundo se está empezando a legislar para que a estos sectores marginados por su orientación sexual—es decir, los homosexuales, las lesbianas, los transexuales, los transgénero y sectores afines—les cobije la misma protección de sus más elementales derechos, que las leyes de esos países reconocen para todos sus ciudadanos.  Es más, déjenme hacer hincapié: PARA TODOS SUS CIUDADANOS.  No para sólo unos cuantos.  No para sólo aquellos que sean afines a un régimen político en particular—se llame de derecha, de centro o de izquierda.  No para sólo el (la) que se la pasa diciendo a voz en cuello “Señor, Señor” (como si repetirlo “ad-nauseam” le ganara automáticamente el pase al cielo), mientras luce en sí mism@ las riquezas que tanto dice repudiar.  No para sólo los más adinerados.  No para sólo los bonitillos o las chicas “wow”.  PARA TOD@S.

Y no parece que Puerto Rico sea la excepción a esta nueva tendencia.  Algo que parece preocupar a personas como las que describo en las citas a ciertas entradas anteriores de mi blog.

Pero debe quedar clara una cosa: no me estoy refiriendo a aquella gente buena—¡y la hay!—que cree firmemente en los valores de la tradición judeo-cristiana y que los practica diariamente, haciendo con ello un bien para sí misma y para la sociedad en general.  A quienes me refiero con todas estas citas es a quienes prefieren vivir en una eterna mentira, o creyéndose sus propias mentiras, o construyéndose a su alrededor una casa de naipes que bien puede correrse el mismo riesgo que la casa construida sobre arena en vez de sobre roca (con el resultado que se expresa en el capítulo 7, verso 27 del Evangelio según San Mateo, o en el capítulo 6, verso 49 del Evangelio según San Lucas).

“(¿Se imaginan algo así como una de esas antiguas películas episódicas de ‘Buck Rogers’, en las que el enemigo máximo en lugar del Emperador Ming sea un homosexual ‘salido del closet’? ¿Cómo será eso de batallar contra una ‘loca arrebatá’ y sus hordas y testaferros para salvar la santidad de la familia… o cualquier otro motivo para el que ‘la familia’ sirva de escondite?)”

(“Episodio 100: De regreso a la calle”, 29 de agosto de 2005.)

“¿Cuántos ejemplos similares no vemos a diario aquí en Puerto Rico, de quienes se obstinan en vivir de las mentiras—ajenas o propias, o ajenas y propias—que llevan en su interior?  ¿De quienes se empeñan en atacar a quienes no se ven igual que ellos, no piensan igual que ellos, no ostentan los mismos ideales que ellos, no son iguales que ellos?  ¿De quienes se han alimentado mil veces con la misma mentira, para aceptarla como una verdad absoluta, y también para imponerla a los demás como si con ello estuvieran ‘salvando’ a la humanidad de su propia destrucción?

“Queramos o no, ésa es una clase de animal más peligroso que cualquiera otro que pueda estar suelto por ahí.  Lo importante es estar alerta al peligro siempre, y saberlo enfrentar.”

(“(Otros) animalitos (aún más) peligrosos”, 22 de diciembre de 2008.)

Yo creo que no lo podía haber dicho mejor que eso.

Volviendo al tema de los proyectos sobre discrimen en el empleo, para mí, la cosa debe reducirse a un compromiso entre el patrono y la persona a la que se va a emplear, en el cual se haga hincapié en el respeto mutuo entre las partes.  El patrono bien podría respetar la persona a la que se contrata, con base en sus capacidades y destrezas laborales, para realizar unas funciones—sin importar su raza, sexo, religión o creencias (o falta de las mismas), orientación sexual, etc.  Pero el (la) emplead@ prospectiv@ debe entender que durante 7½ a 8 horas del día estará realizando una tarea para la organización que le contrata, dentro de un ambiente profesional, el cual debe ser mantenido y respetado.  Y debe haber el entendimiento entre ambas partes de que lo importante durante esas 7½ a 8 horas laborables es realizar el trabajo por el cual el patrono paga a ese (esa) emplead@.  Cualquier otra consideración es aparte y se debe dejar fuera del portón de entrada al lugar de trabajo.

Yo creo de manera firme en lo que indico en el párrafo anterior.  A mí, en lo personal, no me debe ir ni venir lo que la persona haga con su vida fuera de las 7½ a 8 horas laborables, en tanto ello no interfiera con el ambiente profesional que debe imperar en el lugar de trabajo durante esas horas.  Y sé que hay gente talentosa y trabajadora que puede dar lo mejor de sí en el ambiente laboral, ya sea que su estilo de vida me guste o no.

Por supuesto, como ya vimos, debe haber un compromiso de parte y parte para que ello sea así.  Pero lo que no debe haber es el rechazo irracional contra una persona, sólo porque sus inclinaciones, de la índole que sea, le incapaciten de facto para ocupar un puesto para el que por lo demás está debidamente capacitad@.

Lo importante, insisto, es que la persona pueda cumplir y hacer el trabajo para el cual está capacitada, con total dedicación y responsabilidad.  Lo que esa persona haga con su vida fuera de horas laborables, es lo que esa persona hace con su vida.  Esa es su responsabilidad—y de nadie más.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

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LDB

… pero algunos (somos) más iguales que otros

Cover of "Animal Farm: Centennial Edition...

Cover of Animal Farm: Centennial Edition

En su novela de 1945, “Rebelión en la granja” (Animal Farm), en la que relata cómo los animales de una granja se libran de la tiranía de los seres humanos—sólo para caer en otro tipo de tiranía y volverse a rebelar—, Eric Arthur Blair, mejor conocido como George Orwell (1903–1950), incluye esta frase que siempre me ha parecido curiosa (con mi traducción libre):

“All animals are equal, but some animals are more equal than others.”

(“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.”)

Según la fuente de la cita anterior,* se trata de una proclama hecha por los cerdos que controlan el gobierno de la granja, una vez expulsados de allí los humanos.  Pero no se trata de una cita hecha en el vacío: “es un comentario sobre la hipocresía de los gobiernos que proclaman la absoluta igualdad de sus ciudadanos, pero le dan poderes y privilegios a una elite pequeña” (mi traducción del comentario en la fuente citada).

Poderes y privilegios.  Parece que hay quien no puede vivir sin sus poderes y privilegios.

Me pregunto si es eso lo que describe la conducta de los miembros de la Asamblea Legislativa puertorriqueña, los que parecen haberse visto amenazados por una propuesta de reforma legislativa en la cual se buscaría eliminar el “per diem” (o lo que conocemos comúnmente como “la dieta”) que muchos de ellos cobran, sólo por presentarse a una sesión legislativa o a una vista de la comisión a la cual están asignados.  Sí, porque parece que estas personas se ven a sí mismas en un plano diferente al de los demás meros mortales, o sea, parece que se ven como “más iguales que otros”.  Y ésta es la clase de gente que se aferra a ciertos “derechos adquiridos”, en un abierto menosprecio a quienes no tenemos la misma facilidad que ellos tienen para alcanzar esos mismos “derechos” que se abrogan.

De paso, habrán visto en mi página biográfica que en varias ocasiones, he acudido como parte de la representación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a vistas legislativas sobre proyectos de ley que tienen que ver con nuestro ámbito de injerencia.  Tanto vistas en el Capitolio como inspecciones oculares.  Y por eso sé lo que es ver cómo un legislador se presenta a una vista para discutir un proyecto para la protección de un recurso de alto valor natural, firma la hoja de asistencia, escucha a los deponentes por un par de minutos y se va antes de terminada la vista.  Parecerá que el (la) legislador(a) no tenía interés en el tema para el que se citó la vista, después de todo, que sólo fue a “dar cara” por unos minutos, “para que no digan después”.  Y todo, por agenciarse el pago de “la dieta”.  Y mientras tanto, los que quedan son: el legislador que preside la comisión en cuestión y uno que otro legislador(a) que esté dispuesto(a) a hacer un “frente” (o a dar la impresión de que alguien más está escuchando lo que les decimos—suerte que por aquellos días los teléfonos inteligentes, las “tabletas”, los iPhone, iPod, iPad, i-de-coco, i-de-piña, i-de-esto-o-de-aquello-o-de-lo-otro… no eran tan comunes como para esconderse detrás de una jugadita de “solitario” o Tetris o de un status de Facebook… ¡siempre y cuando no los agarren en pifia!).

(Yo creo que me acabo de delatar porque de vez en cuando tomo mi teléfono móvil y echo mi jugadita de “solitario”… Ruborizado ¡pero sólo cuando estoy aburrido o necesito “hacer tiempo”!)

Pero si da vergüenza ajena ver cómo hay quien abusa de esos poderes y privilegios, más vergüenza da ver cómo se defienden a ultranza sus beneficiarios, és@s que pertenecen a esa “elite pequeña” que Orwell (Blair) denuncia a través de la cita de arriba.  Sólo díganle a ese (esa) legislador(a) que le habrán de quitar el pago de dieta o le reducirán el estipendio para el millaje que tiene que recorrer desde su residencia para llegar al Capitolio, y ciertamente se pondrá “como guabá pelú” (aunque que yo sepa, el guabá que normalmente se encuentra en las cuevas y cavernas, Phrynus longipes, nunca ha sido peludo ni es tan agresivo como lo pintan; es más, haga usted una búsqueda de “guabá” en Google y después me dice).

Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría (PNP) con su “cara de lechuga”, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.  (Creo que vale la pena repetir la oración anterior:  “Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría [PNP] con su ‘cara de lechuga’, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.”)  (¡Y sí, dije “mensuales”!)  Si es por ese estándar, entonces yo que apenas gano la mitad del sueldo de esa legisladora (no voy a dar la cifra exacta, pero es alrededor de US$3’700 00 mensuales) y tengo que afrontar muchos de los gastos mensuales de mi hogar (siendo el de la electricidad el más notorio), aparte de mis cuentas y otras deudas que arrastro, debo estar resignándome a morir de hambre mañana, como la “viuda de Sarepta”.**  ¡Qué sé yo!  Puede ser que una cantidad como la que gana cada mes la legisladora en cuestión no le dé para vivir una vida de lujos, como aquellos con los que quienes nos ganamos apenas la mitad de eso o menos sólo podríamos soñar.  Puede ser que para ella esos no sean suficientes poderes y privilegios que ostentar.  Puede ser que ella se sienta como que es más igual que los demás.***

O puede ser que eso sea un simple ejercicio en necedad.  Como el del legislador del mismo bando político (aunque también los del bando contrario, PPD, también son capaces de semejantes lindezas) que al salir a defender sus propios poderes y privilegios, queriendo decir otra cosa se le zafó que la mujer tradicionalmente se ocupa del cuidado de la familia y del hogar—y cuidado que de todos lados (hasta de la propia prensa) le cayeron chinches al “honorable” después de haber dicho las expresiones machistas que dijo.  Por supuesto, siempre está la defensa basada en que “mis expresiones fueron sacadas de contexto” (como siempre, “la culpa es de la prensa, no es mía”).  Pero para mí que es difícil esconder una necedad como esa.****

Definitivamente, parece que l@s cerd@s se han hecho con el gobierno de esta granja.  Un gobierno en el que se consideran por encima del resto de los animales.  En el que el bienestar y el progreso de los demás animales no les importa; sólo mantener sus poderes y privilegios.  En el que no son iguales con respecto a los otros… sino más iguales que los otros.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* “all animals are equal, but some animals are more equal than others.” Dictionary.com. The American Heritage® New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition. Houghton Mifflin Company, 2005. http://dictionary.reference.com/browse/all animals are equal, but some animals are more equal than others (accessed: February 24, 2013).

** Por si acaso, el pasaje sobre la visita del profeta hebreo Elías a la viuda de Sarepta está en Primero de los Reyes 17: 8–24 (yo uso la versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983).  El pasaje me llama mucho la atención por la resignación de la viuda cuando Elías le pide agua y un pedazo de pan, y ella le responde que todo lo que tiene es un poco de harina y de aceite, y que estaba por cocinarlo para ella y para su hijo, y que comerían el pan y después morirían de hambre (eso está en el verso 12).  Es algo que de pensarlo me estremece mucho, pero esa es la realidad de los que apenas tienen poco con qué vivir.

*** Y ahora digo yo, tal vez mucha de esa gente es de la clase de elemento que desprecia todo aquello que pueda expandir su espíritu, como en el caso de los autores de las reseñas de libros en Amazon.com sobre los que escribí en otra ocasión, que tienen tanto de literatos como lo que yo tengo de doctor en física nuclear.  Burla  Pero ya eso es otra cosa.

**** OK, otra más: Siempre me viene a la mente esto cuando alguien se va hasta “home” y comete una necedad:

“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.” (Proverbios 12:23, también versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983)


LDB

Esta carrera, la corre Puerto Rico: Primera valla

Vote 12345

Vote 12345 (Photo credit: Wikipedia)

Amigas y amigos, mi gente, admito que hoy por la mañana me levanté pensando que las cosas iban a ser iguales que siempre.  Que algunas personas se saldrían con la suya, ya fuera que el Soberano, el Pueblo—así, con mayúscula inicial—les dijera que no querían que se desestimara la expresión de su voluntad.  Que el sensacionalismo más burdo y los golpes de efecto prevalecerían en el debate sobre cómo aliviar los problemas que vivimos a diario los puertorriqueños, y que otras voces que tenían argumentos de mayor sustancia quedarían ahogadas en medio de ruido y la estridencia.

Pero conforme han pasado las horas desde esta mañana, ha resultado que mi pronóstico pesimista había fallado.

Hoy, 19 de agosto de 2012, se consultó al Pueblo de Puerto Rico—esa entidad a la que los seudolíderes políticos que manejan sus destinos tienden a subestimar—sobre si se quería enmendar la Constitución de 1952 para restringir el derecho a la fianza, consignado en la Sección 11 del Artículo II (Carta de Derechos), a fin de que al mismo no tuvieran acceso los acusados de asesinato (especialmente asesinatos que se producen durante la comisión de ciertos delitos como violaciones sexuales o los que se cometen contra agentes del orden público en el cumplimiento del deber), y también para disminuir el tamaño de la Asamblea Legislativa (Senado y Cámara de Representantes), de los 27 senadores y 51 representantes que establece la Sección 2 del Artículo III (Del Poder Legislativo) a un número menor de legisladores, aunque manteniendo el mismo presupuesto para sus operaciones.  Y hoy, 19 de agosto de 2012, el mismo Pueblo de Puerto Rico al que se consultó le contestó a sus seudolíderes que no querían ni una cosa ni la otra.

Tal vez será cierto eso de que el Pueblo es más inteligente que quienes lo dirigen.  Tal vez el Pueblo le está diciendo a sus seudolíderes que asuntos de la naturaleza de los dos que se presentaron a votación hoy no son como para tomarse a la ligera, con alternativas que parecerán buenas sobre el papel—con todo y la capacidad del papel para aguantar todo lo que le escriban encima—, pero en la realidad no funcionan como debería esperarse.  O tal vez el Pueblo está empezando a ir más allá del oportunismo y los golpes publicitarios de efecto, como la archifamosa “sacada de dedo”.

Tal vez lo que hoy dijo el Pueblo es que se deben atender seriamente las causas de raíz de los dos problemas que se pretende resolver.

¿La de la criminalidad—o no será también, la criminalización de la pobreza?  Mediante programas de prevención de problemas en el hogar y en la escuela, una mayor atención a la condición mental de nuestra gente—que en muchos casos, no es la mejor—, un sistema de salud que atienda las necesidades de la gente al tiempo que maneja eficientemente sus costos, y que no se base tanto en la ganancia que pueda sacar un proveedor de servicios de salud.  Añádase a eso un sistema de justicia que funcione contra quienes no funcione la prevención.  Un sistema de justicia que tenga jueces mejor capacitados que lo que tenemos hoy en día—y cuya discreción (la misma que ya señalé anteriormente que no es muy confiable en algunos casos) era la pieza clave en la propuesta enmienda sobre la fianza—y fiscales que puedan preparar casos sólidos contra acusados de delito, casos que no se caigan porque a alguien se le olvidó escribir una fecha o una palabrita fundamental (por ejemplo, “premeditación”) en los documentos correspondientes.

¿Y qué hay de la de lo de la Legislatura?  Además de considerar de manera seria y sin demagogias el mandato aquél sobre la unicameralidad, mandato que el tribalismo y los egos partidistas no permitieron que se concretara, ¿qué tal si empezamos por un mejor cernimiento (en español boricua, “screening”) de las personas que pretendemos enviar al máximo foro deliberativo puertorriqueño?  ¿Qué tal si los partidos políticos puertorriqueños asumen su responsabilidad consigo mismos y con los demás y evita que agresores conyugales, delincuentes reales o potenciales, quienes viven “del cuento” o quienes se asocian con gente de dudosa reputación aspiren a un puesto del poder que representa un puesto legislativo?  ¿Qué tal si aspiramos más bien a que la Legislatura sea de calidad, no de cantidad?

OK, ya sé, ya sé: Es demasiado pedir.

Por lo pronto, las reacciones han sido las de siempre, especialmente las que demuestran un pobre espíritu de competencia (como la de cierta ex-presidenta cameral y ex-jueza apelativa, dando en Twitter—medio por el cual dejó ver su prejuicio en todo su esplendor—su “agradecimiento” a cuanta clase de criminal se le ocurriera por el rechazo a la enmienda propuesta).  Pero como dicen, a cada cual su santo.  Al menos, lo importante es que ya empezamos a correr esta carrera, una carrera en la que la pista tiene vallas, tal vez difíciles de cruzar… pero de que las podemos cruzar, las podemos cruzar.  Y las cruzaremos, no importa cuán altas nos las quieran poner.  Y como decía una promoción que se pasó antes de y durante las recién concluidas olimpiadas de verano Londres 2012, “esta carrera, la corre Puerto Rico”.  Y recién acabamos de cruzar la primera valla.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán y yo apruebo esta entrada. Pulgar hacia arriba

(Y por si lo quieren saber, a las dos propuestas enmiendas yo las voté así: Pulgar hacia abajo Pulgar hacia abajo.  Y PUNTO.)

Hoy es un buen día para…

Sunrise at San Vito Lo Capo, Sicily (Italy)

Sunrise at San Vito Lo Capo, Sicily (Italy) (Photo credit: Wikipedia)

“Hoy es un buen día para…”

Esa es una frase interesante.  Implica que el de hoy es un día favorable para hacer eso que queremos hacer ya, o que hemos querido hacer por mucho tiempo.  Un día en el que todos los elementos parecen unirse para favorecer la realización de las tareas del hogar, la salida a la playa o al parque o al cine o a tomarse un helado o una taza de café junto a nuestra familia o nuestras amistades, o para planear ese viaje que queremos darnos en crucero por el Caribe, o en avión a visitar a nuestra gente “de la banda allá” o a explorar otros países, otras culturas, otros mundos distintos al nuestro.

Lamentablemente, para quienes tienen sus propios intereses en mente y a quienes no les entra el concepto de la responsabilidad que deben tener para con el resto de nosotros, también es un buen día.  Un buen día para despojar a los demás de aquello que se ganaron trabajando honestamente.  Un buen día para imponerle “respeto” a la persona a quien se pretende despojar de ese bien, para hacer valer ese “respeto” por la fuerza del plomo y la pólvora (será porque así le es más fácil, según su limitada mentalidad).  Un buen día para huir con aires de triunfo, botín en mano, sintiéndose como el rey del mundo, mientras queda atrás quien se negó a rendirle pleitesía, muerto o esperando el final de la agonía.

(Aparte: me pregunto si eso mismo era lo que pasaba por la mente del presunto asesino de 12 personas que habían ido inocentemente a ver el estreno de la más reciente película de Batman, la medianoche del 20 de julio de 2012 en Aurora, estado de Colorado.  Que tenía que imponerles “respeto” a fuerza de gas lacrimógeno, plomo y pólvora.)

O también puede ser un buen día para decirle arrogantemente al resto del mundo que les importa tres carajos lo que piense el resto del mundo y mostrarle “el dedo malo”, que ellos son “los que mandan” y que mejor no se metan con ellos, ni siquiera para defender el honor de una chica en medio de una fiesta juvenil (si se merecía—o no—que le defiendan su honor, ya eso es otra cosa).

(Posiblemente también les importará tres carajos que los utilicen como gancho publicitario para una causa política—como la del referendo previsto para el mes próximo, en el que se propone enmendar la constitución de Puerto Rico para limitar el derecho a fianza a los acusados de ciertos tipos de delito violento—, pero ya eso es asunto de políticos oportunistas que le otorgan el derecho al voto a los confinados, y que no se pueden quejar después cuando éstos les pasan la cuenta.  Total, para eso están los demás…)

Pero tal vez éstos no son los únicos para quienes es un buen día.  Porque también es un buen día para quienes salieron a realizar una encomienda encargada por quienes confían confiaban (aunque me sospecho que aún confían) en ell@s, y en lugar de eso deciden hacer otra cosa.  Un buen día para proponer medidas que además de limitar los derechos de los ciudadanos—como cualquier profesional que conoce del tema lo puede ver, hasta en la oscuridad de la noche—no deben ni de considerarse, si se va a confiar en la discreción de los jueces para poderlas implantar.  (Y esa misma discreción judicial, como ya hemos visto en ocasiones anteriores como ésta, ésta o ésta, ha traído resultados bastante funestos.)

Un buen día para crear una legislación que me favorezca en la adquisición de una propiedad (digamos, una casa) a través de un programa de ayuda a quienes no tienen ni el acceso ni los privilegios que tiene un político, mientras que a esas personas que no tienen ni ese acceso ni esos privilegios se les hace difícil conseguir una vivienda que no cueste más de los US$150’000 que se piden como un incómodo “mínimo” (habiendo por ahí tanta vivienda disponible para la venta… ¡comenzando en los “bajos” US$400’000!).

Un buen día para aprovechar ilegalmente los servicios públicos como electricidad y acueducto y conectarlos a un comité político del candidato a la alcaldía de algún municipio, para después salir a la calle a gritarle al mundo que eso no es nada ilegal—digo, a menos que no sea un Juan del Pueblo cualquiera, o una comunidad pobre como Villas del Sol, porque si no… ¡que se cuiden!

Parecería que hoy es un buen día para muchas cosas negativas y destructivas.  Pero, ¿no debería ser hoy un buen día para cosas positivas y constructivas?  ¿Y que debería haber más de estas últimas que de aquéllas?  Tal vez debemos comenzar por ponernos de pie tod@s l@s que creemos en la capacidad del ser humano para mejorar su situación.  Tal vez debemos comenzar a pensar y actuar nosotr@s mism@s, y dar los pasos que nos ayuden que ayuden a mejorar nuestra situación colectiva, especialmente en lo que ello ayude a mejorar la vida de quienes más sufren los embates de la injusticia.

Y tal vez esos pasos no sean lo que algunas personas de limitada perspectiva—especialmente quienes creen que la dádiva monetaria federal lo resuelve todo—desearían ver.  Pero no creo que haya más alternativa.

Y eso tal vez inquiete a algunas personas más, especialmente para quienes la lealtad a un partido o un ideal—ya sea noble o burdo—sea lo que le da su razón de ser en la vida, su savia vital.  Y esas personas deben saber desde ya que no tendrán ni la ilusión de un descanso tranquilo, porque esos días de gozar de impunidad mientras que el resto de nosotros paga caro los platos que ellos han estado rompiendo por varias décadas—y aún los rompen—se acabarán tarde o temprano.  (Y ahora me digo yo, ¿será por eso que nuestros pseudolíderes quieren que se apruebe un nuevo código penal que castigue—hasta con 3 años de cárcel—a quienes bien o mal osen interrumpir las “sagradas” funciones de una Asamblea Legislativa que ha tirado su prestigio y su respeto propio a la basura?  ¡Lo que hace la irracionalidad y el miedo!  ¡Lo que hacen el servilismo y el culto a la partidocracia!  Pero allá ell@s con su conciencia… ¡si la tienen!)

Definitivamente, hoy es un buen día para pensar en las cosas que evidentemente andan mal—muy mal—malísimo—terriblemente mal—y buscar la manera de corregirlas, de buscar hacer el bien.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán… ¡y yo apruebo esta entrada!  Pulgar hacia arriba

Yo tenía una luz, que a mi me alumbraba…

EDF Electricity meter in France.

Image via Wikipedia

Bueno, amigas y amigos, mi gente: tuve que cederle el turno a la entrada sobre el escándalo de las supuestas fotos “pornográficas” de cierto senador futuro ex-senador con fachada de “moralista”.  Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad sin comentar sobre el alza peligrosa en el costo de la electricidad en Puerto Rico.  Ya este tema se ha discutido bastante, y he insistido en otras entradas (como ésta de junio de 2008, o ésta de octubre del mismo año… o qué tal esta entrada de hace casi un año) en lo injusto de que el monopolio estatal que se ocupa de proveer la electricidad a Puerto Rico (Autoridad de Energía Eléctrica: AEE/PREPA), cobre una exagerada cantidad de dinero por la adquisición del combustible que utiliza para generar electricidad, mucho mayor que la que constituye el consumo directo de ese bien.

Hasta he insistido en presentar mi caso particular, de un núcleo familiar de tres personas (el que les escribe y dos miembros más), en el que ha habido que enfrentar pagos bastante altos por el consumo de electricidad.  (De hecho, en el primero de los enlaces que coloqué en el párrafo anterior, menciono que mi cuenta a junio de 2008 era de aproximadamente US$250, de la que apenas un 17% era por concepto del consumo real de electricidad.)  Les voy a mostrar a continuación cómo hemos lidiado en mi casa con la situación por los pasados cinco meses de 2011 (y si la suma porcentual en alguno de los meses no cuadra a “100”… la culpa es de los errores de redondeo):

Mes de 2011 Compra de Combustible “Compra de Energía” Consumo Básico (%) Total
Agosto $196.00 $35.43 $47.09 (16.91%) $278.52
Julio $152.07 $35.00 $43.61 (18.90%) $230.68
Junio $129.03 $32.59 $37.15 (18.69%) $198.77
Mayo $154.89 $43.41 $44.25 (18.24%) $242.55
Abril $106.44 $24.20 $31.18 (18.87%) $165.23
NOTA: Todas las cantidades de dinero en esta tabla y en la próxima se expresan en US$; se emplea aquí la usanza estadounidense, de punto para separar dólares y centavos (o enteros y decimales para los porcientos).

Noten que el costo combinado de la compra de combustible y la compra de energía (whatever that means!) fluctúa entre 81% y 84% del total, mientras que lo que realmente se consume de electricidad en mi casa, fluctúa entre el 16% y el 19%—o sea, es entre un quinto y un sexto del total (más o menos lo mismo que he expuesto antes).  De manera que como consumidor, incurro en un gasto alto en el que, a mi juicio, yo no debería de estar incurriendo.  Y todo eso, gracias a la misteriosa fórmula mágica que ya vimos en la tercera entrada que cito en el primer párrafo de la entrada que están leyendo ahora.

Lamentablemente, si alguien tenía la esperanza que al bajar el costo del barril de petróleo, y con ello, los precios de algunos combustibles fósiles (como la gasolina), bajaría el costo de la electricidad, esas esperanzas se hicieron tan sal y agua como las de los sectores más aislados de Puerto Rico, luego del paso de “Irene” la semana pasada, cuando la presidenta de la junta de gobierno de la AEE presentó las siguientes objeciones:

“Fórmula de ajuste por combustible

“Pese a ser un compromiso programático del gobernador Luis Fortuño, indicó que la Junta de Gobierno de la AEE no tiene planes de modificar o simplificar la fórmula de ajuste por combustible.  Dijo que la fórmula, que le permite a la AEE recobrar todas sus pérdidas, es justa.  Sostuvo que la fórmula no la estableció la AEE, sino la Legislatura, por lo que serían los legisladores quienes deberían enmendarla.  La Junta no tiene planes de presentar un proyecto de ley a tales efectos.

“Subsidios

“Sobre los subsidios a municipios, iglesias, hoteles y otras entidades, que el año pasado ascendieron a $292 millones, expresó que también es un asunto fuera del control de la AEE.  Al igual que la fórmula de ajuste por combustible, apuntó que los subsidios salen de la Legislatura.  No precisó si la Junta de Gobierno estaría recomendando legislación para limitar los subsidios, pero afirmó que ya hay una medida radicada a esos fines.  Fortuño ha expresado su intención de reducir los subsidios.”

(Tomado de: Adiós al alivio tarifario en la AEE, El Nuevo Día, 20 de agosto de 2011.)

O sea, que según esta persona, es “justo” que yo pague entre US$134,00 y US$232,00 para que la corporación pública que ella dirige pueda recobrar sus pérdidas, o para pagar la electricidad que otros se gastan, o para atender una situación que la propia corporación pública alega que no puede (¿no será mejor, “no quiere” o “no le da la real gana de”?) controlar, porque depende más bien de la buena voluntad de una legislatura que tiene “asuntos de mayor importancia que atender”.  Y que si quiero ver un verdadero ahorro en mi factura eléctrica, tendré que esperar un año más… cuando ya el propuesto gasoducto que atravesaría el país de sur a norte (la mal llamada “Vía Verde”) esté en funciones.  Es más, déjenme ver si puedo agarrar esa gata por el rabo:

Mes de 2011 Total de la factura Supuesto total con el gasoducto Ahorro (¿?) Diferencia porcentual:
Agosto $278.52 $239.32 $39.20 14.07%
Julio $230.68 $200.27 $30.41 13.18%
Junio $198.77 $172.96 $25.81 12.98%
Mayo $242.55 $211.57 $30.98 12.77%
Abril $165.23 $143.94 $21.29 12.89%
NOTAS:

  1. Las cantidades de dinero y los porcientos siguen la misma convención que en la tabla anterior.
  2. La columna “Diferencia porcentual” se basa en el “Ahorro (¿?)” dividido por el “Total de la factura”, y ese resultado se mutiplica por “100%”.

No entiendo esto: a un ahorro de entre 12% y 15% en mi factura de electricidad, ¿lo llaman “ahorro verdadero”?  Lengua fuera  Gracias… ¡pero no, gracias!

Pero total, no se puede esperar mucho de una corporación pública que padece de serios problemas de administración, y que tiene que manejar una infraestructura eléctrica que no resiste muy bien los embates de los ciclones (como la tormenta-convertida-en-huracán Irene nos demostró la semana pasada), cuando no tiene que satisfacer las exigencias de sus bonistas—los mismos para los que el esquema de facturación es “justo”, a ser los pobres y la clase media quienes cargan con todo el peso de su ineficiencia.

Bueno, yo creo que ya me desahogué lo suficiente por hoy.  Ahora, a ver de cuanto me saldrá la próxima factura… y si en el proceso tengo que solicitar un refinanciamiento de la hipoteca de mi casa para poder pagar la cuenta.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN PARA EL RÉCORD (27 de septiembre de 2011): Tanto dio la gota sobre la piedra hasta que la hizo resquebrajarse.  O más bien, parece que la presión pública fue tanta que llevó al director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE/PREPA), Ing. Miguel Cordero, a presentar su carta de renuncia a ese puesto.  Y no podía ser más oportuna la noticia, luego de divulgarse el escandaloso enriquecimiento de este señor, con un sueldo anual que llegaba aproximadamente a los US$350000—incluidas dos bonificaciones por “productividad” ascendentes a US$40000 cada seis meses (de las que ya había recibido cuatro en los pasados dos años).  ¡Tal vez es ahí a donde va a parar el dinero que con tanto sacrificio pagamos por sostener un sistema eléctrico ineficiente y mal manejado, que ni siquiera permite el crecimiento económico del país!  Me imagino que ahora este señor se irá a disfrutar su retiro (donde hace rato se debió haber quedado), tal vez viviendo de los cuentos que él mismo se pueda inventar.  Cuentos como el de que el sistema eléctrico está funcionando bien, a toda su capacidad, y que eso de que a los abonados del servicio eléctrico les están robando en cada factura mensual es sólo una “percepción”…  Pero lo mejor de todo esto (para hacer corto el cuento) es que en este mismo momento es que están lloviendo las promesas—especialmente las de los presidentes de Cámara y Senado—de que se va a bajar el costo de la electricidad en los próximos meses.  Eso hace que un@ se pregunte dónde estuvieron quienes quieren presentarse como los héroes de último minuto cuando más se les necesitaba.  Pero siempre es fácil hacer leña del árbol caído…  Ya veremos qué sucede.


LDB