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Yo tenía una luz, que a mi me alumbraba…

EDF Electricity meter in France.

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Bueno, amigas y amigos, mi gente: tuve que cederle el turno a la entrada sobre el escándalo de las supuestas fotos “pornográficas” de cierto senador futuro ex-senador con fachada de “moralista”.  Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad sin comentar sobre el alza peligrosa en el costo de la electricidad en Puerto Rico.  Ya este tema se ha discutido bastante, y he insistido en otras entradas (como ésta de junio de 2008, o ésta de octubre del mismo año… o qué tal esta entrada de hace casi un año) en lo injusto de que el monopolio estatal que se ocupa de proveer la electricidad a Puerto Rico (Autoridad de Energía Eléctrica: AEE/PREPA), cobre una exagerada cantidad de dinero por la adquisición del combustible que utiliza para generar electricidad, mucho mayor que la que constituye el consumo directo de ese bien.

Hasta he insistido en presentar mi caso particular, de un núcleo familiar de tres personas (el que les escribe y dos miembros más), en el que ha habido que enfrentar pagos bastante altos por el consumo de electricidad.  (De hecho, en el primero de los enlaces que coloqué en el párrafo anterior, menciono que mi cuenta a junio de 2008 era de aproximadamente US$250, de la que apenas un 17% era por concepto del consumo real de electricidad.)  Les voy a mostrar a continuación cómo hemos lidiado en mi casa con la situación por los pasados cinco meses de 2011 (y si la suma porcentual en alguno de los meses no cuadra a “100”… la culpa es de los errores de redondeo):

Mes de 2011 Compra de Combustible “Compra de Energía” Consumo Básico (%) Total
Agosto $196.00 $35.43 $47.09 (16.91%) $278.52
Julio $152.07 $35.00 $43.61 (18.90%) $230.68
Junio $129.03 $32.59 $37.15 (18.69%) $198.77
Mayo $154.89 $43.41 $44.25 (18.24%) $242.55
Abril $106.44 $24.20 $31.18 (18.87%) $165.23
NOTA: Todas las cantidades de dinero en esta tabla y en la próxima se expresan en US$; se emplea aquí la usanza estadounidense, de punto para separar dólares y centavos (o enteros y decimales para los porcientos).

Noten que el costo combinado de la compra de combustible y la compra de energía (whatever that means!) fluctúa entre 81% y 84% del total, mientras que lo que realmente se consume de electricidad en mi casa, fluctúa entre el 16% y el 19%—o sea, es entre un quinto y un sexto del total (más o menos lo mismo que he expuesto antes).  De manera que como consumidor, incurro en un gasto alto en el que, a mi juicio, yo no debería de estar incurriendo.  Y todo eso, gracias a la misteriosa fórmula mágica que ya vimos en la tercera entrada que cito en el primer párrafo de la entrada que están leyendo ahora.

Lamentablemente, si alguien tenía la esperanza que al bajar el costo del barril de petróleo, y con ello, los precios de algunos combustibles fósiles (como la gasolina), bajaría el costo de la electricidad, esas esperanzas se hicieron tan sal y agua como las de los sectores más aislados de Puerto Rico, luego del paso de “Irene” la semana pasada, cuando la presidenta de la junta de gobierno de la AEE presentó las siguientes objeciones:

“Fórmula de ajuste por combustible

“Pese a ser un compromiso programático del gobernador Luis Fortuño, indicó que la Junta de Gobierno de la AEE no tiene planes de modificar o simplificar la fórmula de ajuste por combustible.  Dijo que la fórmula, que le permite a la AEE recobrar todas sus pérdidas, es justa.  Sostuvo que la fórmula no la estableció la AEE, sino la Legislatura, por lo que serían los legisladores quienes deberían enmendarla.  La Junta no tiene planes de presentar un proyecto de ley a tales efectos.

“Subsidios

“Sobre los subsidios a municipios, iglesias, hoteles y otras entidades, que el año pasado ascendieron a $292 millones, expresó que también es un asunto fuera del control de la AEE.  Al igual que la fórmula de ajuste por combustible, apuntó que los subsidios salen de la Legislatura.  No precisó si la Junta de Gobierno estaría recomendando legislación para limitar los subsidios, pero afirmó que ya hay una medida radicada a esos fines.  Fortuño ha expresado su intención de reducir los subsidios.”

(Tomado de: Adiós al alivio tarifario en la AEE, El Nuevo Día, 20 de agosto de 2011.)

O sea, que según esta persona, es “justo” que yo pague entre US$134,00 y US$232,00 para que la corporación pública que ella dirige pueda recobrar sus pérdidas, o para pagar la electricidad que otros se gastan, o para atender una situación que la propia corporación pública alega que no puede (¿no será mejor, “no quiere” o “no le da la real gana de”?) controlar, porque depende más bien de la buena voluntad de una legislatura que tiene “asuntos de mayor importancia que atender”.  Y que si quiero ver un verdadero ahorro en mi factura eléctrica, tendré que esperar un año más… cuando ya el propuesto gasoducto que atravesaría el país de sur a norte (la mal llamada “Vía Verde”) esté en funciones.  Es más, déjenme ver si puedo agarrar esa gata por el rabo:

Mes de 2011 Total de la factura Supuesto total con el gasoducto Ahorro (¿?) Diferencia porcentual:
Agosto $278.52 $239.32 $39.20 14.07%
Julio $230.68 $200.27 $30.41 13.18%
Junio $198.77 $172.96 $25.81 12.98%
Mayo $242.55 $211.57 $30.98 12.77%
Abril $165.23 $143.94 $21.29 12.89%
NOTAS:

  1. Las cantidades de dinero y los porcientos siguen la misma convención que en la tabla anterior.
  2. La columna “Diferencia porcentual” se basa en el “Ahorro (¿?)” dividido por el “Total de la factura”, y ese resultado se mutiplica por “100%”.

No entiendo esto: a un ahorro de entre 12% y 15% en mi factura de electricidad, ¿lo llaman “ahorro verdadero”?  Lengua fuera  Gracias… ¡pero no, gracias!

Pero total, no se puede esperar mucho de una corporación pública que padece de serios problemas de administración, y que tiene que manejar una infraestructura eléctrica que no resiste muy bien los embates de los ciclones (como la tormenta-convertida-en-huracán Irene nos demostró la semana pasada), cuando no tiene que satisfacer las exigencias de sus bonistas—los mismos para los que el esquema de facturación es “justo”, a ser los pobres y la clase media quienes cargan con todo el peso de su ineficiencia.

Bueno, yo creo que ya me desahogué lo suficiente por hoy.  Ahora, a ver de cuanto me saldrá la próxima factura… y si en el proceso tengo que solicitar un refinanciamiento de la hipoteca de mi casa para poder pagar la cuenta.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN PARA EL RÉCORD (27 de septiembre de 2011): Tanto dio la gota sobre la piedra hasta que la hizo resquebrajarse.  O más bien, parece que la presión pública fue tanta que llevó al director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE/PREPA), Ing. Miguel Cordero, a presentar su carta de renuncia a ese puesto.  Y no podía ser más oportuna la noticia, luego de divulgarse el escandaloso enriquecimiento de este señor, con un sueldo anual que llegaba aproximadamente a los US$350000—incluidas dos bonificaciones por “productividad” ascendentes a US$40000 cada seis meses (de las que ya había recibido cuatro en los pasados dos años).  ¡Tal vez es ahí a donde va a parar el dinero que con tanto sacrificio pagamos por sostener un sistema eléctrico ineficiente y mal manejado, que ni siquiera permite el crecimiento económico del país!  Me imagino que ahora este señor se irá a disfrutar su retiro (donde hace rato se debió haber quedado), tal vez viviendo de los cuentos que él mismo se pueda inventar.  Cuentos como el de que el sistema eléctrico está funcionando bien, a toda su capacidad, y que eso de que a los abonados del servicio eléctrico les están robando en cada factura mensual es sólo una “percepción”…  Pero lo mejor de todo esto (para hacer corto el cuento) es que en este mismo momento es que están lloviendo las promesas—especialmente las de los presidentes de Cámara y Senado—de que se va a bajar el costo de la electricidad en los próximos meses.  Eso hace que un@ se pregunte dónde estuvieron quienes quieren presentarse como los héroes de último minuto cuando más se les necesitaba.  Pero siempre es fácil hacer leña del árbol caído…  Ya veremos qué sucede.


LDB

Misas sueltas de agosto–versión de 2011

From his vantage point high above the earth in...

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Amigas y amigos, mi gente: Aquí estoy de regreso, aunque nunca me he ido—como tal vez se habrán dado cuenta por los dos o tres cambios de diseño que me da por hacerle al blog de un día para otro.  Pero bueno, lo único que les pido es que me tengan un poco de paciencia cuando eso sucede, aunque voy a tratar de hacerlo lo menos seguido posible, ¿OK?

Dicho eso, voy a tratar de ponerme al día con varias cosas que llamaron bastante mi atención mientras no estuve escribiendo este blog.  El único “pero” que tengo es que esta entrada podría salir más larga de lo debido, pero como la moda ahora es decir como la nueva versión (de 2011) del clásico tema del grupo, “El Gran Combo de Puerto Rico”, “echar pa’lante, nunca pa’atrás”… pues echemos pa’lante, shall we?

1) El caso del asesinato “atenuadito”

Primero en la agenda es el furor que ha causado la decisión de una jueza de primera instancia (emitida el 11 de agosto de 2011, pero divulgada casi una semana después) de declarar a un acusado en un caso de violencia de género de tipo conyugal, culpable de “asesinato atenuado”* por los hechos (irónicamente, ocurridos el 2 de abril de 2010, o sea, el Viernes Santo de ese año) en los que le dio muerte a su esposa (de la que estaba separado) mediante golpes en el rostro con un tubo de los que se utilizan en el reemplazo de gomas para autos (“llantas” o “neumáticos” en otros países hispanohablantes).  O sea, que a pesar de toda la prueba desfilada, incluida la confesión que se alega que el individuo hizo a las autoridades en el momento en el que intervinieron con él, una jueza de primera instancia optó por no hallarlo culpable de asesinato en primer grado—dada la saña y la premeditación que él habría mostrado en la comisión del delito—y, a mi entender, se dejó llevar por el “¡ay bendito!”, ese sentimiento de pena y hasta solidaridad que (para bien o para mal) nos caracteriza a los puertorriqueños, y lo declaró culpable de “asesinato atenuado”.

(Baidegüei, la versión original que yo quería hacer de esta parte de la entrada incluiría una cita directa de los artículos en el Código Penal de Puerto Rico de 2004, relacionados con el asesinato, sus modalidades y las distintas penas a aplicarse.  Pero para no hacer esta entrada más larga de lo debido, les ofrezco lo que dice el Artículo 108 sobre el “asesinato atenuado”: es aquel asesinato que “tiene lugar en ocasión de súbita pendencia o arrebato de cólera”, y en Puerto Rico se penaliza como asesinato en tercer grado—el mismo grado que constituye la muerte ocasionada como lo indica el Artículo 109 que le sigue, “al conducir un vehículo de motor bajo los efectos de bebidas embriagantes, sustancias controladas o con claro menosprecio de la seguridad de los demás; o al apuntar y disparar con un arma de fuego hacia un punto indeterminado”.  Aquí les dejo la referencia: Delitos contra la vida (Código Penal de Puerto Rico 2004), Biblioteca PopJuris, visitado por mí el 14 de agosto de 2011.)

Hay veces en las que no sé si estas cosas suceden a propósito, porque haya quien se divierte creando situaciones sociales delicadas, sólo por ver reaccionar a los sectores sociales con mayor conciencia y sentido de humanidad…  OK, estoy estirando un poco el “chicle” porque aquí viene uno de esos “clichés” que yo odio a muerte: Como siempre, las reacciones no se hicieron esperar.  (Reacciones que en esta ocasión recoge la Lcda. Verónica Rivera Torres en su blog, Mujeres en Puerto Rico.)  Y esas reacciones han sido principalmente de indignación por la decisión tomada, de preocupación por apuntar a un retroceso hacia los tiempos en los que estos casos se hacían llamar “crímenes pasionales”, en los que al calor del momento se priva de la vida al ser que alguna vez se juró amar para siempre.

Pero una de las reacciones más interesantes ha sido la de cuestionar a la jueza que tomó la nefasta decisión.  Para much@s(incluido quien les escribe), no tiene sentido que una jueza que tiene ante sí prueba de los delitos cometidos, que incluso evaluó la confesión del acusado—que se presume que la prestó libre y voluntariamente y sin ninguna clase de presión indebida—, hubiera sentido “pena” por el acusado, incluso excusándole su conducta conyugal hacia la víctima.  Poco hubiera faltado para que la “distinguida” jueza determinara que la víctima se infligió a sí misma las heridas que la mataron (¡!), o que la víctima fuera la clase de persona que resultaría herida de un balazo, ¡si tuviera la mala suerte de estar en el medio de una pelea a cuchillazos!

Francamente, me rehúso a creer que en la judicatura puertorriqueña hayan personas capaces de tomar decisiones como ésa, aun teniendo las pruebas ante sí.  Lamentablemente, para que quienes leen esto fuera de Puerto Rico lo sepan (aunque con la experiencia de sus propios países no les sorprenda), no todos los jueces en Puerto Rico se consideran adalides de la justicia—problema que se ha estado criticando por años y años.  Y aunque—ALERTA DE CLICHÉ… ALERTA DE CLICHÉ… ALERTA DE CLICHÉ—la gran  mayoría de los jueces en Puerto Rico son honestos y decentes, gente que tiene que arar con los bueyes que el sistema de justicia les da, lamentablemente, algunos miembros de la judicatura no tienen la sensibilidad para atender situaciones como la de este caso.  Tal vez no tienen ni idea del desamparo que dejan a las víctimas, si éstas logran sobrevivir (aunque para ellas, la vida no será lo mismo), o a quienes les sobrevivan, como consecuencia de decisiones a todas luces malas.  Y esas víctimas o quienes les sobreviven acaban por perder la fe en un sistema al que acudieron en busca de justicia, sólo para acabar derrotados y dejados a morder el polvo.

Lamentablemente, esa es una de esas cosas que ya dejó de sorprenderme que ocurran.

2) El caso de la querellante fantasma

Lo otro que me llamó la atención esa misma semana fue el extraño ataque contra la reputación del reconocido salubrista puertorriqueño, José “Chaco” Vargas Vidot, fundador y líder de la organización no gubernamental, Iniciativa Comunitaria.  Todo surgió de lo siguiente:

“Una doctora boricua de nombre María Rodríguez presentó una querella ante el secretario de Justicia Federal, Eric Holder, contra el reconocido salubrista y líder de la entidad Iniciativa Comunitaria, José Vargas Vidot.

“Entre las alegaciones de Rodríguez están, que Vargas Vidot se hace pasar por médico aun sin tener licencia para practicar la medicina y que utiliza instrumentos médicos. Así como que utiliza vestimenta ‘médica’ y que permite que en los medios de comunicación se refieran a él como médico y galeno.”

(Adaptado de: Presentan querella federal contra Vargas Vidot y alegan que no es doctor, Primera Hora, 10 de agosto de 2011 @ 13:06 UTC –4.)

Ante esto, Vargas Vidot ofreció una conferencia de prensa horas después, en la que explicó que a pesar de que estudió medicina y de estar diplomado debidamente, optó en su momento por no tomar el examen de reválida y decidió hacer su práctica en salud pública.  O sea, que en lugar de sentarse cómodamente detrás de un escritorio en un consultorio con aire acondicionado, recetando sabe Dios cuántas Valium a pacientes depresivos o bipolares, él quiso dedicar su vida a ayudar a los deambulantes, a los adictos a drogas, a las prostitutas, en fin, a todos aquéllos a quienes la vida ha relegado a vivir eternamente en la miseria, a quedar en el olvido de una sociedad que se niega a verlos, que no quiere mirarse en el espejo porque le duele ver su propio reflejo.

Pero lo peor del asunto es que la doctora que presentó la querella ante la justicia estadounidense, una tal “Dra. María Rodríguez”, con “licencia número 606”, o no existe o es tan cobarde como para esconderse detrás de un seudónimo y de una licencia falsa (ya que ni siquiera ese número de licencia está activo en el organismo puertorriqueño que regula la práctica profesional de la medicina).  Y aun cuando el propio Vargas Vidot sonó un poco conciliatorio durante su conferencia de prensa y tuvo a bien perdonar a la supuesta doctora por su proceder (con lo que demostró aquello de lo que Prometeo da testimonio en esta entrada de Poder 5), muchos de nosotros (y de nuevo me incluyo) pensamos que lo ocurrido fue un acto mezquino, una muestra de la peor cobardía posible.  Un acto que como se puede leer de la cita que hice un momento atrás, denota muchas cosas: envidia, inmadurez, deseo de perjudicar a terceros, en fin, maldad absoluta.

Y siempre sucede que lo que cree quien comete actos como éste, o hasta quien los propicia (porque siempre queda la sospecha de que alguien los propicia—y no me sorprendería de que así fuera en este caso), es que con ello destruye cualquier esfuerzo que vaya dirigido a mejorar la vida de los marginados, a darles nuevas posibilidades, a darles la esperanza de una vida mejor.  Pero como siempre sucede, quien así crea se equivoca.  Creerá que al destruir a un hombre (o por lo menos, tratar de destruirlo) destruirán su misión, destruirán su propósito, su función en la vida.  Al contrario, no lo lograrán, porque siempre existirá la necesidad de darle apoyo a los marginados, de decirles que son seres humanos, de decirles que tienen tanto derecho a una vida digna y decente como el que más, de decirles que no están solos en este mundo.

Y mientras haya esa necesidad, siempre habrá gente como el Dr. José Vargas Vidot… ¡gústele a quien le guste!

3) Los vientos huracanados de agosto

Por último, demás está decir lo sorprendente que ha sido recibir sistemas ciclónicos tan temprano en la temporada de huracanes del Océano Atlántico Norte como en el mes de agosto.  Digo, hasta ahora, mi experiencia había sido que las tormentas más fuertes se sintieran ya entrado septiembre y hasta mediados de octubre (que los meteorólogos—no “metereólogos”, como solemos escucharle a alguna gente supuestamente culta—nos dicen que es la punta estadística de la incidencia de sistemas atmosféricos con potencial ciclónico).

Pero la cosa es que durante el mes de agosto han sido dos los sistemas atmosféricos que nos ha dado más dolores de cabeza—¡y lo que falta todavía!  “Emily”, hace dos semanas, pasó al sur de Puerto Rico con secuelas de lluvias fuertes.  Pero entonces, para hacerme quedar mal, creíamos que el próximo sistema que apuntaba hacia el Caribe seguiría el mismo rumbo, y no fue así.  “Irene” pasó por Puerto Rico como tormenta tropical en la madrugada del lunes 22 de agosto de 2011, pero se convirtió en huracán a su salida de la isla a mar abierto.  (Mientras escribo esto, “Irene” se mantiene como huracán y apunta a rozar la costa este de los EE.UU.—y hasta penetrar los estados del noreste—, probablemente desarrollándose con mayor intensidad en el proceso.)

Y nuevamente, ha quedado al descubierto las fallas que suelen ocurrir en los sistemas vitales para los ciudadanos: líneas eléctricas tumbadas por los vientos o por ramas de árboles, viviendas sin servicio de agua potable, derrumbes de tierra o roca suelta (o ambas) sobre las carreteras, particularmente las del interior montañoso boricua, viviendas afectadas por las crecidas de los ríos, al lado de los cuales ni se debió haber construido las mismas…

¿Será que no hemos aprendido de tantas veces que la naturaleza descarga su furia contra nuestra isla?  ¿Cuantas veces tendremos que darnos con la cabeza contra la misma pared?  (Y esa pared, hace rato está teñida de rojo sangre…)  Digo, para muchas personas es evidente que ello es el reflejo de años en los que la planificación no era lo suficientemente proactiva como lo debería ser hoy en día.  (Y aún así, hay áreas de la planificación que creo que aún no han evolucionado desde el siglo pasado, pero ya eso es otro tema.)

Pero en fin, habrá que ver cuántos de estos fenómenos atmosféricos tendrán que pasar por Puerto Rico, aunque sea “por un pelo”, antes de buscar la manera de prevenir sus efectos más adversos.  Yo prefiero creer que no será muy tarde para ello.

Y ahora sí, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Los numeros no mienten, pero quienes los manejan…

Skyline of San Juan's Central Business Distric...

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¡Saludos, amigas y amigos!

La semana pasada, además del stress que nos dejó la emergencia suscitada por el paso cercano del huracán Earl—que a muchos de nosotros (hasta a mí, que ni se suponía que me reportara a trabajar el día que se proyectaba el paso del huracán) nos dejó con el mal sabor de soportar descomunales tapones de tránsito en las principales intersecciones de San Juan, de esos tapones en los que todo el mundo trata de meterse al mismo tiempo, en la misma intersección en la que se supone que haya un semáforo en funcionamiento y el mismo no funciona por culpa de una falla general en el sistema eléctrico—, sacó a relucir una situación que me ha dejado pensando bastante.  Se trata del despido del director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, Mario Marazzi, luego de que éste intentara por la vía judicial que el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos de Puerto Rico publicara el Índice de Precios al Consumidor para Puerto Rico.

Este despido llama la atención ante el hecho de que dicho ministerio dejara de publicar el índice en diciembre de 2009, debido a que los datos del mismo estaban “erróneos”.  (Pero si es cuestión de “corregir” los alegados “errores” que puedan tener los datos, dicha agencia debe haber tenido tiempo más que suficiente para poderlos corregir y producir un índice confiable… ¿o me equivoco?)  Y también llama la atención al tomarse en contra de un funcionario como el señor Marazzi, al que distintos sectores vinculados con el quehacer económico han elogiado por su capacidad profesional (dentro de la cual destacan su reciente trabajo para la Reserva Federal estadounidense) y por su sentido de responsabilidad en su petición de que se divulgue el índice de marras.  Pero sobre todo, este despido llama la atención por el presunto matiz político que se desprende del mismo, al haberse dispuesto el despido por parte del ex-presidente de la Junta de Planificación de Puerto Rico—precisamente, el mismo funcionario que al final de agosto dejó su cargo para asumir la secretaría general del partido actualmente en el poder (el PNP).

Más allá de todo lo que se ha escrito y dicho sobre esta noticia, a mí me pone a pensar bastante sobre por qué una entidad de gobierno… vamos, un gobierno en sí decide de golpe y porrazo suprimir la publicación o demorarse un tiempo largo para publicar una cifra de tanta importancia, que no es un simple número, sino un número sumamente poderoso.  Y si alguien tiene alguna duda, vea esto:

“Un índice de precios al consumidor (IPC) mide los cambios a través del tiempo en el nivel de precios de bienes de consumo y servicios comprados por los núcleos familiares.  Es un estimado estadístico que se construye mediante el uso de los precios de una muestra de artículos representativos, los cuales son recopilados periódicamente….  El porciento anual de cambio en un IPC se utiliza como medida de la inflación.  Un IPC se puede utilizar… para ajustar por el efecto de la inflación el valor verdadero de los sueldos, salarios y pensiones, para regular los precios y para desinflar las magnitudes monetarias para que éstas muestren cambios en los valores reales.”
Traducido y adaptado de: Consumer Price Index (vía Wikipedia)

Ciertamente, el índice de precios al consumidor es una pieza de información de tanta importancia.  Hasta el propio gobierno estadounidense le da una gran importancia a esta cifra, como lo demuestra esta página que le dedica el Negociado de Estadísticas Laborales del Departamento Federal del Trabajo.  Pero entonces, ¿qué tiene de particular una cifra como el índice de precios al consumidor en Puerto Rico para que la misma sea otro rehén más del teje-y-maneje político de todos los días?

Tal vez nuestros pseudolíderes se han dado cuenta de que la información es el poder.  Y de que quien tiene ese poder—quien posee los datos con los que se construye esa información, esos números que bien usados nos pueden decir la verdad—es quien dicta la agenda a seguir.  (Lo que me recuerda la nueva versión de la Regla de Oro: “Quien tiene el oro… ¡es quien hace las reglas!”)  Pero, ¿cuál será la agenda en este caso?  ¿Una agenda que pinte un cuadro de aparente recuperación económica y fiscal, aunque “abajo en la tierra” la realidad sea muy dura?  (Yo no sé qué piensen ustedes, pero a mí eso se me parece un poco al infame cruzacalle de Mission Accomplished con el que hace unos añitos se quiso dar a entender que la guerra en Irak había terminado—aunque en realidad lo que había terminado era la ración de credibilidad de quien proclamó un “éxito” que no fue tal, pero eso deberá ser tema para otra entrada…)

La verdad es que el asunto del despido del señor Marazzi y la no divulgación del Índice de Precios al Consumidor para Puerto Rico, se presta para demasiadas sospechas, sospechas que deberían aclararse lo antes posible.  No hacerlo así, abona a la escasa confianza que tiene el público en las estadísticas gubernamentales, y a la sensación de que hacer el bien, actuar responsablemente, en lugar de un premio es un castigo en el Puerto Rico de hoy, un castigo que acarrea serias consecuencias.

Y vamos a dejarlo aquí.  Cuídense mucho, mi gente.  Hasta la próxima.

LDB

Es Muy Facil Entrar… Lo Dificil es Salir!

¡Hola, mi gente, dondequiera que estén!

Aquí estoy, sobreviviendo la onda tropical centrada al Sur de Puerto Rico, que nos dejó unas cantidades considerables de lluvia (por ejemplo, el domingo 21 llegó a dejar hasta 15 pulgadas—38 centímetros—en algunas áreas de la Isla).  Mientras escribo esto, el sistema no mostraba señales de que se fuera a fortalecer muy pronto, pero los meteorólogos ya estaban dando por sentado que, como están las cosas en el Atlántico noroccidental en esta época del año, se podría convertir en depresión tropical, tormenta y hasta huracán (nombrados “Kyle”) y que podría seguir un rumbo hacia la costa Nordeste de los EE.UU.  Eso sí, yo auguro que a los residentes en esa comarca no les espera una cosa como la de este caballero:

Por favor, deposite setenta y cinco centavos por las próximas tres pulgadas de lluvia.  ¡Gracias!

Por favor, deposite setenta y cinco centavos por las próximas tres pulgadas de lluvia. ¡Gracias!

Pero yo no soy meteorólogo para estar haciendo pronósticos, así que voy a otra cosa más digna de lo que ustedes esperan como mis lectores.

¡Si, papi!  Como si tú fueras a leer el resto de esta entrada...

¡Sí, papi! Como si la gente fuera a leer el resto de esta entrada...

OK, sarcasmos aparte…  El miércoles de la semana pasada me sorprendió ver que apenas entrado en el tercer mes del presente año fiscal (2008–2009), el Departamento de Hacienda de Puerto Rico tuvo que tomar prestado al Banco Gubernamental de Fomento unos US$500 000 000 para poder pagar la nómina de los 120 mil servidores públicos que cobramos del Fondo General.  Presuntamente, esto aumenta la deuda de dicha agencia de gobierno por ese renglón a US$1 000 000 000, sin contar con los intereses que se acumulen de la misma.  Pero eso no es lo único que mete miedo en esta situación: el Departamento de Hacienda insiste en cifrar sus esperanzas de recuperación en ingresos provenientes de fuentes no muy estables, como la venta de deudas viejas por la misma cantidad que le debe al referido banco, y en que el precio del petróleo—y por consiguiente, el de la gasolina—siga su actual tendencia a bajar… cosa que a mi entender, tendrá que esperar a que termine la temporada de huracanes (por el efecto de los mismos sobre las plataformas petroleras del Golfo de México)… o a que a la rana le salga pelo… o a que la estatua de San Juan Bautista que está junto al mar en el lado Norte del Capitolio (no la de Cristóbal Colón, como todavía cree alguna gente; ésa está en la placita del mismo nombre, a la entrada del Viejo San Juan) baje su dedo acusador… o a que…

Y mientras tanto, ¿habrá inversionistas dispuestos a comprar esas deudas viejas?  Si los hay, ¿quiénes son y dónde están?  Y si no los hay, ¿quién vendrá a sacar al pobre gobierno de Puerto Rico del hoyo en el que quedó enterrado?

¡Ea rayo! ¡Pero si esta nube de polvo del Sahara no era tan densa!

¡Ea rayo! ¡Pero si esta nube de polvo del Sahara no era tan densa!

Y eso, que este desastre potencial no pudo venir en un peor momento.  Justo al mismo tiempo, el gobierno federal está tratando de atender la peor crisis económica vista en mucho tiempo, motivada principalmente por la enorme cantidad de préstamos hipotecarios “malos” (o sea, las llamadas hipotecas de tasa ajustable o adjustable rate mortgage o ARM… que a mucha gente le ha costado un ARM y una leg) y por la caída de los precios en el mercado de viviendas.  ¿Y qué se le ocurre al Departamento federal de Hacienda (fíjense que me estoy refiriendo al de allá) para remediar esa situación?  ¡Sencillo!  Un plan de liquidación (bailout)—en discusión en el Congreso estadounidense cuando empecé a escribir esto el martes 23*—mediante el cual el gobierno federal compraría esa cartera de préstamos hipotecarios “malos” por una cantidad no mayor de US$700 000 000 000.  Si el estimado que vi la noche del lunes 22 en el noticiario estelar de NBC es correcto, eso representa que cada hombre, mujer y niño estadounidense tendrá que sacar alrededor de US$3 500 de donde no los tiene para sacar del hoyo a las propias instituciones financieras estadounidenses (yo espero que eso no incluya a PR, USVI y demás territorios y posesiones estadounidenses… pero no me siento muy optimista).  Pero no es sólo eso: La implantación de este plan conllevaría aumentar el límite de la deuda pública estadounidense a la cantidad de US$11 315 000 000 000… ¡y ya me estoy mareando con tanta cifra astronómicamente alta!

* Por cierto, en una nota publicada a las 20:16 UTC del 23 de septiembre de 2008, la agencia Reuters informó que la Comisión de Banca del Senado de EE.UU. había rechazado el referido plan de liquidación, al que consideró como “inaceptable” según propuesto, pero dejó la puerta abierta a una negociación sobre el mismo.  Comoquiera, la administración federal seguirá insistiendo en que no hay otro camino, que “es una solución buena para el país”, por lo que habrá que estar pendientes.  (Y por supuesto, ésa tendrá que ser la cuestión más importante para los candidatos presidenciales Obama y McCain en las próximas elecciones… ¡si les da la gana de abordarla responsablemente y no andarse por las ramas!)

A mí, francamente, cosas como ésta son para preocuparme.  A mi entender, son el resultado de muchos factores, entre los que se destaca la irresponsabilidad en la toma de decisiones fiscales.  Y esa irresponsabilidad no es del día de hoy, sino que viene de muchos años de no afrontar los problemas económicos mediante la toma de decisiones valientes, sabias y sólidas.  Y si vamos a hablar de irresponsabilidad fiscal, recurrir a ingresos no recurrentes o a fuentes volátiles de ingresos (por ejemplo, un préstamo) para tratar de aliviar una crisis de la magnitud de la que existe en las finanzas del gobierno de Puerto Rico, a mí me parece el epítome (palabra “de domingo”) de la irresponsabilidad fiscal, en tanto la situación original no se atiende y se siguen acumulando los problemas.

¿Y quién es el que siempre acaba pagando los platos rotos?  No son precisamente los que nos metieron en el lío para empezar.  Ésos tienen su ganancia asegurada, mientras que al resto de nosotros nos toca salvarles de la ruina.  (¿No será eso lo que en una columna de opinión que leí la semana pasada en El Nuevo Día llamaban, “privatización de la ganancia, socialización de la deuda”?)

OK, test sin avisar (y cuenta para la nota del semestre). Identifique a quiénes se refiere el párrafo anterior (20 puntos).

OK, test sin avisar (y cuenta para la nota del semestre). Identifique a quiénes se refiere el párrafo anterior (20 puntos).

Y a todo esto, tengo que preguntar de nuevo: ¿no se suponía que el impuesto de ventas y uso (IVU) era la bala de plata que vendría para ayudar a mantener a flote las finanzas del estado y evitar otro cierre gubernamental?  ¿Será que lo que yo escribí en mayo pasado, cuando recordé el segundo aniversario del cierre gubernamental de 2006 sigue siendo cierto?

…al día de hoy, yo tengo que preguntarme: ¿A dónde han ido a parar los recaudos del IVU? ¿Quién más (que no sea el pueblo de Puerto Rico) se está beneficiando con esos recaudos? ¿Por qué no se le dice al público—el mismo al que se le recalca cada año su responsabilidad de aportar al bienestar del país—lo que ocurre en la realidad?

En resumidas cuentas, es muy fácil crear una crisis financiera.  Lo difícil es salir de ella.  Sobre todo, si se está bien enterrado y sin posibilidades de salir por un buen tiempo…

Enterrados hasta el ñú en...

Enterrados hasta el ñú en...

Así que…  ¡Buena suerte, no hay más ná’!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

(Por cierto, tengo una última sugerencia para aliviar la crisis financiera del gobierno de Puerto Rico, si éste insiste en manejarla de la manera en la que la ha estado manejando hasta el momento.  ¿Qué tal si en el Departamento de Hacienda le prenden una o varias velas a la Virgen de la Caridad del Cobre?  Después de todo, se dice que ella es la creadora del dinero…)

LDB

De Huracanes y de Politicos que Cambian Cheques Sin Presentar una Identificacion

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Quiero expresar mi más sentido pesar y mi solidaridad con las víctimas de los eventos atmosféricos que han desatado su furia contra el Caribe occidental, las islas Bahamas y los estados estadounidenses en la costa del Golfo de México.  Mientras escribo esto, el cuadro que observo es devastador, sobre todo en lugares como Haití, a cuya gente no le hacía falta pasar por una tragedia de origen natural (o dos… o tres…), ya que viven en una tragedia constante, ante la pobreza extrema y el efecto amplificado de la poca voluntad política y moral de sus gobernantes para remediarla.  Y ni se diga de Cuba, a la que el más reciente fenómeno—el huracán Ike—prácticamente atravesó a lo largo de su extensión territorial.  Y si han visto las noticias más recientes que llegan desde estados como Texas y Louisiana, no hace falta decir que el impacto de Ike fue significativo.

Digo, por lo menos se salvaron los habitantes de New Orleans, ya que el “león” que esperaban que se los comiera—o sea, Gustav—no pasó de un simple rugido.  Lamentablemente, en áreas como la isla de Galveston en Texas, la mordida de Ike resultó ser un poco más fuerte que su rugido; hasta se dice que el recogido de los escombros en esa isla tardará un año, quién sabe si más.

Y por supuesto, también nos salvamos aquí en Puerto Rico—toda vez que ciclones como Fay y Gustav se originaron en sistemas de baja presión que pasaron de esa forma por Puerto Rico, antes de adquirir desarrollo ciclónico fuera de nuestras costas.  Y nos salvamos, pero no porque seamos “una isla bendecida por Dios”, como algunos charlatanes disfrazados de religiosos querrían que el mundo creyera.  (Y si fuese como ellos mismos lo pintan, ¿en qué deja eso a nuestros hermanos haitianos?  ¿O a los habitantes de las Antillas Menores?  ¿Serán todos ellos unos pecadores que se merecen el “fuego y azufre” del infierno?  ¿Se merecen hundirse en el “lodo cenagoso” del pantano?)

Pero bueno, vamos a otra breve mirada (como la de la semana pasada) al tema de las ridiculeces de los pseudolíderes políticos de Puerto Rico, y cómo éstas proveen material para los comediantes.  Muchos de mis lectores en España y América Latina reconocerán los elementos principales del siguiente chiste, que vengo escuchando desde hace unos veintitantos años.  Ahora bien, para hacerlo un poco más universal, voy a aplicar lo que yo llamo “la regla de Dragnet“: “los nombres fueron cambiados para proteger a los inocentes”…

(Y a todo esto, ¿se refiere eso de “los inocentes” a los sospechosos, por aquello de la presunción de inocencia, o a los inocentes que se creen cuanto cuento les llena el oído, como los que nos dicen estos mismos políticos cada 4 años, ah?)

Llega el Primer Mandatario del País al Banco Popular a cambiar un cheque:

-Buenos días Señorita, ¿me hace el favor de cambiarme este cheque?

-Con mucho gusto Señor, ¿me permite su identificación?

-Señorita, no traigo identificación pero soy el Primer Mandatario del País.

- Sí Señor, pero me debe mostrar una identificación, por ejemplo, su cédula de identidad con fotografía.

-Señorita, no traigo identificación pero pregunte a quien quiera, ¡¡soy el Primer Mandatario, por favor!!

-Lo siento, Señor, pero son reglas del banco. Me debe usted enseñar su identificación.

-Pues no traigo Señorita y me urge cambiar este cheque, que es para pagar mi campaña.

-Mire Señor, lo que podemos hacer es lo siguiente: El otro día vino Juan “Igor” González con el mismo problema, no traía identificación y para probar que era él, le sacaron un bate, metió varios jonrones y así comprobó que él era en verdad el gran Igor. También vino Félix “Tito” Trinidad y no traía su cédula, entonces se echó unos “rounds” con los cajeros y se noqueó a dos y así nos probó que él era en realidad Tito Trinidad. Tambien vino la Carmen Luvana… y mejor ni le cuento lo que hizo arriba del mostrador para demostrar que era ella, en todo caso… Entonces Usted puede hacer lo mismo. Haga algo para probar que usted es el Primer Mandatario del País.

El Primer Mandatario se queda pensando durante un buen rato y dice…

-Mmm… Caramba señorita, la verdad es que solo se me ocurren puras pendejadas.

-¡¡¡Perfecto, señor!!!, ¿en billetes de qué quiere que le cambien el cheque?

(Adaptado de varias fuentes)

Así que ahí lo tienen…  ¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien, y que lo que se les ocurra no sean puras… esteeeeeeeeee… ¡bobadas!

LDB