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La conspiración del absurdo

Mother Jones, American labor activist.

Image via Wikipedia

Y ya que en la entrada anterior mencioné de pasada el movimiento estadounidense de ideología altamente conservadora, conocido como el “Tea Party”, creí que sería una buena idea compartir con ustedes, amigas y amigos, algo que encontré esta semana en la Internet.  (¡Que va!  Lo hubiera compartido comoquiera, de no haberle dado paso antes al asunto de Calle 13 y el alcalde de San Juan, pero así son las cosas.)  Se trata de un artículo de la revista Mother Jones (la revista se llama así en honor a la activista laboral irlandesa-estadounidense, Mary Harris Jones, 1837–1930), que expone el aparente efecto que dicho movimiento de la derecha reaccionaria ha estado teniendo en varias comunidades estadounidenses, luego de haber logrado algunas victorias (con excepciones como la de Christine “yo no soy una bruja” O’Donnell, mencionada en mi entrada anterior) en las elecciones congresionales intermedias del 2 de noviembre de 2010.

Según el artículo de Mother Jones, luego de enfrentarse al “establishment” político en el Congreso estadounidense, los simpatizantes del “Tea Party” están enfilando sus cañones hacia otro blanco más insidioso (según ellos): hacia las comisiones locales de planificación y zonificación,* que al decir de dichos simpatizantes, están llevando a cabo una conspiración global para “pisotear” las libertades civiles estadounidenses y forzar a los ciudadanos a mudarse hacia un concepto Orwelliano denominado, “zonas de habitación humana”.

¡EXACTAMENTE LO QUE ESTÁN LEYENDO—Y COMO LO ESTÁN LEYENDO!

La causa principal de la incomodidad de l@s simpatizantes de este movimiento conservador radica en un documento cuyo título ellos encuentran siniestro… la Agenda (o Programa) 21, adoptada (junto con una declaración de 27 principios medioambientales) en la Cumbre de Río de Janeiro efectuada en junio de 1992 por la Organización de las Naciones Unidas.  Ahora bien, much@s de quienes leen esto, especialmente aquí en Puerto Rico, se preguntarán qué es eso, o si es de queso y se come con melao.

La Agenda 21 es un documento mediante el cual se procura que los países del mundo se desarrollen de una manera planificada, en la que se consideren los impactos del desarrollo humano sobre su medio ambiente.  Este documento adopta y refina el concepto de desarrollo sostenible (algunos usan indistintamente la palabra “sustentable” como equivalente de la palabra inglesa, “sustainable”) esbozado en 1987 por una comisión internacional, dirigida por la ex-primera ministro de Noruega, Dra. Gro. Harlem Brundtland.**  Según ese concepto,

“Desarrollo sostenible es el desarrollo que atiende las necesidades del presente sin sacrificar la habilidad de las futuras generaciones para atender sus propias necesidades. En sí (el desarrollo sostenible) contiene dos conceptos clave: el concepto de ‘necesidades’, en particular las necesidades esenciales de los pobres del mundo, a las cuales se debe dar una prioridad apremiante; y la idea de las limitaciones impuestas por la situación de la tecnología y la organización social sobre la capacidad del ambiente para atender las necesidades presentes y futuras.”

O sea, que el desarrollo sostenible busca que sea óptima la atención a las necesidades sociales y económicas actuales y futuras, ante las presiones a las que está sujeto el medio ambiente.  Implantar una política de desarrollo sostenible requiere normas estrictas que se hagan cumplir, y cuyos propósitos sean promover la conservación de los recursos naturales, ocasionar un mínimo impacto ambiental en el uso de éstos, e involucrar activamente y beneficiar a los residentes de las áreas objeto del interés particular.

Pero se preguntarán, si lo que acabo de mencionar es lo que plantea la Agenda 21, ¿cuál es el problema que tienen l@s simpatizantes del “Tea Party” con eso?  Pues dicen algun@s de est@s activistas—por lo menos, aquéll@s que se dignan a hablar con los medios de prensa, aunque no les sean santos de su propia devoción—que la Agenda 21 es en realidad una trama para eliminar el derecho a la propiedad privada y privar al pueblo estadounidense de sus más preciadas libertades; en el peor de los casos, su implantación resultaría—según estas personas—en la conversión de los Estados Unidos “en un estado soviético”.  Peor aún, las propuestas para hacer más denso el crecimiento de las áreas urbanas y fomentar el uso del transporte público masivo—algo que me consta que por años y años y años, los planificadores han estado predicando para tratar de resolver el problema de desparramamiento urbano al que me refería un par de entradas atrás—obligaría a la gente a mudarse de sus cómodas viviendas suburbanas hacia “zonas de habitación humana”, a vivir como los hobbits que habitan el universo literario de John Ronald Reuel Tolkien, y (¡Dios reprenda!) a dejar el automóvil—ese símbolo inconfundible del individualismo estadounidense—y tomar el autobús (la “guagua”, como le decimos aquí en Puerto Rico) para ir a trabajar.

(Francamente, ni yo lo hubiera expresado eso con tanto dramatismo.  Es más, ¿dónde están los violines cuando de veras hacen falta?)

Pero no se trata únicamente de combatir los conceptos como el desarrollo sustentable y la planificación densificada.  La hostilidad de l@s simpatizantes del “Tea Party” también va dirigida a lo que conciben como las “elites” que dirigen el presunto proceso de “destrucción” de aquellas cosas que les son sagradas, principalmente los planificadores y representantes de las agencias con responsabilidades de planificación, así como a los lugares de los que vienen esas “elites”, o sea, las ciudades y áreas urbanas altamente densificadas.  Al decir de algunos de los funcionarios afectados, la actitud anti-elitista, que algunas veces raya en lo hostil, junto a la falta de argumentos racionales y juiciosos que respalden sus teorías, resulta en una mezcla tóxica para quienes no estén acostumbrados a lidiar con estos activistas.  (Y ni hablar de las consecuencias de esa mezcla tóxica.)

La verdad es que leo todo esto, y no deja de asombrarme cómo hay gente ignorante, capaz de descarrilar todo un proceso que busca beneficiar a todos por igual (o por lo menos, eso es lo que se pretende), que busca un desarrollo ordenado y planificado, a la vez que se protege el medio ambiente y la manera en que los seres humanos sacan provecho del mismo, sin poner su propia supervivencia en peligro.  No sé cómo lo vean ustedes, pero creo que se trata de gente sin conciencia, gente que cree que las cosas de las que disfrutan estarán ahí para siempre.  Gente que bajo una supuesta consigna de libertad, comete uno de los mayores actos de libertinaje.  Gente que—tal vez sin saberlo—está contribuyendo a colocar los clavos de su propia tumba.

Ya veremos cómo se lidiará con esta clase de mentalidad.  Lo malo es que esto apenas está comenzando…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.  Desde ya les deseo a tod@s una Feliz Navidad… o para l@s PC (políticamente correct@s) entre ustedes, ¡muchas Felicidades!


* Para información de quienes leen esto fuera de Puerto Rico, a diferencia del proceso de planificación habitual en cada estado de los Estados Unidos, el proceso en Puerto Rico está regido principalmente por una junta que responde a la Oficina del Gobernador (la Junta de Planificación de Puerto Rico).  No obstante, existen una ley (conocida como la Ley de Municipios Autónomos o Ley número 81 de 1991) que le confiere a cada uno de los 78 municipios de Puerto Rico, un mínimo de autoridad para planificar el desarrollo de sus espacios urbanos y rurales, según lo estimen apropiado.

** Our Common Future: From One Earth to One World, por la Comisión Mundial Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.  Dra. Gro Harlem Brundtland, Presidenta.  Oxford, Inglaterra: Oxford University Press, 1987.


LDB

Las uvas de la discordia… o la discordia de las uvas?

Saludos, mi gente.

Culmina otra Semana Santa que, a pesar de los pesares, pasó de manera relativamente tranquila en Puerto Rico.  Una tranquilidad relativa, sólo quebrada por el revuelo causado por las declaraciones emitidas el lunes pasado por el cantante Ricky Martin en torno a su orientación sexual.  Una “noticia” que aunque a muchos no nos sorprendió (y ustedes saben muy bien por qué lo expreso así, no se me hagan los inocentes), ha corrido por el mundo como las “infames” fotos de los médicos puertorriqueños en Haití (a los que la Junta de Licenciamiento y Disciplina les tiró la toalla un día antes de lo de Ricky, pero allá Juana con sus pollos…)  Y que ha servido de base para el destaque noticioso que muchos de nuestros políticos envidian—y del que siempre parece que están hambrientos como los lobos.

Francamente, yo no sé ni qué llevó a Ricky a “salirse del clóset”, ni creo que eso importe ya.  Pero si como él alega, esto lo hace sentirse libre… pues que sea libre y feliz, eso ya es asunto suyo y de nadie más.  Pero no es a esto a lo que voy—ya del tema se ha dicho suficiente.

Lo que quiero compartir con ustedes hoy es a algo que vi ayer mientras revisaba el boletín del sitio web Salon.com (y que creí pertinente añadir a Lo que me llama la atención).  Se trata de un artículo cuya autora, Jeanette DeMain, relata su experiencia en la búsqueda de comentarios sobre libros en Amazon.com, especialmente sobre las obras maestras de la literatura clásica y contemporánea.  La experiencia de DeMain es mixta: De un lado hay muchos comentarios acertados y excelentes; del otro lado,

"… están las reseñas que me atraen de forma algo masoquista, de ésas que le dan una puntuación de ‘una estrella’ a una obra que me ha conmovido de una manera que no puedo expresar o que ha influido en mí indeleblemente."

Seguidamente, DeMain cita varias de esas reseñas de “una estrella”, algunas de las cuales traduzco a continuación:

Sobre The Grapes of Wrath (Las uvas de la discordia) (John Steinbeck, 1939):

"Aunque he leído muchos libros malos, ninguno se puede comparar con esta obra trillada y maquinada.  Cada línea, cada palabra es deliberada y pretenciosa…  La gente ha llamado propaganda a este libro, pero eso ni siquiera es el comienzo.  En ningún otro lugar usted encontrará un diálogo tan empalagoso, ni un mensaje tan laborioso y falsamente profundo.  Pero recomiendo que todos lean este libro, sólo para gustar del tan absoluto mondongo que millones de personas son capaces de tragarse."

(¿Alguien podría dirigir al morón o morona que escribió eso a la página de Wikipedia sobre este libro, que de entrada menciona que tiene a su haber el Premio Pulitzer de 1940 y el Premio Nobel de Literatura de 1962—cosas que de seguro le serán ajenas—, y cuya versión cinematográfica de 1940 le valió a John Ford el Oscar/Academy Award al mejor director en 1941?)*

¿Qué tal Jane Eyre, (Charlotte Brontë, 1847)?

"Descripción interminable y sin sentido.  ¡¡¡DESCRIPCIÓN, DESCRIPCIÓN, DESCRIPCIÓN!!!  Todo el libro está escrito en metáforas estúpidas.  Los pocos sitios donde de veras hay algún diálogo aburren al lector hasta las lágrimas.  Honestamente, pienso que esto está marcado como un clásico porque es más viejo que la arena.  ¡Caray, yo creo que si yo garabateo algunas palabras en un pedazo de papel, será un clásico en 160 años!  Será lectura requerida en el tercer año de escuela superior, como este ‘cuento’ idiota.  Con su permiso, me voy a empezar mi obra maestra.  Estoy seguro que será mejor que esto."

(Y a esta persona, ¿tanto le molesta la prosa descriptiva?  De nuevo, que alguien dirija a este engendro a la página sobre Jane Eyre en el mataburros cibernético de récord.)

Ni siquiera se salvan del ataque inmisericorde los clásicos para niños, como Charlotte’s Web (E.B. White, 1952):

"Un libro absolutamente sin razón para leerse.  Yo no sentí nada hacia los personajes.  A mí en realidad no me importó que Wilbur [el cerdo] ganara el primer premio [en la feria agrícola].  ¿Y cómo rayos un cerdo y una araña se pueden hacer amigos?  No alcanzo a entenderlo.  La parte de atrás de una caja de cereal es más excitante que este libro.  Fui forzado a leerlo por lo menos cinco veces y lo encontré agotador.  Hasta cuando niño yo encontré que la trama era traída por los pelos.  Debido a este libro horrendo es que como salchichas cada mañana y le digo a mi papá que mate cada araña que veo.  Es un relato traumático que induce al coma y que ha cambiado mi vida para siempre.  En conclusión siento que nadie debería pasar por esa tortura y que este libro debe ser vetado de toda escuela, biblioteca y librería de la Vía Láctea."

Cualquiera diría que esta persona nunca tuvo infancia, o si la tuvo, nunca la disfrutó.  Como tal vez esta otra persona, a quien le dio con criticar así el libro, Where the Wild Things Are (Maurice Sendak, 1963):

"Con todas las reseñas—compré este libro para mi hijo.  Aunque aunque alguna de la gráfica del libro es muy buena, creo que el mensaje es totalmente equivocado.  Él [Max, el niño protagonista del relato] le contesta a su madre y creo que el mensaje para los niños es totalmente equivocado.  Ahorre su dinero—hay muchísimos otros libros que envían un mensaje positivo."

¡Quién sabe y a lo mejor esta misma persona habrá boicoteado la versión semianimada para el cine que se hizo el año pasado (dir. Spike Jonze, 2009)!  Y qué interesante que su preocupación sea el “mal ejemplo” de Max al retar la autoridad de su mamá (aun por más justificada que sea esa preocupación, valga aclararlo) y la necesidad de sustituir ese tipo de mensaje con mensajes “positivos”… ¡aunque habría que ver qué significa eso para esta persona!

Por último, y para no abrumarlos tanto como a mí (y nada más de hacer todas estas traducciones, ya me siento drenado emocionalmente… de veras), veamos esta lumbrera de reseña sobre Nineteen Eighty-four (George Orwell [seudónimo de Eric Arthur Blair], 1949):

"Al principio sí me gustó el libro.  Entonces, comenzó a ponerse porquería para cuando Winston [Smith, el personaje principal] estaba envolviéndose sexualmente con su amiguita.  Odié tanto el libro que hasta se me olvidó el nombre de ella.  Las primeras cien páginas más o menos me gustaron, entonces se puso realmente aburrido.  Así que yo recomiendo muchísimo que NO LEAN ESTE LIBRO.  Y por favor, por amor a Dios no lean ese libro de ‘Un Nuevo Mundo Feliz’ por Hoxley.  Es el doble de peor que 1984.  Francamente, NO LEAN NADA DE GEORGE ORWELL.  Están perdiendo su tiempo."

Francamente, parece que esta persona perdió su tiempo en la escuela, a juzgar por los errores y horrores en su comentario (incluido el error en el nombre del autor de Brave New World, Aldous Huxley) y por su falta de un argumento sólido y contundente.  Y entonces, ¿esta persona va a boicotear un libro como 1984 porque lo encontró aburrido?

Y parece que esta persona no es la única, ya que más adelante, DeMain cita una reseña sobre el libro, The Diary of a Young Girl (Annelies Marie “Anne” Frank, 1947), que se reduce a lo siguiente:

"No me gustó este libro porque era muy aburrido.  Eso es todo lo que hay que decir.  Era muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy aburrido.  Si usted tiene que leer este libro, péguese un tiro antes."

A esta persona yo le diría, “¡Después de usted!”

DeMain pasa entonces a cuestionarse qué clase de persona escribe este tipo de “análisis” (que yo no dignificaría mediante el uso de esa palabra, pero ya para qué):

"En realidad tengo que preguntarme quiénes son estos tipos.  ¿Serán estudiantes disgustados?  ¿’Trolls’?  ¿Descontentos que no tienen nada que hacer?  ¿Creen ellos que están luchando contra molinos de viento y nadando valientemente contra la marea del conformismo al advertirle a otros que no lean libros universalmente reconocidos como clásicos?  (En cuyo caso yo les podría recomendar que leyeran el ‘Don Quijote’ de Cervantes, pero entonces me daría miedo ver las reseñas.)"

Sea como sea, el caso es que tras leer este artículo de Jeanette DeMain me quedé bastante sorprendido con la profundidad de la ignorancia que demuestran algunas personas.  Parecería como si ellos hubieran pasado por la escuela, pero la escuela nunca pasó por ellos.  ¿Será que “el sistema” educativo les falló?  Yo no lo creo, aunque últimamente la calidad de la enseñanza en los planteles escolares estadounidenses parece estar en descenso.  Tal vez estas personas fallaron al no aprovechar las oportunidades que se les dieron—dentro de las limitaciones propias del sistema—para expandir sus horizontes, y se convirtieron en máquinas, en seres sin sensibilidad para con el mundo que los rodea (como el “come salchichas” al que le importa poco si el cerdo Wilbur gana el premio de la feria o al final lo hacen tocineta—o panceta, como la llaman en otros países hispanos).  Seres a los que tal vez les da miedo (¿pánico?) la libertad de pensamiento… o que tal vez no reconocen su responsabilidad, con otros y consigo mismos.

(Me pregunto si alguno de ellos está infiltrado en nuestro gobierno o en nuestra legislatura…  ¡Eso sí que da mucho miedo!)

¡Y vamos a dejarlo ahí, que ya esta entrada se puso muy larga y no quiero que me digan que estuvo muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy muy aburrida!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

(* Academy Award(s)® © The Academy of Motion Picture Arts and Sciences.  All Rights Reserved.)

LDB

No quería decir, “¡Te lo dije!”, pero…

¡Ah, de eso es de lo que se trata!  Esto explica muchas cosas…

Eso fue lo primero que pensé esta mañana cuando escuché en la radio lo que trascendió en la prensa local, de que varios legisladores y figuras de alto nivel cabildearon a mediados de la década de 1990, durante la administración del gobernador Pedro J. Rosselló González, por la libertad de quien década y media más tarde es el narcotraficante más buscado por las autoridades de Puerto Rico y la República Dominicana.  Según lo publica Primera Hora,

El hombre más buscado por las autoridades puertorriqueñas y dominicanas, José Figueroa Agosto, siempre pareció estar en control de su situación y entorno, pero su prestigio como criminal resultó enaltecido por sus poderosos aliados en las altas esferas del Partido Nuevo Progresista (PNP).

De hecho, la notoriedad que había cobrado como un poderoso narcotraficante en ningún momento pareció eclipsar su relación con una de las figuras más respetadas y queridas del PNP, el representante Antonio “Toñito” Silva, y otros altos e influyentes funcionarios de la misma colectividad política que habían cabildeado intensamente para que el asesino convicto recibiera un indulto o una clemencia ejecutiva.

[...]

Según documentan cartas en posesión de Primera Hora, el ex alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, su hijo y eventual sucesor Ramón Luis Rivera Cruz, el ex procurador del Ciudadano Carlos López Nieves, el ex alcalde de Toa Alta y convicto por corrupción Ángel “Buzo” Rodríguez Cabrera y el ex representante Manuel Marrero Hueca figuran en una lista de who’s who de funcionarios que abiertamente intercedieron por el narcotraficante.  Se cree que muchos otros políticos azules habían mostrado su apoyo al ex campeón de un torneo de lanchas rápidas de Don Q Cristal de 1994.

Aun cuando cumplía una sentencia de 209 años de cárcel por el secuestro y asesinato de un gruero que supuestamente había perdido un cargamento de un traficante colombiano, mucho antes de fugarse de la antigua Penitenciaría Estatal de Río Piedras para dirigir una operación multimillonaria de tráfico de cocaína, el “Tiguerón de la coca” Figueroa Agosto gozaba de una serie de beneficios que lo colocaban en una categoría privilegiada en comparación con todos los otros reclusos del sistema correccional del país.

[...]

Meses después de que las autoridades descubrieran la fuga de Figueroa Agosto, ocurrida el 5 de noviembre de 1999, el Negociado Federal de Investigaciones (FBI) intentó localizar el reporte de un oficial sociopenal sobre las reuniones que éste sostenía con el legislador, pero el mismo desapareció del expediente del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) del Departamento de Justicia.  “Se sentaban en un escritorio y hablaban de lo más normal.  Lo visitó unas cuatro a cinco veces antes de que se fugara.  Llegaba a la institución en su vehículo oficial y las visitas siempre me parecían sospechosas.  ¿Qué hacía un legislador como ‘Toñito Silva’ reuniéndose con una persona como Junior Cápsula?  No me lo podía explicar”, indicó una fuente que presenció las visitas de Silva al capo en la Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI) del antiguo complejo de Río Piedras.

(FUENTE: Junior Cápsula con poderosos aliados en las altas esferas del PNP — Primera Hora, San Juan, P.R., 9 de marzo de 2010Y como es de esperarse, los énfasis los añadí intencionalmente, ¿OK?)

Francamente, es algo que yo no entiendo (y mientras la historia insista en su mal hábito de repetirse, lo entenderé cada vez menos).  Claro está, lo que preocupa no es tanto qué hace un legislador, o un alcalde, o algún otro funcionario público, activo o retirado, en reuniones con un conocido delincuente—digo, conocido para mucha gente, menos para el hoy ex-legislador Silva, que se ha cantado “ignorante” o “inocente” al respecto—, sino por qué figuras de poder e influencia en la vida pública de nuestro país tienen que interceder por una figura del bajo mundo.  A mi juicio, eso se presta para pensar que hay “dedos amarrados”…

Y si ustedes leen las cartas que muchos de las figuras mencionadas arriba escribieron en apoyo a sus solicitudes de indulto o clemencia—en las que se describe a Figueroa Agosto como “un buen esposo y padre de familia”, como “un pilar de la comunidad”, como “una persona honesta y trabajadora”—, tendrán que preguntarse, ¿estamos hablando de la misma persona?  (Digo, esa charada le funcionó bastante bien a Pablo Escobar en Colombia y a “Coquito” en Puerto Rico, aunque ninguno de los dos está vivo para testimoniarlo.)  Tal vez en el mejor de los casos, estos líderes políticos sólo conocían una cara de la moneda, o por lo menos, un ángulo de la personalidad de este individuo.  Ese ángulo de la persona de apariencia honesta, servicial, dispuesta a ayudar al prójimo en momentos de necesidad… pero que al darle la espalda sale a la luz su lado siniestro, la cara de quien se rodea de lujos, de influencias, de poder, a costa del dolor y el sufrimiento que el vicio de la cocaína y demás drogas le causa a otros (no a él), de aquél a quien, o le cumples su expectativa, o firmas tu sentencia de muerte.

Tal vez viraron la cara para no ver ese ángulo siniestro.  Tal vez viraron la cara porque eso les importa poco o nada.  ¡Quién sabe!

Me pregunto (como en otras ocasiones me he preguntado a través de este blog) si estas figuras políticas tendrán conciencia de lo que esto significa, y sobre todo, de las consecuencias potenciales que ello les puede acarrear (incluido el daño que ello le puede hacer a su reputación como personas, y a la reputación de la institución política a la que dicen representar—y que comoquiera hace tiempo que está bastante maltrecha).  Yo quisiera pensar que eso no llegará a ocurrir, pero… ¿qué tal si a “Junior Cápsula” se le ocurriera “pasarle la factura” a las figuras políticas que lo apoyaron?

No me gustaría pensar en ello.  Pero como la historia tiene el mal hábito de repetirse y las lecciones del pasado se olvidan demasiado pronto… y no quiero tener que estar diciendo, “¡Te lo dije!”…

¡Vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

LDB

Medicinas Amargas

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Aquí estoy de nuevo, después de una Navidad más o menos sosa, en la que no sonó casi ni un petardo ni un siquitraque (ni en mi vecindario ni en el de alguna de la gente que conozco).  Una Navidad que—tristemente lo tengo que decir—ha ido perdiendo su brillo y se ha convertido en una suerte de vacaciones de verano… frase que tiene más sentido en estos momentos al Sur del ecuador, claro está.  Pero bueno, siempre queda la esperanza de que las cosas y los tiempos sean mejores.

OK, creo que tengo que atemperar un poco la última oración del párrafo anterior, a la luz de lo que ocurre mientras escribo en el conflicto entre israelíes y palestinos en la Franja de Gaza, iniciado el último fin de semana del año 2008.  Allí, parece que las cosas no mejorarán en buen tiempo, ante la poca disposición de los caudillos de guerra israelíes a ceder hasta no cumplir con su misión, de eliminar a los terroristas que controlan a esa zona y a sus habitantes.  Lo malo del asunto es que en el desempeño de esta misión, son los civiles—de uno y otro bando, que conste—los que pagan los platos rotos.  Y peor aún, los niños—no importa a cuál bando pertenezcan—son los que siempre, siempre, siempre salen más perjudicados—física y emocionalmente—con las acciones de una guerra como ésta.  Y las imágenes que se obtienen de uno y otro lado de la frontera no pueden ser más elocuentes.  Edificios destruidos, escuelas destruidas, ciudades destruidas, inocencias destruidas… vidas destruidas.

En fin, la receta de una medicina amarga, administrada por médicos insensibles a un paciente que ha sido forzado a tomarla.  (Y para los fines de esta nota, ese paciente no representa a un pueblo en particular, sino que tiene rasgos de los unos y los otros.)

¿Y que hay de las críticas de la comunidad internacional a esta acción militar?  Pues, como diría una pegatina (en buen puertorriqueño, un bumper sticker) que algunos carros ostentan con un orgullo indebido, “los críticos, pa’l ca…”.

Y ya que estamos en el tema del conflicto entre palestinos e israelíes en Gaza, quiero aprovechar para pedir que alguien me explique algo que vi antes de empezar a escribir esta entrada: Viene un DON NADIE como Samuel Wurzelbacher, mejor conocido como “Joe el Plomero” (Joe The Plumber), que luego de haber tenido su cuarto de hora de fama dentro del espectáculo electoral estadounidense del 2008, un portal cibernético lo envía a Israel a cubrir este conflicto como “corresponsal de guerra” (¿sabrá él lo que eso conlleva?), para entonces decirle a los reporteros de medios informativos legítimos cómo hacer su trabajo.  Mr. Wurzelbacher ha tenido la desfachatez de decirle a los periodistas destacados en este conflicto que la prensa no tiene por qué estar cubriendo ninguna guerra en absoluto, porque lo que estos medios—legítimos, muy a su pesar—informan es sólo lo “malo”, las atrocidades de la guerra, en lugar de lo que él considera “positivo” (pero, ¿cuando se ha visto algo positivo en una guerra?).  A tal grado parece llegar la limitada visión del mundo de Mr. Wurzelbacher, que él implica su deseo de que los informes de los demás medios de prensa sobre esta guerra fueran como los noticiarios (newsreels) que se veían en los cines en los tiempos de la Primera (sic) y la Segunda Guerra Mundial, en los que sólo se daba paso a los “logros” del bando estadounidense, a fin de entusiasmar a la gente y motivarla a aumentar su aporte al esfuerzo de guerra del momento.

(Por cierto, ¿alguien sabe si los newsreels existían en tiempos de la Primera Guerra Mundial?  Que alguien me corrija si me equivoco, pero para mí eso es como decir que la telefonía inalámbrica ya existía desde mucho antes de la Antigua Grecia, con planes de llamadas “I-LI-MI-TADOS”…)

Es más, lean la “experta” opinión de este plomero/periodista, cuyas credenciales profesionales son tan auténticas como un billete de US$3.00:

I’ll be honest with you.  I don’t think journalists should be anywhere allowed war.  I mean, you guys report where our troops are at.  You report what’s happening day to day.  You make a big deal out of it.  I-I think it’s asinine.  You know, I liked back in World War I and World War II when you’d go to the theater and you’d see your troops on, you know, the screen and everyone would be real excited and happy for’em.  Now everyone’s got an opinion and wants to downer–and down soldiers.  You know, American soldiers or Israeli soldiers.  I think media should be abolished from, uh, you know, reporting.  You know, war is hell.  And if you’re gonna sit there and say, ‘Well look at this atrocity,’ well you don’t know the whole story behind it half the time, so I think the media should have no business in it.

(FUENTE: Joe The Reporter, from Israel: “Media shouldn’t report war”)

Y éste es el enlace al vídeo en YouTube.comJoe Plumber: Media Shouldn’t Report War.  (La infame cita ocupa los 32 segundos finales del vídeo, de un minuto con 55 segundos de duración.)

Miren, yo insisto en que mentalidades mediocres como la de “Joe el Plomero” son altamente peligrosas para toda sociedad que se precie de ser civilizada (como hemos visto anteriormente).  Pero mientras haya quienes les den apoyo… pues, ¡habrán muchos más de éstos!  Lo importante aquí es estar alertas y vigilantes, y exponerlos como lo que son, a la luz de la verdad y la razón.

Bueno, yo también tenía que desahogarme un poco sobre este tema.  Pero quiero pasar a otra cosa.  Según están soplando los vientos, parece que en Puerto Rico nos esperan tiempos que no serán fáciles de sobrellevar.  (Y eso, que el cuatrienio que concluyó la semana pasada no fue exactamente “miel sobre hojuelas”…)  Otra cosa que yo estaba viendo antes de escribir esta entrada fue el resumen ejecutivo del informe del Consejo Asesor sobre Reconstrucción Económica y Fiscal (CAREF) al nuevo gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, relacionado con la situación económica de Puerto Rico y las medidas que podrían resolver esa situación a corto y largo plazo.  Y la verdad es que muchas de las recomendaciones del informe no son muy agradables que digamos, algo así como una medicina amarga que los puertorriqueños tendríamos que tomar durante el cuatrienio que acaba de comenzar (2009–2012).  Entre moratorias de créditos contributivos; sobretasas impositivas a corporaciones e individuos; aumentos en arbitrios como el de la gasolina, el alcohol o los cigarrillos, más la imposición de nuevos arbitrios (como el de US$0.01 por minuto que se pretende imponer a la comunicación de voz, aunque no la de datos o texto, por los teléfonos celulares); la imposición de una moratoria de dos años a las cláusulas económicas de los convenios colectivos vigentes; la congelación de la contratación de empleados, y reducción de puestos transitorios, irregulares y de confianza; la reducción de los gastos de funcionamiento en las agencias del gobierno y en la legislatura (de un 10%) y otras medidas, aquí parece que hay de todo y para todos.

(Por cierto, a la fecha de esta entrada no había un enlace directo al informe del CAREF, por lo que si alguno de ustedes está interesado, le recomiendo una búsqueda de ese acrónimo en Google para dar con el documento.)

A mí me parece que muchas de estas recomendaciones no prosperarán, porque son innecesarias o resultarían muy onerosas para la gente común y corriente, la gente que está en la calle tratando de sobrevivir de día en día y de cheque de pago en cheque de pago.  El aumento al arbitrio de la gasolina, por ejemplo, sería perjudicial en el caso de que vuelva a ocurrir un aumento monstruoso en el precio del carburante, como el que vimos el verano pasado.  ¿Y qué hay de la imposición del centavo por minuto a la comunicación celular de voz?  Mucha gente ya está poniendo el grito en el cielo, ahora que la comunicación celular está desplazando a la de línea fija en muchos hogares.  (En mi casa, por ejemplo, hace rato que eliminamos el teléfono de línea fija, a pesar de que eso tiene sus desventajas, pero eso ya es otro tema.) Menos mal que la propia industria de telecomunicaciones de Puerto Rico está expresando su oposición a la idea.  ¿Y qué me dicen de la moratoria de dos años a las cláusulas económicas de los convenios colectivos?  Ya las uniones obreras—por cierto, las mismas con las que nunca se contó para formar parte del CAREF (con lo que mis lectores fuera de Puerto Rico podrán imaginar el resto de la historia de ese comité)—deben estar considerando medidas para exigir que se cumpla con la implantación de esas cláusulas.

En fin—porque esta entrada del blog ya se me está alargando demasiado—, a mí me parece que la medicina que nos espera sí que va a ser difícil de tragar para un pueblo que ya está saturado con sus problemas de todos los días.  Cómo pueda cada uno de nosotros asimilar esa medicina es lo que determinará si las recomendaciones (porque como insiste el gobernador Fortuño, “sólo son recomendaciones”) propuestas en ese informe surten algún efecto… pero no me quiero hacer muchas ilusiones sobre ello.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

P.S. Por cierto, quiero aprovechar para darle las gracias a Elco Lao, por incluir mi blog en su reciente felicitación por el año nuevo 2009.  Digo, además de que todavía me estoy preguntando qué hice yo para merecer este honor ;) … la verdad es que ello me hace sentir que estoy en una compañía demasiado buena, por lo que de todo corazón acepto esa felicitación.  Igualmente deseo muchas cosas buenas para Elco, Myrisa, Ivonne, Edwin, Eugenio, Prometeo, y para todos los que le dan relieve e importancia a la blogósfera puertorriqueña, en este año que ya comenzó y por muchos años más.

LDB

(Otros) Animalitos (Aun Mas) Peligrosos

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

¡Sí!  Aquí estoy de vuelta, disfrutando de un muy necesario par de semanas de vacaciones por las Navidades—o séase, the holidays, para sonar políticamente correcto—, gracias a la generosidad de la administración saliente de mi lugar de trabajo.  Tiempo que me imagino que mis jefes aprovecharán para tratar de darle caza a la pantera (o lo que se alega que es una pantera) que anda suelta por el Barrio Caimito de Río Piedras, antes que culmine el mandato de la actual administración de gobierno.  Y la verdad es que estos animales (y que conste que me refiero a aquéllos como la presunta pantera, no a quienes salieron a perseguirla, ¿OK?), queramos o no, es de preocupar que anden sueltos por ahí, alimentándose de animales domésticos, causando pavor en la ciudadanía… y convirtiéndose en la comidilla de mis querid@s compañer@s en la blogósfera.

(De hecho, muchos de los blogs puertorriqueños que enumero en el lateral de mi blog le han sacado bastante punta al tema.  Lamentablemente, yo no estoy precisamente en la mejor posición para comentar este asunto, por las razones que ya ustedes conocen.  Pero como yo digo a veces, ¿quién dijo que la vida era justa?)

Lo más malo del asunto es que, como se ha conjeturado públicamente, esto puede haber sido el resultado de que alguna persona hubiera importado ese animal a Puerto Rico de manera ilícita.  Probablemente, el responsable haya sido alguien vinculado con el bajo mundo, una de esas personas que con la ganancia económica que sacan del dolor ajeno (y ustedes saben exactamente a qué me refiero), pueden ostentar su poder—y quién sabe si hasta su dominio sobre las esferas del poder—mediante el lucimiento y la ostentación.  Vestimentas caras, automóviles de lujo (que comoquiera no serán de mucha utilidad en nuestras autopistas, ataponadas de un tiempo a esta parte), viviendas de urbanización “con acceso controlado” cuyo precio de venta comienza en “los bajos” US$500,000 (y que ciertamente ni yo me podría costear como están las cosas ahora, y mucho menos en la presente etapa de mi vida), animales exóticos arrancados de las junglas remotas de la América del Sur o del Oriente Lejano… ¡y paren ustedes de contar!

(Y aparte, aunque recién acabo de implicar que me estoy absteniendo de entrar en el tema por tratarse de una acción de la entidad gubernamental para la que yo trabajo, creo pertinente añadir el siguiente elemento a la discusión: Existe reglamentación que establece cuáles son las especies exóticas que se pueden importar a Puerto Rico, siempre y cuando las mismas no sean liberadas al medio ambiente, y que además prohíbe expresamente la importación de las especies exóticas que no sean aquéllas a las que me acabo de referir.  Para más información, échenle una mirada al Reglamento Para Regir la Conservación y el Manejo de la Vida Silvestre, las Especies Exóticas y la Caza en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Reglamento 6765 del 10 de febrero de 2004, especialmente el Artículo 7 y el Apéndice 4 de dicho reglamento.  ¡Y ciertamente no verán allí que la pantera esté en la lista de especies permitidas! ¡Ni de chiste!)

Pero bueno, dejemos que las cosas sigan su rumbo.  Mientras tanto, quiero traer a la atención de ustedes una situación que se relaciona con un tipo de animal más peligroso que cualquier pantera, puma, chupacabras, “comecogollo”, vampiro, o algún otro animal de ésos.  Se trata de lo que a mí me da por llamar…

(Redoble de tambores, por favor…)

El Homo ignorantus histericus.

OK, yo sé que se supone (dije “se supone“) que el ser humano (Homo sapiens) es el nivel más alto del desarrollo de la vida en la tierra, supuestamente superior a todos los demás animales de la tierra (y el énfasis es con todo propósito), e incluso a los primates, de los cuales nos dice la teoría evolutiva que somos descendientes, gústele a quien le guste.  Pero a veces surge uno que otro ejemplo de entes derivados de ese nivel superior que parecen echar por tierra todos los logros de la humanidad, y encima de eso, quieren que el resto del género humano baile al mismo son que ellos.

Pues bien, el ejemplo al que me estoy refiriendo se pudo observar en todo su esplendor hace un par de semanas en los EE.UU., cuando uno o varios grupos (¿no sería mejor llamarles “manadas”?) de estos “animalitos” trataron de varias maneras de impugnar el triunfo electoral de Barack Obama como su nuevo presidente.  Para ello, estos rudimentos de ser humano acudieron a los tribunales estadounidenses para esgrimir el argumento de que Mr. Obama no es un ciudadano estadounidense natural, por haber nacido en algún otro lugar fuera de sus límites from sea to shining sea.  Veamos lo que dice este artículo de la revista Salon sobre lo que argumentan los presuntos implicados en esta “conspiración”:

The gist of the conspiracy theory is that Obama doesn’t meet the Constitution’s requirement that a president be a “natural born citizen.”  Somehow Obama is concealing the fact that he was either born in Kenya (or maybe Indonesia) or that he renounced his U.S. citizenship as a child.  One of (the) alarmists . . . said Obama is an undocumented immigrant.  Most of this “evidence” is easily debunked, though it can get confusing as it gets more feverish.

At any rate, the theory goes, Obama’s not fit to take office, and (the main alarmists), along with a few followers and . . . anti-tax activist Bob Schultz, aim to stop him.  Schultz feels so strongly about the threat Obama poses to the republic that he spent tens of thousands of dollars on full-page newspaper ads last week, and plans to hold a citizens’ conference after Inauguration Day if the courts don’t intervene — just the first step, apparently, in a process that Schultz says is devoted to resisting a government that has turned lawless.

(De hecho, si quieren reírse un poco—aunque sea para “reírse por no llorar”, como diría la que fuese mi secretaria en la oficina en la que yo trabajé al comienzo de mis labores en el DRNA—, en este otro artículo encontrarán el play-by-play de lo sucedido en la conferencia de prensa de estas “personas”.  Cualquier parecido con el cuento del pollito que se puso a proclamar que el cielo se estaba cayendo . . . ¡es pura pocavergüenza!  Y PUNTO.)

Yo no sé cómo lo vean ustedes, pero luce como que aún existen heridas abiertas en algunos sectores de la población estadounidense, que no han querido sanar.  Digo, ver a personas (creo que soy demasiado benévolo al llamarlos “personas”) que por lo demás parecen tener dedos de frente, exponer argumentos que desafían toda razón, y pretender que el público acepte dichos argumentos como si fuesen la verdad—como los “dignos” promotores que parecen ser de la máxima expresada en su momento por el propagandista alemán Paul Joseph Goebbels (1897–1945):

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

(Cita tomada de Proverbia.net)

Y encima de ello, estos subhumanos se ponen en el plan de regañar a los medios de prensa (“los medios masivos liberales, como siempre”) por no darles crédito a sus exageraciones.  Y aunque yo insisto en que algunos periodistas y sus medios no son precisamente aspirantes a la santidad, por lo menos en este caso, los hubo quienes le vieron la costura al refajo y no se dejaron engañar por estas personas.  (¡Menos mal que a ninguno de estos periodistas se le ocurrió el gesto “amistoso” del periodista iraquí que le “regaló” sus zapatos al presidente George W. Bush durante su reciente visita relámpago a Irak el domingo antepasado!)

Para colmo, no parece haber indicios de que seres como éstos estén en vías de extinguirse.  Otro artículo que encontré hace unos días sobre el mismo tema indica que aunque el Tribunal Supremo estadounidense rechazó—sin dar más explicación ni estar obligado a ello—la demanda civil de un abogado del estado de New Jersey que impugnaba la ciudadanía estadounidense del mandatario entrante, ello no parece haber detenido a quienes insisten en esta controversia, ya que aún hay otros casos judiciales pendientes al respecto.  El autor de ese artículo opina que el que dichos casos se caigan en los tribunales no es más importante que la atención que se les dedique a estos subhumanos, la publicidad que ellos se puedan agenciar para su causa, y la maldad que puedan ocasionarle a la “tarjeta” objeto de sus ataques (y repito, ésa es la opinión del autor del artículo).  El autor del artículo distingue entre el escrutinio continuo que tendrán las actuaciones de Mr. Obama como el máximo funcionario público estadounidense durante el periodo 2009–2013 (algo que es parte de la vida diaria de todo funcionario público), y el ataque personalista basado en absurdos sin fin (creo que Luigi Pirandello no podría estar más que satisfecho), dirigido a hacer daño a la persona que está en vías de asumir las riendas de “la nación más poderosa del mundo”, sólo por ser “diferente” (¿por no ser un white anglo-saxon protestant?).

¿Cuántos ejemplos similares no vemos a diario aquí en Puerto Rico, de quienes se obstinan en vivir de las mentiras—ajenas o propias, o ajenas y propias—que llevan en su interior?  ¿De quienes se empeñan en atacar a quienes no se ven igual que ellos, no piensan igual que ellos, no ostentan los mismos ideales que ellos, no son iguales que ellos?  ¿De quienes se han alimentado mil veces con la misma mentira, para aceptarla como una verdad absoluta, y también para imponerla a los demás como si con ello estuvieran “salvando” a la humanidad de su propia destrucción?

Queramos o no, ésa es una clase de animal más peligroso que cualquiera otro que pueda estar suelto por ahí.  Lo importante es estar alerta al peligro siempre, y saberlo enfrentar.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien, y a disfrutar las fiestas de fin de año en familia.  ¡Feliz Navidad a todos!

(¡Ah!  Y no se hagan l@s tont@s… ¡yo sé que me echaron de menos este último par de semanas! ;) )

LDB