Lloramos la Muerte o Celebramos la Vida?

Saludos,

Yo creo que coincidirán conmigo en que la semana que acaba de terminar fue muy fuerte, por el papel estelar que jugó la muerte, la misma que nunca se toma unas vacaciones. Comenzamos con la muerte de Theresa Marie Schindler-Schiavo, una mujer de por sí atractiva (en mejores tiempos, claro), cuya lucha por satisfacer una necesidad de cariño y aceptación la llevó a resolver un problema de sobrepeso “de cantazo”, lo que le causó un desequilibrio químico que afectó su corazón y dejó su cerebro sin recibir oxígeno por un tiempo crucial, y que en 1990 la llevó en última instancia a un estado vegetativo persistente, que 15 años después la llevaría al valle de sombra de muerte… Y que lamentablemente la convirtió, sin ella quererlo, en otro peón del ajedrez político. Y cuida’o que tanto estuvieron sus ahora deudos entre prolongarle la vida, quitarle la sonda alimentaria que la mantenía viva, ir al tribunal a pedir que le reconectaran la sonda, recibir tantos NO HA LUGAR de los tribunales…

A esto siguió la agonía y fin de la vida del Papa Juan Pablo II el sábado 2 de abril. Y aquí quiero hacer un aparte, porque aunque en estos momentos me siento un poco distante de mis raíces, no deja de dolerme la pérdida de quien en 26 años de pontificado tuvo una activa participación en los eventos del mundo. Además de todo lo que se ha dicho sobre él en los pasados días, no queda mucho más que decir, excepto que luchó hasta el fin, que siempre libró la buena batalla… Ahora lo que resta es preguntarse como en el título de la semana pasada, ¿a dónde vamos desde aquí?

Para completar, apenas al levantarme lo primero que me da la radio es la noticia del fallecimiento del cantante italoargentino Tony Croatto, a causa de un cáncer que le fue diagnosticado no hace mucho. Tony llegó a Puerto Rico hacia la década de 1970 (si mi recuerdo es correcto), y con su hermana Nelly se dieron a conocer en El Show de las 12 (SÍ, el mismo programa de TV que hace apenas unas semanas fue cancelado después de 40 años de emisión continua, como ya saben de un par de mensajes atrás). Con los años, Tony fue compenetrándose de aquellos elementos culturales que nos caracterizan, al punto de que echó raíces en Puerto Rico y se convirtió en “un jíbaro termina’o”, como diría una de sus canciones.

La verdad es que cuando una persona muere, la vida propia adquiere unos matices diferentes. La vida se ve desde otra perspectiva, como un sendero que quienes nos quedamos en este valle de lágrimas debemos seguir trillando, como una constante aventura que debe vivirse, sentirse, experimentarse… guiados siempre por los faros de luz de quienes trillaron el sendero antes que nosotros, y cuyo recuerdo seguirá con nosotros para siempre…

Para mis tres Huéspedes de Honor de esta semana, cito (más o menos) de la Bendición Irlandesa: “Hasta que nos volvamos a ver, que Dios los tenga en la palma de Su mano.”

Para el resto de nosotros aquí abajo, cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

P.S. Como muestra de respeto ante el deceso del Papa Juan Pablo II, creí prudente no sacar las páginas de marzo y abril de mi sección de humor. Las mismas estarán de vuelta el próximo fin de semana.

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

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