El Quinto Dia de las Madres

Saludos, mi gente.

Para empezar, ya estoy prácticamente recuperado de la gripe que me estuvo aquejando el pasado par de semanas. Créanme, que de ésta recibí una buena lección, sobre todo cuando creí que podía dominarla por mis propios medios y a la vez seguir con mi vida laboral habitual. Pero no hay mal que por bien no venga… Enigüei, permitanme por hoy alterar el orden de este mensaje.

ESTA SEMANA EN LA PÁGINA DE MAYO: Un hombre se va a su casa con un dolor de cabeza y… ¡ya verán lo que pasó!… Por su parte, otro hombre busca curarse de una fobia… Un programa de 12 pasos para los adictos a la Red… ¿Ha pensado usted alguna vez en su cuerpo como si fuera un carro?… Tareas domésticas: cómo las hacen las damas vs. las mujeres “de a verdad”… Fracasa en su primera emisión un programa televisivo dirigido a la gente de mayor edad… Y… Compañía de transporte público anuncia oferta para las novias “juyilonas”.

Y ya ustedes saben dónde encontrarán todo esto.

Hablando de otra cosa, éste es el quinto Día de las Madres que paso sin mi madre, luego de perderla a causa de un cáncer inoperable del hígado en septiembre de 2000. ¿Cómo me siento? Pues unas veces pienso que todo es una pesadilla de la que despertaré pronto, solamente para darme cuenta de que ya no es así, de que ya no está conmigo la mujer que me dio la vida, la que guió mis primeros pasos… Aún hoy se me hace doloroso pensar en su sufrimiento, en todo el tiempo que estuvo entre mi casa y el hospital donde murió… Y me da hasta miedo sólo de pensar que mi madre está en un plano en el que no siente nada, ni puede experimentar ninguna sensación como lo hacemos quienes nos hemos quedado aquí, en este valle de lágrimas.

Pero lo peor de todo para mí es la vergüenza que siento de que hasta el último momento, quienes debieron ser honestos conmigo tomaron muy a la letra el deseo de mi madre de que yo no me enterara, “para evitar que yo sufriera”… ¡Y NO ME DIJERON LA VERDAD! Así, como lo están leyendo. Y para colmo, en ese desconocimiento desinformé a otros(as) que me preguntaban por ella, algo que yo personalmente no me perdonaré mientras viva.

(Y si van a activar el enlace de “Comentarios” para este mensaje, ¡absténganse de hacerme pasar un mal rato, por favor! Bastante tengo ya…)

Si mi madre hubiera sabido que las cosas no siempre resultan como uno quiere, y que ahora que ella no está es cuando más estoy sufriendo su pérdida, contrario a lo que piensan quienes no me dijeron la verdad. Pero nada, yo personalmente estoy acostumbrado a que alguna gente se equivoque conmigo… Mejor yo dejo que esa gente se siga creyendo sus propias mentiras, que de eso es de lo que viven.

Yo sé que lo que les acabo de contar suena trágico y bastante fuerte, pero me gustaría que sirva como alerta para que las relaciones entre padres e hijos sean más honestas, francas, en amor y en verdad. Y por supuesto, a quienes ya no tenemos a nuestra madre con nosotros, que por lo menos honremos su recuerdo. Tal vez para mí ya no será fácil la vida sin ella, pero tengo que seguir hacia adelante.

Bueno, hasta aquí llegué yo por hoy. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)