Que Hubiera Sucedido Si…

Hola, mi gente.

Para cuando escribo esto, se habrá cumplido el cuarto aniversario del día que cambió la faz del mundo para siempre, de una manera que yo no me hubiera imaginado que ocurriría durante mi vida. Ya a la hora en que escribo, la magnitud de la tragedia que se cernía sobre New York, NY, y Washington, DC, estaba empezando a palparse. Por supuesto, para hacer mayor la magnitud de la tragedia, ese mismo día un avión de pasajeros cayo en la campiña de Shanksville, PA. ¿Y qué tenían en común estas tragedias? La intención criminal de un grupo de terroristas de hacer una reparación de supuestos agravios contra su gente, su religión y su cultura, mediante el estrellamiento de aviones de pasajeros contra “los símbolos del poder” estadounidense (el World Trade Center, el Pentágono y—según se especula—la Casa Blanca). Y lo peor de todo es que dichos terroristas se valieron de gente inocente, que no tenía NADA que ver con sus causas (fuesen justas o no), para llevar su “mensaje”.

Mucho peor aún fue la forma en la que se aplicó la respuesta. Respuesta que por las razones que fuesen, buscaba atender el problema correcto, pero por medios cuya efectividad aún está por verse. (Yo creo que Groucho Marx tenía absoluta razón cuando señaló que la política es el arte de buscarle soluciones equivocadas a los problemas, mayormente diagnosticados de la manera incorrecta.) Ahora hay que ver cuál será la salida a toda esta crisis, y si habrá que vivir mirando por encima del hombro por años y años sin fin…

En todo caso, una cosa que vengo diciendo desde que ocurrió ese evento nefasto es que pude haber estado cerca de ser partícipe indirecto de lo ocurrido. De hecho, después de mi viaje del año 2000 a Costa Rica, lo que tenía en agenda era visitar a mis primos que viven cerca de la capital de Connecticut. Sin embargo, por razones que Dios tendría en su infinita sabiduría, ese año no me animé a viajar fuera de Puerto Rico. El caso es que ese 11 de septiembre de 2001, yo estaba en mi casa disfrutando de mis vacaciones regulares. El día entonces se veía nublado, listo para un buen aguacero. De momento, recibo una llamada de mi hermana, para indicarme que encendiera la radio, que se estaba informando en ese momento de un posible ataque terrorista contra New York. Al principio, yo no lo podía creer, pero según pasaban las horas, los detalles de la tragedia empezaron a tocar fondo en mi ser. ¿Qué diantre pasó aquí? ¿Cómo puede ser posible que algo así esté ocurriendo? De más está decir que mi ánimo, como el de muchos, decayó conforme se hacía sentir a magnitud de la tragedia.

¿A dónde irá el mundo desde aquí? Esa es una pregunta que todavía nos hacemos cuatro años después. Puede ser que uno (o una) trate de hacer lo que dice el refrán, A mal tiempo, buena cara. Puede uno intentar vivir una vida con una semblanza de normalidad (por ejemplo, desde los sucesos que conmemoramos hoy, he hecho tres viajes fuera de Puerto Rico, a Hawai’i, Guayaquil y Tampa)… ¡pero las huellas de los trágicos y criminales eventos del 11 de septiembre de 2001 han hecho que nada sea lo mismo!

¡Que Dios tenga a su lado a los inocentes que perecieron el 11 de septiembre de 2001!

Nos vemos más tarde. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

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Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

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