O Antes, De Ser Necesario: Por Que el Horario De Verano No Funcionaria en Puerto Rico

Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Después del mensaje de la semana pasada me quedé pensando en el ejemplo que cité de la Ley 243 aprobada en el año 2000, mediante la cual P.R. adoptaría el sistema de horario de verano (DST) que actualmente está operando en los EE.UU. (El mismo que, por cierto, a partir del próximo año se extenderá por 4 semanas adicionales, del domingo 11 de marzo al domingo 4 de noviembre.) Como recordarán, esta ley tuvo que ser derogada por la Ley 5 de 2001, a fin de evitar algo tan innecesario como imprudente, o sea, crear un descalabro en el orden de la vida cotidiana puertorriqueña, nada más que “pa’ probar, a ver cómo es”.

OK, lo que voy a hacer es colocar otra vez los enlaces a ambas leyes, para que quienes leen esto fuera de Puerto Rico tengan la oportunidad de ver en lo que nuestra legislatura pierde el tiempo (cuando no están haciendo homenajes, por ejemplo, al Pato Donald… ¡porque después de viejo, sigue siendo pato!)

(¡NO! ¡Va a ser gallina después de haber llegado a viejo!)

Ley para establecer un sistema de ahorro de luz solar “Daylight Saving Time”: LEY NUM. 243 DEL 30 DE AGOSTO DE 2000

Ley para derogar la ley 243 del 30 de agosto de 2001: Cambio de hora: LEY NUM. 5 DE 30 DE MARZO DE 2001

Pero también hay varias referencias excelentes que explican la justificación para el horario de verano (especialmente en lo que se refiere al ahorro en el consumo de energía, algo que, como lo hubiese dicho mi madre, “le llenó el ojo” a los legisladores) y por qué el horario de verano NO FUNCIONA EN LAS LATITUDES TROPICALES como la nuestra (AYUDITA: tiene que ver con cuán consecuente es la duración del día y la noche, precisamente en esas latitudes).

Historia del DST (Cortesía de la gente de National Geographic)

Justificación para el DST

Por último, hay una crítica bastante mordaz al “ingenio” de nuestros legisladores, de esas “lumbreras” que tuvieron la tan excelente idea… por aquí, que es camino.

Bueno, yo espero que con esto podamos aprender un poco sobre por qué no se puede jugar con las fuerzas de la naturaleza.

Y ahora sí, los dejo como lo prometí anoche. Recuerden, estamos de lleno en la Semana Santa, y aún cuando haya entre mis lectores quienes no manifiesten creer en el Ser Supremo (según el resto de nosotros lo entiende), no deja de ser momento para reflexionar hacia dónde queremos que vaya Puerto Rico. Cuídense mucho y recójanse a buen vivir, ¿OK? Nos vemos después de Semana Santa…

… o antes, de ser necesario.

LDB

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Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

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