Las Victimas Mas Inocentes

Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está ocurriendo!

Las pasadas semanas, hemos visto con bastante horror cómo los niños se han convertido en las víctimas de la ira de quienes se supone que sean los primeros en defenderlos de cualquier mal. Casos de abuso, maltrato físico, sicológico y hasta sexual. Casos de niños cuyas vidas terminan abruptamente, a manos de quienes por ignorancia, o por no saber manejar los conflictos de su vida, optan por zafarse de ellos, como si con eso se resolviera todo, así de fácil. Padres que no tienen la madurez necesaria para criar hijos, que asumen la paternidad como un deporte, como un simple ejercicio de hombría (y no necesariamente lo que llamamos “hombría de bien”), padres que no les importa destruir esa pequeña vida… “porque a lo mejor ese(a) hijo(a) no es mío…”

Y es esa misma actitud la que llevó a un individuo a pegarle varios tiros y propinarle varios golpes a su propio niño, para entonces dejarlo encerrado dentro de su automóvil a que se muriera, mientras se daba a la huída internándose en un monte. La misma actitud que llevó a otro individuo, tal vez sugestionado por la “hazaña” del otro individuo, a dudar de su propia paternidad (Duuuh!), tomar por el pañal a su infante de pocos meses de nacido y estrellarlo contra el piso, con lo que le causó serios traumas físicos. Y qué decir de la vejación física y hasta sexual de que fueron objeto otras dos niñas (en incidentes separados).

Y lo peor de todo es que de los cuatro niños a los que me acabo de referir, sólo el primero de ellos sobrevivió… y a duras penas, gracias a la acción rápida de dos agentes de la Policía de Puerto Rico, cuyas vidas seguramente quedaron marcadas por este lamentable hecho. Una pena que los otros tres casos no corrieran igual suerte…

La pregunta que yo me hago es: ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ PASANDO CON PUERTO RICO? ¿En qué punto del diario caminar puertorriqueño nos hemos salido de nuestra ruta? ¿Habremos perdido nuestro Norte? ¿Acaso nuestro pueblo no cuenta con modelos de conducta que fomenten la responsabilidad, tanto social como individual, y sobre todo, el respeto a la vida? ¿Estaremos tan embobados con las payasadas de nuestros pseudolíderes políticos, con el consiguiente riesgo para el bienestar colectivo de sus acciones crasamente egoístas, impensadas e irracionales, como para no darnos cuenta de cuán mal estamos?

Definitivamente, hay mucho camino que debemos recorrer. Parte de ese camino incluye educar a nuestros jóvenes para que entiendan que formar una familia no es un juego. Es una inmensa responsabilidad que requiere desarrollar la capacidad para responder a los nuevos retos, especialmente el de traer hijos al mundo. (Y aquí aprovecho para reconocer que muchos jóvenes pueden asumir bien ese reto. De hecho, he conocido mujeres jóvenes que son madres solteras, y para las cuales sus hijos son la razón de ser de su vida, al punto de que son las que se ocupan de llevarlos al hospital cuando se enferman, y están con ellos todo el tiempo hasta que los den de alta. Eso es algo que yo siempre he admirado en ellas.) Otra parte del camino es buscar que se reemplacen poco a poco los modelos de conducta que sigue nuestra sociedad, dejando de lado aquéllos cuyas acciones directas o indirectas fomentan la falta de valores, el egoísmo, lo trivial, en favor de aquéllos que fomenten la tolerancia, el respeto a la vida, el respeto a la dignidad…

Y yo me pregunto: ¿SERÁ TODO ESTO DEMASIADO PEDIR?

OK, vamos a lo que vinimos…

ESTA SEMANA (28 DE AGOSTO—3 DE SEPTIEMBRE DE 2006): Una madre se preocupa por la aparente promiscuidad sexual de su hija adolescente… Imagínese que usted está cenando en el restaurante de Microsoft y de momento… ¡encuentra una mosca en su sopa!… Si usted no cree que hay gente a la que le suceden cosas peores, vea lo que sucede con un “diz que” cazador de venados… Y… En la ciudad de Nueva York, se libra una batalla entre el vicio del alcohol y la virtud… pero, ¿quién la está ganando, ah?

Visite Humor, según Luis Daniel Beltrán.

Antes de terminar, me gustaría que cada uno de quienes leen esto piense cómo puede hacer para superar esta situación, para acabar con la violencia que tanto daño hace a nuestra niñez, para fomentar actitudes más saludables… en fin, para honrar la vida. Después de todo, TODOS (TODAS) podemos hacerlo; es cuestión de motivarnos y dar un paso al frente. ¿Nos animamos?

Y ahora sí, vamos a dejarlo ahí. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

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