Una Cuestion de Vida o Muerte

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está ocurriendo!

Retomando el tema del Tribunal de Distrito de los EE.UU. en San Juan, además de los eventos no muy auspiciosos que se dieron allí la semana anterior, también vimos cómo se barajaba con la vida y la muerte en un caso por demás controvertible. Se trata del asesinato, ocurrido en 2002, de un agente de seguridad del Hospital de Veteranos de San Juan a manos de un drogadicto que junto con otros como él, buscaba un arma de fuego diz que para “cuidar” un “punto” de drogas. Muy desafortunadamente para el asesino, las cámaras de seguridad captaron el momento del crimen y ello, junto con otra evidencia, llevaron a que se le declarara culpable ulteriormente en un juicio. Hasta ahí, vamos bien, pero entonces… ¿cuál debía ser la sentencia que se le aplicaría al caso? ¿Cadena perpetua? O peor aún… ¿pena de muerte?

El problema es que la cosa no es tan sencilla, porque en Puerto Rico se decidió hace muchos años… de hecho, desde 1929… que no se aplicaría ese castigo funesto. Y ello se recrea en nuestra Constitución de 1952, cuya Carta de Derechos establece claramente que el gobierno de Puerto Rico NO aplicará la pena de muerte… Por supuesto, ésta es la misma constitución que ocasionalmente queda a la merced de las leyes estadounidenses. Y éstas son las que vienen determinando desde la década de 1970 que se aplique la pena de muerte a todo aquél que haya cometido ciertos delitos castigables en el ámbito federal, dentro de los estados, territorios y posesiones estadounidenses… ¡aun en aquellos estados, territorios y posesiones donde no existe oficialmente este castigo!

Merece especial atención una ampliación de las leyes federales anticrimen de 1994, en la cual se extiende la aplicación federal de la pena de muerte a unos 60 delitos u ofensas, tales como asesinar a ciertos oficiales del gobierno federal, secuestros o robos violentos de automóviles los cuales resulten en la muerte de la víctima, y varios otros. Y lo peor de todo es que de unos 382 casos en los que se aplicó la pena de muerte desde 1988, la mayoría de los condenados (278, o 73%) eran de lo que por allá llaman “minorías”; en éstas había unos 64 hispanos.

(Información adaptada de las páginas de: THE DEATH PENALTY INFORMATION CENTER, de Washington, D.C.)

Volviendo al caso, la atención principal estuvo en el dilema de si el jurado que entendió en el juicio, a los que yo “cariñosamente” bautizaría como los “12 angry boricuas”, estaban dispuestos a plantar bandera y decidir en favor de un castigo de por sí impopular para el resto de nosotros, o si decidían que era mejor que el asesino (un joven en sus 20s tardíos) pagara su fechoría en reclusión por el resto de su vida natural. Ahora bien, poco o nada se recordó el sufrimiento de los familiares de la víctima, quienes tuvieron que estar aguantando por días y días y días mientras se decidía la suerte de quien privó a una familia puertorriqueña de su principal proveedor. Y ése es el contraste: El occiso, un ejemplar padre de familia, que lo único que hacía era llevarle el pan de cada día, que se ganaba sirviendo a Dios y a la humanidad; el asesino, hijo de un ex-líder político hoy en desgracia y una profesora universitaria, un muchacho de esos a quienes se les dan muchas cosas, pero se le escatima el amor familiar.

Para su suerte, los “12 angry boricuas” (6 hombres y 6 mujeres) decidieron que el asesino no fuera sentenciado a muerte, sino que pasara el resto de sus días sin ver la luz del sol, excepto tal vez por una sóla hora en el “recreo”… Atrás quedará el dolor que ese asesino le infirió a una familia puertorriqueña que no se merecía ese suplicio… Pero total, ¿acaso a él le importa eso ahora?

¡Sumamente deprimente!

OK, ahora cambiamos de tema…

ESTA SEMANA (30 DE OCTUBRE—5 DE NOVIEMBRE DE 2006): Un hombre agobiado por las deudas intenta suicidarse… ¡pero esperen a ver lo que sucede después!… Una ancianita encuentra una manera fácil de ganarse su dinerito extra… Las más extrañas notas de los hospitales… Si usted está considerando un romance con alguien de su lugar de trabajo, vea por qué debe pensarlo muy bien… Y… Descubren un nuevo método para la cura del hipo, pero… ¡utilícelo a su propio riesgo!

Se los digo con tiempo: Ustedes NO QUERRÁN SABER de qué se trata esta cura para el hipo, pero si aun así quieren enterarse, visiten Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán, y hagan click donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”. ¡Pero no digan después que no les advertí!

¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

P.S. Si no sucede otra cosa que lo impida, haré lo posible porque la próxima entrada de mi blog trate sobre cómo han estado las cosas, 6 meses después del cierre patronal del que fuimos víctimas los 95,000 servidores públicos de Puerto Rico los primeros 14 días de mayo pasado. Sin embargo, ya hay quien está empezando a decir que la historia pudiera repetirse, quien sabe si hasta antes de tiempo. Quiera Dios (o el Ser Supremo según cada quien lo entienda) que eso no llegue a suceder, pero como lo vengo diciendo desde entonces, no parece haber muchas razones para estar optimista. Ya veremos…

LDB

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Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

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