Y Los Monstruos Todavia Andan Sueltos

¡Saludos, mi gente!

Tal vez muchos de quienes estén leyendo esto fuera de Puerto Rico se estén preguntando cómo podemos vivir en medio de tanta tragedia como la que nos está afectando en los últimos días.  Como para desviarnos un poco del pica pica que alguien le echó a la ropa y el maquillaje de la nueva Miss Puerto Rico Universe 2008 (asunto que en sí tiene aspectos que implican algún tipo de manejo turbio, pero del que no me voy a ocupar aquí) o de la posibilidad de que las autoridades estadounidenses pongan bajo arresto al Gobernador de Puerto Rico por posibles recaudaciones monetarias ilegales (un asunto en el que todo el mundo puede salir perdiendo, aun las mismas autoridades federales, pero en el que tampoco voy a entrar aquí), nos llega la terrible noticia de que otro angelito ha pasado a mejor vida a manos de un homicida.

Algo ciertamente tiene que andar terriblemente mal en Puerto Rico cuando una señora deja (a sabiendas) su hija de 4 años de edad al cuidado de un hombre de esos que no pueden controlar su temperamento, sabe Dios por cuál de esas frustraciones de nuestro diario vivir, y que éste cometa una abominable agresión sexual contra la niña y luego la mate.  Y encima de eso, que cuando la prensa (¡como siempre!) le pregunte por lo que hizo, él se ponga a narrar su hazaña con toda pasmosidad, con una sangre muy fría, como si el estuviera hablando de matar una cucaracha.

Hasta al escribir este mensaje me siento indignado, de sólo pensar en una tragedia como ésta.  Me cuestiono qué es lo que tiene alguna gente como ese individuo, en contra de la niñez.  ¿Será que no tiene la madurez suficiente para dejar de lado su priopia conveniencia a la hora de atender las necesidades de los niños que tiene a su cargo?  ¿Será que tiene la mentalidad de que lo único que importa en este mundo, “soy yo y mis necesidades” (por más insignificantes que sean), y el resto del mundo, ¡que se joda!

(Y por favor, sólo por esta vez me disculpan por el uso de esa mala palabra, pero creo que ayuda a describir esta actitud egoísta y negativa de alguna gente.)

¿Hasta cuándo vamos a permitir que los niños siempre sean los que carguen con las culpas de los adultos?  No sé si se han fijado, pero los niños siempre llevan las de perder, desde que se les usa como fichas de tranque (como en el juego de dominó) en los procesos de divorcio (especialmente cuando el padre indispone al niño o niña contra la madre, o la madre indispone al niño o niña contra el padre, sabe Dios con qué propósito), hasta las tragedias como la cruel muerte de esta niña a manos de un padrastro asesino (y por qué no, de la irresponsable madre que permitió que eso sucediera), e incluso con el cobarde aprovechamiento de otra niña como escudo humano en medio de una fallida transacción de drogas (como el caso de la niña Paola Nicole, de Las Piedras, que ya ustedes conocen).  ¿Acaso necesito decir más?

Desde aquí pido que Dios acoja en su regazo a la niña que pereció como una víctima inocente de la brutal agresión de un delincuente.  Pidamos a Dios por ella, y por los niños y niñas que no volverán ver la luz del día a causa de la violencia nuestra de cada día.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta la próxima!

LDB

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Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

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