El Sol, la Luna y las Estrellas

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Mientras les escribo, estoy tratando de asimilar lo que la Senadora Hillary Rodham Clinton (Demócrata por el estado de New York) plasma en un artículo de fondo (o en buen español, un op-ed) enviado al periódico El Nuevo Dí­a para su publicación en este dí­a (7 de mayo de 2008).  Aunque los que residimos en Puerto Rico no estamos facultados para votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos—y aún si fuese así­, quien elige al presidente estadounidense es el llamado “colegio electoral”… algo que algunos en Puerto Rico todaví­a no asimilan, o no está¡n dispuestos a asimilar para no salirse de su libreto—, parece que los pre-candidatos presidenciales este año se han tomado un interés particular en la cantidad de delegados que nuestra isla les podrá aportar.  (Bueno, casi todos: hasta ahora yo sólo he oí­do de la señora Clinton y del Senador Barack Obama, Demócrata por el estado de Illinois, aunque este último casi le pasó por el lado al tema; a menos que me equivoque, el Senador John McCain, Republicano por Arizona y aparente candidato presidencial por ese partido, no ha dicho ni “esta boca es mí­a”…)  No es de extrañar que ellos nos vengan con promesas de que la vida de los puertorriqueños habrá de mejorar así­ porque sí­, de la noche a la mañana, si los puertorriqueños que residimos aquí—porque los que emigraron y ahora están viviendo allá una vida más o menos decente… ya eso es otra cosa—los ayudamos a llegar a la tan anhelada meta.

Siendo el artí­culo escrito por la senadora Clinton (digo, ella lo escribió, ¿no?), la referencia más cercana que tengo sobre este tema, voy a tratar de seguir el modelo que ella esboza.  (Eso no quiere decir que los casos de Obama y McCain no sean parecidos.)  Por ejemplo, ella comienza diciendo que los puertorriqueños merecen un presidente que le dé a los asuntos de nuestra isla tanta atención como a los asuntos de los estados.  Me imagino que eso significa que si Puerto Rico es bueno para estar recibiendo asistencias federales—algunas de las cuales han tenido el lamentable efecto de fomentar una actitud de dependencia y una falta de motivación para el progreso personal y colectivo en algunos sectores de nuestra sociedad—, entonces los 50 estados estadounidenses tambien son buenos para ello.

Después de resaltar la aportación de los puertorriqueños, tanto en tiempos de paz como de guerra (¡cuándo no!), y lo que a su juicio han sido sus logros en lo que a nuestra isla se refiere, la ex-primera dama estadounidense pasa a prometer que su prioridad será trabajar con todas las facciones políticas de Puerto Rico (estadolibristas, estadoí­stas e independentistas) y con el Congreso para resolver el largo problema del status de la isla en su relación polí­tica con los Estados Unidos, y que espera resolver ese problema durante el primer año de su mandato.  (¡!)  Digo, yo no creo que deba haber nada malo en que ella haga ese ofrecimento… ¡si las cosas fueran tan fáciles de resolver!  El problema es que lo de la relación política entre Puerto Rico y los Estados Unidos se trata de un asunto muy complicado, en el cual operan distintos factores y actores, y no todos esos factores y actores están en armoní­a y (como lo dice una compañera de mi oficina) “tocando la misma melodí­a”.  Tanto las facciones a las que me refiero como los propios miembros del Congreso estadounidense, como también ella misma (o McCain u Obama, según sea el caso), tienen sus propias agendas e intereses particulares.  En téminos de agendas, siempre habrá quien saque de debajo de la manga la excusa de que se presentó de momento un asunto de mayor importancia que el asunto puertorriqueño, y que éste tendrá que esperar para atenderse en un futuro… ¡que puede que llegue, que puede que no llegue!

Otras promesas desplegadas por la senadora Clinton en su artí­culo incluyen lograr una mayor equidad en los programas de asistencia económica para la salud pública, un seguro de salud verdaderamente universal para todos los puertoriqueños (algo que me imagino que a los ejecutivos de los planes médicos caros como Triple S y Cruz Azul, los tendrá un poco molestos), nuevos beneficios impositivos que permitan revitalizar la economía puertorriqueña (que comoquiera, aquí­ sufre de pulmonía cada vez que la economí­a estadounidense tiene un resfrí­o), la restauración de los fondos para los programas para combatir la ola de crímenes que nos azota (esto es, siempre y cuando no se le ocurra a nadie mandar a instalar cámaras de ví­deo de alta definición en áreas de alta incidencia criminal… ¡sólo para que las mismas acaben siendo hurtadas!), y promesas de í­ndole social como mejorar la información que se levanta en los censos decenales sobre Puerto Rico y ceder las tierras de la isla municipio de Vieques que no haya necesidad de reservar para uso federal.  (En el caso de Vieques, tal vez ella debió añadir que hará que culminen las labores de limpieza de municiones y otros desechos de la antigua actividad naval, antes de cumplido el primer año de su mandato… me imagino que para ella, eso es así­ de fácil.)

Tal vez no sea nada malo el que un candidato político estadounidense prometa tratar de mejorar el bienestar de los puertorriqueños, aunque después no haya manera de apoyar a ese candidato en la contienda que realmente cuenta, como es el caso de la elección presidencial estadounidense de 2008.  Por supuesto, siempre queda la duda de si su expresión es sincera y su compromiso tiene posibilidades de hacerse realidad.  En el peor de los casos, lo que sucederá es que la persona que salga electa a la presidencia de los Estados Unidos se olvidará de su compromiso de trabajar “con Puerto Rico siempre en el corazón” (como termina diciendo el artículo de fondo de la senadora Clinton), y se dedicará a hacer aquellas cosas “más importantes” que parecen surgir de la nada, y requieren más atención que preocuparse de los que el actual ocupante de la Casa Blanca llamó simplemente “amigos y vecinos” (¿?)…

Pero bueno, así son las cosas y así es la gente…  Mientras tanto, seguirán prometiendonos bajar el Sol, la luna y las estrellas…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

1 comentario en “El Sol, la Luna y las Estrellas”

  1. HOLA MIS COMPATRIOTAS:

    Es lamentable como nuestra isla se ha perdido junto a las promesas de los politicos.Todavia no comprendo como nos gusta culpar y senalar a todos cuando realmente nosotros tenemos que cambiar para poder ver a un VQS diferente.Algunos callan para no senalar ,otros se hacen los ciegos para no ver la realidad, mientras no saben que somos nosotros mismos los culpable de ver a nuestra Isla como se deteriora.La Isla no es y sera jamas a como era pal de anos atras. La criminalidad aun aumenta mientras los politicos prometen y no hacen nada al ver a nuestra Isla destruyendose por nosotros mismo.Como es posible que la gente sea tan ciega,como es posible que la autoridad que debe ser el ejemplo y demostrarle al pueblo que son gente de confianza cada vez destruye su imagen al ellos quedarse cruzados de mano y no sentarse aque uno mismo salga a buscar respuesta a los problemas.Ahora pregunto donde estan esos valientes que lucharon por sacar a la Marina ,por que no utilisar la misma valentia para luchar contra la droga,contra la criminalidad y sobre todo la corrupcion por que lamentablemente no se puede ser nada de eso cuando los politicos se quedan cruzados de mano,la autoridad cobrando su cheque haciendo nada y la gente Viequense conformista que perdona y olvida rapido.Recuerdo cuando nina se preocupaban de que VQS tubieras las playas limpia,se podia dormir con las puertas abierta,todos se trataban con respeto y ahora es una Isla de espanto. Ahora no se pueden visitar ni el malecon por que te ofrecen droga a la luz del dia,no puedes ir a la playa por que te roban todo.QUE verguenza cuando escuchas a los turistas hablando que le robaron.Entiendo que la marina hizo un dano terible tirando bombas por anos y anos pero los Viequenses no quieren admitir que el veneno que esta en VQS ahora mismo llamado,criminalidad,droga,corrupcion y ect. es peor que las bombas que tiraban en VQS pero que siga la ignorancia la marina se fue y ellos gritan fuera la marina en menos de gritar fuera la droga,politicos ,corrupcion,criminalidad por k en VQS si hay muchos crimen sin resolver y todos se hacen los ciegos,sordos.Como es posible que una Isla tan pequena donde todos se conocen donde la voz nunca para de correr, no pueden resolver ni tansiquiera un crimen de una joven embarazada,cuando saben quien es el dueno del carro pues que lo detengan y por incubrimiento o por culpabilidad ahora ahi no se tiran a peliar .Cuando la gente de mi Isla empieze ser inteligente y se quiten la venda de los ojos que no los dejan ver la realidad entonces VQS podria ser un poco de lo que era VQs anos atras.Que Dios se apiade de nuestra Isla y la tenga proteja con su manto por que lo que le viene a VQS son cosas aun peores, si el pueblo no se levanta y dicen no mas VQS no se va poder ni salir a la calle.Que Dios me los bendiga a todos espero que la gente seamos mas conciente sobre la ola tan horrible que nos esta tacando no culpemos a nadie que no sea ha nosotros mismo.

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