Pasos Adelante, Pasos Atrás

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Si algo bueno quedó de la semana pasada, es que un notorio caso de asesinato múltiple ocurrido cerca de donde resido ha llegado prácticamente a su fin.  Me refiero al del asesinato—en medio de una disputa por las colindancias de una finca—de varios miembros de una familia del vecino municipio de Las Piedras, cuyos causantes fueron una pareja de agentes de la Policía de Puerto Rico (¡triste, pero cierto!): el esposo fue el que hizo los disparos que mataron a su suegro y a su suegra, así como a su cuñada (cuyo esposo, miembro del cuerpo policial del mismo municipio, resultó gravemente herido en el incidente), mientras que su esposa—hija de la pareja y hermana de la tercera víctima—lo alentaba a hacerlo.  De hecho, tal vez recordarán que el 30 de enero de 2007 yo escribí lo siguiente (en ¿Y Ahora, Quién Podrá Defendernos?), sobre la deplorable actitud de la hija y hermana de las tres víctimas fatales:

Y por cierto, lo que hace mucho más deplorable este lamentable incidente es que la propia esposa del presunto homicida… que resulta que también es agente de la Policía de Puerto Rico… ¡le dio a entender a los policías que investigaron el incidente que sus propios padres se merecían lo que les sucedió! Leyeron bien: QUE SUS PROPIOS PADRES SE MERECÍAN LO QUE LES SUCEDIÓ. (Cuando escuché esa versión el viernes en la mañana, yo me quedé boquiabierto…)

Pues bien, tal y como se estuvo diciendo desde que sucedió este trágico incidente, la agente en cuestión, de nombre Jesly Ann Márquez, fue encontrada culpable como cooperadora en los hechos de sangre de los que su esposo ya había sido hallado culpable y por los que cumple pena de cárcel en estos momentos.  Francamente, para mí este desenlace es como tratar de reparar una represa colocando un dedo en la grieta por donde se está colando el agua.*  ¡Sí!  Porque sabe Dios cuántos agentes del orden público, ya sean estatales o municipales, todavía caminan por ahí como el accidente que sólo espera el momento más o menos oportuno para estallar, con consecuencias desastrosas para la sociedad a la que juraron proteger.

* Por cierto, me viene a la mente la leyenda del niño holandés—unas versiones lo llaman “Peter”, otras versiones lo llaman “Hans Brinker”—que salvó a su poblado de verse inundado, al ser el primero en percatarse de que el agua del oceano se estaba colando por una grieta en un dique y tapar dicha grieta con un dedo…  Si eso hubiese ocurrido en Puerto Rico, probablemente la prensa estaría a su alrededor tratando de matarlo a preguntas, y hasta habría manifestaciones de “apoyo” y “solidaridad” de los radicales en el movimiento ambiental local (y ellos saben quiénes son)…  ¡Y tal vez hasta el propio gobierno le requeriría al pobre muchachito preparar una declaración de impacto ambiental por tan sólo estar poniendo el dedo en la grieta!  ¡Quién entiende esto!

Pero ya que hablamos de accidentes que esperan por ocurrir, no puede dejarse de lado lo ocurrido el pasado fin de semana en Juana Díaz (que para beneficio de quienes leen esto en Hispanoamérica, es un municipio situado al Este de Ponce, en la costa Sur de Puerto Rico), donde un individuo estadounidense de ascendencia mexicana contra quien pesaba una orden de protección (¿?) asesinó a su familia—a la que había citado a la casa de un amigo para una “reunión de reconciliación”—para al final quitarse la vida.  Y lo peor de ese asunto es que los vecinos del lugar oyeron los gritos de las víctimas… ¡pero no hicieron nada!  Repito: ¡NO HICIERON NADA!  No se preocuparon por lo que estaba ocurriendo, sobre todo por los niños que estaban pagando con sus vidas las opciones elegidas por sus padres (y guste o no, ésa es la realidad: ¡los niños acaban pagando los errores de los padres!).  Y tuvieron que esperar a que el dueño de la casa—que a mí me parece que cayó de tonto al prestar la casa para la “reconciliación”, algo que pesará en su conciencia por el resto de sus días—llegara para encontrar la macabra escena.

Y mientras tanto, el ambiente de circo nos consume con la visita de los dos precandidatos demócratas a la presidencia estadounidense, como si eso nos trajera la felicidad plena y total.  Así de mal están las cosas, que tenemos que mitigar el dolor de nuestras vidas con lo primero que aparezca.  Desde un reality show musical con visos de fraude (Objetivo Fama), hasta una contienda electoral que por más promesas de cambio que se hagan, siempre tendrán el mismo resultado: nuestra vida se quedará igual o peor que antes.

Pero así son las cosas, y así es la gente.  Mientras tanto…

ESTA SEMANA (26 DE MAYO–1 DE JUNIO DE 2008 ): Las 23 etapas de la borrachera femenina…  Un universitario lucha por conseguir una cita con la chica que a él le gusta, ¡pero todo ese esfuerzo está a punto de echarse por la borda!…  Y…  Dos universitarios de New York reaccionan de diferente manera cuando un deambulante les pide dinero.

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¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB

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Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

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