Por Que Muchos Hombres No Tomamos Decisiones Correctas

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Hace un par de semanas he estado por traer a la consideración de mis lectores una noticia que me ha dejado bastante perplejo.  Así que ya que comenzó el verano en el hemisferio Norte, creo que ésta sería una buena oportunidad para hacer embocadura y ponerle un toque veraniego a este blog.

(Especialmente para beneficio de quienes están al Sur del ecuador, que ya deben estar empezando a sentir el inicio del invierno…)

Según esta nota de Brian Alexander, quien colabora con MSNBC.com, los hombres no tomamos decisiones correctas cuando estamos chequeando las chicas en bikini.

¡EXACTAMENTE COMO LO ACABAN DE LEER!

Por supuesto, muchos de mis lectores estarán diciendo, “Pero yo ya sabía esto, ¿qué hay de nuevo?”  Y tienen razón.  Hasta el poeta latino Publius Vergilius Maro, mejor conocido como Virgilio (70aC–19aC) sabía del asunto hace más de 2000 años, cuando describió en su obra más importante, La Eneida, cómo Venus sedujo a Vulcano para que éste le construyera una armadura especial.  Pero vamos a dejar de lado lo que pasó apenas el otro día…

Según el artículo de Brian, un grupo de científicos de Bélgica hizo una serie de estudios en 358 hombres jóvenes.  En una prueba, algunos de los sujetos miraron fotos de chicas en bikini o lencería, mientras que otros miraron fotos de paisajes (¡!).  En otra prueba, a algunos se les dio a manosear camisetas (en buen español boricua, t-shirts), mientras que a otros les dieron sujetadores (obviamente, ustedes saben a qué pieza de ropa íntima me refiero) 😉 .  Y en una tercera prueba, a unos se les dio a mirar un vídeo de hombres que corrían por el paisaje, mientras que a los otros se les mostró un vídeo de “cientos de mujeres jóvenes en bikini, que corrían por las colinas, los campos y las playas” (¡¡¡¡¡!!!!!).

(Me pregunto qué sucedería si alguno de los sujetos experimentales se entusiasmaba demasiado con el primero de los dos vídeos…)

Pero bueno, la cosa es que según Brian, después de hacer pasar a los sujetos experimentales por esta… ¿cómo lo digo?… por esta “tortura”, se les daba a elegir entre un pago inmediato de 15€ (euros) y el pago de una cantidad mayor, por la que tendrían que esperar un mes.  Resulta que todos los que… ejem… se sacrificaron por la causa y se expusieron a las imágenes sexy exigieron un pago demorado menor (20€) que el que exigieron aquellos que no tuvieron que hacer ese sacrificio (25€).  Una de las conclusiones que Brian cita de ese estudio es que los varones que tienen todo el tiempo la mente puesta en el sexo son impulsivos y valoran la gratificación inmediata, por lo que tienden a tomar decisiones que resultan en una ganancia poco lucrativa.

(‘pérate, ¿por dónde yo voy?… OK.)

Brian menciona otro estudio parecido, en el que a los sujetos experimentales se les ponía a hacer algo que no voy a describir aquí (pero que no requiere ambas manos para hacerse), mientras se les preguntaba sobre ciertas situaciones.  Según ese otro estudio, los hombres que están sexualmente excitados se inclinan a hacer cosas que de lo contrario no harían, como percibir los zapatos femeninos (creo que se refiere a los de taco) como eróticos (¡¡¡!!!), formar “un trío” y (no me refiero a “Los Panchos” ni al “Trío Vegabajeño”) con una mujer y otro hombre (¡huuuuuy!), embriagar con licor a una chica para aumentar las posibilidades de tener sexo con ella… y en un caso bastante extremo, tener relaciones sexuales sin protección (y eso sí es bastante irresponsable en una era como la que vivimos).

(¿Seré yo, o de veras está muy caluroso aquí?  Porque aquí está haciendo un caaaaalooooooooooor…)

Es más: Hasta los publicistas se encargan de cargar nuestros sentidos con imágenes sexy, al punto de que hasta se nos olvida qué ca… ¡uy, perdón!… qué rayos es lo que se nos está mercadeando.  Dice Brian que estamos tan absortos “alimentando la pupila” (como decía el grande de la comedia en Puerto Rico, José Miguel Agrelot, 1927–2004), que no nos importa la calidad de la cerveza que se está anunciando o cuántos segundos tarda el carro en acelerar desde cero hasta 60 millas (96 kilómetros) por hora…

(Como que de momento me dan ganas de dar una vuelta en mi carro…)

La verdad es que no es un secreto lo que cita Brian Alexander en su escrito, de que la gran mayoría de los hombres tienen la cabeza llena de musarañas pensamientos orientados hacia el sexo, y que eso les lleva a perder su perspectiva sobre la vida, sobre lo que en realidad es más importante.  Y ese algo importante es no tomar decisiones equivocadas, decisiones que en muchas ocasiones tienen consecuencias lamentables, y que no llevan a un beneficio duradero, por satisfacer el deseo de obtener una gratificación inmediata.

Bueno, creo que ya yo he escrito demasiado por hoy.  Pero lo peor es que son casi las 23:45 UTC -04:00 del domingo, y todavía estoy escribiendo esto a cuenta de que mañana lunes tengo cosas que hacer en mi oficina.  ¡Vaya con la clase de decisión que me tomo!

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, y por supuesto, ¡a gozar este verano (por lo menos acá en el Hemisferio Norte)!  Hasta luego.

MSNBC.com: Science Proves That Bikinis Turn Men into Boobs

NOTA ACLARATORIA (9 DE SEPTIEMBRE DE 2009 @ 21:19 UTC -04:00): Notarán que a partir del 7 de septiembre de 2009, he colocado a mi blog bajo una licencia de Creative Commons (licencia de reconocimiento, no comercial, sin obras derivadas).  Sin embargo, debo aclarar que cada una de las fotos en esta entrada tiene su debido derecho de autoría a favor de los sitios de los cuales se obtuvieron las mismas por parte de terceros.  De ser necesario remover las mismas—aunque ello deje sin sentido a esta entrada—espero que me lo hagan saber.  Gracias.

LDB

Los Dias Perros del Verano

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Bueno, llegó el verano al trópico boricua, como suele suceder después que termina la primavera (digo, a menos que a los legisladores que tanto valoran la dieta, el estipendio para transportación y renovar su guardarropa cada seis meses, les dé con legislar para cambiar las estaciones del año).  Y la verdad es que con el calor de perros de este verano, cualquiera diría que estamos en vías de un derretimiento colectivo.  No hay más que ver la manera en la que estamos teniendo que sobrevivir ante la angustiosa situación de la economía (tanto la puertorriqueña como la mundial), causada por el alza en el precio del combustible fósil.  Sigue subiendo el costo de la gasolina y del diesel (más sobre eso en el próximo párrafo), que a su vez lleva a que aumenten los costos de los artículos básicos (como los alimentos), que también lleva a un aumento en el costo de los servicios esenciales como la electricidad (y que conste, aún estoy contrariado por lo que les mencioné la vez pasada sobre el costo de mi factura del mes en curso)… ¿verdad que esto ya cansa?  (Y no quiero imaginarme lo que sucederá si este año—¡Dios no lo quiera!—nos azota algún huracán.  ¡Sería casi el acabóse!)

Por cierto, recordarán que les comenté que hace un par de semanas me llevé el shock de tener que echarle gasolina a mi vehículo a razón de US$1.02 el litro (US$3.88 por galón estadounidense) de gasolina regular de 87 octanos.  Luego de esa experiencia, la gasolinera donde me surto de ese combustible logró reducir el precio del litro de gasolina regular unos 4 centavos de dólar (y se ha mantenido así a la fecha en que escribo esto).  Lo que me lamento es de que eso tal vez no dure mucho, si le creo las proyecciones a las fuentes a las que me referí la vez pasada (US$174.73 por barril de petróleo, proyectado a un año a partir de hoy, según Oil-Price.net).

En todo caso, lo que más me preocupa en este momento es la posibilidad de que ello pueda llevar a muchas personas que tal vez no cuenten con los recursos (económicos o emocionales) que les ayuden a paliar esta situación, a verse en la de “acabar con todo”, tal vez creyendo que su problema (o sus problemas) se habrán de resolver así de fácil.  De hecho, en los últimos días se ha informado de una alta incidencia de suicidios en Puerto Rico (y me imagino que el cuadro es el mismo alrededor del mundo).  No sé si ello es consecuencia directa del ambiente de tensión económica en el que estamos viviendo, pero no sería de sorprender a nadie si ése es el caso.

Y de ser así, ¿a qué tenemos que esperar para hacer algo?  ¿A que los políticos nuestros dejen la garata nuestra de cada día, por querer demostrar quién es el más corrupto?  ¿A dejar de estarse todo el día, como dicen nuestros jíbaros, “pensando en musarañas”, y en cómo estafar a los mismos que les dieron su confianza?  Francamente, cada día que quienes tienen el poder para hacerlo, dejen pasar sin atender a quienes están considerando “acabar con todo”, es una oportunidad valiosa que se pierde, una oportunidad de mejorar aunque sea una vida…

¡Total!  ¿Qué saben ellos de esas cosas?  Son como el gorila en el comercial que sale en la televisión por cable, que nadie le hace caso y él… pues… “¡allá tú, pregúntame si me importa que quieras hacerme caso o no!”

Y gústele a quien le guste, ésa es la realidad.

Pero bueno, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

P.S.: Notarán que de un tiempo a esta parte, estoy aprovechando que ahora existen herramientas que permiten preparar un mensaje de blog sin tener que estar una retahíla de tiempo conectado a la cuenta del sitio que lo publique, llámese WordPress.com, Blogger.com o el que sea.  De hecho, actualmente estoy alternando entre el Windows Live Writer (una de las nuevas herramientas que pueden aprovechar los que tengan Windows Vista en sus computadoras) y ScribeFire (una extensión del visualizador Firefox).  Algo que me gusta de estas herramientas es que me permitirá de ahora en adelante hacer algunas cosas que hasta el momento no me había atrevido a hacer, como colocar imágenes en los mensajes (como la de mi mensaje anterior sobre la gasolina).  Así que hasta que no se me ocurra otra cosa, voy a estarme alternando entre una herramienta y la otra, a ver cómo me funciona con este blog.  Ya les dejaré saber cómo me va en eso.

LDB

Misas Sueltas de Junio de 2008

¡Hola, mi gente, dondequiera que estén!

Cualquiera diría que el mundo en general (y Puerto Rico en particular) se dirige hacia un abismo o algo por el estilo.  No hay nada más que ver la desenfrenada carrera que ha emprendido el precio del barril de petróleo, que hasta el viernes 6/13/2008 estaba en US$134.68, según varias fuentes que consulté hoy mientras empiezo a escribir esto (6/15/2008 @ 11:46 UTC -04:00).  (Más abajo las enumero.)*  Y hay hasta quien predice que el precio del petróleo podría dispararse hacia mayores alturas: una de las fuentes que consulté (Oil-Price.net) anticipa que si se sigue la tendencia actual, de aquí a un año el barril podría costar US$174.72.  Lógicamente, los efectos de ese desenfreno no se han hecho esperar, como lo pude comprobar tristemente el lunes pasado cuando le fui a echar gasolina a mi vehículo.  En efecto, ya hace rato que el combustible regular sin plomo, de 87 octanos, se unió a la gasolina premium de 93 octanos y al combustible diesel en superar la marca de los US$3.78 por galón estadounidense (o lo que equivale a US$1.00 por litro; una de esas cosas que sólo pueden ocurrir en un país donde se vende la gasolina por litros, para un@ entonces conducir en millas por hora a distancias medidas en kilómetros… go figure!).  Y peor aún, los costos de la producción y el movimiento de los productos de primera necesidad han aumentado, el costo de producir electricidad también ha aumentado (más sobre eso en breve)…

Y mucho peor que eso es que la causa de que el precio del petróleo se esté yendo al escape, según otras fuentes, es la especulación.  De particular interés es esta cita que me acabo de encontrar, de un artículo de Globalresearch.ca sobre este tema:

The price of crude oil today is not made according to any traditional relation of supply to demand. It’s controlled by an elaborate financial market system as well as by the four major Anglo-American oil companies. As much as 60% of today’s crude oil price is pure speculation driven by large trader banks and hedge funds. It has nothing to do with the convenient myths of Peak Oil. It has to do with control of oil and its price . . . .

Es más: ¿me creerían si les digo que la factura de electricidad de mi residencia para el mes en curso refleja un monto cercano a los US$250.00?  (¡Y eso, que no hace ni dos años pensábamos en mi casa que una factura de electricidad de US$50.00 era cara!)  Lo malo es que apenas un 17% de ese total es el cargo por la electricidad realmente consumida en mi residencia. Pero lo peor es que la mayor parte del monto restante (o un 80% de esa diferencia) es un cargo para la compra de combustible.  Ése es un cargo que para mí nunca ha tenido mucho sentido, y que históricamente la corporación pública que provee la electricidad en Puerto Rico (la Autoridad de Energía Eléctrica [portal en español] [portal en inglés]) ha aumentado o disminuido (más aumentado que disminuido, que conste) según le ha sido conveniente.  (Ojalá y ese cargo se tradujera en un mejoramiento de los salarios y condiciones laborales de los trabajadores de dicha corporación, que a pesar de estar bajo una de las uniones de mayor importancia en el movimiento obrero puertorriqueño—la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego [UTIER]—, todavía es la hora que no han podido negociar su convenio colectivo con la gerencia de la corporación, por las razones que sean.  Pero ya eso es otro asunto.)

¿No sería entonces mejor cambiar el nombre de la corporación pública a algo así como “Autoridad para la Compra de Combustible”, sobre todo si quienes tenemos que cargar con ese muerto somos nosotros?  Digo, esa me parece una buena idea…

El caso es que mientras esto sucede y no se toman medidas para si no poner poner bajo control una situación que no está precisamente bajo su control, amortiguar aunque sea un poco el impacto de esta situación, ¿qué más está ocurriendo en el país?  Van al Desfile Puertorriqueño de New York a exhibirse como el emperador del cuento aquél (el mismo que creyó estar vistiendo lo último en la avenida, mientras el mundo veía su desnudez manifiesta), para entonces ir al siguiente día ante el Comité de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a trasladar la misma discusión inútil de si queremos soberanía o no, o si el caso de Puerto Rico se resolvió en 1953 (cuando la ONU sacó a Puerto Rico de la lista de territorios sobre los que los países colonizadores tenían que informar a dicha organización cada cierto tiempo) y la ONU no tiene que meterse en asuntos que sólo le importan a los EE.UU.  Y entonces regresan aquí a la misma pelea chiquita de todos los días: que si la Resolución Senatorial 99 (de la que escribí no hace mucho) no prosperará en la presente sesión legislativa, aunque los reaccionarios de siempre se apropien de la célebre frase del Gen. Douglas McArthur, “¡Volveré!”; que si la legislatura derrotó la medida que aumentaría automáticamente los sueldos de los legisladores para el periodo 2009–2012, y eso tiene ansiosos a algunos de estos, a los que US$75,000 anuales, más la dieta o per-diem, más otros privilegios (como estipendios para pagar la gasolina de sus “humildes” vehículos oficiales), NO LES ALCANZA para vivir.

Interesantemente, la figura de Cristóbal Colón se hizo sentir… pero no porque hubiese descubierto el nuevo mundo, sino porque este Cristóbal Colón (y me refiero a un representante cameral por el partido que propulsa la estadidad para Puerto Rico, el PNP) quedó al descubierto.  Sí, porque él dice que si no le aumentan su sueldo no podrá renovar su guardarropa como lo hace cada 6 meses, no podrá costear los gastos de lavado y cuido del susodicho guardarropa (US$40.00 semanales, según él lo indica), no podrá llevar a lavar su vehículo oficial cada semana al car wash (apuesto que a él no le gusta ensuciarse las manos lavando su carro; tal vez yo que lavo mi propio carro debería enseñarle a hacerlo)… ¡definitivamente, a él su mísero salario no le alcanza!  PUNTO.

Yo me pregunto si muchos de mis hermanos puertorriqueños nunca han querido entender las consecuencias de elegir para puestos de la mayor responsabilidad a gente que no muestra el más mínimo asomo de esa responsabilidad, el más mínimo decoro, la más mínima integridad.  Total, creo que el refrán dice más o menos que la gente elige lo que se merece…

Mientras tanto, habrá que ver cómo sobrevivimos, sobre todo para que no nos pase esto

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Bye!

* FUENTES: Bloomberg.com: Energy Prices, CNNMoney.com, WTRG Economics, Oil-Price.net.

LDB

Se Acabo el Sol, Se Acabo la Luna, Se Acabaron las Estrellas

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¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Escribo esto unas cuatro horas y media después de que se conociera el resultado de la primaria de los Demócratas en Puerto Rico, hoy 1 de junio de 2008. Según lo informaron las agencias de noticias a eso de las 18:30 (22:30 UTC), la senadora por New York, Hillary Rodham Clinton, se alzó victoriosa con un 68% de los votos obtenidos, frente a un 32% de su contrincante, el senador por Illinois, Barack Obama; a esa hora, la gran mayoría de las unidades de votación (1446 de 1786, o un 81%) había sido contabilizada. Esto significa que la ex-primera dama federal obtiene unos 25 de los 36 delegados a la convención de su partido (a efectuarse en el mes de agosto en Denver, estado de Colorado), sin contar con otros 19 delegados que se escogerán por otro medio durante el mes que acaba de comenzar.

La verdad es que a mí me alegra que esta fase de nuestro atolondramiento colectivo ya haya terminado. No porque como se esperaba hubiese ganado la senadora—y aquí tengo que apuntar que fiel a lo expresado un par de mensajes atrás, yo no fui a votar en dicha primaria, por ninguno de los dos candidatos, por considerar que la misma no era nada más que un concurso de simpatías sin mayor trascendencia ni sentido genuino de compromiso—, sino porque ya dejará de ser el tema de la conversación diaria, en un Puerto Rico que necesita mirar más allá del brillo de las luces, para poder superar las dificultades que padece (o que le hacen padecer) a diario. Atrás quedará—por el momento—el alcahueteo de los políticos locales con estos candidatos, en busca de que quien se apunte el triunfo les conceda lo mismo que el buen ladrón le pidió a Jesús mientras compartían el tránsito hacia la muerte terrenal (y aquí me limito a darles la cita: Lucas, capítulo 23, versos 42 y 43). Atrás quedará el bailoteo al ritmo de reggaetón, las bebelatas con cerveza “puertorriqueña” (me pregunto si la distinguida senadora pensó que esa cerveza Presidente que se bebió para que la prensa la retratara era cerveza puertorriqueña), las promesas fabulosas de retirar a nuestros soldados puertorriqueños de los frentes de conflicto en Irak y Afganistán antes de culminar el primer año de su mandato (como dice nuestro jíbaro, “¡con la boca es un mamey!”), o de resolver nuestro más-que-centenario problema de las relaciones entre Puerto Rico y los Estados Unidos, o incluso de concederle el voto presidencial a los puertorriqueños, bajo cualquier fórmula de status que el pueblo elija…

Eso último sí que no lo entendí. ¿Significa eso que en una república independiente de Puerto Rico, yo podría votar por X o Y candidato a la presidencia de los Estados Unidos, un país que en ese escenario no estaría ejerciendo la soberanía sobre nosotros? ¿No será eso infringir en la soberanía de otro país? ¿Qué tal si alguien me agarra esa gata por el rabo?

Por lo menos, lo que importa ahora es que el Gran Circo de los Hermanos Burro presentó hoy su magna función en Puerto Rico, con los payasos, acróbatas y malbaristas por un tubo y siete llaves… ¡ah, y unos cuantos animales amaestrados! Ahora, como quien dice, todo lo que nos resta es esperar el final de esta gran gira circense. Ridi, pagliaccio!

Así que como diría “Tonio” al final de Pagliacci (ópera en un acto, de Ruggero Leoncavallo [1857–1919])…

La commedia é finita…

O dicho de otro modo… ¡Vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

LDB