El Final de Un Calvario

Íngrid Betancourt in Pisa, Italia 2008
Image via Wikipedia

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Hoy no creo que yo vaya a escribir mucho. Sin embargo, no puedo dejar pasar la oportunidad de unirme a todos aquellos y todas aquellas que a través del mundo están regocijados por la liberación de la ex-candidata presidencial franco-colombiana, Ingrid Betancourt Pulecio, luego de seis azarosos años en cautiverio a manos de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Regocijo, porque se devuelve a una persona al pleno disfrute de su vida, porque se le permite regresar a donde están los seres que la quieren, los que siempre ansiaron su regreso, los que siempre mantuvieron la fe de que la verían de nuevo con vida. Regocijo para quienes aprecian—más bien, apreciamos—la libertad, no porque la conceda automáticamente pertenecer a un rango social particular, o a un grupo basado en una creencia particular (filosófica, religiosa o la que sea), o favorecer una ideología política en particular (como lamentablemente lo piensan algunos ilusos en Puerto Rico, y ellos saben quienes son), sino porque es un derecho del ser humano que—gústele a quien le guste—nada ni nadie lo puede quitar.

(Cierto es que en nombre de la libertad se han cometido algunos excesos a través de la historia de la humanidad, pero eso es otra cosa de la que hablaremos dentro de un par de semanas…)

Lo importante es que con el rescate y liberación de la señora Betancourt, de tres contratistas estadounidenses de seguridad y de varios otros prisioneros (incluidos soldados del ejército colombiano), se pone fin a una larga odisea, a una odisea en la que no faltaron los momentos en los que se perdía la fe de que se resolviera la situación de una manera razonable. Como cuando circuló hace poco tiempo un vídeo en el que la señora Betancourt se veía de un ánimo decaído—muy diferente a la dama elegante y llena de vida que en medio de su campaña política por la presidencia, tomó un riesgo y se dirigió en el año 2002 a una zona de conflicto para mostrar su solidaridad con las autoridades locales. Lamentablemente, ese riesgo resultó ser muy costoso, al precio de seis años de su vida

Y que conste: Bien o mal que ella se tomara ese riesgo, yo no soy quién para juzgar eso, ni éste es el momento oportuno para pasar ese juicio. Dejemos eso para cuando se escriba la historia de un mundo convulso a comienzos del Siglo 21.

El caso es que ya la odisea terminó. Ya la señora Betancourt está de regreso con los suyos, tras un rescate (efectuado el pasado miércoles, 2 de julio de 2008 ) en el que no hubo necesidad de disparar una sóla bala (o por lo menos, eso es lo que dicen los partes de prensa). Y tras ello, ¿cómo quedan entonces los actores del drama político colombiano que quisieron hacer lo que en buen español puertorriqueño llamamos “un statement” con ese secuestro? Ciertamente quedaron muy mal, en una posición muy difícil, que se agudiza tras la muerte de uno de sus líderes históricos hace uno o dos meses. Sobre todo, ¿qué se ganó con ello, especialmente en el ámbito político del que ellos han querido apropiarse? Nada. Definitiva y absolutamente, nada.

Pero como dije al principio, mediante mi mensaje de hoy uno mi voz al coro de voces de regocijo por la liberación de Ingrid Betancourt Pulecio, y le pido a Dios que la siga iluminando en su camino (como parece haber sido el caso durante su cautiverio), a fin de que este amargo capítulo de su vida quede atrás, para siempre. No será nada fácil, pero ¿quién dice que eso es totalmente imposible?

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Nos vemos la próxima vez!


NOTA DE EDICIÓN (7 DE JULIO DE 2008 ): Me acaban de informar que mi panita Mr. Cool  8)  estuvo de visita aquí ayer…  Ahora en serio: Parece que cuando escribí la fecha del rescate de la Sra. Ingrid Betancourt Pulecio (correspondiente al miércoles de la semana pasada), el 8 en el número del año quedó junto al cierre de paréntesis, de manera tal que se leía como uno de esos emoticons que vemos a cada rato en los emails y demás mensajes.  Les pido me disculpen por cualquier interpretación incorrecta que haya podido resultar.


LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

1 comentario en “El Final de Un Calvario”

  1. Bueno, mi gente, parece que seis meses después, el estar de vuelta en el mundo libre le ha sentado bastante bien a la señora Betancourt. Este fin de semana (24–25 de enero de 2009), El Nuevo Día reproduce una serie de fotos, presuntamente tomada por una revista colombiana (Caras) en una playa de Miami, en la que la señora Betancourt luce una figura envidiable ataviada por un bikini blanco.

    (¿Seré yo, o de momento está un poco caluroso aquí?)

    Según lo reseña El Nuevo Día, el medio colombiano captó a la señora Betancourt en un día de playa con sus hijos y su madre (que—gracias a Dios—no salen en las fotos), y con un acompañante desconocido, con el cual se habría tomado de las manos en varias ocasiones y con el que hablaba en francés (y a quien ya parecen endilgarle como “su nuevo amor”… WOW!). Según la reseña, la señora Betancourt (que por si no lo hice constar en la entrada, se divorció de quien fuera su esposo a los pocos días de volver a la libertad) pudo conservar su esbelta figura durante cautiverio, debido a su disciplina de hacer ejercicios durante todos los días de su cautiverio (disciplina que sigue teniendo hasta nuestros días).

    Me imagino que si entre los captores de la señora Betancourt hubo féminas, éstas la estarán envidiando hoy en día… 😉 ¡Que viva la libertad!

    FUENTES: ¿Con Nuevo Amor Ingrid Betancourt? (El Nuevo Día, 24 de eenro de 2009), “Rehén” del Amor en Miami Beach (El Nuevo Día, 25 de enero de 2009).

    Me gusta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s