Fotos del Conversatorio sobre los Arrecifes de Coral 2008

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Sólo una breves líneas (por el momento) para dejarles saber que ya subí varias de las fotos que tomé durante el primer Conversatorio sobre Arrecifes de Coral, del que mencioné algo en mis pasados mensajes.  Al igual que con el Simposio de Recursos Naturales del año pasado (2007), las mismas estarán visibles en mi página en Flickr™.  La siguiente es la dirección del álbum fotográfico con esas fotos:

Conversatorio sobre Arrecifes de Coral de Puerto Rico 2008

Bueno, ¡misión cumplida!  ¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

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Rapido y Mal hecho, o Lento y Bien Hecho?

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Hace ya tantos y tantos años que ya ni me acuerdo de cuando fue, alguien (posiblemente alguno de mis maestros en la escuela, pero no lo puedo precisar después de todo ese tiempo) abrió mis ojos a una idea la mar de interesante.  Se trata de la disyuntiva entre hacer una cosa rápido, a toda carrera, tal vez por querer cumplir con una exigencia de tiempo (o de lo que sea), a riesgo de que los resultados de ese ejercicio no fueran buenos, y hacer las cosas despacio, con calma, con la debida atención a los detalles, para obtener un resultado satisfactorio.  Dicho “en arroz y habichuelas”, es cuestión de hacer una cosa rápido y que salga mal, frente a hacer la misma cosa despacio y que todo salga bien.  ¿Verdad que eso tiene sentido?

Pues bien, eso fue lo que me vino a la mente este fin de semana, después de leer en la prensa sobre la disolución de una comisión de economistas y contadores públicos designados por los líderes de los dos partidos políticos de Puerto Rico con mayores posibilidades electorales—léase, el Gobernador Aníbal Acevedo Vilá por el PPD y el Resident Commissioner Luis G. Fortuño por el PNP—para proponer una serie de medidas para reformar nuestro sistema contributivo (ver “Algunas Fuentes…” abajo).  El grupo de los seis—tres representantes de cada bando*—se constituyó con el fin de recomendar una serie de medidas de consenso para la reforma contributiva.  El comité debía presentar estas recomendaciones al Gobernador de Puerto Rico, al cabo de cinco días de haber sido constituido (¡así como lo están leyendo!), a fin de que se efectuaran vistas públicas sobre las mismas, las cuales se extenderían por unos 10 días (¿OK?).  Entonces, el Gobernador de Puerto Rico citaría a una sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa para la aprobación de dichas recomendaciones.

Yo no sé si están de acuerdo conmigo, en que a esto le aplica la canción aquélla de Domingo Quiñones, Se Necesita un Milagrosobre la que anteriormente escribí algo, pero en otro contexto

La cosa es que el milagro que se necesitaba no se pudo dar, y a mediados de la semana que acaba de concluir, se anunció la disolución del comité, luego de apenas dos semanas de trabajo.  Entre las razones que se adujeron para la disolución del comité, estaba que no se pueden lograr los pretendidos alivios contributivos, sin que también se haga una reforma contributiva y una reforma fiscal y gubernamental, cuyo estudio y análisis requiere más tiempo del restante antes de las elecciones (¿se acuerdan de lo que dije al comienzo sobre hacerlo rápido y mal?); que hay un déficit enorme en el presupuesto de gastos del gobierno de Puerto Rico (que al terminar el año fiscal 2007–2008 era de casi US$1000 millones), que lo complica el hecho de que los gastos siguen siendo mayores que los recaudos; y que al decir del comité, “(l)as finanzas del gobierno de Puerto Rico requieren de una reforma profunda que incluya la seriedad y la voluntad de implementar (sic) controles de gastos y repensar cuáles son las prioridades del gobierno para atender las necesidades de la ciudadanía.  Bajo el calor del debate político intenso de estos días y durante los próximos 74 días (a la fecha de la disolución del comité), no hay un ambiente adecuado y ecuánime para el análisis ponderado que conlleve consenso para soluciones que tengan apoyo de todos los sectores”.  (El énfasis es mío.)

Yo pregunto, todo esto a lo que se refiere el comité, ¿será mucho pedir?

Un proyecto como éste, en el que se involucra gente que no está necesariamente inmersa en el fragor político, como estos seis economistas y contadores públicos, puede lograr grandes cosas si se le permite hacer su tarea sin impedimentos ni presiones de tiempo, y sin verse afectados por los dimes y diretes de quienes propusieron su creación.  (Algo así fue lo que vimos en el cierre gubernamental de mayo de 2006, cuando un comité de ciudadanos respetables logró el consenso que ayudó a devolvernos a los casi 96000 servidores públicos afectados a nuestros trabajos, aunque a la chiquillería politiquera de uno y otro bando no le convenía que se diera.)  Y eso, que aun desde antes de su creación, propuesta durante una comparecencia conjunta entre ambos líderes políticos en la emisora radial WUNO-AM (NotiUno), el uno le estuvo echando al otro la culpa de la mala situación económica de Puerto Rico.  Inclusive, un economista cuyo nombre se llegó a proponer en un principio como miembro del comité, pero que declinó el ofrecimiento por haber sido asesor del Gobernador en economía (el Dr. Gustavo Vélez), hizo un llamado para que ambos líderes dejaran la política politiquería a un lado y lograran un consenso inmediato que beneficie a Puerto Rico y a su economía.**

Sin embargo, en lo que se refiere a un tema tan delicado y complejo como la economía, parece que hacer un proyecto de consenso, lentamente, pero bien hecho, es demasiado pedir en el Puerto Rico del último tercio del Siglo 20 y comienzos del Siglo 21… porque yo no creo que las cosas hayan cambiado gran cosa desde entonces para acá.

Y como las cosas no han cambiado gran cosa… ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!


NOTAS:

* Una pena que sólo se integraran al comité representantes del PPD y el PNP.  Y yo no soy independentista, pero… ¿no hubiera sido bueno tener allí algún economista o contador público independentista, para servir de contrapeso?  Después de todo, también los independentistas se ven afectados por esta situación (aunque luego quieran hacer el cuento a su manera, y ustedes entienden a qué me refiero).  Y además, el candidato del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) a la gobernación de Puerto Rico (Prof. Edwin Irizarry Mora, Ph.D.) es un economista…

** Ciertamente, yo debo tener un gran respeto por la labor de los economistas.  Y precisamente, el próximo jueves, 28 de agosto de 2008, durante el Conversatorio sobre Arrecifes de Coral que se llevará a cabo en el Hotel Embassy Suites de Carolina, P.R., voy a estar compartiendo con varios economistas, quienes nos estarán presentando los resultados de la valoración económica de los arrecifes de coral en la costa Nordeste de Puerto Rico.  Esta es la primera vez que se hace un estudio así en Puerto Rico, así que estén pendientes, que ya les contaré.

ALGUNAS FUENTES DE LOS DATOS EXPUESTOS AQUÍ (puede que los enlaces se hayan vencido para cuando estén leyendo esto, pero aún así los incluyo para que conste en el récord histórico):

1) Se ponen de acuerdo Acevedo Vilá y Fortuño, Primera Hora, miércoles, 6 de agosto de 2008

2) Gustavo Vélez declina ser parte del comité, Primera Hora, miércoles, 6 de agosto de 2008

3) Disuelven comité de economistas creado por Fortuño y Aníbal, Primera Hora, jueves, 21 de agosto de 2008

LDB

Cuando la Hormiga se Quiere Perder…

Cuando la hormiga se quiere perder, alas le han de nacer.

(Tomado de Refranero Popular. Desde mi pueblito nuevo, por Raquel G. Gómez, edición publicada por la propia autora en Bayamón, Puerto Rico, 1995.  Éste es un libro de refranes que compré en alguna ocasión, no sé si en las Fiestas de la Calle San Sebastián—cuando yo todavía me podía dar el lujo de ir, hace ya mil años luz—o si en una librería del Viejo San Juan, pero ya qué rayos…  Según la autora, este refrán significa que cuando una persona insiste en actuar incorrectamente, nadie lo puede evitar. — LDB)

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Hoy no creo que yo quiera estar mucho tiempo escribiendo, ya que me esperan unas semanas algo agitadas en mi trabajo.  Entre otros eventos, a fines de este mes estoy involucrado en una actividad que representa la aportación de Puerto Rico al año internacional de los arrecifes de coral (IYOR 2008), y eso es un compromiso al que no puedo decir que no.  (Ya lo deben estar viendo en la columna lateral del blog, bajo “Próximos Eventos”).

De todos modos, no quiero dejar pasar la oportunidad para llamar la atención al primer aniversario del lamentable evento ocurrido en el poblado costero de Punta Santiago en Humacao, cuando una intervención policial resultó en el asesinato de un ciudadano a manos de un policía (y sobre el que yo también tuve algo que decir; vea Los Vientos Violentos de Agosto.)  El agente policial que disparó las balas que segaron la vida de Miguel Cáceres ese trágico 11 de agosto de 2007, sentenciado a 109 años de prisión por lo sucedido, sufre actualmente las consecuencias que le acarrearon haber tirado por la borda su carrera policial, su reputación y su vida.  Consecuencias que bien pudieron evitarse, de no haberse excedido en el alcance de su autoridad, de no haber asumido una actitud prepotente, de no haberse sentido embriagado del poder sobre la vida y la muerte.

Pero bueno, ya esa agua pasó, y el molino que ésta mueve… pues, hace rato que se siguió moviendo…

Mientras tanto, siguen sucediendo cosas.  Cosas buenas.  Cosas malas.  Cosas peores.  Y un poco más abajo de esta última categoría, están los recientes desplantes de nuestros pseudolíderes políticos locales.  Cuando no es que los líderes de uno y otro bando se quieren disputar la paternidad de una medida que traería los “alivios contributivos sin precedentes” de los que tanto se ufanó el actual gobernador Acevedo Vilá en su campaña para las elecciones de 2004, es el ejercicio de arrogancia dictatorial de nuestros “distinguidos” parlamentarios estatales, en su afán de encabezar una investigación sobre el propio gobernador, que según los entendidos, no tiene más razón de ser que no sea obtener una ventaja política ante la inminencia de las elecciones del 4 de noviembre de 2008.  (Y seguro ellos estarán ¿pensando? algo así como… “Y la investigación de la Fiscalía Federal, ¡que se j…!  Total, la pelota está en nuestra cancha, y los Federales… ¡nos lo agradecerán después!”)

Si me preguntan a mí, yo diría que los actuales líderes políticos de Puerto Rico tienen toda la sutileza de una hoja de papel de lija… ¡de la bien gruesa, la que se utiliza para suavizar la madera!

Fenómenos como éstos me traen a la mente un libro que apenas estoy empezando a leer, y que nos propone una visión de cómo la gente que—a nuestro juicio—es esencialmente buena, es la misma que puede llegar hasta a cometer las mayores barbaridades contra otros seres humanos.  Me refiero al libro del psicólogo social estadounidense Philip G. Zimbardo, The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil (New York, NY: Random House.  2008.  xxi+551 pp.)  El libro—cuyo autor dictó una conferencia en abril de 2008 en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras (San Juan, P.R.)—hace un relato de lo sucedido en 1971 en la Universidad de Stanford en California, durante el experimento penal del que el propio Zimbardo fue responsable, y cómo los hallazgos del mismo podrían explicar situaciones como las que ocurrieron en la prisión militar de Abu Grahib en Irak en 2003 y 2004.  (Para conocer más sobre este libro, visite el sitio web The Lucifer Effect, o vea la descripción del libro en el catálogo de Random House.)

De lo que he leído hasta el momento (a la fecha en que escribo esto, estoy por comenzar el Capítulo 4, de un total de 16), encuentro que hay una diversidad de razones por las cuales algunas personas, cuando se les dan las herramientas del poder, se sienten súbitamente embriagadas.  Se sienten dueñas de algo que en realidad es más grande que ellas.  Se sienten con la capacidad de controlar a todo y a todos a su alrededor.  Hasta dónde eso llevó a los interpretes de los “guardias penales” en este experimento, y cómo los interpretes de los “confinados” se vieron afectados, es algo que estaré comentando en futuros mensajes, según vaya avanzando en la lectura del libro dentro del tiempo del que dispongo (que de un tiempo para acá, no es mucho).  Pero a juzgar por las infames imágenes de Abu Grahib que recorrieron el mundo… o las de los hechos de hace un año en Humacao, que gracias a un valiente que estuvo allí filmando lo ocurrido con una cámara de vídeo, también recorrieron el mundo… ¡que Dios nos encuentre confesa’os!

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB

De Vuelta al Paseo

EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO

San Gerónimo Caribe Project, Inc.;
Firstbank Puerto Rico, Inc.

Apelados-Peticionarios

v.

Estado Libre Asociado de Puerto Rico, representado por el Secretario de Justicia; Junta de Planificación representada por su Presidente; Administración de Reglamentos y Permisos representada por su Administrador, Departamento de Recursos Naturales y Ambientales representado por su Secretario

Apelantes-Recurridos

Hilton International of Puerto Rico, Inc.; Hotel Development Corp.

Demandados
***********************************

CT-2008-04

Certificación

Opinión del Tribunal emitida por el Juez Presidente SEÑOR HERNÁNDEZ DENTON

San Juan, Puerto Rico, a 31 de julio de 2008.

En esta ocasión, nos corresponde resolver una controversia que trasciende las particularidades fácticas del caso de epígrafe. En esencia, debemos determinar si ciertos terrenos ganados al mar mediante rellenos realizados en la entrada de la Isleta de San Juan a mediados del siglo pasado –sobre los cuales actualmente se erige parte del proyecto de desarrollo mixto comúnmente conocido como Paseo Caribe- son bienes privados o de dominio público.

Al resolver dicha interrogante, tenemos presente que las obras de relleno en controversia formaron parte de una política urbanista promovida por el Estado durante la primera mitad del siglo XX que resultó en la modificación de una tercera parte del litoral de San Juan y en el asentamiento de diversas zonas históricas del área metropolitana, tales como Puerta de Tierra, Barrio Obrero, Isla Verde, Sabana, Amelia, Ocean Park, Isla Grande, Juana Matos y el Condado. No cabe duda que la clasificación dominical que hoy le otorguemos a las tierras objeto de este pleito tendrá serias consecuencias sobre los derechos propietarios y la seguridad jurídica de las miles de familias que habitan en esas comunidades de San Juan y de otras partes de Puerto Rico con un tracto similar, pues gran parte de éstas también se cimentaron sobre terrenos ganados al mar.

Luego de analizar el derecho aplicable, concluimos que al momento de realizarse los mencionados rellenos era suficiente cumplir con un esquema administrativo para la desafectación de los terrenos ganados al mar. Toda vez que las agencias competentes autorizaron a título de dominio las obras de relleno realizadas en el Coast Guard Parcel en el año 1941 y en el Condado Bay Parcel en la década de los cincuenta, resolvemos que dichos predios son bienes patrimoniales susceptibles de apropiación particular. En vista de que no se desprende de los autos que se presentara prueba sobre error o fraude en la concesión de los permisos correspondientes, y dado que San Gerónimo Caribe Project, Inc. es el titular de los referidos terrenos privados, confirmamos la sentencia dictada por el Tribunal de Primera Instancia.

(Caso CT-2008-04, 31 de julio de 2008, páginas 1–2 [de un total de 146 páginas].  Énfasis añadido.)

íSaludos, mi gente, dondequiera que estén!

Francamente, todavía estoy tratando de entender lo que acaba de suceder.  Y lo que acaba de suceder es que el Tribunal Supremo de Puerto Rico, por voz de su presidente, Hon. Federico Hernández-Denton, ha determinado (pese a la opinión disidente de la Hon. Liana Fiol Matta) que los terrenos del lujoso proyecto residencial conocido como “Paseo Caribe” no constituyen bienes de dominio público del Pueblo de Puerto Rico, toda vez que el gobierno que en su momento debió haber ejercido su autoridad en ese sentido, permitió que se transformaran esos terrenos en unos dedicados a fines particulares.

(Para quienes leen esto fuera de Puerto Rico, si no se acuerdan de lo que trata este caso, les refiero a este mensaje que escribí en junio del año pasado.  Y también a este mensaje de agosto del año pasado.  Y a éste otro, sobre el papelón de “siete machos” representado por un senador estatal en los predios del proyecto.)

La certificación que cito arriba plantea la consideración de un proceso histórico de desarrollo urbano en la zona metropolitana de San Juan, el cual ha producido como resultado la ubicación de una serie de comunidades como las que se mencionan en la cita.  Por supuesto, para el momento histórico en que se da ese tipo de urbanismo, no existía mucho del conocimiento que hoy tenemos sobre riesgos costeros, entre otras áreas, ni existía mucha de la preocupación (o tal vez, conciencia) que existe hoy en día por proteger vidas y propiedades; si hubiera sido así, creo que tal vez muchas de esas comunidades nunca se hubieran ubicado donde hoy están.  Pero como dicen por ahí, “los perros nacen sabiendo”… ¡y lamentablemente no somos perros!

Una cosa que me llama la atención de la certificación emitida por nuestro más alto tribunal es que basa su determinación, entre otros criterios, en un concepto esbozado por dos catedráticos puertorriqueños de Derecho, sobre lo que determina el carácter público de un bien:

[e]l carácter de dominio público de un bien no depende de su naturaleza física o geológica. Lo determinante es su finalidad: el uso público del mismo. De ahí que un bien, originalmente de dominio público, pueda transformarse en bien patrimonial, susceptible de enajenación, si su uso cesa de ser público.

M. Godreau y J.A. Giusti, Las concesiones de la Corona y propiedad de la tierra en Puerto Rico, Siglos XVI-XX: Un estudio jurídico, 62 Rev. Jur. U.P.R. 351, pág. 563 (1993).  (Citado en la página 52 de la Certificación CT 2008-04).

A mí lo anterior me da a entender que las mismas acciones pasadas del gobierno, como parte de la referida política urbanística practicada en tiempos anteriores, llevó a que el uso de esos terrenos cesara de tener un fin público, como lo es el acceso del público a la playa, lo cual lo abrió a ser aprovechado para el disfrute de particulares.  Así que al perder ese carácter, el Estado no puede reclamarlos para un fin público, como se pretende.

Sin entrar en los méritos de la legalidad (o falta de la misma) de la concesión de los permisos para el proyecto (algo que se supone que sea de mi incumbencia, de todos modos), la decisión del Tribunal Supremo resuelve que los terrenos de Paseo Caribe pertenecen a la entidad que está desarrollando el proyecto y no son bienes de dominio público en terrenos ganados al mar.  Sin embargo, en la misma decisión se establece que dicha entidad debe proveer una servidumbre para permitir el acceso al Fortín San Gerónimo del Boquerón, tanto para las obras de mantenimiento que tanta falta le hacen en estos momentos, como para el disfrute del público.  Me imagino que esto último debe ser algo así como un “premio de consolación” para quienes abogan por el libre acceso del público a nuestras playas y facilidades de recreación costera, algo así como un intento de complacer a la mayor parte de la gente la mayor parte del tiempo.

No voy a entrar en las reacciones que siguieron a esta decisión, porque las mismas son tan y tan y tan predecibles que no vale la pena entrar en ellas (para eso están los mensajes míos anteriores que les refiero arriba).  Pero aún sigo creyendo que situaciones como la de Paseo Caribe, bien pueden evitarse que lleguen a un punto en el que la injusticia sea la norma, venga del lado de donde venga.  Como dije en mi mensaje de hace un año,

. . . el caso es que hasta que no se reformen las leyes para prevenir que se repitan situaciones como la que me ocupa hoy, pero más aún, hasta que no se asegure que el proceso gubernamental de concesión de permisos para desarrollo no se preste para la burda manipulación por parte de quienes creen que pueden abusar del resto de nosotros, tendremos que seguir tolerando que cualquiera, con cualquier agravio por más tonto que sea, trate de poner de rodillas a una sociedad civilizada, sin que haya la voluntad de defenderla de quienes creen actuar “por el pueblo”.

(El énfasis lo añadí yo esta vez.)

Y creo que mientras pueda, voy a seguir insistiendo en ello.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB