Es Muy Facil Entrar… Lo Dificil es Salir!

¡Hola, mi gente, dondequiera que estén!

Aquí estoy, sobreviviendo la onda tropical centrada al Sur de Puerto Rico, que nos dejó unas cantidades considerables de lluvia (por ejemplo, el domingo 21 llegó a dejar hasta 15 pulgadas—38 centímetros—en algunas áreas de la Isla).  Mientras escribo esto, el sistema no mostraba señales de que se fuera a fortalecer muy pronto, pero los meteorólogos ya estaban dando por sentado que, como están las cosas en el Atlántico noroccidental en esta época del año, se podría convertir en depresión tropical, tormenta y hasta huracán (nombrados “Kyle”) y que podría seguir un rumbo hacia la costa Nordeste de los EE.UU.  Eso sí, yo auguro que a los residentes en esa comarca no les espera una cosa como la de este caballero:

Por favor, deposite setenta y cinco centavos por las próximas tres pulgadas de lluvia.  ¡Gracias!
Por favor, deposite setenta y cinco centavos por las próximas tres pulgadas de lluvia. ¡Gracias!

Pero yo no soy meteorólogo para estar haciendo pronósticos, así que voy a otra cosa más digna de lo que ustedes esperan como mis lectores.

¡Si, papi!  Como si tú fueras a leer el resto de esta entrada...
¡Sí, papi! Como si la gente fuera a leer el resto de esta entrada...

OK, sarcasmos aparte…  El miércoles de la semana pasada me sorprendió ver que apenas entrado en el tercer mes del presente año fiscal (2008–2009), el Departamento de Hacienda de Puerto Rico tuvo que tomar prestado al Banco Gubernamental de Fomento unos US$500 000 000 para poder pagar la nómina de los 120 mil servidores públicos que cobramos del Fondo General.  Presuntamente, esto aumenta la deuda de dicha agencia de gobierno por ese renglón a US$1 000 000 000, sin contar con los intereses que se acumulen de la misma.  Pero eso no es lo único que mete miedo en esta situación: el Departamento de Hacienda insiste en cifrar sus esperanzas de recuperación en ingresos provenientes de fuentes no muy estables, como la venta de deudas viejas por la misma cantidad que le debe al referido banco, y en que el precio del petróleo—y por consiguiente, el de la gasolina—siga su actual tendencia a bajar… cosa que a mi entender, tendrá que esperar a que termine la temporada de huracanes (por el efecto de los mismos sobre las plataformas petroleras del Golfo de México)… o a que a la rana le salga pelo… o a que la estatua de San Juan Bautista que está junto al mar en el lado Norte del Capitolio (no la de Cristóbal Colón, como todavía cree alguna gente; ésa está en la placita del mismo nombre, a la entrada del Viejo San Juan) baje su dedo acusador… o a que…

Y mientras tanto, ¿habrá inversionistas dispuestos a comprar esas deudas viejas?  Si los hay, ¿quiénes son y dónde están?  Y si no los hay, ¿quién vendrá a sacar al pobre gobierno de Puerto Rico del hoyo en el que quedó enterrado?

¡Ea rayo! ¡Pero si esta nube de polvo del Sahara no era tan densa!
¡Ea rayo! ¡Pero si esta nube de polvo del Sahara no era tan densa!

Y eso, que este desastre potencial no pudo venir en un peor momento.  Justo al mismo tiempo, el gobierno federal está tratando de atender la peor crisis económica vista en mucho tiempo, motivada principalmente por la enorme cantidad de préstamos hipotecarios “malos” (o sea, las llamadas hipotecas de tasa ajustable o adjustable rate mortgage o ARM… que a mucha gente le ha costado un ARM y una leg) y por la caída de los precios en el mercado de viviendas.  ¿Y qué se le ocurre al Departamento federal de Hacienda (fíjense que me estoy refiriendo al de allá) para remediar esa situación?  ¡Sencillo!  Un plan de liquidación (bailout)—en discusión en el Congreso estadounidense cuando empecé a escribir esto el martes 23*—mediante el cual el gobierno federal compraría esa cartera de préstamos hipotecarios “malos” por una cantidad no mayor de US$700 000 000 000.  Si el estimado que vi la noche del lunes 22 en el noticiario estelar de NBC es correcto, eso representa que cada hombre, mujer y niño estadounidense tendrá que sacar alrededor de US$3 500 de donde no los tiene para sacar del hoyo a las propias instituciones financieras estadounidenses (yo espero que eso no incluya a PR, USVI y demás territorios y posesiones estadounidenses… pero no me siento muy optimista).  Pero no es sólo eso: La implantación de este plan conllevaría aumentar el límite de la deuda pública estadounidense a la cantidad de US$11 315 000 000 000… ¡y ya me estoy mareando con tanta cifra astronómicamente alta!

* Por cierto, en una nota publicada a las 20:16 UTC del 23 de septiembre de 2008, la agencia Reuters informó que la Comisión de Banca del Senado de EE.UU. había rechazado el referido plan de liquidación, al que consideró como “inaceptable” según propuesto, pero dejó la puerta abierta a una negociación sobre el mismo.  Comoquiera, la administración federal seguirá insistiendo en que no hay otro camino, que “es una solución buena para el país”, por lo que habrá que estar pendientes.  (Y por supuesto, ésa tendrá que ser la cuestión más importante para los candidatos presidenciales Obama y McCain en las próximas elecciones… ¡si les da la gana de abordarla responsablemente y no andarse por las ramas!)

A mí, francamente, cosas como ésta son para preocuparme.  A mi entender, son el resultado de muchos factores, entre los que se destaca la irresponsabilidad en la toma de decisiones fiscales.  Y esa irresponsabilidad no es del día de hoy, sino que viene de muchos años de no afrontar los problemas económicos mediante la toma de decisiones valientes, sabias y sólidas.  Y si vamos a hablar de irresponsabilidad fiscal, recurrir a ingresos no recurrentes o a fuentes volátiles de ingresos (por ejemplo, un préstamo) para tratar de aliviar una crisis de la magnitud de la que existe en las finanzas del gobierno de Puerto Rico, a mí me parece el epítome (palabra “de domingo”) de la irresponsabilidad fiscal, en tanto la situación original no se atiende y se siguen acumulando los problemas.

¿Y quién es el que siempre acaba pagando los platos rotos?  No son precisamente los que nos metieron en el lío para empezar.  Ésos tienen su ganancia asegurada, mientras que al resto de nosotros nos toca salvarles de la ruina.  (¿No será eso lo que en una columna de opinión que leí la semana pasada en El Nuevo Día llamaban, “privatización de la ganancia, socialización de la deuda”?)

OK, test sin avisar (y cuenta para la nota del semestre). Identifique a quiénes se refiere el párrafo anterior (20 puntos).
OK, test sin avisar (y cuenta para la nota del semestre). Identifique a quiénes se refiere el párrafo anterior (20 puntos).

Y a todo esto, tengo que preguntar de nuevo: ¿no se suponía que el impuesto de ventas y uso (IVU) era la bala de plata que vendría para ayudar a mantener a flote las finanzas del estado y evitar otro cierre gubernamental?  ¿Será que lo que yo escribí en mayo pasado, cuando recordé el segundo aniversario del cierre gubernamental de 2006 sigue siendo cierto?

…al día de hoy, yo tengo que preguntarme: ¿A dónde han ido a parar los recaudos del IVU? ¿Quién más (que no sea el pueblo de Puerto Rico) se está beneficiando con esos recaudos? ¿Por qué no se le dice al público—el mismo al que se le recalca cada año su responsabilidad de aportar al bienestar del país—lo que ocurre en la realidad?

En resumidas cuentas, es muy fácil crear una crisis financiera.  Lo difícil es salir de ella.  Sobre todo, si se está bien enterrado y sin posibilidades de salir por un buen tiempo…

Enterrados hasta el ñú en...
Enterrados hasta el ñú en...

Así que…  ¡Buena suerte, no hay más ná’!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

(Por cierto, tengo una última sugerencia para aliviar la crisis financiera del gobierno de Puerto Rico, si éste insiste en manejarla de la manera en la que la ha estado manejando hasta el momento.  ¿Qué tal si en el Departamento de Hacienda le prenden una o varias velas a la Virgen de la Caridad del Cobre?  Después de todo, se dice que ella es la creadora del dinero…)

LDB

De Huracanes y de Politicos que Cambian Cheques Sin Presentar una Identificacion

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Quiero expresar mi más sentido pesar y mi solidaridad con las víctimas de los eventos atmosféricos que han desatado su furia contra el Caribe occidental, las islas Bahamas y los estados estadounidenses en la costa del Golfo de México.  Mientras escribo esto, el cuadro que observo es devastador, sobre todo en lugares como Haití, a cuya gente no le hacía falta pasar por una tragedia de origen natural (o dos… o tres…), ya que viven en una tragedia constante, ante la pobreza extrema y el efecto amplificado de la poca voluntad política y moral de sus gobernantes para remediarla.  Y ni se diga de Cuba, a la que el más reciente fenómeno—el huracán Ike—prácticamente atravesó a lo largo de su extensión territorial.  Y si han visto las noticias más recientes que llegan desde estados como Texas y Louisiana, no hace falta decir que el impacto de Ike fue significativo.

Digo, por lo menos se salvaron los habitantes de New Orleans, ya que el “león” que esperaban que se los comiera—o sea, Gustav—no pasó de un simple rugido.  Lamentablemente, en áreas como la isla de Galveston en Texas, la mordida de Ike resultó ser un poco más fuerte que su rugido; hasta se dice que el recogido de los escombros en esa isla tardará un año, quién sabe si más.

Y por supuesto, también nos salvamos aquí en Puerto Rico—toda vez que ciclones como Fay y Gustav se originaron en sistemas de baja presión que pasaron de esa forma por Puerto Rico, antes de adquirir desarrollo ciclónico fuera de nuestras costas.  Y nos salvamos, pero no porque seamos “una isla bendecida por Dios”, como algunos charlatanes disfrazados de religiosos querrían que el mundo creyera.  (Y si fuese como ellos mismos lo pintan, ¿en qué deja eso a nuestros hermanos haitianos?  ¿O a los habitantes de las Antillas Menores?  ¿Serán todos ellos unos pecadores que se merecen el “fuego y azufre” del infierno?  ¿Se merecen hundirse en el “lodo cenagoso” del pantano?)

Pero bueno, vamos a otra breve mirada (como la de la semana pasada) al tema de las ridiculeces de los pseudolíderes políticos de Puerto Rico, y cómo éstas proveen material para los comediantes.  Muchos de mis lectores en España y América Latina reconocerán los elementos principales del siguiente chiste, que vengo escuchando desde hace unos veintitantos años.  Ahora bien, para hacerlo un poco más universal, voy a aplicar lo que yo llamo “la regla de Dragnet“: “los nombres fueron cambiados para proteger a los inocentes”…

(Y a todo esto, ¿se refiere eso de “los inocentes” a los sospechosos, por aquello de la presunción de inocencia, o a los inocentes que se creen cuanto cuento les llena el oído, como los que nos dicen estos mismos políticos cada 4 años, ah?)

Llega el Primer Mandatario del País al Banco Popular a cambiar un cheque:

-Buenos días Señorita, ¿me hace el favor de cambiarme este cheque?

-Con mucho gusto Señor, ¿me permite su identificación?

-Señorita, no traigo identificación pero soy el Primer Mandatario del País.

– Sí Señor, pero me debe mostrar una identificación, por ejemplo, su cédula de identidad con fotografía.

-Señorita, no traigo identificación pero pregunte a quien quiera, ¡¡soy el Primer Mandatario, por favor!!

-Lo siento, Señor, pero son reglas del banco. Me debe usted enseñar su identificación.

-Pues no traigo Señorita y me urge cambiar este cheque, que es para pagar mi campaña.

-Mire Señor, lo que podemos hacer es lo siguiente: El otro día vino Juan “Igor” González con el mismo problema, no traía identificación y para probar que era él, le sacaron un bate, metió varios jonrones y así comprobó que él era en verdad el gran Igor. También vino Félix “Tito” Trinidad y no traía su cédula, entonces se echó unos “rounds” con los cajeros y se noqueó a dos y así nos probó que él era en realidad Tito Trinidad. Tambien vino la Carmen Luvana… y mejor ni le cuento lo que hizo arriba del mostrador para demostrar que era ella, en todo caso… Entonces Usted puede hacer lo mismo. Haga algo para probar que usted es el Primer Mandatario del País.

El Primer Mandatario se queda pensando durante un buen rato y dice…

-Mmm… Caramba señorita, la verdad es que solo se me ocurren puras pendejadas.

-¡¡¡Perfecto, señor!!!, ¿en billetes de qué quiere que le cambien el cheque?

(Adaptado de varias fuentes)

Así que ahí lo tienen…  ¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien, y que lo que se les ocurra no sean puras… esteeeeeeeeee… ¡bobadas!

LDB

Una Perra Pitbull con Lapiz Labial

Left to right: Todd Palin, Sarah Palin, Cindy ...
Image via Wikipedia

I had the privilege of living most of my life in a small town. I was just your average hockey mom and signed up for the PTA.

I love those hockey moms. You know, they say the difference between a hockey mom and a pit bull? Lipstick.

(Sara Louise Heath Palin, ex-asambleísta municipal y ex-alcaldesa de Wasilla, Alaska, Gobernadora de dicho estado y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos de América por el Partido Republicano, cazadora ávida, miembro de la NRA, aparte de haber sido jugadora de baloncesto en la escuela secundaria, primera finalista en un concurso de belleza, presentadora de deportes en un noticiario de la televisión local, etc., etc., etc.)

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Yo creo que lo sucedido en las últimas dos semanas en el escenario político estadounidense es algo que hasta hubiese dejado contento al siempre recordado alcalde de Machuchal… ¡que no es lo mismo, ni se escribe igual! La elección por parte de John McCain, de Sara Louise Heath Palin como su compañera de papeleta en las elecciones del 4 de noviembre de 2008 por el Partido Republicano, ciertamente es algo que a mi modo de ver, ha quitado de la mira del mundo el fenómeno de Barack Obama y las expresiones de apoyo a su candidatura presidencial por los Demócratas, especialmente la senadora Hillary Rodham Clinton (quien seguramente aún está resentida porque el senador por Illinois la despojó de su oportunidad de alzarse con la gloria), durante la convención de ese partido la semana anterior.  (Claro está, también ayudó a despejar un poco el ambiente la amenaza del huracán Gustave, especialmente sobre una ciudad de New Orleans que aún se está tratando de recuperar de los estragos dejados por Katrina exactamente tres años antes.  Pero ése no es el punto.)

Mientras escribo esto el domingo 7 lunes 8* por la noche (en hora de Puerto Rico), todavía estoy tratando de asimilar bien el discurso que la señora Palin ofreció el pasado miércoles 3 en aceptación de la candidatura vicepresidencial republicana.  De lo que he podido leer del discurso, la señora Palin se proyectó (o se quiso proyectar, si ése era el propósito de su discurso) como una persona común y corriente, de extracción humilde, que saca un poco de su tiempo para involucrarse en los asuntos de la comunidad (como la junta de padres y maestros de su escuela local, o sea, el PTA al que ella se refiere en la cita de arriba), pero que además es aguerrida cuando se trata de lo suyo y los suyos.

(Me imagino que a eso se refiere la analogía que ella hace entre la agresividad de las hockey moms y los perros pitbull.  Eso sí, yo no estoy exactamente deseoso de saber cómo se vería un perro pitbull con lápiz labial… ¡por lo menos se vería muuuuuuuuuuy enojado!)

Y de ese carácter aguerrido, ella mostró bastante durante su discurso.  Desde resaltar la inexperiencia y el elitismo en las expresiones del candidato presidencial de oposición, pasando por la usual crítica de los reaccionarios conservadores a las elites de Washington y a los “prejuiciados” medios informativos liberales (como los reaccionarios conservadores suelen llamar a aquellos medios de comunicación a los que no pueden tener bajo su control)… hasta echarle flores a su superior prospectivo, a su firmeza como combatiente y su capacidad para recuperarse de la amargura de un largo cautiverio en Viet Nam, a su capacidad para asumir ocasionalmente posiciones que él entiende que son justas, aunque las mismas vayan contra la posición oficial de su partido (¡y no hace falta decir aquí a qué se reducen las posiciones oficiales del Grand Old Party!).

Por supuesto, nada de eso está mal para una persona que cuando uno de esos medios informativos “prejuiciados” le preguntó unos meses atrás, no tenía ni p…erra idea de lo que hace el vicepresidente de una nación.  (Y si como se dice, ella es miembro de la Asociación Nacional del Rifle [NRA], tal vez sería bueno que de vez en cuando ella lea los reglamentos de la misma.  Digo—aunque de veras no me hace falta recalcarlo aquí—, toda entidad que se precie de serlo se rige por una constitución y sus reglamentos asociados, y tiene su estructura directiva y sus mecanismos para resolver conflictos… claro está, a menos que las disputas dentro del seno de la NRA tengan que resolverse, como dijo hubiese dicho su finado ex-presidente, Charlton Heston,

[Arrancando el arma] de mis manos frías y muertas.

Pero allá Juana con sus pollos…)

Y por supuesto, tampoco está mal para una persona que predica el valor de la vida (es antiabortista, pro-vida, o como la quieran llamar), la unidad familiar, y la pureza de las niñas antes de llegar al matrimonio… al mismo tiempo que bajo sus propias narices (por decirlo de una manera “fina”), su hija mayor (de 17 años de edad) sale embarazada de su noviecito de escuela secundaria.  Menos mal que el “agraciado” muchachito ha optado por hacer lo correcto y se casará próximamente con la niña (¿para no tener que enfrentarse a la escopeta en-er-eiesca de su futura suegra?).  Como quiera, ya el daño está hecho.

(Aparte, para mí, la respuesta apropiada del futuro yerno de la señora Palin es una muestra de que los jóvenes de comienzos del Siglo 21 tienen la capacidad de reconocer que hay errores que cuestan caro, y pueden aprender de los mismos y rectificar su caminar cuando aún hay tiempo para hacerlo.  O sea, que a mi entender, no todo está perdido.  Y mientras sea así, aunque yo nunca tenga hijos, seguiré creyendo en los jóvenes. ¡Y PUNTO!)

Pero nada.  En medio de un colectivo en el que abundan quienes se dan golpes de pecho, se rasgan sus vestiduras como en los tiempos del Antiguo Testamento, se llenan de indignación justa (me refiero a lo que ellos llamarían righteous indignation) cuando ven la inacción de quienes tienen el poder para tomar decisiones, se llenan de indignación cuando ven cómo los cimientos de la sociedad occidental se están haciendo añicos—por culpa de los liberales, las feministas, los homosexuales, Hollywood, etc.—… aunque cuando se les da la espalda son capaces de hacer las mismas cosas que tanto critican… ¡yo creo que a la señora Palin le irá muy bien, ya sea que gane o pierda!  Good luck!

Y ya que estamos en eso, quiero llamar la atención a una cosa que vi el viernes 5 en la prensa local, y que confirma algo que ya yo sabía: ¡que nuestros pseudolíderes políticos son una cantera inagotable de material para los comediantes!  Digo, poco se puede esperar sino eso, a juzgar por las payasadas que nuestras estrellas de la comedia política nos brindan cada día, especialmente traídas a nuestra atención por los expertos en los dimes, diretes, broncas y bochinches que pasan como “análisis y noticias”.  (¡Sí!  Los mismos a los que me refería la vez pasada.)  Es más, creo que de vez en cuando debo adaptar alguno de los chistes que me encuentro cada fin de semana en mis exploraciones en los grupos de discusión de usenet a las hazañas diarias de nuestros políticos.  Y creo que tengo el chiste justo para comenzar:

Cuando el legislador regresó recientemente de su luna de miel, ya era obvio para todos (hasta para “La Comay”) que él y su esposa no se hablaban.  El líder de la bancada legislativa, quien había sido el padrino en la boda del legislador, se sentó aparte con éste para preguntarle qué fue lo que ocurrió.

“Pues sí, ‘papá'”, respondió el legislador, “no bien terminamos de hacer el amor en nuestra primera noche juntos, cuando me levanté para ir al baño, sin pensarlo le coloqué a ella $50 sobre la almohada.”

“Chico, no te debes preocupar tanto por ello,” le contestó su amigo, el líder legislativo. “Seguramente, eso es algo que tu esposa podrá superar.  ¡Digo, ella no puede pretender que tú te hayas guardado para ella todos estos años!”

El legislador asintió calmadamente y dijo entonces, “Sí, ‘mano, pero yo no sé si yo pueda superar esto.  ¡Ella me devolvió $20!”

(Cualquier parecido con situaciones reales que bien pudieran ocurrir entre los legisladores… ¡olvídenlo, que los mismos legisladores van a negar que esas cosas ocurren!)

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

* NOTA: Empecé a escribir este mensaje la noche del domingo 7 de septiembre.  Lamentablemente, mi proveedor de Internet sufrió una avería que me impidió publicar mi mensaje esa noche.  De ahí que tuve que interrumpir la sesión y reanudarla hoy lunes 8.

LDB

Por Que No Te Callas?

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

¡Ahora sé yo que los pájaros le han declarado la guerra—a muerte—a las escopetas!  O por lo menos, eso es lo que se desprende de la más reciente controversia (desafortunadamente, una más) dentro del Partido Nuevo Progresista (PNP).  Se trata de la nueva aventura protagonizada por “Jack Bauer”… ¡perdón!… por el senador Jorge de Castro Font.  (¡Sí, ése mismo!  El mismo de este mensaje, y de este otro mensaje.)

(A mí personalmente no me interesa la teleserie 24, pero si me preguntan a mí, el papel del héroe le quedaría muuuuuuuuuuy graaaaaaaaaande al “distinguido” senador.  Es más, se me ocurre que ya que es un aficionado a las armas de fuego, él pudo haber hecho el papel de pistolero en algún episodio de viejeras como “La Ley del Revólver”—Gunsmoke—o “Revólver a la Orden”—Have Gun, Will Travel—, aunque a la hora de la verdad, el “distinguido” hubiese acabado tirado en la calle con la dosis mínima recomendada de plomo.  Pero bueno, soñar no cuesta nada… 🙂 )

El caso es que luego de que las autoridades estadounidenses representadas en Puerto Rico—con la versión oficial de estar investigando la venta de influencias a cambio de la aprobación de varios proyectos legislativos de intereses especiales—le allanaron al “distinguido” su oficina en el Capitolio de Puerto Rico (pues ya que empezaron por ahí, deberían seguir haciendo la limpieza, ¿no?), su apartamento y una gasolinera en la que él surte de combustible toda su flota vehicular, las cosas parecen haber ido en picada.  (¡Cuando no!)  De un lado, las afirmaciones iniciales del presidente del PNP, Luis G. Fortuño, suenan más a desconfianza que ninguna otra cosa (y si eso no es lo que representa una frase como “Yo no votaría por él”, ¡que venga Dios y lo vea!).  De otro lado estuvo el regaño velado del “honorable” legislador al presidente de su partido actual (Fortuño), a fin de que como abogado que es, se calle la boca y no haga más señalamientos públicos sobre el asunto (los que al decir del presunto implicado, dan la impresión de que su dirigente conoce detalles de la presunta investigación federal).  Añádase a esto expresiones veladas del implicado contra la madre y la esposa del presidente penepeísta, seguidas de amenazas de este último de aplicar disciplina, “gústele a quien le guste”, y lo que yo describiría como the usual gang of idiots (la frase “afectuosa” de la revista satírica estadounidense Mad): las urracas parlanchinas de siempre, hablando las mismas estupideces a las que nos tienen (mal) acostumbrados…

Resultado: un sal pa’fuera que deja chiquita la “tira’era” de Don Omar, Residente-Calle_13, Ivy Queen, Daddy Yankee (el nuevo BFF [“mejor amigo por siempre”] del candidato presidencial republicano John McCain), et al.

Francamente, ¿qué clase de espectáculo es éste?  Queramos o no, éste es el pan de cada día, el lifeline de los expertos en los dimes, diretes, broncas y bochinches que pasan como “análisis y noticias” (y por si acaso: ustedes saben quiénes son y saben que estoy hablando de ustedes).  Pero además de eso, deja un mal sabor ver gente por lo demás inteligente (pero que nunca serán sabios… sorry for you, baby!), actuando como los personajes de la peor de las telenovelas que nos atosigan Telemundo y Univisión, en las que algunos personajes se comportan como clonos mal hechos de The Sopranos.  (Y como siempre estoy diciendo, todo lo que les falta es comenzar a asesinar a sus rivales del “negocio”.)  Y si le añadimos los asomos de un chantaje que se observan en la actitud del senador de Castro, al éste implicar que si lo tratan de callar (para lo cual él dijo, “tendrán que matarme”… ¿se fijan?), podría divulgar secretos de negociaciones relacionadas con el control de la Asamblea Legislativa… es como le dice un delincuente que sabe que está arrinconado, a quien está—quiera o no—irremediablemente involucrado en el mismo delito que él,

Si yo caigo, tú caerás conmigo.

¡Qué vergüenza!  ¿Será posible que la política en Puerto Rico caiga más bajo que esto?  Quiera Dios (o el Ser Supremo, o lo que cada quien entienda) que esto no sea así, porque si no…

Es más: ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta la próxima!

LDB