De Huracanes y de Politicos que Cambian Cheques Sin Presentar una Identificacion

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Quiero expresar mi más sentido pesar y mi solidaridad con las víctimas de los eventos atmosféricos que han desatado su furia contra el Caribe occidental, las islas Bahamas y los estados estadounidenses en la costa del Golfo de México.  Mientras escribo esto, el cuadro que observo es devastador, sobre todo en lugares como Haití, a cuya gente no le hacía falta pasar por una tragedia de origen natural (o dos… o tres…), ya que viven en una tragedia constante, ante la pobreza extrema y el efecto amplificado de la poca voluntad política y moral de sus gobernantes para remediarla.  Y ni se diga de Cuba, a la que el más reciente fenómeno—el huracán Ike—prácticamente atravesó a lo largo de su extensión territorial.  Y si han visto las noticias más recientes que llegan desde estados como Texas y Louisiana, no hace falta decir que el impacto de Ike fue significativo.

Digo, por lo menos se salvaron los habitantes de New Orleans, ya que el “león” que esperaban que se los comiera—o sea, Gustav—no pasó de un simple rugido.  Lamentablemente, en áreas como la isla de Galveston en Texas, la mordida de Ike resultó ser un poco más fuerte que su rugido; hasta se dice que el recogido de los escombros en esa isla tardará un año, quién sabe si más.

Y por supuesto, también nos salvamos aquí en Puerto Rico—toda vez que ciclones como Fay y Gustav se originaron en sistemas de baja presión que pasaron de esa forma por Puerto Rico, antes de adquirir desarrollo ciclónico fuera de nuestras costas.  Y nos salvamos, pero no porque seamos “una isla bendecida por Dios”, como algunos charlatanes disfrazados de religiosos querrían que el mundo creyera.  (Y si fuese como ellos mismos lo pintan, ¿en qué deja eso a nuestros hermanos haitianos?  ¿O a los habitantes de las Antillas Menores?  ¿Serán todos ellos unos pecadores que se merecen el “fuego y azufre” del infierno?  ¿Se merecen hundirse en el “lodo cenagoso” del pantano?)

Pero bueno, vamos a otra breve mirada (como la de la semana pasada) al tema de las ridiculeces de los pseudolíderes políticos de Puerto Rico, y cómo éstas proveen material para los comediantes.  Muchos de mis lectores en España y América Latina reconocerán los elementos principales del siguiente chiste, que vengo escuchando desde hace unos veintitantos años.  Ahora bien, para hacerlo un poco más universal, voy a aplicar lo que yo llamo “la regla de Dragnet“: “los nombres fueron cambiados para proteger a los inocentes”…

(Y a todo esto, ¿se refiere eso de “los inocentes” a los sospechosos, por aquello de la presunción de inocencia, o a los inocentes que se creen cuanto cuento les llena el oído, como los que nos dicen estos mismos políticos cada 4 años, ah?)

Llega el Primer Mandatario del País al Banco Popular a cambiar un cheque:

-Buenos días Señorita, ¿me hace el favor de cambiarme este cheque?

-Con mucho gusto Señor, ¿me permite su identificación?

-Señorita, no traigo identificación pero soy el Primer Mandatario del País.

– Sí Señor, pero me debe mostrar una identificación, por ejemplo, su cédula de identidad con fotografía.

-Señorita, no traigo identificación pero pregunte a quien quiera, ¡¡soy el Primer Mandatario, por favor!!

-Lo siento, Señor, pero son reglas del banco. Me debe usted enseñar su identificación.

-Pues no traigo Señorita y me urge cambiar este cheque, que es para pagar mi campaña.

-Mire Señor, lo que podemos hacer es lo siguiente: El otro día vino Juan “Igor” González con el mismo problema, no traía identificación y para probar que era él, le sacaron un bate, metió varios jonrones y así comprobó que él era en verdad el gran Igor. También vino Félix “Tito” Trinidad y no traía su cédula, entonces se echó unos “rounds” con los cajeros y se noqueó a dos y así nos probó que él era en realidad Tito Trinidad. Tambien vino la Carmen Luvana… y mejor ni le cuento lo que hizo arriba del mostrador para demostrar que era ella, en todo caso… Entonces Usted puede hacer lo mismo. Haga algo para probar que usted es el Primer Mandatario del País.

El Primer Mandatario se queda pensando durante un buen rato y dice…

-Mmm… Caramba señorita, la verdad es que solo se me ocurren puras pendejadas.

-¡¡¡Perfecto, señor!!!, ¿en billetes de qué quiere que le cambien el cheque?

(Adaptado de varias fuentes)

Así que ahí lo tienen…  ¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien, y que lo que se les ocurra no sean puras… esteeeeeeeeee… ¡bobadas!

LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

1 comentario en “De Huracanes y de Politicos que Cambian Cheques Sin Presentar una Identificacion”

  1. Por cierto, mientras hacía un “research” ulterior para este mensaje, me enteré que el cajero “agraciado” que atendió a la Carmen Luvana… esteeeeeeeeee… ¿cómo lo digo?… descubrió ese día que poseía un “talento” desconocido para él. De hecho, lo último que pude averiguar es que al individuo se lo han llevado para Miami, donde lo han contratado para hacer cada mes dos o tres “peliculitas” de ésas en las que… ustedes saben… en las que por lo general la trama es la misma (y por favor, NO ME PREGUNTEN a qué me refiero con eso, ¿OK?). En fin, que hay unos que nacen con estrella y otros que nacen estrella’os. Pero así es la vida…

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