Animalitos Peligrosos

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!  Saludos desde mi nueva casa en WordPress.com.

Quiero empezar esta entrada con unas preguntas, y me gustaría extenderlas a toda persona que lee este blog en Puerto Rico, Estados Unidos, España y América Latina:

  1. ¿Cuántos de ustedes han tenido la oportunidad de verificar el medidor de consumo de electricidad (en Puerto Rico lo llamamos coloquialmente “contador de la luz”) de su vivienda o negocio, y se han encontrado con que el mismo ha sido penetrado por “animalitos” que muy inocentemente quedaron atrapados dentro de las entrañas mecánicas y eléctricas de ese aparato y perecieron electrocutadas?
  2. ¿Cuántos de ustedes han notado que el consumo del que se informa en la factura de su compañía de electricidad ha aumentado a unos niveles astronómicamente altos, aunque lo único que consume electricidad todo el santo día en su casa es una nevera (refrigerador) pequeña y en lugar de un acondicionador de aire utilizan un abanico (ventilador) eléctrico de mesa o de pedestal?
  3. ¿Qué tal si alguno de ustedes hace el intento de “sumar 2 y 2” y encuentra que una cosa y la otra están relacionadas?

Pues sí, más o menos eso fue que hizo el miércoles de la semana pasada (8 de octubre de 2008 ) el Director Ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE) (sitio web en español; website in English), Ing. Jorge Rodríguez, cuando contestó a la pregunta de una entrevistadora radial sobre los factores que han llevado al increíble aumento en el costo de la electricidad que se provee a los abonados.  El funcionario citó el caso de un abonado de la AEE que había visto un aumento en la factura de electricidad de su vivienda, que atribuyó a que unos “animalitos” que él no describió habían penetrado el susodicho medidor, y que por ello el abonado tuvo que pedir que se le diera un crédito por la cantidad de electricidad consumida en exceso, cada vez que uno de estos “animalitos” se electrocutaba dentro del medidor.

Cuando vi en la prensa local estas expresiones, pensé por un momento en lo siguiente: Supongamos que por alguna razón misteriosa, una colonia de hormigas se siente atraída hacia el medidor de electricidad y se aloja en el interior de ese aparato.  (Y que conste: yo no soy entomólogo para descifrar esa razón misteriosa; eso se lo dejo a aquellos de mis colegas biólogos que se especializan en ese campo, ¿OK?)  Se acumulan cientos y cientos y cientos de hormigas dentro del medidor, y todas esas hormigas perecen electrocutadas, pero en el proceso ocasionan que el medidor registre un consumo excesivo de electricidad o deje de funcionar del todo…

(Y valga decir que el ejemplo anterior se basa en una experiencia verídica, que me ocurrió con un abanico de mesa que tuve por largos años—un viejo abanico de fabricación japonesa, marca KDK, con aspas verdes de metal, que tuve desde julio de 1969 hasta hace 4 ó 5 años… ¡y esto no lo estoy inventando yo!—, en cuyo interruptor encontré una vez una colonia de hormigas muertas que interrumpían la debida operación del abanico.)

Pero hay un par de problemas (o tal vez, más de eso, pero no quiero adelantarme a mí mismo) con la explicación del Director Ejecutivo de la AEE: primero, estamos hablando de un problema registrado en el medidor de electricidad, que en sí es un equipo cerrado a propósito para evitar cualquier clase de manipulación por ciertos “animalitos” del género humano, específicamente aquéllos que quieren consumir electricidad sin pagar por la misma.  Y lo segundo es que la explicación en sí luce tan auténtica como un billete o nota monetaria de US$3.00, y con ella se pretende despachar fácilmente un escandaloso problema de facturación excesiva por el servicio de electricidad.

Sea como sea, el caso es que esta expresión del Director Ejecutivo de la AEE le ganó una rechifla bastante grande entre el público general, al punto de que para el viernes 10, el funcionario se estaba disculpando públicamente por haberla hecho.  Pero ello no quedó ahí, ya que ese mismo día se supo que el abonado que había sufrido la lamentable experiencia con los “animalitos” en su medidor de electricidad, y que había solicitado el crédito en su cuenta… ¡era el propio Director Ejecutivo de la AEE!

Tal vez muchos de ustedes que me leen fuera de Puerto Rico se habrán quedado atónitos con la última oración del párrafo anterior (aunque estoy seguro de que alguno que otro está “curado del espanto”).  Se preguntarán, ¿qué clase de funcionario público es ése?  ¿Creería él que con la excusa de los “animalitos” estaba haciendo un chiste, y que el público se lo iba a reír?  Además, da la impresión de que él tiene una manera muy particular de “sumar 2 y 2″—que si él fuera a aplicar “creativamente” los métodos del cálculo diferencial, le daría un resultado de 3.9999999999999999999999… para valores de “2” que tienden hacia el infinito.

Pero más que todo eso, el funcionario ha quedado como un “ganso”, como alguien que se quiere pasar de listo con su propia cuenta de electricidad, mientras que el resto de nosotros meros mortales, tenemos que hacer sacrificios para poder pagar cuentas de electricidad excesivamente altas, a riesgo de que la ley nos caiga encima.  (¿No les suena eso como “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”?)  Sobre todo, cuentas en las que una porción exageradamente alta de las mismas (aproximadamente un 80% en mi caso particular, como ya yo expresé en una entrada anterior) es para la adquisición de combustible fósil para las plantas generatrices, algo que la propia AEE debía poder costear con los recursos económicos que genera… a menos que sustentar algo así como “los estilos de vida de los ricos y famosos” en la alta gerencia de esa corporación sea la prioridad en el uso de esos recursos económicos.

Como ven, así es el mundo en el que me muevo.  Un mundo en el que algunos funcionarios quieren ser graciosos, más que caer en gracia.  Un mundo en el que se hace gala de la necedad, de la incompetencia, de la soberbia.  Un mundo en el que el que está adelante busca salir ganando con cualquier excusa… ¡aunque la misma no valga ni el papel sobre el cual está escrita!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

NOTA: Antes de comenzar a escribir esta entrada, verifiqué el medidor de consumo de electricidad de mi residencia para asegurarme de que no se hubiera infiltrado ningún “animalito” responsable del escandaloso aumento en mi consumo de electricidad.  Les puedo decir con toda certeza que hasta el momento no ha sucedido tal cosa.  Pero como uno nunca sabe…

LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

3 comentarios en “Animalitos Peligrosos”

  1. Pues bien, parece que el ataque de los “animalitos” es muchisisísimo más peligroso de lo que me imaginé, especialmente si curar los efectos del mismo cuesta cerca de US$400 000. Y eso es lo que le van a pagar al distinguidisimo ex-Director Ejecutivo de la AEE, para que no se vaya del puesto más pela’o que la rodilla de un cabro. (Para que tengan una idea, si partimos de la premisa de que al momento hay un millón y medio de abonados residenciales del servicio eléctrico—que no creo que sea la cifra real, pero creo que a los fines de la explicación no puedo ser muy exigente—, ello significaría unos US$0.2666666666… por cada uno de esos abonados.) Digo, él tiene su suerte, porque lo que es el abonado común y corriente…

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  2. Bueno, mi gente, parece que “la pegué” con el título de esta entrada, porque resulta que los famosos “animalitos” son más peligrosos de lo que creí.

    La cosa es que mientras nos estábamos preparando para el paso del huracán Omar—que al momento en que escribo esto (16 de octubre de 2008 a las 02:08 UTC) se pronostica que su centro pasará dentro de unas horas a unas 150 millas (240 kilómetros) al Sudeste de Puerto Rico—, el funcionario mencionado en esta entrada presentó su renuncia a la Dirección Ejecutiva de la AEE (algo que se venía rumorando durante el pasado fin de semana). Francamente, yo creo que es lo mejor que él pudo hacer, ya que al hacer una expresión tan simplona para explicar un asunto cuyo impacto sobre la sociedad es significativamente adverso, el ingeniero Rodríguez puso en tela de juicio su credibilidad como profesional y el prestigio de la corporación pública que él representa.

    Una cosa que le reconozco, de todos modos, es que él admitió que metió la pata (y yo digo que la metió hasta el ñú) al dar esa justificación, aunque aún me parece que él quiso pasarse de listo al utilizar su caso personal y hacerlo pasar por el de un Juan de la Calle cualquiera. Yo lo siento mucho, pero eso no es muy honesto que digamos.

    Pero bueno, me imagino que ahora todas las hormigas, cucarachas, comejenes, palomas, mozambiques, gorriones, y hasta las enredaderas que se trepan por los tensores de acero hasta las líneas de alto voltaje, estarán respirando aliviadas, al ver ahora que no las van a “tirar al medio”… digo, ¡hasta que venga el próximo funcionario que quiera pasarse de listo!

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