Pa’ Fuera el 2008

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén recibiendo el Año Nuevo!

Mientras escribo esto, ya la mayor parte del mundo habrá recibido el año 2009; yo todavía estoy a la espera de que sean las 12:00 AM (o sea, las 04:00 UTC) del día primero del año.  De todos modos, sé que muchos de ustedes estarán ansiosos por dejar atrás las penurias que nos trajo el año que nos deja, y por supuesto, yo también lo estoy.  El único problema con esto es que se anticipa que los polvos que se generaron en el 2008 (e incluso antes), se espera que nos traigan unos lodos bastante sucios.  Muestra de ello es la innecesaria pelea que se ha estado armando desde el pasado fin de semana, entre palestinos e israelíes.  Una más en la histórica cadena de animosidades entre ambos pueblos, que amenaza con tener consecuencias bastante funestas, para ambos pueblos y para el mundo.  Y por supuesto, siempre salen perdiendo quienes menos culpa tienen de los antojos de los caudillos de guerra: los civiles inocentes (de una y otra parte).  Pero así es como esos caudillos de guerra quieren las cosas, porque para ellos de eso es de lo que se trata…

Pero a eso no fue precisamente a lo que vine hoy aquí, sino a desear a toda persona en el mundo que pueda tener paz, prosperidad, felicidad, y esperanza, en este nuevo año 2009, al que estoy esperando mientras escribo.  Va a ser un año de nuevos retos, de nuevas oportunidades para aprender las lecciones que nos da la vida.  Ojalá y podamos aprovechar esas oportunidades.

¡Y vamos a dejar el 2008 ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, y sobre todo, disponganse a emprender la nueva travesía del año que entra.  (¡Ah!  Y por favor, celebren responsablemente—y ustedes saben a qué me refiero ¿OK?)

¡NOS SEGUIREMOS VIENDO EN EL 2009!

LDB

Anuncios

Cuanto Cuesta esa Perdiz en el Peral?

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Yo sabía que ciertas tradiciones navideñas no se iban a escapar del azote inmisericorde de la situación económica mundial.  A través del guía de humor de About.com, acabo de enterarme de que una compañía de manejadores financieros tiene una sección especial en su portal web, dedicada exclusivamente a rastrear la evolución de los costos de los regalos navideños que se mencionan en la famosa (yo sigo entendiendo que es más bien infame) canción navideña, The Twelve Days of Christmas, que dice algo así como esto:

On the First Day of Christmas,
My true love sent to me
A partridge in a pear tree!

(OK, hasta aquí vamos bien . . .)

On the Second Day of Christmas,
My true love sent to me
Two turtle-doves,
And a partridge in a pear tree!

(Bueno, ya con los del segundo día son cuatro regalos . . .)

On the Third Day of Christmas,
My true love sent to me
Three French hens,
Two turtle-doves,
And a partridge in a pear tree!

(¿Qué es esto?  Ya van por 10 regalos . . . Como decía el narrador deportivo Ernesto Díaz-González durante las Olimpiadas de Atenas 2004, “¿Y va a seguirrrrrrrrrr?“)

(Pues sí, esto sigue ad nauseam . . . o por lo menos hasta el duodécimo día, cuando . . .)

On the Twelfth Day of Christmas,
My true love sent to me
Twelve drummers drumming,
Eleven pipers piping,
Ten lords a-leaping,
Nine ladies dancing,
Eight maids a-milking,
Seven swans a-swimming,
Six geese a-laying,
Five golden rings,
Four calling birds,
Three French hens,
Two turtle-doves,
And a partridge in a pear tree!

Pero se han preguntado ustedes, si usted o yo fuéramos así de . . . esteeeeeeeeee . . . manisueltos con nuestro dinero, ¿cuánto tendríamos que invertir a los precios de hoy en día para poder encantar a nuestro Fiel Amor?  Pues bien, resulta que desde 1984, la entidad PNC Financial Services Group lleva un inventario de los costos asociados con los 364 regalitos mencionados en la canción (un regalo el primer día, al que se añaden tres del segundo día, más otros seis del tercer día, etc.).  Este inventario, denominado como el Índice de Precios de Navidad, se resume en una serie de gráficos interactivos que indican cómo ha evolucionado el costo de cada artículo, con base en los factores que suelen afectar la economía, tanto en el mundo como en cada país.

Lo mejor de este sitio es el gráfico interactivo en el cual se reflejan todos estos datos, desde 1984 hasta el presente (2008 ), para cada uno de los 12 renglones.  Aquí se observan algunas cosas interesantes.  Por ejemplo, la perdiz en el peral costaba aproximadamente US$32.52 en 1984, con muy poco cambio hasta 1997, cuando costaba US$45.00.  Al año siguiente, el precio de la perdiz subió a US$104.99, hasta llegar a US$140.00 en 2001; el gráfico atribuye esto a un aumento en el costo de la vivienda—específicamente de los perales, que gracias a un mejoramiento de las condiciones climáticas, crecieron más altos y saludables, y por ende más costosos.  Desde ese punto, el precio de la perdiz descendió un poco, para subir en 2005 al mismo nivel de 1998 (US$104.99).  De ahí hasta el presente, el alza en el precio de la perdiz en el peral ha sido vertiginosa, al punto de que el precio estimado para 2008 es de . . .

(Redoble de tambores, por favor . . .)

US$219.99.

(Me imagino que si fuese aquí en Puerto Rico, habría que incluir en ese precio los permisos del gobierno para la captura de la perdiz, la remoción del peral y su traslado a donde el Fiel Amor, etc., etc., etc.)

Es más, les voy a dejar que averigüen el costo de los demás regalitos, pero sí les anticipo algo: los datos para los tamborileros, los flautistas, los saltarines y las bailarinas indican que el colectivo de los artistas está empezando a ganar por encima de lo que pueden perder por causa de la inflación.  Una pena que no se pueda decir lo mismo de las doncellas lecheras (aunque éstas vieron algo de aumento este año), por éstas ser obreras no diestras.  Tal vez debo llevarle ese planteamiento al delegado de mi unión a ver qué se puede hacer . . .

Y por si preguntan cuánto es el gran total de para los 364 regalos que usted tendría que comprar para obsequiar a su Fiel Amor durante los 12 días de Navidad . . .

(Redoble otra vez . . .)

US$86,608.00

Si a usted le asustó esta cifra, recuerde que siempre hay alguien que está peor que usted.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, en la Navidad y todo el año, ¿OK?

LDB

(Otros) Animalitos (Aun Mas) Peligrosos

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

¡Sí!  Aquí estoy de vuelta, disfrutando de un muy necesario par de semanas de vacaciones por las Navidades—o séase, the holidays, para sonar políticamente correcto—, gracias a la generosidad de la administración saliente de mi lugar de trabajo.  Tiempo que me imagino que mis jefes aprovecharán para tratar de darle caza a la pantera (o lo que se alega que es una pantera) que anda suelta por el Barrio Caimito de Río Piedras, antes que culmine el mandato de la actual administración de gobierno.  Y la verdad es que estos animales (y que conste que me refiero a aquéllos como la presunta pantera, no a quienes salieron a perseguirla, ¿OK?), queramos o no, es de preocupar que anden sueltos por ahí, alimentándose de animales domésticos, causando pavor en la ciudadanía… y convirtiéndose en la comidilla de mis querid@s compañer@s en la blogósfera.

(De hecho, muchos de los blogs puertorriqueños que enumero en el lateral de mi blog le han sacado bastante punta al tema.  Lamentablemente, yo no estoy precisamente en la mejor posición para comentar este asunto, por las razones que ya ustedes conocen.  Pero como yo digo a veces, ¿quién dijo que la vida era justa?)

Lo más malo del asunto es que, como se ha conjeturado públicamente, esto puede haber sido el resultado de que alguna persona hubiera importado ese animal a Puerto Rico de manera ilícita.  Probablemente, el responsable haya sido alguien vinculado con el bajo mundo, una de esas personas que con la ganancia económica que sacan del dolor ajeno (y ustedes saben exactamente a qué me refiero), pueden ostentar su poder—y quién sabe si hasta su dominio sobre las esferas del poder—mediante el lucimiento y la ostentación.  Vestimentas caras, automóviles de lujo (que comoquiera no serán de mucha utilidad en nuestras autopistas, ataponadas de un tiempo a esta parte), viviendas de urbanización “con acceso controlado” cuyo precio de venta comienza en “los bajos” US$500,000 (y que ciertamente ni yo me podría costear como están las cosas ahora, y mucho menos en la presente etapa de mi vida), animales exóticos arrancados de las junglas remotas de la América del Sur o del Oriente Lejano… ¡y paren ustedes de contar!

(Y aparte, aunque recién acabo de implicar que me estoy absteniendo de entrar en el tema por tratarse de una acción de la entidad gubernamental para la que yo trabajo, creo pertinente añadir el siguiente elemento a la discusión: Existe reglamentación que establece cuáles son las especies exóticas que se pueden importar a Puerto Rico, siempre y cuando las mismas no sean liberadas al medio ambiente, y que además prohíbe expresamente la importación de las especies exóticas que no sean aquéllas a las que me acabo de referir.  Para más información, échenle una mirada al Reglamento Para Regir la Conservación y el Manejo de la Vida Silvestre, las Especies Exóticas y la Caza en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Reglamento 6765 del 10 de febrero de 2004, especialmente el Artículo 7 y el Apéndice 4 de dicho reglamento.  ¡Y ciertamente no verán allí que la pantera esté en la lista de especies permitidas! ¡Ni de chiste!)

Pero bueno, dejemos que las cosas sigan su rumbo.  Mientras tanto, quiero traer a la atención de ustedes una situación que se relaciona con un tipo de animal más peligroso que cualquier pantera, puma, chupacabras, “comecogollo”, vampiro, o algún otro animal de ésos.  Se trata de lo que a mí me da por llamar…

(Redoble de tambores, por favor…)

El Homo ignorantus histericus.

OK, yo sé que se supone (dije “se supone“) que el ser humano (Homo sapiens) es el nivel más alto del desarrollo de la vida en la tierra, supuestamente superior a todos los demás animales de la tierra (y el énfasis es con todo propósito), e incluso a los primates, de los cuales nos dice la teoría evolutiva que somos descendientes, gústele a quien le guste.  Pero a veces surge uno que otro ejemplo de entes derivados de ese nivel superior que parecen echar por tierra todos los logros de la humanidad, y encima de eso, quieren que el resto del género humano baile al mismo son que ellos.

Pues bien, el ejemplo al que me estoy refiriendo se pudo observar en todo su esplendor hace un par de semanas en los EE.UU., cuando uno o varios grupos (¿no sería mejor llamarles “manadas”?) de estos “animalitos” trataron de varias maneras de impugnar el triunfo electoral de Barack Obama como su nuevo presidente.  Para ello, estos rudimentos de ser humano acudieron a los tribunales estadounidenses para esgrimir el argumento de que Mr. Obama no es un ciudadano estadounidense natural, por haber nacido en algún otro lugar fuera de sus límites from sea to shining sea.  Veamos lo que dice este artículo de la revista Salon sobre lo que argumentan los presuntos implicados en esta “conspiración”:

The gist of the conspiracy theory is that Obama doesn’t meet the Constitution’s requirement that a president be a “natural born citizen.”  Somehow Obama is concealing the fact that he was either born in Kenya (or maybe Indonesia) or that he renounced his U.S. citizenship as a child.  One of (the) alarmists . . . said Obama is an undocumented immigrant.  Most of this “evidence” is easily debunked, though it can get confusing as it gets more feverish.

At any rate, the theory goes, Obama’s not fit to take office, and (the main alarmists), along with a few followers and . . . anti-tax activist Bob Schultz, aim to stop him.  Schultz feels so strongly about the threat Obama poses to the republic that he spent tens of thousands of dollars on full-page newspaper ads last week, and plans to hold a citizens’ conference after Inauguration Day if the courts don’t intervene — just the first step, apparently, in a process that Schultz says is devoted to resisting a government that has turned lawless.

(De hecho, si quieren reírse un poco—aunque sea para “reírse por no llorar”, como diría la que fuese mi secretaria en la oficina en la que yo trabajé al comienzo de mis labores en el DRNA—, en este otro artículo encontrarán el play-by-play de lo sucedido en la conferencia de prensa de estas “personas”.  Cualquier parecido con el cuento del pollito que se puso a proclamar que el cielo se estaba cayendo . . . ¡es pura pocavergüenza!  Y PUNTO.)

Yo no sé cómo lo vean ustedes, pero luce como que aún existen heridas abiertas en algunos sectores de la población estadounidense, que no han querido sanar.  Digo, ver a personas (creo que soy demasiado benévolo al llamarlos “personas”) que por lo demás parecen tener dedos de frente, exponer argumentos que desafían toda razón, y pretender que el público acepte dichos argumentos como si fuesen la verdad—como los “dignos” promotores que parecen ser de la máxima expresada en su momento por el propagandista alemán Paul Joseph Goebbels (1897–1945):

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

(Cita tomada de Proverbia.net)

Y encima de ello, estos subhumanos se ponen en el plan de regañar a los medios de prensa (“los medios masivos liberales, como siempre”) por no darles crédito a sus exageraciones.  Y aunque yo insisto en que algunos periodistas y sus medios no son precisamente aspirantes a la santidad, por lo menos en este caso, los hubo quienes le vieron la costura al refajo y no se dejaron engañar por estas personas.  (¡Menos mal que a ninguno de estos periodistas se le ocurrió el gesto “amistoso” del periodista iraquí que le “regaló” sus zapatos al presidente George W. Bush durante su reciente visita relámpago a Irak el domingo antepasado!)

Para colmo, no parece haber indicios de que seres como éstos estén en vías de extinguirse.  Otro artículo que encontré hace unos días sobre el mismo tema indica que aunque el Tribunal Supremo estadounidense rechazó—sin dar más explicación ni estar obligado a ello—la demanda civil de un abogado del estado de New Jersey que impugnaba la ciudadanía estadounidense del mandatario entrante, ello no parece haber detenido a quienes insisten en esta controversia, ya que aún hay otros casos judiciales pendientes al respecto.  El autor de ese artículo opina que el que dichos casos se caigan en los tribunales no es más importante que la atención que se les dedique a estos subhumanos, la publicidad que ellos se puedan agenciar para su causa, y la maldad que puedan ocasionarle a la “tarjeta” objeto de sus ataques (y repito, ésa es la opinión del autor del artículo).  El autor del artículo distingue entre el escrutinio continuo que tendrán las actuaciones de Mr. Obama como el máximo funcionario público estadounidense durante el periodo 2009–2013 (algo que es parte de la vida diaria de todo funcionario público), y el ataque personalista basado en absurdos sin fin (creo que Luigi Pirandello no podría estar más que satisfecho), dirigido a hacer daño a la persona que está en vías de asumir las riendas de “la nación más poderosa del mundo”, sólo por ser “diferente” (¿por no ser un white anglo-saxon protestant?).

¿Cuántos ejemplos similares no vemos a diario aquí en Puerto Rico, de quienes se obstinan en vivir de las mentiras—ajenas o propias, o ajenas y propias—que llevan en su interior?  ¿De quienes se empeñan en atacar a quienes no se ven igual que ellos, no piensan igual que ellos, no ostentan los mismos ideales que ellos, no son iguales que ellos?  ¿De quienes se han alimentado mil veces con la misma mentira, para aceptarla como una verdad absoluta, y también para imponerla a los demás como si con ello estuvieran “salvando” a la humanidad de su propia destrucción?

Queramos o no, ésa es una clase de animal más peligroso que cualquiera otro que pueda estar suelto por ahí.  Lo importante es estar alerta al peligro siempre, y saberlo enfrentar.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien, y a disfrutar las fiestas de fin de año en familia.  ¡Feliz Navidad a todos!

(¡Ah!  Y no se hagan l@s tont@s… ¡yo sé que me echaron de menos este último par de semanas! 😉 )

LDB

Una Nueva Tradicion

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Pues sí, esta entrada les llega con un retraso de un día y cincuenta años. Y antes de que alguien me cuestione que yo esté diciendo semejante disparate, permítanme decir que escribo esto, dos días después de llegar a lo que yo llamo “el primer día del resto de mi vida”. Fue exactamente hace 50 años—un viernes, 6 de diciembre de 1958, a eso de las siete y media de la noche (23:30 UTC)—cuando vi la luz por primera vez en el Barrio Ceiba Norte de Juncos, Puerto Rico.

Aqui estoy yo (Luis Daniel Beltrán Burgos) junto a la casa donde naci, en el Barrio Ceiba Norte de Juncos, Puerto Rico
Aquí estoy yo (Luis Daniel Beltrán Burgos) junto a la casa donde nací, en el Barrio Ceiba Norte de Juncos, Puerto Rico

De paso, ése soy yo con uno o dos años de edad, frente a la casa (alquilada) en la que nací… ¡literalmente hablando! (Resulta que cuando le empezaron los dolores de parto a mi madre, no hubo tiempo de llevarla al hospital y… bueno… ¡ustedes entienden!)

El caso es que han sido unos 50 años en los que he visto muchas cosas. Sueños no realizados (o que difícilmente podría yo realizar en mi vida) y pequeñas victorias. Ejemplos de humildad y ejemplos de arrogancia. Actos que ennoblecen a la humanidad y eventos trágicos que la humillan. He ganado amistades y las he perdido. He sabido lo que es confiar en las personas y lo que es que las mismas personas defrauden la confianza depositada en ellas. He viajado a lugares maravillosos y excitantes, y también a lugares que no desaría volver a ver. He visto alegrías y penas, éxitos y fracasos, salud y enfermedad, aceptación y rechazo, bondad y maldad…

¡Y seguramente veré más de lo mismo por lo que reste de mi vida! Pero así son las cosas…

Eeeeeeeeeenigüei, vamos a lo que me trae hasta aquí. La semana pasada me encontré con una nota en el portal del diario español ABC, que describía en apenas dos párrafos una tradición de la Navidad (o para no ofender a quienes en esta época del año observan cualquier otra efeméride relacionada… the holidays) en varias comunidades de la Madre Patria.  Se trata de… esteeeeeeeeee… OK, perdónenme por lo que voy a anunciar aquí… los caganers.

(Aprovecho para decirle a quienes visitan este blog desde España: “Pido vuestra indulgencia en la presentación de este tema, pero vosotros sabéis que yo no lo hago con mala intención.  Os doy mil gracias.”)

Resulta que como lo indica la nota del diario madrileño, el caganer es una figura que representa a una persona que está defecando (aunque a juzgar por la foto que acompaña el artículo—la cual no publico aquí para no violentar los derechos de autoría sobre la misma—, lo hacen de una forma muy discreta).  Según el ABC de Madrid, el caganer fertiliza la Tierra con sus heces y trae suerte y prosperidad para el próximo año.

¿Será eso mejor que frotarle la barriga a la figura del Buda?  ¿Me ayudará un caganer a tener suerte con el próximo sorteo del millón de la Lotería Tradicional de Puerto Rico?  ¿O con el “Pega 3” de la Lotería Electrónica?  ¿O con el “Pega 4”?  ¿O con la Lotto?  ¿O en el hipódromo Camarero?  ¿O…?

Francamente, yo no sé qué es lo que ustedes piensen sobre el particular, pero la nota me ha estado dejando pensativo desde que la vi.  Es más, quiero plantear la siguiente idea: ¿Qué tal si importamos a Puerto Rico la tradición de los caganers?  Total, aquí hay mucho mo… ¡uy, perdón!… mucha tela de donde cortar.  Y aquí en Puerto Rico, sobran las figuras públicas que podrían ser excelentes caganers.  Digo, no es tanto que les dé con fertilizar el suelo y traernos la prosperidad agrícola hace tiempo perdida…  Aunque por lo menos todavía nos quedan áreas de gran valor agrícola, como el Valle de Lajas o el Valle del Coloso.*  Como dice mi padre, “del agua perdida, alguna es recogida”…

(* Para beneficio de los lectores no puertorriqueños, el Valle de Lajas está situado en el Sudoeste de Puerto Rico, entre los municipios de Guánica y Lajas.  Por su parte, el Valle del Coloso—que debe su nombre a un antiguo ingenio azucarero del mismo nombre—está situado en la costa Noroeste de Puerto Rico, junto a los municipios de Aguadilla, Aguada y Rincón.  Ambos valles costeros son reconocidos como de alta fertilidad y gran productividad para el cultivo de diferentes productos agrícolas, al punto de que están—supuestamente—protegidos bajo varias leyes.)

Así las cosas, me gustaría proponer varias figuras públicas para que nos ayuden a inaugurar esta nueva tradición: los caganers de Puerto Rico.  Empiezo por el gobernador saliente de Puerto Rico, pasando por el gobernador entrante, los líderes actuales y entrantes de la Cámara y el Senado, los legisladores salientes y entrantes por distrito y por acumulación, las camarillas políticas de los cuatro partidos políticos que participaron en las pasadas elecciones, más un montón de figuras públicas tales como periodistas, “analistas” políticos, actores, cantantes, modelos, comediantes, chismosos (¿he mencionado nombres yooooooooo?), etc., etc., etc.

¿Se fijan, mi gente, que en Puerto Rico hay muchísima gente que puede aportar a que se popularice tan “hermosa” tradición (aun si no le haría ni gracia que la vieran—aunque fuera “en efigie”—haciendo lo que los estadounidenses llamarían number two)?

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí, que tengo que ir a hacer mi aportación a la causa!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

P.S.  Por si lo quieren saber, la casa que aparece en la foto de arriba sufrió un severo deterioro muchos años después de que nos mudáramos de allí.  De hecho, déjenme enseñarles el lugar, según lo encontré hace un año, cuando salí a tomar unas fotos:

¿Dónde está la casa donde naci?
¿Dónde está la casa donde nací?

Ahora, de la casa en la que vine al mundo hace exactamente 50 años, ahora apenas queda el recuerdo…

LDB

Algunas Cosas Que Me Llaman la Atencion

¡Hola, mi gente!  ¿Cómo están?

Pues sí, aquí estoy, luego de sobrevivir al pavo del Día de Acción de Gracias y sus secuelas, el alboroto creado por las recién concluidas “fiestas de pueblo” (que no son ni un remedo de lo que en su tiempo fueron las Fiestas Patronales en honor a la Inmaculada Concepción de María), el enredo que se formó anteayer (30 de noviembre) en la llegada del Trigésimo Segundo Medio Maratón Internacional Modesto Carrión (cuando en los últimos kilómetros del evento se formó una confusión tal que varios corredores tomaron la ruta que no era y unos corredores llegaron a la meta por una ruta y los otros corredores por otra… y aquéllos a quienes les incumbe nunca se dignan en resolver el problema que representa la falta de un control adecuado del tránsito vehicular en la ruta de la carrera… pero eso debería ser un tema para otro día)…

Eeeeeeeeeenigüei, vamo’ a’l mambo.

Lo importante es que me la pasé descansando en estos días, preparándome mentalmente para el próximo fin de semana, cuando celebro el haber llegado a lo que quiero creer que es el punto medio de mi vida (es que quiero ser optimista sobre eso; ya hablaremos sobre eso en la próxima entrada).  Una de las cosas que hice en estos días fue aprovechar una herramienta que hasta el momento me ha resultado muy valiosa.  Se trata de Bloglines.com, un portal de Internet mediante el cual ustedes se pueden poner al día con los temas que más les interesan, ya sean noticias, política estadounidense e internacional, asuntos del hogar, estilos de vida, etc.  (Por cierto, yo conocía a Bloglines.com desde octubre de 2005, pero no vine a acordarme de ese portal sino hasta que lo vi reseñado la semana pasada en uno de los newsletters de Kim Komando.)  Y una de las cosas buenas que tiene ese portal es que permite al usuario marcar aquellos artículos de su interés y publicarlos a manera de un blog (que puede hacerse público o privado, según se desee).  Como es de suponer, se me pegó esa fiebre y ahora puedo anunciarles que tengo mi blog en Bloglines.com (además del que ustedes están leyendo), al que bauticé como Lo Que Me Llama la Atención.

Notarán que en ese blog hay unos cuantos artículos interesantes que me llamaron la atención (y de ahí, el título), como la reflexión que hace el gobernador del estado de South Carolina, Mark Sanford, sobre las causas de la derrota del Partido Republicano en las elecciones presidenciales estadounidenses del 4 de noviembre de 2008 (¡hace ya casi un mes!).  Según el gobernador Sanford, la derrota de los Republicanos no se debió a que el electorado hubiera rechazado—como lo pretenderían los Demócratas y otros ideólogos de la izquierda estadounidense—los principios de impuestos más bajos, un gobierno de menor escala (y que “interfiera” menos en la vida de los ciudadanos, especialmente en la libre empresa) y una mayor libertad individual, esbozados por los ideólogos conservadores.  Más bien lo que hizo el electorado estadounidense, añade Sanford, fue rechazar a quienes hacían campaña abrazados a esos tres principios (y otros principios afines con éstos), pero fueron consecuentes en fallar de manera estrepitosa en el uso de esos mismos principios para gobernar.  En otras palabras, según el gobernador Sanford, los estadounidenses no rechazaron el conservadurismo en las urnas electorales; más bien rechazaron a quienes fingieron ser conservadores (el énfasis es mío).

Ahora bien, ¿qué propone el gobernador Sanford para que su partido recupere el norte que parece haberse perdido?  Primero, él señala que su partido debe ser consecuente en el mensaje que se le lleva al electorado, como si fuese la marca de un producto comercial; así, de la misma manera en que el fabricante de un producto X se esfuerza por fabricar un producto X mejor para aumentar sus ventas (o recuperarse si las ventas están bajando), el partido en el que él milita debe esforzarse por “producir un mejor producto” si quiere recuperar su posición “en el mercado”.  Segundo, si debe haber tal cosa como lealtad dentro de un partido político, la misma debe ser hacia las ideas y los principios básicos (como los que mencioné en el párrafo anterior) y no hacia las personas (¿personalidades?) individuales.  Y tercero, se deben buscar las soluciones a los problemas apremiantes del país, no en una sede central de gobierno (como Washington, DC, en el caso de este artículo), sino en los niveles inferiores (los estados individuales, donde se está más cerca del problema).

La cosa es que cuando terminé de leer ese artículo, pensé que por lo menos, los primeros dos planteamientos del gobernador Sanford deberían tener su aplicabilidad a la situación política de Puerto Rico.  Digo, afrontemos esto.  Los partidos políticos puertorriqueños necesitan ser consecuentes en el mensaje que le llevan al electorado, necesitan ser consecuentes en el cumplimento con las cosas que prometen, o de lo contrario pierden toda su credibilidad.  Y al igual que lo que menciona Sanford, se debe acabar con la lealtad (yo espero que eso no esté llegando al nivel de un culto) a la persona o la personalidad, como si se tratara del “salvador de la patria”—o sea, ¿el “Mesías”? (y para que lo entiendan bien quienes tienen que entenderlo, esa palabra merece usarse con mucho RESPETO)—, y en su lugar se debe regresar a la esencia de todo movimiento político, o sea, a las ideas que el mismo esboza (a lo mejor se evitan las divisiones que dicen demasiado—y nada de ello, positivo—de nuestros partidos políticos de hoy en día).

Digo, a lo mejor me equivoco, pero ésa es sólo mi opinión…

Pero bueno, basta ya de hablar de ese tema, porque hay otra cosa que me llamó la atención (y con la que quiero cerrar esta entrada de hoy).  Pero dejemos que sea mi amigo, el Sargento Viernes, quien se las narre con su es-ti-lo ú-ni-co:

Lunes, 31 de noviembre… Hacía una calor en Los Angeles… Trabajábamos durante el día en la División de Delincuentes Juveniles… Mi compañero es el Sargento Mengano de Tal… Nuestro jefe es el Capitán Zutano de Cual… Soy el Sargento José Viernes… Eran las tres de la tarde cuando mataron a Lola… Perdón… Eran las tres de la tarde cuando nos dirigimos a la Escuela Intermedia Francisca (Paca) Garmendía Domingo… a la Oficina del Director… Allí nos informaron de que un estudiante había atacado a sus compañeros de estudio tirándoles… esteeeeeeeeee… retortijones… El atacante fue descrito como cruel y despiadado… Nuestra tarea: detenerlo.

Pues sí, aunque ustedes no lo crean, la policía en una localidad del estado de Florida intervino a comienzos del mes pasado con un estudiante de escuela intermedia por estarse tirando… esteeeeeeeeee… más bien, por estar soltando sus gases intestinales en pleno salón de clase; igualmente se le imputó apagarle las computadoras a otros estudiantes que las estaban utilizando.  Ulteriormente, el chamaquito fue arrestado por los agentes locales del orden público—luego de confesar su “fechoría”—y puesto bajo la custodia de su madre… aunque habría que ver si eso no sería lo más adecuado, no sea que en su casa se la pasen… esteeeeeeeeee… haciendo alardes de su capacidad para contaminar el aire.  Digo, ¡quién sabe!  Pero por si acaso, vean esta entrada de The Huffington Post (el artículo fue publicado originalmente por The Associated Press a comienzos de noviembre pasado).

Es más, yo creo que si lo que hizo ese manganzón se tipificara como delito… ¡las cárceles de los Estados Unidos (¿qué tal las de Puerto Rico, ah?) no darían abasto con tanto “delincuente” que debe haber por ahí!

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

P.S. Antes de terminar, quiero expresar desde aquí mi pena y mi solidaridad con los centenares de víctimas (entre muertos y heridos) de los ataques terroristas del fin de semana pasado en Mumbai (antigua Bombay), India.  Que nos sirva esto como una nueva lección en el ejercicio de sobrevivir en un mundo que de la noche a la mañana se ha vuelto siniestro y peligroso, y un recordatorio de que quienes cometen actos tan salvajes como éstos, tarde o temprano responderán por los mismos.

LDB