Volando por los cielos (super) amistosos . . . suavemente!

ADVERTENCIA: Por la naturaleza escabrosa del tema, les pido su discreción e indulgencia (máxime cuando para los fines de WordPress.com, este blog no está definido como que trate temas para adultos).

En el calor de la fiesta (José Arcadio) exhibió sobre el mostrador su masculinidad inverosímil…  A las mujeres que lo asediaron con su codicia les preguntó quién pagaba más….  Entonces él propuso rifarse entre todas a diez pesos el número.

Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad

¡Hola, mi gente!

Yo me pregunto en qué es lo que piensan algunas personas cuando se les ocurre exhibir en público el tipo de conducta que toda sociedad que se precie de serlo considera como patentemente ofensiva.  Como en el caso que más se comentó esta semana, y que por unos instantes nos apartó la atención de la inminencia de los despidos “voluntarios” en el gobierno y del vergonzoso bochinche sobre las finanzas de campaña de los partidos políticos.  Obviamente, me refiero a la revelación de lo sucedido con el cantante boricua Elvis Crespo, cuando fue visto por una pasajera en un vuelo comercial de Houston (Texas) a Miami (Florida) el 19 de marzo pasado, mientras él se auto gratificaba (una manera políticamente correcta de decir que él se estaba masturbando… ¡Y PUNTO!).

Francamente, la primera vez que escuché hablar del asunto en la radio (el miércoles pasado, de camino a mi trabajo), yo no podía creer que a alguien se le hubiera ocurrido algo así.  Sobre todo, hacerlo en un lugar público como la cabina de un avión comercial, en la que por su naturaleza, el (la) pasajero(a) tiene que mantener una cercanía forzosa con su compañero(a) de fila.  (¡Si no sabré yo lo que eso significa, de tanto que he viajado en avión en los últimos años, sobre todo en clase económica!)  Me pregunto si él estaba consciente de que además de su compañera de fila, cualquier persona que se moviera a través del pasillo del avión (o sea, otros pasajeros en ida y vuelta al servicio sanitario y los asistentes de vuelo—tres de los cuales también presenciaron el incidente) podían darse cuenta de lo que sucedía.

Y si lo estuvo, ¿le importó eso en algún momento?  ¡Yo apuesto mi vida a que NO!

Pero si malo fue que tanto la compañera de fila de Elvis en el avión como tres de los asistentes de vuelo se percataran de que él se estaba auto gratificando públicamente, peor fue que a su llegada a Miami él le dijera a las autoridades federales que lo interrogaron que “no recordaba” haber hecho lo que se le imputaba.  (Digo, a menos que él estuviera durmiendo en el momento del incidente… ¡uno nunca sabe!)  Y mucho peor aún ha sido la actitud que él ha asumido desde entonces, de “exigir respeto” para sus compañeros artistas este pasado jueves (26 de marzo de 2009) a su llegada a la ceremonia de los Premios “Lo Nuestro” (otro de los engendros que Univisión trata de imponerle a los puertorriqueños, y que no me vengan ellos con que ésa no es su agenda) para no hablar del tema allí.  Y ni hablar de las ambiguas declaraciones que él hizo en un breve vídeo que colocó anteayer (27 de marzo de 2009) en su página de MySpace (cuyo enlace no incluyo en esta entrada para no ensuciarme las manos ni ensuciar este blog), en el que niega que los hechos hubiesen ocurrido o que hubiera sido arrestado por las autoridades federales a su llegada a Miami (y no me pregunten de dónde él sacó eso último, porque la noticia según relatada no decía en ninguna parte que él hubiera sido arrestado, aunque hay una querella que está rondando por ahí y que pronto podría ser vista en el foro judicial correspondiente), y promete salir bien librado de todo ese lío (probablemente para seguirse rifando como el José Arcadio que pinta el Gabo en su obra literaria cumbre).

(¡Un individuo como ése viene a exigir respeto!  ¡Qué pantalones!  Venir a exigir algo que parece que él no tiene, ni por los demás, ni por él mismo.  Yo no sé de él, pero por lo menos en mi casa me enseñaron a tener respeto por los demás, para que los demás me puedan respetar a mí.)

La verdad es que para un individuo con su reputación de mujeriego, que lo ha llevado a tener encuentros sexuales “sin protección” con varias jovencitas a las que ha dejado embarazadas—andanzas que ya le costaron perder su primer matrimonio—, este incidente parece serle una cosa tan natural como respirar.  Tal vez él está en una búsqueda constante de emociones, en la que cada nueva experiencia es más excitante que la anterior… aun con el riesgo que ello conlleva (como que lo pesquen en la movida, como en este incidente)… aunque tal vez es el factor “riesgo” el que lo impulsa en esa dirección.  Tal vez él siente que su condición de cantante, de figura pública, de “famoso”, le da licencia para hacer y deshacer como a él le dé gusto y gana, aunque ello no incluya comportarse de manera responsable, consigo mismo y con los demás.  ¡Ah!  Y a quien no le guste, que “cambie de canal” y vea otra cosa, que él querrá seguir haciendo lo que le dé la gana (y puede que hasta peor, como hacen algunos engreídos en el ambiente farandulero)…  ¡Y que a nadie se le ocurra protestar!  Sí, porque quien proteste, se irá pa’l…

¿O será que simplemente él está enfermo, con una condición que no le permite ver el daño—puede que no físico en este caso, sino más bien social—que se hace?

Peor aún: ¿cuántos otros “Elvis” (o “José Arcadio”, como el del Gabo), de todos los órdenes de la vida, andan por ahí con esa misma condición?  ¿Y cuánto es el daño que le pueden estar haciendo a nuestra sociedad, que tanto se alaba de ser civilizada?

Muy penoso decirlo, pero así está el mundo en estos momentos.  Mientras tanto, que siga José Arcadio rifándose a la mejor postora…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien—sobre todo en lugares públicos, ¿OK?  Hasta luego.

LDB

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Mar en calma y (no tan) prospero viaje

¡Saludos, mi gente!

Leo con detenimiento la Ley 7 del día 9 de marzo de 2009, la cual lleva el título de “Ley Especial Declarando (sic) Emergencia Fiscal y Estableciendo (otra vez, sic) Plan Integral de Estabilización Fiscal para Salvar el Crédito de Puerto Rico”.  Específicamente, el Capítulo III de esa ley, el que habla de las medidas de “reducción de gastos” en el gobierno de Puerto Rico, a las que me refería la vez pasada.

Y con toda franqueza, lo que leí me ha dejado bastante sorprendido.  Se trata de una serie de medidas en las que el nuevo gobierno de Puerto Rico pretende atajar en poco tiempo (a lo sumo, tres de los cuatro años del presente ejercicio de gobierno) una crisis que se estuvo desarrollando durante muchos años, sin que ninguno de los dos partidos políticos que comparten el poder (PPD y PNP) hubiesen dado pasos afirmativos para evitar que llegáramos al punto en el que nos encontramos hoy en día.

Por supuesto, no ha faltado quien ha tratado de ayudarnos a entender esto “en arroz y habichuelas”.  Supongamos que usted es el capitán de un barco que lleva carga y pasajeros, de los cuales debe llevar una cantidad más o menos limitada—digamos, 250 personas (sin contar la tripulación—ésa NUNCA está de más… y menos en el caso que nos ocupa).  Sin embargo, usted ha dejado entrar más de tres veces esa cantidad de pasajeros (o sea, hay un total de 800 pasajeros) . . . y para colmo de males, está enfrentando un tiempo tormentoso y la nave se está arriesgando a zozobrar como el avión de la teleserie Lost.  Usted se ve entonces en la disyuntiva de reducir la cantidad de pasajeros abordo de la nave, aunque sea para salvar la carga (¿?).

Así que si seguimos el modelo esbozado por la Ley 7 de 2009—y establecemos como meta que la nave llegue a puerto seguro con la cantidad de 250 pasajeros, más la carga—, usted empieza por ofrecerle a sus pasajeros abandonar “voluntariamente” la nave en alta mar, a cambio de lo cual les dará como “incentivo” . . . ¡un lindo chaleco salvavidas con el emblema de la compañía dueña de la nave!  (Ya me imagino el comentario: . . . and all I’ve got is this lousy life jacket!).  O en vez de eso, que por cada quince horas se monten por una hora en un bote salvavidas.

Dependiendo de cuántos tontos picaron el anzuelo cuántos “voluntarios” aceptaron hacer ese sacrificio, usted verifica si está cumpliendo con la meta de 250 pasajeros.  Veamos:

  1. De los 800 pasajeros que había en la nave, digamos que 120 abandonaron “voluntariamente” la nave y se tiraron al mar embravecido, luciendo el lindo chaleco salvavidas con el logo de la compañía matriz de la nave (800 – 120 = 680).
  2. De los 680 que quedan, digamos que otros 195 están se dando una “gozadita” por una hora (de cada quince) en los botes salvavidas (680 – 195 = 485).  Y entonces usted nota que aún no cumple con el objetivo que se trazó, o sea,
  3. Usted todavía tiene 235 pasajeros de más en la nave (485 – 250 = 235), y sigue arriesgándose a no llegar a puerto seguro con la carga que lleva la nave (y que no me venga nadie con que ésa no es la prioridad).  ¿Qué hacer entonces?
  4. Ah, pues recurra al “plan B”: Usted tiene que sacar los 235 pasajeros que están de más, hasta que llegue a los 250.  Empiece por los 175 que abordaron la nave en las escalas más recientes (485 – 175 = 310).  ¡Ah!  Y no se olvide del lindo chaleco salvavidas como incentivo.
  5. ¿Que todavía tiene pasajeros de más?  ¿Y que éstos están entre los primeros que abordaron la nave en el puerto de partida?  Pues ni modo, ésos se van también, con todo y los lindos chalecos salvavidas (310 – 60 = 250).

Y si entendí esto correctamente, se supone que ahí se detenga la cosa, cuando sólo haya 250 pasajeros y se pueda llevar la carga a puerto seguro.  (Traducido al caso real, eso será cuando se logre una economía de US$2 000 000 000.)  Pero a lo mejor resulta que como dice el mantra de los originadores de este plan de “rescate económico”, eso no será suficiente . . . ¿y entonces, qué?

(Y antes de que se me olvide, hay algo muy importante: La decisión que usted tome como capitán de la nave es final y firme, y ninguno de los pasajeros podrá discutírsela, por más razón que tenga.  En mi libro, eso se llama “salirse con la suya”.)

Pero bueno, la cosa es que ya ha dado inicio el conteo regresivo para que se vean los efectos de la Ley 7 de 2009.  Y demás está decir que al día en que escribo esta entrada reinan la confusión, la especulación y la incertidumbre entre los empleados públicos que se verán potencialmente afectados, muchos de los cuales están buscando desde ya las maneras de enfrentar una posible cesantía (claro está, si es que eso les toca como suerte).  Y eso es algo que estoy viendo todos los días en mi lugar de trabajo. Y me temo que ésa será la norma por los próximos meses.

Es más, ahora que lo pienso, había un ambiente más o menos parecido cuando se empezaba a plantear lo del cierre gubernamental de mayo del 2006… Así que como decía el gran filósofo pelotero estadounidense, Yogi Berra,

It’s déjà vu all over again!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


P.S. Hasta este fin de semana que acaba de concluir, no había tenido la oportunidad de chequear lo que me llama la atención en mis suscripciones de Bloglines.com.  Pero esta vez me puse al día, especialmente con una variedad de artículos dedicados a destacar el papel que están desempeñando últimamente los llamados “nuevos medios” como la Internet en la provisión de información al público; cómo los aprovechó (y los sigue aprovechando) la administración estadounidense del presidente Obama, aun desde que éste era candidato a la presidencia; y cómo se están afectando varios de los medios tradicionales, como los periódicos.  Así que valdría la pena que se dieran una vueltita por allí.


NOTA: En la mañana de hoy (23 de marzo de 2009), Puerto Rico despertó con la triste noticia del fallecimiento (en la tarde del día anterior) de la que se conoció como “la dama de la comedia en Puerto Rico”, Awilda Carbia Benítez; tenía 71 años de edad al morir de un paro respiratorio.  Actriz y comediante de extensa trayectoria en la radio, la televisión y el teatro puertorriqueños, se distinguió en los años más recientes por sus “Desconciertos”, en los cuales imitaba a figuras públicas de gran prominencia (en la política y la farándula, dos áreas que comoquiera uno no sabe dónde termina una y empieza la otra, pero ya ése es otro tema).  Interesantemente, el deceso se produce dos meses después del de don Tommy Muñiz, productor con el cual ella despuntó como comediante y actriz, y cinco años después del de don José Miguel Agrelot (ver: ¡Ajaaaaaaaaaa!), con quien también despuntó en el difícil arte de hacer reír.  No en balde, al anunciar el deceso, el cantante y productor Edgardo Huertas (cuya página en YouTube.com, que mencioné en una ocasión anterior, contiene vídeos de Awilda Carbia) lo expresó de esta manera:

Tommy Muñiz llamó.  Necesita a Awilda Carbia para hacer un sketch con (José Miguel) Agrelot.

¡BUEN VIAJE, AWILDA!  Y QUE ALLÁ ARRIBA PUEDAS ALEGRAR A LAS HUESTES CELESTIALES, COMO NOS HAS ALEGRADO AQUÍ EN LA TIERRA.

FUENTES: De luto la comedia y ‘Por mis venas estaba el artistaje’ (El Nuevo Día, 23 de marzo de 2009).


LDB

La hora del sacrificio

¡Hola, mi gente!  ¿Cómo estamos?

Pues a juzgar por lo que el gobernador de Puerto Rico, Hon. Luis G. Fortuño Bruset, dijo el martes 3 de marzo de 2009 en un mensaje a todo el país, en Puerto Rico estamos muy mal.  Muy, pero que muy mal.  Una “tormenta perfecta” en la que se juntaron el hambre y las ganas de comer… o más bien, en la que se juntaron la lamentable situación económica de la gente común y corriente—gente como usted y como yo, que vive y padece de día en día el encarecimiento en el costo de la vida—y la no menos lamentable situación fiscal del gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico… whatever was the meaning of the phrase I’ve just uttered! En lo que al gobierno se refiere, no hay más que ver la admisión que el propio primer ejecutivo hace al comienzo de su mensaje:

En estos 60 días, hemos descubierto que el déficit fiscal que encontramos es CUATRO VECES mayor que el que nos dijeron… de hecho, el déficit es de más de $3,200 millones de dólares… proporcionalmente el más alto en toda la Nación.

¿Verdad que suena aterrador?  Y lo que él describe aquí es el resultado de una tendencia de los distintos gobiernos (sean del PNP o el PPD—y como ya hemos visto, ninguno de los dos partidos está limpio de polvo y paja) a gastar más allá de lo que sus posibilidades les permitían, aun en los tiempos en los que la austeridad se predicaba como si fuera el evangelio (o como decía un comediante hace muchos años, “¡hay que economizar… cueste lo que cueste!”).  Y si se añade a esa tendencia la mala costumbre de tratar de “cuadrar” los presupuestos de gastos públicos mediante la toma de préstamos a los bancos centrales… ¡tremendo lío en el que estamos metidos!

Y tan tremendo es el lío, que el riesgo que corre Puerto Rico es que las casas de corretaje estadounidense que evalúan el crédito de nuestro país decidan que no se nos dé más crédito.  Y entonces, ¿qué sucederá con la realización de las obras públicas que hacen falta en estos momentos, así como la atención a la salud de la gente (especialmente aquélla que no se puede dar el lujo que se dan algunos(as) de atenderse en una sala de emergencias… ¡hasta para un uñero!) y la atención que tan urgentemente necesitan nuestros complejos problemas sociales?

Más que aterrador, suena deprimente, ¿no?  Y ésa es la parte del “cómo fue que nos metimos en este lío”.  Así que lo próximo que debe venir es el “cómo salimos de ahí”, ¿no?

Aquí es donde entra la medicina amarga de la que hablábamos no hace mucho.  Aparte de algunas medidas de ayuda que dependerán de lo que le toca a Puerto Rico del stimulus package firmado el otro día por el presidente Obama (y como ustedes entenderán, no me voy a detener en esto por lo que resta de esta entrada), el gobernador habló de que se había recortado la cantidad de contratos con asesores (muchos de los cuales también tenían asignado un vehículo oficial con chofer), abogados externos, agencias de publicidad, etc.; se había recortado la cantidad de puestos “de confianza” y disminuido los sueldos “demasiado altos” de los que se quedan en esa categoría (para mí que eso último es tomar al perro por las patas traseras para descubrir… esteeeeeeeeee… ustedes saben a qué me refiero); se habrían eliminado los teléfonos celulares oficiales, las tarjetas de crédito oficiales (que se prestan muchísimo al abuso, como el de un alcalde que utilizó una para jugar en un casino en el extranjero) y los vehículos oficiales (me imagino que se refiere a los de aquellos funcionarios públicos para los cuales ese privilegio no se justifica); y hasta se disminuyó el sueldo del gobernador (en un 10%) y de los jefes de las agencias (en un 5%).

Digo, no es que nada de eso esté mal.  Además, ¿no es eso en lo que yo he estado insistiendo por mucho tiempo?  Todo sea por “dar el ejemplo”.

Pero (¿por qué siempre tiene que haber un “pero”?) donde la puerca entorcha el rabo es en el papel que desempeñamos “los demás” actores en esta tragicomedia.  Los mismos que “no tienen la culpa” de esta crisis (¡no! ¿quién dijo?).

En Puerto Rico tenemos 300,000 empleados públicos, proporcionalmente muchísimos más que ningún estado de la Unión.  Peor aún, la nómina gubernamental se disparó de $3,748 millones de dólares en el 2001 a $5,528 millones de dólares en el 2009. . . .

(Aproveche ahora y tenga a la mano una caja de pañuelos faciales de su marca favorita, porque aquí viene la parte emotiva…)

Pero el empleado público no tiene la culpa de los desmadres administrativos de los que estaban a cargo. Considero que los empleados públicos son servidores leales y responsables, padres y madres de familia que se ganan el pan de cada día con esfuerzo y dedicación. Ustedes no tienen la culpa de que los que estaban a cargo del gobierno fueran incapaces de desarrollar nuestra economía creando más oportunidades de empleo en el sector privado.

(Conmovedor, ¿no?  Por cierto, el énfasis es mío, y lo hice con toda intención.  En cuanto a los violines… no me pregunten de dónde salieron, que yo no me di cuenta.)

Aparte de que se congelarían los aumentos en los sueldos, beneficios marginales y otro tipo de compensación de los empleados públicos por los próximos dos años fiscales (2009–2010 y 2010–2011), los artífices de las medidas económicas presentadas por el gobernador (el CAREF, al que me referí anteriormente) tienen la noción de que eso “no es suficiente” para salir de la crisis.  Por lo que las “soluciones” que se proponen no son exactamente las más fáciles de asimilar.  Primero, se  ofrecería una opción de retiro voluntario, que permitiría al empleado público que la ejerza obtener un incentivo y alternativas de readiestramiento y capacitación, o de reempleo en el sector privado o en organizaciones sin fines de lucro.  (OK, a mí me parece bien, con la cantidad de gente en el gobierno que deberían irse retirando YA.  Y eso, que cada día veo en mi lugar de trabajo gente que sólo piensa en retirarse lo antes posible, ante el ambiente enrarecido en el que pasan sus días supuestamente productivos, pero ya ése es otro tema.)  Y a los empleados que hayan cumplido 20 años en el gobierno, se les permitirá acogerse voluntariamente a la reducción permanente de su jornada laboral, a razón de un día laborable por quincena.

¿Vamos bien hasta ahí?  Lo malo es que aun si hubiese una gran cantidad de “voluntarios” que se acojan a esas alternativas, ello no será suficiente para aliviar la crisis (otra vez el mantra de los genios que desarrollaron el plan).  Y ahí es donde entra en escena la versión gubernamental del “Plan B” (y por favor, saque de nuevo su caja de pañuelos faciales):

De no haber alcanzado nuestra meta de ahorros con esta fase voluntaria, comenzaremos una transición ordenada de empleados de su actual empleo en el gobierno.  No te puedo anticipar la cantidad exacta de los empleados que se verán afectados porque el número dependerá de los ahorros en gastos operacionales, la congelación de salarios y demás beneficios, y del número de empleados que se acojan a los programas voluntarios.  Pero te soy franco, la cantidad puede ser significativa y me temo que pueden exceder los 30,000 empleados.

(Nuevamente, el énfasis es mío y con toda intención.)

¿No será eso darle la razón al que fue secretario de gobernación en la administración anterior, Jorge Silva Puras, cuando dijo que en el mundo de hoy, no hay seguridad de empleo para nadie (ni siquiera en el gobierno)?  Aun si se siguiera un proceso “ordenado” como el que el señor Fortuño implica en la cita anterior, el que se iniciaría con el despido de los empleados de menor antigüedad (ustedes saben, los últimos en llegar y los primeros en irse) y al que se extenderían las mismas opciones de readiestramiento, capacitación y reempleo que se están proponiendo para la fase “voluntaria” inicial, a mí me parece que se está tratando de una manera demasiado drástica un problema de gigantismo gubernamental que NUNCA debió haberse permitido que ocurriera.  Además, ¿no fue para evitar esto que se impuso el IVU?

A mi entender, hay mejores maneras de atender esa situación, que no conlleven el despido masivo de empleados públicos.  Por ejemplo, algo en lo que yo siempre insisto es que las agencias públicas deben asegurar que su capital humano sea ubicado en las áreas de trabajo en las que sus destrezas, conocimientos y capacidades puedan ser más útiles, y que a la vez hagan que dichas áreas de trabajo operen más eficientemente.  Y eso es algo que no vemos a diario en muchas agencias públicas… ¡incluida aquélla para la que yo trabajo!  (Y todavía me pregunto qué le cuesta a una agencia de gobierno en Puerto Rico hacer algo así de sencillo.)

Total, a grandes rasgos, esto es lo que trae el llamado “plan de recuperación económica y fiscal” del que habló el señor Fortuño el martes pasado.  Y me parece que entre sus consecuencias estará revolver el avispero social, como ya lo están demostrando muchas de las uniones obreras del país (especialmente las que representan a los servidores públicos), que están alzando desde ya su voz de protesta.  ¿Y qué puede ganar una administración gubernamental—como dije, la que sea—con provocar ese hervidero social, con causar una sensación de desasosiego entre la población general, ante un futuro no muy prometedor?

NADA, ABSOLUTAMENTE NADA.

Pero bueno, me temo que eso es lo que nos espera, sabe Dios hasta cuándo.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien… ¡y que Dios nos encuentre confesados!

(Por cierto, ¿le importaría prestarme su cajita de pañuelos faciales?  Me temo que la voy a necesitar pronto…)

LDB

Asi hacen todos . . . y tu madre tambien!

¡Hola, mi gente!  ¿Cómo están hoy?

La verdad es que estamos viviendo tiempos interesantes, como dice una famosa maldición china.  Tiempos en los que hay que esperar lo inesperado, como lo que se está divulgando en el juicio contra el ex-gobernador Aníbal Acevedo Vilá y una de sus ayudantes legales (Luisa Inclán Bird), por delitos que incluyen la malversación de fondos para la campaña del funcionario a Resident Commissioner en el Congreso estadounidense (puesto que, para quienes aún no lo saben, Acevedo Vilá ocupó entre 2001 y 2004, antes de advenir a la gobernación de Puerto Rico… igual que el gobernador actual, Luis G. Fortuño, ¡qué casualidad!).  Son interesantes las revelaciones sobre la forma en la que los principales partidos políticos de Puerto Rico (y ciertamente me refiero al PPD y al PNP) se las ingenian para hacerse de fondos de campaña política por medios moralmente dudosos, como hacer cheques a favor de agencias de publicidad, que éstas canalizan hacia las arcas de campaña del principal acusado.  Pero si de estratagemas se trata, no hay más que ver la madre de todas las estratagemas: implicar a la propia familia del principal acusado (o sea, la madre, una de las hermanas y hasta un primo del ex-gobernador) como que produjeron algunos de los referidos cheques.

Para mí, eso está de madre.

Y francamente, eso no dista mucho de los medios empleados por quien viene al gobierno a lucrarse, en lugar de servirle al país como se comprometió al prestar el juramento a su cargo.  (Y aún sigo creyendo que a esa clase de gente, les tomaron el juramento con un ejemplar de la guía telefónica comercial del área de San Juan, que es gruesa con… esteeeeeeeee… ¡con ganas!)  Algo así como las fuertes sumas de dinero que pagan los intereses poderosos a políticos, a cambio de que éstos les favorezcan en los contratos para los grandes proyectos de infraestructura (algo que caracterizó la gestión del senador Jorge de Castro Font antes de caer en desgracia, como ya hemos visto, pero eso es otro tema).

Yo no sé cómo lo vean, pero si alguien se creía el cuento ése de que su partido o candidato favorito está limpio de polvo y paja (no como “ese otro”), y que “las pequeñas aportaciones de muchos _______________” (blanco a llenar con cualquiera de las siguientes: “populares” o “novoprogresistas”… ¡o ambas!) eran las que contribuían a la victoria de su partido o candidato favorito… bueno, mi consejo es que se despierte de ese sueño.

Mientras eso sucede, el resto de los animales políticos en este circo de tres (¿o más?) pistas hace todo lo que le es posible hacer para mantenerse en el candelero.  Como lo que trascendió la semana pasada sobre lo que yo llamaría…

El caso del pega’o fraudulento…

Se trata de una investigación—para la que tal vez hubiera sido mejor consultar con Perry Mason o llamar a los agentes de CSI o NCIS… es más, yo hasta me conformaría con que Roselyn Sánchez viniera con los de Without a Trace a investigar este caso—que la presidenta de la Cámara de Representantes, Jennifer González, ha pedido sobre el costo de los alimentos que se sirven en la cafetería del Capitóilet… ¡uy, perdón!… del Capitolio de Puerto Rico.  La investigación se basa, a mi juicio, en la premisa de que las raciones de alimentos que se están sirviendo son muy pequeñas para el precio que se cobra por las mismas.  O sea, más por menos… más costo por menos comida.  Así que ahora hay que mandar a inspeccionar la proporción de los churrascos, la ternera, el pollo asado, el arroz blanco y el guisado… ¡hasta el pega’o!,* a ver si se está cobrando el precio justo.  (¿Notan el interés apremiante aquí?  Si lo notan, por favor me avisan.)

Yo no sé si los sándwiches de pavo en pan integral que yo compraba allí (algo que hice por última vez hace unos tres años—que se cumplen en marzo de 2009—, cuando mi lugar de trabajo estaba justo al lado del Capitolio) habrán caído también en esa redada, pero no me sorprendería si la sospecha es que las porciones de jamón de pavo y de pan son ahora más pequeñas de la cuenta…

Y así es como pasan los días.  Claro está, no hay que preocuparse taaaaaaaaaanto por la cantidad elevada de asesinatos ocurridos en los primeros dos meses de 2009, por la cantidad de incidentes de violencia doméstica (conyugal y familiar) que se están registrando (y muchos de ellos, con consecuencias mortales), por la posibilidad de que muchos padres y madres de familia se tengan que quedar en la calle (hasta en el propio gobierno estatal, del que se dice que en las próximas semanas podrían quedar desempleados hasta 40000 empleados públicos… incluidos algunos empleados con puestos regulares… ¡y eso es bien alarmante!)…

Total, si éstos son los líderes que elegimos para echar al país pa’lante…  Pero bueno, así hacen todos…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

* Para quienes leen esto más allá de nuestros mares: si quieren saber lo que es el pega’o, sólo tienen que chequear el tagline en el blog ¡Sal Pa’ Fuera!  ¿OK?

LDB