Es cuestion del contexto

¡Saludos, mi gente!

Yo pensaba que para hoy no tendría nada interesante que comentar.  Sin embargo, no hice más que abrir mi copia del periódico ayer (sábado 20) para enterarme de una expresión que me dejó algo preocupado, sobre todo si lo que refleja es la mentalidad que rige las actuaciones de los altos mandos en el gobierno puertorriqueño—ya sea que el poder lo ejerza el PPD o el PNP (¡a mí me da igual, ambos son lo mismo!).

Continuaremos trabajando con ustedes y confiamos que el sector privado se tiene que sentir que es dueño de Puerto Rico y es dueño de este proceso, y que nosotros le respondemos a ustedes y que ustedes nos tienen que decir cuando lo hacemos mal para que nosotros sepamos cómo tenemos que mejorar….  En Puerto Rico, la mayoría debe de establecer en qué dirección es que Puerto Rico va a ir y la mayoría son ustedes, no son los que están tratando de prevenir que Puerto Rico pueda echar hacia adelante, que pueda cambiar, que pueda transformarse, que pueda crecer.

(Énfasis añadido por mí con toda intención, y ahora verán por qué.)

Resulta que estas expresiones las hizo el Hon. José Pérez Riera, Secretario de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, al dirigirse el viernes 19 de junio de 2009 ante la convención anual que la Cámara de Comercio de Puerto Rico realizó en Fajardo—según citado por la agencia Associated Press en El Nuevo Día, Primera Hora y El Vocero.  Y lo primero que vino a mi mente fue algo así como “este señor no puede estar hablando en serio”.  Tal vez él habría cometido uno de esos reveladores deslices de la lengua.  Pero no, la noticia indicaba claramente—a menos que alguien venga a decirme que “lo citaron mal”, que “sacaron sus expresiones fuera de contexto”, “la prensa, siempre la prensa” (y poco faltaría para decir que los de la prensa son “los malos de la película”… aunque yo siempre insisto en que no todos los periodistas son hermanitas de la caridad, pero eso es otro tema)—que el señor Pérez Riera había dicho eso que se le atribuye.

Y ahí es cuando me pregunto si esto no le da validez a las recientes acciones gubernamentales, en las que “el resto de nosotros” parece llevar las de perder.  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se está anulando un modelo de desarrollo comunitario que busca librar del “mantengo” y la dependencia económica a los menos privilegiados?  (Ah, y vean mi comentario—con fecha del 21 de junio de 2009—a la entrada Cuando tenga la tierra, sobre cómo los legisladores se salieron con la suya y aprobaron los dos proyectos que anulan de facto el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña.)  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se estará aprobando legislación para una supuesta “reforma” del proceso de permisos para desarrollo,* que impone una carga tan onerosa sobre quienes protestan cuando un desarrollo representa una amenaza para su medio ambiente, así como para su bienestar individual y el de la comunidad?  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se procura atajar un problema de finanzas públicas, para el que nunca hubo la voluntad de evitar que el mismo llegara al punto en el que está hoy en día, mediante el despido “voluntariamente involuntario” de empleados públicos (independientemente de las circunstancias—legales e ilegales—en las que algunos de esos empleados públicos advinieron a sus puestos) y la disminución de presupuestos en áreas que al gobierno le parece que no son rentables?

(* ¡Ah!  Y aprovecho aquí para criticar el que en este proceso se suele utilizar el término “permisología” para describir el trámite de los permisos para desarrollo.  Para empezar, en estos momentos no encontrarán esa palabra en el diccionario de la Real Academia Española, RAE—o por lo menos, en su versión en línea; si se llega a incluir en el futuro, ya eso es otra cosa.  Además de que el término supone un significado distinto al que se le da por ahí—que sería algo así como “el estudio científico de los permisos”, ya que “-logía” proviene del griego logos.  Pero sobre todo… ¡ése es un soberano disparate!  ¡Eso no pare más!)

Y entonces, ¿qué puede implicar una expresión como la que hizo este funcionario?  Que a quienes se debe el gobierno no es a sus ciudadanos, sino a quienes tienen el poder económico.  Que Puerto Rico no le pertenece a sus ciudadanos, a los que el gobierno está llamado a servir y proteger, sino a un grupo de intereses afluentes, a los que el gobierno le rinde pleitesía y cuyo bienestar está por encima del de quienes no tienen ese privilegio.  Que quienes tienen el poder económico son “los buenos”, mientras que los sectores pobres y marginados que defienden sus derechos son “los malos de la película”.  Es más, creo estar oyendo un eco de algo que comenté en mi entrada anterior…

Pueden sugerir lo que se les ocurra, cualquier cosa, y yo cumpliré con hacer el ejercicio de “escucharlos”, pero los míos son los que mandan aquí y ya la suerte está echada.

(Esta vez añadí el énfasis intencionalmente, a tono con la entrada de hoy.)

Lógicamente, una lindeza como ésta no podía quedarse sin recibir una reacción de quienes la escucharon, principalmente en ánimo de que se rectificara esa visión del sector privado como el “dueño” de Puerto Rico.  Algo a lo que ciertamente no ayudaron las expresiones del gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, quien no quiso entrar directamente en lo que dijo su subalterno y en lugar de eso prefirió darle una vuelta al tema:

Somos todos dueños de Puerto Rico.  Esto no excluye a unos y otros…  Todos somos dueños de Puerto Rico, los cuatro millones de puertorriqueños….

Creo que tenemos que ponerlo en el contexto correcto, que todos somos dueños de Puerto Rico, los cuatro millones de puertorriqueños.  Eso incluye al sector privado, que tiene el 80 por ciento de los empleos de Puerto Rico.

Hon. Luis G. Fortuño Bruset, Gobernador
(otra vez, énfasis añadido con toda intención)

¡O sea, que el funcionario no dijo lo que el resto de los meros mortales creyó que el dijo!  O si lo dijo, no se le entendió “correctamente”, no se pusieron sus palabras “en el contexto correcto”.  (¿Por culpa de la prensa?  ¿Por culpa del mensajero que sólo trae malas noticias y por eso hay que eliminarlo?)  ¡Ay, bendito!  Ténganle pena al pobrecito, es un incomprendido…

(Eso sí, no esperen a que el funcionario salga de súbito entonando el Incomprendido como lo hacía el recordado “Sonero Mayor”, Ismael Rivera… ¡sospecho que él no querrá bajar a ese nivel!)

(Es más, véanlo cantar Incomprendido… ¡al Rey Maelo, por supuesto! Vía YouTube.)

Pero así es como están las cosas últimamente.  En una suerte de negación de una realidad: Puerto Rico nos pertenece a todos y todas: ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y jóvenes y adultos y ancianos, familias tradicionales y familias “torcidas” (como el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, llamó a las familias que no siguen el molde tradicional, y ustedes saben a lo que me refiero), santos y pecadores por igual.  Y que todos y todas, en una u otra medida, ponemos de nuestra parte para enfrentar los retos de la vida, para echar el país hacia adelante.  Pero para algunas personas, sobre todo en las esferas del poder, eso no está “en el contexto correcto”…

Y en ese contexto, ¡vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)