Fue un momento de locura (versión legislativa 2010)

Portrait of Giacomo Casanova made (about 1750-...

Amigas y amigos, ¿creen ustedes que aun con todo lo que se ha venido diciendo desde el lunes pasado, vale la pena tocar un tema relacionado con quienes se la pasan predicándole la moral y la enseñanza de valores a los demás, cuando no son capaces de comportarse de manera decente, especialmente cuando están desempeñando funciones oficiales (justificadas o no, ya eso es otro tema), y luego quieren salirse con la suya, creyéndose que el resto del mundo es estúpido?

Pues sí, yo creo que vale la pena… ¡y cómo!

Y vale especialmente la pena cuando se trata de condenar el acto feo y bochornoso del miembro de la Cámara de Representantes de Puerto Rico, Jorge L. Navarro Suárez (PNP-San Juan), cuando trató de propasarse con una estudiante becaria de periodismo, en una discoteca de Louisville, Kentucky en julio pasado.  Incidente que—si tomamos en cuenta que tal vez han ocurrido u ocurren incidentes similares sin que los puertorriqueños nos demos cuenta—tal vez hubiera pasado inadvertido… de no haber sido captado en vídeo por un equipo periodístico de la división de noticias de la televisora estadounidense ABC (para el que trabajaba la estudiante en cuestión) que investigaba los viajes de legisladores estatales a conferencias, seminarios, simposios, banquetes, “bautizos de muñecas”, etc., financiados por intereses que ulteriormente se verán beneficiados por el voto a su favor de dichos legisladores en sus legislaturas estatales.

(¡Sé lo que ustedes están pensando… y tienen razón!  El distinguido legislador es “un miembro”.)

Obviamente es mucho lo que ha dicho cada quien que ha visto las imágenes del encuentro cercano del tipo “no deseado”.  Que si el legislador tenía un vaso en una mano, que por el escenario en el que se produce este triste espectáculo (una discoteca… ¿acaso será de extrañar?) se presume que no es precisamente leche de vaca…  Que si el legislador se acercó repetidamente a la estudiante para besarla…  Que si la joven trató de rechazar los avances del pretendido émulo de Giacomo Casanova (de quien, por cierto, es la foto que ven arriba al comienzo de la entrada)…

Por supuesto, está la “otra cara” de esta moneda manchada: la del propio representante Navarro, quien en principio alegó que lo que se vio en el vídeo no fue lo que ocurrió (¿cómo es eso?), que lo que ocurrió fue que él trató de acercársele a la estudiante para tratar de “entender” lo que ella le estaba diciendo, con todo el ruido que había en la discoteca.  ¡Y hasta tuvo la desfachatez de admitir su pobre dominio del idioma de Shakespeare, por lo que se le hizo difícil “comunicarse” con la joven agraviada!  O sea, un clásico caso de “he said, she said”.

Yo no sé qué piensen ustedes, pero por el par de cantazos que he recogido en el camino por experiencia sé que hay maneras de acercarse a otras personas en un ambiente como el de las discotecas… ¡y hay maneras!  Y esas otras maneras no conllevan acercarse a una mujer con el propósito de acosarla, de acercársele de una manera no deseada, en medio de una locura en la que la lujuria domina la conducta del varón.

(Y aquí hago un paréntesis personal porque recuerdo una conversación que tuve durante una actividad el año pasado con la compañera de mi trabajo cuyo suicidio mencioné varias entradas atrás.  Donde se celebró esa actividad había muchísimo ruido, y hasta yo tuve que acercarme un poco a ella para poderla entender.  De hecho, tengo que hacer una pequeña confesión, y no es por inventar nada ni quedar bien con ustedes, mi gente: a veces, en ambientes muy ruidosos, tengo dificultad para escuchar lo que otra persona me dice y tengo que acercarme a la otra persona.  Pero lo que me diferencia de otros como el legislador Navarro es que yo respeto el espacio personal de los demás.  Y en el caso de mi amiga, aparte de que yo apenas estaba empezando a tener confianza con ella, yo respeté su espacio personal y nuestra conversación fluyó de manera amena y cordial, dejando la puerta abierta para futuros encuentros.  Lo único que lamento es que ahora, mientras escribo este torrente de unos y ceros, sólo me queda el recuerdo de esa conversación, algo que atesoraré por el resto de mi vida…  Pero bueno, regresemos a nuestro tema, shall we?)

Y por más esfuerzos que el propio legislador haga para tratar de reescribir la historia de lo que allí ocurrió, por más que él trate de “escudarse” detrás de su familia (en la que seguramente él no pensó—ni en las consecuencias que le podría acarrear—durante ese momento de locura), por más esfuerzos que otr@s hagan para tratar de “lavarle la cara” públicamente—como el intento de la actual presidenta de la Cámara de Representantes, Jennifer González (PNP), de requerirle a ABC News que le envíe el pietaje “crudo” (o sea, no difundido públicamente) del reportaje para “iniciar una investigación cameral con miras a imponer sanciones” (algo que como leía en el periódico de hoy jueves, puede que nunca suceda, por cuestiones jurisdiccionales entre Puerto Rico y los Estados Unidos)—, el problema es que lo hecho, como dicen, hecho está, y que lo que se observa en el vídeo es bochornoso.  Es deplorable, y habla a gritos sobre lo que no debe ser la conducta de un servidor público (que le guste o no, lo es).

Es más, quisiera tomarme el atrevimiento de preguntar lo siguiente, sin que me quede nada por dentro:

La conducta exhibida por el representante Jorge Navarro Suárez, ¿es una conducta responsable (tanto individual como socialmente), digna de un representante de esa sufrida entidad que llamamos, “el Pueblo de Puerto Rico”, una entidad a la que él juró—con una mano puesta sobre la Biblia—servir, proteger y defender… o es más propia de la clase de individuo que el escritor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá describe en una crónica* como un “puro blanquito, jodedor de urbanización”?**

Yo no sé para ustedes, pero para mí que la respuesta es obvia (y no hace falta repetirla).  Y de la misma forma que esa clase de individuo pulula en el universo playero de la crónica citada de Rodríguez Juliá (hoy en día movido por el reggaetón o por la bachata dominicana, como lo fue en su momento por la salsa puertorriqueña)… bueno, ¡Dios sabe cuántos más campean por sus respetos en nuestra “honorable” legislatura puertorriqueña!  Así de malas están las cosas.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y—por favor—pórtense bien, mi gente, porque un@ nunca sabe cuándo l@ pueden atrapar en la falta…


* “El veranazo en que mangaron a Junior”, páginas 99—130 en: El cruce de la Bahía de Guánica (Cinco crónicas playeras y un ensayo), por Edgardo Rodríguez Juliá (San Juan, P.R.: Editorial Cultural, 230 pp., 1989).

** A l@s que saben que no es mi estilo escribir palabrotas en mi blog (como lo especifico bajo “Lea esto primero, antes de hacer sus comentarios”): Lo siento mucho, pero no tuve más alternativa que incluir esta palabrota, aunque está dentro del contexto de lo que quise decir.


LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

8 comentarios en “Fue un momento de locura (versión legislativa 2010)”

  1. Bueno, mi gente, aunque yo no soy legislador—ni me interesa serlo, thank you very much!—me voy a poner como ejemplo por un momento. En la página nueva sobre algunos de mis logros y actividades profesionales (que está activa desde el fin de semana pasado) se destaca un viaje que hice a Hawaii en agosto de 2002 como parte de la delegación de Puerto Rico a una conferencia sobre valoración económica de los arrecifes de coral. Para mí hubiera sido muy tentador zapatearme por un ratito de las discusiones que teníamos sobre el valor económico de los arrecifes de coral en las áreas bajo jurisdicción estadounidense (o sea Puerto Rico, las Islas Vírgenes, Florida, Hawaii y las posesiones estadounidenses en el Pacífico), o de ayudar a mis compañeros de delegación a tratar de justificar cómo era posible que en todas esas áreas se hubiese hecho esa determinación… más bien, ¡en todas, menos en Puerto Rico! ¡Pero NO! Mis compañeros y yo fuimos a hacer el trabajo que se nos encomendó, y aún 8 años después de la actividad puedo dar fe de que nuestro trabajo (incluido el compromiso de que se iniciara ese tipo de estudio económico en Puerto Rico en un tiempo razonable) fue bien acogido por las otras delegaciones presentes en la actividad.

    Y en mi caso, las actividades sociales sólo se limitaron a las cenas nocturnas con las demás delegaciones en alguno de los restaurantes cercanos al hotel donde se realizó la actividad. No hubo discotequeo ni nada por el estilo. Y aunque pudimos compartir socialmente con las demás delegaciones presentes, ese compartir no conllevó hacer ninguna clase de acto indecoroso ni lamentable o que al final nos pudiera poner en problemas. Y eso es algo de lo que quienes por “X” o “Y” razón salen de Puerto Rico en viaje para asuntos oficiales están muy conscientes… OK, tal vez no todos.

    A la luz de eso, me imagino que si el mismo viaje—tal vez siguiendo la misma ruta de San Juan a Miami, de ahí a Los Angeles y de ahí a Honolulu, por unas 18 horas corridas (promedio) en cada dirección—lo hubiera hecho una delegación legislativa puertorriqueña, probablemente la misma estaría más interesada en bailar hula o en irse de compras o de playa en Waikiki o bajando en helicóptero por la espectacular catarata de Akaka (de 422 pies de altura, ¿OK?)… ¡que en el asunto oficial por el que estaban allí en todo caso!

    Pero así son las cosas y así es la gente…

    P.S. Dos cosas extraño de ese viaje: la espectacular vista desde mi habitación de hotel al monumento natural conocido como Diamond Head (de la que lamentablemente no pude tomar una foto, ya que mi cámara fotográfica dejó de funcionar en ese viaje) y a las anfitrionas de un canal en el sistema de cable del hotel… ¡que transmitía información turística en japonés! (Por cierto, con ellas aprendí—entre otras cosas—que en japonés, el nombre Starbucks Cafe suena algo así como “Starabucs Cuscusi”.) Pero créanme, me gustaría volver allí un día de éstos…

    LDB

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  2. La palabra “honorable” pasará a ser un arcaísmo en estos legisladores. Mucha más vergüenza causa que las senadoras del PNP defiendan a este infeliz diciendo que no veían nada inapropiado. ¿Que dirían si la muchacha fuese una hija de ellas?

    Adelante y éxito.

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  3. El término “honorable” ha pasado a ser un arcaísmo gracias a basura legislativa como Juan Navarro. A mi me chocó escuchar a las “feministas” del PNP decir que no veían nada impropio en el video. Me pregunto que dirían si fuese una de sus hijas.

    Ahora se ve la doble vara cuando se quitan los guantes para caerle arriba al abusador de Luis Farinacci pero se los ponen con “extra padding” para tratar a Navarro.

    Adelante y éxito.

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    1. Saludos, Prometeo.

      La verdad es que luego de ver las escenas que le han dado la vuelta al mundo, estamos muy mal con gente así en la legislatura. Es más, de momento se me ocurre pensar en una cosa que he visto en otro contexto: cuando quieras ver cómo se comporta la gente en realidad, o la dejas que se endrogue o que se dé unos palitos de más. Y si la conducta que Jorge Navarro (el hijo… aunque creo que el papá—ya fallecido, creo—no andaría muy lejos) exhibe en ese vídeo fue “ayudada” por el consumo de lo que fuera que tenía el vaso que él estaba sosteniendo en la mano izquierda… ¡entonces hay que tenerle mucho cuidado!

      En cuanto a lo de las “compañeras de partido” de Navarro, a mí también me apena que ellas estén quieriendo justificar su conducta, que ellas quieran tratarlo con guantes de seda, mientras que le caen como bombero apagando fuego al representante Farinacci (con todo y lo que se ha dicho de él, que ya se verá en corte). De hecho, me parece hasta patético que la J.Go. le requiera a ABC News “el crudo” del reportaje. (Yo hasta creo que en ABC News se deben estar riendo de la petición de la J.Go. Se deben estar planteando algo así como… “What the hell is she thinking? Who does she think she is?“) Pero para mí que hay demasiados “dedos amarrados” dentro de la asamblea legislativa, y de ahí el intento de justificar algo que no se debe justificar, bajo ningún concepto.

      Como siempre, gracias por tu visita a mi blog. Hasta luego.

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    1. Saludos, Elco. La verdad es que yo también me cuestiono eso, o sea, la razón de ser de que nuestros legisladores participen en francachelas como ésa. Presumo que lo harán para olvidarse por un momento de quiénes son—representantes del gobierno de Puerto Rico en función oficial—y del propósito por el que están allí, que es ponerse en contacto con los nuevos desarrollos en las áreas sobre las cuales tienen que legislar. (No sería de extrañar que alguno de ellos quiera hacer el viaje, sólo para zafarse del asunto oficial cuando se cree que no lo están velando e irse a jugar golf, como uno de los legisladores estatales que ABC mencionó en su reportaje.) Pero eso es una muestra más del problema con estos legisladores: no tienen ni la más mínima idea de lo que es el compromiso que tienen con quienes los eligieron, y por lo tanto, no lo toman en serio. Y si le añadimos a eso la clase de individuo que elegimos como legislador… ¡bueno que nos suceda por no saber elegir! Pero ya habrá manera de corregir errores como ése. Mientras tanto, gracias como siempre por tu visita a mi blog. Hasta luego.

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  4. Esos viajes al extranjero son memorables…

    En el pasado se trató de Luis Muñoz Marín cuando viajaba con su amante a USA, que luego se convistió en su esposa Inés Mendoza. Rafael Hernández Colón se hizo famoso con sus viajes a la Madre Patria donde se rumora tuvo encuentros muy cercanos de amoríos. De Roselló se habló de sus viajes en yates por el Caribe con supuestas escoltas femeninas. Sila confesó que su anillo de bodas tenía quince diamantes por los años que conoció a Cantero Frau, cuando esta no tenía dos años de divorciada; ¿qué pasó con los trece años que “conocía” a Cantero y además estaba casada? Y de Aníbal, se ha dicho muchísimo de la vida loca a lo Ricky Martin y sus años de comisionado residente… ¿Bathia…? Bueno, no sigo porque la lista es laaaaarga. ¡QUÉ BOCHINCHE…!

    JFK, Bill Clinton y Caligula son nenes de teta al lado de todos estos políticos…

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