Mi agenda no es tu agenda

Delft Town Hall, Meeting in session
Image via Wikipedia

“Entre el 2007 y 2008 se celebraron 14 foros ciudadanos a través de la isla que recogieron más de 3,000 propuestas sustanciales que fueron resumidas en una Agenda Ciudadana entregada a los candidatos de los cuatro partidos políticos inscritos entonces….

“Durante los años 2009 y 2010, El Nuevo Día convocó y dio seguimiento a estas propuestas a través de mesas redondas, congresos, entrevistas de fondo y la celebración de seis diálogos transectoriales….

“En todos los eventos celebrados se confirmaron y apoyaron las propuestas y acciones ciudadanas y la necesidad urgente de transformar la política pública y las prácticas de los diferentes sectores en varios aspectos fundamentales que se resumieron en principios, propuestas y acuerdos para la acción.”

(Adaptado de la introducción de: Agenda Ciudadana: Rendición de cuentas, El Nuevo Día, 30 de marzo de 2011.)

Hay veces en las que uno se llega a preguntar si un ejercicio como ése vale la pena, a la vez que siente que por más ríos de “unos” y “ceros” que corran por las líneas y los circuitos, las cosas no mejoran gran cosa.  Que continuamos en rumbo a despeñarnos por un barranco, en términos económicos y sociales, mientras que quienes tienen la responsabilidad de detener esa marcha suicida se zafan de esa responsabilidad, e insisten en perder su tiempo—y hacer que los demás pierdan algo tan valioso como su tiempo—en lo tonto, lo trivial, lo que tiene menos valor social.  Que mientras un@s luchamos por salir adelante, otr@s marchan a un ritmo diferente, porque siguen una agenda que no es necesariamente la agenda correcta, que no es necesariamente la agenda que es.

Tal es la impresión que me da cuando leo u oigo decir que, con algunas excepciones, las sugerencias y recomendaciones en la Agenda Ciudadana, la cual resultó de una serie de foros efectuados en Puerto Rico, con tiempo más que suficiente antes de las elecciones generales de noviembre de 2008, simplemente no fueron seguidas por los líderes políticos hacia los cuales iban dirigidas las mismas.  Permítanme meter la mano por un momento en el baúl de los recuerdos para sacar de allí la siguiente cita:

“(Segmentos) de nuestra sociedad, particularmente aquéllos que normalmente no tienen acceso a medios de expresión masiva, están dejándose sentir en la toma de decisiones que pueden afectar sus vidas….  (La) gente se agrupa para enterarse de los problemas que les afectan, pero no es únicamente escuchar; muchas de las veces, la gente propone acciones que pueden ayudar a resolver esos problemas.  Ejemplo de ello son las iniciativas que varios medios locales están llevando, a fin de promover la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones que afecten su vida y su bienestar.  Estas iniciativas incluyen reuniones de pueblo (me imagino que será algo parecido a los «town hall meetings» estadounidenses… ¡pero sin que sean los políticos los que lleven la voz cantante!), en las que se proponen nuevas ideas, se debaten las mismas sin la intención de menospreciar o poner en ridículo aquellas ideas que no sean simpáticas, y se busca un consenso para mover a los líderes políticos a que resuelvan los problemas apremiantes.

“Esto es, siempre que los susodichos políticos tengan la voluntad para resolver los problemas apremiantes que afectan a la comunidad a la que juraron ayudar y defender, pero eso son otros veinte pesos…”

Y ciertamente, no ha habido la voluntad para acoger muchas de las soluciones razonadas, discutidas sensatamente, nutridas con la buena voluntad y el deseo de sus proponentes, con el interés de sacar al país de la crisis económica, social, medioambiental, de salud y seguridad pública, en la que ha estado sumido durante años, y que no es privativa de partido político—se llame PNP, PPD o PIP—o líder alguno.

Por el contrario, lo que se ve en estos días es una tendencia a dejar de lado mucha de esta sabiduría de pueblo, a sustituir la idea sensata y justamente formada por la burda acción que favorece un punto de vista político particular.  A sustituir el mayor bien posible por el bien de algunos, particularmente de quienes son afines a la ideología dominante de turno.  Y en ese proceso, se olvidan de las consecuencias, tal vez porque no saben manejarlas (¿no estaré siendo yo demasiado benévolo?), o no pueden manejarlas, o no les interesa manejarlas, o les importa un pepino angolo lo que pase por no manejarlas.  Total, el que venga atrás… ¡arrégleselas como pueda!

Y no hace falta entrar en lo que sucede cuando “el que viene atrás” tiene que enfrentar las consecuencias de las acciones de otros—o la falta de las mismas.  Las estamos viendo en los periódicos, las estamos escuchando cada mañana por la radio, las estamos viendo en la televisión al atardecer, en todo su “glorioso” detalle.

Tal vez de lo anterior se dé la impresión de que esta mañana me levanté “del lado contrario de la cama” (lo que es imposible para mí porque ése lado es el que da a la pared de mi habitación—digo, por si les interesa ese dato) y que no soy muy optimista que digamos en lo que a un proyecto como éste se refiere.  Pero no creo que ése sea el caso.  Sigo creyendo que quienes participaron en el ejercicio de 2007–2008* lo hicieron de muy buena fe, de buena voluntad, porque aún creen que se puede reformar el proceso político y social de Puerto Rico, porque aún creen en un proceso justo y equitativo, en el que se atiendan de manera justa los problemas de nuestro país, sin contaminar las posibles soluciones con la tinta político partidista—como hacen quienes no se ven a sí mismos como parte del problema… y de sus posibles soluciones.

Y por lo que veo, quienes creen creemos en Puerto Rico y en que se puede salir adelante, seguirán debemos seguir en ese empeño con mayor ahínco.  No hay nada más que ver lo que los organizadores de la Agenda Ciudadana tienen en planes para los próximos meses (busque hacia el final de la página ‘web’).  Tan sólo eso es motivo suficiente para que yo no pierda la esperanza.

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Por aquello de ser transparente con ustedes, mis lectores, debo mencionar aquí que tanto mi padre como mi sobrina fueron parte de ese esfuerzo.  Ambos participaron en el foro realizado en Humacao, en el que se tomó el pulso a la región este del país, y que en realidad fue el pie forzado para la entrada de mi blog que cité arriba.


LDB

Anuncios

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

1 comentario en “Mi agenda no es tu agenda”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s