La caída del gracioso

2003 Bentley Azure Mulliner Final Series Photo...
Image via Wikipedia

OK, amigas y amigos, mi gente.  En la entrada anterior terminé pidiendo que vinieran los payasos.  Pero tal vez con la prisa de escribir se me olvidó (¿de veras?) mencionar que de unos meses a esta parte teníamos un payaso entre nosotros.  Una figura que ha querido darle un entretenimiento gratuito a Puerto Rico y al mundo.  Un individuo que a falta de la capacidad para desarrollar ideas que ayuden a su pueblo a superar su infortunio, se ha convertido a la trágala en una figura folclórica, en un referente cultural populista, en un bufón que tal vez cree que todo mundo debe reírle las gracias.  Y en el proceso, ha puesto en entredicho muchas cosas, tales como el prestigio (por lo menos, el poco que pudiera tener en estos momentos) de la profesión política, y hasta la afición de ciertos medios convencionales por la trivialización y el sensacionalismo.

Pero vamos por partes, comenzando por lo que escribí hace menos de un año:

“… todavía es la hora en que se me hace difícil entender cómo es posible que elijamos para los puestos públicos en Puerto Rico, personas que por lo demás deberían asumir una conducta pública digna… para entonces echar por tierra esas expectativas.  Pero a veces, la vida nos demuestra que no siempre el que más se llena la boca predicando la honestidad es el más honesto, no siempre el que más se llena la boca predicando la paz y el amor hacia el prójimo es el más tolerante hacia quienes no son sus iguales, no siempre el que más firmemente se apega a la prédica de la moral y la decencia es el mejor ejemplo a seguir.

“Prueba de ello nos la dieron la semana atrasada… dos ‘servidores públicos’, quienes se han visto envueltos en situaciones que apuntan hacia su carácter y su entereza moral (o a la falta de los mismos).  (Uno) de ellos…  el senador (of all people!) Antonio Soto Díaz, que se hace llamar “el chuchin”, quiso caer en gracia durante un programa matinal en la radio FM local… y se ufanó de que la contratación como su ayudante, de la conocida modelo profesional Yadira Hidalgo… esteeeeeeeeee… no fue precisamente por sus cualificaciones profesionales, si entienden lo que quiero decir…

(OK, voy a decirlo como es: fue… esteeeeeeeeee… ¡porque ella tenía unas tremendas nalgas!  PUNTO.)

Francamente, con un antecedente como ése, no cabría esperar nada bueno.  Al contrario, sólo tienen cabida las payasadas cada vez más espectaculares.  Como la supuesta capacidad de ese individuo para “adivinar” el resultado de un campeonato deportivo o la candidata delegada (¿así las llaman ahora?) ganadora de Miss Esto o Miss Aquello o Miss Lo Otro, porque él alega ser “brujo” (y no precisamente en referencia al cognomento de los oriundos de la ciudad de Guayama, en el sur de Puerto Rico para los que me leen en el extranjero).  Aunque yo no sé: creo que el pulpo aquél que predijo que España vencería a los Países Bajos en la Copa Mundial de Fútbol/Soccer/Balompié del año pasado, acertaba más que el “honorable” en cuestión.  (¡Una pena que nuestro amigo el cefalópodo ya no esté con nosotros; a lo mejor aún se lo están cenando en escabeche!)

Pero para hacer el cuento corto, lo que parece haber tirado a ese individuo a la fosa de los leones es su admisión de que maneja un costoso automóvil Bentley blanco de 1999, de esos que ni yo ni muchos de mis lectores y lectoras nos podríamos costear por más que quisiéramos (el precio de un Bentley nuevo del año-modelo 2011 ronda los US$200000—y si no me lo creen, háganse una búsqueda en Yahoo! Autos para que lo vean con sus propios ojos).  Y entonces, ¿cómo una persona como ésa puede acceder a un vehículo así de lujoso, sin ser un empresario de esos a los que el éxito les sonríe, o sin ser uno de esos afortunados que gastan su dinero en lujos, como si su vida dependiera de tanta ostentación?  Ésa es la gran interrogante, y el muy “distinguidísimo” senador ha tratado de contestarla… ¡de tres o cuatro maneras diferentes!  O lo compró (cosa que yo dudo, nada más en vista del precio mencionado arriba en este párrafo), o lo usa mediante un arriendo, o se lo prestaron (naaaaaaaaaah!)… o se lo regaló una persona “anónima” porque como él es diz que “buena gente”…  (Si por eso último fuera, a lo mejor manejaría un auto de mayor “distingancia”—sorry, doña Jacinta!—que la guagüita que yo manejo de momento… total, soñar no cuesta nada…)

(O quién sabe si otros le “prestaron” a él su buen nombre, su crédito, para él poder adquirir ese costosísimo vehículo y así tener de qué ufanarse ante un país que le ríe las gracias.  Digo, uno nunca sabe…)

Pero si es patético ver la clase de ejemplo que da una figura pública como ésa, para mí es más patético que se le dé foro en los medios de comunicación principales, que se le dé lo que llaman un “outlet” para él poder hacer los disparates que le dé la gana, tal vez esperando a cambio la risa de una ciudadanía que no aguanta el incremento en el costo de sobrevivir (más que de vivir), que tiene que salir a la calle con el temor de no poder regresar con vida a su casa, que sufre y padece serios problemas de salud y bienestar a los que sus líderes le dan la espalda.  Y esta experiencia pone en evidencia la parte que desempeñan los medios de comunicación social, cuando se dejan llevar por lo trivial, por lo que no es sustancia, por lo que apela al instinto más bajo del ser humano.  Cualquiera diría que muchos de estos medios se han dejado perder el respeto de sí mismos, a cambio de lograrse una posición de privilegio en el favor del público.

Total, que ya yo lo venía diciendo hace tiempo (de la misma fuente que en la cita de arriba)…

“… eventos como éstos apuntan hacia un síntoma bastante serio, en lo que respecta al liderato político del país.  Un liderato político sin carácter, sin vocación de servicio, que se deja llevar por sus impulsos más bajos…

“Tal vez ésa es una de las consecuencias de elegir ‘cualquier cosa’, lo que sale de debajo de la tapa de un zafacón (‘papelera’, ‘cesto para la basura’, etc.), como la persona que ha de representar y defender los intereses del pueblo, en lugar de buscar personas que tengan un sentido de responsabilidad, que tengan un sólido carácter moral, que asuman con seriedad la función pública, que manifiesten dominio propio.

“Tal vez, es ahora que nos damos cuenta de ello.”

O tal vez nos dimos cuenta de ello hace mucho tiempo y no lo hemos querido admitir… ¡qué sé yo!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

P.S. También les interesará leer esta entrada del blog de Benjamín Torres Gotay en la edición del 5 de junio de 2011 de El Nuevo Día.  No creo haber visto hasta el momento una crítica más contundente (o tal vez la hay en otro sitio, pero para muestra, basta con este botón).


ACTUALIZACIÓN PARA EL RÉCORD (16 de septiembre de 2011): ¡Ya era hora!  Luego de varias semanas en las que no se sabía de él, toda vez que la “luna de miel” con la prensa ahora le sabe a otra cosa, el senador Antonio “el Chuchin” Soto Díaz presentó su renuncia al puesto que mal ostentaba.  Desde aquí, le esperan vistas e investigaciones en su contra, por cosas que van desde cómo obtuvo el vehículo lujoso del que tanto se jactaba que se lo habían regalado por “ser buena gente” y porque lo “quieren” mucho, hasta posibles casos de evasión contributiva (yo no sé, pero tal vez le hubiera sido de provecho pensar en el destino de cierto Alphonse Gabriel Capone, 1899–1947…).  Pero al menos, lo importante en el momento en que escribo esta actualización (porque ya yo no lo puedo hacer como comentario aparte, al haber pasado más de 30 días desde que publiqué esta entrada) es que esto debe servirnos a tod@s como una lección sobre el cuidado que hay que tener a la hora de escoger candidatos a puestos electivos, que no debemos escoger “cualquier cosa” porque nos parezca simpático, sino a escoger los hombres y las mujeres que asuman responsablemente la función de manejar los destinos de un pueblo con dignidad y respeto.  Mientras tanto, habrá que ver quién será el (la) próxim@ que caiga enredado en su propia trampa.

Alas, poor Chuchin, we hardly knew ye…


LDB

Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

4 comentarios en “La caída del gracioso”

    1. ¡Saludos, Elco! Francamente, no pensé que ésta fuera una de esas veces en las que el tiempo me da, no digo yo la razón, sino algo que valide mi impresión sobre acontecimientos o personas. Pero el caso es que mientras más “errores y horrores” del Chuchin salen a la luz pública, más razón tengo para preocuparme con la clase de persona que sale electa a un puesto de la responsabilidad que conlleva ser un(a) senador(a). Es más, no voy a tapar el cielo con un dedo: el PNP (y los partidos estadoístas que lo antecedieron) siempre ha tenido la mala costumbre de postular a puestos electivos gente que no vale la pena (no todos, claro, porque los hay que no tienen la culpa de lo que hagan los que son pura zahorria), que se creen que están por encima de la ley (eso sí, ay del pobre cuando le cae encima el peso de esa misma ley). Pero lo que se está viendo de un tiempo a esta parte… eso sí que es mucho peor de lo que se pueda pensar. Y eso es algo que los puertorriqueños debemos corregir, si queremos poner de pie a nuestro país—no de rodillas, como está ahora mismo. Por cierto, justo antes de darle al botón de “reply”, me puse a leer tu entrada. Definitivamente, has dado en el clavo con este individuo, el mismo que dice tantas y tantas mentiras para justificarse, que hasta él mismo se las cree. Y así él pretende que le creamos y que le riamos las payasadas. Pero como dice mi papá, lo mejor que Dios hizo fue un día tras otro. Quién sabe si un día de éstos, la vida le dé al Chuchin una lección bien merecida, por andar bailando al son que le toca el diablo (aunque yo deseo que el tiempo no me dé la razón en esto, que conste). Como siempre, Elco, gracias por tu visita a mi blog, y que se repita la misma. Hasta luego.

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  1. La relación del Chuchin con los medios es simbiotica. A los medios les ayuda tener a un político tonto (que se hace el tonto porque bastante listo que es) diciendo disparates para que les suba el rating. Al Chuchin le ayuda meterse en los programas a darse promoción pues él es de los que piensa que eso de ¨mala publicidad no existe¨. Está como los merengueros que se metían an líos para que La Comay hablara de ellos y mantenerse en los medios. Es algo patético pero más patético es el país que lo eligió y no se dió cuenta de eso. Yo veía los poster de él cuando estaba en campaña y pensaba que no era posible que alguien así ganara. Tuve demasiada fe en la gente y me equivoqué, ganó.

    Solo espero que lo saquen de la política y que no vuelva a ganar. Pero estoy teniendo fe otra vez…

    Adelante y éxito.

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    1. Yo no hubiera podido decirlo mejor, Prometeo. Por lo visto, lo que quieren individuos como el Chuchin y muchos otros es que hablen de ellos, bien o mal, pero que hablen (y mientras haya quien le dé sus 15 minutos de fama, mucho mejor). Y ahora que planteo esto, me pregunto, ¿qué satisfacción personal puede tener una persona así? Aunque tal vez la respuesta no requiera pensarlo mucho: ¡ninguna! Siguen siendo las mismas personas vacías y huecas de todos los días, las mismas que buscan que los demás le satisfagan su necesidad de adulación, de sentirse que son “alguien”. Enigüei, gracias como siempre por tu visita. ¡Que se repita!

      P.S. Yo también sé lo que es tener fe en la gente para entonces equivocarme (y algunas de esas equivocaciones me han salido muy caras), pero con todo y eso, no me queda otra alternativa que seguir teniendo fe en la gente.

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