Yo tenía una luz, que a mi me alumbraba…

EDF Electricity meter in France.
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Bueno, amigas y amigos, mi gente: tuve que cederle el turno a la entrada sobre el escándalo de las supuestas fotos “pornográficas” de cierto senador futuro ex-senador con fachada de “moralista”.  Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad sin comentar sobre el alza peligrosa en el costo de la electricidad en Puerto Rico.  Ya este tema se ha discutido bastante, y he insistido en otras entradas (como ésta de junio de 2008, o ésta de octubre del mismo año… o qué tal esta entrada de hace casi un año) en lo injusto de que el monopolio estatal que se ocupa de proveer la electricidad a Puerto Rico (Autoridad de Energía Eléctrica: AEE/PREPA), cobre una exagerada cantidad de dinero por la adquisición del combustible que utiliza para generar electricidad, mucho mayor que la que constituye el consumo directo de ese bien.

Hasta he insistido en presentar mi caso particular, de un núcleo familiar de tres personas (el que les escribe y dos miembros más), en el que ha habido que enfrentar pagos bastante altos por el consumo de electricidad.  (De hecho, en el primero de los enlaces que coloqué en el párrafo anterior, menciono que mi cuenta a junio de 2008 era de aproximadamente US$250, de la que apenas un 17% era por concepto del consumo real de electricidad.)  Les voy a mostrar a continuación cómo hemos lidiado en mi casa con la situación por los pasados cinco meses de 2011 (y si la suma porcentual en alguno de los meses no cuadra a “100”… la culpa es de los errores de redondeo):

Mes de 2011 Compra de Combustible “Compra de Energía” Consumo Básico (%) Total
Agosto $196.00 $35.43 $47.09 (16.91%) $278.52
Julio $152.07 $35.00 $43.61 (18.90%) $230.68
Junio $129.03 $32.59 $37.15 (18.69%) $198.77
Mayo $154.89 $43.41 $44.25 (18.24%) $242.55
Abril $106.44 $24.20 $31.18 (18.87%) $165.23
NOTA: Todas las cantidades de dinero en esta tabla y en la próxima se expresan en US$; se emplea aquí la usanza estadounidense, de punto para separar dólares y centavos (o enteros y decimales para los porcientos).

Noten que el costo combinado de la compra de combustible y la compra de energía (whatever that means!) fluctúa entre 81% y 84% del total, mientras que lo que realmente se consume de electricidad en mi casa, fluctúa entre el 16% y el 19%—o sea, es entre un quinto y un sexto del total (más o menos lo mismo que he expuesto antes).  De manera que como consumidor, incurro en un gasto alto en el que, a mi juicio, yo no debería de estar incurriendo.  Y todo eso, gracias a la misteriosa fórmula mágica que ya vimos en la tercera entrada que cito en el primer párrafo de la entrada que están leyendo ahora.

Lamentablemente, si alguien tenía la esperanza que al bajar el costo del barril de petróleo, y con ello, los precios de algunos combustibles fósiles (como la gasolina), bajaría el costo de la electricidad, esas esperanzas se hicieron tan sal y agua como las de los sectores más aislados de Puerto Rico, luego del paso de “Irene” la semana pasada, cuando la presidenta de la junta de gobierno de la AEE presentó las siguientes objeciones:

“Fórmula de ajuste por combustible

“Pese a ser un compromiso programático del gobernador Luis Fortuño, indicó que la Junta de Gobierno de la AEE no tiene planes de modificar o simplificar la fórmula de ajuste por combustible.  Dijo que la fórmula, que le permite a la AEE recobrar todas sus pérdidas, es justa.  Sostuvo que la fórmula no la estableció la AEE, sino la Legislatura, por lo que serían los legisladores quienes deberían enmendarla.  La Junta no tiene planes de presentar un proyecto de ley a tales efectos.

“Subsidios

“Sobre los subsidios a municipios, iglesias, hoteles y otras entidades, que el año pasado ascendieron a $292 millones, expresó que también es un asunto fuera del control de la AEE.  Al igual que la fórmula de ajuste por combustible, apuntó que los subsidios salen de la Legislatura.  No precisó si la Junta de Gobierno estaría recomendando legislación para limitar los subsidios, pero afirmó que ya hay una medida radicada a esos fines.  Fortuño ha expresado su intención de reducir los subsidios.”

(Tomado de: Adiós al alivio tarifario en la AEE, El Nuevo Día, 20 de agosto de 2011.)

O sea, que según esta persona, es “justo” que yo pague entre US$134,00 y US$232,00 para que la corporación pública que ella dirige pueda recobrar sus pérdidas, o para pagar la electricidad que otros se gastan, o para atender una situación que la propia corporación pública alega que no puede (¿no será mejor, “no quiere” o “no le da la real gana de”?) controlar, porque depende más bien de la buena voluntad de una legislatura que tiene “asuntos de mayor importancia que atender”.  Y que si quiero ver un verdadero ahorro en mi factura eléctrica, tendré que esperar un año más… cuando ya el propuesto gasoducto que atravesaría el país de sur a norte (la mal llamada “Vía Verde”) esté en funciones.  Es más, déjenme ver si puedo agarrar esa gata por el rabo:

Mes de 2011 Total de la factura Supuesto total con el gasoducto Ahorro (¿?) Diferencia porcentual:
Agosto $278.52 $239.32 $39.20 14.07%
Julio $230.68 $200.27 $30.41 13.18%
Junio $198.77 $172.96 $25.81 12.98%
Mayo $242.55 $211.57 $30.98 12.77%
Abril $165.23 $143.94 $21.29 12.89%
NOTAS:

  1. Las cantidades de dinero y los porcientos siguen la misma convención que en la tabla anterior.
  2. La columna “Diferencia porcentual” se basa en el “Ahorro (¿?)” dividido por el “Total de la factura”, y ese resultado se mutiplica por “100%”.

No entiendo esto: a un ahorro de entre 12% y 15% en mi factura de electricidad, ¿lo llaman “ahorro verdadero”?  Lengua fuera  Gracias… ¡pero no, gracias!

Pero total, no se puede esperar mucho de una corporación pública que padece de serios problemas de administración, y que tiene que manejar una infraestructura eléctrica que no resiste muy bien los embates de los ciclones (como la tormenta-convertida-en-huracán Irene nos demostró la semana pasada), cuando no tiene que satisfacer las exigencias de sus bonistas—los mismos para los que el esquema de facturación es “justo”, a ser los pobres y la clase media quienes cargan con todo el peso de su ineficiencia.

Bueno, yo creo que ya me desahogué lo suficiente por hoy.  Ahora, a ver de cuanto me saldrá la próxima factura… y si en el proceso tengo que solicitar un refinanciamiento de la hipoteca de mi casa para poder pagar la cuenta.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN PARA EL RÉCORD (27 de septiembre de 2011): Tanto dio la gota sobre la piedra hasta que la hizo resquebrajarse.  O más bien, parece que la presión pública fue tanta que llevó al director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE/PREPA), Ing. Miguel Cordero, a presentar su carta de renuncia a ese puesto.  Y no podía ser más oportuna la noticia, luego de divulgarse el escandaloso enriquecimiento de este señor, con un sueldo anual que llegaba aproximadamente a los US$350000—incluidas dos bonificaciones por “productividad” ascendentes a US$40000 cada seis meses (de las que ya había recibido cuatro en los pasados dos años).  ¡Tal vez es ahí a donde va a parar el dinero que con tanto sacrificio pagamos por sostener un sistema eléctrico ineficiente y mal manejado, que ni siquiera permite el crecimiento económico del país!  Me imagino que ahora este señor se irá a disfrutar su retiro (donde hace rato se debió haber quedado), tal vez viviendo de los cuentos que él mismo se pueda inventar.  Cuentos como el de que el sistema eléctrico está funcionando bien, a toda su capacidad, y que eso de que a los abonados del servicio eléctrico les están robando en cada factura mensual es sólo una “percepción”…  Pero lo mejor de todo esto (para hacer corto el cuento) es que en este mismo momento es que están lloviendo las promesas—especialmente las de los presidentes de Cámara y Senado—de que se va a bajar el costo de la electricidad en los próximos meses.  Eso hace que un@ se pregunte dónde estuvieron quienes quieren presentarse como los héroes de último minuto cuando más se les necesitaba.  Pero siempre es fácil hacer leña del árbol caído…  Ya veremos qué sucede.


LDB

Si el lo hubiera hecho…

A simple camera SVG
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¡Qué es esto, Dios mío!  Francamente, es algo que deja mucho que desear.  Todavía mientras empiezo a escribir esta entrada no lo puedo creer.  No puedo creer que alguien en quien se depositó (yo creo que indebidamente) una confianza haya traicionado a quienes le hicieron ese favor.  Si es el caso de que aquél en quien se depositó esa confianza fue el primero en traicionarla (algo que conozco muy bien, de primera mano, pero ya eso es otro tema).  Y más aún, si resultara ser quien por fuera mostraba señas de ser de esos seres moralmente “rectos”, que se esconden detrás de una fachada de santidad que esconde un feo rostro de odio e intolerancia.

Pero esa es la manera en la que se hizo la historia a finales de esta semana, cuando salieron a la luz las supuestas fotos tomadas por un hombre en varias poses “sugestivas”—algunas de ellas con camisa, otras sin camisa, y una sin ninguna ropa, en la posición comúnmente llamada “en cuatro”… y ésa es la única descripción que voy a dar al respecto—, supuestamente enviadas a un sitio ‘web’ dedicado a concretar encuentros entre personas del mismo sexo.  Como es de esperarse de un tiempo a esta parte, la revelación se hizo en aquél programa de televisión local que yo describí así en una ocasión anterior:

“… si me preguntan, es una flojísima copia del tipo de programa que pulula últimamente en la televisión latinoamericana y en la televisión hispana de los Estados Unidos, de paneles en los que se ‘comentan’ temas de farándula y figuras públicas (y que ‘por mera casualidad’, se emite en Puerto Rico a la misma hora del programa de ‘comentarios’ de farándula conducido por una conocida muñeca de trapo…”

(Digo, no hace falta que dé el santo y la seña, ¿o sí?  OK, fue el mismo programa de TV que divulgó después que uno de nuestros “distinguidos” legisladores había resultado positivo a una prueba de drogas… ¿de veras quieren que siga, o podemos volver al tema de esta entrada?  Gracias.)

Ello no hubiera tenido mayores consecuencias, si no fuera porque en el proceso de sumar 2 y 2, en función de indicios tales como la forma de la cabeza y un collar con un diseño en particular, el “4” de la ecuación resultó ser el senador Roberto Arango (PNP) (sí, del mismo partido de donde vino el legislador que resultó positivo en la prueba de dopaje…).  Y para colmo, el susodicho “honorable” no quiso en principio confirmar ni negar que él se hubiera tomado las fotos.  Incluso, él alegó “no recordar” si se tomó alguna de esas fotos o no (particularmente, la foto cuyo sujeto parece imitar a un caballo visto por detrás)—defensa que no me parece ni muy inteligente ni muy sabia.

Pero más allá de todo lo que se haya comentado sobre el caso—desde la hipocresía del “respetable” senador (suponiendo que sea él el de las fotos), en cuanto a mostrar en público una posición conservadora, moralista, “en defensa de la familia tradicional” (me pregunto si él estará claro en cuanto a lo que todo eso significa), mientras que en privado asoma un rostro diferente, hasta la hipocresía de la misma sociedad que permite que esta clase de persona llegue a los ámbitos del poder, que le deposita una confianza que no se merece—, a mí me preocupa mucho que esto sea una muestra de la podredumbre moral que impera en nuestra política actual.  Cuando un movimiento político es poblado por personas que quieren parecer rectos en público, que quieren ser “más papistas que el Papa”, pero son un antro de putrefacción en privado, eso es algo que debe preocuparnos a tod@s.  Y debe preocuparnos, en la medida en que llevan a perder la confianza en las personas que nos representan, así como en las instituciones llamadas a resolver los problemas del país.

Puede ser que, a menos que él no lo acabe de decir (y eso estaba en veremos al momento de yo escribir esto), no se sepa finalmente si las fotos de la discordia son las del senador Arango.  Pero de una cosa estoy seguro: Si resulta que él no es la clase de persona que puede mantener la dignidad de un puesto electivo como aquél para el que se le eligió, y si resulta que él cree que puede engañar a media humanidad pasando por algo que no es… bueno, lo menos que hace es engañarse a sí mismo.  Pero aun eso trae consecuencias, algo que él debería tener en cuenta de aquí en adelante.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN PARA EL RÉCORD (29 de agosto de 2011 @ 22:25 UTC -04:00): Bueno, no quiero que vayan a pensar que se me escapó ésa, pero ocurre que cuando activé anoche la función de “PUBLICAR” de mi Windows Live Writer y envié la entrada al blog, ya el senador Arango había presentado la renuncia a su escaño senatorial.  De hecho, me di cuenta de ello cuando entré a mi panel administrativo en WordPress.com para actualizar la entrada con la foto del senador Arango, al incluir el enlace a la nota del Huffington Post que ven abajo en “Related articles“.  Aún así, fue bueno que él renunciara a su escaño, por su propio bien, por el de su familia (que lamentablemente, quiera o no, también tendrá que cargar con las consecuencias) y por la diginidad del cargo electivo que ocupaba al momento.  Una pena, pero así parece ser el comienzo del fin de los que tratan de engañar a los demás, cuando sólo se están engañando a sí mismos.  Pero así son las cosas.  Y ojalá que él aprenda de esta ruda lección de la vida.


LDB

Misas sueltas de agosto–versión de 2011

From his vantage point high above the earth in...
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Amigas y amigos, mi gente: Aquí estoy de regreso, aunque nunca me he ido—como tal vez se habrán dado cuenta por los dos o tres cambios de diseño que me da por hacerle al blog de un día para otro.  Pero bueno, lo único que les pido es que me tengan un poco de paciencia cuando eso sucede, aunque voy a tratar de hacerlo lo menos seguido posible, ¿OK?

Dicho eso, voy a tratar de ponerme al día con varias cosas que llamaron bastante mi atención mientras no estuve escribiendo este blog.  El único “pero” que tengo es que esta entrada podría salir más larga de lo debido, pero como la moda ahora es decir como la nueva versión (de 2011) del clásico tema del grupo, “El Gran Combo de Puerto Rico”, “echar pa’lante, nunca pa’atrás”… pues echemos pa’lante, shall we?

1) El caso del asesinato “atenuadito”

Primero en la agenda es el furor que ha causado la decisión de una jueza de primera instancia (emitida el 11 de agosto de 2011, pero divulgada casi una semana después) de declarar a un acusado en un caso de violencia de género de tipo conyugal, culpable de “asesinato atenuado”* por los hechos (irónicamente, ocurridos el 2 de abril de 2010, o sea, el Viernes Santo de ese año) en los que le dio muerte a su esposa (de la que estaba separado) mediante golpes en el rostro con un tubo de los que se utilizan en el reemplazo de gomas para autos (“llantas” o “neumáticos” en otros países hispanohablantes).  O sea, que a pesar de toda la prueba desfilada, incluida la confesión que se alega que el individuo hizo a las autoridades en el momento en el que intervinieron con él, una jueza de primera instancia optó por no hallarlo culpable de asesinato en primer grado—dada la saña y la premeditación que él habría mostrado en la comisión del delito—y, a mi entender, se dejó llevar por el “¡ay bendito!”, ese sentimiento de pena y hasta solidaridad que (para bien o para mal) nos caracteriza a los puertorriqueños, y lo declaró culpable de “asesinato atenuado”.

(Baidegüei, la versión original que yo quería hacer de esta parte de la entrada incluiría una cita directa de los artículos en el Código Penal de Puerto Rico de 2004, relacionados con el asesinato, sus modalidades y las distintas penas a aplicarse.  Pero para no hacer esta entrada más larga de lo debido, les ofrezco lo que dice el Artículo 108 sobre el “asesinato atenuado”: es aquel asesinato que “tiene lugar en ocasión de súbita pendencia o arrebato de cólera”, y en Puerto Rico se penaliza como asesinato en tercer grado—el mismo grado que constituye la muerte ocasionada como lo indica el Artículo 109 que le sigue, “al conducir un vehículo de motor bajo los efectos de bebidas embriagantes, sustancias controladas o con claro menosprecio de la seguridad de los demás; o al apuntar y disparar con un arma de fuego hacia un punto indeterminado”.  Aquí les dejo la referencia: Delitos contra la vida (Código Penal de Puerto Rico 2004), Biblioteca PopJuris, visitado por mí el 14 de agosto de 2011.)

Hay veces en las que no sé si estas cosas suceden a propósito, porque haya quien se divierte creando situaciones sociales delicadas, sólo por ver reaccionar a los sectores sociales con mayor conciencia y sentido de humanidad…  OK, estoy estirando un poco el “chicle” porque aquí viene uno de esos “clichés” que yo odio a muerte: Como siempre, las reacciones no se hicieron esperar.  (Reacciones que en esta ocasión recoge la Lcda. Verónica Rivera Torres en su blog, Mujeres en Puerto Rico.)  Y esas reacciones han sido principalmente de indignación por la decisión tomada, de preocupación por apuntar a un retroceso hacia los tiempos en los que estos casos se hacían llamar “crímenes pasionales”, en los que al calor del momento se priva de la vida al ser que alguna vez se juró amar para siempre.

Pero una de las reacciones más interesantes ha sido la de cuestionar a la jueza que tomó la nefasta decisión.  Para much@s(incluido quien les escribe), no tiene sentido que una jueza que tiene ante sí prueba de los delitos cometidos, que incluso evaluó la confesión del acusado—que se presume que la prestó libre y voluntariamente y sin ninguna clase de presión indebida—, hubiera sentido “pena” por el acusado, incluso excusándole su conducta conyugal hacia la víctima.  Poco hubiera faltado para que la “distinguida” jueza determinara que la víctima se infligió a sí misma las heridas que la mataron (¡!), o que la víctima fuera la clase de persona que resultaría herida de un balazo, ¡si tuviera la mala suerte de estar en el medio de una pelea a cuchillazos!

Francamente, me rehúso a creer que en la judicatura puertorriqueña hayan personas capaces de tomar decisiones como ésa, aun teniendo las pruebas ante sí.  Lamentablemente, para que quienes leen esto fuera de Puerto Rico lo sepan (aunque con la experiencia de sus propios países no les sorprenda), no todos los jueces en Puerto Rico se consideran adalides de la justicia—problema que se ha estado criticando por años y años.  Y aunque—ALERTA DE CLICHÉ… ALERTA DE CLICHÉ… ALERTA DE CLICHÉ—la gran  mayoría de los jueces en Puerto Rico son honestos y decentes, gente que tiene que arar con los bueyes que el sistema de justicia les da, lamentablemente, algunos miembros de la judicatura no tienen la sensibilidad para atender situaciones como la de este caso.  Tal vez no tienen ni idea del desamparo que dejan a las víctimas, si éstas logran sobrevivir (aunque para ellas, la vida no será lo mismo), o a quienes les sobrevivan, como consecuencia de decisiones a todas luces malas.  Y esas víctimas o quienes les sobreviven acaban por perder la fe en un sistema al que acudieron en busca de justicia, sólo para acabar derrotados y dejados a morder el polvo.

Lamentablemente, esa es una de esas cosas que ya dejó de sorprenderme que ocurran.

2) El caso de la querellante fantasma

Lo otro que me llamó la atención esa misma semana fue el extraño ataque contra la reputación del reconocido salubrista puertorriqueño, José “Chaco” Vargas Vidot, fundador y líder de la organización no gubernamental, Iniciativa Comunitaria.  Todo surgió de lo siguiente:

“Una doctora boricua de nombre María Rodríguez presentó una querella ante el secretario de Justicia Federal, Eric Holder, contra el reconocido salubrista y líder de la entidad Iniciativa Comunitaria, José Vargas Vidot.

“Entre las alegaciones de Rodríguez están, que Vargas Vidot se hace pasar por médico aun sin tener licencia para practicar la medicina y que utiliza instrumentos médicos. Así como que utiliza vestimenta ‘médica’ y que permite que en los medios de comunicación se refieran a él como médico y galeno.”

(Adaptado de: Presentan querella federal contra Vargas Vidot y alegan que no es doctor, Primera Hora, 10 de agosto de 2011 @ 13:06 UTC –4.)

Ante esto, Vargas Vidot ofreció una conferencia de prensa horas después, en la que explicó que a pesar de que estudió medicina y de estar diplomado debidamente, optó en su momento por no tomar el examen de reválida y decidió hacer su práctica en salud pública.  O sea, que en lugar de sentarse cómodamente detrás de un escritorio en un consultorio con aire acondicionado, recetando sabe Dios cuántas Valium a pacientes depresivos o bipolares, él quiso dedicar su vida a ayudar a los deambulantes, a los adictos a drogas, a las prostitutas, en fin, a todos aquéllos a quienes la vida ha relegado a vivir eternamente en la miseria, a quedar en el olvido de una sociedad que se niega a verlos, que no quiere mirarse en el espejo porque le duele ver su propio reflejo.

Pero lo peor del asunto es que la doctora que presentó la querella ante la justicia estadounidense, una tal “Dra. María Rodríguez”, con “licencia número 606”, o no existe o es tan cobarde como para esconderse detrás de un seudónimo y de una licencia falsa (ya que ni siquiera ese número de licencia está activo en el organismo puertorriqueño que regula la práctica profesional de la medicina).  Y aun cuando el propio Vargas Vidot sonó un poco conciliatorio durante su conferencia de prensa y tuvo a bien perdonar a la supuesta doctora por su proceder (con lo que demostró aquello de lo que Prometeo da testimonio en esta entrada de Poder 5), muchos de nosotros (y de nuevo me incluyo) pensamos que lo ocurrido fue un acto mezquino, una muestra de la peor cobardía posible.  Un acto que como se puede leer de la cita que hice un momento atrás, denota muchas cosas: envidia, inmadurez, deseo de perjudicar a terceros, en fin, maldad absoluta.

Y siempre sucede que lo que cree quien comete actos como éste, o hasta quien los propicia (porque siempre queda la sospecha de que alguien los propicia—y no me sorprendería de que así fuera en este caso), es que con ello destruye cualquier esfuerzo que vaya dirigido a mejorar la vida de los marginados, a darles nuevas posibilidades, a darles la esperanza de una vida mejor.  Pero como siempre sucede, quien así crea se equivoca.  Creerá que al destruir a un hombre (o por lo menos, tratar de destruirlo) destruirán su misión, destruirán su propósito, su función en la vida.  Al contrario, no lo lograrán, porque siempre existirá la necesidad de darle apoyo a los marginados, de decirles que son seres humanos, de decirles que tienen tanto derecho a una vida digna y decente como el que más, de decirles que no están solos en este mundo.

Y mientras haya esa necesidad, siempre habrá gente como el Dr. José Vargas Vidot… ¡gústele a quien le guste!

3) Los vientos huracanados de agosto

Por último, demás está decir lo sorprendente que ha sido recibir sistemas ciclónicos tan temprano en la temporada de huracanes del Océano Atlántico Norte como en el mes de agosto.  Digo, hasta ahora, mi experiencia había sido que las tormentas más fuertes se sintieran ya entrado septiembre y hasta mediados de octubre (que los meteorólogos—no “metereólogos”, como solemos escucharle a alguna gente supuestamente culta—nos dicen que es la punta estadística de la incidencia de sistemas atmosféricos con potencial ciclónico).

Pero la cosa es que durante el mes de agosto han sido dos los sistemas atmosféricos que nos ha dado más dolores de cabeza—¡y lo que falta todavía!  “Emily”, hace dos semanas, pasó al sur de Puerto Rico con secuelas de lluvias fuertes.  Pero entonces, para hacerme quedar mal, creíamos que el próximo sistema que apuntaba hacia el Caribe seguiría el mismo rumbo, y no fue así.  “Irene” pasó por Puerto Rico como tormenta tropical en la madrugada del lunes 22 de agosto de 2011, pero se convirtió en huracán a su salida de la isla a mar abierto.  (Mientras escribo esto, “Irene” se mantiene como huracán y apunta a rozar la costa este de los EE.UU.—y hasta penetrar los estados del noreste—, probablemente desarrollándose con mayor intensidad en el proceso.)

Y nuevamente, ha quedado al descubierto las fallas que suelen ocurrir en los sistemas vitales para los ciudadanos: líneas eléctricas tumbadas por los vientos o por ramas de árboles, viviendas sin servicio de agua potable, derrumbes de tierra o roca suelta (o ambas) sobre las carreteras, particularmente las del interior montañoso boricua, viviendas afectadas por las crecidas de los ríos, al lado de los cuales ni se debió haber construido las mismas…

¿Será que no hemos aprendido de tantas veces que la naturaleza descarga su furia contra nuestra isla?  ¿Cuantas veces tendremos que darnos con la cabeza contra la misma pared?  (Y esa pared, hace rato está teñida de rojo sangre…)  Digo, para muchas personas es evidente que ello es el reflejo de años en los que la planificación no era lo suficientemente proactiva como lo debería ser hoy en día.  (Y aún así, hay áreas de la planificación que creo que aún no han evolucionado desde el siglo pasado, pero ya eso es otro tema.)

Pero en fin, habrá que ver cuántos de estos fenómenos atmosféricos tendrán que pasar por Puerto Rico, aunque sea “por un pelo”, antes de buscar la manera de prevenir sus efectos más adversos.  Yo prefiero creer que no será muy tarde para ello.

Y ahora sí, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

¿Y el hueso? ¡Pa’ los demás!

A photo of a marinated steak
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Déjenme ver si entendí bien las expresiones que voy a citar a continuación, hechas por el Secretario de Educación de Puerto Rico, Jesús Rivera Sánchez al comienzo del nuevo año escolar 2011–2012:

“Cuando hoy se le preguntó al funcionario sobre la educación privada que reciben sus hijos, Rivera Sánchez contestó en entrevista con el periodista Julio Rivera Saniel en Radio Isla que ‘por el momento se quedan en la escuela privada donde están por varias razones.  Número uno, yo quiero la mejor educación para mis hijos.  Esa es la mejor herencia que yo les puedo dejar a ellos’.

“‘¿La mejor educación no está en el sistema público?’, le inquirió el periodista.

“‘Yo soy producto del sistema público de enseñanza y estoy sumamente satisfecho y contento con la mayoría de los maestros del sistema.  Y como iba diciendo, mis niños se quedan donde están.  Quiero lo mejor para ellos, y por eso estoy trabajando arduamente para que lo mismo que le estoy dando a mis hijos en la escuela privada, nosotros se lo podamos dar también en el sistema público’, respondió.”

(‘Secretario de Educación reconoce que escuelas públicas no son las mejores’, El Nuevo Día, San Juan, P.R., 8 de abril de 2011)

Todo aquél (o toda aquélla) que tiene hijos tiene que preocuparse por darle lo mejor a sus hijos—eso es algo que no se puede negar bajo ningún concepto.  Sin embargo, ¿qué puede leerse de la cita anterior, cuando la persona que administra un sistema público de enseñanza admite que lo mejor para sus hijos es la escuela privada?  ¿Será que el funcionario—aunque lo niegue públicamente una y mil veces—no confía lo suficiente en el sistema que administra para exponer a sus propios hijos a un ambiente distinto de aquél al que están acostumbrados?  (¿No será más bien, “mal acostumbrados”?)

Puede ser que el funcionario no quiera exponer a sus niños al “trauma” de acudir a una escuela en la que los salones no reciben el debido mantenimiento, o las paredes de los mismos no están bien pintadas, o los patios no están bien desyerbados, o los servicios sanitarios están en pésimas condiciones… o tal vez será que él no quiere que sus hijos—con el permiso de “Doña Florinda”—se junten con “esa chusma”.

Yo no sé, pero para mí que esas expresiones del Secretario de Educación, como que no fueron bien pensadas, como que son más bien un reflejo de una cultura en la cual se distingue entre “los míos” y “los demás”.  Para los míos, lo mejor de la vida.  Para los demás, cualquier otra cosa.  Para los míos, el lujo y la ostentación.  Para lo demás, lo barato, aunque se rompa de tan sólo mirarlo.  Para mí y los míos, lo mejor del asado, la carne más rica y jugosa.  Pero, ¿y qué hay del hueso?  ¡Eso es pa’ los demás!  Para mí y los míos, el poder y la gloria.  Para los demás, la miseria y el desespero.

Aunque valga decir que por lo menos a este funcionario no se le ocurrió “salir de atrás pa’lante” como hizo hace unas semanas el actual gobernador republicano de New Jersey, Chris Christie:

“El confrontativo gobernador de Nueva Jersey, quien apareció en un reciente programa de entrevistas telefónicas para una televisora pública local, en efecto mandó a callar a una señora que le preguntó por qué él envía a sus niños a una escuela privada.

“‘¿Sabe qué?  Para empezar, eso a usted no le importa’, soltó Christie, luego de que se le pidiera justificar cómo él puede imponer recortes al sistema escolar público, al tiempo que mantenía a sus hijos fuera del mismo.

“‘Segundo’, continuó, ‘yo pago 38 mil dólares al año en impuestos a la propiedad para un sistema escolar público… que mi esposa y yo hemos elegido no utilizar, porque creemos, que hemos decidido como padres que creemos que una educación religiosa debe ser parte de la educación diaria de nuestros hijos.  Así que enviamos a nuestros hijos a la escuela parroquial.’”

(Traducido por mí de: Christie to Caller: ‘None of Your Business’ Where My Kids Go to School, FoxNews.com, 21 de junio de 2011.  Y me van a tener que disculpar si cito del medio “justo” y “balanceado”, pero no se me ocurrió una fuente mejor que ésta. Confundido )

(Me pregunto qué clase de educación religiosa habrá tenido este individuo para dispararse una maroma como ésa.  Para mí que él se comportó en este incidente con toda la suavidad y sutileza… ¡de una hoja de papel de lija!  Y si eso es así, yo no quiero saber cómo saldrán los hijos…)

Definitivamente, otro ejemplo de la actitud de “distancia y categoría” que distingue a algunas personas cuando se hacen de su parcela de poder.  O sea, tú te las arreglas como puedas con lo poco que tengas, pero con lo mío, tú no te metes.

Me pregunto si esa energía que personas como éstas gastan en defender sus privilegios mientras los demás arrean con los bueyes que tienen, no sería mejor dedicarla a lograr que los sistemas públicos de enseñanza se mejoren a un nivel que puedan competir favorablemente con los sistemas de educación privada.  Digo yo, que tengan la misma calidad educativa, unas mejores facilidades físicas, unos mejores servicios a los estudiantes… una escuela pública con la calidad de una escuela privada.  (Bueno, una escuela pública que sea como la escuela privada, pero sin la coprofagia.  Y por si les chocó esta palabra dominguera, “coprofagia” significa lo que muchos de ustedes están pensando—¡no se hagan los inocentes!—que caracteriza el ambiente en las escuelas privadas, ¿OK?)  Como dicen, ¡soñar no cuesta nada!

Pero mientras tanto, seguirá habiendo personas que se vanaglorien de estar cenando lo más jugoso del asado, mientras que nos dejan los huesos al resto de nosotros.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB