Si el lo hubiera hecho…

A simple camera SVG
Image via Wikipedia

¡Qué es esto, Dios mío!  Francamente, es algo que deja mucho que desear.  Todavía mientras empiezo a escribir esta entrada no lo puedo creer.  No puedo creer que alguien en quien se depositó (yo creo que indebidamente) una confianza haya traicionado a quienes le hicieron ese favor.  Si es el caso de que aquél en quien se depositó esa confianza fue el primero en traicionarla (algo que conozco muy bien, de primera mano, pero ya eso es otro tema).  Y más aún, si resultara ser quien por fuera mostraba señas de ser de esos seres moralmente “rectos”, que se esconden detrás de una fachada de santidad que esconde un feo rostro de odio e intolerancia.

Pero esa es la manera en la que se hizo la historia a finales de esta semana, cuando salieron a la luz las supuestas fotos tomadas por un hombre en varias poses “sugestivas”—algunas de ellas con camisa, otras sin camisa, y una sin ninguna ropa, en la posición comúnmente llamada “en cuatro”… y ésa es la única descripción que voy a dar al respecto—, supuestamente enviadas a un sitio ‘web’ dedicado a concretar encuentros entre personas del mismo sexo.  Como es de esperarse de un tiempo a esta parte, la revelación se hizo en aquél programa de televisión local que yo describí así en una ocasión anterior:

“… si me preguntan, es una flojísima copia del tipo de programa que pulula últimamente en la televisión latinoamericana y en la televisión hispana de los Estados Unidos, de paneles en los que se ‘comentan’ temas de farándula y figuras públicas (y que ‘por mera casualidad’, se emite en Puerto Rico a la misma hora del programa de ‘comentarios’ de farándula conducido por una conocida muñeca de trapo…”

(Digo, no hace falta que dé el santo y la seña, ¿o sí?  OK, fue el mismo programa de TV que divulgó después que uno de nuestros “distinguidos” legisladores había resultado positivo a una prueba de drogas… ¿de veras quieren que siga, o podemos volver al tema de esta entrada?  Gracias.)

Ello no hubiera tenido mayores consecuencias, si no fuera porque en el proceso de sumar 2 y 2, en función de indicios tales como la forma de la cabeza y un collar con un diseño en particular, el “4” de la ecuación resultó ser el senador Roberto Arango (PNP) (sí, del mismo partido de donde vino el legislador que resultó positivo en la prueba de dopaje…).  Y para colmo, el susodicho “honorable” no quiso en principio confirmar ni negar que él se hubiera tomado las fotos.  Incluso, él alegó “no recordar” si se tomó alguna de esas fotos o no (particularmente, la foto cuyo sujeto parece imitar a un caballo visto por detrás)—defensa que no me parece ni muy inteligente ni muy sabia.

Pero más allá de todo lo que se haya comentado sobre el caso—desde la hipocresía del “respetable” senador (suponiendo que sea él el de las fotos), en cuanto a mostrar en público una posición conservadora, moralista, “en defensa de la familia tradicional” (me pregunto si él estará claro en cuanto a lo que todo eso significa), mientras que en privado asoma un rostro diferente, hasta la hipocresía de la misma sociedad que permite que esta clase de persona llegue a los ámbitos del poder, que le deposita una confianza que no se merece—, a mí me preocupa mucho que esto sea una muestra de la podredumbre moral que impera en nuestra política actual.  Cuando un movimiento político es poblado por personas que quieren parecer rectos en público, que quieren ser “más papistas que el Papa”, pero son un antro de putrefacción en privado, eso es algo que debe preocuparnos a tod@s.  Y debe preocuparnos, en la medida en que llevan a perder la confianza en las personas que nos representan, así como en las instituciones llamadas a resolver los problemas del país.

Puede ser que, a menos que él no lo acabe de decir (y eso estaba en veremos al momento de yo escribir esto), no se sepa finalmente si las fotos de la discordia son las del senador Arango.  Pero de una cosa estoy seguro: Si resulta que él no es la clase de persona que puede mantener la dignidad de un puesto electivo como aquél para el que se le eligió, y si resulta que él cree que puede engañar a media humanidad pasando por algo que no es… bueno, lo menos que hace es engañarse a sí mismo.  Pero aun eso trae consecuencias, algo que él debería tener en cuenta de aquí en adelante.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN PARA EL RÉCORD (29 de agosto de 2011 @ 22:25 UTC -04:00): Bueno, no quiero que vayan a pensar que se me escapó ésa, pero ocurre que cuando activé anoche la función de “PUBLICAR” de mi Windows Live Writer y envié la entrada al blog, ya el senador Arango había presentado la renuncia a su escaño senatorial.  De hecho, me di cuenta de ello cuando entré a mi panel administrativo en WordPress.com para actualizar la entrada con la foto del senador Arango, al incluir el enlace a la nota del Huffington Post que ven abajo en “Related articles“.  Aún así, fue bueno que él renunciara a su escaño, por su propio bien, por el de su familia (que lamentablemente, quiera o no, también tendrá que cargar con las consecuencias) y por la diginidad del cargo electivo que ocupaba al momento.  Una pena, pero así parece ser el comienzo del fin de los que tratan de engañar a los demás, cuando sólo se están engañando a sí mismos.  Pero así son las cosas.  Y ojalá que él aprenda de esta ruda lección de la vida.


LDB

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Autor: Luis Daniel Beltrán

Planificador ambiental en Puerto Rico, con preparación de Maestría en Ciencias en Biología. (An M.S.-degreed Biologist working as a Licensed Professional Planner in Puerto Rico.)

2 comentarios en “Si el lo hubiera hecho…”

  1. A mi en realidad no me sorprende lo que hizo, es ya un comportamiento comun en la politica en Estados Unidos. Por mas que dije que no lo iba a hacer, hoy termine escribiendo sobre el mismo tema. Todos estos defensores de la “familia tradicional” viven ellos en el closet. Saludos!

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    1. ¡Saludos, Kofla! Definitivamente, diste en el clavo. Yo creo que muchos de esos que se rasgan las vestiduras cuando ven la proverbial paja en el ojo ajeno, tienen tremendo arenal en su propio ojo. Yo mismo he tenido que aprender a verlos con cierta cautela, una vez me han demostrado lo que en realidad son. Así de mal están las cosas. Gracias, como siempre, por tu visita a mi blog. ¡Hasta la próxima!

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