Ver “De La Nada- Vota por mi” en YouTube

Amigas y amigos, mi gente, yo creo que una de las razones por las que estaremos recordando el ciclo electoral que termina mañana martes (8 de noviembre de 2016), más allá de los escándalos de corrupción, la caída de las finanzas públicas en un abismo profundo (luego de décadas de prácticas malsanas) y la imposición de un Supragobierno por parte del gobierno estadounidense (luego de que dicho gobierno dejó ver que lo que le dijo a Puerto Rico y al mundo a principios de la década de 1950 fue una gran mentira), es por el alivio cómico y reflexivo que nos dio De La Nada.

De hecho, el enlace abajo es a lo que se denomina como el “fin de temporada” de ese sitio web, en el cual se hace un tremendo junte de los 6 candidatos a la gobernación de Puerto Rico (PPD, PNP, PIP, más Partido del Pueblo Trabajador y 2 candidatos independientes) para cantar al estilo de aquella canción milnovecientosochentosa, “We Are the World”.  (Aunque a diferencia de la época en que se se grabó la original…  Bueno, digamos que los de hoy se habrán pasado el letrero de “Check your egos at the door” por donde no les da el Sol.  Pero así son las cosas.)

Comoquiera, les dejo aquí el enlace para que se diviertan un poco, aunque sé que les dará un poco de pena (como a mí) con los líderes del pasado que miran desde el cielo cómo los que están aquí hoy han dañado su legado.  Y créanme, Muñoz Marín, Ferré y Doña Fela deben estarse revolviendo en sus sepulcros.  Pero nada.

Gracias, Rangely, por este respiro electoral.

¡Y vamos a dejarlo ahí, por el momento!  Cuídense mucho, pórtense bien y sean personas razonables.

Soy Luis Daniel Beltrán…  ¡Y ya, pa’ la porra con esto de estar aprobando mis propias entradas! 😛

Como pasa el tiempo…

Amigas y amigos, mi gente:

Si me perdonan el odioso cliché, “habrán notado algo extraño” en la entrada de hoy.  Pero ese algo tiene su explicación.

Como se podrán dar cuenta si miran el Archivo en la columna de al lado, mayo de 2014 es el mes en el que este blog, para todos los efectos prácticos, cumple oficialmente los 10 años de su existencia—o por lo menos 10 años desde que lo lancé en una plataforma que lo hiciera más visible al mundo, como lo fue en su momento Blogger.com y ahora lo es WordPress.com (sin menospreciar los pininos que hice a través de Tripod.com, a los que le tengo dedicada una página).

Pero sea como sea, son 10 años los que llevo expresando mi sentir y mi manera de ver el mundo que me rodea, desde lo que me toca de cerca hasta lo que pasa en tierras lejanas.  Y sí que han pasado muchas cosas en mi mundo interior y en el mundo a mi alrededor, en esos 10 años.  Alegrías y penas, el mundo a mi alrededor las ha vivido en estos 10 años, como cada quien y cada cual las ha vivido y las vive, y yo también las he vivido y las vivo.

Pero lo importante es que aún sigo aquí tanto tiempo después.  Y que trato de aprender lo que pueda de muchas de esas experiencias—algunas que puedo haber tocado aunque sea a la ligera en este blog y otras que me reservo.  Y haciendo eso, busco seguir mi camino hacia adelante.

Y creo que me mantendré haciendo este blog, porque es algo que me gusta, y que me sigue gustando hacer, y seguiré haciéndolo mientras pueda seguir hacia adelante.

OK, creo que aún les debo la explicación que prometí.  Para celebrar el décimo aniversario de mi blog (aunque eso debe ser oficialmente con la entrada del 25 de mayo de 2004, en la que proclamo mi mudanza de Tripod.com a Blogger.com), decidí cambiar el estilo de la plantilla al primer estilo que utilicé cuando me mudé a WordPress.com (en algún momento de junio o julio de 2007), denominado “Ocean Mist”.  Lamentablemente, ya no tengo el récord de la plantilla que yo utilicé en Blogger.com, así que esto es lo más “retro” que se me ocurre de momento (menos mal que esta plantilla ya tiene una versión para los navegadores en los teléfonos móviles de hoy en día, así que no todo está perdido).  De todos modos, así se mantendrá durante este mes únicamente, como símbolo de este aniversario tan especial, luego de lo cual pienso cambiarla por un diseño un poco más moderno que tenga todo lo que me interesa tener.

Así que luego de este autobombo, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables, hoy y siempre.

¡Y que vengan los próximos 10 años!


ADENDO (5 DE MAYO DE 2014):

Captura de pantalla de la primera entrada colocada en mi blog, entonces llamado 'Novedades de Luis Daniel Beltrán' y alojado en Blogger.com, pero con el título actual de mi blog y utilizando la plantilla 'Ocean Mist' de WordPress.com.  (Que conste: a falta de la plantilla que usé entonces en Blogger.com, esto es lo mejor que puedo hacer...) © 2014 Luis Daniel Beltrán Burgos. Derechos reservados.
Captura de pantalla de la primera entrada colocada en mi blog, entonces llamado ‘Novedades de Luis Daniel Beltrán’ y alojado en Blogger.com, pero con el título actual de mi blog y utilizando la plantilla ‘Ocean Mist’ de WordPress.com. (Que conste: a falta de la plantilla que usé entonces en Blogger.com, esto es lo mejor que puedo hacer…)
© 2014 Luis Daniel Beltrán Burgos. Derechos reservados.

 


LDB

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 11.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Los vientos del cambio–Versión de 2012

English: Seal of Puerto Rico Governor. Español...
English: Seal of Puerto Rico Governor. Español: Sello del Gobernador de Puerto Rico. (Photo credit: Wikipedia)

¡Hola, amigas y amigos, mi gente!  ¡Saludos a tod@s, dondequiera que estén!

Se siente en el aire, ¿no es así?  Es la sensación de que todo se acabó, de que vamos a tener un respiro—si acaso, por el momento.  Ya todo el alboroto de la campaña política para las elecciones de 2012 ha llegado a su fin (aunque algunas personas todavía no han superado la etapa de negación, pero eso ya es otra historia).

Es como si lo peor del huracán se hubiese alejado, aunque dejando una estela de escombros a su paso.  Y la estela de escombros que quedó del evento electoral que recién nos acaba de dejar fue inmensa.  Desde campañas que contaron con cada vez menos sustancia—pero a quién sorprende eso—hasta el rastro de los movimientos políticos “emergentes” con los que se quiso hacer mella en la hegemonía de los dos baluartes de la partidocracia boricua.

Sea como sea, ya los puertorriqueños rendimos nuestro veredicto: el martes 1 de enero de 2013 llega a su fin la administración del Lcdo. Luis Guillermo Fortuño Burset (PNP).  Una administración que ciertamente se recordará (si es que nos acogemos al dictamen de ”¡Prohibido olvidar!”), más por sus efectos adversos que por sus logros… digo, si los hubo y no están sepultados bajo el peso de tanto negativismo.  Pero no se puede negar que la implantación improvisada e incorrecta de políticas como la de “recuperación fiscal” que nos regaló la infame Ley 7 de 2009 (que tiró a la calle a casi 30 mil empleados públicos a la calle—y que de varias maneras, a mí me tocó muy de cerca), la caída vertiginosa de la seguridad pública a unos niveles de peligrosidad alarmantes (que casualmente, hasta llevan a cuestionar si nos estamos dejando gobernar por elementos criminales), el ataque frontal contra las instituciones sociales necesarias para el desarrollo de nuestra vida de pueblo (por supuesto que me tiene que venir a la mente el intento de desmantelar los colegios profesionales como el Colegio de Abogados) porque éstas son piedra de tropiezo para la ideología política imperante, y—sobre todo—el desfile de figuras públicas en el más amplio lucimiento de su necedad, de su bajeza, de aquello de lo que realmente están hech@s, tuvieron sus consecuencias.  Y el electorado puertorriqueño entendió que cualquiera que fuese la elección que ejercieran, tendría que vivir por los 4 años siguientes con las consecuencias de su decisión.  Buena o mala, era su decisión a fin de cuentas.

Y entonces resultó que—para sorpresa de nadie—el electorado puertorriqueño eligió al candidato del PPD, Lcdo. Alejandro García Padilla, como quien entrará en funciones de gobernador el miércoles 2 de enero de 2013—por lo menos hasta el domingo 1 de enero de 2017, si no se le ocurre buscar la reelección.  (Y aclaro que para los fines de la oración anterior, me excluyo de la frase “el electorado puertorriqueño eligió”, ya que yo no voté por el licenciado García… aunque tampoco voté por el licenciado Fortuño… pero eso es lo único que voy a decir al respecto.)  Un candidato que much@s de nosotros encontraríamos tan difícil de entender como la sonrisa de la Gioconda de Da Vinci (pa’ los que jugábamos “bolita y hoyo” con la Mona Lisa).  No es tanto que él sea tan diferente al dinámico abogado joven que junto a cierta socióloga independentista (a quien mejor dejo que sea el amigo Elco Lao quien la describa: exhibit número 425, exhibit número 786) y a un joven abogado estadoísta que encabezaría ulteriormente otra investigación (ooooooooootra más…) sobre los asesinatos policiales en el Cerro Maravilla, discutían por las tardes en la radio local los temas noticiosos del día a principios de la década del 2000.  (Sí, mi gente, extraño mucho tiempos como ése cuando yo los escuchaba, fue algo bueno mientras duró.)  Imagino que con el tiempo transcurrido desde que hizo sus pininos, él habrá ganado experiencia para saber cuándo hablar y cuándo no.  Lo único es que él parece haber abusado de esa experiencia, ya que fue poco lo que él habló durante su campaña, que sirviera para aquilatar qué clase de líder será en un futuro.  Y la tarea que tiene por delante al haber sido elegido le va a requerir hablar bastante, directamente y al grano.

Habrá que ver cómo él resolverá la crisis económica actual, sin cometer el mal hábito de sus antecesores políticamente afines, de desvestir a un santo para vestir a otro (o sea, tratar de “cuadrar” los presupuestos gubernamentales mediante préstamos—algo de lo que yo siempre he estado y estaré en contra).  Habrá que ver cómo resolverá el problema de las agencias públicas afectadas por la pérdida de sus servidores públicos, sin crear un problema mucho más grave que el que se pretendió resolver (si es que lo hubo en realidad, porque hasta yo me estoy cuestionando eso mientras escribo).  Habrá que ver cómo detiene la ola delictiva que hace que tengamos que mirar más a menudo por encima del hombro.  Habrá que ver cómo él piensa restaurar la confianza del pueblo en su gobierno, cómo piensa reconstruir los puentes rotos por la arrogancia e insolencia de quienes se sienten que por estar en el poder, pueden imponer su ley y sus normas sin que nadie les cuestione ni les oponga resistencia.

Habrá que ver si el futuro incumbente hará algo que no sea quedarse callado ante semejantes retos.  Los mismos ciudadanos que lo eligieron para asumir esa posición (y vuelvo a insistir que yo no estoy entre ellos—pero aun así, pienso estar pendiente de lo que él haga) no deben exigir menos que eso.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN DE UNA ENTRADA ANTERIOR: Por cierto, el viernes 9 de noviembre de 2012 culminó el caso civil en contra de los agentes de la Policía de Puerto Rico que se vieron involucrados en el incidente de agosto de 2007 en el que uno de ellos mató de 4 disparos al ciudadano Miguel Cáceres, mientras otro ciudadano grababa lo ocurrido en un vídeo que le dio la vuelta al mundo.  Y culminó de una manera que no creo que la hayamos visto anteriormente, cuando se le otorgó a los familiares del occiso la suma de US$11’500’000 como compensación.  ¡Once y medio millones de dólares!  Once y medio millones de dólares que no le devolverán la vida a Miguel Cáceres, ni podrán borrar el dolor que lleva 5 años marcando la vida de su familia—y tal vez no podrán ni mitigar el impacto emocional en la vida de la niña cuyo quinceañero iba a ser acompañado por el desfile de motocicletas del occiso.  Peor aún, once y medio millones de dólares que tal vez ni hagan mella en el esfuerzo que debía haberse iniciado hace rato por sanear la Policía de Puerto Rico de aquellos elementos que deshonran el uniforme y la placa, y que están en todos los niveles de su jerarquía.  Pero aun así, yo creo que esos once y medio millones de dólares deben servir de advertencia para todos los miembros de la Policía: a los buenos—y a mí me parece (aunque use el odioso cliché) que son los más—para que procuren siempre desempeñarse con prudencia, dignidad y respeto, y a los otros… para que sepan lo que puede suceder si no actúan con cuidado.


LDB

Una confesión

Amigas y amigos, mi gente, quiero comenzar la entrada haciendo una confesión…

(NO, no es lo que ustedes están pensando si es que creen que voy a meterme a… esteeeeeeeeee… a ponerme con “esas cosas” después de viejo…)

En serio ahora: las últimas semanas han sido para mí un tiempo en el que me ha atacado un virus: el virus del desánimo, la decepción, el cansancio con la “jaibería” que nuestros políticos nos regalan a diario, con esa desfachatez con la que se nos falta el respeto a quienes les dimos la encomienda de gobernar responsablemente—total, para arrepentirnos después de haber dejado esa responsabilidad en las manos quienes no la saben ni la quieren asumir.  Ésa, más otras razones personales, han sido la causa de que no me vean tan a menudo por aquí como desde que comencé a escribir este blog a finales de 2003.  Durante este tiempo ha habido ocasiones en las que me he quedado sentado frente a mi computadora, mirando fijamente la copia de la plantilla descargada a mi Windows Live Writer™ (esta hermosa plantilla “Mystique” que uso al momento en que escribo esto para WordPress.com), pensando si de veras valía la pena escribir algo que reflejara mi sentir sobre los acontecimientos más interesantes de la semana sin sonar repetitivo.  (¿Les conté en alguna ocasión sobre la mañana aquélla en la que me quedé mirando la ropa de mi armario durante media hora, ponderando si valía la pena salir a la calle a trabajar?  Si no, algún día lo haré—quedan advertidos.)

Es en momentos como éste cuando aparecen (por intervención divina o por casualidades de la vida, dependiendo de quien de mis lectoras y lectores crea o no—y con perdón de los que no creen, yo sí creo) palabras que ayudan a recuperar el aliento, que ayudan a retomar el rumbo que uno se ha decidido a caminar.  Y quiero tomarme la iniciativa de reproducir aquí esas palabras:

“Toda esta situación que apabuya (sic) el cerebro ha prolongado mi falta de ánimo para escribir, ya en parte superada mi gran tristeza de los pasados meses.  Al parecer algo similar le está pasando a un número de blogueros y blogueras que casi no escriben sobre lo que ocurre o publican sobre asuntos sin importancia local.  Prometeo dice, con razón, que los boricuas nos encontramos en estado de estupor.

“Por su parte, Siluz, al celebrar los 5 años de Escribiendo en voz alta nos recuerda en la cita de Graham Greene que: ‘Escribir es una forma de terapia.  A veces me pregunto como se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana’.

“No… el 2012 no pinta nada bien.  Pero quiero (y espero) seguir escribiendo, para sobrevivir y salir del estupor.”

(" El 2012: más engaños, corrupción e impunidad. Pero sigamos escribiendo. " Sin Mordazas, por Ivonne Acosta Lespier, 31 de enero de 2012.)

Sí, a mí también me ha atacado últimamente esa sensación de estupor que describe Prometeo en su entrada, según Ivonne lo recoge en la suya propia.  Pero entonces leo las palabras de Graham Greene que Siluz cita en su entrada (de nuevo, según las recoge Ivonne) y me pongo a pensar: Se supone que ésa la manera en la que he pensado este blog desde que lo comencé a finales de 2003, ¿no?  Como una terapia para escapar—de la manera en la que mejor pueda—de la realidad que veo todos los días en Puerto Rico.  Como una manera de comunicarle al mundo mi sentir sobre las cosas que están mal en mi propio país—y créanme, amigas y amigos, mi gente, cuando algo está mal, no me importa que lo haya hecho un Juan de los Parlotes cualquiera o que lo haya hecho el más encopetado señorón: simple y sencillamente, lo que está mal está mal, y hay que denunciarlo, y hay que alzar la voz para que se sepa que está mal y que eso no debe volver a suceder, hay que llamar las cosas por su nombre.  PUNTO.  Eso no admite términos medios.

(Eso sí, a juzgar por la clase de entrada que la gente busca a menudo cuando visita mi blog, tengo que hacer algunas excepciones… Confundido ¡pero ya ése es otro tema!)

Es más: Yo creo que luego de leer esa cita del blog de Ivonne (“featuring” Prometeo y Siluz—para que la cita tenga “flow”, ¿me entienden?), me siento que tengo nuevos ánimos, que puedo retomar mi camino, aunque me encuentre con los paisajes desoladores de siempre, con el pillaje oficial de siempre, con la “gansería” de siempre, con las faltas de respeto con las que otros se tratan de burlar de nosotros siempre.  Y creo que es eso lo que voy a hacer ahora.  Yo también seguiré escribiendo, porque yo también quiero sobrevivir.  PUNTO.

¡Y vamos a dejarlo ahí—por el momento!

LDB