Visto en las redes hoy… ¡Ay, por favor!

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¡Ooooooooootraaaaaaaaaa para el canal de los dedos en forma de “V”!

Pero díganme una cosa, amigas y amigos, mi gente, ¿qué carajo cuál es el mérito o méritos de esta señora para que le dediquen una fecha?  A lo mejor es que puede resolver una demanda en sólo media hora—menos tiempo que lo que le ha tomado al Departamento de Justicia de Puerto Rico, diz que “esclarecer” el asesinato del niño Lorenzo González (casi 6 años a la fecha en la que ocurrieron los hechos).  Entonces, si hubiera sido por ella, a lo mejor se habría hecho justicia hace rato…

Pero entonces, pregunta que me hago, ¿qué vendrá después de esto?  ¿Postularse en un futuro (¿no muy lejano?) para un puesto electivo?  ¿Una candidatura como la del “entertainer” que quiere convertir a los EE.UU. en un “reality” que camina?  (¡Que comoquiera lo es! Guiño)  Y eso, que se dice que la candidatura de ese innombrable surgió como un chiste de sobremesa… ¡bastante graciosito que está saliendo el chiste!

Que me disculpe la “homenajeada”, pero en lo que a mí se refiere, estoy denegando esta petición.  ¡He dicho!…

Y antes de que se me pegue lo de despedirme como ella… ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien y sean personas razonables.

Yo soy Luis Daniel Beltrán… ¡y yo apruebo esta entrada!

(Y por cierto, el original de esta entrada fue creado en WordPress para Android.)

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Ya verás, Puerto Rico, ya verás…

Captura de pantalla (modificada para eliminarle la publicidad que no viene al caso) de la entrada que escribí en TwitLonger el 18 de octubre de 2014, al día siguiente de producirse los despidos en el departamento de noticias de Univisión-Puerto Rico (WLII-DT).

Pues sí, amigas y amigos, mi gente, la imagen que encabeza esta entrada es una captura de pantalla (o como dirían en el mismo suburbio sanjuanero donde ocurrió el hecho, un “screenshot”)* de una nota que escribí el pasado 18 de octubre de 2014.  Apenas un día después de ocurrido un evento que aún comenzando noviembre sigue dando de qué hablar.  Pero como no todos ustedes tienen la vista “igual de buena” que yo… afortunadamente, porque la mía no anda muy bien que digamos (pero no es nada que no se pueda corregir con bifocales, así que no se me asusten)… permítanme reproducir abajo lo que dice la entrada (y como es de esperarse, el énfasis que no está en el original es con toda la intención):

“Nota Solidaria

“Mi gente, tengo que sacar un momento para solidarizarme con @MarilianaTorres, @Roberto_FuerzaD y @SusanSoltero, entre otr@s, tras el golpe que representa el cierre de la operación de noticias de @UnivisionPRCuando se cierra un taller de trabajo como éste y se deja en la calle a todo un grupo de comunicadores talentosos, que hacen su trabajo con dignidad y profesionalismo, Puerto Rico pierde mucho.  Es otro ejemplo de por dónde está partiendo la soga en estos tiempos.  Desde aquí le deseo todo lo mejor a estos seres humanos, padres y madres de familia, que se han visto perjudicad@s por la codicia corporativa, y que a dondequiera que les lleve la vida, puedan tener éxito.

“¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

“LDB”

Triste, ¿verdad que sí?  Más de un centenar de empleados, entre periodistas, redactores, videoperiodistas, editores, presentadores (los eufemísticamente llamados “anclas”… ¿será porque algun@ que otr@ de ell@s cae pesad@?), y un larguísimo et cétera.  Tod@s víctimas en medio de lo que el Gabo hubiera llamado la “crónica de una muerte anunciada”, desde que a comienzos de 2014 se eliminaran las ediciones de fin de semana de los mismos informativos que hoy acaban de pasar a mejor vida.  Y para colmo, las razones para la caída de entonces son las mismas para la debacle de ahora, como lo muestra la periodista Sandra Rodríguez Cotto en dos entradas de su blog (he aquí una, y he aquí la otra).

Razones a las que puede añadirse lo que parece ser un enfoque empresarial dentro del cual esos empleados parecen no tener cabida.  Un enfoque que como vimos en una ocasión anterior, igual se aplica en la operación pública sin mucho miramiento.

Un enfoque que por más gestos que traten de hacerse, por más intentos de expresar “buena voluntad”, que se está cumpliendo con la responsabilidad contraída con un pueblo como el nuestro, difícilmente se percibe como algo sincero, como lo muestra este artículo en la revista cibernética 80grados.

Y un enfoque que a la larga podría resultar siendo todo lo contrario a lo que se pretendía lograr en principio, fuese lo que fuese.  En el que sólo por mantener una apariencia de que se está sirviendo a la comunidad en el área de servicio de la emisora, se sustituya el noticiario estelar de la tarde (el que tod@s querían ver al llegar del trabajo a la casa, aunque fuera para sufrirle las mismas payasadas a los políticos del patio y enterarse de cuán mal está el mundo a su alrededor—aunque la atención al mundo que nos rodea sólo se reduzca a una cápsula de un minuto), por un programa de entrevistas de actualidad noticiosa… ¡la veintiúnica carta que dejaron para jugar en esta baraja!  Estrategia que bien podría estar fallando, si no cuenta con el favor del público, como nuevamente lo muestra la periodista Rodríguez Cotto.

Tal vez sea esto un indicio de que alguna reinvención se necesita en los medios de comunicación social y que los mismos tiene que evolucionar con los tiempos, como lo menciona repetidamente la periodista Rodríguez Cotto en las entradas de su blog que estoy citando aquí (y ciertamente, recomiendo encarecidamente que las lean).  Quien sabe, a lo mejor sea esto un llamado a despertar (nuevamente en español de “Guaynabo City”, un “wake-up call”) para estos profesionales de la información—los de hoy y los que vendrán después, si antes no se quitan—, especialmente a que pongan el oído en tierra y se preparen para una marejada de cambios que los puede arropar cuando menos lo esperen.  Total, las cosas no están buenas para nadie en absoluto.  ¡Para nadie!

Mientras tanto, seguiremos viendo cómo la codicia corporativa a la que me refería en mi tuiteo largo de arriba hace que una emisora que ha tenido una trayectoria distinguida, desde sus humildes comienzos en una calle en el distrito Santurce de San Juan** hasta nuestros días… pues, se hunde.  Porque para sacarla a flote, como dicen, se necesitará de “Dios y su santa ayuda”.

Y ahora si, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables, gústele a quien le guste.


* Valga aclararles que la captura de pantalla que encabeza esta entrada fue alterada por mí, a fin de eliminarle los anuncios encima y debajo de la nota, por entender que los mismos no son pertinentes para el propósito de la entrada original.

** Si mis lectores fuera de Puerto Rico me disculpan la digresión, la zona donde ubicó en su momento esa emisora es hoy en día un área venida a menos, plagada de adicciones y prostitución… ¡lo siento mucho, pero hay que decirlo!


LDB

Sí, todavía existen… (Yes, they’re still there…)

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– Posted using MobyPicture.com

OK, se preguntarán por qué está esta foto aquí.  Simplemente me detuve a retratar este teléfono público, el cual está colocado al frente de una mueblería en mi pueblo de Juncos, para poder documentar que los teléfonos públicos todavía existen.  Que alguna vez sirvieron como medio para que la persona que no se podía dar el lujo de tener una línea fija en su casa pudiera tener un medio para comunicarse con sus familiares o con la farmacia o el médico de cabecera, etc.

Por supuesto, ya estos aparatos casi no se ven, y de los que quedan, muchos han sido vandalizados—por quienes no aprecian ni las cosas que tienen a mano ni se preocupan por el bienestar de su prójimo—o la caja que alojaba el aparato está vacía.  Además de que tal vez muchos de los que por lo demás usarían estos teléfonos, tal vez ya usan teléfonos celulares pre-pagados (si es que no se pueden costear un celular post pago).  Pero bueno, así es la marcha del tiempo.

¡Y vamos a dejarlo ahí, que tengo que atender una llamada por mi celular!  Cuídense mucho y sean personas razonables.

P.S.  Y sí, la foto la tomé con mi celular.

LDB

No es el cuento

Torre de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, al atardecer. © Luis Daniel Beltrán-Burgos. Derechos reservados.
Torre de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, al atardecer. © Luis Daniel Beltrán-Burgos. Derechos reservados.

“¿Qué digo yo de mí?  ¿Cuál vida me improviso para ustedes?  ¿La del quíntuple que recita «El duelo de la cañada» o «El brindis del bohemio»?, ¿la del amante empedernido?, ¿la del jugador empedernido?

[…]

“¡El cuento no es el cuento!  ¡El cuento es quien lo cuenta!”

(Parlamentos citados de la cuarta escena de Quíntuples, por Luis Rafael Sánchez [Hanover, NH: Ediciones del Norte, 1985].)

No hago más que citar las palabras del “irremediablemente bello” (según él se describe a sí mismo, que conste) «Mandrake Morrison» para mirar hacia atrás a una tarde a mediados de la década de 1980 (creo que fue en 1986), cuando tuve la oportunidad de ver una representación de los Quíntuples del escritor humacaeño Luis Rafael Sánchez en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.  Por entonces, la tarea de dar vida a estos personajes tan… ¿cómo lo digo?… tan complicados recayó en la actriz teatral y catedrática de “la iupi”, Idalia Pérez Garay, y en el excelente actor puertorriqueño Francisco “Paco” Prado* (que tras de la inesperada muerte de este último, años más tarde de aquella tarde, fue sustituido—también con gran éxito—por el también actor teatral y catedrático de “la iupi”, José Félix Gómez).  A Idalia le correspondía—y entiendo que le ha seguido correspondiendo en reposiciones ulteriores—interpretar a las tres féminas de esta progenie peculiar, mientras que a Paco (y ulteriormente a José Félix) le tocaron en suerte los dos varones, más el que lo habría hecho posible (¿me entienden?), “el divo” «Papá Morrison» (cuya escena es la sexta y última de la obra).

Había que ver con qué deleite y maestría se manejaba Paco por el escenario, navegando entre el patético «Baby Morrison», jaula en mano en eterna búsqueda de su gato «Gallo Pelón», el “irremediablemente bello” (¡y dale, que es tarde!) «Mandrake Morrison» y “el divo” «Papá Morrison».  Como si Sánchez hubiera escrito la obra pensando en él… aunque como Sánchez lo ha expresado en varias ocasiones desde entonces (por ejemplo, en este artículo de “En Rojo” de 2011 [en PDF], que encontré en la fuente en este enlace), la obra fue escrita pensando precisamente en Paco Prado.  Y aunque a su salida del escenario en aquella tarde, no bien pasados unos segundos después de pronunciar sus líneas sobre “el cuento” (precisamente las que cito arriba), se golpeó accidentalmente en el costado derecho con una pieza de utilería (y aún recuerdo el susto que pasamos quienes estuvimos presentes cuando eso sucedió), regresó ulteriormente como todo un PROFESIONAL para la última escena, para recordarnos al final—tanto él como su compañera de escena—lo que es verdaderamente el teatro, esa maroma de complicidad entre el público y los actores para crear una magia hermosa.  Y aún décadas más tarde, a mí me alegra haber sido parte de esa maroma de complicidad.

Por lo menos, la de esa tarde.

Pero a lo mejor ustedes—amigas y amigos, mi gente—se están preguntando a qué viene que yo saque del baúl esta experiencia personal.  (Además del siempre tan necesario desahogo, que conste.)  Pues bien, sucede que esto es lo que me viene a la mente cada vez que oigo tantos de esos cuentos con los que nos vienen a cada rato.

Francamente, hay veces que no estoy seguro de cuál es la “vida” que se está improvisando en esos cuentos.  La del optimista empedernido que nos dice que todo está bien, que se está “salvando” al país de una debacle económica, a pesar de que la realidad (la de que los inversionistas, principalmente los estadounidenses, siguen desconfiando de la capacidad puertorriqueña para cumplir con sus compromisos financieros) dice elocuentemente otra cosa.  O la del que quiere elevar el alma de los puertorriqueños hasta las estrellas, cuando la realidad es que la desilusión y el desengaño son más elocuentes—como la de la familia del niño que inocentemente se habrá dejado utilizar para la propaganda gubernamental de la “isla estrella”, para resultar después que esa misma familia ha tenido que emigrar a Orlando, Florida, en busca de un mejor futuro.  (Y que conste, aunque en una entrada anterior, yo me reafirmé que me quedo aquí para dar mi propia pelea, no le quito ni le añado a su derecho de irse a buscar un mejor futuro.  Total, tod@s tenemos necesidades que satisfacer.  Hasta el mismo Paco Prado tuvo que irse a buscar fortuna en “los niuyores”—¡con el agravante de que por allá le fue mejor que por acá!—, pero ya eso es otra historia.)  O la del que nos dice que está bajando la actividad delictiva en Puerto Rico, sólo para ver cómo decenas de vidas son terminadas de forma violenta (¡hasta 17 en un sólo fin de semana!) y entonces, en lo que luce más como una “perreta”, agarrar la juyilanga y dejarle el canto a alguien que pueda hacer un mejor trabajo.  (Digo, siempre y cuando se lo permita la cultura política que sólo ve la solución por la fuerza, en lugar de ir a las raíces del problema.)

Sí, son muchos cuentos.  Pero ése no es necesariamente el cuento.  Tal vez el [¡YA ESTÁ, NO VOY A REPETIR ESA FRASE AQUÍ!] «Mandrake Morrison» tiene la razón.  El cuento verdaderamente es quien lo cuenta.  Es y ha sido y será siempre el (la) mism@ cuenter@.  Que sea del PNP o del PPD da lo mismo.  Es quien parece vivir en una realidad paralela a la nuestra, en un universo paralelo al nuestro.  Un universo paralelo en el que el país se está salvando de años décadas de malos manejos económicos (de muchos de los cuales no se responsabilizan, ni tocándolos con una vara de 3 metros—o de 10 pies, lo que le dé la gana de que venga primero)’’; en el que la confianza de los inversionistas en la capacidad de recuperación económica de nuestro país nunca estuvo en duda (y quien diga lo contrario es un mentiroso, según esa mentalidad); en el que somos una “estrella” que puede aportar mucho al mundo, que hasta puede enseñar a jugar béisbol a los mismos que inventaron el “baseball”… sin que lo más talentoso de su gente se tenga que ir pa’ otro la’o en busca de suerte.

Son y han sido y serán l@s que pretenden crear una “magia hermosa” que esconda—y que l@s esconda de—la realidad que los demás vivimos a diario.  Son y han sido y serán l@s que pretenden crear una maroma de complicidad entre ell@s y nosotr@s, l@s espectadores/espectadoras que tenemos que aguantarle los cuentos que nos hacen cada día.  Y el precio que nosotr@s, l@s espectadores/espectadoras tenemos que pagar por esa maroma de complicidad se hace cada vez más costoso.

Ésa no es una maroma de complicidad de la que me alegre ser parte.  Pero gústele a quien le guste, ése es el cuento nuestro de siempre.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* NOTA A MÍ MISMO: Cuando tenga un “break”, me gustaría averiguar por qué ca…ramba en la sección de biografías de la Fundación Nacional para la Cultura Popular no se ha incluido una biografía de Francisco “Paco” Prado.  Sea por lo que sea (y espero que no sea por haber hecho su carrera artística en la ciudad de New York), a mí me parece que no se está siendo justo con un SEÑOR ACTOR—así, con mayúsculas—de su excelencia y calibre, que gústele a quien le guste, aportó grandemente a la cultura de nuestro país.  Así que si a quien le compete está leyendo esto y le cae su agüita… séquese primero y póngase en movimiento, ¿OK?)


LDB