Haz lo que yo digo, NO lo que yo hago: Edición “Fuego y Azufre”

OK, pellízquenme los brazos si lo he mencionado anteriormente en este blog.  Pero casi 4 décadas después recuerdo el comentario que me hizo una compañera de estudios en la actual Universidad de Puerto Rico en Humacao, mientras esperábamos el inicio de una clase en el programa de Biología Marina.  La joven, cuyo nombre ya no puedo recordar (aunque sí recuerdo que era del vecino pueblo de Gurabo), pero que era miembro de una iglesia cristiana protestante (hasta donde yo tenía conocimiento), me contaba sobre una situación en la que se había visto un pastor evangélico de su comunidad, en la que enfrentaba algún cargo por un incidente violento, creo que contra una menor de edad.  Puede que yo no recuerde mucho de lo que ella comentó, pero ella hizo un señalamiento que desde entonces llevo grabado en mi cabeza:

“Algunos que dicen ser cristianos son hasta peores que el mismísimo demonio.”

(Y ahora que me doy cuenta, por lo menos en una ocasión mencioné esta anécdota en el blog.  OK, ya está bueno, ¡dejen de pellizcarme, que eso duele!  ¡AAAYYY! Llorón )

Reloj

(OK, mis brazos ya están bien, puedo seguir escribiendo.)

Pues bien, hoy fue una de esas veces en las que me acordé de las palabras de la compañera universitaria de entonces, al ver en mi cuenta de Twitter una noticia en particular.  Una noticia que, queramos o no, nos lleva al trágico evento ocurrido el 12 de junio de 2016, cuando un individuo presuntamente influido por la ideología radical musulmana—la misma que, a mi entender, no es representación fiel de las buenas personas que practican esa religión, y que es detrás de lo que se esconden pandillas de asesinos, como la que se hace llamar “Estado Islámico de Irak y Siria” (o “de Irak y el Levante”) (y sí, eso es ese grupo, y como tal hay que llamarlo, como una pandilla de asesinos que no merece ninguna legitimidad en lo absoluto, ni religiosa ni política)—asesinó a 49 personas—23 de las cuales eran puertorriqueñas—en la discoteca “Pulse” de Orlando, Florida (antes de ser abatido por las fuerzas policiales).  Cuarenta y nueve personas que salieron a divertirse ese sábado por la noche, como cualquiera de nosotr@s lo haría—pero sin pensar que esa diversión acabaría costándoles la vida.

Y no pasaron 4 días desde el trágico suceso, cuando a una persona identificada como pastor evangélico de una localidad en el vecino estado de Georgia se le ocurrió colocar la siguiente expresión en su cuenta de Twitter:

“Been through so much with these Jacksonville Homosexuals that I don’t see none of them as victims. I see them as getting what they deserve!!”

¡Todo porque el escenario de la matanza era un club nocturno frecuentado por—o cuyas actividades están dirigidas a—homosexuales!    (Además de que equivocó el nombre de la ciudad, porque Jacksonville está al norte de Orlando, casi en la colindancia estatal con Georgia.)  Es más, voy a volver a la misma entrada de mi blog que cité hace un momento, porque creo que lo siguiente le cae como anillo al dedo, a éste y a muchos otros a quienes el sayo le cae perfectamente:

“Yo me cuestiono cómo… el dirigente de una congregación religiosa, la clase de persona que debe predicar el amor al prójimo, la paz, la buena voluntad para con los demás seres humanos—sean cristianos, judíos, budistas o musulmanes… sean blancos, negros, hispanos, orientales o nativo americanos… sean heterosexuales, homosexuales, transgenéricos, etc.—, sea la misma persona que predique el odio contra un grupo en particular por su implicación en unos hechos tan nefastos…  ¿… será de los ciegos que se ufanan de algo así como… ‘mi religión/mi Dios/es mejor que tu religión/tu(s) dios(es)’?”

Pero, ¿qué tal si echamos este otro ingrediente en la olla, a ver la clase de guiso que resulta?

“Puede ser que muchos de los que son rápidos para juzgar y para condenar las ‘fallas’ de los demás—pero lentos para perdonar a quienes cometen esas ‘fallas’, lentos para solidarizarse con el ser humano que habita dentro de eso que llamamos ‘pecador (o pecadora)’—queden retratados en una afirmación como la que cito….”*

[…]

“Si alguno de es@s que mencioné arriba viene a decirme que habla de parte de Dios… lo siento mucho por ell@s, pero no se los voy a creer.  Tal vez porque sus corazones encierran otra cosa, porque guardan otro sentir que no es consecuente con la prédica de la paz y el amor, con el ideal de ayudar a quienes sufren, a quienes lloran, a quienes necesitan de nuestro apoyo y solidaridad.  Tal vez porque en realidad, son fieles a otro amo, que no es a quienes tanto dicen ser fieles.”

(* La afirmación a la que me refiero está en: Evangelio según San Lucas, capítulo 16, versos 13–15; citado de la versión Dios Habla Hoy.  México, D.F.: Sociedades Bíblicas Unidas, 1983.)

Pues bien, parece que mi entonces compañera de estudios y yo tenemos razón, muchos años después.

Según esta nota publicada por el portal noticioso Fusion, el mismo pastor evangélico de Georgia que dijo que las 49 víctimas de una ira asesina—y repito, incluidas 23 víctimas puertorriqueñas—recibieron “su merecido” por ser lo que cierto ex-presidente del Senado boricua llamaría “torcidos”, fue arrestado este fin de semana por cargos de acoso sexual simple y agravado, en la persona de un menor de 16 años miembro de su congregación, en hechos ocurridos hacia el año 2010.

¿Alguien tiene una explicación RACIONAL para esto?  Una explicación de por qué una persona que está llamada a predicar la paz, el amor, y más que nada, el perdón de nuestras fallas como seres humanos, busca satisfacer a escondidas los impulsos carnales que tanto le critica y condena a otr@s.  ¡Así cualquiera!  De un lado, condenando los impulsos carnales que—según él—llevaron a los 49 de “Pulse” a recibir el “castigo de Dios”, mientras que del otro lado, cediendo a esos mismos impulsos carnales.

Tal vez le cae perfectamente ajustado el sayo del que sirve a los 2 amos.

Tal vez conviene repasar algo que escribí anteriormente sobre las personas no heterosexuales (o sea, homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales y transgénero), las mujeres víctimas de violencia de género y los inmigrantes ilegales:

“Y estos tres sectores, entre tantos sectores marginados de nuestra sociedad, acabarán como objeto de la ignorancia, el odio y la ira de gente a la que describí en una ocasión anterior como ‘quienes creen ser mejores hijos de Dios que los demás’, como ‘personas bañadas de «rectitud» de arriba para abajo’—sin dar precisamente los mejores ejemplos de esa rectitud que tanto ostentan.  Y acabarán pagando los platos rotos de quienes no se atreverían a enfrentarse a un simple reto que los ponga en evidencia, a ver si demuestran los valores que tanto le exigen tener a los demás.”

Y lamentablemente, tanto al asesino de la discoteca “Pulse” como al pastor evangélico que quiso pasar por más santo que Dios, les cae perfectamente ese sayo.

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien y sean personas razonables.

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Visto en las redes sociales hoy: Guau, Guau, snif, snif

Amigas y amigos, mi gente, ¿ustedes pueden creer una cosa como ésta?  Que sea materia de interés para la prensa de Puerto Rico que los perros se pongan… esteeeeeeeeee … con fresquerías.  Me imagino que llegaremos al punto en el que hasta los políticos y las figuras de la farándula (total, no hay mucha diferencia entre unos y otros) haya que preguntarles si su perro le huele el… esteeeeeeeeee… “el d’eso”.

Es más, propongo que en alguno de los debates con los candidatos a la gobernación de Puerto Rico, se le pregunte sobre ese particular.  A mí me interesaría saber cómo contestarían sobre un tema así de apremiante para el país. 😛

En cuanto a mí se refiere… ¡me alegro de no tener mascotas en mi casa en este momento!

¡Y vamos a dejar ese “d’eso” ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien y sean personas razonables.

(Y mejor me doy prisa, porque ese perro que está allí me está mirando medio raro… 🐶) 

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Visto en las redes hoy – ¡Y va a seguir!

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Bueno, esta gente de Telemundo Puerto Rico, ¿va a seguir?  Y además, ¿llamar a los bomberos para eso?  Yo me imagino que eso le habrá pasado a la dama por no acordarse de dónde deja sus llaves.

(Es más, no le recomiendo a ella que tome “Memory Power“, porque seguramente se le va a olvidar dónde guardó el frasco…)

Enigüei, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien y sean personas razonables.

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Visto en las redes sociales hoy

Mi gente, olvídense por un momento de las noticias de New York y de lo nuevo de Eva L.  A continuación, les presento… (repique de tambores, por favor)… ¡la gran noticia de la hora!

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La verdad es que eso me ha dejado con la boca abierta Sorpresa … ¡del asombro, no sean malpensad@s!  Guiño  Yo no quiero ni imaginar… esteeeeeeeeee… cómo es que le funcionará ese d’eso  biónico al individuo.  Tremenda noticia para empezar el año, mi gente.

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien y sean personas razonables.


Por cierto, en las salvedades (“disclaimers”) que se hacen en los comerciales del tipo de medicamento para tratar a aquellos que no… esteeeeeeeeee… no pueden competir en ese “deporte”, dicen que se debe buscar ayuda médica si “el efecto” dura más de 4 horas.  (No tengo que decirles cuál es “el efecto”, ¿o sí?)  Pero imaginen que a este individuo… ¡ejem!… se le queda “estoqueao” más de 4 horas.  Y entonces, ¿a quién acudirá?


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Ya verás, Puerto Rico, ya verás…

Captura de pantalla (modificada para eliminarle la publicidad que no viene al caso) de la entrada que escribí en TwitLonger el 18 de octubre de 2014, al día siguiente de producirse los despidos en el departamento de noticias de Univisión-Puerto Rico (WLII-DT).

Pues sí, amigas y amigos, mi gente, la imagen que encabeza esta entrada es una captura de pantalla (o como dirían en el mismo suburbio sanjuanero donde ocurrió el hecho, un “screenshot”)* de una nota que escribí el pasado 18 de octubre de 2014.  Apenas un día después de ocurrido un evento que aún comenzando noviembre sigue dando de qué hablar.  Pero como no todos ustedes tienen la vista “igual de buena” que yo… afortunadamente, porque la mía no anda muy bien que digamos (pero no es nada que no se pueda corregir con bifocales, así que no se me asusten)… permítanme reproducir abajo lo que dice la entrada (y como es de esperarse, el énfasis que no está en el original es con toda la intención):

“Nota Solidaria

“Mi gente, tengo que sacar un momento para solidarizarme con @MarilianaTorres, @Roberto_FuerzaD y @SusanSoltero, entre otr@s, tras el golpe que representa el cierre de la operación de noticias de @UnivisionPRCuando se cierra un taller de trabajo como éste y se deja en la calle a todo un grupo de comunicadores talentosos, que hacen su trabajo con dignidad y profesionalismo, Puerto Rico pierde mucho.  Es otro ejemplo de por dónde está partiendo la soga en estos tiempos.  Desde aquí le deseo todo lo mejor a estos seres humanos, padres y madres de familia, que se han visto perjudicad@s por la codicia corporativa, y que a dondequiera que les lleve la vida, puedan tener éxito.

“¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

“LDB”

Triste, ¿verdad que sí?  Más de un centenar de empleados, entre periodistas, redactores, videoperiodistas, editores, presentadores (los eufemísticamente llamados “anclas”… ¿será porque algun@ que otr@ de ell@s cae pesad@?), y un larguísimo et cétera.  Tod@s víctimas en medio de lo que el Gabo hubiera llamado la “crónica de una muerte anunciada”, desde que a comienzos de 2014 se eliminaran las ediciones de fin de semana de los mismos informativos que hoy acaban de pasar a mejor vida.  Y para colmo, las razones para la caída de entonces son las mismas para la debacle de ahora, como lo muestra la periodista Sandra Rodríguez Cotto en dos entradas de su blog (he aquí una, y he aquí la otra).

Razones a las que puede añadirse lo que parece ser un enfoque empresarial dentro del cual esos empleados parecen no tener cabida.  Un enfoque que como vimos en una ocasión anterior, igual se aplica en la operación pública sin mucho miramiento.

Un enfoque que por más gestos que traten de hacerse, por más intentos de expresar “buena voluntad”, que se está cumpliendo con la responsabilidad contraída con un pueblo como el nuestro, difícilmente se percibe como algo sincero, como lo muestra este artículo en la revista cibernética 80grados.

Y un enfoque que a la larga podría resultar siendo todo lo contrario a lo que se pretendía lograr en principio, fuese lo que fuese.  En el que sólo por mantener una apariencia de que se está sirviendo a la comunidad en el área de servicio de la emisora, se sustituya el noticiario estelar de la tarde (el que tod@s querían ver al llegar del trabajo a la casa, aunque fuera para sufrirle las mismas payasadas a los políticos del patio y enterarse de cuán mal está el mundo a su alrededor—aunque la atención al mundo que nos rodea sólo se reduzca a una cápsula de un minuto), por un programa de entrevistas de actualidad noticiosa… ¡la veintiúnica carta que dejaron para jugar en esta baraja!  Estrategia que bien podría estar fallando, si no cuenta con el favor del público, como nuevamente lo muestra la periodista Rodríguez Cotto.

Tal vez sea esto un indicio de que alguna reinvención se necesita en los medios de comunicación social y que los mismos tiene que evolucionar con los tiempos, como lo menciona repetidamente la periodista Rodríguez Cotto en las entradas de su blog que estoy citando aquí (y ciertamente, recomiendo encarecidamente que las lean).  Quien sabe, a lo mejor sea esto un llamado a despertar (nuevamente en español de “Guaynabo City”, un “wake-up call”) para estos profesionales de la información—los de hoy y los que vendrán después, si antes no se quitan—, especialmente a que pongan el oído en tierra y se preparen para una marejada de cambios que los puede arropar cuando menos lo esperen.  Total, las cosas no están buenas para nadie en absoluto.  ¡Para nadie!

Mientras tanto, seguiremos viendo cómo la codicia corporativa a la que me refería en mi tuiteo largo de arriba hace que una emisora que ha tenido una trayectoria distinguida, desde sus humildes comienzos en una calle en el distrito Santurce de San Juan** hasta nuestros días… pues, se hunde.  Porque para sacarla a flote, como dicen, se necesitará de “Dios y su santa ayuda”.

Y ahora si, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables, gústele a quien le guste.


* Valga aclararles que la captura de pantalla que encabeza esta entrada fue alterada por mí, a fin de eliminarle los anuncios encima y debajo de la nota, por entender que los mismos no son pertinentes para el propósito de la entrada original.

** Si mis lectores fuera de Puerto Rico me disculpan la digresión, la zona donde ubicó en su momento esa emisora es hoy en día un área venida a menos, plagada de adicciones y prostitución… ¡lo siento mucho, pero hay que decirlo!


LDB