El espectaculo mas grande del mundo… o por lo menos, de Puerto Rico

¡Hola, mi gente!

Tal vez les sorprenda que lo que voy a tratar hoy venga con un atraso pequeñito… OK, tienen mucha razón, yo no llamaría a una semana un “atraso pequeñito”.  Pero por lo pronto, síganme en esto.

Hace exactamente una semana, en la edición dominical de El Nuevo Día, leí un artículo que me llamó mucho la atención, porque retrata de manera breve pero precisa un fenómeno propio de la cultura política en general—no digo yo puertorriqueña únicamente.  Se trata de la afición de las clases políticas—se llamen PNP, PPD, PIP o como se llamen—de distraer la atención de los graves problemas que se viven en el país hacia lo que me parecen más bien “nimiedades”.  (Yo preferiría algo más fuerte como “estupideces”, porque lo son, pero vamos a dejarlo así.)  En el artículo se compara la situación puertorriqueña con la trama de la película de Barry Levinson, Wag the Dog (1997) (estelarizada por Dustin Hoffman y Robert De Niro), en la que un relacionista público y un productor de Hollywood hacen un junte para “fabricar” una guerra en Europa, a fin de distraer la atención del pueblo estadounidense de un escándalo sexual en el que está implicado el presidente de “la gran nación americana”.  (Por supuesto, si alguna vez en Puerto Rico se pudo “fabricar” con éxito un candidato político, “fabricar” una guerra en Estados Unidos no debe ser muy difícil…)

(Ah, y cualquier parecido entre esa película y la escandalosa situación en la que estaba involucrado un conocido presidente estadounidense—¿he mencionado nombre yooooooooo?—justo para la fecha en la que estrenó esa película… pues, una de esas “casualidades de la vida”…)

Y aun si éste no fuese el mismo caso, cualquiera diría que los puertorriqueños estamos en medio de un gran espectáculo, un circo de tres pistas en el que acróbatas, trapecistas, temerarios traga espadas, payasos y un montón de animales, hacen lo indecible por distraernos de los problemas y situaciones de la vida diaria (situaciones que en gran medida, han sido provocadas por muchas de estas “estrellas”).  Basten tal vez algunos botones de muestra:

  1. En una de las tres pistas, vemos un partido político cuyo liderazgo se empeña principalmente en adquirir el poder por el poder mismo, enfrascado en una trifulca por ver quién es el líder más poderoso, “el más hombre entre los hombres”, el que no acepta ser plato de segunda mesa.
  2. En otra pista está un partido político eternamente caracterizado—y hasta paralizado—por su ambivalencia, enfrascado en la búsqueda de una razón de ser, dividido a causa de su ambivalencia entre los que quieren creerse su propia mitología, aun cuando las realidades les golpean severamente en la cara, y los que aspiran a inventar una nueva realidad que—a su modo de ver—les permita crecer y prosperar.
  3. Y en la tercera pista, un partido político que perdió su rumbo mucho tiempo atrás, que alguna vez fue una fuerza política con algún grado de respeto, y que luego de los golpes que la vida le propinó ha quedado reducido a un ente que no es ni la sombra de lo que fue en sus mejores momentos, y que se conforma con depender de ayudas económicas para sobrevivir.

Y todo esto, a la vista de mucha gente buena que milita en estos partidos políticos (y gústele a quien le guste, la hay, y me enorgullece contar con esta clase de gente entre mis amistades—tal vez pocas, pero valiosas), y que siente vergüenza ajena cuando ven los espectáculos vergonzosos a los que se prestan sus supuestos líderes.

A mí, lo que me queda de esto es preguntarme: ¿qué propósito puede tener una clase política para conducirse de esta manera?  ¿Será para pregonar su estupidez a los cuatro vientos?  ¿Será simplemente porque les gusta que hablen de ellos—bien o mal, pero que hablen?  ¿Será que en realidad no saben cómo manejar una situación tan delicada como la que se vive hoy en día, con una delincuencia sin freno, con una crisis económica acentuada por los recientes despidos en el gobierno (y los que faltan… ¡huy!), con una infraestructura que sin el mantenimiento adecuado puede causar una crisis de proporciones graves?

¿Será que a nuestros líderes políticos, nada de eso les importa?  No sé, pero yo creo que debería importarles alguna vez… y espero que eso no sea cuando tengamos que enfrentar las consecuencias de la falta de responsabilidad, y entonces sea tarde para hacer algo.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.


P.S.  Lógicamente, no puedo pasar por alto lo ocurrido el sábado 27 de febrero de 2010 a las 03:34 UTC –03:00 en el sudoeste de Chile (o si lo quieren en hora de Puerto Rico, 02:34 UTC –04:00), cuando un terremoto de magnitud de 8.8 se dejó sentir frente a la costa de Maule, a 200 millas (325 kilómetros) al sudoeste de Santiago de Chile.  (Vea el resumen del evento según la información levantada por el Inventario Geológico del Departamento de lo Interior de los Estados Unidos, USGS, en sus versiones en español y en inglés.)  Al momento en el que escribo esto, se siguen viendo en los medios de prensa las imágenes de la devastación que dejó este terremoto, del que se ha dicho que fue cientos de veces más poderoso que el terremoto del 12 de enero pasado en Haití (con una magnitud de 7.0).  Sin embargo, hay quien dice que el saldo mortal del evento de Chile (alrededor de 500 muertos al momento en que escribo esto) podría ser menor que el de Haití (que ya debe ir por el medio millón) y que en el caso de Chile, sus habitantes estuvieron un tanto mejor preparados que los de Haití—por no hablar de las construcciones y la infraestructura.  Yo no creo que las cosas sean tan malas como para pensar que el mundo se esté acabando (o que vaya a acabarse dentro de un par de años, como algunos alarmistas y charlatanes insisten en decir a cada rato).  Pero experiencias como éstas nos deben llevar a reflexionar en lo frágil que es la vida, en que todo lo que nos ha tomado toda una vida construir puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.  Tal vez desgracias como ésta nos sirvan de lección para apreciar lo que tenemos, lo que en verdad vale, que es la vida.  No hay otra alternativa.  Mientras tanto, desde aquí va mi apoyo y solidaridad con las víctimas del terremoto de Chile, y mis mejores deseos de que puedan superar esta crisis.  ¡Que así sea, mi gente!


LDB

Una Relacion de Amor y Odio

Hola, espero que tod@s se estén portando bien.  (¡No como yo!)

Como prometí el domingo pasado, hoy voy a tratar el por qué se hace a veces difícil (como seguro se le ha hecho a muchos puertorriqueños) explicarle a la gente de otros países cómo se vive en Puerto Rico bajo las actuales circunstancias políticas.  Traigo el tema a colación, siendo hoy (25 de julio de 2004) el día en que se celebra la implantación de la actual Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, hace unos 52 años.  La forma de gobierno que se esboza en ese documento es de tipo autonómico, en la que Puerto Rico asume control de muchas áreas de su vida, con excepción de aquellas áreas reservadas al gobierno estadounidense, como las comunicaciones, el transporte aéreo y otras.  Además, esta reación política provee para la existencia de conceptos tales como la moneda común (o sea, para quien esté leyendo esto en Ecuador, ya hace rato estamos dolarizados) y la “defensa común” (aunque ya yo quisiera ver al ejército o a la marina defendiéndonos de algún ataque un día de éstos…).

El caso es que en Puerto Rico subsisten tres tendencias políticas bastante disímiles: una tendencia que aspira a que Puerto Rico remache su más-que-centenaria relación política con los Estados Unidos mediante la integración (algunos opositores a esta idea dicen más bien, asimilación) a dicha nación como estado; una tendencia a que se mantenga la presente relación, aun cuando algunos de nosotros pensemos que es ambigua y transitoria (hacia una opción de mayor soberanía); y una tendencia a que Puerto Rico siga el camino de las naciones libres y soberanas del orbe mediante su independencia política y económica.  Las dos primeras tendencias acaparan la mayor parte del favor público (generalmente, 47 ó 48% cada una), mientras que la tercera (que a mediados de los años 1950s llegó a ser la segunda fuerza política del país) prefiere un “premio de consolación” del 5%.  (Y encima de eso, los simpatizantes de la independencia no se llevan unos con otros.  De hecho, recuerdo como si fuera hoy una hoja suelta en la universidad, en la que un grupo acusaba a otro de ser marxista… ¡pero de los de Groucho, no de los de Karl!)

Recuerdo que durante mi estadía en Guayaquil (Ecuador) hace casi dos años, se me hizo un poco difícil explicarle a mi anfitriona cómo era posible que hubiera simpatías en Puerto Rico (país que en sí tiene unos rasgos culturales definidos) por la relación actual o potencial con un país de orígenes históricos y culturales diferentes.  (Para entonces, el ingeniero sobre cuyo secuestro escribí la semana pasada era el líder de los que apoyan la estadidad.)  La mejor explicación que le pude ofrecer a mi anfitriona fue que tal vez a muchos simpatizantes de las dos tendencias principales les faltaba una base filosófica que apoyara sus creencias (que habrá que buscarla con una lupa, en todo caso) y más bien estaban interesados en los beneficios económicos que pudieran derivar de dicha relación política.  (Y aunque sea un poco duro de decir, esto se extiende también a varios de los simpatizantes de la independencia.)  ¿Será algo así como Yankee, go home (and take the Navy with you), but leave us your money!?

Yo quisiera pensar que aún hay posibilidades de crear conciencia en los puertorriqueños, una conciencia que permita trascender las pequeñeces que vivimos todos los días, que permita mirar más allá de qué político me pueda conseguir más dinero para asistencia económica estadounidense (de la que algunos abusan, como si no tuvieran sentido de responsabilidad), o de quién es el que más roba, o quién es el mayor bravucón, o si ocurrieron actos corruptos y el gobernador de turno “lo sabía”…

(¿O será que a alguien más le conviene que los puertorriqueños nos estemos “arrancando las cabezas” por idioteces?)

Mientras tanto,

ESTA SEMANA (2004-29): Una mujer que no tiene NADA que ponerse (literalmente)…  Eva no fue el único ser humano tentado por la serpiente…  Aprenda en pocos minutos a hablar Náhuatl (aunque ni usted ni yo seamos mexicanos)…  Mensajes motivacionales que usted NUNCA verá en su lugar de trabajo…  Errores y horrores de los resumés…  En la ciudad de Nueva York, un turista precavido vale por dos…  Un anciano judío hará LO QUE SEA por recaudar fondos para Israel…  Y…  Un general retirado recluta a su antiguo valet… ¡sin saber el lío que se ha buscado!  (http://espanol.geocities.com/luisdaniel101/humor/index.htm)

OK, ahora sí los dejo.  Pórtense bien, ¡porfa!  Bye!

LDB