Y luego preguntan, ‘¿por que nos quejamos?’

Yo no puedo creer esto, amigas y amigos, mi gente.  De un tiempo a esta parte, se ha estado dando un descontento con el proceder de la administración gubernamental de turno,  y la respuesta oficialista a ese descontento es hacer como si el mismo no tuviera motivo, como si no hubiera razón para quejarse.  Veamos.

Si se le plantea al máximo ejecutivo de las emisoras públicas de Puerto Rico, Israel “Ray” Cruz (el mismo que hace un año vació prácticamente todo su departamento de noticias), que las transmisiones televisivas de las actividades de apertura y clausura de los Vigesimoprimeros Juegos Centroamericanos y del Caribe (Mayagüez 2010)—los cuales culminaban el día en que escribo esto, luego de dos semanas de bastante actividad (incluida una que mencionaré un poco más abajo en la entrada, si tienen la paciencia de seguir conmigo hasta allí)—fueron una soberana porquería y no contaron con la calidad que se espera de un evento de trascendencia mundial, lo más seguro es que el ejecutivo replique:

  1. Que la transmisión sí fue de alta calidad, y que se utilizaron los más recientes adelantos de la televisión digital, y
  2. Que no hay razón alguna para quejarse, a menos que a un allegado de quien se queja no se le hubiera otorgado la producción de un programa televisivo, o que la parte agraviada hubiese sido despedida del elenco de otro programa.

A ver si entiendo esto: Tanto la atracción estelar de la ceremonia inaugural, la cantante Olga Tañón (a cuyo esposo no se le otorgó un contrato para producir un programa estelar sobre las cosas lindas y positivas de los municipios de Puerto Rico), como la respetada actriz y locutora puertorriqueña—y por si se me olvida, ella es además jugadora de golf a tiempo parcial—, Cordelia González, hacen planteamientos válidos, basados en su experiencia con los medios y en su interés de llevarle a Puerto Rico, y a los demás países representados en “Mayagüez 2010”, un espectáculo que haga brillar a Puerto Rico ante la región y ante el mundo.  ¿Y cómo la oficialidad trata esos planteamientos?  ¿Al nivel del betún?  ¿Como si se tratara de un chisme propagado por gente despechada?  ¿Como si las cosas que originan esas preocupaciones no existieran—por lo menos, en el universo en el que vive el directivo de medios?

Otro ejemplo: Se le cuestiona al alcalde de Barceloneta (municipio costero en el norte de Puerto Rico) sobre su operativo de eliminar una serie de ‘estorbos’ en la zona costera—entre los que está una comunidad pesquera cuyo único “delito” es procurarse su propio bienestar, sin tener que estarse dejando amamantar por el gobierno—para allanarle el camino a un desarrollo de marinas y paseos costeros, lo más seguro es que el incumbente municipal conteste:

  1. Estableciendo que el proyecto en cuestión es para “proteger” la costa y los bienes públicos en la misma, y que se pretende preservar las áreas de alta sensibilidad ecológica (como las playas de anidamiento de tortugas marinas en peligro de desaparecer), histórica y cultural (como una serie de cuevas que poseen petroglifos de nuestros pobladores precolombinos), y
  2. Que todo está bien, que no hay motivo para quejarse, y que quien se atreva a llevarle la contraria, específicamente la líder comunitaria que está ayudando a organizar a los residentes de la villa pesquera, es “una loca”.

Francamente, a mí me da una gran vergüenza cuando oigo o veo que los que se hacen llamar líderes en Puerto Rico se rebajan al nivel de la alcantarilla—muy a diferencia de las víctimas de su ira.  Y ciertamente al incumbente en cuestión, Sol Luis Fontanes Olivo, se le conoce un historial de rebajarse a ese nivel cuando no tiene argumentos para rebatir, o cuando se ve en medio de una situación peliaguda.  (Y si alguien todavía lo duda, vea en la noticia enlazada arriba cómo este alcalde maltrató de palabra—alegadamente—a un pescador cuya propiedad fue expropiada.  O si quiere, échese un poco hacia atrás en el tiempo, hasta llegar a donde les presento a este mismo alcalde en el contexto del famoso—más bien, infame—incidente de los perros realengos arrojados por un puente.)

Es más, si me permiten una nota personal y sin que me quede nada por dentro: Yo conozco personalmente a la líder comunitaria a la que este individuo (y yo lo siento mucho, pero el título de “Alcalde” reviste cierta dignidad que no quiero manchar al aplicarlo a este señor) quiso injuriar públicamente, la Sra. Laylanie Ruiz Olmo.  Ella fue en su momento una compañera de trabajo en el DRNA.  Durante el tiempo que estuvo trabajando con nosotros, a mí me constó su seriedad, su capacidad profesional y su dedicación a la protección del medio ambiente y los recursos naturales.  Por eso, yo no tengo razón alguna para creer que ella no esté actuando en defensa de una comunidad que ve amenazada su supervivencia.  Pero sobre todo, creo que tanto ella como la comunidad a la que representa, tienen algo que no se puede comprar… y ese algo se llama dignidad.

¿Podrá decir lo mismo el ocasionalmente destemplado primer ejecutivo municipal?  ¿O será que quien(es) esté(n) detrás del desarrollo propuesto le tiene(n) a él un precio puesto?  Por aquello de que todo se compra, todo se vende…

Pero volvamos al planteamiento inicial.  Si se le plantea al gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, que algunas de las más de 1500 escuelas del sistema educativo público de Puerto Rico no están preparadas en su planta física, o en su dotación de maestros o directores para el inicio del nuevo año escolar 2010–2011 (¿no les parece que están escuchando el mismo disco rayado de siempre?), y que las organizaciones magisteriales amenazan con realizar paros y manifestaciones de protesta al inicio del primer semestre escolar, el primer ejecutivo responde que:

  • ¿Para qué las protestas de las organizaciones magisteriales, si las más de 1500 escuelas de Puerto Rico estarán listas para el comienzo de las clases del primer semestre?  Todo está bien, no hay de qué quejarse.

La verdad es que oigo una expresión como ésa y no sé si estoy en el planeta Tierra o si estoy en un universo paralelo.  ¡Qué horrible!

Es más, déjenme salirme de ese tema para volver al de “Mayagüez 2010” como lo prometí arriba.  En la segunda de las dos semanas de la fiesta deportiva—que contratiempos aparte, resultó ser muy exitosa—, la noticia más importante no fue el desempeño de las distintas delegaciones deportivas, sino el hecho de que se reportara un ataponamiento en las tuberías sanitarias de la Villa Centroamericana… ¡causado por la disposición de ‘miles de condones’!  Como el proverbial árbol caído, de esta noticia todo el mundo hizo leña… especialmente los “reporteros estrellas” de El Ñame, quienes sugieren que los miembros masculinos (como dicen en inglés, pun intended!) de las delegaciones presentes tomen un curso ‘educativo’ a ese respecto.  Por supuesto, los organizadores de “Mayagüez 2010” buscaron justificarse diciendo que todo estaba bien, que no había necesidad de quejarse y que el problema se había resuelto, aunque ulteriormente no quisieron dar cara a la prensa y dar explicaciones más comprometedoras.

Pero no deja de darme gracia el que tantos atletas masculinos hayan querido… esteeeeeeeeee… dar rienda suelta a sus impulsos “competitivos”, descargar todo ese exceso de energía “atlética”, como para poner a prueba la capacidad de todo un sistema sanitario para asimilar esa carga.  (Además de que debe haber mejores maneras para disponer de…  No, por favor no hagan caso a lo que acabo de escribir.)

Pero bueno, no sé ni por qué me quejo.  Todo está bien en este universo paralelo en Puerto Rico.  ¡No hay razón para quejarse, problema resuelto!  Y a todos los atletas masculinos de “Mayagüez 2010”… ¡medalla de látex!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

De Vuelta al Paseo

EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO

San Gerónimo Caribe Project, Inc.;
Firstbank Puerto Rico, Inc.

Apelados-Peticionarios

v.

Estado Libre Asociado de Puerto Rico, representado por el Secretario de Justicia; Junta de Planificación representada por su Presidente; Administración de Reglamentos y Permisos representada por su Administrador, Departamento de Recursos Naturales y Ambientales representado por su Secretario

Apelantes-Recurridos

Hilton International of Puerto Rico, Inc.; Hotel Development Corp.

Demandados
***********************************

CT-2008-04

Certificación

Opinión del Tribunal emitida por el Juez Presidente SEÑOR HERNÁNDEZ DENTON

San Juan, Puerto Rico, a 31 de julio de 2008.

En esta ocasión, nos corresponde resolver una controversia que trasciende las particularidades fácticas del caso de epígrafe. En esencia, debemos determinar si ciertos terrenos ganados al mar mediante rellenos realizados en la entrada de la Isleta de San Juan a mediados del siglo pasado –sobre los cuales actualmente se erige parte del proyecto de desarrollo mixto comúnmente conocido como Paseo Caribe- son bienes privados o de dominio público.

Al resolver dicha interrogante, tenemos presente que las obras de relleno en controversia formaron parte de una política urbanista promovida por el Estado durante la primera mitad del siglo XX que resultó en la modificación de una tercera parte del litoral de San Juan y en el asentamiento de diversas zonas históricas del área metropolitana, tales como Puerta de Tierra, Barrio Obrero, Isla Verde, Sabana, Amelia, Ocean Park, Isla Grande, Juana Matos y el Condado. No cabe duda que la clasificación dominical que hoy le otorguemos a las tierras objeto de este pleito tendrá serias consecuencias sobre los derechos propietarios y la seguridad jurídica de las miles de familias que habitan en esas comunidades de San Juan y de otras partes de Puerto Rico con un tracto similar, pues gran parte de éstas también se cimentaron sobre terrenos ganados al mar.

Luego de analizar el derecho aplicable, concluimos que al momento de realizarse los mencionados rellenos era suficiente cumplir con un esquema administrativo para la desafectación de los terrenos ganados al mar. Toda vez que las agencias competentes autorizaron a título de dominio las obras de relleno realizadas en el Coast Guard Parcel en el año 1941 y en el Condado Bay Parcel en la década de los cincuenta, resolvemos que dichos predios son bienes patrimoniales susceptibles de apropiación particular. En vista de que no se desprende de los autos que se presentara prueba sobre error o fraude en la concesión de los permisos correspondientes, y dado que San Gerónimo Caribe Project, Inc. es el titular de los referidos terrenos privados, confirmamos la sentencia dictada por el Tribunal de Primera Instancia.

(Caso CT-2008-04, 31 de julio de 2008, páginas 1–2 [de un total de 146 páginas].  Énfasis añadido.)

íSaludos, mi gente, dondequiera que estén!

Francamente, todavía estoy tratando de entender lo que acaba de suceder.  Y lo que acaba de suceder es que el Tribunal Supremo de Puerto Rico, por voz de su presidente, Hon. Federico Hernández-Denton, ha determinado (pese a la opinión disidente de la Hon. Liana Fiol Matta) que los terrenos del lujoso proyecto residencial conocido como “Paseo Caribe” no constituyen bienes de dominio público del Pueblo de Puerto Rico, toda vez que el gobierno que en su momento debió haber ejercido su autoridad en ese sentido, permitió que se transformaran esos terrenos en unos dedicados a fines particulares.

(Para quienes leen esto fuera de Puerto Rico, si no se acuerdan de lo que trata este caso, les refiero a este mensaje que escribí en junio del año pasado.  Y también a este mensaje de agosto del año pasado.  Y a éste otro, sobre el papelón de “siete machos” representado por un senador estatal en los predios del proyecto.)

La certificación que cito arriba plantea la consideración de un proceso histórico de desarrollo urbano en la zona metropolitana de San Juan, el cual ha producido como resultado la ubicación de una serie de comunidades como las que se mencionan en la cita.  Por supuesto, para el momento histórico en que se da ese tipo de urbanismo, no existía mucho del conocimiento que hoy tenemos sobre riesgos costeros, entre otras áreas, ni existía mucha de la preocupación (o tal vez, conciencia) que existe hoy en día por proteger vidas y propiedades; si hubiera sido así, creo que tal vez muchas de esas comunidades nunca se hubieran ubicado donde hoy están.  Pero como dicen por ahí, “los perros nacen sabiendo”… ¡y lamentablemente no somos perros!

Una cosa que me llama la atención de la certificación emitida por nuestro más alto tribunal es que basa su determinación, entre otros criterios, en un concepto esbozado por dos catedráticos puertorriqueños de Derecho, sobre lo que determina el carácter público de un bien:

[e]l carácter de dominio público de un bien no depende de su naturaleza física o geológica. Lo determinante es su finalidad: el uso público del mismo. De ahí que un bien, originalmente de dominio público, pueda transformarse en bien patrimonial, susceptible de enajenación, si su uso cesa de ser público.

M. Godreau y J.A. Giusti, Las concesiones de la Corona y propiedad de la tierra en Puerto Rico, Siglos XVI-XX: Un estudio jurídico, 62 Rev. Jur. U.P.R. 351, pág. 563 (1993).  (Citado en la página 52 de la Certificación CT 2008-04).

A mí lo anterior me da a entender que las mismas acciones pasadas del gobierno, como parte de la referida política urbanística practicada en tiempos anteriores, llevó a que el uso de esos terrenos cesara de tener un fin público, como lo es el acceso del público a la playa, lo cual lo abrió a ser aprovechado para el disfrute de particulares.  Así que al perder ese carácter, el Estado no puede reclamarlos para un fin público, como se pretende.

Sin entrar en los méritos de la legalidad (o falta de la misma) de la concesión de los permisos para el proyecto (algo que se supone que sea de mi incumbencia, de todos modos), la decisión del Tribunal Supremo resuelve que los terrenos de Paseo Caribe pertenecen a la entidad que está desarrollando el proyecto y no son bienes de dominio público en terrenos ganados al mar.  Sin embargo, en la misma decisión se establece que dicha entidad debe proveer una servidumbre para permitir el acceso al Fortín San Gerónimo del Boquerón, tanto para las obras de mantenimiento que tanta falta le hacen en estos momentos, como para el disfrute del público.  Me imagino que esto último debe ser algo así como un “premio de consolación” para quienes abogan por el libre acceso del público a nuestras playas y facilidades de recreación costera, algo así como un intento de complacer a la mayor parte de la gente la mayor parte del tiempo.

No voy a entrar en las reacciones que siguieron a esta decisión, porque las mismas son tan y tan y tan predecibles que no vale la pena entrar en ellas (para eso están los mensajes míos anteriores que les refiero arriba).  Pero aún sigo creyendo que situaciones como la de Paseo Caribe, bien pueden evitarse que lleguen a un punto en el que la injusticia sea la norma, venga del lado de donde venga.  Como dije en mi mensaje de hace un año,

. . . el caso es que hasta que no se reformen las leyes para prevenir que se repitan situaciones como la que me ocupa hoy, pero más aún, hasta que no se asegure que el proceso gubernamental de concesión de permisos para desarrollo no se preste para la burda manipulación por parte de quienes creen que pueden abusar del resto de nosotros, tendremos que seguir tolerando que cualquiera, con cualquier agravio por más tonto que sea, trate de poner de rodillas a una sociedad civilizada, sin que haya la voluntad de defenderla de quienes creen actuar “por el pueblo”.

(El énfasis lo añadí yo esta vez.)

Y creo que mientras pueda, voy a seguir insistiendo en ello.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB

… y Porque Soy El Mas Macho!

¡Saludos otra vez, mi gente! La cosa es que…

Hay quien dice que las maravillas nunca cesan. No hago más que comentar las “hazañas” del legislador estatal Jorge de Castro Font en mi mensaje del pasado fin de semana, cuando esta semana que acaba de concluir él nos ha dado una muestra visible de por qué se está ganando una antipatía tal en muchos sectores del público. Seguramente ustedes sabrán que el pasado miércoles (12/12/2007), el flamante senador fue a donde se está protestando la construcción de los apartamentos “Paseo Caribe” a la entrada de la isleta de San Juan (isleta que contiene los sectores Viejo San Juan, La Perla y Puerta de Tierra), objeto de controversia por la posibilidad de que los permisos para su desarrollo fueran otorgados ilegalmente y por estar parcialmente en terrenos que bajo las leyes “de tiempos de España” vigentes al día de hoy son un bien común del Pueblo de Puerto Rico (y por ello no se pueden privatizar). Allí, el flamante senador hizo gala de lo que aquí llamamos vulgarmente “peste a guapo” y se vio en una batalla verbal contra varios de los opositores al proyecto, a los cuales tildó de “comunistas”, entre otras lindezas más apropiadas para los tiempos de la guerra fría que para los primeros años del Siglo 21.

Personalmente, yo no soy comunista porque yo no creo en esa ideología (ni siquiera en sus variantes light). Pero de ahí a etiquetar a una persona como “comunista” por oponerse a un proyecto con notables visos de ilegalidad, como si la persona etiquetada fuera un criminal, como si tener una ideología distinta a la ideología oficial fuera un delito, o conviertiera a esa persona en alguien que no debe ser visto(a) en compañía de “gente decente”, como un “enemigo de la sociedad civilizada” al que hay que erradicar de la faz de la tierra a como dé lugar…

Eso como que dice muchísimo de quien aplica esa etiqueta, ¿no? Dice mucho del rechazo a entender y aceptar otras formas de pensar; del fanatismo ciego (al punto de la idolatría) hacia una ideología, en rechazo a todo aquello que se le oponga (como lo escribí la semana pasada); de la inseguridad personal que lleva a muchos de nosotros los seres humanos a actuar con miedo

Total, asumir esa actitud de guapo de barrio, de “aquí mando yo, y tú te callas”, no es de personas sabias. Es más, permítanme citar algo que lo dejará claramente expresado:

El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.
(Proverbios 12:23)

Y bastante alarde que hizo ese senador en el incidente de marras.  Pero bueno, habrá que seguir cargando con gente así por un tiempo más, pero al mismo tiempo, habrá que ponerles el ojo constantemente…

Es más: ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta la próxima!

LDB

Los Portones de la Discordia

Hola, mi gente. ¡Vamos a lo que vinimos!

Hay veces en las que me levanto por un momento de mi escritorio, salgo de mi oficina por unos minutos, y me detengo a contemplar el panorama. Claro, ahora lo que tengo para mirar desde donde trabajo es un paisaje interrumpido por la vía del Tren Urbano de San Juan, pasando a desnivel sobre los terrenos de la Estación Experimental Agrícola de la UPR (específicamente, la instalación conocida como la “Planta Piloto de Ron”), seguido por edificios, parques recreativos, urbanizaciones, cementerios… ¡uy, qué deprimente! Para colmo, el mar que solía calmar mis estados de ánimo en la antigua ubicación de mi oficina está ahora más lejos… Pero bueno, todo sea para mejorar…

La cosa es que en algunas de esas ocasiones me pongo a pensar si el tipo de trabajo que yo hago vale la pena. Si alguina vez se aceptan las recomendaciones que yo hago, basándome en argumentos técnicos sólidos que arrojen luz sobre las consecuencias ambientales que podrían resultar de llevar a cabo un desarrollo propuesto o de utilizar incorrectamente uno de nuestros recursos naturales. Si alguna vez se ponderan, se sopesan cuidadosamente y se incorporan a las acciones que impliquen hacer política pública ambiental en Puerto Rico. Entonces me doy cuenta que no siempre ése parece ser el caso. Y lo peor de todo es que a veces, se toman decisiones sin que necesariamente se consideren las consecuencias de éstas sobre aquellos seres humanos que se verán afectados, de una u otra manera. Y a veces esas consecuencias son preocupantes.

Ejemplo de esto último fue lo que presencié la semana pasada, pero para lo cual hubo un antecedente. Sucede que en uno de los sectores pudientes del área metropolitana de San Juan—conocido como Ocean Park, en las cercanías del aeropuerto internacional Muñoz-Marín—alguien (presuntamente, residentes del sector) colocó una o varias verjas para controlar el acceso a las playas, especialmente en horas de la noche. La premisa de la que me imagino que parten quienes hicieron esta acción es la de ponerle un alto a la ola delictiva provocada (supuestamente) por residentes de un cercano complejo de vivienda pública. Hasta ahí, todo bien.

Pero el problema es que esa acción no le cayó bien a un grupo de interés ambiental, el cual considera que mediante esa acción, los residentes de ese sector están privando al pueblo de su derecho a acceder a las playas afectadas. Para ello, dicho grupo de interés invoca el hecho de que desde tiempos de España (más exactamente, desde la Ley de Puertos de 1886, según implantada en Puerto Rico), se le confiere a las playas de Puerto Rico un carácter público, es decir, que son de todos nosotros en general y de ninguno de nosotros en particular. (Y que conste que ésa es una de las disposiciones de ley que tiene mucha influencia en el tipo de trabajo ambiental en el que me desempeño.)

Así las cosas, dicho grupo de interés ambiental, ante lo que consideró como un atropello, se dirigió a la zona playera de Ocean Park a derribar los susodichos portones, con sierras y otras herramientas. De más está decir que lo sucedido fue intenso, con forcejeos, gritos, empujones, etc. Al final, por lo menos uno de los portones fue derribado… ¡pero el destino de ese portón no terminó ahí!

Y es así como en mi hora de almuerzo, mientras me asomo a la calle para tratar de poner mis pensamientos en alguna semblanza de orden, observo cómo el mismo grupo de interés ambiental que minutos antes había derribado el portón ofensor, trasladó el mismo al nuevo Edificio de Agencias Ambientales de Puerto Rico, y luego de arengar por varios minutos, se dispusieron (en una acción que a mi modo personal de ver, más fue una acción de vandalismo contra la propiedad pública) a empotrar el portón derribado sobre una de las varandas de dicho edificio… Y todo ello, ¡para exhibirse como si hubieran tenido una caza exitosa y tuvieran una presa para ufanarse!

Al observar todo lo que acontecía, pensaba si no era que estaba teniendo una pesadilla, o si lo que estaba viendo era un grupo envalentonado por causa de una mala decisión. Y si así era, ¿qué sería lo próximo? ¿Que para reparar un agravio, aquel sector de nuestro pueblo que se vea afectado tenga que recurrir a la violencia? ¿Que cada vez que alguien en el gobierno tome una decisión sin medir consecuencias, tenga que venir una muchedumbre con mentalidad de “guapetón de barrio” a reclamar responsabilidades?

Esto sí que no le hace ningún bien a nadie. ¡ABSOLUTAMENTE A NADIE!

OK, ya me desahogué un poco. Vamos a otra cosa…

ESTA SEMANA (12–18 DE FEBRERO DE 2007): ASÍ CERRAMOS LA PÁGINA DE ENERO: Conozca cuáles son los distintos tipos de suegra… Cómo cambiar un foco (o sea, una bombilla) según su signo zodiacal… Ahora resulta que el pie derecho es más inteligente de lo que creíamos… Y… Lo último en la autopista informática: ¡Poemas haiku para los usuarios del sistema Windows! Y ECHAMOS PA’LANTE CON FEBRERO: Llega para imponer el orden y la justicia… el héroe… esteeeeeeeeee… ¿quién rayos es ese enmascarado?… Momentos de tensión en el aeropuerto de Londres por un exabrupto de la torre de control… Algo para pensar sobre por qué a las mujeres les gustan los gatos… Y… El relato de la Creación, no como usted y yo lo conocemos… ¡sino como pudo haber ocurrido!

Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”.

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta la próxima, que será la número 200!

LDB

La Mayor de Todas las Peleas

Hola, mi gente, ¿cómo están hoy? Aquí estoy de nuevo, porque lo prometido es deuda…

La semana que acaba de pasar nos ha traído toda clase de noticias. Algunas de ellas tocan de cerca mis intereses profesionales, como cuando trascendió que se estaba iniciando la ampliación de unas instalaciones hoteleras cercanas al Aeropuerto Internacional Luis Muñoz-Marín (asentado en el sector turístico Isla Verde de Carolina, al Este de San Juan para quienes me estén leyendo en otros países). El problema es que las nuevas instalaciones hoteleras propuestas parecen invadir terrenos cuyo carácter es de dominio público, es decir, que le pertenecen al Pueblo de Puerto Rico en general y a nadie en particular (y esa lindeza de nuestras leyes viene “desde los tiempos de España”, ¿OK?). Eso, por no hablar de que esas obras estarían situadas de forma tal que podrían verse afectadas (¡Dios no lo quiera!) por marejadas ciclónicas y hasta tsunamis como el que afectó el Sudeste asiático el 26 de diciembre de 2004. Además, y esto es una de las quejas principales de los ambientalistas, la construcción de dichas estructuras afectaría el balneario público adyacente, el cual recién acaba de ser designado bajo el programa de playas “Bandera Azul”. Añádese a todo eso aparentes vicios en el proceso por el cual se autorizó la construcción del proyecto (de hecho, no me pregunten si ese asunto pasó por el cedazo de mi oficina alguna vez, porque NUNCA fue así), y ahí tienen todos los ingredientes para una controversia que no tiene razón de ser, pero que debe atenderse EN SERIO.

Cerca del lugar que presenta toda esta controversia, el pasado lunes 28 de febrero ocurrió un accidente aéreo cuando una avioneta que llevaba varios pasajeros (mayormente estadounidenses) con rumbo de San Juan (SJU) a las Islas Vírgenes Británicas cayó sobre unos manglares al no poder alzar vuelo como debía. Y si no han tenido oportunidad de visitar las páginas ‘web’ de El Nuevo Día u otros periódicos de Puerto Rico, sepan que la investigación del accidente arrojó… ¡que el avión había sido cargado con combustible de jet (jet-fuel)!… ¡NO ES BROMA! Sucede que el piloto de la nave accidentada hizo que la cargaran con combustible de jet, porque le resultaba menos costoso que el combustible que se usa normalmente para aviones de menor tamaño y envergadura. (Eso sí, les agradeceré que no me pregunten cuál es la diferencia entre un tipo de combustible y otro… acuérdense que yo no soy piloto, sino biólogo de pesquerías y vida silvestre en funciones de planificador, ¿OK?) Ahora bien, lo peor de todo este asunto es que el piloto de la nave accidentada, quien junto con los pasajeros tuvo que ser atendido por los médicos, parece que (como hubiese dicho mi madre, QEPD) las vio malas y no buenas y decidió HUIR (porque ésa es la palabra que le cuadra) antes que verse en medio de una investigación sobre el accidente.

Pero cobardías aparte, la noticia que más ha llamado la atención por las circunstancias extrañas en las que se dio es la del atentado contra la vida del boxeador Joseph Serrano. Y ustedes se preguntarán, ¿y quién es Joseph Serrano? Pues bien, Joseph Serrano es un joven prospecto que apenas se está iniciando en el boxeo en Puerto Rico, luego de una excelente actuación en el olimpismo local. De hecho, su primera actuación fue el sábado 26 de febrero, durante la cartelera que vio el triunfo de Miguel Cotto sobre su rival. Pues bien, la alegría que Serrano pudo haber tenido tras salir airoso en su combate de esa fecha, quedó tronchada apenas 2 días después, cuando alguien le hizo varios disparos a la cabeza y al cuerpo, mientras salía de un gimnasio en la ciudad de Caguas (al Oeste de mi pueblo de Juncos). Durante los pasados días, Serrano ha estado en una condición grave y se llegó a temer que no sobreviviría. Sin embargo, tras una delicada cirugía, parece que va en camino de una recuperación lenta, pero segura. Mientras tanto, se investiga el porqué de esa agresión, la cual no guarda sentido al decir de quienes conocen personalmente a Serrano, quienes han dicho que es una persona sana a la que no se le conocen vicios… aunque hay quien alega (por satisfacer el contraya’o morbo) que en la agresión hay una raíz pasional (¿un lío de faldas?)… La verdad es que en este país ya no hay a quién creerle…

La verdad es que cosas como lo que le sucedió a Joseph Serrano nos llevan a pensar hacia dónde estamos dejando que nuestras sociedades (supuestamente) civilizadas estén dirigiéndose. Y créanme, no es hacia un buen rumbo.

(Por lo menos una cosa buena se puede sacar de esto, y es que sucesos trágicos como éstos le están quitando un poco del protagonismo a las payasadas diarias de nuestros políticos, especialmente aquéllos que después que buscan que haya un careo que permita desarrollar ideas para ayudar a que Puerto Rico salga de su marasmo político y social, se dan a la huida, como hizo el piloto de la avioneta accidentada… Go figure! ¡Quién los entiende!)

Mientras tanto, ESTA SEMANA:

COMENZAMOS EL MES DE MARZO CON: Un individuo se empeña en poner a prueba una motocicleta con “lo último en la avenida”… Qué sucedería si Hillary Clinton fuera electa Presidenta de los EE.UU…. Un piloto aterriza su avión F-16 junto a una gasolinera (¿será el mismo de la avioneta aquélla?)… Y… Una nueva definición de lo que es un cobarde.

AÑADIDO A LA PÁGINA DE FEBRERO: Muy a propósito de lo del piloto del F-16, dos mecánicos de aviación en el aeropuerto de Atlanta se agarran “una nota” con jet-fuel.

Y SI TODO LO ANTERIOR NO FUESE SUFICIENTE…

AÑADIDO A LA PÁGINA DE 2001: Cuáles son los secretos para el éxito en la vida (y por qué los mismos se ven como si fuera la curva de notas o calificaciones de colegio).

Y con eso los dejo. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB