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Receta para un ente que no se atreve a decir su nombre

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Amigas y amigos, mi gente, el programa debe continuar.

Pero no sin que antes haga mención—como lo prometí en mi entrada anterior—del cambio en el nombre de mi blog, que en adelante se conocerá como Desde el Escritorio de Luis Daniel Beltrán.  Ustedes saben, como en esas libretitas de mensajes que se suele imprimir para identificar un mensaje que proviene de una persona en particular (“desde el escritorio de Fulano” o “de Mengano”, etc.).  Total, eso es prácticamente lo que he estado haciendo desde 2003: dejando los mensajes que genero desde mi escritorio, mis impresiones, mi sentir sobre las cosas que pasan a mi alrededor.  Y no creo que eso deje de ser así, mientras pueda seguir teniendo acceso a esta maravillosa forma de comunicación que son las bitácoras cibernéticas, los web logs o blogs.

Habiendo dicho esto, entramos en la segunda mitad del 2010.

Lamentablemente, la segunda mitad del 2010 comienza con las secuelas de la penosa situación ocurrida en los predios del Capitolio de Puerto Rico el miércoles 30 de junio, en el último día de la presente sesión ordinaria de la asamblea legislativa puertorriqueña.  Allí, Puerto Rico y el mundo fueron testigos del uso excesivo de la fuerza bruta por parte de efectivos de la Policía de Puerto Rico contra estudiantes universitarios, mujeres, sindicalistas, y otros que—según se dice—habían acudido allí a presenciar esa última sesión legislativa por el momento, a escudriñar el desempeño de quienes juraron representar los intereses de sus ciudadan@s, a recordarles a los legisladores a quién es que se deben en la realidad.  ¿Y qué recibieron por respuesta quienes fueron allí—según se dice—a “retomar” el Capitolio para el pueblo de Puerto Rico?  Macanazos, gases lacrimógenos, gas pimienta, amagues de disparos de las “fuerzas del orden público”, brutalidad sin sentido y sin proporción.  El saldo: ciudadanos agredidos, tirados en el piso, con los moretones y los golpes a la vista, con los síntomas de la inhalación de los gases, pidiendo piedad a agentes policiales que no parecen saber lo que eso significa, mientras estos últimos hacen gala de su fuerza física (probablemente magnificada por el uso de las mismas sustancias que han hecho caer en desagracia a muchos atletas en años recientes), de su saña y de sus deseos de “cobrárselas” a quienes ven como un enemigo al que hay que neutralizar a toda costa—hasta con el uso de armas de fuego, con o sin intención (como el caso del teniente uniformado que quedó retratado ante el mundo, arma en mano, y del que se dice tiene un largo historial de uso indebido de su fuerza y autoridad).

Y mientras “Roma” ardía afuera, dentro del Capitolio el presidente senatorial, Thomás Rivera Schatz, y varios de sus correligionarios proclamaban que se había devuelto la “paz” y la “decencia” a la mal llamada Casa de las Leyes.  Yo no sé, pero a mí me pareció haber leído en algún lugar algo como esto:

“La paz que se consigue a base del miedo no es paz.”
(Melody Beattie, Finding Your Way Home.)

Yo prefiero creer que mi conocimiento de la vida y sus cosas es el correcto, pero a cada quien, su santo.

A todo esto, el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, defendió al día siguiente la labor de la Policía de Puerto Rico y del superintendente de la misma, José Figueroa Sancha (el mismo que como segundo en mando en el FBI en Puerto Rico, coordinó la redada que culminó en el lamentable incidente aquél de febrero de 2006).  Interesantemente, el ejecutivo estatal se había negado a contestar preguntas de la prensa durante una actividad pública la mañana de ese día, pero accedió a acudir al programa televisivo del titiritero Antulio “Kobbo” Santa Rosa, SuperXclusivo, tal vez porque—aparente y alegadamente—creyó que encontraría un público más receptivo en una conocida muñeca de trapo que cuenta chismes… ¿he mencionado nombre yoooooooooo?  Lamentablemente para él, varios eventos durante esa comparecencia probaron que esa pretensión no sería nada fácil: la intervención de uno de los periodistas presentes durante el incidente, Rafael Lenín López (quien trabaja para la misma estación televisiva, WAPA-TV, y para la radioemisora Radio Isla 1320—y quien, por cierto, fue el moderador del panel en el que intervinieron los compañeros de Poder 5 y Digizen en el recién celebrado Segundo BloggerCon), quien cuestionó valientemente el conocimiento del gobernador sobre el incidente y su apoyo al dirigente policial; y la expresión en vídeo de dos de las perjudicadas por la violencia policial, madre e hija, cuyo suplicio ante “el míster con macana” recorrió el país y el mundo entero a través de las primeras planas periodísticas (como las de El Nuevo Día y Primera Hora).

Al final de la audición, el gobernador se despidió—¿será para nunca más volver?—con una expresión muy interesante (que por cierto, ya la había empleado para referirse a un incidente similar al del miércoles 30, durante la huelga de 2010 en la Universidad de Puerto Rico):

“No voy a permitir que esto se convierta en una república bananera…  Aquí todo el mundo se tiene que responsabilizar.”

Lógicamente, además de la evidente obsesión que se destila de sus palabras, me llama la atención el uso de la frase despectiva “república bananera” (o como la llamaba hace muchos años un viejo comentarista radial derechista, “republiquita de opereta”) para referirse a lo que muchos más que él ven como un intento de reivindicación de los espacios que le han sido arrebatados.  Uso que ha sido muy cuestionado, en particular por el periodista sanlorenceño (por ser oriundo de San Lorenzo, municipio puertorriqueño colindante con el mío), Jay Fonseca, a través de esta intervención en vídeo (a la cual llegué, nuevamente gracias a Poder 5).  Y después de ver ese vídeo, yo también me quedé pensando si el incumbente estatal sabe exactamente (o prefiere no saber) de qué es de lo que se trata, o cómo un país puede convertirse en una república bananera.

Y eso me trae a un artículo que encontré esta semana a través de Global Voices Online, el cual reproduce los 10 pasos a seguir para convertir un país, una nación, en una república bananera.  A continuación, me permito hacer una síntesis de los mismos:

  1. Reduce a tus ciudadanos al nivel de los monos. Trata a tus ciudadanos como incompetentes, inertes y pasivos, hasta que acaben convirtiéndose en eso mismo, en gentuza inerte y pasiva, interesada únicamente en llenarse su estómago cada día (o en buen puertorriqueño, “darse la jartera”).  Arrincona a las masas y enséñales que ése es su lugar, donde se sentirán complacidas con su condición de inercia y pasividad.
  2. Determina quién será el Líder. Aun si fuese elegido democráticamente—hasta los líderes más terribles y nefastos en la historia de la humanidad llegaron así al poder—, el líder tiene todo el derecho de “cortar cabezas” como lo vea conveniente durante su mandato.  En una república bananera, todo gira (o debe girar) alrededor del Líder, el cual es puesto por encima de los restantes meros mortales e infunde un temor reverencial.
  3. Mina la confianza del pueblo. Las masas no deben tener criterio propio, confianza propia, respeto propio, ni oportunidades de autorrealización.  O sea, no deben ser capaces de actuar por su cuenta, porque de lo contrario, entenderían que cada quién pueden lograr las cosas por su esfuerzo propio, sin la ayuda (¿no sería mejor, “sin la bendición”?) del Líder.  Todos los beneficios sociales—como los empleos, donaciones, permisos, concesiones, grados universitarios, etc.—les deben ser dados al pueblo, sin ninguna otra consideración que no sea el juicio y control personal del Líder.  (¿Mérito?  ¿Qué es eso?  ¿Es de queso y se come con melao?)
  4. Conquista al pueblo dándole “dulces” o “caramelos”. Compra la obediencia y el afecto de tus ciudadanos, refiriéndote a ellos como “hermanos y hermanas”, “compañeros y compañeras”, “camaradas”, etc., al tiempo que los acorralas siempre que te convenga.  Así, no te cuestionarán después cuando los lleves con rumbo al matadero o al abismo.
  5. Divide las masas. Debilita las masas, ponlas a pelear entre sí.  Así, podrás controlar su atención.  Crea problemas de manera consciente y planificada, lo que te permitirá obtener ciertas ventajas:
    • Problemas más importantes que requieren mayor atención, quedan relegados a un segundo o tercer plano;
    • Dictas la agenda pública y lo que los demás pensarán y discutirán;
    • Resuelves los problemas de tu propia creación, de la manera más conveniente para ti; y
    • Si causas un problema y te apartas lo suficiente del mismo, a los demás les parecerá como que cediste, cuando en realidad estás comprando tiempo para hacer algo que te sea más importante.
  6. Imponle al pueblo tus grandes obras. Asegura tu sitial en la memoria colectiva de tu país emprendiendo empresas grandiosas (proyectos de infraestructura, edificaciones, campañas, eventos, etc.), ya que las mismas te asegurarán un influjo de dinero y otros recursos, a la vez que te crean las oportunidades para repartirlos como lo creas más conveniente, a quién sea y cuanto sea.
  7. Dosifica el miedo. Inculca el miedo entre tus ciudadanos, en dosis controladas, mediante la presentación y propagación selectiva de escenas y eventos intimidatorios.  Muéstrale a las masas cómo acaban tus oponentes y quienes no comparten tu ideología.  Emplea el uso excesivo de la fuerza represiva al tratar con criminales o sospechosos, o hasta contra oponentes de poca monta.  (“Mano dura contra el crimen”, anyone?)  Demuestra tu fuerza contra los más débiles para logar un efecto que inspire al miedo y la reverencia, combinado con una sumisión y pasividad subconsciente.
  8. Incorpora la irracionalidad en la vida pública. A mayor irracionalidad, a las masas se les hará cada vez más difícil lograr soluciones propias a sus problemas, así como distinguir entre la realidad y la ficción, entre lo existente y lo imaginario, entre la verdad y la falsedad.  Realiza actos ilógicos para lograr que el  pueblo se enoje, actos que operan contra toda razón, lógica o expectativas reales.  Así, cuando lo irracional sea la regla y no la excepción, ahí comenzará el juego de la manipulación.
  9. Dale nombre a tu enemigo. Nombra de manera directa y clara quién es “el enemigo”, el “traidor”, el “oponente”, el que amenaza con virar tu mundo patas arriba, por medio de algún cambio radical o de la comisión de algún acto nefasto, que eche tierra sobre eso que te es más sagrado.  (Odio decir esto, pero me parece que esta es una forma no deseada de interpretar el dicho puertorriqueño, “cada guaraguao tiene su pitirre”.)  Combina esto con la dosificación del miedo, para que así tú puedas quedar como el que “salvará” al pueblo del enemigo de turno.
  10. Incita a la práctica de los rituales. Haz que las acciones de benevolencia, los rituales religiosos, y hasta las actividades recreativas y deportivas, se vistan de un matiz político para que puedas diseminar el poder, de arriba para abajo.

Para ser sincero con ustedes, mientras más repaso esta lista, más me doy cuenta de que todos los elementos que su autor ha observado en (of all places) Macedonia, han estado presentes en el Puerto Rico de los últimos 30, 40 ó 50 años, y se siguen observando en el Puerto Rico de hoy en día, bajo administraciones del PNP y del PPD.  Ninguno de los dos partidos puede reclamar estar libre de polvo y paja, y ciertamente la historia no les da la razón a ninguno.

Así que a mí me parece que quien venga a decirme que “no permitirá que Puerto Rico se convierta en una ‘república bananera’”… está tan peligrosamente alejado de la realidad, o vive en un universo paralelo, y no en el Puerto Rico de hoy en día.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

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La guerra que se libra frente a nosotros

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¡Qué tal, mi gente!

Las noticias que llegan de la calle últimamente son para alarmarse y salir corriendo a buscar dónde refugiarse:

  1. Participantes de una matanza masiva (no sé, pero tengo entendido que la palabra “masacre” es un calco del inglés o algo así y por eso yo no la uso aquí) salen absueltos porque un juez no encontró que la evidencia presentada y el testimonio de los testigos fuese prueba suficiente de su culpabilidad—muy a pesar de la solidez de esa evidencia y del testimonio de dichos testigos.  Y encima de eso, ¡el mismo juez quiso mandar a prisión a los testigos!  (Menos mal que mientras escribo, se habla de que las autoridades federales están investigando a dicho juez por presuntas irregularidades, pero ya veremos qué sucede…)
  2. Un helicóptero de la Policía Municipal de San Juan es tiroteado desde un caserío, mientras ayudaba a la Policía de Puerto Rico en una intervención con otros delincuentes.  El piloto—un policía—resulta herido, pero gracias a su pericia logra aterrizar la nave siniestrada y sobrevive el ataque.  Lamentablemente, su copiloto—un civil, ex-reportero gráfico para la televisión local—no corre la misma suerte y muere a causa de las heridas recibidas.
  3. Una discusión iniciada en el estacionamiento de un local de diversión, donde hubo hasta tiros al aire, culmina kilómetros más adelante en un tiroteo de madrugada entre autos, en el que muere un presunto miembro de la organización criminal encabezada por un conocido narcotraficante, mientras que su pareja—una conocida modelo y bailarina desnudista—queda gravemente herida.

Cualquiera diría que la violencia se está apoderando de las calles de San Juan y—¿por qué no decirlo?—del resto de Puerto Rico, con una ferocidad cada vez más espantosa.  (Por supuesto, ya vimos algo de eso hace un par de meses.)  Ahora, los delincuentes se sienten como si fueran los dueños de Puerto Rico, si no tal vez del mundo.  Se sienten envalentonados, con un total desprecio por la vida y la tranquilidad de otros seres humanos.  Ahora muestran un completo desprecio por la autoridad, o sea, aquella autoridad que no se deja intimidar, aquella autoridad que no se deja corromper, que no pueden comprar tan fácilmente, que no pueden manipular para sus propósitos.  Es más, es algo que vengo diciendo… ¡desde cuándo!

“…  Pero el caso es que los delincuentes no se conforman con sólo ventilar su ira contra sus rivales de negocios, sino que las cosas están al nivel de llevarse por el medio a todo el mundo, tenga o no que ver con la rencilla que se esté ventilando en el momento.  Y es así como caen los inocentes: niños escolares, amas de casa, trabajadores humildes, hasta familias enteras (como el caso de un ex procurador que cayó abatido junto a dos hijas y una amiga de éstas, dentro de su carro hace tres o cuatro años, por tener la mala suerte de estar justo en el medio de un tiroteo entre pandillas rivales, o sea, en el lugar equivocado en el momento equivocado)…  ¡Total!  ¿Qué les importa a estos delincuentes que caiga también quien no tiene que caer?

“Y lo peor de todo es que muchas de estas cosas ocurren casi en la cara de las mismas autoridades que supuestamente están ahí para proteger al pueblo.  Como que a los delincuentes les ha dado con reírse abiertamente de la policía, y de quienes se la pasan enajenados en los vaivenes con los que justifican su existencia…”

( “‘Mambrú se fue a la guerra’, versión 2007”, 15 de enero de 2007 )

¿Será que estamos asistiendo al comienzo de una verdadera guerra, como las que los soldados estadounidenses libran en Irak y Afganistán—quieran o no, en nombre de una “guerra contra el terrorismo”?  Como le comentaba a algunos de mis compañeros de trabajo, si en el caso del helicóptero siniestrado, el ataque fue con rifles de asalto de alta potencia AK-47, ¿qué será lo próximo?  ¿Granadas disparadas desde el nivel del hombro?  ¿Algo mucho peor que eso?

Y quién sabe hasta dónde han penetrado los tentáculos de la delincuencia en las esferas del poder, donde se toman las decisiones que pueden llevar a un pueblo hacia la prosperidad o hacia el fracaso.  Es más, yo también lo vengo diciendo, ¡desde cuándo!

“Yo siempre estoy diciendo, como lo saben quienes tienen la cortesía de leer lo que escribo en este blog, que algo está terriblemente mal cuando quienes juran ante Dios (el Ser Supremo según cada quien lo entienda) y ante los seres humanos obedecer y respetar las leyes y las instituciones políticas de un país, y actuar en favor del bienestar del pueblo al que juran servir, son los primeros en actuar de manera contraria a lo que han jurado.  Y si estas personas exhiben lo que aparenta ser alguna afinidad con elementos destacados en el ámbito de quienes violan abiertamente esas mismas leyes en busca de su lucro particular, ciertamente el cuadro que se conforma es poco halagador.

[…]

“Y luego estos pseudolíderes quieren hacernos creer que son unas blancas ovejas, limpias e inmaculadas…  Pero en el proceso, han dejado ver pedazos de su verdadero rostro.  Y todo eso, gracias a (si no a pesar de) un elemento delictivo que de una forma u otra, los atrapó a todos ellos en sus redes…”

(“Dime con quién andas…”, 7 de agosto de 2006)

Yo creo que más claro que esto, no canta un gallo.  Y mientras las cosas sigan ocurriendo como hasta ahora, tendremos que tener mucho cuidado al salir a la calle, especialmente de la amenaza que no se ve, pero es igual de peligrosa que la que se ve, y sus consecuencias son lamentables.

OK, voy a cambiar de tema y de tono, porque no quiero dejar pasar por alto que estuve presente en el Segundo Encuentro Nacional de Blogueros de Puerto Rico (también conocido como el Puerto Rico BloggerCon), que se llevó a cabo el sábado 8 de mayo de 2010, en las facilidades del Columbia Centro Universitario (no, no es un typo) en la ciudad centro oriental de Caguas.  Durante la actividad pudimos conocer cosas interesantes, tales como el uso de los blogs como herramienta empresarial, las tecnologías de fuentes abiertas (open source) y cómo éstas se relacionan con los blogs, el papel de la mujer en la blogósfera, el uso de los blogs como herramienta de activismo social—panel de discusión en el que participaron el amigo Prometeo (Poder5) y el Prof. Mario Núñez Molina (Digizen)—, la usabilidad y optimización de los blogs y la publicación de blogs mediante plataformas móviles como el Blackberry y el iPhone (moblogging).  Finalmente, tuvimos la participación de Alexéi Tellerías (Catarsis Diaria), quien nos ofreció una amena charla sobre la blogósfera caribeña dominicana.

En fin, fue una actividad bastante bien organizada, de la cual los presentes disfrutamos mucho.  Es más, hasta los “reporteros estrellas” de El Ñame se dieron la vueltecita por allá, diz que para cumplir con su promesa/amenaza de cachetearse el almuerzo… Pero bueno, lo que me queda es felicitar encarecidamente a los organizadores de la actividad, especialmente al periodista José Hernández Falcón,  cuya reseña de la actividad aparece en su blog de Primera Hora, y esperar a ver qué nos traerá el año que viene.

Mientras tanto, desde aquí exhorto a todos los blogueros de Puerto Rico y del mundo entero, a que continuemos la conversación, que bien vale la pena.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Y sobre todo… ¡MUCHO CUIDADO ALLÁ AFUERA!

LDB