Mi agenda no es tu agenda

Delft Town Hall, Meeting in session
Image via Wikipedia

“Entre el 2007 y 2008 se celebraron 14 foros ciudadanos a través de la isla que recogieron más de 3,000 propuestas sustanciales que fueron resumidas en una Agenda Ciudadana entregada a los candidatos de los cuatro partidos políticos inscritos entonces….

“Durante los años 2009 y 2010, El Nuevo Día convocó y dio seguimiento a estas propuestas a través de mesas redondas, congresos, entrevistas de fondo y la celebración de seis diálogos transectoriales….

“En todos los eventos celebrados se confirmaron y apoyaron las propuestas y acciones ciudadanas y la necesidad urgente de transformar la política pública y las prácticas de los diferentes sectores en varios aspectos fundamentales que se resumieron en principios, propuestas y acuerdos para la acción.”

(Adaptado de la introducción de: Agenda Ciudadana: Rendición de cuentas, El Nuevo Día, 30 de marzo de 2011.)

Hay veces en las que uno se llega a preguntar si un ejercicio como ése vale la pena, a la vez que siente que por más ríos de “unos” y “ceros” que corran por las líneas y los circuitos, las cosas no mejoran gran cosa.  Que continuamos en rumbo a despeñarnos por un barranco, en términos económicos y sociales, mientras que quienes tienen la responsabilidad de detener esa marcha suicida se zafan de esa responsabilidad, e insisten en perder su tiempo—y hacer que los demás pierdan algo tan valioso como su tiempo—en lo tonto, lo trivial, lo que tiene menos valor social.  Que mientras un@s luchamos por salir adelante, otr@s marchan a un ritmo diferente, porque siguen una agenda que no es necesariamente la agenda correcta, que no es necesariamente la agenda que es.

Tal es la impresión que me da cuando leo u oigo decir que, con algunas excepciones, las sugerencias y recomendaciones en la Agenda Ciudadana, la cual resultó de una serie de foros efectuados en Puerto Rico, con tiempo más que suficiente antes de las elecciones generales de noviembre de 2008, simplemente no fueron seguidas por los líderes políticos hacia los cuales iban dirigidas las mismas.  Permítanme meter la mano por un momento en el baúl de los recuerdos para sacar de allí la siguiente cita:

“(Segmentos) de nuestra sociedad, particularmente aquéllos que normalmente no tienen acceso a medios de expresión masiva, están dejándose sentir en la toma de decisiones que pueden afectar sus vidas….  (La) gente se agrupa para enterarse de los problemas que les afectan, pero no es únicamente escuchar; muchas de las veces, la gente propone acciones que pueden ayudar a resolver esos problemas.  Ejemplo de ello son las iniciativas que varios medios locales están llevando, a fin de promover la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones que afecten su vida y su bienestar.  Estas iniciativas incluyen reuniones de pueblo (me imagino que será algo parecido a los «town hall meetings» estadounidenses… ¡pero sin que sean los políticos los que lleven la voz cantante!), en las que se proponen nuevas ideas, se debaten las mismas sin la intención de menospreciar o poner en ridículo aquellas ideas que no sean simpáticas, y se busca un consenso para mover a los líderes políticos a que resuelvan los problemas apremiantes.

“Esto es, siempre que los susodichos políticos tengan la voluntad para resolver los problemas apremiantes que afectan a la comunidad a la que juraron ayudar y defender, pero eso son otros veinte pesos…”

Y ciertamente, no ha habido la voluntad para acoger muchas de las soluciones razonadas, discutidas sensatamente, nutridas con la buena voluntad y el deseo de sus proponentes, con el interés de sacar al país de la crisis económica, social, medioambiental, de salud y seguridad pública, en la que ha estado sumido durante años, y que no es privativa de partido político—se llame PNP, PPD o PIP—o líder alguno.

Por el contrario, lo que se ve en estos días es una tendencia a dejar de lado mucha de esta sabiduría de pueblo, a sustituir la idea sensata y justamente formada por la burda acción que favorece un punto de vista político particular.  A sustituir el mayor bien posible por el bien de algunos, particularmente de quienes son afines a la ideología dominante de turno.  Y en ese proceso, se olvidan de las consecuencias, tal vez porque no saben manejarlas (¿no estaré siendo yo demasiado benévolo?), o no pueden manejarlas, o no les interesa manejarlas, o les importa un pepino angolo lo que pase por no manejarlas.  Total, el que venga atrás… ¡arrégleselas como pueda!

Y no hace falta entrar en lo que sucede cuando “el que viene atrás” tiene que enfrentar las consecuencias de las acciones de otros—o la falta de las mismas.  Las estamos viendo en los periódicos, las estamos escuchando cada mañana por la radio, las estamos viendo en la televisión al atardecer, en todo su “glorioso” detalle.

Tal vez de lo anterior se dé la impresión de que esta mañana me levanté “del lado contrario de la cama” (lo que es imposible para mí porque ése lado es el que da a la pared de mi habitación—digo, por si les interesa ese dato) y que no soy muy optimista que digamos en lo que a un proyecto como éste se refiere.  Pero no creo que ése sea el caso.  Sigo creyendo que quienes participaron en el ejercicio de 2007–2008* lo hicieron de muy buena fe, de buena voluntad, porque aún creen que se puede reformar el proceso político y social de Puerto Rico, porque aún creen en un proceso justo y equitativo, en el que se atiendan de manera justa los problemas de nuestro país, sin contaminar las posibles soluciones con la tinta político partidista—como hacen quienes no se ven a sí mismos como parte del problema… y de sus posibles soluciones.

Y por lo que veo, quienes creen creemos en Puerto Rico y en que se puede salir adelante, seguirán debemos seguir en ese empeño con mayor ahínco.  No hay nada más que ver lo que los organizadores de la Agenda Ciudadana tienen en planes para los próximos meses (busque hacia el final de la página ‘web’).  Tan sólo eso es motivo suficiente para que yo no pierda la esperanza.

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Por aquello de ser transparente con ustedes, mis lectores, debo mencionar aquí que tanto mi padre como mi sobrina fueron parte de ese esfuerzo.  Ambos participaron en el foro realizado en Humacao, en el que se tomó el pulso a la región este del país, y que en realidad fue el pie forzado para la entrada de mi blog que cité arriba.


LDB

Porque YO soy la ley

Close-up of a lamp post outside El Capitolio
Image via Wikipedia

Mi gente, esto es alarmante.  Alarmante. ¡ALARMANTE! No se me ocurre otra manera de calificar lo observado la semana pasada, luego de una serie de situaciones muy lamentables.

Primero, luego de que se llegara a varios acuerdos para poner fin al paro huelgario en la Universidad de Puerto Rico, y de que los estudiantes en paro ratificaran los mismos en una Asamblea Nacional el lunes 21, la administración universitaria—en lo que se ve muy a las claras como un acto de burdo revanchismo—optó por retractarse de dichos acuerdos y reanudó una acción judicial que llevaba para que se sancionara a los estudiantes en paro.  Esto, no sin que antes la asamblea legislativa puertorriqueña aprobara a toda carrera y sin discusión, y el gobernador Luis G. Fortuño Bruset refrendara, una medida para aumentar la cantidad de miembros de la Junta de Síndicos de la UPR, de 14 a 17 miembros, de modo—según se dice—de inclinar aún más la balanza a favor del partido en el poder (el PNP).

(Y no conformes con eso, una de las acciones en disputa, la imposición de una cuota de US$800 por estudiante para poderse matricular a partir de enero, a fin de “cuadrar” el presupuesto universitario, ha sido aprobada por la “new-and-improved” Junta de Síndicos para implantarse a partir de enero de 2011.  Yo no sé, pero a mí me huele a que habrá pelea otra vez…)

Después de eso, ante las acusaciones por corrupción de las que fuera objeto el Senador Héctor “Macaracachimba” Martínez—el mismo que a pesar de su aparente juntilla con un presunto narcotraficante ya fallecido, no quiere que lo llamen ‘narcosenador’—en el ámbito legal estadounidense, casi toda la delegación senatorial de la mayoría (PNP) (menos una senadora que se encontraba fuera de la Isla) hizo un despliegue de apoyo y solidaridad detrás de su figura, como no se había visto anteriormente.  Apoyo que incluso ha llevado al presidente del Senado, Thomás Rivera Schatz, a emprenderla contra el SAC (siglas en inglés para “agente especial a cargo”) del FBI en Puerto Rico, Luis Fraticelli, al que tildó como “el rey de la feca” (o sea, el rey de la mentira).

A mí este “cambio” de opinión me parece sumamente extraño.  ¿Será porque contrario a otras ocasiones, el imputado no es del bando político contrario—como en el caso del hoy ex-gobernador Aníbal Acevedo Vilá (PPD)?  Para eso tanto el FBI como la fiscalía estadounidense eran buenas entonces, ¿no?  ¿O será por alguna públicamente desconocida complicidad de muchos de estos senadores, en los manejos turbios de los que hoy se acusa a su correligionario?  Yo no sé, pero si esto último fuese así, a mí me parece que estos senadores se están subiendo demasiado la falda, a riesgo de que se les vea… esteeeeeeeeee… ¡el refajo!

Para completar, y probablemente para evitar que se cuestionara públicamente la presencia del narcosenador (¡y dale, que es tarde!) senador Martínez en el último día de aprobación de proyectos de la sesión ordinaria actual, el propio presidente senatorial Rivera Schatz, obstruyó—según los afectados, de manera injusta y arbitraria y con aires de fascismo—la labor de los periodistas que cubren el Capitolio insular, impidiéndoles el acceso a la cada vez peor vista “Casa de las Leyes”.  Obstrucción e impedimento que—aun si como argumenta Prometeo, los propios periodistas puertorriqueños ‘se los buscaron’ por dejarse chantajear mediante la pauta de anuncios gubernamentales en los medios para los cuales trabajan—no deja de ser un síntoma de abuso y de la “borrachera” del poder, y una falta de respeto al mismo pueblo al que estos políticos dicen representar, y a los medios que tienen la ingente labor de alertar al público sobre cómo se manejan sus impuestos… y a fin de cuentas, su destino.

Por supuesto, él dirá luego que se sacó a los periodistas del Capitolio porque un “periodista” aparentemente no acreditado “se pasó de la raya”.  ¿Cómo exactamente?  Habrá que darle tiempo a los libretistas de siempre, a ver qué (o a quién) inventan para justificar eso.  Pero entonces, por culpa de un supuesto “periodista no acreditado”, ¿tienen que pagar los platos rotos los demás periodistas que—bueno o malo—están haciendo su trabajo?  Para mí que eso no era.  ¡ESO NO ERA!

Irónicamente, esa obstrucción y ese impedimento contradicen las prédicas de libertad y democracia que constan en la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de Norteamérica, las cuales nos atan para bien o para mal.  Así que, ¿con qué cara vienen ellos a hablarle al resto de nosotros de democracia y de buscar “la igualdad” con “nuestros conciudadanos del norte”, si sus acciones son contrarias a lo que predican?  (No en balde, hay muchos puertorriqueños que creen—porque no han dejado de creer de buena fe, con toda la mejor voluntad del mundo—en el mismo ideal anexionista que estos pseudolíderes defienden de la boca hacia afuera, pero que están completamente desencantados, o más bien, desengañados con lo que ven cada día.  Y ésa es la realidad, gústele a quien le guste y duélale a quien le duela. Pero ya eso es otro tema…)

Creo que voy a aprovechar para citar de nuevo lo que escribí un tiempito atrás sobre el afán de protagonismo del “distinguidísimo” líder senatorial, para que no se nos olvide:

“Para mí hay una cosa que es segura, y es que él quiere que la gente hable de él—bien o mal, pero que hablen de él—, que lo vea como el gran protagonista, como un hombre de poder, que puede hacer y deshacer sin que se le cuestione su capacidad, porque quien lo cuestione, quien lo critique es su enemigo, es de los que ‘no le gusta que se digan las cosas positivas que él el Senado está haciendo por Puerto Rico y sólo destacan lo negativo’, como dijo de ‘algunos sectores de la prensa’ puertorriqueña. (Y aunque eso no me impide pensar lo que ya en otras ocasiones he dicho aquí sobre algunos sectores de la prensa, sospecho que por lo demás él es de los que prefiere matar al mensajero cuando éste se atreve a cantarle las verdades.)”

“La vida es como una caja de chocolates…” (23 de agosto de 2009). (Noten que el énfasis en “él” está en el original; otros énfasis, los hago ahora con toda intención.  Y mi referencia a lo dicho en este blog sobre algunos sectores de la prensa… bueno, ustedes ya la conocen: no todos los periodistas—ni todos los medios de prensa en Puerto Rico—son “hermanitas de la caridad”.  Pero eso no significa que tengan que pagar justos por pecadores.)

Yo aún tengo la fe de que la misma prensa puertorriqueña a la que este “distinguidísimo” senador quiere mandar a callar, despierte y se atreva a cantarle las verdades… ¡y prevalezca!  ¡Y cuanto antes, mejor!

Pero en lo que el hacha va y viene, tengo que cuestionar la prepotencia de estas personas, el afán desmedido de conducirse como si estuvieran librando continuamente una batalla contra quienes no comulgan con su visión de mundo, desde los grupos comunitarios cuyo único “delito” es brindarle nuevas posibilidades a los sectores marginados de nuestra comunidad, pasando por los abogados y los grupos que defienden sinceramente—no de la boca para afuera—el medio ambiente de nuestro archipiélago boricua, hasta los estudiantes universitarios que buscan salvar el semillero del que saldrán las nuevas ideas que ayuden a poner a todo un país sobre sus pies.  Digo, ¿qué se gana con crear una seria crisis económica y social, que lo único que hace es empeorar lo que desde el principio ha sido una mala situación?  ¿Qué se gana con estar en una guerra constante contra quienes no encajan dentro de la visión de mundo “oficial”?  ¿Qué se gana con dividir a una sociedad que de por sí ya está enferma, que tiene que lidiar con una crisis delictiva en cada vez mayor deterioro, con una oleada de violencia doméstica (o más correctamente, violencia de género) como nunca se había visto (donde la víctima puede ser acribillada a balazos frente a sus hijos, o hasta se le rocía combustible y se le incendia), con un cuadro desalentador en su salud mental?  ¿Qué se gana con actuar de manera irresponsable y sin ponderar consecuencias?

La respuesta a estas preguntas… bueno, en todo lo que este blog lleva de existencia he gastado demasiados unos y ceros en ella, pero a veces no hay más remedio que repetirla: ¡NADA!  ¡ABSOLUTAMENTE NADA!

¡Y vamos a dejar eso—y la primera mitad del 2010—ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Deja vu otra vez?

¡Saludos, mi gente!  No se asusten, no me he desaparecido…  Total, que no creo que lo haga, y mucho menos con las cosas como están, pero qué se va a hacer…

Ahora bien, una cosa que sí he estado haciendo en estos días es aprovechar para poner etiquetas (o sea, tags) a todas las 300-y-pico de entradas de este blog, para quienes quieran buscar qué fue lo que escribí en alguna entrada anterior sobre X o Y tema.  (De hecho, a la fecha en que escribo esto, sólo me falta etiquetar muchas de las entradas de 2005 y 2006.)  Y una de las cosas que más me ha llamado la atención mientras repaso las entradas viejas para etiquetarlas es cómo se tiende a repetir el antagonismo entre los funcionarios que elegimos cada cuatro años para que rijan los destinos de nuestro país (ya sean del PPD o del PNP) y los sectores de nuestra sociedad que siempre llevan las de perder cuando se toman decisiones antipáticas.

Lo vimos cuando el cierre gubernamental de mayo de 2006, e igual lo estamos viendo en 2009, cuando se están proponiendo proyectos legislativos que—en muchos casos—resultan ser la antítesis de lo que debe ser una buena medida de gobierno democrático (como la ley que anularía de facto el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña y la que impone una onerosa fianza para el que ose impugnar la legalidad de un permiso de desarrollo—o más bien, la falta de esa legalidad).  Medidas para las que se rechaza en principio cualquier gesto de buena voluntad para ofrecer alternativas que, sin ser tan drásticas, permitan obtener el resultado que se quiere obtener (como las que proponen algunos de nuestros líderes sindicales, por ejemplo)… ¡sólo para que al final del proceso quienes rechazaron esas alternativas quieran “escuchar” a quienes las propusieron en su momento!  Y escribo “escuchar” entre comillas, con toda intención, porque quienes están llamados a escuchar no escuchan con el ánimo de rectificar injusticias y enmendar un rumbo que comoquiera está trazado, sino que lo hacen por compromiso, como para decirle a quienes les llevan la contraria ideológica…

Pueden sugerir lo que se les ocurra, cualquier cosa, y yo cumpliré con hacer el ejercicio de “escucharlos”, pero los míos son los que mandan aquí y ya la suerte está echada.

Con un cuadro como ése, ¿qué hacer?  Tal vez convocar al pueblo una marcha en protesta por la imposición de leyes antidemocráticas cuyas secuelas serían devastadoras para el bienestar de los ciudadanos.  Algo así como la marcha que se efectuó el 5 de junio de 2009, desde la entrada a la isleta de San Juan hasta el Capitóilet Capitolio.  Una marcha en la que cientos de miles de puertorriqueños manifestaron su descontento, un sentir de molestia por el derrotero que sigue nuestro país en las presentes circunstancias.  Un sentir que debería ser escuchado por quienes tienen en sus manos la solución para evitar un impacto adverso de las medidas propuestas… ¡siempre y cuando no “se juyan” de allí—y de su responsabilidad con el mismo colectivo que los puso donde están—antes de que lleguen los manifestantes!  (¿Tanto es el miedo que les tienen?)

Debe ser que en los pasillos por los que corre el poder cada día, hay un caso crónico de lo que los estadounidenses llaman, an attitude problem.  Y yo creo que ése es un problema que hay que atender, el de la actitud de que “como yo soy quien manda aquí, voy a hacer lo que me dé la gana y tú te tienes que quedar callado y tomar el golpe”.  (Y no hace falta decir quién expresa esa actitud; lleguen ustedes a sus propias conclusiones.)  Actitud que no resuelve ninguno de los problemas que ya existen—más los que se avecinan—y que puede tener consecuencias más serias.  Consecuencias que no serán beneficiosas para nadie. . . ¡ABSOLUTAMENTE, PARA NADIE!

Y entonces yo me pregunto, ¿será que ante la realidad de hoy en día, el concepto “democracia” significa algo muy diferente a lo que desarrollaron los antiguos griegos—e incluso, lo que mis maestros y profesores me enseñaron en la escuela y en la universidad?  Yo me resisto a aceptar eso.  Yo quiero creer que eso no es así.

Pero así son las cosas.  Y así seguirán siendo.  Y no cambiarán mucho, ni de aquí a un año, ni de aquí a dos años, ni de aquí a diez años, ni de aquí a…

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


DEDICATORIA: Quiero dedicar esta entrada de mi blog a un compañero de trabajo, de los que se abren paso a través de la vida, venciendo todos los escollos que la misma le pone, para buscar la excelencia en su quehacer profesional, y en el proceso ayudar a otros a conocer—y apreciar—la belleza del mundo que nos rodea.

A pesar de que su nombre sonaba foráneo, no podía haber mejor puertorriqueño que él.  Gracias a su esfuerzo y dedicación, se han iniciado esfuerzos dirigidos a la rehabilitación de los arrecifes de coral en nuestras costas, a través de un programa de arrecifes artificiales.  (Y de hecho, gracias a él cambió mi noción—muy equivocada, por cierto—de que en Puerto Rico no se estaba haciendo un esfuerzo serio en esa dirección, más allá de la colocación de llantas vacías en el piso marino—práctica que hoy en día, ningún experto recomienda por el impacto nocivo de la acción corrosiva de la sal de mar sobre las llantas, y que ha sido abandonada en favor del uso de otros materiales que cumplan el mismo propósito.)

Pero también se dice que no todo puede ser el trabajo (¡y díganmelo a mí!).  Siempre recordaremos su alegría cuando compartía con nuestros compañeros en las fiestas navideñas, por ejemplo.

En fin, la clase de persona cuya partida hacia el infinito—como consecuencia de un accidente de buceo, ocurrido unos ocho días antes de la fecha en que escribo esta entrada—se hace a veces muy difícil de entender.  Pero así son las cosas, y hoy estamos aquí, pero mañana, ¡quién sabe dónde estaremos!

Desde aquí, mi lamento por el deceso del compañero y amigo James H. Timber Giboyeaux, y mis condolencias y solidaridad para sus familiares y para quienes nos quedamos aquí—porque no hay más remedio—en el empeño de continuar la obra que él comenzó en su breve paso por este mundo.

¡Que tengas un buen viaje hacia la eternidad, James!


LDB

Seis Meses Despues de las Vacaciones Forzadas

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está ocurriendo!

Para mí, estas “vacaciones” han sido en la práctica lo que los estadounidenses llamarían un ‘emotional rollercoaster’. Muchas han sido las emociones vividas durante estos 16 días (si incluimos el fin de semana previo al inicio del cierre agencial), como decepción, desengaño, ira, frustración, miedo… hasta deseos de “tirar la toalla” y “dejarles el canto” a quienes muy hipócritamente dicen estar trabajando “por el pueblo”. Y la verdad es que muchos de nosotros aún sufrimos de ese desengaño, al ver la verdadera cara de aquéllos(as) a quienes se da una confianza que no se merecen. Y lo peor de todo es que a mi modo de ver, no hay certeza de que una crisis como ésta no se repita en el futuro…

Con estas palabras, yo me expresé hace apenas unos seis meses en lo relacionado con el cierre patronal que vivmos entonces nos 95,000 (95.000) servidores públicos en Puerto Rico, incluido quien les escribe. Y como es de esperarse, no han cambiado mucho las cosas en Puerto Rico. Siguen tomándose decisiones “a lo loco” y sin pensar en las consecuencias (y sobre todo, sin leer la medida legislativa que se está aprobando, como la que nos impondrá un impuesto a las ventas y usos—el IVU—de 7%, por implantarse dentro de 10 días a la fecha en que escribo esta entrada). Siguen nuestros supuestos líderes haciendo gala de su naturaleza oscura, por más que se pretenda vestir la misma con ropajes de terciopelo (como lo demuestra el veredicto de culpabilidad contra los dos ex-funcionarios estadoístas acusados de extorsión en el proyecto de infraestructura del “Superacueducto”, a los que me refería en mi entrada de hace un par de semanas). Y sobre todo, parece cobrar más fuerza la idea de que la pretendida seguridad de empleo de que gozan los servidores públicos en Puerto Rico es cosa del pasado.

De hecho, también recordarán que a la semana de yo haber escrito mi mensaje sobre las lecciones aprendidas de los eventos de esas dos semanas, trascendieron en la prensa las palabras de quien entonces era el Secretario de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, el Lcdo. Jorge Silva-Puras,

En el mundo de hoy, no hay garantía de empleo para nadie.

Más aún, entonces yo me cuestionaba esto,

… ¿(E)staremos llegando al punto en el que el gobierno siga las reglas de juego de la empresa privada y despida empleados a su discreción (porque la agencia-empresa no esté logrando las ganancias que esperaba o porque no se le ocurre otra manera de recortar sus gastos o de ser más eficiente)? ¿No será que en adelante debemos ver la cuestión de los beneficios que reciben los empleados públicos—a los cuales muchos de ellos, con mayor o menor razón, se aferran como si su vida dependiera de ello—como algo que depende de la “buena voluntad” de quienes manejan el sistema? ¿O como algo que puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos?

La cosa es que al poco tiempo de haber expresado sus famosas palabras, el Lcdo. Silva-Puras fue nombrado como Secretario de la Gobernación de Puerto Rico. Y lo peor es que ha venido a esa posición para una anunciada reorganización del gobierno de Puerto Rico, con un enfoque de tipo empresarial, o sea, de manejar el gobierno como si fuera una empresa comercial dirigida a obtener ganancias… pero, ¿y el servicio a nuestro pueblo? ¿Dónde queda eso dentro de ese esquema? ¿Habrá que despedir servidores públicos en aras de aumentar la eficiencia y la competitividad?

Bueno, tal vez él dirá que el resultado podría ser una prestación más eficiente de los servicios públicos. Después de todo, Silva-Puras ha estado leyendo el libro sobre la reinvención del gobierno (Reinventing Government, por David Osborne y Ted Gaebler. Reading, MA: Addison-Wesley [1992]. Y por supuesto que tengo mi ejemplar del mismo, o ¿de dónde creen que me saqué la referencia bibliográfica, ah?)…

 

 

‘Pérate un momentito… ¿no era ESE el mismo libro que la cúpula de la administración estadoísta dentro de la cual ocurrieron los hechos que llevaron al veredicto en el caso de Superacueducto estaban leyendo? Claro, cada quien lee las obras literarias como conviene a sus intereses…

¿Dónde nos deja esto en cuanto a las lecciones de vida que por lo menos a mí me dejó esta absurda situación? Pues yo sigo insistiendo en que hay decisiones, sobre todo en lo que al sistema de gobierno se refiere, que deben tomarse con muho cuidado, pues las mismas pueden tener efectos devastadores; que cada una de las partes involucradas en un conflicto debe asumir su responsabilidad y aportar a la solución del mismo, y que la solución a los graves problemas que vive Puerto Rico debe trascender la estrecha óptica político-partidista que permea actualmente; que para la solución de los problemas que tenemos, tanto individual como colectivamente, no podemos (ni debemos) confiar en los políticos de turno, quienes han demostrado que no tienen la capacidad, la enterza de carácter, ni la madurez necesaria para resolver nuestros problemas; y que los seres humanos tenemos, en mayor o menor grado, algo que se llama “voluntad para sobrevivir”, y que por más que hayan seres con mala intención que nos la ponen a prueba, NADIE… ABSOLUTAMENTE NADIE… puede ni podrá quebrantarla.

Y yo, Luis Daniel Beltrán-Burgos, seguiré insistiendo en ello, le guste a quien le guste, le duela a quien le duela…

OK, ahora cambiamos de tema…

ESTA SEMANA (6–12 DE NOVIEMBRE DE 2006): LE DECIMOS “HASTA EL AÑO QUE VIENE” A OCTUBRE CON: Consejos útiles sobre cómo NO buscar empleo. Y LE DECIMOS HELLOOOOO A NOVIEMBRE CON: Una hermosa señora lleva a sus tres hijas (no menos hermosas) al médico para un chequeo muy particular… En un supermercado, dos monjas tendrán que lidiar con la tentación de la cerveza… Y… Dos camioneros de Kentucky también tendrán que lidiar… ¡pero con un viaducto más bajo que su vehículo!

Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán, y haga click donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”. (¡Ah! Y yo no cobro el IVU por visitar mi sitio ‘web’, ¿OK?)

¡Y ya, vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB