Una medida de productividad

¡Saludos, mi gente!  Supongo que me echaron de menos… (¡Ja!  ¡Las ganas de que así fuese!)

Han pasado muchas otras cosas desde la entrada anterior.  Que si el afán de borrar de un plumazo todas las salvaguardas ambientales existentes para dar paso a desarrollos que no son precisamente ejemplos de sostenibilidad (y vean el comentario a la entrada anterior para saber de qué se trata esta vez), que si los presuntos vínculos de algunos políticos con figuras presuntamente ligadas al trasiego de drogas, que si salieron unos niños y adolescentes de un residencial público de Ponce (sur de Puerto Rico) en un vídeo de YouTube escenificando la realidad de día en día en la batalla por los “puntos” de venta de drogas (con todo y sus consecuencias), que si el espíritu de Joseph McCarthy asomó su rostro para condenar el que el régimen venezolano trate de “financiar” la lucha por la independencia de Puerto Rico (y como siempre, “tirando la línea” pero escondiendo la mano… o la evidencia, si es que la misma existe), que si el alcalde de San Juan entorpeció una incursión policial en un cafetín rural porque dicha incursión fue encabezada por policías “corruptos” (por el mero hecho de haber sido escoltas de la ex-gobernadora Sila Calderón, del bando contrario) que querían “hacerle daño”…

Sin olvidar la crisis económica actual en el gobierno de Puerto Rico y cómo se está manejando la misma… bien o mal… o ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario…

Es más, creo que lo que me trae aquí hoy viene bastante a cuento de la situación económica actual, además de ser una de esas cosas livianas que les traigo de vez en cuando en este blog (como dice la línea bajo el título en el encabezado de la página) para que se me alegren la vida—especialmente ahora que las Navidades están a la vuelta de la esquina—y no les dé un infarto o algo así.  (Y gracias a Dios… o al Ser Supremo o Fuerza Suprema en la que cada quien crea… a mí no me ha sucedido nada de eso, pero me sigo cuidando, por si las moscas.)  Pero voy a dejar que sea la gente de Noticias Locas la que les explique de qué se trata esto:

Un sitio calcula cuánto dinero le cuesta a su empleador el tiempo que Ud. invierte en hacer caca.

Caca Laboral (Noticias Locas, 16 de noviembre de 2009)

¡EXACTAMENTE COMO LO ESTÁN LEYENDO!

Según el artículo en cuestión, se trata de un sitio web cuyo propósito es establecer cuánto le cuesta a las empresas el tiempo que sus empleados emplean… esteeeeee… en la ingente labor de eliminar los desechos corporales sólidos durante horas laborables (y no hace falta explicar lo que significan las últimas tres palabras).  El sitio web en cuestión cuenta con dos calculadoras: una para medir cuánto cuesta una… esteeeeeeeeee… una “sesión” en particular, y otra para cotizar estas… esteeeeeeeeee… estas “sesiones”, o sea, para calcular cuánto le cuestan las mismas a la empresa, en términos del sueldo del empleado.  Así, por ejemplo, un individuo que cobra US$10 la hora y hace lo que los estadounidenses llaman number two durante media hora cada día de su semana laboral (suponiendo que el individuo trabaja cinco días a la semana, a razón de ocho horas laborables por día), al cabo de un año le acaba costando a la empresa unos US$1300.

Cuando leí el artículo, una de las primeras cosas que me pregunté fue si los miembros del comité que redactó las recomendaciones que nos tienen en este momento donde estamos (el CAREF) tomó en consideración lo que le cuesta a una agencia de gobierno que sus empleados pasen un buen rato (digamos, su buena media hora) “en ésas” durante las siete y media u ocho horas de su trabajo.  Digo, hay que recordar que se está empleando un tiempo valioso para eso, un tiempo que bien se pudiera aprovechar para adelantar trabajos, o para emprender nuevas encomiendas, o simplemente para ser más productivos en nuestro lugar de trabajo.  Y si se toma en consideración el ejemplo en el párrafo anterior, aplicado a los aproximadamente 27000 despedidos del gobierno (incluidos los que se supone que se vayan en enero próximo, pero a los que el gobierno quiere sacar antes, a como dé lugar), estaríamos hablando de por lo menos US$35100000.  (Interesante, ¿no?)

Yo no sé cómo ustedes lo vean, pero creo que algo como esto debería abrir nuevas posibilidades para la solución de nuestra crisis económica y fiscal.  Y una de esas posibilidades es hacer este mismo ejercicio con los que dicen ser nuestros líderes en el poder ejecutivo y en la legislatura.  Es más, yo creo que se debe llevar a cabo un estudio en el que se determine cuánto le cuesta a esa sufrida entidad que conocemos como “el pueblo de Puerto Rico”—que en última instancia, es EL JEFE (así, en mayúsculas y con énfasis) de estos que se hacen llamar sus líderes—en tiempo y salarios (incluidos per diems y otras concesiones y privilegios) las veces que éstos hacen number two en horas laborables (por ejemplo, mientras la Cámara de Representantes o el Senado están en sesión) durante el año fiscal, y que esa cantidad de dinero se aplique contra el déficit presupuestario para salir de la crisis lo antes posible, y si acaso, atajar la posibilidad de que haya que despedir a los pobres empleados públicos, los que están—como siempre—en la rueda de abajo, los mismos que se creyeron el mito de la seguridad de empleo en el gobierno… ¡y miren ahora dónde están!

(Yo creo que esto podría complementar mi sugerencia del año pasado, de crear la nueva tradición de los caganers de Puerto Rico.  Digo, son más o menos dos variaciones sobre el mismo tema…  😉  )

No sé si algún economista se anime a hacer un estudio así, pero para lo que en realidad sirven nuestros políticos (de los tres partidos, PNP, PPD y PIP… OK, añadamos los del PPR para completar la mezcla—¡todos son la misma cosa!), tal vez sea la mejor contribución que éstos puedan hacerle al pueblo que los puso (¿inocentemente?) donde están.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Sí, porque escribir esta entrada me está dejando con ganas de… esteeeeeeeeee… de hacer mi aportación a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico.)  Cuídense mucho y pórtense bien.  Bye!


P.S. (20 de noviembre de 2009 @ 05:51 UTC -04:00)  OOOOOOOOOOPS!  En mi prisa por… eeeeeh… irme a hacer mi contribución a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico—aunque no desde mi lugar de trabajo, como he visto que hacen algunos de mis compañeros de trabajo (que hasta aprovechan para hacer uso allí de su teléfono celular, lo que evidentemente conflige con la más importante de las archifamosas seis reglas para el uso del celular en la oficina)—olvidé incluir el nombre y el URL de la página a la que Noticias Locas dirige a quienes estén interesados en hacer el ejercicio del que trata su artículo.  Así que en cumplimiento con mi deber patriótico—y si es así, ¡qué bien se siente ser patriota!—, aquí les dejo la información que se me olvidó: Work Poop (que nombre más sugestivo, ¿no?)


LDB

Una Nueva Tradicion

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Pues sí, esta entrada les llega con un retraso de un día y cincuenta años. Y antes de que alguien me cuestione que yo esté diciendo semejante disparate, permítanme decir que escribo esto, dos días después de llegar a lo que yo llamo “el primer día del resto de mi vida”. Fue exactamente hace 50 años—un viernes, 6 de diciembre de 1958, a eso de las siete y media de la noche (23:30 UTC)—cuando vi la luz por primera vez en el Barrio Ceiba Norte de Juncos, Puerto Rico.

Aqui estoy yo (Luis Daniel Beltrán Burgos) junto a la casa donde naci, en el Barrio Ceiba Norte de Juncos, Puerto Rico
Aquí estoy yo (Luis Daniel Beltrán Burgos) junto a la casa donde nací, en el Barrio Ceiba Norte de Juncos, Puerto Rico

De paso, ése soy yo con uno o dos años de edad, frente a la casa (alquilada) en la que nací… ¡literalmente hablando! (Resulta que cuando le empezaron los dolores de parto a mi madre, no hubo tiempo de llevarla al hospital y… bueno… ¡ustedes entienden!)

El caso es que han sido unos 50 años en los que he visto muchas cosas. Sueños no realizados (o que difícilmente podría yo realizar en mi vida) y pequeñas victorias. Ejemplos de humildad y ejemplos de arrogancia. Actos que ennoblecen a la humanidad y eventos trágicos que la humillan. He ganado amistades y las he perdido. He sabido lo que es confiar en las personas y lo que es que las mismas personas defrauden la confianza depositada en ellas. He viajado a lugares maravillosos y excitantes, y también a lugares que no desaría volver a ver. He visto alegrías y penas, éxitos y fracasos, salud y enfermedad, aceptación y rechazo, bondad y maldad…

¡Y seguramente veré más de lo mismo por lo que reste de mi vida! Pero así son las cosas…

Eeeeeeeeeenigüei, vamos a lo que me trae hasta aquí. La semana pasada me encontré con una nota en el portal del diario español ABC, que describía en apenas dos párrafos una tradición de la Navidad (o para no ofender a quienes en esta época del año observan cualquier otra efeméride relacionada… the holidays) en varias comunidades de la Madre Patria.  Se trata de… esteeeeeeeeee… OK, perdónenme por lo que voy a anunciar aquí… los caganers.

(Aprovecho para decirle a quienes visitan este blog desde España: “Pido vuestra indulgencia en la presentación de este tema, pero vosotros sabéis que yo no lo hago con mala intención.  Os doy mil gracias.”)

Resulta que como lo indica la nota del diario madrileño, el caganer es una figura que representa a una persona que está defecando (aunque a juzgar por la foto que acompaña el artículo—la cual no publico aquí para no violentar los derechos de autoría sobre la misma—, lo hacen de una forma muy discreta).  Según el ABC de Madrid, el caganer fertiliza la Tierra con sus heces y trae suerte y prosperidad para el próximo año.

¿Será eso mejor que frotarle la barriga a la figura del Buda?  ¿Me ayudará un caganer a tener suerte con el próximo sorteo del millón de la Lotería Tradicional de Puerto Rico?  ¿O con el “Pega 3” de la Lotería Electrónica?  ¿O con el “Pega 4”?  ¿O con la Lotto?  ¿O en el hipódromo Camarero?  ¿O…?

Francamente, yo no sé qué es lo que ustedes piensen sobre el particular, pero la nota me ha estado dejando pensativo desde que la vi.  Es más, quiero plantear la siguiente idea: ¿Qué tal si importamos a Puerto Rico la tradición de los caganers?  Total, aquí hay mucho mo… ¡uy, perdón!… mucha tela de donde cortar.  Y aquí en Puerto Rico, sobran las figuras públicas que podrían ser excelentes caganers.  Digo, no es tanto que les dé con fertilizar el suelo y traernos la prosperidad agrícola hace tiempo perdida…  Aunque por lo menos todavía nos quedan áreas de gran valor agrícola, como el Valle de Lajas o el Valle del Coloso.*  Como dice mi padre, “del agua perdida, alguna es recogida”…

(* Para beneficio de los lectores no puertorriqueños, el Valle de Lajas está situado en el Sudoeste de Puerto Rico, entre los municipios de Guánica y Lajas.  Por su parte, el Valle del Coloso—que debe su nombre a un antiguo ingenio azucarero del mismo nombre—está situado en la costa Noroeste de Puerto Rico, junto a los municipios de Aguadilla, Aguada y Rincón.  Ambos valles costeros son reconocidos como de alta fertilidad y gran productividad para el cultivo de diferentes productos agrícolas, al punto de que están—supuestamente—protegidos bajo varias leyes.)

Así las cosas, me gustaría proponer varias figuras públicas para que nos ayuden a inaugurar esta nueva tradición: los caganers de Puerto Rico.  Empiezo por el gobernador saliente de Puerto Rico, pasando por el gobernador entrante, los líderes actuales y entrantes de la Cámara y el Senado, los legisladores salientes y entrantes por distrito y por acumulación, las camarillas políticas de los cuatro partidos políticos que participaron en las pasadas elecciones, más un montón de figuras públicas tales como periodistas, “analistas” políticos, actores, cantantes, modelos, comediantes, chismosos (¿he mencionado nombres yooooooooo?), etc., etc., etc.

¿Se fijan, mi gente, que en Puerto Rico hay muchísima gente que puede aportar a que se popularice tan “hermosa” tradición (aun si no le haría ni gracia que la vieran—aunque fuera “en efigie”—haciendo lo que los estadounidenses llamarían number two)?

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí, que tengo que ir a hacer mi aportación a la causa!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

P.S.  Por si lo quieren saber, la casa que aparece en la foto de arriba sufrió un severo deterioro muchos años después de que nos mudáramos de allí.  De hecho, déjenme enseñarles el lugar, según lo encontré hace un año, cuando salí a tomar unas fotos:

¿Dónde está la casa donde naci?
¿Dónde está la casa donde nací?

Ahora, de la casa en la que vine al mundo hace exactamente 50 años, ahora apenas queda el recuerdo…

LDB