Esta carrera, la corre Puerto Rico: Primera valla

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Vote 12345 (Photo credit: Wikipedia)

Amigas y amigos, mi gente, admito que hoy por la mañana me levanté pensando que las cosas iban a ser iguales que siempre.  Que algunas personas se saldrían con la suya, ya fuera que el Soberano, el Pueblo—así, con mayúscula inicial—les dijera que no querían que se desestimara la expresión de su voluntad.  Que el sensacionalismo más burdo y los golpes de efecto prevalecerían en el debate sobre cómo aliviar los problemas que vivimos a diario los puertorriqueños, y que otras voces que tenían argumentos de mayor sustancia quedarían ahogadas en medio de ruido y la estridencia.

Pero conforme han pasado las horas desde esta mañana, ha resultado que mi pronóstico pesimista había fallado.

Hoy, 19 de agosto de 2012, se consultó al Pueblo de Puerto Rico—esa entidad a la que los seudolíderes políticos que manejan sus destinos tienden a subestimar—sobre si se quería enmendar la Constitución de 1952 para restringir el derecho a la fianza, consignado en la Sección 11 del Artículo II (Carta de Derechos), a fin de que al mismo no tuvieran acceso los acusados de asesinato (especialmente asesinatos que se producen durante la comisión de ciertos delitos como violaciones sexuales o los que se cometen contra agentes del orden público en el cumplimiento del deber), y también para disminuir el tamaño de la Asamblea Legislativa (Senado y Cámara de Representantes), de los 27 senadores y 51 representantes que establece la Sección 2 del Artículo III (Del Poder Legislativo) a un número menor de legisladores, aunque manteniendo el mismo presupuesto para sus operaciones.  Y hoy, 19 de agosto de 2012, el mismo Pueblo de Puerto Rico al que se consultó le contestó a sus seudolíderes que no querían ni una cosa ni la otra.

Tal vez será cierto eso de que el Pueblo es más inteligente que quienes lo dirigen.  Tal vez el Pueblo le está diciendo a sus seudolíderes que asuntos de la naturaleza de los dos que se presentaron a votación hoy no son como para tomarse a la ligera, con alternativas que parecerán buenas sobre el papel—con todo y la capacidad del papel para aguantar todo lo que le escriban encima—, pero en la realidad no funcionan como debería esperarse.  O tal vez el Pueblo está empezando a ir más allá del oportunismo y los golpes publicitarios de efecto, como la archifamosa “sacada de dedo”.

Tal vez lo que hoy dijo el Pueblo es que se deben atender seriamente las causas de raíz de los dos problemas que se pretende resolver.

¿La de la criminalidad—o no será también, la criminalización de la pobreza?  Mediante programas de prevención de problemas en el hogar y en la escuela, una mayor atención a la condición mental de nuestra gente—que en muchos casos, no es la mejor—, un sistema de salud que atienda las necesidades de la gente al tiempo que maneja eficientemente sus costos, y que no se base tanto en la ganancia que pueda sacar un proveedor de servicios de salud.  Añádase a eso un sistema de justicia que funcione contra quienes no funcione la prevención.  Un sistema de justicia que tenga jueces mejor capacitados que lo que tenemos hoy en día—y cuya discreción (la misma que ya señalé anteriormente que no es muy confiable en algunos casos) era la pieza clave en la propuesta enmienda sobre la fianza—y fiscales que puedan preparar casos sólidos contra acusados de delito, casos que no se caigan porque a alguien se le olvidó escribir una fecha o una palabrita fundamental (por ejemplo, “premeditación”) en los documentos correspondientes.

¿Y qué hay de la de lo de la Legislatura?  Además de considerar de manera seria y sin demagogias el mandato aquél sobre la unicameralidad, mandato que el tribalismo y los egos partidistas no permitieron que se concretara, ¿qué tal si empezamos por un mejor cernimiento (en español boricua, “screening”) de las personas que pretendemos enviar al máximo foro deliberativo puertorriqueño?  ¿Qué tal si los partidos políticos puertorriqueños asumen su responsabilidad consigo mismos y con los demás y evita que agresores conyugales, delincuentes reales o potenciales, quienes viven “del cuento” o quienes se asocian con gente de dudosa reputación aspiren a un puesto del poder que representa un puesto legislativo?  ¿Qué tal si aspiramos más bien a que la Legislatura sea de calidad, no de cantidad?

OK, ya sé, ya sé: Es demasiado pedir.

Por lo pronto, las reacciones han sido las de siempre, especialmente las que demuestran un pobre espíritu de competencia (como la de cierta ex-presidenta cameral y ex-jueza apelativa, dando en Twitter—medio por el cual dejó ver su prejuicio en todo su esplendor—su “agradecimiento” a cuanta clase de criminal se le ocurriera por el rechazo a la enmienda propuesta).  Pero como dicen, a cada cual su santo.  Al menos, lo importante es que ya empezamos a correr esta carrera, una carrera en la que la pista tiene vallas, tal vez difíciles de cruzar… pero de que las podemos cruzar, las podemos cruzar.  Y las cruzaremos, no importa cuán altas nos las quieran poner.  Y como decía una promoción que se pasó antes de y durante las recién concluidas olimpiadas de verano Londres 2012, “esta carrera, la corre Puerto Rico”.  Y recién acabamos de cruzar la primera valla.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán y yo apruebo esta entrada. Pulgar hacia arriba

(Y por si lo quieren saber, a las dos propuestas enmiendas yo las voté así: Pulgar hacia abajo Pulgar hacia abajo.  Y PUNTO.)

Historia de dos lideres: Los primeros cien dias de uno . . .

¡Saludos, mi gente!

Dicen que cuando se va entrando en años, el tiempo como que transcurre con mayor rapidez.  Digo, para mí el año 2009 está transcurriendo más rápido de lo que yo pensaba.  Basta con decir que el día en el que escribo esto (domingo, 12 de abril de 2009), el Hon. Luis G. Fortuño Bruset cumple sus primeros 100 días (contados en días-calendario, no en días laborables) como gobernador de Puerto Rico.

Y francamente, estos primeros 100 días han sido intensos a su manera, sobre todo ante el hallazgo de la crisis económica y fiscal, magnificada por las maneras incorrectas en las que se ha manejado la misma históricamente, y el lanzamiento público de las maneras aún más incorrectas en las que se pretende remediar esa crisis en el presente (como el posible despido de más de 30000 empleados públicos y la formación de “alianzas público-privadas” en las corporaciones públicas—algo que se está tratando como un “secreto de estado”).  Remedios que no han sido del agrado de muchos de los posibles “beneficiarios” de las mismas (como ya dije en la entrada anterior), y que podrían tener consecuencias adicionales no intencionadas.

(Y ni decir que se anticipa que pueda haber jaleo como una de esas “consecuencias adicionales no intencionadas”, a juzgar por un memorando del Departamento de Justicia de Puerto Rico, en el que se instruye a los fiscales de distrito a atender con la jurisprudencia correspondiente cualquier protesta que se dé en contra del nuevo plan de “recuperación económica”… pero eso era algo que “se estaba planeando desde hace mucho tiempo”—no sean mal pensados.  O también a juzgar por recientes informes de prensa que apuntan a un acuartelamiento de la Fuerza de Choque Unidad de Operaciones Tácticas de la Policía de Puerto Rico, para un “entrenamiento” que también “se estaba planeando desde hace mucho tiempo”… pero ustedes sí que tienen una imaginación hiperactiva, ¿ah?)

Pero ésos no han sido los únicos “logros” que se le pueden atribuir a la naciente gestión del actual gobernador.  Por lo menos, debemos agradecerle que él o quienes trabajan bajo su mando ayuden a crear conciencia de los serios problemas por los que la gente común y corriente atraviesa cada día.  Como la ola de robos, asesinatos, tráfico de drogas, violencia doméstica, etc.  ¿Y cómo se le puede crear conciencia a un pueblo sobre una situación de tal magnitud?  Fácil: se le dice al público que las cosas van a empeorar antes de que mejoren (o como lo dicen los estadounidenses, things will get worse before they get better), ya que la incidencia de estos delitos—especialmente los asesinatos relacionados con el tráfico de drogas… ¿vijte, lídel?—aumentará según se vaya poniendo en vigor un “plan de emergencia” para ese propósito.

(Pero en realidad, ¿será tan difícil y complicado implantar un plan para atajar el crimen y el tráfico de drogas?  Si es así, a mí me sería más fácil extraer manteca de un ladrillo—como lo hubiera dicho en vida mi madre—en cantidades industriales, y a lo mejor ganaría millones de dólares en el proceso… y me sumaría a la lista de los súper-dúper-blooper-non_plus_ultra_maxi ricachones como Bill Gates o Warren Buffett…  En fin, soñar no cuesta nada.)

Mientras tanto, en lo que la estatua de San Juan Bautista que está en el lado del Capitolio que da al Atlántico baja su dedo (¿acusatorio?), los inquilinos de ese mismo edificio las tomaron donde las dejaron el año anterior.  Prueba de ello—junto con las payasadas de siempre (y en ello hemos visto varios nuevos talentos que dejarían estupefactos a los jueces de Objetivo Fama)—es la “productividad” que hemos visto últimamente, con proyectos de ley que (francamente) dejan bastante que desear.  Es más: que nadie me haga hablar de la calidad—o falta de la misma—de algunos de los proyectos de ley que (como parte de mis labores) de un tiempo para acá llegan a mi escritorio para mi evaluación… ¡ése es un cuento para reír (o para llorar; usted elige)!  Añádase a eso la gran cantidad de contratos de “asesoría” que se otorga en la Asamblea Legislativa a cuanto ex legislador, abogado, relacionista público u otro alcahuete le apetece llenarse de dinero hasta hartarse (y más allá).  Digo, debe ser taaaaaaaaaan talentosa la persona que esté dispuesta a sacrificar el bien del país “sacrificarse” por el bien del país para asesorar al representante Fulano de Tal sobre cómo posar para las fotos de prensa como si estuviera de modelo en un anuncio para la tienda de ropa para caballeros, Clubman.

Detrás del hombre que viste de Clubman, hay una mujer…
Y detrás de esa mujer está la esposa del hombre que viste de Clubman…

OK, podría estar toda esta entrada hablando de la nueva carta circular del Departamento de Educación (y de cómo la misma pretende cambiar los horarios lectivos para que los estudiantes salgan de las escuelas una hora más tarde de lo que es actualmente, además de alargar las sesiones lectivas y acomodar un “periodo de reflexión” de 5 ó 10 minutos antes de la primera sesión del día—otro ejemplo del “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”, sobre todo viniendo de quienes lo proponen), de la cantidad de nombramientos a puestos clave que aún no se han podido cubrir (porque le falta algún documento clave en el trámite, o porque—como en el caso de la designada Procuradora de las Mujeres, Johanne Vélez García—los prejuicios de alguno de los legisladores no lo deja ver más allá y evaluar los méritos de la persona, y tal vez buscar un punto medio que satisfaga a una y otra parte… pero ¿qué más se puede esperar en una situación así?), y hasta de la cantidad de suicidios que se ha documentado entre la población en general (y ni hablar de los niños y adolescentes, muchos de los cuales lo que ven es un largo y oscuro callejón del que no hay salida, en el que no encuentran una mano que les ayude a sobrevivir, en el que se ha abandonado toda esperanza).  Pero como escribí arriba, estos primeros 100 días de la administración Fortuño han sido bien intensos a su manera.  Y si así de intensos han sido hasta el momento… ¡que Dios nos agarre confesa’os!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

P.S. Como es de suponer, dentro de un par de semanas estaré escribiendo en el blog sobre los primeros 100 días de la presidencia de Barack Obama en los Estados Unidos (“… y lo primeros cien días del otro”).  Y ésos también han sido bastante intensos a su manera…

LDB