Siempre queda la sospecha…

Calle 13 singer- segundos antes de volver a sa...
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Amigas y amigos, no voy a tapar el Sol con un dedo: ninguno de los componentes de Calle 13 es santo de mi devoción.

Digo, si Christine O’Donnell—la fallida candidata republicana al senado federal por el estado de Delaware, apoyada por el grupo de fanáticos conservadores conocido como el “Tea Party”—se disparó la maroma de comenzar un anuncio político pagado diciendo, “Yo no soy una bruja”, ¡que yo comience esta entrada con una oración como la del párrafo anterior no quiere decir nada!

Por cierto, ella dice al final de dicho anuncio, “Yo soy Christine O’Donnell…  ¡Yo soy tú!”  Si yo hubiera sido elegible para votar en Delaware, mi respuesta hubiera sido: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!

Pero volviendo al tema, ni el Residente (René Pérez-Joglar) ni el Visitante (Eduardo Cabra), ni siquiera la PG-13 (la hermana de Eduardo, Ileana Cabra) son santos de mi devoción.  Su estilo de decir las cosas, su irreverencia (como cuando el Residente dijo públicamente que se estaba orinando, mientras recibía uno de los tres premios obtenidos por Calle 13 durante la ceremonia de los Grammy Latinos de 2006), tal vez no sean para alguien como yo, de una generación diferente, que interpreta las cosas de otra manera.  Pero quiérase o no, ése es su estilo, y yo tengo que respetarlo, de la misma forma que yo exijo el respeto para mi estilo de decir las cosas. Y quiérase o no, ellos están en todo su derecho de opinar, de decir lo que piensan, sin que a nadie más se le ocurra entrar en un ataque de pánico por lo que ellos dicen.

Y precisamente eso es lo que hace el Residente en “Digo lo que Pienso”—una de las canciones del cuarto disco de Calle 13, “Entren los que quieran”—, cuya letra (o “lírica”, como la llama el corillo hoy en día) está causando furor, además de una clase de aprehensión entre los objetos de sus críticas.  Y la razón para ello se encuentra en las estrofas finales de “Digo lo que pienso”, en las que el Residente se refiere a un supuesto “periquero”, un “Alcalde drogadicto con cara de idiota”, un presunto “corrupto” que tiene “cara de narcotraficante con miedo”, y de quien ciertos supuestos amigos del Residente dicen que lo han visto “cambiando el perico / La coca, hueliendo (sic), olfateando”, y a quien le ofrece pagarle la “rehabilitación” y que ambos a la vez se hagan una prueba de dopaje.

Pero, ¿acaso mencionó el Residente el nombre de Alcalde alguno?  Una simple mirada a la letra de la canción (y les dejo como asignación buscarla a través de Google, Yahoo!, Bing o el motor de búsqueda de su preferencia) debería indicar que no.  Pero siempre queda la sospecha.

Y si de sospechas se trata, la prensa puertorriqueña—la misma que, por cierto, parece que no sabe qué más hacer para llamar la atención y se dispara la maroma de crear titulares tales como “Fidel jura bandera americana”… en referencia a un nacional cubano residente al este de San Juan, casualmente llamado Fidel Castro, que hace un par de semanas adoptó la ciudadanía estadounidense vigente en Puerto Rico—se encargó de buscar uno de los sospechosos habituales: el alcalde de San Juan, Jorge A. Santini Padilla.  (Sí, el mismo que en 2006 la emprendió contra los preparadores de un informe en el que se denunciaba que la ciudad de San Juan era una de las 10 ciudades en jurisdicción estadounidense que más criminalizaba a los desamparados y los deambulantes—y lo sigue haciendo al día de hoy.)

Ni corta ni perezosa (yo no sé cómo lo ven, pero esa frase me parece tan “Siglo 20 19”), la prensa le pidió una reacción… y esto fue lo que respondió (versión de El Nuevo Día; versión de Primera Hora):

“ ‘¿Ustedes creen que yo pierdo un segundo escuchando la música de ese tipo?  No hombre, no.  Yo no sé qué canción es, yo no sé si dice o no mi nombre, o lo que diga, pero no me interesa.  Porque mientras él escribe la cosa esa para después declamarla, yo estoy haciendo trenes, parques, escuelas, museos’, señaló el Alcalde.

“El Nuevo Día le preguntó por qué, a pesar de sus esfuerzos de relaciones públicas durante todos estos años no ha logrado desvincularse del tema. ‘¿Tú crees que yo voy a perder el tiempo con esa necedad y con esas tonterías?’, fue su respuesta.  Añadió que a quienes únicos le interesa el tema es a la prensa.”

Por supuesto, ésta no es la primera escaramuza entre ambos contendientes.  Valga recordar lo del año pasado, cuando el alcalde Santini mandó a cancelar un espectáculo en el que Calle 13 participaría, aparentemente en represalia reacción a las expresiones del Residente en contra del gobernador Luis G. Fortuño Bruset y su administración durante la transmisión de los Premios MTV de 2009.  Pero este nuevo episodio ya es otra cosa, algo así como gritar sobre el techo del edificio más alto un secreto a voces.  Secreto que pudo haber quedado más o menos expuesto el 18 de septiembre de 2009, durante el incidente que mencioné de pasada en una entrada anterior, en el que el primer ejecutivo capitalino se vio implicado mientras se encontraba en un cafetín rural en el peor momento posible: en medio de una incursión policial en la cual se investigaba—entre otras cosas—una aparente actividad de tráfico de narcóticos.  (Sé lo que están pensando: debí haber ampliado ese tema entonces, en lugar de concentrarme en la “caca laboral”, pero ya eso es otra historia.)  Incidente tras el cual el alcalde alegó que se quiso fabricar un caso por ley de drogas en su contra “por motivos políticos partidistas”, porque dos de los oficiales policiacos implicados fueron parte de la escolta de la hoy ex-gobernadora Sila M. Calderón (o sea, que son “culpables por asociación”).

Total, que un informe de agosto de 2010 de la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico exoneró al alcalde Santini de toda sospecha relacionada con drogas y a los policías, más o menos, de la implicación de impropiedad que se quiso hacer en su contra.  Pero qué puede importar eso ahora, porque siempre queda la sospecha…

Está de más decir que las reacciones a todo este evento han sido mixtas, pero hay dos que llamaron bastante la atención.  Primero fue la de la radioemisora de los expertos en los chismes y diretes, broncas y bolletes que quieren hacerle creer al público que son análisis y noticias, que despidió a uno de sus analistas, el dramaturgo Roberto Ramos Perea, luego de que éste se expresara sobre el tema durante un programa en esa emisora, con la excusa de una supuesta baja en la sintonía del programa.  (Otro caso para archivar bajo “Desde que se inventaron las excusas…”)  Pero más interesante es la reacción de la presidenta de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones de Puerto Rico (JRT), Sandra Torres, quien además de determinar que “Digo lo que pienso” es “completamente obscena y lasciva”,

“… instó a todo aquel que no se sienta cómodo o no esté de acuerdo en que se transmita la canción a escribir a la agencia que dirige para remitir las quejas a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés), que es el ente con jurisdicción sobre estos asuntos.

[…]

“La funcionaria pública afirmó que el asunto tiene que llegar a la FCC, por lo que exhortó al público a enviar sus cartas a la JRT y ‘yo gustosamente las voy a remitir a la FCC con una carta de mi puño y letra expresándoles  la indignación del pueblo puertorriqueño sobre este tipo de material’.”

Francamente, tanta cortesía y amabilidad me abruman…  Pero eso no es lo único interesante de las expresiones de la funcionaria:

“Para la presidenta de la JRT, ‘el pueblo de Puerto Rico se siente indignado con la lírica de la nueva canción de René, independientemente que la canción vaya dirigida a una figura política de un partido en particular’.

“‘Yo creo que nuestra gente es más inteligente que eso, los valores nuestros deben ir por encima de cualquier consideración político partidista y por eso más allá de colores todos nos debemos sentir indignados’, añadió.”

Yo creo que todo lo que le faltó a la señora Torres fue repetir las palabras de Christine O’Donnell, “¡Yo soy tú!”  Y créanme, que mi respuesta sería la misma: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!”  Francamente, no entiendo cómo una funcionaria que tiene que responder a los designios de la administración gubernamental que la nombra a su puesto, se erige como un supuesto paladín de la decencia en los medios, como una mensajera de la “indignación” de un pueblo contra una canción que ella ha determinado que es “obscena y lasciva”, que predica el predominio de “los valores nuestros”—los mismos que tanto se le exhorta al pueblo que los practiquen en su vida diaria, pero que ellos mismos no son capaces de practicar.  Aunque aquí también, siempre queda la sospecha…

Al menos, en una cosa le doy la razón: “nuestra gente es más inteligente que eso”.  Y demás está decirlo, que nuestra gente es más inteligente y está reaccionando, cuestionando todo este asunto, desde la reacción del alcalde Santini, pasando por la “botá’ como bolsa” de Ramos Perea, hasta el manifiesto de la funcionaria convertida en portavoz de la lucha por proteger la moral y la decencia de los puertorriqueños.  Mientras escribo esto (a las 00:01 UTC –04:00 del domingo 28), veo que Global Voices ya ha recogido varias de esas reacciones.  También merece destacar las entradas que J. Sánchez Lugo, la Prof. Rima Brusi y Elco Lao le han dedicado al tema en sus respectivos blogs.

Yo lo que sé es lo siguiente: queramos o no, hay muchas cosas que toda esta situación ha dejado al descubierto.  Como la presunta conducta del funcionario que dirige los destinos de la ciudad de mayor importancia en Puerto Rico, puesta en duda públicamente por un artista cuyo “defecto” es querer cuestionar lo que hay, sacudir los cimientos de lo establecido y buscar un mundo más justo y equitativo, y aparentemente protegida por quienes no toleran el cuestionamiento, por quienes dicen defender la libertad de expresión, pero en realidad le tienen miedo a la libertad del pensamiento.  Y cuando suceden cosas como ésas… siempre queda la sospecha.

Y yo sospecho que esta entrada me quedó muy larga, ¡así que vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

Esto es tan solo el comienzo

Residente (René Pérez) and PG-13 (Ileana Cabra...
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¡Qué tal, mi gente!

Lo bueno de tomarse un par de semanas de vacaciones—como estoy haciendo desde la semana pasada—es que uno se desconecta de ciertas situaciones, como el “relajito” que tiene(-n) algún (algunos) oportunista(s) de aprovechar la situación de los despidos en el gobierno puertorriqueño para llamar por la línea de emergencias “911” y propalar una supuesta amenaza de bomba contra mi lugar de trabajo (y ya ustedes saben que me refiero al DRNA).  Y aunque uno nunca sabe cuándo se logrará el propósito de quienes acostumbran jugar ese jueguito, no deja de causar problemas más serios que los que se pretende resolver.  Y lamento mucho decir esto, pero con tales amenazas no se logrará el propósito de que se derogue la infame Ley 7 de 2009; más bien lo que logrará es una mayor antipatía, de parte de aquéllos(as) a quienes se pretende reivindicar.  Lamentablemente, en situaciones como ésta sale a relucir lo peor de algunos que se supone son seres humanos—y con sus acciones demuestran todo lo contrario.  Pero a eso no es a lo que voy.

El caso es que este receso para descansar un poco y para asegurar que mi salud esté bien* me ha permitido observar mejor el desarrollo de los acontecimientos cuyas raíces se remontan a los tiempos de decisiones mal tomadas sobre las finanzas gubernamentales (y como yo siempre insisto en decir, los dos partidos políticos principales en Puerto Rico—el PPD y el PNP—no están para nada libres de polvo y paja en cuanto a la toma de esas decisiones), y que han venido a estallar con la implantación de la Ley 7 de 2009.  Y por supuesto, es materia obligada anotar algo sobre el Paro Nacional efectuado el 15 de octubre de 2009 en la intersección de la Avenida Franklin D. Roosevelt y el acceso oeste al centro comercial Plaza Las Américas en Hato Rey.


Mapa del lugar donde se llevaron a cabo las actividades del Paro Nacional (San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009).

Imagen aéera del lugar donde se llevaron a cabo las actividades del Paro Nacional (San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009)

Más allá de lo que ya se ha dicho, lo cierto es que el Paro Nacional llevó a la movilización de muchos sectores, que no se limitaron a los directamente afectados por la Ley 7 (o sea, los servidores públicos víctima de los recientes despidos): maestros de educación primaria y secundaria, trabajadores de electricidad, estudiantes universitarios, músicos, teatreros y otros artistas, camioneros… todos tuvieron su razón para desahogarse en contra de las acciones gubernamentales recientes (¡y las que están por venir!), y en contra de quienes las han ejecutado hasta el momento.

Por supuesto, para estos últimos ha sido como si con ellos no fuera, y han hecho cuanta cosa se les ha ocurrido para desvalorizar cualquier logro que el Paro pudo haber obtenido, desde restarle importancia a la cantidad de gente presente (como el actual Secretario de Estado, Kenneth McClintock-Hernández, quien asegura—supuestamente, con la ayuda de la herramienta Google Earth™—que en el área donde se congregó la multitud no había ni 15000 personas, y que quien le viniera a decir que había más gente allí—por ejemplo, 100000 personas o más—posiblemente estaría “consumiendo sustancias controladas”… ¡qué pantalones!), hasta reiterar que en las decisiones ya tomadas de despedir a 16,970 servidores públicos (lo que en la entrada anterior ejemplifiqué con la descuartización del perro para referirme a la manera errónea de resolver un problema, más de eficiencia laboral que de tamaño de la nómina gubernamental) no hay vuelta atrás.

Sin embargo, el problema es que en la protesta contra este proceder gubernamental, parece que tampoco habrá vuelta atrás.  Y van a seguir los actos de repudio contra esas acciones y contra quienes las implantaron, como el que hizo ese mismo día René Pérez, mejor conocido como el Residente del dúo de reggaetón Calle 13, cuando en su participación como “maestro de ceremonias” (¿como que no pega con él ese concepto tan anticuado?) de los Premios MTV 2009, dijo (entre otras cosas) que…

América Latina no está completa sin Puerto Rico y Puerto Rico no es libre.  Hoy 15 de octubre los puertorriqueños marcharon contra el desempleo, porque el gobernador de Puerto Rico los dejo sin trabajo y el gobernador de Puerto Rico es un hijo de la gran p….  Yo lo puedo decir porque sé y porque tengo influencia.  Hoy los puertorriqueños estamos de pie.

Residente le tira con to’ a Fortuño (Primera Hora, San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009)

Expresiones que por más que se pudieran justificar (hasta por la madre del propio Residente), también han llevado al repudio por parte de las autoridades gubernamentales.  Repudio que incluye la decisión del alcalde de San Juan, Jorge A. Santini Padilla, de cancelar un espectáculo en el que participaría Calle 13, pautado para el 31 de octubre en el Coliseo Roberto Clemente (que por cierto, lo podrán ubicar en la foto de arriba)—y eso, que el espectáculo sigue en pie mientras escribo esto y lo que se canceló fue la participación de Calle 13 en el mismo, pero por favor, que nadie diga que fue por una “represalia” del alcalde contra Calle 13 por sus expresiones contra el gobernador Fortuño, ¿OK?

(Y aprovecho para dejar claro una cosa: Personalmente, yo no creo que René “Residente” Pérez debió haber utilizado las palabras fuertes que utilizó en la ocasión, para referirse a una situación que como los proverbiales “trapos sucios”, los puertorriqueños ya estamos tratando de lavar en nuestra propia casa, en lugar de estarlos exhibiendo a la vista del mundo.  Sin embargo, creo que él entendió que la plataforma a su disposición se prestaba para ello—digo, ¿qué más se puede esperar de los Premios MTV 2009?—y la utilizó libremente, como ya había advertido unos días antes que lo haría, sin que se le quedara nada por dentro.  Así que ni modo… ¡lo hecho, hecho está!)

Así que de ahora en adelante seguiremos viendo a un bando y al otro haciendo sus movidas correspondientes, a ver quién prevalece en un juego de ajedrez en el que los que estamos en medio somos peones.  Como decía en la entrada pasada, en esta situación de los despidos en el gobierno de Puerto Rico, lo peor aún no ha pasado (por más que el gobernador Luis G. Fortuño Bruset insista en decir lo contrario).  Lo que estamos viendo en estos días, es tan sólo el comienzo de la partida.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Bye!


* Por si se preguntan, no es que yo enfrente problemas de salud en estos días.  Simplemente aproveché para hacerme un chequeo médico general—algo no me hacía en mucho tiempo… OK, llámenlo “negligencia” de mi parte, si quieren—y el mismo arrojó resultados normales en la mayoría de los indicadores habituales… salvo por uno que otro que resultó ser levemente alto, pero no tanto como para que no se pueda controlar con dieta y ejercicios (y con eso, lo digo todo; el resto, a su imaginación se lo dejo).  Así que no se preocupen, que hay Luis Daniel Beltrán para rato…  😉


LDB