… pero algunos (somos) más iguales que otros

Cover of "Animal Farm: Centennial Edition...
Cover of Animal Farm: Centennial Edition

En su novela de 1945, “Rebelión en la granja” (Animal Farm), en la que relata cómo los animales de una granja se libran de la tiranía de los seres humanos—sólo para caer en otro tipo de tiranía y volverse a rebelar—, Eric Arthur Blair, mejor conocido como George Orwell (1903–1950), incluye esta frase que siempre me ha parecido curiosa (con mi traducción libre):

“All animals are equal, but some animals are more equal than others.”

(“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.”)

Según la fuente de la cita anterior,* se trata de una proclama hecha por los cerdos que controlan el gobierno de la granja, una vez expulsados de allí los humanos.  Pero no se trata de una cita hecha en el vacío: “es un comentario sobre la hipocresía de los gobiernos que proclaman la absoluta igualdad de sus ciudadanos, pero le dan poderes y privilegios a una elite pequeña” (mi traducción del comentario en la fuente citada).

Poderes y privilegios.  Parece que hay quien no puede vivir sin sus poderes y privilegios.

Me pregunto si es eso lo que describe la conducta de los miembros de la Asamblea Legislativa puertorriqueña, los que parecen haberse visto amenazados por una propuesta de reforma legislativa en la cual se buscaría eliminar el “per diem” (o lo que conocemos comúnmente como “la dieta”) que muchos de ellos cobran, sólo por presentarse a una sesión legislativa o a una vista de la comisión a la cual están asignados.  Sí, porque parece que estas personas se ven a sí mismas en un plano diferente al de los demás meros mortales, o sea, parece que se ven como “más iguales que otros”.  Y ésta es la clase de gente que se aferra a ciertos “derechos adquiridos”, en un abierto menosprecio a quienes no tenemos la misma facilidad que ellos tienen para alcanzar esos mismos “derechos” que se abrogan.

De paso, habrán visto en mi página biográfica que en varias ocasiones, he acudido como parte de la representación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a vistas legislativas sobre proyectos de ley que tienen que ver con nuestro ámbito de injerencia.  Tanto vistas en el Capitolio como inspecciones oculares.  Y por eso sé lo que es ver cómo un legislador se presenta a una vista para discutir un proyecto para la protección de un recurso de alto valor natural, firma la hoja de asistencia, escucha a los deponentes por un par de minutos y se va antes de terminada la vista.  Parecerá que el (la) legislador(a) no tenía interés en el tema para el que se citó la vista, después de todo, que sólo fue a “dar cara” por unos minutos, “para que no digan después”.  Y todo, por agenciarse el pago de “la dieta”.  Y mientras tanto, los que quedan son: el legislador que preside la comisión en cuestión y uno que otro legislador(a) que esté dispuesto(a) a hacer un “frente” (o a dar la impresión de que alguien más está escuchando lo que les decimos—suerte que por aquellos días los teléfonos inteligentes, las “tabletas”, los iPhone, iPod, iPad, i-de-coco, i-de-piña, i-de-esto-o-de-aquello-o-de-lo-otro… no eran tan comunes como para esconderse detrás de una jugadita de “solitario” o Tetris o de un status de Facebook… ¡siempre y cuando no los agarren en pifia!).

(Yo creo que me acabo de delatar porque de vez en cuando tomo mi teléfono móvil y echo mi jugadita de “solitario”… Ruborizado ¡pero sólo cuando estoy aburrido o necesito “hacer tiempo”!)

Pero si da vergüenza ajena ver cómo hay quien abusa de esos poderes y privilegios, más vergüenza da ver cómo se defienden a ultranza sus beneficiarios, és@s que pertenecen a esa “elite pequeña” que Orwell (Blair) denuncia a través de la cita de arriba.  Sólo díganle a ese (esa) legislador(a) que le habrán de quitar el pago de dieta o le reducirán el estipendio para el millaje que tiene que recorrer desde su residencia para llegar al Capitolio, y ciertamente se pondrá “como guabá pelú” (aunque que yo sepa, el guabá que normalmente se encuentra en las cuevas y cavernas, Phrynus longipes, nunca ha sido peludo ni es tan agresivo como lo pintan; es más, haga usted una búsqueda de “guabá” en Google y después me dice).

Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría (PNP) con su “cara de lechuga”, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.  (Creo que vale la pena repetir la oración anterior:  “Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría [PNP] con su ‘cara de lechuga’, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.”)  (¡Y sí, dije “mensuales”!)  Si es por ese estándar, entonces yo que apenas gano la mitad del sueldo de esa legisladora (no voy a dar la cifra exacta, pero es alrededor de US$3’700 00 mensuales) y tengo que afrontar muchos de los gastos mensuales de mi hogar (siendo el de la electricidad el más notorio), aparte de mis cuentas y otras deudas que arrastro, debo estar resignándome a morir de hambre mañana, como la “viuda de Sarepta”.**  ¡Qué sé yo!  Puede ser que una cantidad como la que gana cada mes la legisladora en cuestión no le dé para vivir una vida de lujos, como aquellos con los que quienes nos ganamos apenas la mitad de eso o menos sólo podríamos soñar.  Puede ser que para ella esos no sean suficientes poderes y privilegios que ostentar.  Puede ser que ella se sienta como que es más igual que los demás.***

O puede ser que eso sea un simple ejercicio en necedad.  Como el del legislador del mismo bando político (aunque también los del bando contrario, PPD, también son capaces de semejantes lindezas) que al salir a defender sus propios poderes y privilegios, queriendo decir otra cosa se le zafó que la mujer tradicionalmente se ocupa del cuidado de la familia y del hogar—y cuidado que de todos lados (hasta de la propia prensa) le cayeron chinches al “honorable” después de haber dicho las expresiones machistas que dijo.  Por supuesto, siempre está la defensa basada en que “mis expresiones fueron sacadas de contexto” (como siempre, “la culpa es de la prensa, no es mía”).  Pero para mí que es difícil esconder una necedad como esa.****

Definitivamente, parece que l@s cerd@s se han hecho con el gobierno de esta granja.  Un gobierno en el que se consideran por encima del resto de los animales.  En el que el bienestar y el progreso de los demás animales no les importa; sólo mantener sus poderes y privilegios.  En el que no son iguales con respecto a los otros… sino más iguales que los otros.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* “all animals are equal, but some animals are more equal than others.” Dictionary.com. The American Heritage® New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition. Houghton Mifflin Company, 2005. http://dictionary.reference.com/browse/all animals are equal, but some animals are more equal than others (accessed: February 24, 2013).

** Por si acaso, el pasaje sobre la visita del profeta hebreo Elías a la viuda de Sarepta está en Primero de los Reyes 17: 8–24 (yo uso la versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983).  El pasaje me llama mucho la atención por la resignación de la viuda cuando Elías le pide agua y un pedazo de pan, y ella le responde que todo lo que tiene es un poco de harina y de aceite, y que estaba por cocinarlo para ella y para su hijo, y que comerían el pan y después morirían de hambre (eso está en el verso 12).  Es algo que de pensarlo me estremece mucho, pero esa es la realidad de los que apenas tienen poco con qué vivir.

*** Y ahora digo yo, tal vez mucha de esa gente es de la clase de elemento que desprecia todo aquello que pueda expandir su espíritu, como en el caso de los autores de las reseñas de libros en Amazon.com sobre los que escribí en otra ocasión, que tienen tanto de literatos como lo que yo tengo de doctor en física nuclear.  Burla  Pero ya eso es otra cosa.

**** OK, otra más: Siempre me viene a la mente esto cuando alguien se va hasta “home” y comete una necedad:

“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.” (Proverbios 12:23, también versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983)


LDB

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Receta para un ente que no se atreve a decir su nombre

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Amigas y amigos, mi gente, el programa debe continuar.

Pero no sin que antes haga mención—como lo prometí en mi entrada anterior—del cambio en el nombre de mi blog, que en adelante se conocerá como Desde el Escritorio de Luis Daniel Beltrán.  Ustedes saben, como en esas libretitas de mensajes que se suele imprimir para identificar un mensaje que proviene de una persona en particular (“desde el escritorio de Fulano” o “de Mengano”, etc.).  Total, eso es prácticamente lo que he estado haciendo desde 2003: dejando los mensajes que genero desde mi escritorio, mis impresiones, mi sentir sobre las cosas que pasan a mi alrededor.  Y no creo que eso deje de ser así, mientras pueda seguir teniendo acceso a esta maravillosa forma de comunicación que son las bitácoras cibernéticas, los web logs o blogs.

Habiendo dicho esto, entramos en la segunda mitad del 2010.

Lamentablemente, la segunda mitad del 2010 comienza con las secuelas de la penosa situación ocurrida en los predios del Capitolio de Puerto Rico el miércoles 30 de junio, en el último día de la presente sesión ordinaria de la asamblea legislativa puertorriqueña.  Allí, Puerto Rico y el mundo fueron testigos del uso excesivo de la fuerza bruta por parte de efectivos de la Policía de Puerto Rico contra estudiantes universitarios, mujeres, sindicalistas, y otros que—según se dice—habían acudido allí a presenciar esa última sesión legislativa por el momento, a escudriñar el desempeño de quienes juraron representar los intereses de sus ciudadan@s, a recordarles a los legisladores a quién es que se deben en la realidad.  ¿Y qué recibieron por respuesta quienes fueron allí—según se dice—a “retomar” el Capitolio para el pueblo de Puerto Rico?  Macanazos, gases lacrimógenos, gas pimienta, amagues de disparos de las “fuerzas del orden público”, brutalidad sin sentido y sin proporción.  El saldo: ciudadanos agredidos, tirados en el piso, con los moretones y los golpes a la vista, con los síntomas de la inhalación de los gases, pidiendo piedad a agentes policiales que no parecen saber lo que eso significa, mientras estos últimos hacen gala de su fuerza física (probablemente magnificada por el uso de las mismas sustancias que han hecho caer en desagracia a muchos atletas en años recientes), de su saña y de sus deseos de “cobrárselas” a quienes ven como un enemigo al que hay que neutralizar a toda costa—hasta con el uso de armas de fuego, con o sin intención (como el caso del teniente uniformado que quedó retratado ante el mundo, arma en mano, y del que se dice tiene un largo historial de uso indebido de su fuerza y autoridad).

Y mientras “Roma” ardía afuera, dentro del Capitolio el presidente senatorial, Thomás Rivera Schatz, y varios de sus correligionarios proclamaban que se había devuelto la “paz” y la “decencia” a la mal llamada Casa de las Leyes.  Yo no sé, pero a mí me pareció haber leído en algún lugar algo como esto:

“La paz que se consigue a base del miedo no es paz.”
(Melody Beattie, Finding Your Way Home.)

Yo prefiero creer que mi conocimiento de la vida y sus cosas es el correcto, pero a cada quien, su santo.

A todo esto, el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, defendió al día siguiente la labor de la Policía de Puerto Rico y del superintendente de la misma, José Figueroa Sancha (el mismo que como segundo en mando en el FBI en Puerto Rico, coordinó la redada que culminó en el lamentable incidente aquél de febrero de 2006).  Interesantemente, el ejecutivo estatal se había negado a contestar preguntas de la prensa durante una actividad pública la mañana de ese día, pero accedió a acudir al programa televisivo del titiritero Antulio “Kobbo” Santa Rosa, SuperXclusivo, tal vez porque—aparente y alegadamente—creyó que encontraría un público más receptivo en una conocida muñeca de trapo que cuenta chismes… ¿he mencionado nombre yoooooooooo?  Lamentablemente para él, varios eventos durante esa comparecencia probaron que esa pretensión no sería nada fácil: la intervención de uno de los periodistas presentes durante el incidente, Rafael Lenín López (quien trabaja para la misma estación televisiva, WAPA-TV, y para la radioemisora Radio Isla 1320—y quien, por cierto, fue el moderador del panel en el que intervinieron los compañeros de Poder 5 y Digizen en el recién celebrado Segundo BloggerCon), quien cuestionó valientemente el conocimiento del gobernador sobre el incidente y su apoyo al dirigente policial; y la expresión en vídeo de dos de las perjudicadas por la violencia policial, madre e hija, cuyo suplicio ante “el míster con macana” recorrió el país y el mundo entero a través de las primeras planas periodísticas (como las de El Nuevo Día y Primera Hora).

Al final de la audición, el gobernador se despidió—¿será para nunca más volver?—con una expresión muy interesante (que por cierto, ya la había empleado para referirse a un incidente similar al del miércoles 30, durante la huelga de 2010 en la Universidad de Puerto Rico):

“No voy a permitir que esto se convierta en una república bananera…  Aquí todo el mundo se tiene que responsabilizar.”

Lógicamente, además de la evidente obsesión que se destila de sus palabras, me llama la atención el uso de la frase despectiva “república bananera” (o como la llamaba hace muchos años un viejo comentarista radial derechista, “republiquita de opereta”) para referirse a lo que muchos más que él ven como un intento de reivindicación de los espacios que le han sido arrebatados.  Uso que ha sido muy cuestionado, en particular por el periodista sanlorenceño (por ser oriundo de San Lorenzo, municipio puertorriqueño colindante con el mío), Jay Fonseca, a través de esta intervención en vídeo (a la cual llegué, nuevamente gracias a Poder 5).  Y después de ver ese vídeo, yo también me quedé pensando si el incumbente estatal sabe exactamente (o prefiere no saber) de qué es de lo que se trata, o cómo un país puede convertirse en una república bananera.

Y eso me trae a un artículo que encontré esta semana a través de Global Voices Online, el cual reproduce los 10 pasos a seguir para convertir un país, una nación, en una república bananera.  A continuación, me permito hacer una síntesis de los mismos:

  1. Reduce a tus ciudadanos al nivel de los monos. Trata a tus ciudadanos como incompetentes, inertes y pasivos, hasta que acaben convirtiéndose en eso mismo, en gentuza inerte y pasiva, interesada únicamente en llenarse su estómago cada día (o en buen puertorriqueño, “darse la jartera”).  Arrincona a las masas y enséñales que ése es su lugar, donde se sentirán complacidas con su condición de inercia y pasividad.
  2. Determina quién será el Líder. Aun si fuese elegido democráticamente—hasta los líderes más terribles y nefastos en la historia de la humanidad llegaron así al poder—, el líder tiene todo el derecho de “cortar cabezas” como lo vea conveniente durante su mandato.  En una república bananera, todo gira (o debe girar) alrededor del Líder, el cual es puesto por encima de los restantes meros mortales e infunde un temor reverencial.
  3. Mina la confianza del pueblo. Las masas no deben tener criterio propio, confianza propia, respeto propio, ni oportunidades de autorrealización.  O sea, no deben ser capaces de actuar por su cuenta, porque de lo contrario, entenderían que cada quién pueden lograr las cosas por su esfuerzo propio, sin la ayuda (¿no sería mejor, “sin la bendición”?) del Líder.  Todos los beneficios sociales—como los empleos, donaciones, permisos, concesiones, grados universitarios, etc.—les deben ser dados al pueblo, sin ninguna otra consideración que no sea el juicio y control personal del Líder.  (¿Mérito?  ¿Qué es eso?  ¿Es de queso y se come con melao?)
  4. Conquista al pueblo dándole “dulces” o “caramelos”. Compra la obediencia y el afecto de tus ciudadanos, refiriéndote a ellos como “hermanos y hermanas”, “compañeros y compañeras”, “camaradas”, etc., al tiempo que los acorralas siempre que te convenga.  Así, no te cuestionarán después cuando los lleves con rumbo al matadero o al abismo.
  5. Divide las masas. Debilita las masas, ponlas a pelear entre sí.  Así, podrás controlar su atención.  Crea problemas de manera consciente y planificada, lo que te permitirá obtener ciertas ventajas:
    • Problemas más importantes que requieren mayor atención, quedan relegados a un segundo o tercer plano;
    • Dictas la agenda pública y lo que los demás pensarán y discutirán;
    • Resuelves los problemas de tu propia creación, de la manera más conveniente para ti; y
    • Si causas un problema y te apartas lo suficiente del mismo, a los demás les parecerá como que cediste, cuando en realidad estás comprando tiempo para hacer algo que te sea más importante.
  6. Imponle al pueblo tus grandes obras. Asegura tu sitial en la memoria colectiva de tu país emprendiendo empresas grandiosas (proyectos de infraestructura, edificaciones, campañas, eventos, etc.), ya que las mismas te asegurarán un influjo de dinero y otros recursos, a la vez que te crean las oportunidades para repartirlos como lo creas más conveniente, a quién sea y cuanto sea.
  7. Dosifica el miedo. Inculca el miedo entre tus ciudadanos, en dosis controladas, mediante la presentación y propagación selectiva de escenas y eventos intimidatorios.  Muéstrale a las masas cómo acaban tus oponentes y quienes no comparten tu ideología.  Emplea el uso excesivo de la fuerza represiva al tratar con criminales o sospechosos, o hasta contra oponentes de poca monta.  (“Mano dura contra el crimen”, anyone?)  Demuestra tu fuerza contra los más débiles para logar un efecto que inspire al miedo y la reverencia, combinado con una sumisión y pasividad subconsciente.
  8. Incorpora la irracionalidad en la vida pública. A mayor irracionalidad, a las masas se les hará cada vez más difícil lograr soluciones propias a sus problemas, así como distinguir entre la realidad y la ficción, entre lo existente y lo imaginario, entre la verdad y la falsedad.  Realiza actos ilógicos para lograr que el  pueblo se enoje, actos que operan contra toda razón, lógica o expectativas reales.  Así, cuando lo irracional sea la regla y no la excepción, ahí comenzará el juego de la manipulación.
  9. Dale nombre a tu enemigo. Nombra de manera directa y clara quién es “el enemigo”, el “traidor”, el “oponente”, el que amenaza con virar tu mundo patas arriba, por medio de algún cambio radical o de la comisión de algún acto nefasto, que eche tierra sobre eso que te es más sagrado.  (Odio decir esto, pero me parece que esta es una forma no deseada de interpretar el dicho puertorriqueño, “cada guaraguao tiene su pitirre”.)  Combina esto con la dosificación del miedo, para que así tú puedas quedar como el que “salvará” al pueblo del enemigo de turno.
  10. Incita a la práctica de los rituales. Haz que las acciones de benevolencia, los rituales religiosos, y hasta las actividades recreativas y deportivas, se vistan de un matiz político para que puedas diseminar el poder, de arriba para abajo.

Para ser sincero con ustedes, mientras más repaso esta lista, más me doy cuenta de que todos los elementos que su autor ha observado en (of all places) Macedonia, han estado presentes en el Puerto Rico de los últimos 30, 40 ó 50 años, y se siguen observando en el Puerto Rico de hoy en día, bajo administraciones del PNP y del PPD.  Ninguno de los dos partidos puede reclamar estar libre de polvo y paja, y ciertamente la historia no les da la razón a ninguno.

Así que a mí me parece que quien venga a decirme que “no permitirá que Puerto Rico se convierta en una ‘república bananera’”… está tan peligrosamente alejado de la realidad, o vive en un universo paralelo, y no en el Puerto Rico de hoy en día.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

Deja vu otra vez?

¡Saludos, mi gente!  No se asusten, no me he desaparecido…  Total, que no creo que lo haga, y mucho menos con las cosas como están, pero qué se va a hacer…

Ahora bien, una cosa que sí he estado haciendo en estos días es aprovechar para poner etiquetas (o sea, tags) a todas las 300-y-pico de entradas de este blog, para quienes quieran buscar qué fue lo que escribí en alguna entrada anterior sobre X o Y tema.  (De hecho, a la fecha en que escribo esto, sólo me falta etiquetar muchas de las entradas de 2005 y 2006.)  Y una de las cosas que más me ha llamado la atención mientras repaso las entradas viejas para etiquetarlas es cómo se tiende a repetir el antagonismo entre los funcionarios que elegimos cada cuatro años para que rijan los destinos de nuestro país (ya sean del PPD o del PNP) y los sectores de nuestra sociedad que siempre llevan las de perder cuando se toman decisiones antipáticas.

Lo vimos cuando el cierre gubernamental de mayo de 2006, e igual lo estamos viendo en 2009, cuando se están proponiendo proyectos legislativos que—en muchos casos—resultan ser la antítesis de lo que debe ser una buena medida de gobierno democrático (como la ley que anularía de facto el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña y la que impone una onerosa fianza para el que ose impugnar la legalidad de un permiso de desarrollo—o más bien, la falta de esa legalidad).  Medidas para las que se rechaza en principio cualquier gesto de buena voluntad para ofrecer alternativas que, sin ser tan drásticas, permitan obtener el resultado que se quiere obtener (como las que proponen algunos de nuestros líderes sindicales, por ejemplo)… ¡sólo para que al final del proceso quienes rechazaron esas alternativas quieran “escuchar” a quienes las propusieron en su momento!  Y escribo “escuchar” entre comillas, con toda intención, porque quienes están llamados a escuchar no escuchan con el ánimo de rectificar injusticias y enmendar un rumbo que comoquiera está trazado, sino que lo hacen por compromiso, como para decirle a quienes les llevan la contraria ideológica…

Pueden sugerir lo que se les ocurra, cualquier cosa, y yo cumpliré con hacer el ejercicio de “escucharlos”, pero los míos son los que mandan aquí y ya la suerte está echada.

Con un cuadro como ése, ¿qué hacer?  Tal vez convocar al pueblo una marcha en protesta por la imposición de leyes antidemocráticas cuyas secuelas serían devastadoras para el bienestar de los ciudadanos.  Algo así como la marcha que se efectuó el 5 de junio de 2009, desde la entrada a la isleta de San Juan hasta el Capitóilet Capitolio.  Una marcha en la que cientos de miles de puertorriqueños manifestaron su descontento, un sentir de molestia por el derrotero que sigue nuestro país en las presentes circunstancias.  Un sentir que debería ser escuchado por quienes tienen en sus manos la solución para evitar un impacto adverso de las medidas propuestas… ¡siempre y cuando no “se juyan” de allí—y de su responsabilidad con el mismo colectivo que los puso donde están—antes de que lleguen los manifestantes!  (¿Tanto es el miedo que les tienen?)

Debe ser que en los pasillos por los que corre el poder cada día, hay un caso crónico de lo que los estadounidenses llaman, an attitude problem.  Y yo creo que ése es un problema que hay que atender, el de la actitud de que “como yo soy quien manda aquí, voy a hacer lo que me dé la gana y tú te tienes que quedar callado y tomar el golpe”.  (Y no hace falta decir quién expresa esa actitud; lleguen ustedes a sus propias conclusiones.)  Actitud que no resuelve ninguno de los problemas que ya existen—más los que se avecinan—y que puede tener consecuencias más serias.  Consecuencias que no serán beneficiosas para nadie. . . ¡ABSOLUTAMENTE, PARA NADIE!

Y entonces yo me pregunto, ¿será que ante la realidad de hoy en día, el concepto “democracia” significa algo muy diferente a lo que desarrollaron los antiguos griegos—e incluso, lo que mis maestros y profesores me enseñaron en la escuela y en la universidad?  Yo me resisto a aceptar eso.  Yo quiero creer que eso no es así.

Pero así son las cosas.  Y así seguirán siendo.  Y no cambiarán mucho, ni de aquí a un año, ni de aquí a dos años, ni de aquí a diez años, ni de aquí a…

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


DEDICATORIA: Quiero dedicar esta entrada de mi blog a un compañero de trabajo, de los que se abren paso a través de la vida, venciendo todos los escollos que la misma le pone, para buscar la excelencia en su quehacer profesional, y en el proceso ayudar a otros a conocer—y apreciar—la belleza del mundo que nos rodea.

A pesar de que su nombre sonaba foráneo, no podía haber mejor puertorriqueño que él.  Gracias a su esfuerzo y dedicación, se han iniciado esfuerzos dirigidos a la rehabilitación de los arrecifes de coral en nuestras costas, a través de un programa de arrecifes artificiales.  (Y de hecho, gracias a él cambió mi noción—muy equivocada, por cierto—de que en Puerto Rico no se estaba haciendo un esfuerzo serio en esa dirección, más allá de la colocación de llantas vacías en el piso marino—práctica que hoy en día, ningún experto recomienda por el impacto nocivo de la acción corrosiva de la sal de mar sobre las llantas, y que ha sido abandonada en favor del uso de otros materiales que cumplan el mismo propósito.)

Pero también se dice que no todo puede ser el trabajo (¡y díganmelo a mí!).  Siempre recordaremos su alegría cuando compartía con nuestros compañeros en las fiestas navideñas, por ejemplo.

En fin, la clase de persona cuya partida hacia el infinito—como consecuencia de un accidente de buceo, ocurrido unos ocho días antes de la fecha en que escribo esta entrada—se hace a veces muy difícil de entender.  Pero así son las cosas, y hoy estamos aquí, pero mañana, ¡quién sabe dónde estaremos!

Desde aquí, mi lamento por el deceso del compañero y amigo James H. Timber Giboyeaux, y mis condolencias y solidaridad para sus familiares y para quienes nos quedamos aquí—porque no hay más remedio—en el empeño de continuar la obra que él comenzó en su breve paso por este mundo.

¡Que tengas un buen viaje hacia la eternidad, James!


LDB

Historia de dos lideres: Los primeros cien dias de uno . . .

¡Saludos, mi gente!

Dicen que cuando se va entrando en años, el tiempo como que transcurre con mayor rapidez.  Digo, para mí el año 2009 está transcurriendo más rápido de lo que yo pensaba.  Basta con decir que el día en el que escribo esto (domingo, 12 de abril de 2009), el Hon. Luis G. Fortuño Bruset cumple sus primeros 100 días (contados en días-calendario, no en días laborables) como gobernador de Puerto Rico.

Y francamente, estos primeros 100 días han sido intensos a su manera, sobre todo ante el hallazgo de la crisis económica y fiscal, magnificada por las maneras incorrectas en las que se ha manejado la misma históricamente, y el lanzamiento público de las maneras aún más incorrectas en las que se pretende remediar esa crisis en el presente (como el posible despido de más de 30000 empleados públicos y la formación de “alianzas público-privadas” en las corporaciones públicas—algo que se está tratando como un “secreto de estado”).  Remedios que no han sido del agrado de muchos de los posibles “beneficiarios” de las mismas (como ya dije en la entrada anterior), y que podrían tener consecuencias adicionales no intencionadas.

(Y ni decir que se anticipa que pueda haber jaleo como una de esas “consecuencias adicionales no intencionadas”, a juzgar por un memorando del Departamento de Justicia de Puerto Rico, en el que se instruye a los fiscales de distrito a atender con la jurisprudencia correspondiente cualquier protesta que se dé en contra del nuevo plan de “recuperación económica”… pero eso era algo que “se estaba planeando desde hace mucho tiempo”—no sean mal pensados.  O también a juzgar por recientes informes de prensa que apuntan a un acuartelamiento de la Fuerza de Choque Unidad de Operaciones Tácticas de la Policía de Puerto Rico, para un “entrenamiento” que también “se estaba planeando desde hace mucho tiempo”… pero ustedes sí que tienen una imaginación hiperactiva, ¿ah?)

Pero ésos no han sido los únicos “logros” que se le pueden atribuir a la naciente gestión del actual gobernador.  Por lo menos, debemos agradecerle que él o quienes trabajan bajo su mando ayuden a crear conciencia de los serios problemas por los que la gente común y corriente atraviesa cada día.  Como la ola de robos, asesinatos, tráfico de drogas, violencia doméstica, etc.  ¿Y cómo se le puede crear conciencia a un pueblo sobre una situación de tal magnitud?  Fácil: se le dice al público que las cosas van a empeorar antes de que mejoren (o como lo dicen los estadounidenses, things will get worse before they get better), ya que la incidencia de estos delitos—especialmente los asesinatos relacionados con el tráfico de drogas… ¿vijte, lídel?—aumentará según se vaya poniendo en vigor un “plan de emergencia” para ese propósito.

(Pero en realidad, ¿será tan difícil y complicado implantar un plan para atajar el crimen y el tráfico de drogas?  Si es así, a mí me sería más fácil extraer manteca de un ladrillo—como lo hubiera dicho en vida mi madre—en cantidades industriales, y a lo mejor ganaría millones de dólares en el proceso… y me sumaría a la lista de los súper-dúper-blooper-non_plus_ultra_maxi ricachones como Bill Gates o Warren Buffett…  En fin, soñar no cuesta nada.)

Mientras tanto, en lo que la estatua de San Juan Bautista que está en el lado del Capitolio que da al Atlántico baja su dedo (¿acusatorio?), los inquilinos de ese mismo edificio las tomaron donde las dejaron el año anterior.  Prueba de ello—junto con las payasadas de siempre (y en ello hemos visto varios nuevos talentos que dejarían estupefactos a los jueces de Objetivo Fama)—es la “productividad” que hemos visto últimamente, con proyectos de ley que (francamente) dejan bastante que desear.  Es más: que nadie me haga hablar de la calidad—o falta de la misma—de algunos de los proyectos de ley que (como parte de mis labores) de un tiempo para acá llegan a mi escritorio para mi evaluación… ¡ése es un cuento para reír (o para llorar; usted elige)!  Añádase a eso la gran cantidad de contratos de “asesoría” que se otorga en la Asamblea Legislativa a cuanto ex legislador, abogado, relacionista público u otro alcahuete le apetece llenarse de dinero hasta hartarse (y más allá).  Digo, debe ser taaaaaaaaaan talentosa la persona que esté dispuesta a sacrificar el bien del país “sacrificarse” por el bien del país para asesorar al representante Fulano de Tal sobre cómo posar para las fotos de prensa como si estuviera de modelo en un anuncio para la tienda de ropa para caballeros, Clubman.

Detrás del hombre que viste de Clubman, hay una mujer…
Y detrás de esa mujer está la esposa del hombre que viste de Clubman…

OK, podría estar toda esta entrada hablando de la nueva carta circular del Departamento de Educación (y de cómo la misma pretende cambiar los horarios lectivos para que los estudiantes salgan de las escuelas una hora más tarde de lo que es actualmente, además de alargar las sesiones lectivas y acomodar un “periodo de reflexión” de 5 ó 10 minutos antes de la primera sesión del día—otro ejemplo del “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”, sobre todo viniendo de quienes lo proponen), de la cantidad de nombramientos a puestos clave que aún no se han podido cubrir (porque le falta algún documento clave en el trámite, o porque—como en el caso de la designada Procuradora de las Mujeres, Johanne Vélez García—los prejuicios de alguno de los legisladores no lo deja ver más allá y evaluar los méritos de la persona, y tal vez buscar un punto medio que satisfaga a una y otra parte… pero ¿qué más se puede esperar en una situación así?), y hasta de la cantidad de suicidios que se ha documentado entre la población en general (y ni hablar de los niños y adolescentes, muchos de los cuales lo que ven es un largo y oscuro callejón del que no hay salida, en el que no encuentran una mano que les ayude a sobrevivir, en el que se ha abandonado toda esperanza).  Pero como escribí arriba, estos primeros 100 días de la administración Fortuño han sido bien intensos a su manera.  Y si así de intensos han sido hasta el momento… ¡que Dios nos agarre confesa’os!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

P.S. Como es de suponer, dentro de un par de semanas estaré escribiendo en el blog sobre los primeros 100 días de la presidencia de Barack Obama en los Estados Unidos (“… y lo primeros cien días del otro”).  Y ésos también han sido bastante intensos a su manera…

LDB

Asi hacen todos . . . y tu madre tambien!

¡Hola, mi gente!  ¿Cómo están hoy?

La verdad es que estamos viviendo tiempos interesantes, como dice una famosa maldición china.  Tiempos en los que hay que esperar lo inesperado, como lo que se está divulgando en el juicio contra el ex-gobernador Aníbal Acevedo Vilá y una de sus ayudantes legales (Luisa Inclán Bird), por delitos que incluyen la malversación de fondos para la campaña del funcionario a Resident Commissioner en el Congreso estadounidense (puesto que, para quienes aún no lo saben, Acevedo Vilá ocupó entre 2001 y 2004, antes de advenir a la gobernación de Puerto Rico… igual que el gobernador actual, Luis G. Fortuño, ¡qué casualidad!).  Son interesantes las revelaciones sobre la forma en la que los principales partidos políticos de Puerto Rico (y ciertamente me refiero al PPD y al PNP) se las ingenian para hacerse de fondos de campaña política por medios moralmente dudosos, como hacer cheques a favor de agencias de publicidad, que éstas canalizan hacia las arcas de campaña del principal acusado.  Pero si de estratagemas se trata, no hay más que ver la madre de todas las estratagemas: implicar a la propia familia del principal acusado (o sea, la madre, una de las hermanas y hasta un primo del ex-gobernador) como que produjeron algunos de los referidos cheques.

Para mí, eso está de madre.

Y francamente, eso no dista mucho de los medios empleados por quien viene al gobierno a lucrarse, en lugar de servirle al país como se comprometió al prestar el juramento a su cargo.  (Y aún sigo creyendo que a esa clase de gente, les tomaron el juramento con un ejemplar de la guía telefónica comercial del área de San Juan, que es gruesa con… esteeeeeeeee… ¡con ganas!)  Algo así como las fuertes sumas de dinero que pagan los intereses poderosos a políticos, a cambio de que éstos les favorezcan en los contratos para los grandes proyectos de infraestructura (algo que caracterizó la gestión del senador Jorge de Castro Font antes de caer en desgracia, como ya hemos visto, pero eso es otro tema).

Yo no sé cómo lo vean, pero si alguien se creía el cuento ése de que su partido o candidato favorito está limpio de polvo y paja (no como “ese otro”), y que “las pequeñas aportaciones de muchos _______________” (blanco a llenar con cualquiera de las siguientes: “populares” o “novoprogresistas”… ¡o ambas!) eran las que contribuían a la victoria de su partido o candidato favorito… bueno, mi consejo es que se despierte de ese sueño.

Mientras eso sucede, el resto de los animales políticos en este circo de tres (¿o más?) pistas hace todo lo que le es posible hacer para mantenerse en el candelero.  Como lo que trascendió la semana pasada sobre lo que yo llamaría…

El caso del pega’o fraudulento…

Se trata de una investigación—para la que tal vez hubiera sido mejor consultar con Perry Mason o llamar a los agentes de CSI o NCIS… es más, yo hasta me conformaría con que Roselyn Sánchez viniera con los de Without a Trace a investigar este caso—que la presidenta de la Cámara de Representantes, Jennifer González, ha pedido sobre el costo de los alimentos que se sirven en la cafetería del Capitóilet… ¡uy, perdón!… del Capitolio de Puerto Rico.  La investigación se basa, a mi juicio, en la premisa de que las raciones de alimentos que se están sirviendo son muy pequeñas para el precio que se cobra por las mismas.  O sea, más por menos… más costo por menos comida.  Así que ahora hay que mandar a inspeccionar la proporción de los churrascos, la ternera, el pollo asado, el arroz blanco y el guisado… ¡hasta el pega’o!,* a ver si se está cobrando el precio justo.  (¿Notan el interés apremiante aquí?  Si lo notan, por favor me avisan.)

Yo no sé si los sándwiches de pavo en pan integral que yo compraba allí (algo que hice por última vez hace unos tres años—que se cumplen en marzo de 2009—, cuando mi lugar de trabajo estaba justo al lado del Capitolio) habrán caído también en esa redada, pero no me sorprendería si la sospecha es que las porciones de jamón de pavo y de pan son ahora más pequeñas de la cuenta…

Y así es como pasan los días.  Claro está, no hay que preocuparse taaaaaaaaaanto por la cantidad elevada de asesinatos ocurridos en los primeros dos meses de 2009, por la cantidad de incidentes de violencia doméstica (conyugal y familiar) que se están registrando (y muchos de ellos, con consecuencias mortales), por la posibilidad de que muchos padres y madres de familia se tengan que quedar en la calle (hasta en el propio gobierno estatal, del que se dice que en las próximas semanas podrían quedar desempleados hasta 40000 empleados públicos… incluidos algunos empleados con puestos regulares… ¡y eso es bien alarmante!)…

Total, si éstos son los líderes que elegimos para echar al país pa’lante…  Pero bueno, así hacen todos…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

* Para quienes leen esto más allá de nuestros mares: si quieren saber lo que es el pega’o, sólo tienen que chequear el tagline en el blog ¡Sal Pa’ Fuera!  ¿OK?

LDB