Me pareció haber escuchado un eco

Shutdown button MouseHover.
Shutdown button MouseHover. (Photo credit: Wikipedia)

La verdad es que hay que ser temerario.  Hay que ser tan capaz de sacrificar las piezas de un juego sólo por mostrarle al mundo que se está ganando una batalla.  Sólo por hacer ver que eso es lo que quieren los combatientes—ya sea que esa expresión de “satisfacción del deber cumplido” sea sincera o un simple desliz mental.

Sea como sea, eso es lo que estoy viendo, ahora que el gobierno de la que se hace llamar “la nación más poderosa del mundo” está de cierre.  Sí, amigas y amigos, mi gente.  El gobierno de los Estados Unidos de América está de cierre (“shutdown”, en el idioma en el que alguna gente en algunos bastiones pudientes de Puerto Rico pretenden que muchos de nosotr@s hablemos, ¡aunque ni ell@s mism@s lo sepan hablar bien!).  Y los empleados del gobierno federal, particularmente los que no desempeñan funciones esenciales e imprescindibles para la nación estadounidense, están de receso.  Un receso durante el cual no pueden cumplir con sus responsabilidades económicas ni atender “como Dios manda” las necesidades de sus familias.  Y esas familias se deben estar viendo en estos momentos en la disyuntiva de no saber si se podrá pagar la hipoteca de la casa este mes, o llevar a los niños a la escuela o a los infantes al cuido, o darles una alimentación digna, o comprar los medicamentos “de mantenimiento” si padecen condiciones de salud que les seguirán hasta la tumba.

Y todo eso, por la maldita temeridad.  Por la temeridad de bandos políticos que no tienen la madurez, ni la fuerza de carácter que se requiere para atender situaciones tan graves como ésta.  Bandos cuya única razón de ser es acumular puntos con sus huestes.  Ya sean republicanos de esos que harían de todo por sacar de carrera a un presidente “otro” (y entenderán por qué lo escribo como lo ven aquí) al que nunca quisieron—y para lo cual, de todos modos, ya se les está haciendo un poquito tarde, a menos que lo quieran hacer el mes antes de las elecciones federales de 2016—o los demócratas encabezados por el presidente Barack H. Obama, empeñados en imponer lo más cercano a una cobertura de salud universal (cariñosamente llamada “Obamacare”) a como dé lugar, son bandos a los que no les importa sacrificar a los demás, siempre y cuando no les toque a ell@s compartir ese sacrificio con los demás—dicho eso con una cara “de lechuga”, así de fresca.

¿Les suena conocido todo lo anterior?  Por supuesto que debería.  Primero, porque en Puerto Rico pasamos por una situación similar en mayo de 2006.  Y esa situación ha sido sacada del baúl de los recuerdos por muchos de los medios puertorriqueños, como para que no se nos olvide que las cosas siempre podrían ser peores, como para enfatizar que en todos lados se cuecen habichuelas.  Que allá tal como aquí, la rencilla partidista está tan metida en el debate público, que no le importa tomar rehenes en aras de un triunfo sobre “los otros”, en aras de ser vistos como “los héroes”, los que salvaron al mundo de su propia destrucción.

(Es más, quien esté interesad@ vaya al archivo de mayo de 2006 y vea todo lo que escribí entonces sobre el tema.)

Y segundo, porque ya vimos lo que pasó cuando hubo una amenaza similar hace un par de años.  Justo cuando se discutía elevar el límite de la deuda gubernamental estadounidense, bajo pena de quedar como un mala paga (o en “buen” puertorriqueño, incurrir en un “default”) llegado el momento.  Aunque por lo menos, en ese momento se logró evitar el cierre del gobierno federal, esta vez no se pudo correr igual suerte.

Es más, aunque l@s acabo de referir al enlace, permítanme abrir mi baúl por un momento y decirlo de nuevo (yo creo que vale la pena repetirlo tanto como pueda—aunque sea actualizando la referencia de tiempo):

“Obviamente, cada quién tiene que arrimar la brasa a su sardina, cada quién tiene su derecho a defender los intereses que más le convenga defender. Pero en el proceso, los hoy debatientes se podrían llevar enredados a quienes menos interés tienen de oír el chisme de barrio en el que toda la discusión se ha vuelto, y más interés tienen de que se gobierne de manera justa y honrada.

“Y tanto yo como ésos que se verán afectados… nos preguntamos: ¿habrá alguna manera de que pueda lograrse un acuerdo en cuanto a la limitación de la deuda pública estadounidense? Como en el caso que me afectó (a mí, entre otros) [en el 2006], parecería que los que están manejando el tema no lo están haciendo con la debida capacidad; más bien, lo que despliegan es un ansia de protagonismo, de querer aparecer como ‘héroes’ en una guerra en la que hay salvar al mundo de las ‘hordas asesinas’ que amenazan con destruirlo.

[…]

“Y en un caso y el otro, me sale hacer la misma pregunta: toda esta gente, ¿no se estará dando cuenta de las consecuencias que sus acciones les podrían acarrear a los demás, a los mismos ciudadanos y ciudadanas a los que se comprometieron a servir desde sus cargos de importancia? (Digo, a menos que el compromiso hubiese sido a servirse de esos mismos ciudadanos y ciudadanas…) Yo creo que a estos funcionarios públicos estadounidenses, eso ni les viene ni les va. Lo único que les importa es ver quien es el más astuto, quién es el que puede aguantar más el fragor de la batalla y ‘triunfar’ sobre ‘el enemigo’.”

Y lo mismo que no vimos que ocurriera en 2011 es lo que estamos viendo ocurrir un par de años después.  Si antes se pudo contener la temeridad de los bandos y evitar que la sangre llegara al río, ya hoy vemos que no se pudo hacer.  Ahora, la gente en los Estados Unidos tendrá que aprender lo que es depender de una claque política—repartida entre dos bandos principales, a cual de los dos más partidista—a la que no parece importarle que los demás se vayan por el abismo para abajo, sólo para quedar decepcionada por las consecuencias de esa dependencia.

Por supuesto, que los estadounidenses aprendan de esta lección, una vez salgan de esta crisis, ya eso será otra cosa—y eso es lo mismo allá, tal como aquí.

¡Así que vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN (17 DE OCTUBRE DE 2013): Por qué será que no me sorprende que al filo de la medianoche del 16 para el 17 de octubre, los actores principales de esta comedia decidieran que ya era suficiente.  Ya se decidió que el gobierno federal se mantuviera abierto por otros 90 días y a la vez se pudo evitar que el mismo gobierno quedará como un mal apaga.  Pero no importa cuántos esfuerzos haga cada uno de los actores por quedar como “héroe”, el hecho es que habrá que volver a lo mismo, y que volverá a reinar la incertidumbre.  Y entonces, ¿qué se ha ganado con ello?


LDB

Entre marido y mujer…

English: Red Light District in Amsterdam
Red light district in Amsterdam - Image via Wikipedia

La verdad es que nada es sagrado—aunque en realidad, esa máxima ha sido la realidad de siempre, y seguirá siendo así por los siglos de los siglos.  Ahora todo lo pertinente a la intimidad de la familia y el hogar, hasta los “secretos de alcoba”, parecen ser el flanco por donde atacar al rival político o ideológico, cuando no se tienen argumentos de mayor valor para discutir, o cuando no se tiene la entereza de carácter para producirlos, o cuando no se busca más que el placer de hacer daño sin medir las consecuencias.

Si no es así, ¿cómo podría explicarse los incidentes recientes en los que la vida personal de dos figuras públicas—con las cuales debo aclarar que no comulgo ideológicamente, para que no se me ubique donde no estoy en realidad—ha sido utilizada como pieza de ataque?  Primero, se aprovechan las secuelas de una discusión de pareja que—por lo demás—no tuvo la trascendencia que hubiese tenido un acto de violencia conyugal o de género, para inutilizar políticamente a una figura opositora de importancia al punto de hacerlo renunciar a su aspiración a reemplazar a un alcalde que—también por lo demás—luce sólido en su posición.  Pero sin apenas conformarse con ese disparo, surge otra controversia por la visita de un candidato político (un candidato a la gobernación de Puerto Rico—of all people!) en momentos en los que era un secretario de gabinete (en el 2006), a una tienda de productos de naturaleza sexual en el noroeste de los EE.UU. (mientras estaba en gestiones oficiales, para colmo).  Visita que el implicado justificó después que había sido allí, y no a un club de bailarinas desnudistas (o en buen puertorriqueño, un club de “strippers”) que estaba en el segundo piso del mismo local, y que el propósito de la visita fue… esteeeeeeeeee… ay, me da “pachó” Ruborizado … para comprarle un “regalito” a su esposa.

(Y yo sé que hay dos o tres enfermit@s entre ustedes que todavía están tratando de averiguar cuál era ese “regalito”.  Por lo menos ni él ni su esposa lo han querido decir públicamente, y A MÍ NO ME INTERESA SABERLO.  ¿OK?)

Pero “pachós” aparte, lo que me ha estado preocupando desde que estos eventos trascendieron es lo que se está tratando de comunicar con los mismos a mi entender.  Tal vez signifique que cuando se quiere poner obstáculos a un candidato político opositor, todo parece ser una tarjeta válida, un blanco fácil—hasta la vida familiar de dicho candidato opositor.  Ahora parece que se quiere explotar la debilidad—real o percibida—de las relaciones familiares o conyugales.  Ahora las discusiones entre los miembros de la pareja—algo que ha existido, existe y existirá en todos los tiempos, en todas las parejas, aun las que se ven más estables (por favor, pellízquenme si creen que estoy tocando de oído en esto)—pueden ser objeto de acusaciones de falta de carácter del adversario.

Hasta la manera en la que esa pareja utiliza esa capacidad que todos los seres humanos—OK, por qué no hacerlo constar aquí, hasta quien les escribe—tienen de disfrutar el don de la sexualidad, puede ser objeto del ataque político más burdo.  ¿Y para qué?  ¿Para presentar al adversario como si fuera una persona con un problema de carácter, mientras que quien lanza el ataque se presenta a la vista del público como una criatura “santa” y “virtuosa”?

Francamente, eso me hace preguntarme cómo será la sexualidad de mucha de esa gente.  Me hace preguntarme si alguna de esas personas que tanto critican lo que haga “el otro” en su intimidad habrán visitado una tienda de artículos de naturaleza sexual, aunque sea “para curiosear”, para averiguar si es cierto lo que se dice que venden esas tiendas—se llamen “Condom World”, “Eden’s Secrets” o como se llamen.  Me hacen preguntarme si alguna de esas personas ha entrado en algún club de “strippers”, o si se ha sentado junto al escenario a disfrutar mientras la bailarina se mueve de manera cadenciosa y sensual al ritmo de una música movida, o qué haría si de momento esa bailarina se le acerca y empieza a hacer un “lap dance” en el que se roza rítmica y sugestivamente, mientras le colocan billetes de la denominación que sea en… ¡y entenderán que como buen caballero que soy no diré qué más puede acontecer después!

(OK, yo sé que con tanto detalle no me lo van a creer, pero sólo estoy imaginando lo que podría ser… Ángel)

Es más, me pregunto cómo se sentiría mucha de la gente que está recurriendo a una táctica como ésta para ganar ventaja política a costa de sus rivales, si se les empezara a cuestionar su propia sexualidad—porque como le escuché decir por la radio a una especialista sobre el tema, “todo el mundo tiene el derecho a disfrutar su sexualidad”, así que lo que es igual no es ventaja.  Ciertamente, lo primero que harían sería tratar de evadir el tema, quizás porque tienen su techo de cristal, o sus esqueletos en el clóset (como los de cierto senador que tanto se las daba de estar en contra de los homosexuales—tal vez para aparentar que odiaba tanto al pecado como al pecador—, y ya saben cómo fue que cayó en desgracia).  Tal vez (en el caso más exagerado) la mentalidad de estas personas incluya creencias tan absurdas como la de que no sólo es pecado que un hombre se acueste con una mujer que no es su esposa: ¡también es pecado que un hombre se acueste con su esposa!  (Y entonces, como hubiera dicho mi madre, ¿habrían nacido “de una mata de plátanos”?)

Para mí que debería ser hora ya de que se cuestionen cosas como éstas—especialmente que la misma prensa que se alimenta diariamente de “las sobras” que los políticos les tiran (ni que fueran perros), sea la que haga este cuestionamiento, a ver cómo les cae, a ver si les gusta eso, a ver si no es cierto aquello de que “entre marido y mujer, nadie se debe meter”.  Y mucho menos para jugar a la política.

Francamente, a mí me gustaría ver eso.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Caer gracioso… o caer en la desgracia

¡Hola, amigas y amigos, mi gente!  Luego de una semana que comenzó para mí de la peor y más inesperada manera imaginable, como lo explicaré más adelante en esta entrada, aquí estoy nuevamente.

Sea como sea, todavía es la hora en que se me hace difícil entender cómo es posible que elijamos para los puestos públicos en Puerto Rico, personas que por lo demás deberían asumir una conducta pública digna—y sobre todo, personas entradas en bastante edad, que siempre se nos ha dicho que es una señal de sabiduría y de respeto—, para entonces echar por tierra esas expectativas.  Pero a veces, la vida nos demuestra que no siempre el que más se llena la boca predicando la honestidad es el más honesto, no siempre el que más se llena la boca predicando la paz y el amor hacia el prójimo es el más tolerante hacia quienes no son sus iguales, no siempre el que más firmemente se apega a la prédica de la moral y la decencia es el mejor ejemplo a seguir.

Prueba de ello nos la dieron la semana atrasada (y si me siguen hasta que termine esta parte de la entrada, sabrán el por qué de este atraso) dos “servidores públicos”, quienes se han visto envueltos en situaciones que apuntan hacia su carácter y su entereza moral (o a la falta de los mismos).  A uno de ellos, el alcalde de Cidra (municipio ubicado hacia el extremo este de la Cordillera Central, para quienes me leen fuera de Puerto Rico), se le ha imputado cargos de hostigamiento sexual en la persona de varias de sus empleadas alcaldicias, mientras que el otro, el senador (of all people!) Antonio Soto Díaz, que se hace llamar “el chuchin”, quiso caer en gracia durante un programa matinal en la radio FM local (‘La Perrera’ de Salsoul) y se ufanó de que la contratación como su ayudante, de la conocida modelo profesional Yadira Hidalgo… esteeeeeeeeee… no fue precisamente por sus cualificaciones profesionales, si entienden lo que quiero decir…

(OK, voy a decirlo como es: fue… esteeeeeeeeee… ¡porque ella tenía unas tremendas nalgas!  PUNTO.)

Lo anterior resultó en que ulteriormente el presidente del Senado de Puerto Rico, Thomás Rivera Schatz, rescindiera el contrato, lo que no le cayó muy bien a la modelo, quien amenazó con entablar la correspondiente acción en los tribunales.  (Aunque francamente, yo no perdería mi tiempo en llevar una demanda en esas circunstancias, sobre todo dado que pendía sobre ese contrato un planteamiento público de naturaleza moral y el presidente senatorial, como autoridad nominadora, tenía todo su derecho de tomar esa decisión—si la decisión fue buena o mala, ya eso es otra cosa.)

Pero el caso es que eventos como éstos apuntan hacia un síntoma bastante serio, en lo que respecta al liderato político del país.  Un liderato político sin carácter, sin vocación de servicio, que se deja llevar por sus impulsos más bajos, eso por un lado, mientras que por el otro tratan de pasar como los guardianes de la moralidad y el civismo ante la sociedad puertorriqueña.  Digo, ¿no son estos líderes políticos los mismos que le exigen a los ciudadanos que cumplan con las leyes, aunque éstas sean absurdas o acaben por ahogar a los propios ciudadanos?  ¿Los que exigen que las comunidades marginadas por el crimen y la pobreza echen a un lado la “ley del silencio” y denuncien ante la Justicia a los que cometen los delitos más atroces?  ¿Los mismos que pretenden inculcarle valores a un pueblo—y de veras, yo creo que los puertorriqueños necesitamos recuperar esos valores que reflejan la convivencia de otros tiempos—, cuando ni siquiera son capaces de ser los ejemplos que reflejen esos mismos valores?

Tal vez, políticos como éstos creerán que se saldrán con la suya, porque tienen alguna clase de poder—o como en el caso del senador Soto, que dice ser creyente en la brujería y hasta ha amenazado con “hacerle daño” a sus enemigos (una vez salga de su lío actual, por supuesto).  Tal vez ésa es una de las consecuencias de elegir “cualquier cosa”, lo que sale de debajo de la tapa de un zafacón (“papelera”, “cesto para la basura”, etc.), como la persona que ha de representar y defender los intereses del pueblo, en lugar de buscar personas que tengan un sentido de responsabilidad, que tengan un sólido carácter moral, que asuman con seriedad la función pública, que manifiesten dominio propio.

Tal vez, es ahora que nos damos cuenta de ello.


Y ahora voy a la explicación que prometí al comienzo.  El domingo pasado (11 de julio de 2010), luego de disfrutar el triunfo 1–0 de la escuadra española sobre la holandesa en la final de la Copa Mundial de Fútbol, me había quedado sin ánimo para escribir la entrada que están leyendo hoy.  En todo caso, cuando me dirigía a mi oficina el lunes, empecé a pensar en que debía haber alguna manera de mantener el contacto con aquéll@s de mis compañer@s de trabajo que habían sido objeto de la implacable ola de despidos promovida por la Ley 7 de 2009.  Me interesaba mucho saber qué estaban haciendo, cómo les iba en la vida, si habían tenido éxito en conseguir un empleo que les ayudara a atender sus compromisos, cómo les trataba la vida—bien, mal o peor—, y sobre todo, si había alguna cosa, por pequeña que fuera, que pudiéramos hacer quienes nos quedamos atrás para luchar por ellos.

Una vez entro al ascensor que me lleva hasta el nivel del edificio en el que se encuentra mi oficina, comienzo a notar que varios compañeros de trabajo están hablando en voz queda sobre una persona que había muerto la noche anterior.  Comentaban cómo esa persona había atravesado por tiempos difíciles en su vida pasada y reciente, especulaban sobre qué pudo haber pasado por su mente en sus momentos finales.  Mientras oía esta conversación, no pude evitar pensar que algo estaba mal.  ¿Sería la persona de la que se estaba hablando, alguna persona de las que recién se había retirado, luego de dejar toda su vida en el trabajo?  Digo, se conocen casos en los que una persona que hubiese trabajado por mucho tiempo, sea en el sector público o en el privado, al no poderse adaptar a la idea de que ya su misión laboral terminó, que ya su rutina diaria cambió para algo menos intenso, encuentran intolerable ese cambio y sucumben.  Pero de otra parte, ¿sería esta persona de la que se hablaba alguna de las víctimas—gústele a quien le guste—de una mal ejecutada campaña de despidos dirigidos a “reducir” las nóminas gubernamentales en aras de una “recuperación económica y fiscal”?  Digo, yo llevo bastante tiempo advirtiendo (o por lo menos, dándolo a entender) en este blog que cosas como ésa podrían suceder, que ésa podía ser una de las consecuencias de dicha campaña de despidos.

No es sino hasta que llego a mi oficina y le pregunto a una de las secretarias sobre lo sucedido, que la realidad me da un golpe brusco: En efecto, fue una de las personas que había sido víctima de la ola de despidos masivos gubernamentales.  Una joven mujer, en sus 40s medios, divorciada, madre de tres niños, cargada con el peso intolerable de una serie de deudas y compromisos, y sin los medios para poder cumplir con esas deudas y compromisos… tomó la lamentable decisión de suicidarse la noche anterior.  (Y por respetar su recuerdo, me voy a reservar la manera en la que ella se privó de la vida.)  Y eso me dejó fuertemente sorprendido, y muy triste, por tratarse de una persona a la que tal vez hubiera ayudado una buena palabra a tiempo, el consejo de algún buen amigo, de alguien que la hubiera escuchado sin juzgarla, alguien que le hubiera dado su apoyo, alguien que hubiera estado ahí, con ella, en su momento de mayor desolación.

Sea como sea, la noticia de que alguien a quien se conoce—o tal vez debo decir, a quien yo apenas estaba empezando a conocer y entender—ha optado por resolver los problemas angustiosos de su vida privándose de la misma, nos deja muy consternados.  Nos deja con la sensación de que personas como mi ex-compañera de trabajo—por lo demás una hermosa y esbelta rubia de tez blanca y ojos claros y de buen corazón, aunque a quien no la conociera le parecería tan fría y distante como una princesa de hielo—viven por dentro un infierno, una situación mental tan angustiosa que no las deja ver más allá.  Nos deja con una sensación de vacío, de que nos hará cada vez más falta, de que nuestro mundo dejó de ser el mismo ante su partida al más allá.

¡Desde aquí deseo para ti un buen viaje, amiga Edna!  Que tu recuerdo ilumine y alegre las vidas de quienes te conocimos, y nos ayude a seguir luchando por lo que es justo.

(Por cierto, la realidad me dio el segundo golpe trágico en menos de una semana, cuando la noche del sábado—mientras realizaba una búsqueda en Bing.com—me enteré de que una atleta que admiré durante mucho tiempo hasta que desapareció de la vista pública, la fisicoculturista estadounidense Shelley Beattie, se suicidó en febrero de 2008, a los 40 años de edad, mientras estaba bajo tratamiento siquiátrico por un trastorno bipolar.  Un final lamentable para una atleta que a pesar de ser sorda desde su temprana niñez, demostró su excelencia en la práctica de ese deporte, ganando o logrando escalar altas posiciones en varias competencias importantes.)


Pero bueno, la vida continúa para l@s que quedamos atrás, aunque esta entrada tenga que llegar hasta aquí, así que… ¡vamos a dejarla ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Y sobre todo, recuerden esto: Por más angustiosa que sea la situación por la que pasan nuestras vidas, ¡no debemos rendirnos NUNCA! ¡Que así sea!

LDB

Vacaciones Forzadas – Lecciones de las Dos Semanas Perdidas en el Tiempo

Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Aquí están a punto de terminar las “vacaciones” que más de 95 mil servidores públicos en Puerto Rico—entre los cuales está quien les escribe… no tengo por qué ocultar ese hecho—nos vimos forzados a tomar desde el día 1 de mayo de 2006 (irónicamente, en la efeméride no reconocida oficialmente del “Día Internacional de los Trabajadores”). Para mí, estas “vacaciones” han sido en la práctica lo que los estadounidenses llamarían un emotional rollercoaster. Muchas han sido las emociones vividas durante estos 16 días (si incluimos el fin de semana previo al inicio del cierre agencial), como decepción, desengaño, ira, frustración, miedo… hasta deseos de “tirar la toalla” y “dejarles el canto” a quienes muy hipócritamente dicen estar trabajando “por el pueblo”. Y la verdad es que muchos de nosotros aún sufrimos de ese desengaño, al ver la verdadera cara de aquéllos(as) a quienes se da una confianza que no se merecen. Y lo peor de todo es que a mi modo de ver, no hay certeza de que una crisis como ésta no se repita en el futuro, a pesar de las medidas que se aprobaron este fin de semana en la Asamblea Legislativa para la firma del Gobernador. (Y yo que lo decía medio en broma y medio en serio antes de que ocurriera el cierre agencial…)

(Por cierto, todavía pienso seguir enviando resumés a firmas de consultoría en los Estados Unidos, especialmente en Florida, “por si las moscas”…)

En todo caso, personalmente creo que hay varias lecciones que podemos extraer de lo sucedido en los pasados 16 días, tanto en lo individual como en lo colectivo, y a eso quiero dedicar el resto de esta sección de mi entrada de hoy. Según las mismas salieron de mi cabeza (a eso de las 07:00:00 UTC -04:00:00 del domingo 14) y sin un orden estricto, estas lecciones son:

1. Hay decisiones que deben tomarse con mucho cuidado, pues las mismas pueden tener efectos devastadores. Tomar una decisión como la de cerrar un taller de trabajo, ya sea una fábrica (como sucedió precisamente anteayer, 12 de mayo de 2006, con la fábrica en la que se hacen las mentas “Tic Tac” en Caguas), una tienda o hasta las mismas agencias de la rama ejecutiva de gobierno, puede causar efectos adversos en la salud física, mental, económica y demás de las personas a quienes se les quita su oportunidad de ganarse el sustento diario.

2. Cada una de las partes involucradas en un conflicto debe asumir su responsabilidad y aportar a la solución del mismo. Algo que se vio muy claramente durante esta crisis fue la actitud de cada una de las partes, de evadir la cuota de responsabilidad que le tocaba, y dirigiendo la culpa del conflicto hacia la parte contraria. Ciertamente, eso dice muchísimo de quienes se supone que tengan madurez y carácter para enfrentar las situaciones apremiantes. (¡Ya yo quiero ver lo que harán estos seudolíderes si, Dios no lo quiera, nos azota un huracán peor que Katrina… y eso, que la temporada de huracanes del 2006 está a la vuelta de la esquina!)

3. La solución a los graves problemas que vive Puerto Rico debe trascender la estrecha óptica político-partidista que permea actualmente. Aquí no se trata de una falaz superioridad ideológica (más o menos al estilo de la Guerra Fría entre los Estados Unidos de América y la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), de demostrarle al mundo (o al menos, a los fanáticos recalcitrantes) “quién es el más macho aquí”, o quién es el que va a “salvar” a Puerto Rico de caer en la ruina económica. ¿Será acaso mucho pedir?

4. Se necesita un mayor involucramiento (a mí esta palabra me parece mejor que el horrible calco de “envolvimiento”) de sectores de nuestra sociedad que no tengan “los deditos amarrados” con la política partidista en la solución de conflictos como el que nos ha traído hasta aquí. En otras palabras, se necesita de lo que Einstein llamó las “mentes brillantes”, como las de los 4 miembros de la comisión de CIUDADANOS RESPETABLES (uno de ellos, un ex-juez del Tribunal Supremo de Puerto Rico) que en apenas un par de días, logró solucionar un tranque que las “mentes mediocres” no tenían la voluntad ni el deseo de resolver. Ciertamente, Puerto Rico tiene que estar agradecido de que en Puerto Rico aún existen estas mentes brillantes, y sobre todo, que las mismas SE DIERON A RESPETAR. PUNTO. NADA MÁS QUE AÑADIR.

5. Todos(as) debemos reconocer que las crisis como ésta sacan a relucir lo mejor de nosotros… ¡y desgraciadamente, también lo peor de nosotros! Desde el insulto gratuito contra el adversario, la burla, el gesto altanero, la posición de que “no vamos a permitir que se solucione este asunto porque a nosotros… ejem… ¡A MÍ!… no nos da la gana” (aunque no se diga exactamente con estas palabras)… y hasta la manía de estar tirando palos a ciegas (como hicieron los miembros de uno de los gremios que cobija a los maestros de escuela pública, al irse a piquetear frente a un crucero lleno de turistas que querían ver el Viejo San Juan… dizque para meter en el debate a “los grandes intereses”)…

6. Es triste decirlo, pero para la solución de los problemas que tenemos, tanto individual como colectivamente, no podemos (ni debemos) confiar en los políticos de turno. Definitivamente, éstos nos han demostrado que no tienen la capacidad, la entereza de carácter, ni la madurez necesaria para resolver nuestros problemas, sobre todo mientras no trasciendan la estrecha óptica político partidista, como dije arriba.

7. Mucho se ha dicho sobre la presunta “seguridad de empleo” de la que alegadamente disfrutan los servidores públicos en Puerto Rico. Sin embargo, esta crisis ha puesto esa supuesta seguridad en entredicho, al dejarla a merced de la voluntad (o falta de la misma) de los políticos de turno y de cómo ellos manejen estas crisis, bien o mal.

(Por cierto, a mi gente en la empresa privada, por favor, no nos tengan envidia, ¿OK?)

8. Sobre todo, y esto es lo que yo creo es la lección más importante para cada uno de nosotros, debemos recordar que los seres humanos tenemos, en mayor o menor grado, algo que se llama “voluntad para sobrevivir” (si recuerdan la cita en el mensaje de la semana pasada, tomada del Manual de Supervivencia del Ejército de Estados Unidos). En nuestro caso, la nuestra fue puesta a prueba de una manera que nunca se había esperado. Pero lo más importante es que hemos demostrado que NADIE… ABSOLUTAMENTE NADIE… puede ni podrá quebrantar nuestra voluntad para sobrevivir.

Y QUIEN NO LO CREA… ¡QUE HAGA LA PRUEBA!

OK, ya está bueno de tanta queja. Ahora viene lo que ustedes siempre están esperando…

(Digo, ¿ustedes están esperando esto, o no? No me hagan quedar mal, porfa…)

ESTA SEMANA (15—21 DE MAYO DE 2006): ALGO QUE SE ME QUEDÓ DEL MES DE ABRIL: Lo que te dice tu médico vs lo que eso realmente significa. Y CONTINUAMOS EN MAYO CON: Una anciana se ve en problemas en el supermercado cuando quiere comprar comida para sus mascotas… Más una viejita que está muy cansada, otra viejita que va de visita a la cárcel, y un viejito que se compra “lo último en la avenida” en aparatos para la sordera… Tres toros se ponen “endiabla’os” con la noticia de que pronto se les sumará un toro nuevo (¡y esperen a enterarse de cómo es ese toro nuevo!)… Un niño es objeto de burla constante por el valor de las monedas de 5¢ y 10¢… Un sacerdote católico, un ministro evangélico y un rabino judío enfrentan el reto de llevar el evangelio a los osos… Y… Estimado hombre soltero o divorciado: si no estás seguro de qué buscas en tu pareja… ¡sométela a un cuestionario!

Así que ya lo sabe, visite Humor, según Luis Daniel Beltrán.

Bueno, ahora sí los dejo, que ya mañana vuelvo a la lucha diaria. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

Hasta En La Sopa!

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Miren, la verdad del caso es que lo que empecé a comentar la semana pasada sobre el infame vídeo #3 de la cámara de seguridad 59 en el Capitolio de Puerto Rico… ¡apesta como si fuera un pañal sucio! Y si vamos a ver, las cosas están más o menos como las vimos la semana pasada, con los mismos protagonistas, cada quien en sus respectivas trincheras de lucha, más algunos personajes del tipo de los que se añaden a las telenovelas para tener más teleaudiencia. Ejemplo de esto último es un ex-ayudante del actual senador por Arecibo, a quien se le atribuye haber tenido acceso al vídeo para proveerlo a la senadora “escandalizada” por la mala conducta retratada en el mismo. Pues bien, dicho individuo ha sido objeto de sanciones que incluyen la suspensión de varios contratos de “asesoría” en la “casa de las leyes”. Sin embargo, estas sanciones no cuentan necesariamente con el aval de su ex-jefe, del que el ex-ayudante en cuestión ha dicho que seguirá trabajando para él, aunque sea sin paga. Interesante caso de lealtad a toda prueba, ¿no?

Pero el punto hacia el que quiero dirigirme hoy es que ya la gente común y corriente, la gente que vive todos los días con una actividad delictiva difícil de controlar, con un aumento en la incidencia de enfermedades mentales, con un incremento en los costos de los alimentos y los servicios básicos… en fin, la gente ya está HARTA de ver todos los días la misma porquería. La gente ya está cansada de ver cómo los pseudolíderes políticos que pululan en las ramas principales del gobierno (excluyendo la rama judicial, claro está… pero “eso, pequeño Adam, es otra historia”), en busca del protagonismo que les da su razón para levantarse de la cama cada mañana, no demuestren la suficiente madurez para atender los graves problemas que afectan a nuestra sociedad y se dediquen a debatir estupideces. (Y créanme quienes me estén leyendo en otros lugares donde el español se hable con orgullo, que ninguna de las tribus locales que encabezan el actual “gobierno compartido” [PNP y PPD, y hasta el PIP] tiene en sus líderes el temple y la madurez suficiente como para echar pa’lante y hacer su parte por el bien de Puerto Rico. ABSOLUTAMENTE NINGUNA.)

Así es como llegamos al punto de que el debate por el infame vídeo C-59 nos salga “hasta en la sopa”… Es más, hasta una conocida meteoróloga de la televisión local (la Sra. Ada Monzón, de WLII-TV/DT, o Univisión-PR) lo utilizó como excusa para justificar el que no hubiera hecho una transmisión remota desde la sede de un foro sobre mitigación de riesgos y planificación, en el que ella hizo una presentación, y al que yo (como planificador profesional licenciado que soy) asistí esta semana que acaba de terminar. Baidegüei, durante el almuerzo el primer plato fue de una riquísima sopa de plátano… mmm mmm mmmmmmmmmm… ¡exquisita!… pero ni señas de que el vídeo C-59 estuviese en esa sopa en particular. De todos modos, seguiré investigando las sopas, a ver que es lo que hay…

Aún así, independientemente de lo que indica la prensa de Puerto Rico como su función de fiscalizar las actuaciones del gobierno de Puerto Rico (sea del partido político que sea, gústele a los pseudolíderes de turno o no… y hasta me guste o no, ya que yo trabajo para ese mismo gobierno), ya viene siendo hora de que la prensa le reduzca y hasta le quite el protagonismo a las controversias estúpidas y estériles (y a quienes las alimentan de día en día). Definitivamente, ésa es una humillación que nadie se merece… ¡ABSOLUTAMENTE NADIE!

Mientras tanto…

¿QUÉ HAY DE NUEVO ESTA SEMANA? Cómo hace un abogado para regalarle a alguien una naranja… Las 30 cosas que tienen que soportar a diario los ingenieros de sistemas de informática… Qué sucede cuando una joven liberada entra desnuda en un bar… Y… Qué es lo que hace un jubilado cuando quiere divertirse un poco.

Así que manda pa’l ca**jo el vídeo C-59 y échate pa’cá.

(Sí, ya sé, yo no me expreso normalmente de esa manera, ni por escrito… ¡pero siempre hay una primera vez!)

Antes de irme, quiero destacar la sorpresiva pérdida del cantante Vicente Carattini, líder del grupo “Los Cantores de San Juan”, fallecido el pasado lunes 7 a causa del cáncer. Durante 34 años, Carattini y su grupo fueron parte del paisaje musical navideño, debido a la gran cantidad de grabaciones musicales que sonaban cada año (hasta yo cantaba mucha de su música cuando iba de parranda con mis tíos y primos… años luz atrás). Irónicamente, la muerte lo sorprendió estando a punto de salir a la calle su más reciente grabación navideña. Definitivamente, con su partida (más la de Tony Croatto a comienzos de este año), sentimos que algo del espíritu navideño se nos está yendo, poco a poco… ¡Buen viaje, Carattini!

Bueno, con eso los dejo por lo pronto. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB