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Y ahora nos toca a nosotros

¡Saludos, mi gente!

Aquí de nuevo, después de recesar involuntariamente por una semana, pero (como lo explicaré más adelante, si me tienen un poco de paciencia)* no es por lo que ustedes puedan haber pensado.

Y ciertamente, los acontecimientos de la semana pasada dan pie a que se piense lo peor.  En una semana en la que se han dado acontecimientos dramáticos como las vistas senatoriales en Washington, D.C., sobre el nombramiento de la jueza apelativa federal Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de los Estados Unidos—de las cuales, a mi entender, ella salió airosa y con excelentes probabilidades de ser confirmada, aunque a algunos retrógradas recalcitrantes les moleste (y les seguirá molestando) que “una latina sabia”, un ser perteneciente a una minoría dos minorías (como mujer y como hispana) sea capaz de acceder a los altos círculos del poder estadounidense—, los puertorriqueños nos hemos visto sorprendidos con la noticia de que ha habido una alta incidencia de casos relacionados con el contagio con el virus de influenza A-H1N1 (influenza o gripe porcina).  Una influenza que en un principio se pensó que (por observarse los primeros casos en México y en los estados de Texas y California) no afectaría a Puerto Rico, ya que las autoridades locales decían que todo estaba bien y que “no había manera” de que alguien en Puerto Rico se fuese a contagiar con el virus.

Evidentemente, no todo el mundo estuvo de acuerdo con la afirmación oficial de que “todo está bien”, ¿pero qué importaba eso entonces?  Lo importante era que había una semblanza de normalidad, de que el gobierno estaba atento a la crisis que se avecinaba.  Aun cuando se informó el primer caso sospechoso de contagio con el virus (un hombre de 39 años que había estado en un crucero por el Caribe a mediados de mayo de 2009), la impresión general era que el gobierno puertorriqueño estaba manejando la crisis adecuadamente…

… hasta la semana pasada, cuando se informó de la primera muerte atribuida al contagio con el virus, junto con unos 35 contagios confirmados y 290 contagios probables.

Y después se informó de la segunda muerte

Y entonces se informó de la tercera muerte

Y ya para el sábado 18 de julio, se informaba de hasta 19 muertes sospechosas de resultar del contagio con el virus A-H1N1, 52 contagios confirmados y 496 contagios probables (y esta última cifra representa un aumento de 71% en el número de contagios probables en apenas cuatro días).

Y eso, que se nos decía que “todo estaba bien”, que “era poco probable” que alguien en Puerto Rico se fuera a contagiar del virus A-H1N1, a pesar de los efectos que este virus estaba ocasionando en otros países, como México (cuya economía se vio seriamente afectada, según se lo escuché decir al cónsul mexicano en San Juan en una entrevista radial).  ¡Y miren dónde estamos en estos momentos!

¿Y cuál es la estrategia que se está utilizando al momento en el que escribo para manejar la situación de la gripe porcina en Puerto Rico?  A juzgar por lo que Edwin Vázquez—quien ha seguido de cerca esta situación desde el principio—ha escrito acertadamente en su blog, Cargas y Descargas (que les recomiendo encarecidamente que lo visiten), la misma se reduce a dos palabras: improvisación e histeria.  Mal manejo de la información pública sobre la incidencia de la gripe porcina—si no una completa desinformación—, falta de un liderato efectivo de parte de quienes tienen que manejar la crisis (sobre todo, si se tiene en cuenta que quien dijo que “todo estaba bien” fue el Dr. Jaime Rivera Dueño, designado por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset para dirigir el Departamento de Salud,** y que dicho funcionario, ante potenciales conflictos que auguraban el fracaso de su nombramiento, tuvo que renunciar a su candidatura para que no se la fueran a “colgar”), y varias otras instancias que reflejan que no es que la mano izquierda no sabe lo que hace la mano derecha… ¡más bien la mano izquierda ni sabe, ni le importa tres pepinos, que existe la mano derecha… y viceversa!  PUNTO.  ¡Eso no pare más!

Con un cuadro como ése, cualquier persona se confunde y comienza a improvisar medidas que a la larga le fallan al sentido de responsabilidad que todos debemos tener, tanto en lo individual como en lo que respecta a la sociedad en la que vivimos.  Es más, aún recuerdo cuando se mencionaba apenas hace un par de meses el problema que resultó de que la medicina que se utiliza para tratar este tipo de infección (Tamiflu) llegó a escasear en algunas regiones de la Isla, porque algunas personas lo estaban aprovechando como un “preventivo” para una posible infección, en lugar de dejársela a quienes la necesitarían verdaderamente en un futuro evento de infección.  Pero así es alguna gente…

En fin, que después de ver cómo la influenza A-H1N1 se ha estado dispersando por casi todo el mundo, de ver cómo se han afectado económica y socialmente las poblaciones de los países que se han visto afectados, de escuchar cada vez más el grito de “ahí viene el lobo”… ahora es que nos toca a nosotros enfrentar al lobo.  Y muy a pesar de los pesares, de la improvisación y de la histeria… ¡lo venceremos, y saldremos adelante!

¡Y vamos a dejarlo ahí, que yo no quiero contagiarme con el virus ése!  Ahora, más que nunca, CUÍDENSE MUCHO y pórtense bien.  Hasta luego.


* OK, aquí viene la explicación que les prometí: Sucede que la que correspondería a esta entrada iba dirigida originalmente hacia la presunta revelación, por parte de Jordan (Jordy) Chandler, de que la acusación que hizo en 1993 contra el recién fallecido “Rey del Pop”, Michael Jackson, había sido fabricada por él y por su padre con el fin de sacarle dinero al entertainer, y que los supuestos hechos en los que el cantante habría sostenido relaciones íntimas orales con el chamaquito de entonces (un manganzón de 26 años de edad al 2009) nunca ocurrieron.  La cosa es que mientras yo buscaba aquí y allá información que pudiera citar, me topé con esta entrada en Snopes.com, la cual califica la supuesta confesión del joven (quien actualmente está separado de su padre, luego de que éste lo agrediera con un objeto contundente en 2005 ó 2006) como falsaRepito: ¡FALSA!  Los responsables de la página de Snopes.com atribuyen su determinación a lo que ellos denominan como un comunicado pobremente fraseado que fue reproducido al pie de la letra en muchos blogs, y a que no habían encontrado mención alguna en los medios noticiosos sobre la supuesta confesión (o alguna otra declaración de Chandler, para los efectos), en medio de la barahúnda noticiosa posterior al fallecimiento de Jackson (y no tengo que explicar a qué me refiero con eso).  (Me pregunto qué opinan ahora en Snopes.com de la cantidad de medios internacionales que publicaron la nota en sus páginas de Internet—como El Universal de Caracas, por citar un ejemplo—, y aún así habría que cuestionarse si esos medios internacionales se dieron a la tarea de verificar la nota antes de publicarla.)  Siendo ése el caso, decidí eliminar lo poco que yo había empezado a escribir sobre el tema, y con ello, darle un breve receso de una semana al blog.

** Para beneficio de quienes que no lo conocieron, o para quienes tienen tanta memoria como la que tiene un pececito… o para quienes tienen tanta memoria como la que tiene un pececito… o para quienes tienen tanta memoria como la que tiene un pececito… o para quienes tienen (¡y dale, que es tarde!), el Dr. Jaime Rivera Dueño fue Secretario de Salud de Puerto Rico entre los años 1977 y 1984, durante los dos cuatrienios del gobernador Carlos Romero Barceló.  (Y como mencioné en la entrada a la que me refería hace un momento, “ciertamente las cosas en Puerto Rico han cambiado bastante desde [su] incumbencia original”.)  Rivera Dueño también dirigió el Instituto del SIDA de San Juan (entre 1988 y 1993), contra el cual se cometió un fraude con dineros federales ascendentes a US$2200000; sin embargo, aunque otros funcionarios de la misma entidad fueron a prisión, Rivera Dueño nunca pudo ser acusado de delito alguno en el foro federal.  (Y aquí está la fuente de estos datos.)


P.S.  Voy a aprovechar esta post data para referirme a la partida a la eternidad del legendario periodista y presentador noticioso estadounidense, Walter Cronkite, ocurrida la noche del 17 de julio de 2009 a la edad de 92 años.  Periodista sumamente talentoso, fue testigo de—y ayudó a los estadounidenses a buscarle el sentido a—muchos de los momentos cruciales en la historia de su país y del mundo en el Siglo 20.  Entre éstos estuvieron la carrera espacial entre los EE.UU. y la (entonces) Unión Soviética, de cuya culminación con la llegada de la misión Apolo 11 a la Luna se cumplen 40 años el día en que escribo esto (20 de julio de 2009); el magnicidio del presidente John F. Kennedy; y el atolladero estadounidense en su intervención militar contra las fuerzas comunistas en el sudeste asiático, o lo que todos conocemos como la “guerra” de Vietnam (la misma que según las estadísticas oficiales, le costó la vida a 58193 soldados estadounidenses, 345 de los cuales eran puertorriqueños).  Tanta fue su credibilidad que se le ha llamado, “el hombre más confiable en los Estados Unidos”… ¡y ya eso es mucho decir!  Su partida deja entonces un vacío bien grande, difícil de llenar en un mundo en el que se valora más la apariencia que la experiencia, en el que la parte más importante de la noticia… ¡es hacer de ella un show!  Difícil, tal vez… pero no creo que sea imposible.  And that’s the way it is!


LDB

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La Vida y la Muerte, Desde lo Alto de un Cerro

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Antes que nada, sé que echaron de menos este blog la semana pasada.  Pero no se preocupen.  Estoy aprovechando los días que al gobierno de Puerto Rico, en su “infinita sabiduría” (o sea, para no tener que gastar en salarios, porque las cosas siguen sin estar como cuando empezaron), se le ha ocurrido conceder a los servidores públicos (como yo) ante la retahíla de días feriados del mes de julio (que por cierto, es una de las pocas épocas que me gustan del año natural, pero ya eso es otro tema).  Para quienes leen esto fuera de Puerto Rico, noten la gran cantidad de eventos que se conmemoran durante este mes en Puerto Rico.  Está el aniversario de la independencia estadounidense (4 de julio), el natalicio del prócer autonomista Luis Muñoz Rivera (17 de julio—por ley se celebra actualmente el tercer lunes de julio, es decir, ayer lunes 21), el aniversario de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (25 de julio) y el natalicio del Dr. José Celso Barbosa (27 de julio—este año se traslada el feriado al lunes 28).  En otras palabras, aquí hay de todo para todos.

Pero también existe una particularidad: el mismo día 25 de julio se conmemoran dos eventos que por su naturaleza no son de interés oficial.  Uno de éstos es el desembarco de las fuerzas militares estadounidenses en Puerto Rico por las costas de Guánica,* durante la Guerra Hispanoamericana de 1898.  A pesar de que alguno que otro de los que “atesoran” (o dicen atesorar) la relación política con los Estados Unidos—con todo lo que eso conlleva, como la ciudadanía, la defensa común, la moneda común… ¡$obre todo e$ta última, y en grande$ cantidade$!—lo celebra como si se tratara de un evento “por invitación” (¿algo así como lo de Irak?), son los grupos de la izquierda independentista los que llevan la voz cantante ese día, en protesta por la relación colonial que esa intrusión trajo consigo.  (Como decimos en mi barrio, eso ya no “pare” más.)

* Para beneficio de los lectores fuera de Puerto Rico, Guánica es un municipio de la costa Sur de Puerto Rico, distante a media hora por carretera al Oeste de Ponce.

El otro evento al que me refiero es de lo que se trata el resto de este mensaje, y que en cierta medida ha afectado un poco mi forma de ver las cosas desde que ocurrió en 1978.  (Y aquí quiero pedir la indulgencia de quienes leen esto mismo en Puerto Rico, pero la explicación para el resto del mundo se hace necesaria.)  Ese año, en la ciudad de Bayamón (al Oeste de San Juan), el gobierno estatal de entonces—de la derecha anexionista del PNP—conmemoraba por obligación la implantación de una fórmula de gobierno que le sabía—y le sigue sabiendo—a excremento (¿verdad que es irónico?).  Durante la actividad conmemorativa, se corrió la voz de que la policía había frustrado un “atentado terrorista” contra una torre de radiocomunicación federal** situada en el Cerro Maravilla, entre los municipios de Villalba y Jayuya (en el interior montañoso central de la Isla), y había matado a dos de los tres supuestos “terroristas” (que para cometer su “fechoría”, habían secuestrado un chofer de transporte público)… ¡y el único “terrorista” sobreviviente resultó ser un agente policial encubierto!  De inmediato la reacción de los anfitriones del “festejo” no se hizo esperar, y el gobernador de entonces, Hon. Carlos Romero Barceló, se apresuró a proclamar como “héroes” a los policías que intervinieron en esa operación.

** La supuesta “torre de radiocomunicación federal” resultó ser la torre de la estación de televisión ponceña WRIK-TV, hoy WSTE-TV/DT (la cual se supone que sea una afiliada de TeleFutura un día de éstos).

Hasta ahí, todo iba bien.  O por lo menos, hasta que la víctima del “secuestro” fue donde un abogado a quien le relató que la versión oficial de los hechos no era lo que en realidad había ocurrido.  Mientras la versión oficial decía que los policías habían repelido la “agresión” de los supuestos terroristas, el chofer secuestrado había dicho que los policías los habían emboscado.  Donde la historia oficial hablaba de una sóla ráfaga de disparos, la víctima sobreviviente hablaba de dos ráfagas.  Donde la versión oficial hablaba de que los agentes policiales habían actuado “en defensa propia”, el pobre hombre hablaba de un ajusticiamiento.

¡Y ahí fue donde ardió Troya!  Así fue como surgieron las primeras investigaciones oficiales, que dejaban limpios de polvo y paja a los asesinos con placa; las sensacionales (o sensacionalistas, según el color del cristal con que se mire) pesquisas senatoriales, que en sus “mejores” momentos le robaron los índices de audiencia a las telenovelas nocturnas, mientras presentaban todo un cuadro de “buenos” y “malos” digno del más mediocre espectáculo de lucha libre; la eterna sensitividad (con visos de alergia) del propio licenciado Romero Barceló a todo lo que a él le huela al Cerro Maravilla, y que ha hecho que nunca se pueda probar si tuvo o no un papel de “autor intelectual” de esta tragedia—un secreto que seguramente él se llevará a su sepulcro…

El caso es que este 25 de julio de 2008 se conmemoran 30 años de este episodio trágico en la vida de Puerto Rico.  Un episodio trágico motivado por muchas razones.  Tal vez haya sido un reflejo de la mentalidad de “guerra fría” que imperaba entonces, y que llevó a muchos países latinoamericanos a hacer todo lo posible por detener la influencia de las ideas y los movimientos de izquierda, a fin de “defender a la dignidad de la patria”—o como expresó en su momento uno de los gestores policiales de la operación, para “dar un escarmiento” a la izquierda puertorriqueña.  (Y para ser una imitación de lo que hacían otros, resultó ser bastante patética.)  O tal vez haya sido una continuación—llevada a un extremo burdo y nefasto—de políticas que se practicaron en Puerto Rico en un pasado muy distante, para marginar a grupos que no encajaban dentro del pensamiento oficial, para el cual desplegar los símbolos patrios como la bandera puertorriqueña era un delito… ¡y hoy en día, los mismos que condenaron entonces esa práctica son los primeros en desplegar la bandera puertorriqueña!  ¡Otra ironía!

(De hecho, esto último lo digo teniendo en mente el libro La Mordaza.  Puerto Rico 1948–1957 [San Juan, P.R. Editorial Edil, 1987], de la reconocida historiadora Ivonne Acosta Lespier, autora del blog Sin Mordazas.  El libro, actualmente en su quinta edición [2008], ilustra los esfuerzos del gobierno de Puerto Rico, entonces bajo el autonomista PPD, para restringir el avance que llevaban las fuerzas independentistas puertorriqueñas—que en las elecciones de 1952 se habían convertido en la segunda fuerza política de Puerto Rico, posición que no han podido recuperar desde entonces—mediante una serie de medidas represivas que atentaban contra su libertad de expresión.  Para mí—y esto quiero aprovechar para expresarlo públicamente aquí—, La Mordaza es uno de los libros que me ha ayudado a ver cosas que aunque muy distantes del inicio de mi paso por este valle de lágrimas, han sentado las bases para este mundo en el que me ha tocado vivir.)

Para mí, lo importante de todo esto es que desde entonces veo la manera en que se hace la política en Puerto Rico con algo de cautela.  La veo como un ejercicio de poder, en el cual se busca exaltar la fuerza de un bando político particular (se llame PNP o PPD) en menosprecio al bando rival.  La veo como una actividad en la que algunas personas demuestran no tener escrúpulos para lograr sus ambiciones, de la manera que sea, a como dé lugar.

Quiera Dios que eventos como lo ocurrido en el Cerro Maravilla, entre Villalba y Jayuya, el día 25 de julio de 1978, no se repita nunca.  ¡NUNCA JAMÁS! Aunque con la clase de liderato político con el que cuenta Puerto Rico en estos momentos… ¡uno nunca sabe!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB

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Manteniendonos En Foco

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

A media mañana de hoy (3/27/2008 ) comenzó a circular la noticia de que la prolongada investigación por parte del gobierno federal, de presuntos hechos de corrupción en los que estaría implicado el gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, había rendido el fruto que se venía esperando desde hacía algún tiempo: acusaciones por uso de fondos públicos para lucro personal y de lavado de dinero por parte de unas 13 personas… ¡una de las cuales resulta ser el propio gobernador Acevedo!  Como es de suponer, una noticia como esa es como para que se alboroten “las tribus”, como la de mi lugar de trabajo.  Es ahí donde comienzan las especulaciones (y por favor, no me pidan que les conjugue el verbo “especular”, ¿OK?) sobre lo que deberá ocurrir de aquí en adelante: que si el gobernador acabará preso, que si ya hay candidatos a sustituirlo “en lo que el hacha va y viene y el palo descansa”…

Sea como sea, la cosa es que ya culminó la larga espera a que se emitieran las acusaciones contra el gobernador y otras personas implicadas (incluidos algunos empresarios de Philadelphia, PA, que habrían donado dinero a la campaña eleccionaria de éste a cambio de la presunta preferencia en algunos contratos con el gobierno).  Acusaciones que él ha estado negando todo ese tiempo y que ha atribuido a una “agenda política” de Dios sabe quién.  (Aunque se dice que las acusaciones se originaron en denuncias hechas por el ex-gobernador Carlos Romero Barceló, el mismo que hace unas semanas sirvió de pera de boxeo a un empresario cubano mientras compartían con terceros en un restaurante de San Juan, pero eso ya es harina de otro costal…)  Acusaciones que las autoridades federales en Puerto Rico insisten en que no son de carcácter político (¡NO! ¡Quién dijo que lo eran!)—aunque con un cuadro como el que se vio recientemente en los EE.UU. con el escándalo de los 92 fiscales federales despedidos bajo la incumbencia del hoy ex-Attorney General federal Alberto Gonzáles… pues… ¡uno nunca sabe!

(O a lo mejor… The Shadow knows!)

Aun cuando debería haber un sentido de alivio ante el hecho de que la incertidumbre por la posibilidad de las acusaciones acaba de pasar, lo de hoy inicia una nueva etapa de incertidumbre, en tanto se determina si de ser procesado el gobernador se van a afectar las labores en el gobierno estatal, y sobre todo, la vida general en el país.  En el caso del gobierno, los jefes de agencia se están encargando de asegurarse que no cunda el pánico.  (Por lo menos, ése fue mi caso en el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, cuando en la tarde de hoy recibí la visita del Secretario de dicha agencia, para preguntarme si todo estaba bien y para recordarme que me mantuviera en foco…  Claro está, no es tanto que yo estuviera desenfocado de aquello a lo que se supone que voy allí todos los días laborables, porque si algo aprendí de mi padre—funcionario gubernamental en sus tiempos—es a dejar cualquier consideración ajena a mis responsabilidades profesionales fuera de los portones del edificio.  PUNTO.  Pero no está de más el recordatorio, aunque preferiría que fuera en mejores circunstancias…)

Y por si se preguntan cuál es mi opinión sobre este asunto: Creo que si el gobernador incurrió en una conducta violatoria de la ley, y el gobierno estadounidense tiene pruebas de esas actuaciones que no deje lugar a dudas, entonces él debe ser procesado debidamente y se le debe aplicar el peso de la ley.  Y ello debe servir también de advertencia a quienes crean que pueden violentar las leyes (sean del ámbito que sean) para adelantar sus objetivos políticos y personales, en perjuicio del bien común.  (Y créanme, por ahí hay muchos que necesitan ese escarmiento… ¡y al que le caiga el sayo, que se lo ponga!)  Ahora bien, ¿y si resulta que las acusaciones no son ciertas?

(Aclaro: Yo no tengo base alguna para decir una cosa o la otra, además de que ésa no es mi función, ni como autor de este blog, ni como profesional.)

Como decía la propia directora de la fiscalía federal en Puerto Rico… “cada quién llegue a sus propias conclusiones”.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Ciao!

LDB