Valores familiares: Llévalos contigo, o si no…

Fort Buchanan Sergeant Major David Davis and g...
Hon. Jorge A. Santini - Image via Wikipedia

Puede ser que lo que voy a decir a continuación sea chocante para mis lectores en San Juan, Puerto Rico—que al momento en que escribo esto, hacían unas 22 (4.40%) de las 500 visitas más recientes por ciudad a este blog, según mi cuenta en StatCounter.com.  Pero la realidad es que a mí me alegra no ser residente de San Juan.

Digo, si ustedes han visitado mi página biográfica, saben que yo no resido en San Juan, y que este blog ni siquiera se escribe en San Juan.  Y aunque yo tenga que gastar fuertemente en gasolina cada semana (actualmente al ritmo de US$0.817 por litro de gasolina—US$3.09 por galón estadounidense) para moverme “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, yo no cambio por nada del mundo el hecho de no residir en San Juan.  Por muchas razones: porque mi naturaleza es y será “de pueblo chiquito”, porque los costos de la vivienda en San Juan son muy altos (especialmente para quienes se les hace difícil conseguir una vivienda cuyo costo no comience por debajo de los “bajos” US$150,000—y ya a estas alturas de mi vida, yo no estoy para eso), por la alta tasa de delincuencia en sus calles (aunque últimamente, los pueblos pequeños como el mío, Juncos, no son exactamente los santuarios contra la violencia delictiva que eran en otros tiempos), porque se forma un congestionamiento vehicular en casi cada esquina (en muchos casos, debido a la mala planificación de los usos alrededor de las vías principales)… ¿de veras, quieren que les haga la lista?

Yo estoy seguro de que no.

O tal vez sí, tal vez debería añadir una razón adicional por la que me alegra no residir en San Juan.  Y esa razón es recibir en mi correo lento (lo que algunos cínicos bautizaron hace rato como el “snail mail”) lindezas como la que ha llamado la atención de todo Puerto Rico y el mundo, pero no necesariamente por las mejores razones del mundo: la ya mundialmente archifamosa tarjeta de Navidad del Gobierno Municipal Autónomo de San Juan, en la que el alcalde, Hon. Jorge A. Santini Padilla (el mismo al que ya conocemos por esta entrada, esta otra y esta otra), envía un saludo navideño a sus conciudadanos, en compañía de su esposa y de los tres hijos de la pareja.  La misma tarjeta cuyo diseño ha sido reconocido por medios informativos tan prestigiosos e importantes como El Nuevo Día, The Washington Post (que la comparó con la tarjeta navideña del presidente Obama), CNN, TMZ (¡ay, por favor!), los principales periódicos en Europa… ¡y hasta El Ñame!

(Y para ser completamente responsable, valga hacer una advertencia importante: La familia del señor Santini no tiene—ni debe tener—responsabilidad alguna por lo bueno o malo que se haya dicho, se diga y se dirá de su tarjeta navideña del 2011. PUNTO.)

OK, amigas y amigos, mi gente: ¿notan algo raro aquí?  (“Una de estas cosas, no es como las otras…”)  Digo, es bueno ver al distinguido incumbente municipal rodeado de su familia, como debe ser, en una época de tanta alegría y regocijo para la humanidad (aun para aquell@s a quienes ni les viene ni les va el motivo por el que los demás celebramos, o se supone que celebramos, esta fiesta tan especial al final del año—pero ya eso es otro tema).  Y qué mejor manera de resaltar esa unidad, de promover los valores familiares, que llevar a su familia al nuevo Museo de Historia Natural de San Juan, a retratarse con los antílopes y los leopardos en plena lucha por la supervivencia

¡Un momentito!  ¿Un mensaje digno de una época en la que se predican la paz y el amor, con una escena violenta en primer plano?  Yo no sé a quién se le puede haber ocurrido semejante barbaridad, pero definitivamente, alguien “se quedó dormido en la zona de los tres segundos” (como en el baloncesto, para quienes no entienden esa frase).  O si lo quieren tratar de entender en otro idioma, “someone’s been asleep at the wheel”.

“Jorge Santini posó con su familia junto a un leopardo que intenta matar a un antílope mordiéndole el cuello y desea ‘que esta Navidad ilumine tu sueño’.  Para algunos la foto no es apta para las Navidades, la mordida del felino, para algunos, proyecta una violencia que contrasta con la paz y la armonía que debería caracterizar el espíritu navideño.”

¿Mandarías esta tarjeta de Navidad? Controversia por postal de Jorge Santini, por Victoria Merlo (AOL Noticias, 13 de diciembre de 2011)

Y ahí tenemos dos elementos muy opuestos entre sí, contrapuestos en una misma imagen: un elemento de violencia en un primer plano (qué no tiene que limitarse a lo que presenta la imagen original, como lo demuestra esta página de fotomontajes), y un elemento de “paz y armonía” en un segundo plano.

Por supuesto, el incumbente municipal se ha ocupado de desmentir que la tarjeta tenga esa intención, más bien atribuyendo el propósito de las cinco tarjetas que se realizaron para esta Navidad (incluida la tarjeta de la discordia) a un esfuerzo para promover el Museo de Historia Natural de San Juan.  Esfuerzo que, a juzgar por los resultados que reporta el primer ejecutivo municipal (con una expectativa de recibir 135,000 visitantes antes de que termine el 2011), no han sido tirados a pérdida.  Y por supuesto, al mismo incumbente le han “resbalado” las críticas ganadas por su acción a través de todo el mundo—particularmente, la del periodista Anderson Cooper (andersoncooper y ac360 en Twitter), de CNN, quien lo puso en vitrina en su lista de “ridiculeces”—, al alegar que “toda publicidad es buena publicidad” y que ahora todo el mundo sabe que existe un Museo de Historia Natural en San Juan.

Así que la cosa, como dijo alguna vez Madonna, es que hablen bien o mal de mí… ¡pero que hablen!

Es más, déjenme decirles mi opinión muy personal de lo que veo ahí.  Veo en la imagen a una persona, un importante y reconocido líder político, que como todo importante y reconocido líder político que se precie de serlo, está posando en una foto con su familia, dando un cuadro de unidad familiar que parece resaltar la importancia de la familia en estos tiempos difíciles, en los que la gente se está—como mínimo—halando por los pelos en una diaria lucha por la supervivencia, como se ve en el primer plano de la imagen.  (Que, si no es otra cosa, es lo que significa la escena del leopardo y el antílope, por lo menos para los que hemos estudiado—y para los que estudian—Ecología, Biología o Ciencias Biológicas en la universidad.  Un ejemplo de la eterna lucha por la búsqueda del sustento que todos los seres vivos enfrentan, de una manera u otra.)  Tal vez el mensaje que se da es que la familia está segura, mientras “allá afuera”, en la calle, los demás se las están arreglando para sobrevivir a cómo dé lugar.  Otra vez, “nosotros” vs. “los otros”.

O qué tal si en un caso menos benévolo, lo que se ve es a un alcalde que se sabe una figura controvertida (y si alguien todavía tiene dudas, vea los tres enlaces a mis entradas anteriores sobre este singular personaje político), que pone a su familia como una especie de “carnada”, para decirle a sus rivales (por lo menos, éstos son conocidos) y a posibles enemigos (que pudieran o no ser conocidos) algo así como esto:

“Aquí estoy YO, con MI esposa y con MIS hijos, celebrando la Navidad como mejor NOS parece.  Si eso te molesta, tu problema es CONMIGO y ‘arreglamos’ donde sea.  Pero no se te ocurra meterte con MI familia, porque de lo contrario… ¡podría ocurrirte lo que al antílope que es atacado por el leopardo!  ¡Ése es MI reto!  ¡Estás advertido!”

OK, yo sé que lo que acabo de plantear suena un poco exagerado, pero quién sabe si hay algo de eso implicado en lo que proyecta la tarjeta navideña de la discordia.  Una especie de provocación, una especie de “ven y túmbame la pajita, si te atreves”, algo más allá de simplemente promover el Museo de Historia Natural de San Juan.

Y en cuanto a promover el Museo de Historia Natural de San Juan, yo pienso que debe haber mejores maneras de darlo a conocer, tanto a propios (o sea, sanjuaneros) como extraños (todos los demás habitantes de Puerto Rico y de este planeta).  Me imagino que una buena orientación con el personal del Museo Nacional de Historia Natural de la Smithsonian Institution, reconocido internacionalmente como un lugar de excelencia, pudiera ayudarlos a enfocar mejor sus esfuerzos, a desarrollar programas educativos, a enseñar a los sanjuaneros a que ese museo debe ser fuente de orgullo e inspiración para lograr cosas mejores en la vida.

Pero en lo que el hacha va y viene y se hacen las cosas como debe ser, me imagino que la concurrencia al Museo de Historia Natural de San Juan aumentará, no tanto por el sano interés de conocer la naturaleza, de enriquecerse en conocimientos y experiencias sobre el medio ambiente que nos rodea—y del que, queramos o no, formamos parte, y en el que tenemos un papel esencial que desempeñar—, sino tal vez por alimentar el morbo, por ver los famosos animales con los cuales el alcalde de la ciudad capital y su familia posaron para una tarjeta de navidad.  Una tarjeta de navidad que implica la prédica de unos valores que parece que dejamos atrás, y que deberíamos tratar de recuperar… una prédica opacada por una imagen de violencia.

¡Y vamos a dejarlo ahí, que ya la Navidad de 2011 está a la vuelta de la esquina!  Cuídense mucho y pórtense bien, porque si no, se los come el leopardo de la tarjeta navideña… ¡o algo peor!

¡Felicidades!

(¡Ah!  Y por si acaso: Ningún animal fue muerto o lastimado en la realización de esta entrada.)

LDB

Aquí donde nadie conoce mi nombre

Casey Anthony has been booked into the Orange ...
Image via Wikipedia

Bueno, aquí de nuevo, amigas y amigos, mi gente.  Espero que les haya gustado el cuento de la tortuga en el poste.  Así que vamos a otra cosa, shall we?

Desde que hace un par de semanas se anunció el veredicto del jurado en el caso contra la Sra. Casey Anthony, la joven de Orlando (Florida) a la que un jurado declaró no culpable de asesinar en 2008 a su niña, Caylee Marie (2 años de edad) (aunque sí fue hallada culpable de decirle toda una ensarta de mentiras a la autoridades sobre el paradero de su hijita), una cosa que me ha llamado mucho la atención ha sido la especulación sobre hacia dónde podría seguir su camino una vez ella saliera de prisión.  (De hecho, escribo esto menos de 48 horas después de que ella fuera excarcelada el 17 de julio de 2011 a las 00:10 UTC –5:00 +1:00.)*  Una teoría que se estuvo barajando la ubicaría viniendo a Puerto Rico, tal vez en plan de mudanza (vea la nota original, en inglés), con base en dos cosas: que durante el tiempo en el que ocurrieron los hechos que se le imputaban (tiempo durante el cual se dice que ella se dedicó a irse de discoteca en discoteca, divirtiéndose de manera escandalosa), ella habría expresado su deseo de venir de turista a Puerto Rico; y que el abogado de esta persona, José Báez, es nacido en Puerto Rico (aunque según varias fuentes, nunca llegó a criarse en mi isla).

(Me imagino que con este dato, el Boricuazo estará más lucido que nunca…)

Pero dejando de lado los méritos del caso, los errores y horrores procesales y las tremendas metidas judiciales de pata que se pudieran haber cometido, y hasta el encabritamiento (OK, quise decir otra cosa) que deben tener muchos de los que comentaron, debatieron y especularon (y a ver si se atreven a conjugar en primera persona singular el verbo especular) sobre las causas, motivos, razones y circunstancias… lo que me llama la atención es qué puede tener Puerto Rico que sirva de “dulce” para todas esas “moscas” que engendra el sistema de justicia estadounidense—tanto el de cada estado como el federal.

Debe ser tal vez la creencia de que Puerto Rico es un mundo aparte, de que aquí no llegan las noticias de lo que ocurre en otros lugares (aun cuando los noticiarios televisivos locales apenas le dediquen a eso un par de minutos, que bien pudieran quitarle a la sección de “entretenimiento y estilos de vida”—pero ya eso es otro asunto).  Puede ser que eso hubiese funcionado en el pasado.

Y un ejemplo que me viene a la mente es el de Nathan J. Leopold, Jr. (1904–1971), uno de los dos jóvenes involucrados en el secuestro y asesinato de un adolescente en 1924 en Chicago, Illinois.  Leopold y su cómplice, Richard A. Loeb (1905–1936), fueron los protagonistas de un sensacional juicio (en el cual fueron representados por el famoso criminalista estadounidense, Clarence Darrow), tras el cual fueron hallados culpables de asesinato y sentenciados en 1925 a cadena perpetua… ¡más 99 años!  (Parece que las autoridades quisieron asegurarse de que ellos no salieran de prisión después de cumplir la perpetua… ¿me entienden?)  Por entonces, la necesidad de mantener al público informado la cubrían los periódicos impresos (y tal vez la radio, que estaba apenas dando sus pasitos de bebé); a lo mejor, si para 1925 hubieran existido muchas de las maravillas tecnológicas con las que contamos hoy en día, hubiéramos conocido prácticamente al instante cuanto detallito existía sobre los acusados.

Leopold fue excarcelado en 1958 (el mismo año en el que nací), tras lo cual emigró a Puerto Rico para (según él) alejarse de la notoriedad que le ganó su caso judicial—y que le ganó a él y a su cómplice (quien muriera apuñalado en prisión 22 años antes) un status de referencia en la cultura popular estadounidense, que se ha mantenido así hasta nuestros días.  Durante esa etapa de su vida, Leopold entendía que podía aprovechar la alta capacidad intelectual que lo hizo ser considerado alguna vez como un niño prodigio.  Por ejemplo, en 1963, Leopold escribió para la Estación Experimental Agrícola de la Universidad de Puerto Rico, una lista de cotejo de las especies de aves de Puerto Rico y las Islas Vírgenes (en la misma se incluye la mención de una población de la paloma sabanera de Puerto Rico, Patagioenas inornata wetmorei, en los alrededores del Lago de Cidra, considerada como la mayor población de esta subespecie endémica, actualmente bajo seria amenaza de extinción en todo Puerto Rico).

Lamentablemente, una idea como la de emigrar a Puerto Rico para huir de un pasado tan innoble, no funciona en un mundo interconectado como el de nuestros días.  Un mundo de computadoras de escritorio y portátiles, de teléfonos inteligentes y de computadoras “de tableta”.  Un mundo en el que ocurre un evento grande en alguna ciudad del mundo—un acto terrorista, un desastre de magnitudes catastróficas, la muerte de un importante líder mundial, el triunfo de un equipo deportivo en una competencia importante—, y al minuto me puedo enterar, lo mismo viendo CNN por televisión que a través de mi teléfono móvil.  Y a juzgar por los comentarios a la nota original en la cual se publicó la especulación de la mudanza de la señora Anthony a Puerto Rico, si ella creía que aquí lo suyo no se conocía, se ha podido dar tremenda… ¡sorpresa!

Según escribo esto, cuando falta poco para que se cumplan las primeras 48 horas, se desconoce el paradero exacto de la (aún presunta) infanticida.  (Y escribo “aún presunta”, porque lo quiera ella o no, siempre quedará la sospecha.)  Y ello ha tenido echando chispas a l@s comentaristas, analistas y especuladores(-as) de siempre… y a otros tantos alcahuetes que hacen de la noticia un espectáculo.  Tal vez sea por la seguridad de ella, tal vez sea para hacerle una última burla a la justicia, la misma que le falló a la pequeña víctima al no poder cobrar la justa medida de una vida truncada a tan corto plazo.

A donde sea que ella se hubiera marchado, yo espero que no haya venido a Puerto Rico.

Y aún si no fuese aquí, yo no creo que ella se sienta completamente libre, por el resto de su vida.  Y ésa es la peor consecuencia.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Por si se confundieron, la notación que usé aquí se refiere al huso horario de verano para la costa este de los Estados Unidos (EDT), de 5 horas menos que el Tiempo Universal Coordinado (UTC), pero con una hora de adelanto—lo que sitúa a ciudades como Miami, New York y Boston a la misma hora que San Juan en esta época del año.


LDB

Despues del Huracan Charley Viene La Calma

Hola,

Antes de comenzar, quisiera enviar desde aquí mi más sincera expresión de solidaridad con los residentes de Jamaica, Cuba y el estado de Florida, ante el embate ocasionado por el huracán Charley el pasado jueves 12 y viernes 13 (¡UY!). Por lo menos, lo que nos llega desde Florida a través de los distintos canales en el Cable TV y en los periódicos da a entender que el impacto de este fenómeno ha sido muy fuerte. Queda ahora para los afectados en estas áreas una enorme tarea de reconstrucción y de recuperar aquellas cosas que se puedan salvar, de aquellas cosas que sirven como guías que ayudan a definir nuestro rumbo como personas, que nos ayudan a buscarle sentido y dirección a nuestras vidas. Y sobre todo, buscar siempre que Dios (o el Ser Supremo, según la fe de cada quién) dirija nuestros pasos.

Lógicamente, Puerto Rico no es ajeno a esto (y con dos huracanes que vienen de camino hacia el Atlántico Occidental mientras escribo esto, mucho menos).

En todo caso, la vida tiene que seguir. Y aquí siguen los dimes y diretes entre los políticos, siguen las matanzas entre delincuentes por los “puntos” de drogas, siguen las crisis en los sistemas de salud (incluido el de salud mental), siguen los aumentos en el costo del combustible (llámese gasolina, nafta, petrol… whatever!), sigue habiendo problemas en las escuelas de enseñanza pública (¿se acuerdan de lo que dije la vez pasada?)…

En fin…

ESTA SEMANA (2004-32): En sus años dorados, la Cenicienta recibe la visita de su Hada Madrina… ¿Tan mal lo están haciendo los estudiantes al contestar los exámenes?… Un nuevo giro para la fábula de “la hormiga y el saltamontes”… El primer día de clases, ayer y hoy… Un mosquito aprende dolorosamente (¡y de veras, eso sí que duele!) que no todo lo que brilla es… ¿oro?… Cuáles son los issues importantes para los candidatos presidenciales en Estados Unidos… Y… Advierten de un nuevo problema de salud pública para quienes les gusta darse “una fría”.

Por cierto, mientras buscaba información sobre otros asuntos, me topé con 2 de mis mensajes favoritos de otros tiempos, así que decidí incorporarlos en las páginas correspondientes. Siendo ése el caso…

NUEVO EN LA PÁGINA DE 2001: ¿Qué es la “Posición Rodeo”?

NUEVO EN LA PÁGINA DE 2000: Una señora se pone… ¡ejem!… inquieta (ustedes saben qué quiero decir) y trata de aprovechar los servicios de un embolsador de supermercado.

Ya saben dónde encontrar todo esto: http://espanol.geocities.com/luisdaniel101/humor/index.htm.

¡ÚLTIMA HORA! Acabo de enterarme que se ha producido un milagro: En Atenas 2004, el equipo de baloncesto de Puerto Rico le ganó hoy (15 de agosto) al dream team estadounidense con marcador de 92–73, siendo ésta la primera vez que ese equipo sale derrotado desde que empezó a incorporar jugadores profesionales. Según Associated Press (y me tienta abreviar associated como ass, pero no voy a hacerlo… oops!), citado por CNN y MSNBC, fue con mucho la peor derrota para un equipo masculino de baloncesto de los EE.UU., en un juego de inicio de las olimpiadas; peor aún, la derrota fue a manos de un equipo (P.R.) al que dominaron en los últimos 13 meses en competencias internacionales. (Ya me imagino a algunos “arrastra’os” de aquí bajando la cabeza en este momento y pidiendo perdón…)

O sea, que sí, que los milagros ocurren…

Bueno, aquí los dejo por el momento. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB