Misas sueltas de agosto–versión de 2011

From his vantage point high above the earth in...
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Amigas y amigos, mi gente: Aquí estoy de regreso, aunque nunca me he ido—como tal vez se habrán dado cuenta por los dos o tres cambios de diseño que me da por hacerle al blog de un día para otro.  Pero bueno, lo único que les pido es que me tengan un poco de paciencia cuando eso sucede, aunque voy a tratar de hacerlo lo menos seguido posible, ¿OK?

Dicho eso, voy a tratar de ponerme al día con varias cosas que llamaron bastante mi atención mientras no estuve escribiendo este blog.  El único “pero” que tengo es que esta entrada podría salir más larga de lo debido, pero como la moda ahora es decir como la nueva versión (de 2011) del clásico tema del grupo, “El Gran Combo de Puerto Rico”, “echar pa’lante, nunca pa’atrás”… pues echemos pa’lante, shall we?

1) El caso del asesinato “atenuadito”

Primero en la agenda es el furor que ha causado la decisión de una jueza de primera instancia (emitida el 11 de agosto de 2011, pero divulgada casi una semana después) de declarar a un acusado en un caso de violencia de género de tipo conyugal, culpable de “asesinato atenuado”* por los hechos (irónicamente, ocurridos el 2 de abril de 2010, o sea, el Viernes Santo de ese año) en los que le dio muerte a su esposa (de la que estaba separado) mediante golpes en el rostro con un tubo de los que se utilizan en el reemplazo de gomas para autos (“llantas” o “neumáticos” en otros países hispanohablantes).  O sea, que a pesar de toda la prueba desfilada, incluida la confesión que se alega que el individuo hizo a las autoridades en el momento en el que intervinieron con él, una jueza de primera instancia optó por no hallarlo culpable de asesinato en primer grado—dada la saña y la premeditación que él habría mostrado en la comisión del delito—y, a mi entender, se dejó llevar por el “¡ay bendito!”, ese sentimiento de pena y hasta solidaridad que (para bien o para mal) nos caracteriza a los puertorriqueños, y lo declaró culpable de “asesinato atenuado”.

(Baidegüei, la versión original que yo quería hacer de esta parte de la entrada incluiría una cita directa de los artículos en el Código Penal de Puerto Rico de 2004, relacionados con el asesinato, sus modalidades y las distintas penas a aplicarse.  Pero para no hacer esta entrada más larga de lo debido, les ofrezco lo que dice el Artículo 108 sobre el “asesinato atenuado”: es aquel asesinato que “tiene lugar en ocasión de súbita pendencia o arrebato de cólera”, y en Puerto Rico se penaliza como asesinato en tercer grado—el mismo grado que constituye la muerte ocasionada como lo indica el Artículo 109 que le sigue, “al conducir un vehículo de motor bajo los efectos de bebidas embriagantes, sustancias controladas o con claro menosprecio de la seguridad de los demás; o al apuntar y disparar con un arma de fuego hacia un punto indeterminado”.  Aquí les dejo la referencia: Delitos contra la vida (Código Penal de Puerto Rico 2004), Biblioteca PopJuris, visitado por mí el 14 de agosto de 2011.)

Hay veces en las que no sé si estas cosas suceden a propósito, porque haya quien se divierte creando situaciones sociales delicadas, sólo por ver reaccionar a los sectores sociales con mayor conciencia y sentido de humanidad…  OK, estoy estirando un poco el “chicle” porque aquí viene uno de esos “clichés” que yo odio a muerte: Como siempre, las reacciones no se hicieron esperar.  (Reacciones que en esta ocasión recoge la Lcda. Verónica Rivera Torres en su blog, Mujeres en Puerto Rico.)  Y esas reacciones han sido principalmente de indignación por la decisión tomada, de preocupación por apuntar a un retroceso hacia los tiempos en los que estos casos se hacían llamar “crímenes pasionales”, en los que al calor del momento se priva de la vida al ser que alguna vez se juró amar para siempre.

Pero una de las reacciones más interesantes ha sido la de cuestionar a la jueza que tomó la nefasta decisión.  Para much@s(incluido quien les escribe), no tiene sentido que una jueza que tiene ante sí prueba de los delitos cometidos, que incluso evaluó la confesión del acusado—que se presume que la prestó libre y voluntariamente y sin ninguna clase de presión indebida—, hubiera sentido “pena” por el acusado, incluso excusándole su conducta conyugal hacia la víctima.  Poco hubiera faltado para que la “distinguida” jueza determinara que la víctima se infligió a sí misma las heridas que la mataron (¡!), o que la víctima fuera la clase de persona que resultaría herida de un balazo, ¡si tuviera la mala suerte de estar en el medio de una pelea a cuchillazos!

Francamente, me rehúso a creer que en la judicatura puertorriqueña hayan personas capaces de tomar decisiones como ésa, aun teniendo las pruebas ante sí.  Lamentablemente, para que quienes leen esto fuera de Puerto Rico lo sepan (aunque con la experiencia de sus propios países no les sorprenda), no todos los jueces en Puerto Rico se consideran adalides de la justicia—problema que se ha estado criticando por años y años.  Y aunque—ALERTA DE CLICHÉ… ALERTA DE CLICHÉ… ALERTA DE CLICHÉ—la gran  mayoría de los jueces en Puerto Rico son honestos y decentes, gente que tiene que arar con los bueyes que el sistema de justicia les da, lamentablemente, algunos miembros de la judicatura no tienen la sensibilidad para atender situaciones como la de este caso.  Tal vez no tienen ni idea del desamparo que dejan a las víctimas, si éstas logran sobrevivir (aunque para ellas, la vida no será lo mismo), o a quienes les sobrevivan, como consecuencia de decisiones a todas luces malas.  Y esas víctimas o quienes les sobreviven acaban por perder la fe en un sistema al que acudieron en busca de justicia, sólo para acabar derrotados y dejados a morder el polvo.

Lamentablemente, esa es una de esas cosas que ya dejó de sorprenderme que ocurran.

2) El caso de la querellante fantasma

Lo otro que me llamó la atención esa misma semana fue el extraño ataque contra la reputación del reconocido salubrista puertorriqueño, José “Chaco” Vargas Vidot, fundador y líder de la organización no gubernamental, Iniciativa Comunitaria.  Todo surgió de lo siguiente:

“Una doctora boricua de nombre María Rodríguez presentó una querella ante el secretario de Justicia Federal, Eric Holder, contra el reconocido salubrista y líder de la entidad Iniciativa Comunitaria, José Vargas Vidot.

“Entre las alegaciones de Rodríguez están, que Vargas Vidot se hace pasar por médico aun sin tener licencia para practicar la medicina y que utiliza instrumentos médicos. Así como que utiliza vestimenta ‘médica’ y que permite que en los medios de comunicación se refieran a él como médico y galeno.”

(Adaptado de: Presentan querella federal contra Vargas Vidot y alegan que no es doctor, Primera Hora, 10 de agosto de 2011 @ 13:06 UTC –4.)

Ante esto, Vargas Vidot ofreció una conferencia de prensa horas después, en la que explicó que a pesar de que estudió medicina y de estar diplomado debidamente, optó en su momento por no tomar el examen de reválida y decidió hacer su práctica en salud pública.  O sea, que en lugar de sentarse cómodamente detrás de un escritorio en un consultorio con aire acondicionado, recetando sabe Dios cuántas Valium a pacientes depresivos o bipolares, él quiso dedicar su vida a ayudar a los deambulantes, a los adictos a drogas, a las prostitutas, en fin, a todos aquéllos a quienes la vida ha relegado a vivir eternamente en la miseria, a quedar en el olvido de una sociedad que se niega a verlos, que no quiere mirarse en el espejo porque le duele ver su propio reflejo.

Pero lo peor del asunto es que la doctora que presentó la querella ante la justicia estadounidense, una tal “Dra. María Rodríguez”, con “licencia número 606”, o no existe o es tan cobarde como para esconderse detrás de un seudónimo y de una licencia falsa (ya que ni siquiera ese número de licencia está activo en el organismo puertorriqueño que regula la práctica profesional de la medicina).  Y aun cuando el propio Vargas Vidot sonó un poco conciliatorio durante su conferencia de prensa y tuvo a bien perdonar a la supuesta doctora por su proceder (con lo que demostró aquello de lo que Prometeo da testimonio en esta entrada de Poder 5), muchos de nosotros (y de nuevo me incluyo) pensamos que lo ocurrido fue un acto mezquino, una muestra de la peor cobardía posible.  Un acto que como se puede leer de la cita que hice un momento atrás, denota muchas cosas: envidia, inmadurez, deseo de perjudicar a terceros, en fin, maldad absoluta.

Y siempre sucede que lo que cree quien comete actos como éste, o hasta quien los propicia (porque siempre queda la sospecha de que alguien los propicia—y no me sorprendería de que así fuera en este caso), es que con ello destruye cualquier esfuerzo que vaya dirigido a mejorar la vida de los marginados, a darles nuevas posibilidades, a darles la esperanza de una vida mejor.  Pero como siempre sucede, quien así crea se equivoca.  Creerá que al destruir a un hombre (o por lo menos, tratar de destruirlo) destruirán su misión, destruirán su propósito, su función en la vida.  Al contrario, no lo lograrán, porque siempre existirá la necesidad de darle apoyo a los marginados, de decirles que son seres humanos, de decirles que tienen tanto derecho a una vida digna y decente como el que más, de decirles que no están solos en este mundo.

Y mientras haya esa necesidad, siempre habrá gente como el Dr. José Vargas Vidot… ¡gústele a quien le guste!

3) Los vientos huracanados de agosto

Por último, demás está decir lo sorprendente que ha sido recibir sistemas ciclónicos tan temprano en la temporada de huracanes del Océano Atlántico Norte como en el mes de agosto.  Digo, hasta ahora, mi experiencia había sido que las tormentas más fuertes se sintieran ya entrado septiembre y hasta mediados de octubre (que los meteorólogos—no “metereólogos”, como solemos escucharle a alguna gente supuestamente culta—nos dicen que es la punta estadística de la incidencia de sistemas atmosféricos con potencial ciclónico).

Pero la cosa es que durante el mes de agosto han sido dos los sistemas atmosféricos que nos ha dado más dolores de cabeza—¡y lo que falta todavía!  “Emily”, hace dos semanas, pasó al sur de Puerto Rico con secuelas de lluvias fuertes.  Pero entonces, para hacerme quedar mal, creíamos que el próximo sistema que apuntaba hacia el Caribe seguiría el mismo rumbo, y no fue así.  “Irene” pasó por Puerto Rico como tormenta tropical en la madrugada del lunes 22 de agosto de 2011, pero se convirtió en huracán a su salida de la isla a mar abierto.  (Mientras escribo esto, “Irene” se mantiene como huracán y apunta a rozar la costa este de los EE.UU.—y hasta penetrar los estados del noreste—, probablemente desarrollándose con mayor intensidad en el proceso.)

Y nuevamente, ha quedado al descubierto las fallas que suelen ocurrir en los sistemas vitales para los ciudadanos: líneas eléctricas tumbadas por los vientos o por ramas de árboles, viviendas sin servicio de agua potable, derrumbes de tierra o roca suelta (o ambas) sobre las carreteras, particularmente las del interior montañoso boricua, viviendas afectadas por las crecidas de los ríos, al lado de los cuales ni se debió haber construido las mismas…

¿Será que no hemos aprendido de tantas veces que la naturaleza descarga su furia contra nuestra isla?  ¿Cuantas veces tendremos que darnos con la cabeza contra la misma pared?  (Y esa pared, hace rato está teñida de rojo sangre…)  Digo, para muchas personas es evidente que ello es el reflejo de años en los que la planificación no era lo suficientemente proactiva como lo debería ser hoy en día.  (Y aún así, hay áreas de la planificación que creo que aún no han evolucionado desde el siglo pasado, pero ya eso es otro tema.)

Pero en fin, habrá que ver cuántos de estos fenómenos atmosféricos tendrán que pasar por Puerto Rico, aunque sea “por un pelo”, antes de buscar la manera de prevenir sus efectos más adversos.  Yo prefiero creer que no será muy tarde para ello.

Y ahora sí, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Que no calle el cantor

Our Facundo

“Si se calla el cantor calla la vida,
porque la vida, la vida misma es todo un canto.
Si se calla el cantor, muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría.

“Si se calla el cantor se quedan solos
los humildes gorriones de los diarios.
Los obreros del puerto se persignan:
quién habrá de luchar por sus salarios.

(HABLADO:
‘Que ha de ser de la vida si el que canta
no levanta su voz en las tribunas
por el que sufre, por el que no hay
ninguna razón que lo condene a andar sin manta’.)

“Si se calla el cantor muere la rosa.
De qué sirve la rosa sin el canto.
Debe el canto ser luz sobre los campos,
iluminando siempre a los de abajo.

“Que no calle el cantor porque el silencio
cobarde apaña la maldad que oprime.
No saben los cantores de agachadas:
No callarán jamás de frente al crimen.

(HABLADO:
‘Que se levanten todas las banderas
cuando el cantor se plante con su grito.
Que mil guitarras desangren en la noche
una inmortal canción al infinito’.)

“Si se calla el cantor . . . calla la vida.”

(“Si se calla el cantor”, por Horacio Guarany)

Amigas y amigos, mi gente: Escribo esto apenas 6 horas después de enterarme y todavía estoy atónito (o como decimos en buen puertorriqueño, “en shock”).  Atónito.  Sorprendido de ver de lo que son capaces algunos supuestos seres humanos cuando quieren acallar las voces que no les gusta oír, las que nos dicen las verdades en la cara, las que nos recuerdan cuál es nuestra verdadera naturaleza y cómo la hemos ido corrompiendo a plazos cómodos.

Pero ésa es la realidad, nos guste o no.  Y la realidad es que hoy (9 de julio de 2011), América Latina perdió a una de sus grandes voces, la voz del cantautor argentino, Facundo Cabral.  Una voz que no se dedicó a “lamerle el ojo” a las clases pudientes de nuestros países latinoamericanos, sino que le cantó a los de abajo, a quienes sienten y padecen, a quienes sufren el hambre y la miseria, a quienes sueñan con un futuro donde no hayan injusticias.  Y ésa también es la realidad, nos guste o no (sobre todo, porque también nos afecta aquí, en Puerto Rico).

¿Y cómo fue que lo perdimos?  De la peor manera posible (digo, a menos que hayan maneras mucho peores que no conocemos): asesinado vil y cobardemente en medio de una emboscada, mientras se dirigía al aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala.

¿Quién o quiénes lo asesinaron?  Mientras escribo esto no se sabe.  Pero a mí no me cabe la menor duda de que quienes nos arrebataron esa voz son unos COBARDES.  Seres sin escrúpulos.  Seres sin dignidad.

¿Con qué propósito lo mataron?  ¿Será para acallar una voz cuyo único pecado fue alzarse en contra de la injusticia social?  ¿Será por seguir los dictados de alguien que nunca le tuvo simpatía, que nunca comulgó con su prédica de justicia social?

Pero más importante aún: ¿Creerán sus asesinos—o quien (quienes) los haya (hayan) enviado a cometer tan terrible hazaña, que al matar su cuerpo físico han matado su espíritu, que han callado su voz para siempre?  ¿Que le han hecho un favor al resto de la humanidad, al librarla de ese “estorbo”, de ese “comunista”, de ese “izquierdoso”?

(Y probablemente eso mismo es lo que sienten—en secreto—algunas figuras de mi país que piensan de esa manera, aunque públicamente los veamos “rasgarse las vestiduras” ante esta noticia…  No nos llamemos a engaño.)

Francamente, yo creo que quienes se atienen a la línea de “hacerle ese favor a la humanidad” no toleran a quienes les cuestionen su modelo de “paz a fuerza de miedo” (que como ya cité en alguna ocasión a Melody Beattie, una paz así no es paz), no aceptan que haya gente que tenga la esperanza de un mundo más justo.  (Es más, ahora me doy cuenta de por qué Gil (the Jenius) Schmidt los describe excelentemente bien a unos y a otros en una entrada reciente de su blog—que personalmente, se las recomiendo aunque esté escrita en inglés.)  Y para ser sincero con ustedes, esa clase de persona se equivoca.  Porque mientras haya un asomo de injusticia en el mundo, siempre habrá quien alce su voz en defensa de quienes sufran esa injusticia.  Mientras haya desigualdad en este mundo, siempre habrá quien alce su voz para denunciarla y para procurar que se corrija esa desigualdad.

En otras palabras, a quienes creen que con el asesinato de don Facundo Cabral, se ha callado el cantor… lamento decirles que se equivocan completamente.  PUNTO.

Así que desde aquí, desde mi “Puerto Rico” = “Puerto Pobre” que también siente y padece por nuestros hermanos latinoamericanos: ¡Buen viaje, don Facundo Cabral!  Éste no fue el día de tu muerte, sino el día en que naciste para la eternidad.

¡Que así sea!

LDB

El tiburón vuelve a sacar los dientes

Gulper shark
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¡Adi’ó!  ¿Todavía están ustedes ahí, amigas y amigos, mi gente?

Digo, con todo lo que un charlatán—porque no hay mejor forma de describirlo que ésa—anduvo alarmando a media humanidad, de que el mundo diz que se iba a acabar ayer (21 de mayo de 2011), era como para pensar que ninguno de nosotros iba a salir con vida de la inminente catástrofe que se decía que nos venía pa’ encima.  Pero no, ni se estremeció la tierra violentamente, ni se produjo la esperada secuela de muerte y destrucción, ni ocurrió el “rapto” de los 144000—aquéllos a los que se refiere el libro del Apocalipsis (capítulo 14, versos del 1 al 5) como los que “fueron salvados de entre los de la tierra”, los que “no se contaminaron con mujeres, pues no tuvieron relaciones con ellas” (y entonces… ¿nacieron “de una mata de plátano”, como lo hubiera dicho mi madre, QEPD?), a los que “no se encontró ninguna mentira en sus labios, pues son intachables”.  Total, el de ayer fue un día como muchos otros, en el que cada quién estaba en lo suyo, viviendo su vida.

Es más, eso me trae a la mente un comentario que me hizo reír cuando lo vi en mi línea de “tweets”, desde la cuenta de la linda y talentosa actriz estadounidense, Olivia Wilde (la doctora “Thirteen” de House M.D.):

“Glad the rapture didn’t happen since I just got waxed.”

(Yo no sé de ustedes, pero de momento, como que está haciendo un calooooor… Guiño )

Pero bueno, dejemos que los miles de tont@s que siguieron a esa clase de líder busquen dónde esconderse, luego de la soberana vergüenza que han pasado por seguir a un desquiciado, a un líder ciego, de esos que pretenden guiar a los incautos hasta “la tierra prometida”, diciéndoles cualquier tontería y, en el proceso, apoderándose de su voluntad y de su capacidad para discernir lo que es razonable y justo.  (Y de esa clase de líder ciego, los hay por ahí “a dos por un peso”.)

Ahora bien, si de líderes ciegos se trata, los hay que están tan cegados por el poder que se les ha conferido, que creen que nadie les puede reprochar sus faltas y que están por encima de toda sospecha.  Y a quien se atreva a llevarle la contraria, que se cuide, porque se convertirá en su mayor pesadilla.

Ese último fue el caso, cuando una investigación periodística sacó a relucir la contratación por la Oficina de Servicios Legislativos, como asesor legal del senador Carmelo J. Ríos Santiago (PNP-Bayamón)—quien no sabía nada de la contratación—, de un individuo cuyos antecedentes incluyen haberse declarado culpable de no haber informado sobre la cantidad de dinero incautado durante una acción policial federal.  Y ese asesor senatorial, pago a US$7000 mensuales, resulta ser un amigo bastante cercano del hoy ex-senador Héctor Martínez, el mismo que tenía (como ya hemos visto que otros como él han tenido) la juntilla aquélla con el presunto narcotraficante y empresario de reggaetón, conocido por el apodo de “Coquito”.  Y este ex-senador es el mismo del que el presidente del alto cuerpo legislativo, Thomás Rivera Schatz, ha asumido una defensa tan férrea que hasta luce sospechosa.

La cosa es que luego de divulgarse la información sobre la sospechosa contratación del individuo en cuestión, de nombre Richard Roark Annunziato, la prensa quiso obtener una reacción del presidente senatorial sobre ese asunto.  ¿Y saben qué fue lo que hizo el presidente senatorial?  La emprendió contra el periodista que divulgó la información, Israel Rodríguez Sánchez (de El Nuevo Día), a quién acusó de impulsar la agenda de los homosexuales, o sea, de promover la agenda de aquéllos a quienes Rivera Schatz llamó en alguna ocasión “torcidos” y “desviados”.  Como si con eso él quisiera tratar de matar al mensajero porque lo que trajo fueron noticias “malas”.  Pero como vimos en otra ocasión, ya eso es parte de su forma de ser.  (Eso, y el exhibicionismo público.)

Y a todo esto, ¿qué vela llevan los homosexuales en este entierro?  ¿Será que él también es de los que cree en la (a mi juicio) absurda teoría de la “conspiración homosexual” para “destruir” la “familia tradicional”, para “corromper” las “buenas costumbres”, para apoderarse del mundo… o tal vez para complacer a desquiciados que en contradicción con uno de los postulados de la misma fe religiosa que dicen profesar, anuncian un “fin del mundo” que como quiera no se dará en nuestra existencia?  Tal vez a una persona como ésta le haría muchísimo bien someterse al reto que hice en una entrada de hace dos años, digo, si es que tiene la valentía para ello… ¡pero ya eso sería pedir demasiado!

Pero lo peor de todo es lo que la actitud mostrada por ese seudolíder dice sin tener que expresarlo en palabras.  Y eso es algo que no puede pasar por inadvertido para nadie.

“Con su feroz reacción a algunas sencillas preguntas sobre el ‘affaire’ Richard Roark, Rivera Schatz dejó también ver un inaudito nerviosismo.  Es como si se le hubiera tocado una fibra secreta y sensible, como si hubiera en la contratación de esta persona algo harto más feo de lo que se conoce hasta ahora y alguien tuviera mucho miedo de que se sepa.”

‘El sueño de Tomás’, por Benjamín Torres Gotay (El Nuevo Día, San Juan, P.R., 22 de mayo de 2011)

Y cuando alguien se ve en medio de una situación así, debe tener mucha cautela, porque mientras más habla, más se compromete.  Y la posición en la que se ve el líder senatorial, es demasiado delicada para comprometerla de una manera que da lugar a sospechas.

Alguna vez, gente como él se tendrá que dar cuenta de que esa clase de compromiso tiene su precio, tiene sus consecuencias.  Y cuando él se dé cuenta de ello, tal vez sea muy tarde.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Realidades virtuales, realidades reales

Map of Peuto Rico, with inset showing it's pos...
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El pasado fin de semana, mientras hacía tareas de limpieza en mi casa, me estuvo rondando por la cabeza una frase que mucha gente en Puerto Rico recordará.  “¡Qué bueno está este país!”*  Y eso mismo es lo que me viene a la mente cuando veo la situación fuerte que se vive en estos días en Puerto Rico.  Varios eventos definen la realidad de estos días:

  1. La continuación del conflicto en la Universidad de Puerto Rico, con sus secuelas de actos de desobediencia civil por parte de los Universitarios y los choques con los elementos policiales.
  2. La revelación de un esquema de fraude de varios residentes del pueblo montañoso de Lares contra la aseguradora AFLAC, a la que se le suma el acto desesperado del alcalde de dicho municipio (el mismo que ha querido tratar de borrar la memoria de un hecho que—gústele a quien le guste—es un hito histórico importante en Puerto Rico) de echarle la culpa a la propia aseguradora por el esquema de fraude (y yo me pregunto si no habrá sido la misma “inspiración divina” la que lo ha llevado a cometer este disparate).
  3. El revuelo causado por la revelación hecha en el programa televisivo “Dando Candela”—que si me preguntan, es una flojísima copia del tipo de programa que pulula últimamente en la televisión latinoamericana y en la televisión hispana de los Estados Unidos, de paneles en los que se “comentan” temas de farándula y figuras públicas (y que “por mera casualidad”, se emite en Puerto Rico a la misma hora del programa de “comentarios” de farándula conducido por una conocida muñeca de trapo… ¿he mencionado nombre yoooooooooo?)—, de que los resultados de pruebas de dopaje realizadas a varios legisladores (uno de los cuales resulta ser el aprendiz de Casanova que mencioné varias entradas atrás) habían resultado positivas al consumo de sustancias controladas.  Y ni hablar del rechazo de algunos de estas “lumbreras” a que se divulguen los resultados de las pruebas, aunque siempre recalcando que “quien no tiene hechas, no tiene sospechas”.
  4. Otro revuelo causado por un comentario “simpático” hecho por el senador Alejandro García Padilla (PPD) (otrora analista político en la radioemisora de los expertos en dimes y diretes, broncas y bolletes análisis y noticias), en referencia a la labor como abogada-notaria de la esposa del gobernador Luis G. Fortuño Bruset, la Lcda. Luz E. (Lucé) Vela, según el cual ella se dedicaba a hacer tareas “fresita” (término con el que quienes me leen en México—que según mis números de StatCounter.com, hacen un 11% del total de las 500 visitas más recientes a este blog—se podrán identificar mejor que nosotros en Puerto Rico).  Súmele a eso el intercambio de acusaciones de “cobarde” entre el susodicho senador y el cónyuge de la persona alegadamente ofendida… ¡y esto no se quiere acabar!
  5. Más imputaciones entre legisladores de que consumen drogas o son cónyuges maltratantes o…

Miren, amigas y amigos, a veces me pregunto como es que tenemos que estar lidiando con una realidad tan agobiante como ésta.  Una realidad que parece querer asfixiarnos cada día.  Una realidad que a muchos nos ha hecho dudar de si debemos levantarnos de la cama y vestirnos para ir a trabajar.  (Y si no me lo creen, pregúntenme a mí, que en una ocasión, hace bastantes años, en medio de una de esas situaciones laborales abrumadoras que surgen de vez en cuando, estuve aproximadamente media hora sentado en mi cama, frente a mi ropero, mirando la ropa nítidamente arreglada y alineada, pensando si valía la pena ir a trabajar ese día.  Se los digo yo: ¡no es nada fácil!)

Pero lo que más me molesta de esto es que quienes tienen el deber, la responsabilidad de dirigir los destinos del país (y como siempre, ninguno de los principales actores políticos de este país está libre de polvo y paja), a veces actúan como si vivieran en otro mundo, como si no compartieran el mismo suelo que nosotros, como si no respiraran el mismo aire que nosotros, como si la realidad de Puerto Rico fuera otra.  Proclaman como lo hizo el gobernador Fortuño hace un par de semanas, en viaje oficial por España, una realidad… esteeeeeeeeee… interesante, como la que expuso durante una entrevista en los madriles, cuando se le preguntó si la anexión de Puerto Rico a los Estados Unidos tendría desventajas para la Isla:

“Hay quien ha dicho que perdemos la autonomía fiscal, aunque realmente estamos tan integrados que ese argumento no tiene sentido.  Otros dicen que perderíamos nuestra identidad.  Somos Estados Unidos desde 1898, ciudadanos norteamericanos desde 1917 y más de la mitad de nuestra población reside en los 50 Estados Y seguimos siendo lo que somos.  Estadounidenses y biculturales.

“(Pregunta)  ¿El puertorriqueño es latinoamericano o estadounidense?

“(Respuesta)  En campaña escribí una columna que se titulaba «Boricua, hispano y americano».   Somos los tres.   ¿Tú quieres más a tu madre o a tu padre?”

Citado de: Puerto Rico es EE.UU., pero no todos lo tienen tan claro, por Verónica Calderón (El País, Madrid, España, 21 de enero de 2011).

Y a todo esto, ¿por qué la actitud prepotente ante la pregunta de seguimiento sobre el particular?  Si yo voy a visitar una casa ajena, NO es para yo salirle “de atrás pa’lante” a mi anfitrión (o anfitriona), con despliegues de arrogancia ni faltas de respeto, ni siquiera los “aires de superioridad” que criticaba Héctor Lavoe en una canción navideña.  Y esa actitud es algo que muchos de nosotros debemos corregir, sobre todo cuando estamos de viaje por el extranjero, entre muchas otras cosas.

(Valga recordar una cosa: Ni los demás son mejores que nosotros, ni nosotros somos mejores que los demás.  PUNTO…. Pero volvamos al tema.)

La realidad es que aunque “pertenecemos” a los Estados Unidos de Norteamérica desde 1898, y somos ciudadanos de los Estados Unidos de Norteamérica desde 1917, eso no nos ha hecho plenamente estadounidenses ni biculturales.  Si bien por X o Y razón, los puertorriqueños hemos tenido que adoptar algunos elementos del diario vivir estadounidense—y adaptarlos a nuestra forma de ser, a nuestra realidad—, ello no nos ha hecho biculturales.  Tal vez alguno de nosotros—OK, yo, por ejemplo—pueda expresarse con facilidad en inglés, siempre y cuando las circunstancias lo exigen, pero ello no significa que se claudique o reniegue de la realidad de lo que se es.  Y eso no es algo que se pueda desestimar tan fácilmente.  Y no es algo que se pueda disfrazar tan fácilmente.  Digo, puede que ese animal se mueva como un lobo, pero si está disfrazado de cordero…

Pero esa es la manera en la que se vive en estos días.  Hay quienes vivimos una realidad asfixiante cada día, en la que no parece haber posibilidad de una mejoría alcanzable, mientras que hay quienes viven una realidad virtual, una realidad en la que todo es color de rosa, según quien nos la trata de vender a nosotros, y se la trata de vender al resto del mundo, una realidad en la que este país está bien bueno.  ¡Qué bueno está este país!

Y como este país está bien bueno… ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Frase popularizada por el Conjunto Quisqueya en el primer corte de su disco de 1974 que llevaba ese título.  (Lo pueden escuchar aquí o aquí.)


LDB

Preguntas preguntativas para el 6 de febrero de 2010

¡Qué tal, mi gente!

Esta vez estoy estrenando la alternativa de colocar entradas para este blog vía correo electrónico, a ver si funciona tan bien como cuando utilizo el Windows Live Writer™ o el ScribeFire™. (Por supuesto, siempre tendré que recurrir a uno u otro, según el caso, a la hora de editar este tipo de entrada—por ejemplo, añadirle etiquetas y categorías—, pero no hay mal que por bien no venga.) Y la estoy estrenando con una pregunta sobre algo que me llama mucho la atención y que me gustaría que aquéllos amigos blogueros que saben cómo se bate el cobre me puedan contestar.

Como tal vez sepan, una de las mayores críticas que se le han hecho a las administraciones de gobierno en Puerto Rico—sean del PNP o del PPD—es que suelen reclutar políticos que por X o Y no salieron electos o reelectos para los puestos para los que se postularon, para puestos de "asesores" en distintos órdenes, ya sea legislación, relaciones públicas, "imagen" y proyección pública (lo que en realidad no pasa de ser un burdo ejercicio de marketting), etc. Muchas de estas "asesorías" se contratan por cuantías que suelen empezar alrededor de los US$20000, y pueden llegar a cuantías extraordinarias de seis cifras. (Y si la cosa es como trascendió esta semana, muchos de los beneficiarios de estos contratos contratan a su vez a parientes y otros dolientes, en tareas "de apoyo" a los beneficiarios principales. Me pregunto si será esto a lo que se refiere la frase en inglés, The gift that keeps on giving…)

Lógicamente, la prensa nuestra de todos los días, como uno de los actores—les guste o no—en el circo nuestro de todos los días, tratan de llegar al fondo de esa manifestación de desgobierno, cuestionando la pertinencia de estas "asesorías" a quienes les salvaguardan los contratos. Y por lo general, la prensa nuestra de cada día suele recibir como respuesta de quienes salvaguardan los contratos, una férrea defensa de los mismos, como si se les fuera la vida en ello. Aducen que el peritaje de los contratados es "necesario", que éstos los ayudan en la redacción de legislación de beneficio para el país. Y yo me pregunto si con la misma vehemencia con la que defienden los contratos que otorgan a políticos fracasados, parientes, dolientes, et al., no podrían defender a los pobres, a los que necesitan ayuda para resolver su situación económica, a quienes claman por los servicios básicos, a quienes procuran que sus calles sean seguras y libres de delincuentes y adictos a drogas.

Es más: me pregunto si ningún miembro de la prensa nuestra de todos los días se ha atrevido a cuestionar directamente a estos mecenas de comienzos del Siglo 21, si lo que se invierte en estos contratos no sería más útil para ayudar a atajar la delincuencia en Puerto Rico, para ayudar a estabilizar la situación económica de Puerto Rico sin tener que despedir empleados públicos (salvo aquéll@s que no están rindiendo una labor efectiva, algo que las propias agencias públicas deberían tomarse la molestia de verificar), para ayudar a las comunidades en áreas de marginación social a ponerse sobre sus pies, en lugar de fomentar una cultura de aprovechamiento fácil de las ayudas sociales (aunque este elemento de la pregunta suene como herejía).

¿Cuánto se apuestan a que los entrevistados cambiarán de tema a otro que no sea tan "peligroso" o darán por terminada la entrevista y se darán a la huída? Porque así son ellos…

Enigüei, ¡vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

(vía email)


Luis Daniel Beltrán, M.S., P.P.L.
Juncos, Puerto Rico