¿A dónde fue a parar la Navidad?

Una cosa que nunca seré capaz de entender, mientras viva, es por qué alguien se ensañaría contra un niño o una niña.  Por qué hay quien tiene tan poco corazón como para privar de la vida a un ser humano que apenas está empezando a recorrer su camino.  Ya hemos visto eso en varias ocasiones en este blog, y me temo que mientras no haya un propósito de corregir las causas que llevan a ese tipo de situación, seguiremos viendo cosas como esa.

Mapa de Connecticut, EE.UU.A. La tachuela roja indica la ubicación de la villa de Sandy Hook.
Mapa de Connecticut, EE.UU.A. La tachuela roja indica la ubicación de la villa de Sandy Hook.
Vista aérea de Sandy Hook, en el suroeste del estado de Connecticut, EE.UU.A.
Vista aérea de Sandy Hook, en el suroeste del estado de Connecticut, EE.UU.A.

Esta vez le tocó a Sandy Hook, un villorrio dentro del municipio de Newtown, en el sudoeste del estado de Connecticut, que desde hace dos días (el 14 de diciembre de 2012) vive en lo más íntimo de su ser el impacto de ese sinsentido.  (Como tal vez lo estén sintiendo mis primos que viven al sudeste de la capital estatal, Hartford.)  Tal vez como lo que se vivió en Littleton, Colorado, cuando en 1998 dos jóvenes desquiciados la emprendieron a plomo y fuego contra sus compañeros de la escuela secundaria Columbine, antes de matarse ellos mismos.  O como cuando años más tarde un universitario, también desquiciado, mató a 32 estudiantes universitarios en la Universidad Tecnológica de Virginia, para entonces matarse antes que ser capturado por las autoridades.  Pero lo que hace esto más doloroso es que se trata de otro tipo de estudiante: niños en edad de escuela elemental o primaria.  Veinte niños y niñas entre las edades de 6 y 7 años.  Doce niñitas y ocho varoncitos.  Veinte vidas que apenas empezaban a dar sus primeros pasos.  Veinte vidas que seguramente esperaban ansiosas por ver sus regalos de Navidad.  Veinte vidas que no disfrutarán de esta Navidad.  Ni de ninguna otra.

Junto con esas 20 vidas infantiles tronchadas, también se van las de seis mujeres, maestras, administradoras, consejeras, en alguna manera relacionadas con el plantel objeto de la ira asesina.  Mujeres que dedicaron sus vidas a educar a esas vidas nuevas.  Mujeres para quienes esos niños fueron su razón de ser, ese impulso que las hacía levantarse por la mañana para ir a su trabajo, sin quejarse de la vida que eligieron vivir, de la carrera que eligieron ejercer contra vientos y mareas.  Mujeres que vinieron a este mundo a servir, sin importar las consecuencias que ello les pudiera acarrear.  Y eso fue lo que hicieron.  Especialmente la maestra hispana (¿puertorriqueña, tal vez?) de apenas 27 años de edad, que escondió a sus estudiantes en un armario del salón de clase para poderlos proteger, para acabar perdiendo su vida a manos del desquiciado.

Y sí, como en los otros antecedentes que mencioné, también se fue la vida del aparente asesino, quien al ver sus opciones acabarse según se acercaban las autoridades al plantel—el mismo al que tuvo que ganar acceso por la fuerza, al hacérselo difícil el aparato de seguridad montado allí—, prefirió la solución fácil a tener que responder por su crimen.  Pero no sin antes haber asesinado a su propia madre de varios disparos a la cabeza… con un arma de fuego de varias que ella poseía.  Y vaya si da la casualidad de que la madre de su propio asesino era una entusiasta de las armas de fuego.

Pero entonces, ¿para qué querría ella tener un rifle de asalto, dos pistolas semiautomáticas y una escopeta?  (Y por favor, no me vengan a decir que las tenía para cazar venados u osos grises—personalmente, yo no creo que esos animales sean tan tontos como para dejarse cazar así.)  Y siendo el caso que su hijo era considerado como una persona con deficiencia en su desarrollo emocional (en realidad se dice que el joven padecía cierta clase de autismo), ese era el clásico accidente que esperaba por ocurrir.  Y se quisiera o no, ocurrió.

La verdad es que esta noticia es como para crearle a un@ una tormenta emocional.  Hay muchas cosas que pudieron haber llevado a un desenlace así de terrible—y mientras escribo esto (el 16 de diciembre de 2012, pasadas las 22:30 UTC –04:00), todavía hay más preguntas que respuestas.

Pero entre esas preguntas para las que debería haber una contestación, creo que sigue estando el por qué ese ensañamiento contra la niñez.  ¿Qué pudieron haberle hecho los niños de tan temprana edad al joven asesino?  A mí se me ocurre pensar que tal vez él los observaría y pensaría que ellos tendrían en su futuro mejores oportunidades que las que él tuvo durante esa misma etapa de la vida.  Que tal vez él se sentiría desdichado, pensando que la vida de esos niños y niñas era más feliz que la de él, a la que tal vez vería como un calvario.  Como una prisión de la que él trataba de salir sin éxito.  Una prisión en la que los muros y los barrotes eran de su propia construcción.  O tal vez él se sentía como la víctima de una “injusticia” percibida, en la cual otros podían ser felices en la vida y él no.  Y él tenía que “castigar” esa injusticia, hacer que el resto del mundo pagara su supuesta culpa.

Yo me imagino que no sería un caso muy diferente de aquellos que he mencionado en todos los años que llevo con este blog.  No muy diferente del caso de Paola Nicole, o del incidente en la escuela de los amitas en Lancaster, Pennsylvania, o la “madre” que asesinó a sus dos hijos (niña de 3 años, varón de apenas un añito) luego de una discusión con su compañero y quiso despistar a las autoridades hiriéndose e incendiando su vivienda (por si no tienen idea de por qué “madre” entre comillas).  Niñ@s que perdieron sus tiernas vidas a manos de gente sin corazón, sin alma.  Y mejor no sigo citando más ejemplos.

Así que por lo pronto, habrá que esperar por lo que arroje la investigación de las autoridades.  Pero para mí una cosa sí es segura: en más de un sentido, el trágico tiroteo en la escuela elemental de Sandy Hook, Connecticut, representa la pérdida de la inocencia, tanto la de los niños, como la de toda una comunidad.

Y con mucha pena por esta pérdida irremediable, especialmente en plena época navideña, lo dejamos ahí.  Hasta la próxima.

LDB

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Menos Mal que Murphy No Era Pelotero

¡Hola, mi gente!

Bueno, aquí estoy de regreso, luego de una semana de viaje por Connecticut, donde visité a varios de mis primos que viven allí. La verdad es que para mí fue una experiencia bastante buena, en tanto pude ir a algunos sitios que yo no había visto en visitas anteriores, como la casa de Hartford donde vivió el célebre escritor estadounidense Mark Twain (seudónimo de Samuel Langhorne Clemens, 1835–1910) con su familia entre 1874 y 1891 (año en que la familia se mudó a Europa tras la muerte de una de sus niñas). Y precisamente durante esos mismos años, muchas de sus obras más famosas—por ejemplo, The Adventures of Tom Sawyer (1876), The Prince and the Pauper (1882), Adventures of Huckleberry Finn (1884) y A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court (1889)—vieron las primeras luces. Por ello, tal vez no sea exageración decir que Mark Twain tuvo allí los mejores días de su producción literaria.

(Por cierto, si alguno/a de ustedes interesa más información sobre la casa de Mark Twain en Hartford, yo le aconsejo que visite la página de The Mark Twain House and Museum. Información sobre Mark Twain como tal… bueno, ya hasta eso lo tiene la bendita Wikipedia en español y en inglés. ¡Qué se va a hacer!)

Pero volviendo al tema, además de visitar a los menta’os primos, uno de los propósitos de mi viaje era ir desde Connecticut hasta New York City a ver un juego de béisbol de los Yankees. Imagínense eso: yo nunca había tenido la oportunidad de ver un juego de béisbol de grandes ligas (y por favor, ¡no empiecen con los comentarios y las burlas!), y ésta era la gran oportunidad que se presentaba ante mí. Lo único fue que la oportunidad no sería fácil de lograr, como verán en los siguientes párrafos.

Para empezar, en la fecha que a mi primo y a mí nos interesaba ir (miércoles 27 y jueves 28), los Yankees estaban jugando en Philadelphia. ¡Adió’ cará’! ¿Habrá que hacer entonces el viaje por carro hasta Philadelphia? Debía haber una mejor alternativa. Y por suerte la encontramos, aunque no con los Yankees, sino con los Mets, quienes jugaban los mismos dos días con los Cardenales de St. Louis. A falta de pan, galleta…

Y fue así como después de hacer los trámites por teléfono salimos mi primo y yo, junto con dos de sus sobrinos por parte de la esposa de él, con rumbo a New York City para ver el juego de los Mets con St. Louis. Varias horas después de salir de Connecticut (noten que no voy a dar la duración precisa del viaje, para proteger la privacidad de la mis primos y sus familias) ya estábamos en el Shea Stadium para ver el juego. Sí tuvimos una espera de 45 minutos en lo que se abrían los portones del estadio, tiempo durante el cual pude comprobar el entusiasmo que justifica esa espera entre los fanáticos del béisbol. Ya dentro del estadio tomamos los asientos que pudimos conseguir, en un área que estaba casi alineada con la primera base. Tal vez esa ubicación no sería la mejor en términos de ver “de cerca” toda la acción del partido (como bien lo señaló mi primo, al comparar el Shea con el Yankee Stadium), pero para ser mi primera experiencia con un juego de pelota, era un comienzo. De todos modos, estuvimos esperando unas horas a que los peloteros de los Mets y los Cardenales hicieran sus prácticas de rigor, mientras que el sistema de sonido al fondo del parque nos entretenía al son del hiphop y hasta del raggaetón. (¡¿?!)

Lo que posiblemente no tuvimos en consideración fue que para esa tarde se estaba pronosticando la llegada de un sistema tormentoso que traería mucha lluvia a la ciudad. Así que según iba pasando el tiempo los cielos empezaban a tornarse grises, y yo empezaba a pensar… “¡A que suspenden el juego por la lluvia!” “Con la clase de suerte que yo tengo…”

Y mis peores temores se concretaron hacia las 6:40 PM (UTC -5 +1) cuando el personal del parque empezó a colocar la lona sobre el campo de juego. Al final, el campo quedó así:

No tardó en caer el aguacero, cuando apenas faltaban 20 minutos para la hora en la que se haría el primer lanzamiento (programado para las 7:10 PM [UTC -5 +1]). Y créanme, el aguacero que cayó era bastante fuerte, con tormentas eléctricas en las cercanías. El caso es que estuvimos en la espera de si se podía reanudar la acción esa noche (aunque fuera, para yo no haber perdido mi viaje).

Entonces llegó la mala noticia: a las 7:36 PM (UTC -5 +1) se le informó al público que ante la inminencia de aguaceros adicionales… ¡decidieron aplazar el partido entre los Mets y los Cardenales para una fecha futura! ¡Qué decepción! Pero bueno, por lo menos así regresamos más temprano a Connecticut y por las mismas vías.

Pero eso no quedó ahí. Cuando fuimos a salir del Shea Stadium, los “atentos” y “amables” (según ellos) agentes de tránsito de la NYPD nos hicieron desviar por dentro del área que comparten el estadio y el centro de tenis donde cada año se celebra el U.S. Open. Y lo peor de todo es que estábamos más desorientados que un murciélago al que lo agarra la luz del día. (Peor aún: ¡ninguno de nosotros tenía a mano un mapa de New York City para saber a dónde… diache habíamos ido a parar!) Afortunadamente, logramos conseguir hacer una media vuelta cuando ya creíamos que íbamos a llegar a “Jurutungo Viejo”… o por lo menos al aeropuerto JFK (como dicen los estadounidenses, take your pick!) y emprendimos el regreso a terreno seguro (si así se le puede llamar a la casa de mi primo en Connectiucut, pero eso es otra historia).

En fin (porque sé que esta vez me pasé de largo y los estoy aburriendo), salvo por esta expresión de la Ley de Murphy (la que dice que todo lo que podría salir mal saldrá mal), pasé una semana agradable, olvidando por un momento mis problemas y los problemas que agobian a mi mundo, y llenándome de nuevas fuerzas para afrontar los retos que se avecinan…

OK, vamos entonces a otra cosa.

ESTO FUE LO QUE TRAJO EL MES DE JUNIO A MI SECCIÓN DE HUMOR: Un operario se salva milagrosamente de perder su vida en un rascacielos, ¿y qué recibe por ello como aprecio?… Una relación de pareja, presentada en forma poética… En el mundo del trabajo, ¿quiénes son los “mayas” y los “aztecas”?… Un joven que le había jurado fidelidad a su novia de juventud, de pronto se lleva una gran desilusión… Qué sucede cuando los líderes de la nación más poderosa del mundo van a cenar a un restaurante… Aumenta la incidencia de desempleo y falta de vivienda entre los chimpancés (¡igualito que con los monos que andan sueltos por Lajas!)… ¡Cuidado! ¡La propina que usted deja habla muchísimo de usted!… ¿Qué fue lo que Paris Hilton amenazó con hacer unos días antes de salir de la prisión?… Tres monjes piadosos se van de juerga y le confiesan sus pecados al Abad… Dos deambulantes se la pasan pidiendo en la calle, ¡pero a uno le va mejor que al otro!… Una maestra le pregunta a sus estudiantes del jardín de infantes (kindergarten) quién fue la persona más famosa que existió… Una empresa toma cartas cuando cree que algunos colores (¿dije “algunos”?) e
n la vestimenta pueden causar molestias a clientes y empleados… Y… Cómo P.T. Barnum vino a validar su refrán de que todos los días se tira un… esteeeeeeeeee… un tonto a la calle.

Y PORQUE USTEDES LO PIDIERON… DIGO, USTEDES LO PIDIERON—NO SE ME HAGAN LOS QUE NO… ¡MI SECCIÓN DE HUMOR REGRESA A SU ITINERARIO HABITUAL DESDE LA PRÓXIMA SEMANA!

Ya usted sabe qué hacer: Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”.

¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

Una Esfera en un Agujero Cuadrado

¡Saludos, mi gente!

Para empezar, les diré que estoy aquí, disfrutando de mis vacaciones de medio año, y a la espera de poder irme de viaje a Connecticut por una semana. La verdad es que eso me hacía bastante falta, tomando en consideración que las cosas en el mundo en el que me muevo no están exactamente muy buenas. Aumentos en los costos de los bienes y servicios (desde lo más básico como los alimentos hasta los servicios más esenciales, sin olvidar el costo de la gasolina), inseguridad en las calles (acentuada la semana anterior por el asesinato de un neurocirujano oriundo de mi propio pueblo de Juncos, en circunstancias demasiado delicadas como para yo discutirlas aquí en estos momentos), incompetencia e inmadurez de los políticos que dirigen al país… y la lista se hace cada vez más larga.

Pero no hay mal que por bien no venga. Lo bueno del caso es que éste es mi tiempo, el que necesito para poner algunas cosas en orden. Como por ejemplo, mi casa cibernética… o más bien, mis casas si incluyo a este blog. Es más: me imagino que les estará gustando un poco más el nuevo diseño que mi blog luce a partir de este mensaje, que el diseño que había sido mi constante desde el principio, de un fondo azul marino (o algo así) con las letras del texto en blanco. Por lo menos, a mí me luce mucho mejor, empezando por el aspecto visual del título del blog al comienzo de la página. No sé, pero estoy seguro que me quedaré con este diseño por bastante rato.

Pero en todo caso, puede ser que se hayan percatado de que acabo de tachar del mensaje previo al anterior la referencia al sitio que abrí hace un par de semanas en MySpace.com. La razón para ello es que unos minutos antes de yo empezar a escribir este mensaje, decidí eliminar por completo dicho sitio (por lo que tampoco verán el enlace al mismo en este blog), por entender que no me estaba resultando provechoso tenerlo.

(OK, OK, admito que de las 27 vistas que otros usuarios le hicieron a mi página de MySpace.com, ninguna resultó en que alguien se comunicara conmigo o me pidiera ser su amigo… O sea, ¡ÉSA ES LA CLASE DE SUERTE QUE YO TENGO! ¿OK?)

Sobre todo, una de las cosas que se me hace más difícil en esa clase de sitio es chequear la página de alguien (por ejemplo, de alguna mujer de 32–46 años de edad que me hubiera interesado conocer) y que la página tarde una eternidad en cargar completamente porque está “harta” de vídeos, slideshows, canciones de cuanto cantante o grupo musical hay por ahí… Y yo que pensé que mi actual conexión a la Internet podía aguantar todo ese empuje…

Una cosa que puedo decir en favor de MySpace.com es que desde que fuese adquirido por Google, parece que dicha compañía ha hecho lo mejor posible por eliminarle la mala reputación que tenía, como un sitio de lo que llaman en inglés social networking, demasiado peligroso ante la liberalidad que se le permitía a muchos de sus usuarios y el riesgo que ello conllevaba (por ejemplo, en el caso de chicas adolescentes que se exponían, si no es que aún se exponen, a ser víctimas ulteriores de seres indeseables que las puedan sonsacar). (No sé cuán cierto sea esto para sitios de social networking como Tagged.com y Hi5.com, entre otros en los que yo he estado antes, pero creo que los mismos también tienen su semblanza de orden.)

En todo caso, creo que lo que me queda por hacer es agradecer públicamente a través de mi blog a algunos de los miembros en mis listas de contacto de Windows Live Messenger, Yahoo!Messenger, etc., etc., que de vez en cuando se acuerdan de mí y me invitan a unírmeles a alguno de estos sitios de social networking. Pero la verdad es que esa clase de sitio me hace sentir como si yo fuese una esfera (¡ojo! cualquier parecido con mi físico es una soberana pocavergüenza del que lo diga) tratando de encajar en un agujero cuadrado… ¡y ustedes saben que eso es bien difícil!

Así que yo lo siento mucho, pero el social networking a través de la Internet… ¡no es para mí! PUNTO.

¡Y vamos a dejarlo ahí hasta que yo regrese de Connecticut… o antes, de ser necesario! Cuídense mucho y pórtense bien, y sobre todo, ¡a disfrutar del verano! Nos vemos.

LDB

Del Congelador al Horno, Ida y Vuelta

¡Hola, mi gente!

Y seguramente pensarán que los estoy dejando a ustedes en el olvido, o algo así. La realidad es que estoy muy bien de mi salud, ansioso por poder disfrutar de mis vacaciones. De hecho, en el día y a la hora en que escribo esto, se suponía que yo estuviera en Connecticut visitando a mis familiares de allá. Lamentablemente, causas de fuerza mayor me obligaron a demorar mis planes por un par de semanas. Pero total, como dice mi padre, “el hombre propone y Dios dispone”…

Empiezo por decir que los pasados días han sido una comedia de errores, causada por un desperfecto (¿uno sólo?) en el sistema de enfriamiento de mi lugar de trabajo. Todo comenzó cuando la semana atrasada, mientras me recuperaba de la gripe de la que escribí en mi mensaje anterior, la temperatura de las áreas de trabajo descendió hasta posiblemente por debajo de los 60°F (15.6[15,6]°C). Excelente contrapunto para una ciudad como San Juan, en la que la temperatura máxima diurna de esa semana excedía los 90°F (32.2[32,2]°C). Tanto llegó a bajar la temperatura, que ya yo estaba haciendo planes para usar ropa de invierno como la que se usa en los Estados Unidos… o hasta tratar de conseguirme unos esquíes, porque lo que faltaba entonces era que cayese nieve…

Pero mejor estuvo lo que sucedió después: Al siguiente día de descender la temperatura de nuestras oficinas, empezó el desperfecto en el sistema, que provocó que no se sintiese el aire acondicionado, ni aunque imagináramos que estuviese funcionando. Y demás está decir lo que eso significa: horas de trabajo perdido, tiempo que pudiendose usar productivamente hay que desperdiciar por ejemplo, dando un viaje de ida y vuelta por todo San Juan en el Tren Urbano, o como decía un compañero en uno de los ascensores, yendo a Plaza (Las Américas) “a ver a los viejitos caminar”…

Y lo peor de todo es que ésa no es una avería que se arregle de la noche a la mañana. Pero así son las cosas cuando se trata de manejar sistemas complejos. ¡Qué se va a hacer!

Mientras tanto, voy a aprovechar de una vez para lo siguiente: Una de las personas con quien me comunico regularmente por email me envió en estos pasados días un enlace a una colección de imágenes radicada en Flickr.com, las cuales ilustran varios aspectos de la vida de Puerto Rico a mediados de la década de 1940. Las fotos (yo creo que prácticamente todas) son a color, que me imagino que no sería tan barato como es hoy en día ir a la farmacia y comprar un rollo de película de 35mm… digo, ya que todavía a comienzos del Siglo 21 hay quienes usamos cámara de película, ¿OK? Pero francamente, y volviendo al tema, he visto algunas de esas fotos y mi impresión es que de allá para acá hay muchas cosas que han cambiado en la vida del puertorriqueño… ¡y otras que no necesariamente lo han hecho! En todo caso, me parece que estas fotos son como una ventana que nos permite vernos a nosotros mismos, como éramos en un tiempo no muy lejano…

Enigüei, éste es el enlace a las fotos a las que me refiero: http://www.flickr.com/photos/tlehman/sets/72157600023901288/

Por último, deseo anunciarles que ya que “estoy atrás y no avanzo”, decidí ponerme más o menos al día y abrir un espacio en MySpace.com… (“¡¿Que qué?!” se estarán preguntando.) Pues sí, abrí un espacio en MySpace para tratar de hacer nuevas amistades. Ya les conatré cómo me resulta. Enigüei, voy a colocar la dirección de mi nueva página en este mensaje y en la columna de la derecha de la página del blog, y es como sigue: http://www.myspace.com/ludan1958pr. Espero que me puedan visitar allí, ¿OK? (Y por cierto, acabo de colocar allí varias de mis fotos del sitio ‘web’, más una foto que tomé hace un par de semanas cerca del área de Punta Tuna, en Maunabo; espero que las mismas les gusten. Y allí también tengo un blog… ¡qué bien!)

Y ahora sí… ¡vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

De Regreso Desde El Frio

¡Hola, mi gente! Como dice el título, ya yo estoy de regreso… ¡y esto es lo que está ocurriendo!

Pues sí, acabo de regresar de un viaje relámpago que hice este fin de semana al estado de Connecticut, con el fin de ver a varios de mis primos que residen allí (y muy en especial a los deudos de un primo mío que falleció a comienzos de septiembre pasado). Les diré que la pasé muy bien este pasado fin de semana… ¡a pesar de que la climatología local quiso ponerme a prueba! Resulta que debido a la influencia de un sistema meteorológico que soltó aproximadamente un metro de nieve (o menos) en las cercanías de los Grandes Lagos (especialmente en el Oeste del estado de New York), las temperaturas nocturnas descendieron considerablemente en el Nordeste de los Estados Unidos hasta las inmediaciones de los 0°C (alrededor de 32°F). Pero, si alguno de quienes me leen creía que iba a dejarme vencer por el clima… ¡se ha podido dar tremenda… esteeeeeeeeee… sorpresa!

No, en serio, para mí que la temperatura estuvo muy tolerable, algo distinto a lo que yo esperaba, que me calara los huesos. Lo mejor del caso fue que ya yo iba preparado para eso, y para lo peor que hubiese podido ocurrir si la temperatura bajaba aún más.

Pero eso no es de lo quiero escribir hoy. Aunque tenía poco tiempo disponible, pude conocer un par de lugares que no había visto en visitas anteriores. Uno de ellos es el museo del antiguo tranvía de la ciudad de Hartford (capital estatal), el cual conserva carros de tranvía de principios del Siglo 20. Muchos de los carros de tranvía en exhibición lucen muy bien cuidados, y hasta exhiben retazos de la publicidad de los años en los que corrían por las calles. Digo, a que muchos de mis lectores no se imaginan un anuncio para el serial radial “El Llanero Solitario” auspiciado por una marca de pan o de jabón… o una exhortación a la compra de “bonos de guerra” para ayudar al esfuerzo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial… o al “pequeño Joe” de Bonanza (o sea, el ya fallecido actor, Michael Landon) estelarizando un espectáculo de rodeo en algún escenario local…

Pero eso no fue todo. Al día siguiente, tuve la oportunidad de presenciar la versión local de la “Carrera Por Una Cura”, que se corrió en el parque principal de Hartford (situado junto al Capitolio estatal) como en varias ciudades en los EE.UU., más San Juan (donde se celebraba por segundo año consecutivo)… Digo, era eso o no tener manera de ver a los primos que me faltaba por ver, pero bueno… Les diré que a pesar de que el frío matinal sí estaba fuerte, pude compartir allí con mis familiares y, por qué no, pasar la clase de ratitos que no se dan todos los días, especialmente cuando hay distancias de por medio.

Lamentablemente, “todo tiene su final” (¿dónde ca… perdón… rayos habré oído eso antes?), y mi viaje relámpago no fue la excepción. Pero no me puedo quejar, porque experiencias como esa hacen que mi diaria batalla aquí en Puerto Rico sea más llevadera.

Es más, voy a hacer una cosa: Voy a dejar para el próximo fin de semana la actualización de la sección de humor de mi sitio ‘web’. Y como dice el dicho, “Muerto el pollo, se acabó el moquillo”.

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB