Lo que queda atras

¡Saludos, mi gente!

Como hubiese dicho Michael Jackson de no haber muerto mientras trataba de revivir su carrera artística casi olvidada… This is it!  Pero no se vayan a creer que estoy tirando la toalla.  (Por supuesto, cuando sea así, lo haré saber oportunamente, ¿OK?)  Simplemente, se trata de que ésta es la última entrada que escribo durante este año (2009).  Y si queremos dejar a un lado nuestro complejo de “purismo”, es la última que escribo durante esta década, que me imagino que habrá que llamarla “del cero”.  (Y que conste, yo sigo atado a la creencia de que si la “era de Cristo” comenzó en el año 1, entonces el Siglo 21 comenzó oficialmente el 1 de enero de 2001.  Pero por hoy voy a dejar ese concepto guardado en una gaveta.)

Y la verdad es que tanto el año como la década que están por terminar—para cuando esta entrada quede alojada en los servidores de WordPress—ha estado llena de cosas interesantes.  Por ejemplo, en este tiempo hemos cambiado radicalmente de tener la confianza de podernos mover libremente por el mundo, a vivir con el miedo de perder la vida en un abrir y cerrar de ojos porque alguien quiera “vengar una injusticia” (ya sea real o percibida) cometida por “infieles”.  (Es más, ni les cuento de la sensación de aprehensión que yo tuve durante las 18 horas promedio que tuve que pasar de viaje—en un asunto oficial del DRNA y la NOAA—desde San Juan hasta Miami, de ahí a Los Angeles y de Los Angeles a Honolulu, más las 18 horas promedio de la vuelta en dirección contraria.  Es más, de pensarlo me está dando hasta jet lag…)

(Y aún al cierre del 2009 hay quien intenta cobrar esa venganza, como el joven nigeriano de familia pudiente que el pasado viernes 25 de diciembre trató de destruir un avión que volaba desde Ámsterdam hasta Detroit, diz que por órdenes de los mismos criminales que—para mal o para peor—cambiaron el mundo un 11 de septiembre de 2001.  Menos mal que a ese aspirante a mártir, las cosas no le funcionaron como él quería y acabó quemándose… esteeeeeeeeee… “las joyas de la familia” .  Mira, “nene”: Para la próxima, déjale ese trabajito a los profesionales, ¿OK?)

También hemos visto cómo los seres humanos sacamos lo mejor o lo peor de nosotros en situaciones como ésa.  Destaca particularmente la reacción de un presidente estadounidense—lamentablemente más notorio por sus desplantes de ignorancia (y cómo contagiaba la misma en quienes le siguieron) que por cualesquiera logros que tuviera en los 8 años de su mandato—que aprovechó la circunstancia para “completar la tarea” que su padre (también presidente) salió a hacer, de “neutralizar” a un otrora aliado por éste apoyar al terrorismo con “armas de destrucción masiva”… ¡las mismas que nunca aparecieron, ni aunque el mandatario hiciese una búsqueda de las mismas en Google!   El problema aquí fue que mientras ese mandatario le cerraba la puerta al mosquito, dejó colar al camello, o sea, dejó que se incubaran resentimientos mayores, que al terminar la década del cero, hacen correr el riesgo de que sea imposible salir de la crisis.

Total, si eso fue lo que el pueblo estadounidense quiso en su momento…

Claro está, llegó un momento en el que ese mismo pueblo se cansó de la desesperanza, y buscó un nuevo comienzo con un nuevo mandatario.  Un hombre diferente a otros (y por ello, “peligroso” para quienes tienen miedo a todo lo que sea “diferente”), un hombre que traía ideas nuevas, que traía palabras nuevas, un hombre que traía un cambio en el que él decía que se podía creer… aunque como escribí en alguna ocasión, de las palabras nuevas e ideas nuevas a la acción, el camino que se toma no siempre es el mejor.  Y mientras escribo, este nuevo mandatario tiene que lidiar con guerras, con una economía en declive (a causa de la codicia de quienes amasan riquezas y acumulan poder, sin importarle las vidas que se destruyan en el proceso), con una reforma del cuidado de salud que priva a muchos seres humanos de ese mismo don al que tienen tanto derecho como a existir… ¡yo creo que yo estaba en lo cierto!

¿Y qué hay de Puerto Rico?  Si no por otra cosa, tanto el año como la década se destacaron por poner en vitrina lo que es la claque política que tenemos por liderato del país.  Gente que no parece tener la inteligencia (¿no sería mejor que por lo menos tuvieran sabiduría, que a mi entender, es hasta más importante que la simple inteligencia?), ni el temple, ni el carácter, ni la tolerancia para atender las necesidades de un pueblo.  Gente cuyo único ánimo es el de mantenerse en poder, a base de una presunta superioridad moral con respecto al otro bando (o a los otros bandos).  Gente que pretende decirle a los demás cómo vivir en lo que debe ser una sociedad decente y moral, mientras se hace acompañar de gente que no representa aquello que es “decente” y “moral”, cuando no se involucra directamente en conductas que no son precisamente “decentes” ni “morales”.  Gente falta de responsabilidad—consigo mismos y con los demás—y de compromiso, cuyas acciones no toman en consideración las consecuencias que puedan acarrear, quizás no tanto a esa gente, sino al resto de nosotros, que somos los que acabamos pagando los platos rotos.

Y si de pagar platos rotos se trata, ahí está la delincuencia que cada día más se ensaña contra quienes están en los malos pasos y los inocentes por igual.  Ahí está la deficiencia en la salud mental de mucha de nuestra población, cuya psiquis no encuentra cómo defenderse de la andanada de todos los días.  Ahí está la pobreza, la cual crece como resultado de una crisis económica que cierra las puertas a quienes buscan atender sus necesidades más básicas, al tiempo que llena las arcas de unos pocos codiciosos y los aleja como si los demás estuviesen infectados con un virus mortífero.  Ahí está el desasosiego.  Ahí está el pesimismo.

Pero ahí es donde también debe estar la esperanza, donde también debe estar el optimismo, donde también debe estar la fe.  La fe de que las injusticias (las verdaderas, que conste) se puedan acabar, la fe de que podamos vivir en libertad, de que podamos seguirnos moviendo libremente a donde queramos sin preocuparnos de que la vida se nos vaya en un momento, de que podamos resolver nuestras diferencias sin guerras, de que nuestros líderes desarrollen ideas y soluciones sabias a los problemas que nos aquejan a todos (y eso incluye a nuestros líderes, quieran o no), de que todos podamos buscar unidos la paz, la felicidad y la prosperidad.

Y como hago en casos como éste, aquí les dejo esta pregunta retórica:

¿SERÁ TODO ESTO DEMASIADO PEDIR AL ENTRAR EN UN NUEVO AÑO Y UNA NUEVA DÉCADA?  ¡YO CREO QUE NO!  ¡YO PREFIERO CREER QUE NO!

¡Y vamos a dejar el 2009—y con él, la década del cero—ahí!  A ustedes que han tenido la gentileza de acompañarme durante la mayor parte de esta década (o sea, desde que empecé a escribir este blog a mediados de 2003), les deseo todo lo mejor que la vida les pueda ofrecer, tanto en este año que comienza en pocas horas como en la década que se avecina.  Como siempre, cuídense mucho y pórtense bien, ¿OK?

¡NOS VEMOS EN LA DÉCADA DEL 10!

Luis Daniel Beltrán Burgos
Juncos, Puerto Rico

De noche todos los gatos son prietos

¡Buen día, mi gente!

Aquí estoy con ustedes después de una semana en la que continúa la crisis ocasionada por la presunta propagación del virus de la influenza (no “influencia”, como he escuchado decir a varias figuras públicas… ¡y hasta a algunos periodistas de la televisión!  ¡Ay, por favor!) A-H1N1 y la respuesta—o falta de la misma—del aparato estatal ante esta crisis (que mantenía el saldo de muertes confirmadas en ocho al día de hoy).  Situación que al menos por un día se vio interrumpida por el paso de una onda tropical por Puerto Rico el pasado martes 21—y que me llevó a ver de primera mano cómo el Río Grande de Loíza, aguas abajo de la represa del Embalse Carraízo, se convierte en un turbulento río que no tendría nada que envidiarle a algunos de los grandes ríos estadounidenses.  (Lo único que lamento fue que ese día no tenía mi cámara digital a la mano para tomar un par de fotos del fenómeno y así poderlas incluir en esta entrada… ¡pero ya en otra ocasión será!)

El caso es que mientras sigo esperando a ver si tengo que ponerme todo esto para salir a la calle…

¿Que yo tendré que ponerme guantes y mascarilla para salir a la calle?

… me encuentro con la noticia de lo ocurrido la semana pasada en Cambridge, estado de Massachustetts, relacionada con el arresto del catedrático de la Universidad de Harvard, Henry Louis Gates, hijo.  Noticia que pareció dejar al descubierto una vez más que a pesar de todos los logros que se puedan reclamar, lo que se da en llamar las “minorías” en los Estados Unidos aún tiene ante sí un camino lleno de piedras, entre las cuales están la ignorancia y la incomprensión.  Noticia en la que los detalles son tan diferentes como la noche y el día, como la oscuridad y la luz, como lo negro y lo blanco.

Gates, un profesor de distinguida trayectoria académica y de gran riqueza intelectual—cualidades que tal vez muchos desearían tener, a juzgar por el testimonio personal de una de sus discípulas, la conocida escritora puertorriqueña, Mayra Santos Febres (y les recomiendo encarecidamente que lo lean)—, recién había llegado el 21 de julio de 2009 a su casa en Cambridge luego de un viaje a China en función de su quehacer profesional, cuando se vio forzado a entrar a su propia casa por la puerta trasera de la misma (al encontrar atascada la puerta frontal).  Esto llevó a que alguien, a quien los primeros informes describen como “una vecina de raza blanca” llamara a la línea telefónica de emergencias de la policía local para informar del aparente “escalamiento” de una residencia.  (Pero si nos dejamos llevar por los reportajes noticiosos posteriores a los hechos, lo anterior como que no cuadra, ya que los vecinos entrevistados por los medios de prensa—blancos, negros, y uno que otro que no es ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario—no se proyectan como la clase de persona que no querría tener a alguien “distinto” en su vecindario.  Habrá que ver si la susodicha “vecina blanca” sale a la luz pública a disfrutarse su cuarto de hora de fama, una fama que tal vez ni deseaba en principio…)

Lo que ocurrió después… bueno, eso depende de quién es el que hace el cuento, a menos que resulte que el escritor puertorriqueño, Luis Rafael Sánchez, tuviera razón cuando expresó en su excelente obra teatral, Quíntuples,

El cuento no es el cuento… el cuento es quien lo cuenta.

Según el profesor Gates, el policía que atendió la querella no se identificó en principio como tal (un “no-no” que ha de haber servido a uno que otro libretista febril para eliminar—de una manera que no sea matarlo—un personaje principal en la trama de alguna teleserie detectivesca), pero luego se identificó debidamente y le informó de que se encontraba allí para responder a una querella por un “escalamiento”.  A esto, el profesor Gates alega que cuestionó la justificación de la presencia policial “porque soy un negro en los Estados Unidos”.  Por su parte, el policía que intervino con el profesor Gates, el Sargento James Crowley—de quien se ha dicho que ha ofrecido charlas y seminarios sobre tolerancia racial y sobre cómo evitar la práctica de hacer perfiles étnicos (en inglés, racial profiling)—, alega que sí se identificó debidamente como policía y que le requirió que se identificara como residente en el domicilio objeto del supuesto escalamiento, a lo que el profesor Gates se había negado en principio; que cuando quiso exhortarlo a salir de la casa para poder continuar la discusión sobre la pesquisa, el profesor Gates se comportó de manera altanera e insultante; y que tuvo que arrestarlo finalmente por exhibir una conducta ruidosa y arrogante (¿alteración a la paz?) ante la pesquisa policial.

Y es así como se produce el arresto del profesor Gates, reflejado en la foto que ha dado la vuelta al mundo (y que ustedes verán en otros lugares… menos en este blog, ya que no la muestro para evitarme problemas de derechos de autoría); irónicamente, dos elementos resaltan en la foto: en un primer plano, la presencia de un policía de raza negra como parte del operativo (¿quién dijo que no había diversidad étnica en la policía de Cambridge, Massachusetts?), mientras que en un segundo plano aparece el profesor Gates esposado con las manos al frente.  Y por ahí sigue lo de que Gates estuvo bajo arresto varias horas, que la policía de Cambridge decidió al final retirar los cargos contra Gates (¿habrá sido porque en la policía de Cambridge se dieron cuenta de que los estadounidenses y el mundo los estaban mirando?), y que ninguna de las dos partes (Gates y Crowley) se ha querido disculpar por lo sucedido (hasta el momento en el que escribo esto).

Por lo menos, así estuvieron las cosas, hasta que el miércoles 22, el presidente Barack H. Obama, quien resulta ser un amigo personal del profesor Gates,* aprovechó un intercambio con la prensa (luego de ofrecer un mensaje sobre su propuesta de reforma de salud) para contestar una pregunta sobre lo sucedido el día anterior.  Si bien él aceptó que no tenía todos los detalles a la mano, el mandatario se “esmandó” (como dicen en mi barrio) y dijo que la policía de Cambridge, Massachusetts, “actuó de una manera estúpida” en el arresto del profesor Gates.  Claro está, desde entonces para acá ha tratado de suavizar su posición, la que atribuye…

(Redoble de tambores, por favor…)

¡a una incorrecta y desafortunada elección de palabras!  (¿Dónde o cuándo yo habré escuchado eso antes?)

¡Ah!  Y ahora—para arreglar la clase de boquete que se formó—el presidente Obama ha extendido una invitación al profesor Gates y al Sargento Crowley a zanjar sus diferencias, mientras los tres se dan unas cervecitas fríííííííííías… (¡Qué bonito!  ¡Ellos hacen la fiesta y no me invitan!)

Miren, mi gente, de lo que se trata esto es de un asunto que se ha prestado para hacer juicios apresurados (como el que cada una de las partes ha hecho), de algo en lo que no se tienen todos los detalles a la mano—o los que se tienen no pegan ni con saliva—y que cualquiera puede interpretar a su manera.  Yo no sé cómo ustedes lo vean, pero para mí que a esto le cae como anillo al dedo el refrán que le da el título a esta entrada, y que se explica más o menos así:

De noche todos los gatos son prietos (o pardos).
En circunstancias imprecisas la observación del detalle pasa por inadvertida, por lo cual las diferencias pierden pertinencia.  La obscuridad oculta las faltas.

(Adaptado de la página 90 de Refranes más usados en Puerto Rico, segunda edición revisada y aumentada, por María E. Díaz Rivera.  San Juan, P.R.: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1994.)

Y ciertamente, eso es algo que debieran aprender muchos, especialmente las partes involucradas en este incidente (desde la “vecina de raza blanca” que originó la querella sobre el “escalamiento” hasta el propio presidente Obama—de origen étnico mixto).  Un incidente que demuestra el gran camino que aún queda por recorrer en la convivencia entre etnias en los Estados Unidos.

Habrá que ver quién se anima a emprender ese camino.

Mientras tanto, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Interesantemente, un artículo del Center for Responsive Politics indica que el profesor Gates es algo más que un buen amigo del presidente Obama, al punto de que donó unos US$4,600 a la campaña presidencial de este último en 2008—el máximo que las leyes electorales federales permiten por parte de ciudadanos particulares.


NOTA (27 de julio de 2009 a las 15:23 UTC): La versión que están viendo en este momento tiene algunas correcciones y adiciones menores con respecto a la versión que publiqué originalmente hace unas horas.  Les pido me disculpen si esto les ha creado alguna confusión.

LDB

Saludos, Saludos, Vengo a Saludar, Que Un Nuevo Año Acaba de Empezar

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

¡Quién lo diría! Aquí estamos todos comenzando un nuevo año en nuestras vidas, siempre con las mismas expectativas de encontrar las soluciones que buscamos a los problemas que nos aquejan, de observar mejores ejemplos de conducta en las figuras públicas (sobre todo en la política y la farándula… aunque a veces pienso que la distinción entre una y la otra hace raaaaaaaaaato que desapareció…), de que vuelva la concordia y la sana convivencia de la que tanto se ufanaba nuestro pueblo… “apenas el otro día”…

Pero en realidad, no sé. Según yo lo veo, por más que queramos engañarnos… hasta adormecernos en un sueño del que no queramos despertar nunca… por más que queramos convencernos de que estamos en el Siglo 21, las cosas y la gente siguen en su marcha acelerada hacia un pasado que parece no tener fin…

Pero aún así hay algunos indicios de que no todo está perdido. Como botón de muestra, acabo de ver en la primera edición de 2006 de El Nuevo Día que la campaña en contra del uso de armas de fuego para disparar al aire en la despedida de año 2005 parece haber rendido los frutos que se pretendían. De hecho, en la despedida de año que acabamos de tener, sólo se informó de 2 heridos por causa de esta aberrante práctica. (Para que tengan una idea, comparen esto con los siguientes cifras ofrecidas por El Nuevo Día: 8 heridos por balas perdidas en la despedida de año de 2004, y 22 heridos en 2003… ¡Así como lo están leyendo! 22 heridos por balas perdidas en 2003. ¡ESO SÍ QUE ES ALAMARNTE!) El caso es que la campaña ha sido intensa: intervenciones en prensa escrita, radio y televisión, exhortaciones de figuras públicas reconocidas (que aún las tenemos, gracias a Dios)… y hasta la misma intervención de los dueños de armerías en Puerto Rico (como dirían en los EE.UU., of all people)…

O sea, que a mi juicio, todavía no debemos perder la fe…

Mientras tanto…

ESTA SEMANA CERRAMOS CON BROCHE DE ORO… naaaaaaaaaah… EL AÑO 2005 CON: Dos nuevos intentos para explicar los modelos económicos mundiales, mediante el modelo de las dos vacas… En un vecindario, celebran una fiesta del ca… ¡ejem!… que acaba en un completo “degenere” (y no es Ellen)… Conozca el diccionario de los bloggers… ¿Compraría usted un detergente que funciona también como anticonceptivo?… Y… El tremendo caso de un individuo que sufre tres accidentes terribles, y todo lo que tiene de “resuelve” son bolsas de plástico.

En el 2006, aquí es que es.

OK, pero ahora me vendrán a decir, “¿y qué pasó con enero de 2006?” OK, la respuesta es que no ha pasado nada todavía. Lo que sucede es que los grupos de usenet a los que me suscribo no tenían colocado suficiente material de humor para yo poder abrir la página de enero de 2006… total, si eso es prácticamente lo que ha estado ocurriendo desde el verano de 2004 para acá… Pero no se preocupen, que para el próximo fin de semana yo espero que esa página esté disponible. Igualmente, aprovecho para decir que también estará disponible la versión pdf de los mensajes escritos entre julio y diciembre de 2005, cuyo enlace estaré activando en la página principal de mi sitio web.

Dicho todo esto, los dejo así por lo pronto. Cuídense mucho y pórtense bien, en este año que acaba de comenzar y siempre. Bye!

LDB

Dos Regalitos de Navidad y Una Plegaria Por la Paz

Mi gente,

Espero que las Navidades las hayan pasado bastante bien. De hecho, yo estoy empezando a notar que allá arriba lograron que nos acordaramos del “crismah espírit” para que las dos crisis más significativas de estos últimos meses se llevaran a feliz término. Primero, el jueves 23 se resolvió la crisis electoral que nos tuvo en vilo por mes y medio después de las elecciones generales, cuando el recuento de los votos para la gobernación ratificó el resultado original, de la victoria del candidato popular (Aníbal Acevedo Vilá) sobre el ex-gobernador novoprogresista (Dr. Pedro J. Roselló). Por supuesto, no faltó la reacción de mal perdedor del bando novoprogresista (y por razones que me rehuso a especificar, me duele sobremanera ver cosas como ésa), que si el nuevo gobernador fue electo de forma ilegítima, que si los novoprogresistas son los que mandarán en este país… Bueno, allá Juana con sus pollos… Yo por mi parte, he demostrado a lo largo de mi carrera que puedo trabajar bien con quien esté en el poder, así que no habiendo otra manera, puedo vivir con ese resultado.

Pero bueno, el otro regalo navideño al que me refiero es el fin (¡que Dios los oiga!) del conflicto huelgario del agua, al firmarse el viernes 24 un acuerdo de último minuto, logrado por una comisión de líderes obreros convocada por la gobernadora saliente, que permitiría que los unionados regresaran a sus labores esta semana que entra. (Mientras escribo esto, se supone que los huelguistas estén ratificando lo acordado; en el próximo mensaje veremos si esto ha sucedido.) Con esto, yo creo que podemos poner fin (¡por el momento!) a un episodio bastante desagaradable para los puertorriqueños, y encaminarnos a recibir el nuevo año 2005 en paz y armonía.

Claro, siempre habrá quien esté insatisfecho porque un pueblo pueda vivir en paz y armonía… ¡eso es algo que la gente decente no tolera!

Y eso me trae a la última parte del título. El miércoles 22 tuvimos en Puerto Rico una actividad para meditar sobre la paz que tanto nos hace falta, especialmente a la luz del terrible suceso en el que parte de una familia acabó como víctima inocente de un tiroteo entre delincuentes en San Juan. Aunque no parece que hubo muy buena coordinación en algunos lugares (por ejemplo, en Recursos Naturales sólo participamos “unos cuatro gatos”, como decimos acá… ¡pero lo importante fue que estuvimos allí!), lo importante fue llevar el mensaje de que debe prevalecer la paz y la calma entre todos nosotros, y que está precisamente en nosotros crear ese clima de paz tan necesario para nuestra sana convivencia. Espero que por lo menos, Dios escuche ese reclamo colectivo.

Bueno, creo que ya me desahogué por lo pronto. Más tarde les aviso qué viene en mi sección de humor. Hasta entonces, cuídense mucho y pórtense bien, ¿OK? ¡Ah! Y si van a ingerir alcohol, por favor, pásenle la llave a otro. Bye!

LDB