Caer gracioso… o caer en la desgracia

¡Hola, amigas y amigos, mi gente!  Luego de una semana que comenzó para mí de la peor y más inesperada manera imaginable, como lo explicaré más adelante en esta entrada, aquí estoy nuevamente.

Sea como sea, todavía es la hora en que se me hace difícil entender cómo es posible que elijamos para los puestos públicos en Puerto Rico, personas que por lo demás deberían asumir una conducta pública digna—y sobre todo, personas entradas en bastante edad, que siempre se nos ha dicho que es una señal de sabiduría y de respeto—, para entonces echar por tierra esas expectativas.  Pero a veces, la vida nos demuestra que no siempre el que más se llena la boca predicando la honestidad es el más honesto, no siempre el que más se llena la boca predicando la paz y el amor hacia el prójimo es el más tolerante hacia quienes no son sus iguales, no siempre el que más firmemente se apega a la prédica de la moral y la decencia es el mejor ejemplo a seguir.

Prueba de ello nos la dieron la semana atrasada (y si me siguen hasta que termine esta parte de la entrada, sabrán el por qué de este atraso) dos “servidores públicos”, quienes se han visto envueltos en situaciones que apuntan hacia su carácter y su entereza moral (o a la falta de los mismos).  A uno de ellos, el alcalde de Cidra (municipio ubicado hacia el extremo este de la Cordillera Central, para quienes me leen fuera de Puerto Rico), se le ha imputado cargos de hostigamiento sexual en la persona de varias de sus empleadas alcaldicias, mientras que el otro, el senador (of all people!) Antonio Soto Díaz, que se hace llamar “el chuchin”, quiso caer en gracia durante un programa matinal en la radio FM local (‘La Perrera’ de Salsoul) y se ufanó de que la contratación como su ayudante, de la conocida modelo profesional Yadira Hidalgo… esteeeeeeeeee… no fue precisamente por sus cualificaciones profesionales, si entienden lo que quiero decir…

(OK, voy a decirlo como es: fue… esteeeeeeeeee… ¡porque ella tenía unas tremendas nalgas!  PUNTO.)

Lo anterior resultó en que ulteriormente el presidente del Senado de Puerto Rico, Thomás Rivera Schatz, rescindiera el contrato, lo que no le cayó muy bien a la modelo, quien amenazó con entablar la correspondiente acción en los tribunales.  (Aunque francamente, yo no perdería mi tiempo en llevar una demanda en esas circunstancias, sobre todo dado que pendía sobre ese contrato un planteamiento público de naturaleza moral y el presidente senatorial, como autoridad nominadora, tenía todo su derecho de tomar esa decisión—si la decisión fue buena o mala, ya eso es otra cosa.)

Pero el caso es que eventos como éstos apuntan hacia un síntoma bastante serio, en lo que respecta al liderato político del país.  Un liderato político sin carácter, sin vocación de servicio, que se deja llevar por sus impulsos más bajos, eso por un lado, mientras que por el otro tratan de pasar como los guardianes de la moralidad y el civismo ante la sociedad puertorriqueña.  Digo, ¿no son estos líderes políticos los mismos que le exigen a los ciudadanos que cumplan con las leyes, aunque éstas sean absurdas o acaben por ahogar a los propios ciudadanos?  ¿Los que exigen que las comunidades marginadas por el crimen y la pobreza echen a un lado la “ley del silencio” y denuncien ante la Justicia a los que cometen los delitos más atroces?  ¿Los mismos que pretenden inculcarle valores a un pueblo—y de veras, yo creo que los puertorriqueños necesitamos recuperar esos valores que reflejan la convivencia de otros tiempos—, cuando ni siquiera son capaces de ser los ejemplos que reflejen esos mismos valores?

Tal vez, políticos como éstos creerán que se saldrán con la suya, porque tienen alguna clase de poder—o como en el caso del senador Soto, que dice ser creyente en la brujería y hasta ha amenazado con “hacerle daño” a sus enemigos (una vez salga de su lío actual, por supuesto).  Tal vez ésa es una de las consecuencias de elegir “cualquier cosa”, lo que sale de debajo de la tapa de un zafacón (“papelera”, “cesto para la basura”, etc.), como la persona que ha de representar y defender los intereses del pueblo, en lugar de buscar personas que tengan un sentido de responsabilidad, que tengan un sólido carácter moral, que asuman con seriedad la función pública, que manifiesten dominio propio.

Tal vez, es ahora que nos damos cuenta de ello.


Y ahora voy a la explicación que prometí al comienzo.  El domingo pasado (11 de julio de 2010), luego de disfrutar el triunfo 1–0 de la escuadra española sobre la holandesa en la final de la Copa Mundial de Fútbol, me había quedado sin ánimo para escribir la entrada que están leyendo hoy.  En todo caso, cuando me dirigía a mi oficina el lunes, empecé a pensar en que debía haber alguna manera de mantener el contacto con aquéll@s de mis compañer@s de trabajo que habían sido objeto de la implacable ola de despidos promovida por la Ley 7 de 2009.  Me interesaba mucho saber qué estaban haciendo, cómo les iba en la vida, si habían tenido éxito en conseguir un empleo que les ayudara a atender sus compromisos, cómo les trataba la vida—bien, mal o peor—, y sobre todo, si había alguna cosa, por pequeña que fuera, que pudiéramos hacer quienes nos quedamos atrás para luchar por ellos.

Una vez entro al ascensor que me lleva hasta el nivel del edificio en el que se encuentra mi oficina, comienzo a notar que varios compañeros de trabajo están hablando en voz queda sobre una persona que había muerto la noche anterior.  Comentaban cómo esa persona había atravesado por tiempos difíciles en su vida pasada y reciente, especulaban sobre qué pudo haber pasado por su mente en sus momentos finales.  Mientras oía esta conversación, no pude evitar pensar que algo estaba mal.  ¿Sería la persona de la que se estaba hablando, alguna persona de las que recién se había retirado, luego de dejar toda su vida en el trabajo?  Digo, se conocen casos en los que una persona que hubiese trabajado por mucho tiempo, sea en el sector público o en el privado, al no poderse adaptar a la idea de que ya su misión laboral terminó, que ya su rutina diaria cambió para algo menos intenso, encuentran intolerable ese cambio y sucumben.  Pero de otra parte, ¿sería esta persona de la que se hablaba alguna de las víctimas—gústele a quien le guste—de una mal ejecutada campaña de despidos dirigidos a “reducir” las nóminas gubernamentales en aras de una “recuperación económica y fiscal”?  Digo, yo llevo bastante tiempo advirtiendo (o por lo menos, dándolo a entender) en este blog que cosas como ésa podrían suceder, que ésa podía ser una de las consecuencias de dicha campaña de despidos.

No es sino hasta que llego a mi oficina y le pregunto a una de las secretarias sobre lo sucedido, que la realidad me da un golpe brusco: En efecto, fue una de las personas que había sido víctima de la ola de despidos masivos gubernamentales.  Una joven mujer, en sus 40s medios, divorciada, madre de tres niños, cargada con el peso intolerable de una serie de deudas y compromisos, y sin los medios para poder cumplir con esas deudas y compromisos… tomó la lamentable decisión de suicidarse la noche anterior.  (Y por respetar su recuerdo, me voy a reservar la manera en la que ella se privó de la vida.)  Y eso me dejó fuertemente sorprendido, y muy triste, por tratarse de una persona a la que tal vez hubiera ayudado una buena palabra a tiempo, el consejo de algún buen amigo, de alguien que la hubiera escuchado sin juzgarla, alguien que le hubiera dado su apoyo, alguien que hubiera estado ahí, con ella, en su momento de mayor desolación.

Sea como sea, la noticia de que alguien a quien se conoce—o tal vez debo decir, a quien yo apenas estaba empezando a conocer y entender—ha optado por resolver los problemas angustiosos de su vida privándose de la misma, nos deja muy consternados.  Nos deja con la sensación de que personas como mi ex-compañera de trabajo—por lo demás una hermosa y esbelta rubia de tez blanca y ojos claros y de buen corazón, aunque a quien no la conociera le parecería tan fría y distante como una princesa de hielo—viven por dentro un infierno, una situación mental tan angustiosa que no las deja ver más allá.  Nos deja con una sensación de vacío, de que nos hará cada vez más falta, de que nuestro mundo dejó de ser el mismo ante su partida al más allá.

¡Desde aquí deseo para ti un buen viaje, amiga Edna!  Que tu recuerdo ilumine y alegre las vidas de quienes te conocimos, y nos ayude a seguir luchando por lo que es justo.

(Por cierto, la realidad me dio el segundo golpe trágico en menos de una semana, cuando la noche del sábado—mientras realizaba una búsqueda en Bing.com—me enteré de que una atleta que admiré durante mucho tiempo hasta que desapareció de la vista pública, la fisicoculturista estadounidense Shelley Beattie, se suicidó en febrero de 2008, a los 40 años de edad, mientras estaba bajo tratamiento siquiátrico por un trastorno bipolar.  Un final lamentable para una atleta que a pesar de ser sorda desde su temprana niñez, demostró su excelencia en la práctica de ese deporte, ganando o logrando escalar altas posiciones en varias competencias importantes.)


Pero bueno, la vida continúa para l@s que quedamos atrás, aunque esta entrada tenga que llegar hasta aquí, así que… ¡vamos a dejarla ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Y sobre todo, recuerden esto: Por más angustiosa que sea la situación por la que pasan nuestras vidas, ¡no debemos rendirnos NUNCA! ¡Que así sea!

LDB

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Conoce a tu enemigo… conocete a ti mismo

Sun-tzu
Image via Wikipedia

“If you know the enemy and know yourself, you need not fear the result of a hundred battles.  If you know yourself but not the enemy, for every victory gained you will also suffer a defeat.  If you know neither the enemy nor yourself, you will succumb in every battle.”

(Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no deberás temer el resultado de cien batallas.  Si te conoces a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria lograda también sufrirás una derrota.  Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en todas las batallas.)

Sun Tzu (comandante militar chino, 544–496 antes de Cristo)
Citado y traducido de “El Arte de la Guerra” (según traducido al inglés y comentado por Lionel Giles, 1910)

¡Qué tal, mi gente!

OK, puede que parezca extraño que yo encuentre un poco de sabiduría en lo que se considera como un “manual para la guerra”, actividad del género humano con la que personalmente no simpatizo.  Sin embargo, creo que si miramos con atención la cita de arriba (y mi traducción entre paréntesis), veremos que se aplica a muchos eventos recientes (y a otros no tan recientes en los que no voy a entrar hoy—y a muchos de los eventos que aún no han ocurrido, y que ocurrirán muy a nuestro pesar).

(Aprovecho de una vez para dirigir la atención de ustedes al excelente análisis que Elco Lao hace de esta obra en su blog, aplicado al conflicto entre las organizaciones magisteriales principales de Puerto Rico.)

Por ejemplo, el paro huelgario en el sistema de la Universidad de Puerto Rico se ha estado llevando como si fuera una batalla, en la cual las fuerzas antagónicas desplegaron sus capacidades.  De una parte, un estudiantado vigoroso, lleno de vida, que aprovechó los recursos a su alcance, incluidos los adelantos tecnológicos que ya hubieran querido tener los huelguistas de 1981 o aun los de 1948 (obviamente, me refiero a Facebook, Twitter, YouTube y demás), para poder llevar su mensaje al resto de nosotros.  De la otra parte, una administración universitaria cuyo mensaje era predecible, desgastado, reflejo de una mentalidad de “guerra fría” (no muy diferente de la del bando político que la apoya—¡el que sea, siempre ha sido y será lo mismo!), que pretendió recurrir a la manipulación de la opinión pública, e incluso a la violencia, para afirmarse como “los que mandan”.

Mientras escribo esto, esta “batalla” estaba por concluir luego de que gracias a la intervención de un mediador (que se nos dice es un ex-juez de intachable reputación—la misma que parece que le falta a algunos de los participantes en el conflicto), se han podido lograr acuerdos que permitan completar el tiempo lectivo remanente.  Según yo lo veo, esto representa un triunfo para la parte estudiantil en huelga, ya que logró conseguir básicamente todos los puntos en conflicto, incluida la no enmienda a la exención de matrícula por méritos, que no se “privaticen” los recintos universitarios (algo que no creo que ocurra en los propios estados de los EE.UU., particularmente en las universidades llamadas “estatales”, contrario a la noción que algunos puedan tener) y que no se aumenten los costos de matrícula hasta tanto se analice la situación y se agoten todas las medidas que permitan hacer llegar los fondos necesarios a las arcas universitarias.  Del otro lado, la administración universitaria queda como un ejército abocado a sucumbir en cualquier batalla, al aparecer como un bando que cree conocer sus propias fuerzas y las de su enemigo, cuando en realidad no conoce ni una ni la otra.

Paso entonces a otro ejemplo.  En la entrada anterior hice referencia a la repartición de suertes que se ha estado tratando de hacer en Caguas, tras la muerte del alcalde, Hon. William Miranda Marín.  En particular hice referencia a lo siguiente:

“Total, si ha habido quien no ha esperado a que las cenizas del difunto se enfríen—porque, si entiendo bien, su última voluntad fue que lo cremaran—para empezar a hacer campaña para ocupar la silla que hoy queda huérfana, para luego asumir un martirologio que le queda demasiado grande, con cara de ‘yo no fui’.”

Lo menos que se esperaba cuando escribí eso fue la manera en la que sucederían las cosas.  Resulta que el “mártir” en este caso, el representante cameral José “Conny” Varela (PPD), quiso dar todo un espectáculo público y asumir una postura de que él no aspiraba a ocupar la silla alcaldicia recién dejada vacante, y que en su lugar apoyaba que uno de los hijos del difunto, William Miranda Torres, asumiera el puesto como lo han hecho otros alcaldes—en particular los de Orocovis y Bayamón (ambos, del PNP) y el de Carolina (PPD)—a fin de “continuar la dinastía”.  Sin embargo, a mí me parece que el legislador quiso apropiarse del concepto esbozado por Sun Tzu en la siguiente cita (nuevamente en “El Arte de la Guerra”):

“In war, practice dissimulation, and you will succeed….  Let your plans be dark and impenetrable as night, and when you move, fall like a thunderbolt….  He will conquer who has learnt the artifice of deviation.”

(En la guerra, practica el disimulo y tendrás éxito.…  Haz que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando te muevas, cae como un rayo….  El que conquiste será aquél que ha aprendido el arte de la desviación.)

Huelga decir que aparentemente, su estrategia de “caer como un rayo” le surtió efecto, cuando ante una asamblea de delegados municipales de su partido, él se presentó sorpresivamente como candidato y prevaleció sobre el mencionado descendiente alcaldesco, en una movida que lo dejó ver como una persona poco confiable, que recurrió a la mentira y al engaño para poder conseguir su parcela de poder y administrar el legado—sin dudas, innegable—del alcalde fallecido.

Tal vez el problema aquí reside en que el representante Varela no se conoce a sí mismo, tan bien como él lo cree.  Y eso, sumado al exceso de confianza, lo debe haber llevado a subestimar a su “enemigo”—su propio partido (PPD), que aun con su innegable ambivalencia ideológica, no se puede descontar—, por lo que al final de cuentas, él podría acabar sucumbiendo aun creyendo que fue el vencedor.  Pero así son las cosas.

Y así podría estar citando ejemplo tras ejemplo de situaciones en las que el conocimiento propio y el de los retos, obstáculos y demás que archivamos convenientemente con el mote de “el enemigo”—o la falta de ese conocimiento—representa el triunfo supremo o las más aplastante derrota… pero creo que estoy estirando demasiado esta entrada.  Mientras tanto, ahora que “la fiebre” (o si lo quieren, la pasión) de la Copa Mundial de Balompié (fútbol, soccer, whatever!) está en todo su apogeo, acabo de recibir una invitación para una práctica amistosa (¡!).  Así que con el permiso de ustedes, me voy a “conocer al enemigo”…  8)

Con un equipo así... ¡que se cuiden el Messi. Ronaldinho, Kaká, David B., et al.!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Del arbol caido…

Caguas seal
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¡Qué tal, mi gente!

No debe haber duda alguna.  El fin de semana pasado se convirtió en “el final de una era” (otro de esos clisés que me ponen grave, pero ahí va) en la política puertorriqueña con el deceso del alcalde de Caguas, William Miranda Marín, la mañana del viernes 4 de junio de 2010.  “Don Willie”, como muchos de sus conciudadanos lo llamaban, sucumbió en su batalla contra el cáncer del páncreas que se le había diagnosticado en septiembre pasado.

Localización de Caguas en el mapa de Puerto Rico.

Sin embargo, no quiso irse sin hacerse sentir, al dejar una serie de obras de beneficio para los cagüeños (que para beneficio de quienes me leen en América Latina y España, es el gentilicio de los nacidos en y residentes de Caguas, ciudad a unos 13 kilómetros al oeste de mi lugar de residencia), así como una expresión de que la actual fórmula para la relación política con los Estados Unidos de América del Norte ya rindió su vida útil y necesita evolucionar hacia un mayor desarrollo de los poderes soberanos de los que carece actualmente.

Y lo mejor de todo fue que él hiciera esa expresión apenas en febrero de este año (2010), durante la conmemoración del natalicio del fundador de la misma fórmula política que criticó, Luis Muñoz Marín (1898–1980).  Tal vez él pensó que no tenía nada que perder, ante la inminencia de su muerte, y decidió “bailar en la casa del trompo” y poner el dedo en la llaga, llamando la atención a los miembros de su partido político (el Partido Popular Democrático, PPD) para buscar la manera de evolucionar en su ideología y llevar a Puerto Rico hacia el futuro, en lugar de quedarse estancado en el pasado.

(Digo, yo que no comulgo personalmente con la ideología que él representaba en vida, es así como interpreto su sentir.  Si me equivoco, ya saben a dónde escribirme…)

Yo me imagino que en estos últimos meses, Miranda Marín habrá comprendido un poco mejor lo que es la muerte, eso de trascender el cuerpo físico para ascender a un plano espiritual más elevado, suponiendo que esta visión sobre la muerte esté en lo correcto (y espero que quienes no crean en esas cosas me disculpen, pero ése es mi sentir sobre el tema).  A lo mejor, él llegó a comprender una de las lecciones que da la vida cuando ésta amenaza con terminarse, la lección de la rendición.

“¿Cómo nos rendimos?  ¿Cómo dejamos de pelear?  Es como terminar una lucha de cuerda (‘tug-of-war’)—simplemente, dejamos ir.  Dejamos ir nuestra manera de hacer las cosas.  Aprendemos a confiar en Dios, en el universo, al empezar, por primera vez en nuestras vidas, a descansar.

“Al dejar ir, soltamos nuestros retratos mentales de cómo deberían resultar las cosas y aceptar lo que el universo nos trae.  Aceptamos que no sabemos en realidad cómo deben ser las cosas. Los moribundos aprenden esto mientras reflexionan sobre sus vidas….  Por eso tenemos que dejar ir el querer saber hacia dónde la vida nos llevará, debemos dejar de insistir en que siempre sabemos lo que es correcto y debemos dejar de tratar de controlar lo incontrolable.  Esas veces en las que creíamos que sabíamos absolutamente qué era lo mejor, estábamos peleando contra ilusiones.  Nunca hemos sabido, y nunca sabremos.

(Traducido y adaptado de: Life Lessons, por Elizabeth Kübler-Ross y David Kessler, New York: Scribner, 2000.  Y aquí el énfasis es mío, con toda intención, como siempre.)

Me pregunto si ésta es una lección que muchos de quienes quedan aquí en este valle de lágrimas aprenderán algún día, aunque como están las cosas, tal vez ni les importe eso.  Total, si ha habido quien no ha esperado a que las cenizas del difunto se enfríen—porque, si entiendo bien, su última voluntad fue que lo cremaran—para empezar a hacer campaña para ocupar la silla que hoy queda huérfana, para luego asumir un martirologio que le queda demasiado grande, con cara de “yo no fui”.  Y hasta se habla de postular a uno de los hijos del difunto para la poltrona municipal hoy vacía.

Francamente, yo no sé, pero me parece que eso es no dejar ir la ambición, el poder, el deseo de aparecer ante los demás—ante el resto del mundo—como el que siempre sabe lo que es correcto, como el que puede controlar lo incontrolable.  Ciertamente, eso es hacer leña de un árbol fuerte que recién acaba de caer.  Y tal vez, cuando a gente como ésa le llegue el momento de aprender esa lección—porque queramos o no, todos tendremos que recibir esa lección a su debido tiempo—, será algo tarde para dejar ir.  Pero así es la gente, y así son las cosas…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Nos vemos en la próxima… si es que el Mundial de Balompié de Sudáfrica no me saca de tiempo, ¿OK?

LDB

Por Algo Es Que La Rueda Es Redonda

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Antes que nada, me excuso por no haber podido escribir anoche, pero a la hora en que quise escribir algo me sentía extrañamente cansado… ¿Sería después del esfuerzo que puse para disfrutar el triunfo de Italia sobre Francia en el juego final de la Copa Mundial de Balompié/Soccer/Fútbol (como lo quieran llamar) Alemania 2006? Puede que sí y puede que no. Pero bueno…

En todo caso, los acontecimientos recientes parecen ser una repetición de los del año pasado. La temporada de huracanes de este año es bastante activa, aunque a diferencia del año pasado, los sistemas tropicales que andan por ahí no están tan desarrollados. También sigue la batalla para demostrar quién es políticamente “el más macho”, en cuanto a manejar las finanzas del pueblo (o lo que es casi lo mismo, llevar un pueblo a la ruina mientras éste se ciega inmerso en una ilusión de felicidad). Menos mal que después de la “sacá ‘e pecho” de la semana pasada, el Presidente de la Cámara de Representantes acabó por allanarse y someter la legislación de reforma contributiva que fuera aprobada “sin querer queriendo”, con el 7% de impuesto de consumo. Parece que a cambio de eso, el Gobernador firmó el presupuesto para el año fiscal que está corriendo (2006–2007), especialmente para dar cara a los inversionistas y evitar que los bonos de Puerto Rico sean transformados en basura. Si recuerdan bien, a esta fecha del año pasado el presupuesto vigente en el gobierno de Puerto Rico era el que se dio para 2004–2005. Ahora habrá que ver cómo se va a lograr tanta economía necesaria para poder salir a flote este año… siempre y cuando no haya que recurrir a quien siempre está en la rueda de abajo… ¡el servidor público que siempre paga los platos rotos!

¿Ya ven el por qué del título de hoy?

Mientras tanto…

ESTA SEMANA (10—16 DE JULIO DE 2006): El cuento de un letrerito muy interesante… Varios OVNIs aterrizan en distintas ciudades del mundo… Qué sucede cuando la Posh Spice… ¡perdón!… “la pequeña señora de Beckham” trata de ayudar a su prójimo… Y… Dos hombres abordan de distinta manera la forma en que llegan a sus casas después de estar como el mono,
“de palo en palo”.

Así que no dé más vueltas (no vaya a ser que acabe con un mareo) y visite Humor, Según Luis Daniel Beltrán.

Bueno, será hasta la próxima. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

P.S. Bueno, en New Jersey el cierre gubernamental no duró tanto tiempo como cuando nos sucedió en Puerto Rico hace ya 2 meses. Aparentemente, los desacuerdos de índole presupuestaria que precipitaron la crisis en NJ se han podido resolver de una mejor manera que como se resolvieron aquí, y ya se ha acordado el presupuesto para el nuevo año fiscal 2007. Hasta los casinos de Atlantic City (que estuvieron cerrados desde el miércoles 5 de julio hasta el domingo 9) están por reabrir, ya que los inspectores de los mismos podrán seguir con sus labores. ¡Ojalá y la crisis por la que atravesamos en mayo se hubiera resuelto así de fácil! Aún así, ello sigue siendo el presagio de que los servidores públicos deben estar alerta, ante la insidia y el oportunismo de los políticos de turno. ¡Seguiremos vigilando!

LDB

El Deporte Favorito del Mundo… O de Casi Todo El Mundo

Puerto Rico Soccer League PlayOff Cup
Image via Wikipedia

Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando! Y hoy comenzamos con fútbol…

(¡NO! Voy yo a comenzar con el índice NASDAQ…)

OK, por si están preguntándose si en Puerto Rico estamos siguiendo los juegos de la Copa Mundial de Balompié o Soccer (y eso, porque en Puerto Rico hay quienes no se dignan a llamar a ese deporte como “fútbol”, porque ese nombre se lo reservan para el football de la NFL) Alemania 2006… tal vez no es una cosa tal que sea “punto de fiebre” como en otros países del mundo donde este deporte es apasionante. Pero sí, yo creo que se está generando algún interés… No será la gran cosa, pero algo hay.

Al menos una cosa que sirve de ayuda es que TeleLata… ¡y dale, que es tarde!… Univisión-Puerto Rico esté transmitiendo los partidos más relevantes de cada jornada, en horarios en los que no se afecta la dosis diaria de melodramas (¡sí!, porque ése es el livelihood de esa telecadena y no lo van a sacrificar por nada del mundo). Pero aún así faltaría por verse si ello lleva a que se empiece a fomentar en Puerto Rico una cultura en la que podamos trascender más allá de la pelota de grandes ligas (MLB), el baloncesto de la NBA (¿por qué ca…ramba la post-temporada de la NBA tiene que ser así de interminablemente insufrible?), aun el mismo football estadounidense (con sus “accidentes de guardarropa” como el del intermedio en el SuperBowl de 2004), y podamos aceptar como parte nuestra un deporte que goza de un prestigio considerable en todo el mundo. Es más… imagínense la cantera de talento que Puerto Rico pudiera producir (posiblemente hasta de calidad internacional), si se fomentara en nuestras escuelas la práctica del balompié y se hicieran torneos que puedan arrastrar tanto público como las series finales de baloncesto superior o vólibol (volleyball) superior… o hasta como sucedió en su momento con el béisbol profesional de invierno (antes que a los equipos del MLB les diera la gana de impedir la participación de sus “estrellas”… diz que “para que no se lastimen”… ¡qué co… ejem… pantalones!).

Pero en fin, que estoy soñando despierto otra vez…

Enigüei, vamos a hablar de otra cosa. Nos acaba de pasar por encima el día de los padres, y pensando en ello, quise plasmar en este mensaje un cuento que le escuché a un pastor bautista natural de mi pueblo… ¡a quien no conozco personalmente (aunque sí a una de sus nueras, que estudió conmigo en la universidad)! Resulta que éste es un padre de los de “enántej”, que cada tarde ponía a su hijo a leerle la siguiente porción bíblica:

Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra”.

(Efesios, capítulo 6, versos 1–3; versión Dios Habla Hoy [DHH], CELAM, 1983)

Hasta aquí todo iba bien… hasta que el hijo empezaba el verso que le sigue…

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos…

(Efesios, capítulo 6, verso 4, DHH)*

¡Y ahí era que el muy señor él mandaba a su hijo a que dejara de leer y se fuera a dormir!

(¡Ríanse, por favor! Se supone que esto es un chiste… ¿Qué, ustedes no se rieron? Ah pues… ¡no vale la pena discutir más al respecto!)

Mientras tanto…

ESTA SEMANA (19—25 DE JUNIO DE 2006): Si usted recibe en su correspondencia un sobre con un polvito blanco… ¡no caiga en pánico y averigüe bien de qué se trata!… Amiga que me lee: ¿Su huerto casero no le está rindiendo los vegetales que usted quiere? Entérese de lo que hizo una ama de casa que tenía el mismo problema… ¡y cuál fue el resultado!… Una recién casada busca complacer a su marido en todo (y dije “EN TODO”, ¿OK?)… Un hombre entra a una barra y allí encuentra una tremenda mami… ¡uy, perdón!… una chica muy atractiva… Vea lo que sucede cuando tres enfermeras mueren y llegan a que San Pedro las admita en el cielo… Y… Conozca la GRAN diferencia entre las décadas de 1950 y 1980.

Humor, Según Luis Daniel Beltrán… ¡Y no hay más na’!

(¡Sí! Parece que la zafra de chistes de esta semana estuvo mejor que las anteriores…)

Bueno, será hasta la próxima. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!


* El verso 4 completo lee así:

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien críenlos con disciplina e instrúyanlos en el amor al Señor.

(¿No les parece que esto tiene más sentido que irse a los extremos de una crianza muy represiva, de un lado, y una crianza demasiado liberal y permisiva, por el otro?)


LDB