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Las cartas sobre la mesa

Amigas y amigos, mi gente: Sé que no me estoy dejando ver mucho por aquí en estos días.  Para ser honesto con ustedes, los meses que han pasado desde fin de año 2013 han sido un tanto difíciles debido a una situación familiar que estoy ayudando a atender.  Pero eso no significa que no haya habido cosas que llamaran mi atención durante estas semanas—si las 2 entradas que vienen antes de ésta son una muestra.

Aun así, he aquí algo que llevo varias semanas por tratar de sacar un momento para comentarlo.  Es la idea que el gobierno de Puerto Rico ha lanzado en las últimas semanas, de convocar a lo que llama la “Mesa de Acción para la Competitividad y Crecimiento”.

Y esa mesa, ¿es de queso y se come con melao?  Según lo presenta su sitio ‘web’ (cuya dirección a la fecha en que escribo esto—y puede ser que el enlace no esté activo después de abril de 2014—es o era: http://mesadeaccion.pr.gov/) el propósito de esa iniciativa es el siguiente (énfasis añadido—con toda intención, como siempre):

“La Mesa de Acción está formada por 24 ciudadanos de diferentes sectores de nuestra sociedad con la encomienda de atender 4 áreas para adelantar nuestro crecimiento y competitividad como país: la baja tasa de participación laboral, la fuga de talento joven, el envejecimiento de la población y la economía subterránea.

“Las recomendaciones que surjan de esta iniciativa formarán parte del Plan de Recuperación que presentará el gobernador en su Mensaje de Estado de Situación en las próximas semanas y estará complementado con acciones en el plano fiscal, gubernamental y de desarrollo económico.  El conjunto de estas estrategias deberá conducir al país hacia el objetivo de tener un gobierno eficiente y fiscalmente responsable, que a la vez propenda a un crecimiento económico sostenible y a una mejor calidad de vida para todos los puertorriqueños.

Suena bastante bonito.  Y no dudo de que haya una intención noble de atender esas áreas de desarrollo económico y competitividad para lograr los objetivos que se persiguen.  Más aún, no dudo que una iniciativa como ésta debe atraer todas las ideas posibles (y si posible, las mejores) para atender estas situaciones—al punto de que cuando visité esa página el 30 de marzo de 2014, había unas 108 propuestas sometidas (en las 4 categorías que se mencionan en la cita arriba), aunque no parece que ninguna de ellas había sido evaluada (o sea, en status de “revisión”) a esa fecha.

Pero como siempre, tiene que haber un “pero”.  O varios “peros”.  Principalmente en lo que se refiere a las 4 áreas en las que ese grupo busca propuestas.  Máxime cuando las mismas son el resultado de situaciones que no se atendieron o se dejaron de atender—o tal vez no se tuvo la entereza y valentía de atender—durante 3 ó 4 décadas en Puerto Rico.  De hecho, muchos de los comentarios que he leído en la prensa desde que se dio esta noticia indican que las 4 áreas a las que se pretende enfatizar no son sino los síntomas de males aún mayores, males que requieren algo más que simplemente proponer ideas—aun cuando las mismas se presenten con la mejor intención.

Por ejemplo, ¿cómo se van a atender seriamente y de raíz las desigualdades económicas y sociales que causan que muchos de nuestros mejores muchachos y muchachas se pierdan en la delincuencia, o que quienes pueden alejarse de ese tipo de vida también se quieran alejar de su patria, de la tierra que les vio nacer, porque en su propio terruño no les dan la oportunidad de aportar su talento y tienen que emigrar a otras tierras?  ¿Y dónde está el apoyo y el respeto a quienes se quedan, especialmente a una población de “la tercera edad” que hace tiempo está empujando los límites de su longevidad?

Por la manera en la que veo estas cosas, no estoy muy seguro de que los gobiernos de la actualidad de crisis—y como yo siempre digo, sean del PNP o del PPD, ambos son la misma cosa en lo que a eso respecta (y eso también lo vimos aquí y aquí en este blog)—estén suficientemente capacitados para enfrentar estas situaciones, porque no demuestran la capacidad para enfrentarlas seriamente y buscar soluciones que trasciendan la política partidista y el figureo de los políticos ante sus fanáticos.  Basta con ver que ni siquiera dentro de un mismo bando (PPD) hay acuerdo—y tampoco me parece ver que haya voluntad para lograrlo—para diseñar e implantar una reforma en la producción de energía eléctrica que deshaga el esquema de enriquecimiento con el que unos pocos defraudan a todo un pueblo consumidor y baje el costo de ese servicio esencial a un nivel aceptable.

Lo cual no significa que la gente deje de hacer un esfuerzo sincero para proponer ideas que ayuden a todo el colectivo a resolver sus problemas, como lo he mencionado en este blog una vez y otra vez y otra más.  Pero nuevamente me sale otro “pero” (énfasis en el original):

“(C)iertamente, no ha habido la voluntad para acoger muchas de las soluciones razonadas, discutidas sensatamente, nutridas con la buena voluntad y el deseo de sus proponentes, con el interés de sacar al país de la crisis económica, social, medioambiental, de salud y seguridad pública, en la que ha estado sumido durante años, y que no es privativa de partido político—se llame PNP, PPD o PIP—o líder alguno.

“Por el contrario, lo que se ve en estos días es una tendencia a dejar de lado mucha de esta sabiduría de pueblo, a sustituir la idea sensata y justamente formada por la burda acción que favorece un punto de vista político particular.  A sustituir el mayor bien posible por el bien de algunos, particularmente de quienes son afines a la ideología dominante de turno.  Y en ese proceso, se olvidan de las consecuencias, tal vez porque no saben manejarlas (¿no estaré siendo yo demasiado benévolo?), o no pueden manejarlas, o no les interesa manejarlas, o les importa un pepino angolo lo que pase por no manejarlas.  Total, el que venga atrás… ¡arrégleselas como pueda!

“Y no hace falta entrar en lo que sucede cuando ‘el que viene atrás’ tiene que enfrentar las consecuencias de las acciones de otros—o la falta de las mismas.  Las estamos viendo en los periódicos, las estamos escuchando cada mañana por la radio, las estamos viendo en la televisión al atardecer, en todo su ‘glorioso’ detalle.”

Habrá que esperar a ver lo que resulte de la gestión de la “Mesa de Acción para la Competitividad y Crecimiento”, aun cuando yo, en lo personal, no estoy muy convencido de que se haga caso de alguna de las 108 propuestas sometidas hasta el día en que escribo esto.  Tal vez será que este ejercicio resulte ser apariencia, una ilusión de que se quiere hacer algo por rescatar a un país del borde de un abismo, al que no fue necesariamente de muy buena gana.

Y vamos a dejarlo ahí…


No, todavía no.  Porque no puedo ni debo pasar por alto el bochornoso incidente de hace unos días, en el que se reveló la existencia del vídeo de un acto íntimo entre 2 oficiales de la Policía de Puerto Rico, dama y caballero (para que no se me equivoque nadie).  Dentro de una instalación oficial (que al día en que escribo se dice que fue en una de las facilidades anexas a “La Fortaleza”, el palacio de gobierno de Puerto Rico).  En tiempo oficial.  Con ambas personas vistiendo el honroso uniforme de la Policía de Puerto Rico—uniforme que tras esta acción, se habrá visto bastante manchado (y por favor, no tomen el comentario más allá del sentido simbólico en el que lo hago).

Francamente, ¿en qué estaban pensando ambos agentes del orden público?  (Y por favor, no empecemos a filosofar sobre la diferencia que hace la letra L en esa palabrita, ¿OK?)  Tal vez no les importó utilizar una facilidad gubernamental para su “sesión privada”, en lugar de ir a algún lugar más alejado donde pudieran dar rienda suelta a su pasión.  Tal vez no importó que—si es como se ha dicho—el hecho se hiciera en tiempo oficial, cuando compete atender la protección y la seguridad de los ciudadanos, ante una ola delictiva que se hace cada día más grave.  Peor aún, tal vez no les importó usar la vestimenta oficial de la Policía, la misma que se supone que se lleve como un símbolo de confianza, autoridad y respeto.

Y ciertamente, respeto fue lo menos que hubo por todas esas cosas.

Que nadie se sorprenda de que algunas personas no respeten a la misma Policía.  Si dentro de sus filas no hay respeto propio, ¿cómo puede pedírsele al resto de nosotros que respetemos a la Policía?

¡Simplemente, vergonzoso!


OK, ahora sí, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

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¡Que vengan los payasos!

clowns
Image by Craft*ology via Flickr

¡Saludos, amigas y amigos, mi gente!  Antes de comenzar, tengo una noticia de última hora:

“La modelo puertorriqueña Maripily se encuentra en franca recuperación de la cirugía que le realizara ayer el doctor Anire Okpaku, en el Mercy Hospital de Miami, para eliminar la marcada separación que lucía entre sus senos.

“‘i’m back! mi amores de twitter, estoy nuevamente aqui con ustedes. Gracias a Dios me encuentro bien, super contenta, quedaron de show!’, expresó esta mañana Maripily, a través de la red social Twitter.

“La también anfitriona de televisión compartió con Primera Hora unas imágenes de parte del proceso quirúrgico.”

(“Maripily asegura que los senos le ‘quedaron de show’”, Primera Hora, 27 de mayo de 2011)

OK, ya mencioné a Maripily, salí de eso.  Pasemos a otra cosa, shall we?

Parece mentira que con el pretexto de evaluar la prestación de servicios en las agencias del gobierno puertorriqueño se cometan barbaridades.  Pero así fue que trascendió en la prensa el viernes 27 de mayo de 2011.  Dos funcionarias gubernamentales… no, creo que sería más justo describirlas como parte de lo que ya conocemos como los “gatilleros” gubernamentales, han estado dejando correr su vena histriónica y se han ido a varias oficinas del Departamento de la Familia (antes llamado “de Servicios Sociales”) a montar un espectáculo bastante patético.  Es más, voy a dejar que la siguiente descripción hable por sí misma:

“Usualmente, visten de forma impecable y elegante para cumplir con sus labores como funcionarias de la Secretaría Auxiliar para Asuntos Gubernamentales y Federales en Fortaleza.

“ […]  En esta ocasión, el outfit de María Sánchez Bras y María Fullana Hernández cambia drásticamente para estelarizar a ‘Fulana’ y ‘Mengana’, dos mujeres desempleadas que acuden de forma incógnita… a alguna oficina local del Departamento de la Familia (DF) a solicitar los servicios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), el cual les ofrece ayuda económica a las personas o familias de bajos ingresos.

“Su arribo a las oficinas—como parte del show—conlleva que vayan vestidas de forma descuidada, sin maquillaje, un moñito mal hecho y, en ocasiones, con la tira del brassiere por fuera.

“Después de todo, según ellas mismas les han explicado a algunos empleados de Familia, ‘tenemos que vestir como los clientes’.

[…]

“Ahí no queda la cosa, pues el teatro—cuya deprimente función se ha escenificado en unas 36 oficinas del DF—incluye también incurrir en un comportamiento indisciplinado.

“‘Ellas llegan, cada una por su lado, y se sientan en la sala de espera.  Esperan un ratito y de momento una—en mi caso fue la licenciada Fullana Hernández—se para y empieza a decir de forma gritona: ­«Quiero que me atiendan ahora…  Quiero que me den una emergencia».  Entonces la recepcionista trata de explicarle que tiene que hacer turno y esperar por una cita y ahí se alborota el gallinero’, dijo otra fuente, esta vez de la región de Mayagüez, donde casualmente se realizan las visitas sorpresa esta semana….

“Tras Fullana Hernández hacer su aparición estelar, entra a escena Sánchez Bras a realizar un ‘numerito’ similar.

[…]

“… una vez finalizada la actuación, Sánchez Bras y Fullana Hernández continúan tratando con arrogancia a los supervisores de las oficinas, quienes en ocasiones se han quedado con la palabra en la boca.”

(“Bochornoso espectáculo de María Sánchez Bras y María Fullana Hernández”, Primera Hora, 27 de mayo de 2011)

A simple vista, lo anterior parece la descripción de uno de esos sainetes de calle con los que Allen Funt (1914–1999) ponía—y sus miles de “herederos putativos” en todo el mundo (que en Puerto Rico van desde Efraín López Neris hasta Tita Guerrero) siguen poniendo—en aprietos a la gente común, la gente de la calle, sólo para terminar indicándole al (a la) incaut@ de turno que mirara hacia donde se ocultaba la cámara mientras le decía, “smile, you’re on Candid Camera!” (o “¡sonríe, estás en ‘La Cámara Cómica’!”, o “¡mira que ‘T-V-O’!”).  Y si las dos funcionarias en cuestión creen que con ello están haciendo un “statement” en forma de chiste, nadie (excepto tal vez, el secretario de la gobernación—el mismo que abogó en su momento por “sacar a patadas” de la Universidad de Puerto Rico a los revoltosos de izquierda, ya fuesen profesores o estudiantes, que a él lo mismo le da) se está riendo a juzgar por reacciones como la que sigue… con perdón de “Minga y Petraca”:

“‘Con ese espectáculo quedaron como «Minga y Petraca»…  Si tienen tanto guille de ser actrices, que se vayan a Hollywood en lugar de estereotiparnos a nosotros, que ya bastante que nos marginan diciéndonos «buscones», «vagos» y «cafres»’, dijo furioso y en su estilo picoso el líder comunitario Roberto ‘Papo Christian’ Pérez.

“Y es que para el vecino del residencial Manuel A. Pérez, en San Juan, el fabuloso plan teatral no es la forma adecuada de fiscalizar el servicio que se ofrece en las agencias gubernamentales.

“‘Por qué mejor no le preguntan directamente a los clientes cómo nos sentimos con el trato, en lugar de estar con este espectáculo.  Ésas no son formas… ¿qué están queriendo decir?  Que los que cogen cupones, incluyendo el montón de profesionales que quedaron desempleados con la Ley 7, somos unos indisciplinados, vulgares y sin educación.  Porque, pa’ que les quede claro, la mayoría del pueblo no somos gente como «Minga y Petraca»’, dijo Papo Christian.”

( “¿María Sánchez Bras y María Fullana Hernández se creen ‘Minga y Petraca’?”, Primera Hora, 27 de mayo de 2011)

A mí, francamente, me deja un mal sabor el que haya esa clase de funcionario de gobierno en Puerto Rico.  La clase de funcionario que se cree superior al resto de los seres humanos, la clase de funcionario que ostenta su poder y sus influencias, para “restregárselos” en la cara a quienes no tienen acceso a ese mismo poder.  Y no hay que ir muy lejos: sólo hay que recordar la burla de que fueron objeto las comunidades cercanas a la antigua base naval Roosevelt Roads en Ceiba, a manos del funcionario ostentoso e insensible que quiso zafarse del asunto con su “Such is life!” (que no fue el único en burlarse, como lo vimos a la semana siguiente).  Y ésta es la clase de funcionario público que asume una conducta enajenada de la realidad, en la que se resalta en forma burlona lo desagradable de la persona, con tal de “marcar su territorio”.  Y si esta clase de funcionario cree estar actuando en el mejor interés de los ciudadanos, e incluso se va “hasta el ñu” para justificar una maroma como ésa (como lo hizo posteriormente una de las funcionarias en cuestión—que por cierto, fue la encargada de la implantación de la famosa, o infame, Ley Número 7 de 2009)… ¡qué tal si a continuación me hace un chiste de “Pepito”!

Miren, mi gente, de que ha habido—y hay—deficiencias en los servicios que las agencias de gobierno le dan a los ciudadanos, eso no es nada nuevo.  Y en el caso de una agencia como el Departamento de la Familia, que en nuestro caso es la agencia que todo gobierno—que se enorgullezca de serlo—posee para fomentar el bienestar social y atender las necesidades de los menesterosos entre nosotros: niños, adultos, ancianos, personas con incapacidad física, personas que necesitan del apoyo de su gente para ponerse de pie y seguir adelante en la vida… ésa ha sido una realidad dolorosa por muchos años.  Y los elementos que causan ese problema—y hasta lo agrandan—siempre han estado ahí: poco personal para atender la clientela (muchas veces enorme) que viene a solicitar un servicio (problema amplificado por los efectos de la Ley Número 7 de 2009—ya expirada, por cierto), poca competencia del personal asignado a dar ese servicio (aunque aclaro: no son todos, ¿OK?), supervisión deficiente de los empleados, condiciones de trabajo que no son ni para una bestia de carga… y no sigo enumerando porque eso no es lo que quiero hacer aquí.

¿Y qué se ha hecho o se hace para atender esos elementos, para anular, o si no aliviar, su impacto, especialmente su impacto sobre esa misma clientela?

[…]

(¡Por favor, no contesten tod@s a la vez!)

[…]

(“¡No se oye!  ¡No se oye!  ¡No se oye!”)

[…]

OK, me cansé de esperar por la respuesta.  Aunque todavía tengo fe de recibir la misma algún día.  Pero en lo que llega ese día, ¿qué será lo próximo?  ¿Otra incursión de “Fulana” y “Mengana” (que ahora que se sabe a lo que van, seguramente las potenciales “víctimas” estarán en alerta)?  ¿O qué tal si envían los payasos?  ¿Y el resto del circo—con todo y animales?

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Digo, a menos que ustedes quieran que yo vuelva a lo de las “nenas” copa DD de Maripily… ¡yo sabía que no!)  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

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Donde la celebración es pura fachada

Celebration, Florida
Image via Wikipedia

¡Saludos, amigas y amigos, mi gente!

Yo creo que ahora sí que me echaron de menos, ¿no?  Pero no se asusten.  Si no he podido estar con ustedes este pasado par de semanas, es por lo que me propongo explicar a continuación.

Habrán notado que mis “status” recientes en Facebook y en Twitter reflejan que he estado atendiendo una situación familiar difícil, ocasionada por una caída que sufrió mi padre hace unas dos semanas, mientras él trataba de colocar unos adornos de Navidad en mi casa.  Como podrán suponer, eso, sumado a la presión para completar algunas de mis tareas en la oficina antes de que termine el 2010, me habían dejado con muy poco ánimo para poder escribir en este blog.

No obstante, eso no significa que yo me haya desconectado de los recientes acontecimientos en la Universidad de Puerto Rico, y en el resto del país para todos los efectos prácticos.  Y si lo vamos a ver bien, este último par de semanas nos da indicios de la clase de camino que nos queda por recorrer, en el segundo par de años del actual ciclo de gobierno puertorriqueño.  Un camino sumamente difícil y peligroso.

Pero de eso hablaremos antes de que se acabe el año.  Es más, yo creo que ésa será mi próxima entrada, la última del 2010.  Pueden contar con eso.

Comoquiera, ya que estas próximas 2 semanas dispondré de algún tiempo para descansar (¡lo que pueda!) y hacer mis cosas personales, a la vez que atiendo la situación que mencioné al comienzo, voy a tratar de compartir con ustedes algunas cosas que he encontrado en estos días.  Primera en la agenda es una situación ocurrida hace unas semanas en Celebration (28°19′12″ N, 81°32′25″ O), una comunidad planificada situada en el condado Osceola del estado de Florida.

Celebration, Florida, EE.UU. (a 21 millas o 34 kilómetros al sudoeste de Orlando; a 67 millas o 108 kilómetros al nordeste de Tampa).

Sintetizando un poco lo que aparece en esta entrada de Wikipedia (si se creían que yo me iba a referir al “otro Wiki”, ¡se han podido…!), Celebration es un experimento creado durante la década de 1990 por la corporación que nos trajo a Mickey Mouse y todo su corillo, para desarrollar una comunidad inspirada en las comunidades de las primeras décadas del Siglo 20, en terrenos cercanos a la propiedad un poco más famosa que tiene algunas millas al norte en la carretera I-4.  Celebration ocupa una cabida aproximada de más de 10-y-media millas cuadradas (28 kilómetros cuadrados), la cual alberga una población aproximada de 11,860 (11.860) habitantes según el Censo decenal del 2010 (casi 9 mil personas más que a la fecha del Censo decenal del 2000).  De esta población, casi un 94% la conforman estadounidenses de raza blanca; lamentablemente, la proporción de Latinos en Celebration es de apenas 26 centésimas del 1% (0.26% / 0,26%), mientras que la de otras “minorías” oscila alrededor del 1%.  Casi 2 de cada 3 núcleos familiares (66.5% / 66,5%) se componen de la tradicional pareja casada hombre-mujer, y casi la mitad de esos núcleos familiares (45.1% / 45,1%) son familias con hijos menores de 18 años.  Un 4.3% (4,3%) de las familias de Celebration viven por debajo del nivel de la pobreza.

De acuerdo con esta reseña en About.com, las aproximadamente 2,500 (2.500) viviendas de Celebration están agrupadas alrededor de un pequeño distrito comercial, de naturaleza peatonal.  Estos comercios están agrupados alrededor de un paseo peatonal que bordea un pequeño lago, con el fin de alentar la caminata y el disfrute al aire libre.  Muchos de los edificios en el distrito comercial tienen una apariencia “de libro de cuentos de hadas”, algo “como de Disney”, con paredes en estuco, pretiles, persianas, verandas y arcadas, mientras que las casas y los apartamentos reproducen estilos históricos tales como el colonial o el Victoriano, con todos los edificios construidos y pintados en materiales similares entre sí.  De hecho, la reseña de About.com señala que a Celebration se le suele citar como un ejemplo del llamado “nuevo urbanismo”, o sea, el diseño de comunidades habitadas mediante formas neo-tradicionales.

Vamos bien hasta aquí, ¿no?  Pero si nos dejamos llevar por lo que dice la siguiente cita, detrás hay algo más:

“Se supone que el poblado sea perfecto y que todos los residentes estén felices.  Pero—chocantemente—los periodistas revelan que debido a la falsa nieve… la música zumbada desde altavoces en el centro urbano… y una arquitectura tradicional que se acerca más a la realidad que el schlock característico, todo es falso—una fachada.…

“Una serie de eventos en la pasada semana más o menos, revelaron cuán imperfecta puede ser la vida para los 11000 residentes de un poblado de 14 años de antigüedad con un nombre que suena como un perpetuo buen rato.  Un hombre fue asesinado, el primer homicidio en la historia de Celebration.  Pocos días después, un hombre agobiado, que había perdido su empleo y había visto desplomarse su matrimonio, se mató de un balazo en una casa rodeada por barricadas policiales.

[…]

“Celebration, por supuesto, nunca ha ocupado el terreno de la ilusión, un dominio en algún lugar fuera del mundo real.  Los residentes tienen empleos y los pierden.  Tienen familias que en ocasiones se rompen.  Hay drogas, enfermedades (físicas) y enfermedades mentales.  El poblado no ha estado inmune a las penurias económicas de la nación (estadounidense), especialmente en Florida, donde los valores de las viviendas se han desplomado.  El (New York) Times se complació en informar que la sala de cine cerró el Día de Acción de Gracias, y (hoy) los precios de las viviendas son como la mitad de lo que eran durante su auge.”

Adaptado y traducido por mí de: “News flash: Celebration is not perfect”, por Robert Steuteville (The New Urban Network, 5 de diciembre de 2010).

El principal argumento del autor del artículo citado, Robert Steuteville, es que a pesar de su apariencia de felicidad y de su evocación de cosas buenas, Celebration es apenas un asentamiento humano como cualquier otro, con sus defectos y sus virtudes, con sus cosas buenas y con sus imperfecciones.  Steuteville alega que aun cuando el diseño del poblado, su mezcla de residencias, comercios y espacios públicos, tenga el propósito de aportarle al poblado un sentido de comunidad y de un ambiente social más diverso, no todos quedarán satisfechos ni felices—lo mismo que en todos los asentamientos humanos que han existido, existen y existirán alrededor del mundo, desde los comienzos de la humanidad y para siempre.  En otras palabras, Celebration no es un asentamiento humano perfecto, ni siquiera un escenario sacado de una película de Hollywood—aunque algunos de los periodistas que Steuteville menciona en la cita de arriba han osado comparar a Celebration con el poblado ficticio de “Stepford”, Connecticut, donde se desarrolla la obra de Ira Levin, “The Stepford Wives” (“Las Esposas Perfectas”) (versión de 1975, Dir. Bryan Forbes; versión de 2004, Dir. Frank Oz).  En todo caso, Celebration es un asentamiento verdadero.  Es una realidad sobre el terreno.  Y como tal es que se debe tratar.

Afortunadamente, añade Steuteville hacia el final de su artículo, la compañía de Walt Disney no estará construyendo poblados en el futuro inmediato, y eso es bueno.  O sea, que aunque—en opinión de Steuteville—tuvo sus intenciones buenas y nobles cuando desarrolló Celebration, es mejor que la compañía de Walt Disney siga con lo suyo, que es hacer películas y construir y operar parques temáticos.  O sea, ¡zapatero, a sus zapatos!

¡Y yo secundo esa moción!  Sí, porque no quiero imaginarme lo que sucedería, por ejemplo, si a la compañía de Walt Disney se le ocurriera desarrollar un poblado típico puertorriqueño (OK, estoy exagerando, pero por favor, síganme la corriente), un poblado a la usanza de los tiempos “d’enantes”, con su placita del mercado y sus ventorrillos que ofrecen generosamente los frutos de nuestra tierra, con su plaza central frente a la iglesia (y que sea la Católica, ni más ni menos), con sus casitas de madera, con su gente amable y cortés, siempre dispuesta a ayudar al prójimo…  No, that’s never gonna happen!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Aunque eso no quiere decir, “vamos a dejar el 2010 ahí”.  O por lo menos, todavía no, porque aún falta.)  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

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Vacaciones Forzadas – Dia 1

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Bueno, como habrán podido notar, la famosa “luz al final del túnel” de la que escribí ayer está ahora más lejos que nunca, luego de que no se llegara a la aprobación de medidas en la Cámara de Representantes que hubieran aliviado la crisis por falta de fondos para cubrir las nóminas de los servidores públicos como yo, en los meses de mayo y junio del año en curso. Así que ya saben lo que eso significa: QUE PUERTO RICO ESTARÁ SUMERGIDO EN UNA PROFUNDA CRISIS ECONÓMICA POR LOS PRÓXIMOS DOS MESES.

Así que la pregunta obligada es, “¿A dónde vamos desde aquí?” A corto plazo, la respuesta suena más o menos como “A las filas del desempleo, ¡porque no hay más ná’!” Había que ver la cantidad de compañeros que estuvimos durante la mañana del primero de mayo entregando nuestros formularios de seguro por desempleo, y pidiendo moratorias para los pagos de nuestras deudas.

Y mientras tanto, pues, sigue ardiendo Roma…

Pero en fin, son dos meses los que estaremos “fuera de acción”… y como le decía a uno de mis colegas, hay muchas cosas que pueden hacerse en dos meses…

(Total, me pregunto si será cierto aquello que dicen algunos, de que el pasto se ve más verde al otro lado de la verja…)

¡Seguiremos informando! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB