Algunas Cosas Que Me Llaman la Atencion

¡Hola, mi gente!  ¿Cómo están?

Pues sí, aquí estoy, luego de sobrevivir al pavo del Día de Acción de Gracias y sus secuelas, el alboroto creado por las recién concluidas “fiestas de pueblo” (que no son ni un remedo de lo que en su tiempo fueron las Fiestas Patronales en honor a la Inmaculada Concepción de María), el enredo que se formó anteayer (30 de noviembre) en la llegada del Trigésimo Segundo Medio Maratón Internacional Modesto Carrión (cuando en los últimos kilómetros del evento se formó una confusión tal que varios corredores tomaron la ruta que no era y unos corredores llegaron a la meta por una ruta y los otros corredores por otra… y aquéllos a quienes les incumbe nunca se dignan en resolver el problema que representa la falta de un control adecuado del tránsito vehicular en la ruta de la carrera… pero eso debería ser un tema para otro día)…

Eeeeeeeeeenigüei, vamo’ a’l mambo.

Lo importante es que me la pasé descansando en estos días, preparándome mentalmente para el próximo fin de semana, cuando celebro el haber llegado a lo que quiero creer que es el punto medio de mi vida (es que quiero ser optimista sobre eso; ya hablaremos sobre eso en la próxima entrada).  Una de las cosas que hice en estos días fue aprovechar una herramienta que hasta el momento me ha resultado muy valiosa.  Se trata de Bloglines.com, un portal de Internet mediante el cual ustedes se pueden poner al día con los temas que más les interesan, ya sean noticias, política estadounidense e internacional, asuntos del hogar, estilos de vida, etc.  (Por cierto, yo conocía a Bloglines.com desde octubre de 2005, pero no vine a acordarme de ese portal sino hasta que lo vi reseñado la semana pasada en uno de los newsletters de Kim Komando.)  Y una de las cosas buenas que tiene ese portal es que permite al usuario marcar aquellos artículos de su interés y publicarlos a manera de un blog (que puede hacerse público o privado, según se desee).  Como es de suponer, se me pegó esa fiebre y ahora puedo anunciarles que tengo mi blog en Bloglines.com (además del que ustedes están leyendo), al que bauticé como Lo Que Me Llama la Atención.

Notarán que en ese blog hay unos cuantos artículos interesantes que me llamaron la atención (y de ahí, el título), como la reflexión que hace el gobernador del estado de South Carolina, Mark Sanford, sobre las causas de la derrota del Partido Republicano en las elecciones presidenciales estadounidenses del 4 de noviembre de 2008 (¡hace ya casi un mes!).  Según el gobernador Sanford, la derrota de los Republicanos no se debió a que el electorado hubiera rechazado—como lo pretenderían los Demócratas y otros ideólogos de la izquierda estadounidense—los principios de impuestos más bajos, un gobierno de menor escala (y que “interfiera” menos en la vida de los ciudadanos, especialmente en la libre empresa) y una mayor libertad individual, esbozados por los ideólogos conservadores.  Más bien lo que hizo el electorado estadounidense, añade Sanford, fue rechazar a quienes hacían campaña abrazados a esos tres principios (y otros principios afines con éstos), pero fueron consecuentes en fallar de manera estrepitosa en el uso de esos mismos principios para gobernar.  En otras palabras, según el gobernador Sanford, los estadounidenses no rechazaron el conservadurismo en las urnas electorales; más bien rechazaron a quienes fingieron ser conservadores (el énfasis es mío).

Ahora bien, ¿qué propone el gobernador Sanford para que su partido recupere el norte que parece haberse perdido?  Primero, él señala que su partido debe ser consecuente en el mensaje que se le lleva al electorado, como si fuese la marca de un producto comercial; así, de la misma manera en que el fabricante de un producto X se esfuerza por fabricar un producto X mejor para aumentar sus ventas (o recuperarse si las ventas están bajando), el partido en el que él milita debe esforzarse por “producir un mejor producto” si quiere recuperar su posición “en el mercado”.  Segundo, si debe haber tal cosa como lealtad dentro de un partido político, la misma debe ser hacia las ideas y los principios básicos (como los que mencioné en el párrafo anterior) y no hacia las personas (¿personalidades?) individuales.  Y tercero, se deben buscar las soluciones a los problemas apremiantes del país, no en una sede central de gobierno (como Washington, DC, en el caso de este artículo), sino en los niveles inferiores (los estados individuales, donde se está más cerca del problema).

La cosa es que cuando terminé de leer ese artículo, pensé que por lo menos, los primeros dos planteamientos del gobernador Sanford deberían tener su aplicabilidad a la situación política de Puerto Rico.  Digo, afrontemos esto.  Los partidos políticos puertorriqueños necesitan ser consecuentes en el mensaje que le llevan al electorado, necesitan ser consecuentes en el cumplimento con las cosas que prometen, o de lo contrario pierden toda su credibilidad.  Y al igual que lo que menciona Sanford, se debe acabar con la lealtad (yo espero que eso no esté llegando al nivel de un culto) a la persona o la personalidad, como si se tratara del “salvador de la patria”—o sea, ¿el “Mesías”? (y para que lo entiendan bien quienes tienen que entenderlo, esa palabra merece usarse con mucho RESPETO)—, y en su lugar se debe regresar a la esencia de todo movimiento político, o sea, a las ideas que el mismo esboza (a lo mejor se evitan las divisiones que dicen demasiado—y nada de ello, positivo—de nuestros partidos políticos de hoy en día).

Digo, a lo mejor me equivoco, pero ésa es sólo mi opinión…

Pero bueno, basta ya de hablar de ese tema, porque hay otra cosa que me llamó la atención (y con la que quiero cerrar esta entrada de hoy).  Pero dejemos que sea mi amigo, el Sargento Viernes, quien se las narre con su es-ti-lo ú-ni-co:

Lunes, 31 de noviembre… Hacía una calor en Los Angeles… Trabajábamos durante el día en la División de Delincuentes Juveniles… Mi compañero es el Sargento Mengano de Tal… Nuestro jefe es el Capitán Zutano de Cual… Soy el Sargento José Viernes… Eran las tres de la tarde cuando mataron a Lola… Perdón… Eran las tres de la tarde cuando nos dirigimos a la Escuela Intermedia Francisca (Paca) Garmendía Domingo… a la Oficina del Director… Allí nos informaron de que un estudiante había atacado a sus compañeros de estudio tirándoles… esteeeeeeeeee… retortijones… El atacante fue descrito como cruel y despiadado… Nuestra tarea: detenerlo.

Pues sí, aunque ustedes no lo crean, la policía en una localidad del estado de Florida intervino a comienzos del mes pasado con un estudiante de escuela intermedia por estarse tirando… esteeeeeeeeee… más bien, por estar soltando sus gases intestinales en pleno salón de clase; igualmente se le imputó apagarle las computadoras a otros estudiantes que las estaban utilizando.  Ulteriormente, el chamaquito fue arrestado por los agentes locales del orden público—luego de confesar su “fechoría”—y puesto bajo la custodia de su madre… aunque habría que ver si eso no sería lo más adecuado, no sea que en su casa se la pasen… esteeeeeeeeee… haciendo alardes de su capacidad para contaminar el aire.  Digo, ¡quién sabe!  Pero por si acaso, vean esta entrada de The Huffington Post (el artículo fue publicado originalmente por The Associated Press a comienzos de noviembre pasado).

Es más, yo creo que si lo que hizo ese manganzón se tipificara como delito… ¡las cárceles de los Estados Unidos (¿qué tal las de Puerto Rico, ah?) no darían abasto con tanto “delincuente” que debe haber por ahí!

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

P.S. Antes de terminar, quiero expresar desde aquí mi pena y mi solidaridad con los centenares de víctimas (entre muertos y heridos) de los ataques terroristas del fin de semana pasado en Mumbai (antigua Bombay), India.  Que nos sirva esto como una nueva lección en el ejercicio de sobrevivir en un mundo que de la noche a la mañana se ha vuelto siniestro y peligroso, y un recordatorio de que quienes cometen actos tan salvajes como éstos, tarde o temprano responderán por los mismos.

LDB

De Huracanes y de Politicos que Cambian Cheques Sin Presentar una Identificacion

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Quiero expresar mi más sentido pesar y mi solidaridad con las víctimas de los eventos atmosféricos que han desatado su furia contra el Caribe occidental, las islas Bahamas y los estados estadounidenses en la costa del Golfo de México.  Mientras escribo esto, el cuadro que observo es devastador, sobre todo en lugares como Haití, a cuya gente no le hacía falta pasar por una tragedia de origen natural (o dos… o tres…), ya que viven en una tragedia constante, ante la pobreza extrema y el efecto amplificado de la poca voluntad política y moral de sus gobernantes para remediarla.  Y ni se diga de Cuba, a la que el más reciente fenómeno—el huracán Ike—prácticamente atravesó a lo largo de su extensión territorial.  Y si han visto las noticias más recientes que llegan desde estados como Texas y Louisiana, no hace falta decir que el impacto de Ike fue significativo.

Digo, por lo menos se salvaron los habitantes de New Orleans, ya que el “león” que esperaban que se los comiera—o sea, Gustav—no pasó de un simple rugido.  Lamentablemente, en áreas como la isla de Galveston en Texas, la mordida de Ike resultó ser un poco más fuerte que su rugido; hasta se dice que el recogido de los escombros en esa isla tardará un año, quién sabe si más.

Y por supuesto, también nos salvamos aquí en Puerto Rico—toda vez que ciclones como Fay y Gustav se originaron en sistemas de baja presión que pasaron de esa forma por Puerto Rico, antes de adquirir desarrollo ciclónico fuera de nuestras costas.  Y nos salvamos, pero no porque seamos “una isla bendecida por Dios”, como algunos charlatanes disfrazados de religiosos querrían que el mundo creyera.  (Y si fuese como ellos mismos lo pintan, ¿en qué deja eso a nuestros hermanos haitianos?  ¿O a los habitantes de las Antillas Menores?  ¿Serán todos ellos unos pecadores que se merecen el “fuego y azufre” del infierno?  ¿Se merecen hundirse en el “lodo cenagoso” del pantano?)

Pero bueno, vamos a otra breve mirada (como la de la semana pasada) al tema de las ridiculeces de los pseudolíderes políticos de Puerto Rico, y cómo éstas proveen material para los comediantes.  Muchos de mis lectores en España y América Latina reconocerán los elementos principales del siguiente chiste, que vengo escuchando desde hace unos veintitantos años.  Ahora bien, para hacerlo un poco más universal, voy a aplicar lo que yo llamo “la regla de Dragnet“: “los nombres fueron cambiados para proteger a los inocentes”…

(Y a todo esto, ¿se refiere eso de “los inocentes” a los sospechosos, por aquello de la presunción de inocencia, o a los inocentes que se creen cuanto cuento les llena el oído, como los que nos dicen estos mismos políticos cada 4 años, ah?)

Llega el Primer Mandatario del País al Banco Popular a cambiar un cheque:

-Buenos días Señorita, ¿me hace el favor de cambiarme este cheque?

-Con mucho gusto Señor, ¿me permite su identificación?

-Señorita, no traigo identificación pero soy el Primer Mandatario del País.

– Sí Señor, pero me debe mostrar una identificación, por ejemplo, su cédula de identidad con fotografía.

-Señorita, no traigo identificación pero pregunte a quien quiera, ¡¡soy el Primer Mandatario, por favor!!

-Lo siento, Señor, pero son reglas del banco. Me debe usted enseñar su identificación.

-Pues no traigo Señorita y me urge cambiar este cheque, que es para pagar mi campaña.

-Mire Señor, lo que podemos hacer es lo siguiente: El otro día vino Juan “Igor” González con el mismo problema, no traía identificación y para probar que era él, le sacaron un bate, metió varios jonrones y así comprobó que él era en verdad el gran Igor. También vino Félix “Tito” Trinidad y no traía su cédula, entonces se echó unos “rounds” con los cajeros y se noqueó a dos y así nos probó que él era en realidad Tito Trinidad. Tambien vino la Carmen Luvana… y mejor ni le cuento lo que hizo arriba del mostrador para demostrar que era ella, en todo caso… Entonces Usted puede hacer lo mismo. Haga algo para probar que usted es el Primer Mandatario del País.

El Primer Mandatario se queda pensando durante un buen rato y dice…

-Mmm… Caramba señorita, la verdad es que solo se me ocurren puras pendejadas.

-¡¡¡Perfecto, señor!!!, ¿en billetes de qué quiere que le cambien el cheque?

(Adaptado de varias fuentes)

Así que ahí lo tienen…  ¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien, y que lo que se les ocurra no sean puras… esteeeeeeeeee… ¡bobadas!

LDB