Los vientos del cambio–Versión de 2012

English: Seal of Puerto Rico Governor. Español...
English: Seal of Puerto Rico Governor. Español: Sello del Gobernador de Puerto Rico. (Photo credit: Wikipedia)

¡Hola, amigas y amigos, mi gente!  ¡Saludos a tod@s, dondequiera que estén!

Se siente en el aire, ¿no es así?  Es la sensación de que todo se acabó, de que vamos a tener un respiro—si acaso, por el momento.  Ya todo el alboroto de la campaña política para las elecciones de 2012 ha llegado a su fin (aunque algunas personas todavía no han superado la etapa de negación, pero eso ya es otra historia).

Es como si lo peor del huracán se hubiese alejado, aunque dejando una estela de escombros a su paso.  Y la estela de escombros que quedó del evento electoral que recién nos acaba de dejar fue inmensa.  Desde campañas que contaron con cada vez menos sustancia—pero a quién sorprende eso—hasta el rastro de los movimientos políticos “emergentes” con los que se quiso hacer mella en la hegemonía de los dos baluartes de la partidocracia boricua.

Sea como sea, ya los puertorriqueños rendimos nuestro veredicto: el martes 1 de enero de 2013 llega a su fin la administración del Lcdo. Luis Guillermo Fortuño Burset (PNP).  Una administración que ciertamente se recordará (si es que nos acogemos al dictamen de ”¡Prohibido olvidar!”), más por sus efectos adversos que por sus logros… digo, si los hubo y no están sepultados bajo el peso de tanto negativismo.  Pero no se puede negar que la implantación improvisada e incorrecta de políticas como la de “recuperación fiscal” que nos regaló la infame Ley 7 de 2009 (que tiró a la calle a casi 30 mil empleados públicos a la calle—y que de varias maneras, a mí me tocó muy de cerca), la caída vertiginosa de la seguridad pública a unos niveles de peligrosidad alarmantes (que casualmente, hasta llevan a cuestionar si nos estamos dejando gobernar por elementos criminales), el ataque frontal contra las instituciones sociales necesarias para el desarrollo de nuestra vida de pueblo (por supuesto que me tiene que venir a la mente el intento de desmantelar los colegios profesionales como el Colegio de Abogados) porque éstas son piedra de tropiezo para la ideología política imperante, y—sobre todo—el desfile de figuras públicas en el más amplio lucimiento de su necedad, de su bajeza, de aquello de lo que realmente están hech@s, tuvieron sus consecuencias.  Y el electorado puertorriqueño entendió que cualquiera que fuese la elección que ejercieran, tendría que vivir por los 4 años siguientes con las consecuencias de su decisión.  Buena o mala, era su decisión a fin de cuentas.

Y entonces resultó que—para sorpresa de nadie—el electorado puertorriqueño eligió al candidato del PPD, Lcdo. Alejandro García Padilla, como quien entrará en funciones de gobernador el miércoles 2 de enero de 2013—por lo menos hasta el domingo 1 de enero de 2017, si no se le ocurre buscar la reelección.  (Y aclaro que para los fines de la oración anterior, me excluyo de la frase “el electorado puertorriqueño eligió”, ya que yo no voté por el licenciado García… aunque tampoco voté por el licenciado Fortuño… pero eso es lo único que voy a decir al respecto.)  Un candidato que much@s de nosotros encontraríamos tan difícil de entender como la sonrisa de la Gioconda de Da Vinci (pa’ los que jugábamos “bolita y hoyo” con la Mona Lisa).  No es tanto que él sea tan diferente al dinámico abogado joven que junto a cierta socióloga independentista (a quien mejor dejo que sea el amigo Elco Lao quien la describa: exhibit número 425, exhibit número 786) y a un joven abogado estadoísta que encabezaría ulteriormente otra investigación (ooooooooootra más…) sobre los asesinatos policiales en el Cerro Maravilla, discutían por las tardes en la radio local los temas noticiosos del día a principios de la década del 2000.  (Sí, mi gente, extraño mucho tiempos como ése cuando yo los escuchaba, fue algo bueno mientras duró.)  Imagino que con el tiempo transcurrido desde que hizo sus pininos, él habrá ganado experiencia para saber cuándo hablar y cuándo no.  Lo único es que él parece haber abusado de esa experiencia, ya que fue poco lo que él habló durante su campaña, que sirviera para aquilatar qué clase de líder será en un futuro.  Y la tarea que tiene por delante al haber sido elegido le va a requerir hablar bastante, directamente y al grano.

Habrá que ver cómo él resolverá la crisis económica actual, sin cometer el mal hábito de sus antecesores políticamente afines, de desvestir a un santo para vestir a otro (o sea, tratar de “cuadrar” los presupuestos gubernamentales mediante préstamos—algo de lo que yo siempre he estado y estaré en contra).  Habrá que ver cómo resolverá el problema de las agencias públicas afectadas por la pérdida de sus servidores públicos, sin crear un problema mucho más grave que el que se pretendió resolver (si es que lo hubo en realidad, porque hasta yo me estoy cuestionando eso mientras escribo).  Habrá que ver cómo detiene la ola delictiva que hace que tengamos que mirar más a menudo por encima del hombro.  Habrá que ver cómo él piensa restaurar la confianza del pueblo en su gobierno, cómo piensa reconstruir los puentes rotos por la arrogancia e insolencia de quienes se sienten que por estar en el poder, pueden imponer su ley y sus normas sin que nadie les cuestione ni les oponga resistencia.

Habrá que ver si el futuro incumbente hará algo que no sea quedarse callado ante semejantes retos.  Los mismos ciudadanos que lo eligieron para asumir esa posición (y vuelvo a insistir que yo no estoy entre ellos—pero aun así, pienso estar pendiente de lo que él haga) no deben exigir menos que eso.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN DE UNA ENTRADA ANTERIOR: Por cierto, el viernes 9 de noviembre de 2012 culminó el caso civil en contra de los agentes de la Policía de Puerto Rico que se vieron involucrados en el incidente de agosto de 2007 en el que uno de ellos mató de 4 disparos al ciudadano Miguel Cáceres, mientras otro ciudadano grababa lo ocurrido en un vídeo que le dio la vuelta al mundo.  Y culminó de una manera que no creo que la hayamos visto anteriormente, cuando se le otorgó a los familiares del occiso la suma de US$11’500’000 como compensación.  ¡Once y medio millones de dólares!  Once y medio millones de dólares que no le devolverán la vida a Miguel Cáceres, ni podrán borrar el dolor que lleva 5 años marcando la vida de su familia—y tal vez no podrán ni mitigar el impacto emocional en la vida de la niña cuyo quinceañero iba a ser acompañado por el desfile de motocicletas del occiso.  Peor aún, once y medio millones de dólares que tal vez ni hagan mella en el esfuerzo que debía haberse iniciado hace rato por sanear la Policía de Puerto Rico de aquellos elementos que deshonran el uniforme y la placa, y que están en todos los niveles de su jerarquía.  Pero aun así, yo creo que esos once y medio millones de dólares deben servir de advertencia para todos los miembros de la Policía: a los buenos—y a mí me parece (aunque use el odioso cliché) que son los más—para que procuren siempre desempeñarse con prudencia, dignidad y respeto, y a los otros… para que sepan lo que puede suceder si no actúan con cuidado.


LDB

¡Cuidado! El habito de pensar puede ser muy peligroso para su salud…

Chess board with a knight and pawns illustrati...
Image via Wikipedia

“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.”
(Proverbios 12:23, Versión “Dios Habla Hoy”, CELAM, 1983)

Amigas y amigos, cualquiera diría que en el Puerto Rico de nuestros días, el que no ve las cosas como las propone la versión oficial de las mismas es considerado como un enemigo al que hay que combatir sin cuartel.  Y este último par de semanas hemos visto dos ejemplos de esa actitud oficialista en acción.

Empiezo con la censura a nueve de unas 120 caricaturas que forman parte de una exhibición que la Asociación de Caricaturistas de Puerto Rico tenía previsto exhibir en el local de la Comisión Estatal de Elecciones de Puerto Rico (CEE).  Esta censura se ejerció cuando el presidente de esa entidad gubernamental—irónicamente, la misma que está llamada a proteger la expresión libre y democrática de los ciudadanos a través del voto cada cuatro años—ordenó el retiro de las nueve caricaturas implicadas, que hacen referencia a figuras actualmente activas en la política puertorriqueñas, por razones de “contexto histórico” contrarias a la “idiosincrasia” de la CEE (whatever they mean by that!).

Menos mal que en lo que presumo que fue una muestra de dignidad (de la que evidentemente carecen muchos de nuestros funcionarios públicos hoy en día), el presidente de la Asociación de Caricaturistas, Gary Javier, decidió cancelar la exhibición en la CEE, en protesta por esta censura (vean el comunicado del señor Javier a través del sitio web de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico, ASPPRO).  Quién sabe si después de esto, a lo mejor se ejemplifica aquello que se dice de que “cuando una puerta se cierra, otra se abre”, ya que siempre habrá quien quiera acoger la muestra que la CEE quiso manipular con todo desprecio por la realidad.*  Pero todo este lío ha dejado un mal sabor en la boca colectiva puertorriqueña, como lo reflejan las  críticas que he visto de parte de Mayra Montero, las organizaciones de periodistas y fotoperiodistas de Puerto Rico, y compañeros de la blogosfera como Ordinaria, Myrisa, Ivonne, Gil C., Kofla… ¡y hasta los reporteros de El Ñame!  Un mal sabor que hace sospechar razones y motivos difíciles de entender, y que por lo demás ponen en duda la imparcialidad del organismo electoral y de su presidente.

Digo, ¿será que el presidente de la CEE tiene algún tipo de compromiso con figuras actuales del poder, para evitar que se las critique?  ¿O será que él no tiene las herramientas emocionales para lidiar con el escrutinio público de las acciones de la misma gente que le da su razón de ser a la entidad que él dirige?  Si es así, de seguro no le gustarán los espectáculos de “Los Rayos Gamma”, que por cuatro décadas, contra viento y marea, han cumplido exitosamente su misión de “ofender a todos por igual”.  O tampoco le gustarán los espectáculos de “stand-up comedy” en los que se comenta la realidad de Puerto Rico, la misma que muchos en los círculos del poder querrán barrer bajo la alfombra, porque no es consecuente con sus estrechas ideologías.

Sinceramente, a mí me da mucha pena con gente como ésa.  Pero qué se va hacer.

Caballo de ajedrez

Pero si lo de la censura a la exhibición de caricaturas en la CEE estuvo mal, peor ha estado lo sucedido esta semana en el Departamento de Educación de Puerto Rico (DEPR), cuando una asociación bona fide de empleados de esa agencia dio a conocer una presunta prohibición de la práctica del ajedrez en las escuelas públicas de Puerto Rico.  (¡!)  Según dicha asociación bona fide, un ayudante del director del programa de educación física del DEPR—un funcionario de menor jerarquía—expresó en una reunión con directores escolares que el ajedrez era “un juego sedentario” y que estaba atado a problemas de obesidad en el estudiantado escolar, por lo que se estaba prohibiendo su práctica en el sistema escolar público.

Pero entonces yo me cuestiono qué hace un funcionario de menor jerarquía en una agencia de gobierno, dictando la política pública de su agencia (y créanme que una determinación de prohibir el juego ciencia en todo el sistema escolar público de Puerto Rico es un asunto de política pública).  Ni yo mismo me disparo una maroma así donde yo trabajo—aunque más bien, puedo hacer recomendaciones de posibles políticas públicas en función de mi trabajo… que hagan caso a lo que yo recomiendo, ya eso es otra cosa.

Por supuesto, el secretario del DE tuvo que salir a la luz diciendo que eso no era cierto y que el susodicho funcionario de tercera o cuarta categoría no estaba autorizado a emitir una información en contrario.  Pero ello no ocurrió sin que antes se sonara la alarma, desde el principio.  Y nuevamente la blogosfera puertorriqueña dijo presente: Elco Lao (quien añadió ulteriormente una deliciosa secuela a su escrito original, además de incluir en el mismo información sobre Aleksandra Kosteniuk, una dama que—por lo que he visto—desafía todos los estereotipos de lo que debe ser un Gran Maestro de ajedrez),** Gil C., Ivonne (quien hizo una secuela a su comentario inicial, luego de la media vuelta del secretario del DE), y… (redoble de tambores, por favor…) nuevamente los reporteros de El Ñame.  Porque a decir verdad, una cosa como ésta es bastante cuestionable.  Es como para desalentar el que los niños desarrollen su capacidad para pensar (digo, ¿no es para eso que están se educando?), para sopesar situaciones como aquéllas con las que se encontrarán en su vida adulta y buscar la mejor manera de resolverlas.

Digo, ¿no es esa la razón de ser de un juego de tanto abolengo como el ajedrez?  Si alguien tiene dudas, permítame ilustrarle:

Propósitos Generales de la Enseñanza del Ajedrez:

  • Desarrollar en el individuo una actitud favorable hacia el ajedrez que permita apreciarlo como elemento generador de cultura.
  • Desarrollar en el individuo su potencial intelectual.
  • Garantizar al individuo la adquisición de conocimientos, habilidades y destrezas básicas necesarias para la incorporación a la vida activa.
  • Favorecer la asimilación de las características del ajedrez que contribuyen con el armonioso desarrollo intelectual, moral y ético de la personalidad.
  • Priorizar la resolución de problemas.  El aprendizaje orientado a la resolución de problemas les brinda la oportunidad de analizar, evaluar y proponer alternativas de solución a situaciones de la vida diaria.

(Adaptado del artículo, “El Ajedrez”, en Monografías.com.  La lista que estoy citando aquí se accede a través del inciso #9 en esa página.)

¿O qué tal este otro ejemplo, de una fuente casi centenaria, pero que bien nos podría educar a las generaciones de hoy en día?

“La idea fundamental del ajedrez es la estrategia en su aspecto de lucha por la vida y de combate por la victoria desinteresada y noble de la actividad personal, y eso es lo que presta duración, elevación e interés al antiguo juego.

“Que el que enseñe ajedrez no pierda nunca de vista esa idea según la cual fortalece lo que podría llamar el instinto de estrategia….  (L)a estrategia es el uso inteligente de la fuerza.  De modo que al aprender a usarla se aprende solo el principio del arte.

“La vida moderna depende del apoyo mutuo para la consecución de intentos comunes y de la competencia.  La manera de proceder en la cooperación con los demás y en el antagonismo, es, pues, un importante objeto de estudio; y es evidentemente más difícil alcanzar esos conocimientos que comportarse según la libre elección.  Se necesita aprender la obediencia tanto como la capacidad de mando; se debe conocer los propios derechos tanto como los ajenos; es preciso adquirir el valor de defender su dignidad tanto como el valor—que es más grande—, de reconocer la de los otros. Todo eso es estrategia….  Y todo esto marcha paralelamente a los principios inculcados por el uso inteligente de las piezas del ajedrez.

“Las piezas se mueven de acuerdo a reglas estrictas.  En otros juegos los adversarios pueden infringir las leyes según las cuales se desarrolla la partida; en el ajedrez no.  El jugador adquiere así el hábito de la honradez; comprende que el caballo debe moverse de tal manera, el alfil de aquella otra, y los demás trebejos de modos diferentes; comienza entonces su partida con el conocimiento completo de lo que le está permitido y le está prohibido.

“Además, las piezas del ajedrez representan una multitud; el jugador tiene que dirigirlas  y ve con claridad las ventajas de la cooperación.  Quien se encuentre al frente de una empresa desempeña la misma tarea; tiene muchos ayudantes e importa que cada cual ocupe su sitio de modo que se apoyen entre sí todos recíprocamente.  El medio de orientar la influencia de las piezas hacia un propósito común es extraordinariamente complicado; el jugador, pues, se ve precisado a resolver en cada caso un problema semejante a los que se presentan en la vida diaria.  El instructor tiene con ello buena tarea en demostrar las analogías referidas y preparar esas lecciones en formas variadas.

“El jugador lucha con otro que posee el mismo número de piezas con las mismas libertades e idénticos derechos que las propias.  El hecho reviste importancia.  Es muy difícil ser justo con el enemigo, y en el ajedrez la justicia y la igualdad es ley fundamental.  Los derechos de los adversarios están claramente definidos.  Cada jugador sabe que después de su movimiento su contrincante tendrá igual oportunidad, y este es un gran ejemplo, porque destruye la ilusión de todo privilegio natural. Los golpes se dan y se reciben, metafóricamente, bien entendido.

“En conclusión, se ve que el jugador de ajedrez debe aprender a obedecer las leyes, que es la capacidad de mando, la facultad de gobernar con sabiduría, y mientras dirige sus piezas, adquiere la idea de la defensa de sus derechos y del respeto de los ajenos, que es el resultado natural de un combate ordenado e inteligente entre dos adversarios.”

(Citado de: “El ajedrez como elemento de instrucción”, por el Dr. Emanuel Lasker, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 31 de julio de 1913.  Y como es de suponer, los énfasis los añadí con toda intención.)

Yo no sé qué piensen ustedes—a menos que se dignen en dejarme sus comentarios en la entrada o a través del botón de “¡Envíame un email!” abajo.  Pero a mí las palabras del doctor Lasker me parecen tan vigentes en las primeras décadas del Siglo 21 como lo fueron en las primeras décadas del Siglo 20.  Y esas palabras dicen mucho de la nobleza que reviste la actividad del juego de ajedrez.  Me pregunto entonces quién puede tenerle miedo a todo esto, quién puede estar en contra de todo esto, escondiéndose detrás de la excusa de que el ajedrez sea “un juego sedentario”.

¡Y vamos a darle jaque mate a esto y dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.


* ACTUALIZACIÓN (26 de septiembre de 2010): Acabo de leer en la prensa de hoy que algunas de las “víctimas” del “ataque” de los nueve dibujos “prohibidos” por la CEE por razones de “contexto histórico” y de “idiosincrasia” están dispuestas a acoger la exhibición de caricaturas de la Asociación de Caricaturistas de Puerto Rico (especialmente los presidentes del Senado y la Cámara de Representantes de Puerto Rico, Thomás Rivera Schatz y Jennifer González Colón, respectivamente).  A lo mejor resulta que—contrario a lo que se esperaría normalmente—los objetos de estas caricaturas en particular tienen la capacidad de reírse de sí mismos, de aceptar que son seres humanos que despliegan cada día a la vista del público sus defectos y virtudes, que tienen “el cuero duro” para poder aceptar las críticas, muy a diferencia de otros funcionarios como el presidente de la CEE.  ¡Que para bien sea!

** SEGUNDA ACTUALIZACIÓN (3 de abril de 2011): Yo no sé si ella se habrá enterado de que la menciono en esta entrada, pero acabo de recibir una notificación de que Aleksandra Kosteniuk está siguiendo mis mensajitos en Twitter.  Digo, para mí es un gran honor contar con su presencia en mi cuenta de Twitter… ¡y viceversa (ya que también la añadí a mi lista de “seguidos”)!  De paso, si desean seguirla y conocerla un poco mejor, aquí tienen: la cuenta de Aleksandra en Twitter y su sitio ‘web’ para los que no sabemos nyet de ruso… ¡huy, se me zafó eso!


LDB

Conoce a tu enemigo… conocete a ti mismo

Sun-tzu
Image via Wikipedia

“If you know the enemy and know yourself, you need not fear the result of a hundred battles.  If you know yourself but not the enemy, for every victory gained you will also suffer a defeat.  If you know neither the enemy nor yourself, you will succumb in every battle.”

(Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no deberás temer el resultado de cien batallas.  Si te conoces a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria lograda también sufrirás una derrota.  Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en todas las batallas.)

Sun Tzu (comandante militar chino, 544–496 antes de Cristo)
Citado y traducido de “El Arte de la Guerra” (según traducido al inglés y comentado por Lionel Giles, 1910)

¡Qué tal, mi gente!

OK, puede que parezca extraño que yo encuentre un poco de sabiduría en lo que se considera como un “manual para la guerra”, actividad del género humano con la que personalmente no simpatizo.  Sin embargo, creo que si miramos con atención la cita de arriba (y mi traducción entre paréntesis), veremos que se aplica a muchos eventos recientes (y a otros no tan recientes en los que no voy a entrar hoy—y a muchos de los eventos que aún no han ocurrido, y que ocurrirán muy a nuestro pesar).

(Aprovecho de una vez para dirigir la atención de ustedes al excelente análisis que Elco Lao hace de esta obra en su blog, aplicado al conflicto entre las organizaciones magisteriales principales de Puerto Rico.)

Por ejemplo, el paro huelgario en el sistema de la Universidad de Puerto Rico se ha estado llevando como si fuera una batalla, en la cual las fuerzas antagónicas desplegaron sus capacidades.  De una parte, un estudiantado vigoroso, lleno de vida, que aprovechó los recursos a su alcance, incluidos los adelantos tecnológicos que ya hubieran querido tener los huelguistas de 1981 o aun los de 1948 (obviamente, me refiero a Facebook, Twitter, YouTube y demás), para poder llevar su mensaje al resto de nosotros.  De la otra parte, una administración universitaria cuyo mensaje era predecible, desgastado, reflejo de una mentalidad de “guerra fría” (no muy diferente de la del bando político que la apoya—¡el que sea, siempre ha sido y será lo mismo!), que pretendió recurrir a la manipulación de la opinión pública, e incluso a la violencia, para afirmarse como “los que mandan”.

Mientras escribo esto, esta “batalla” estaba por concluir luego de que gracias a la intervención de un mediador (que se nos dice es un ex-juez de intachable reputación—la misma que parece que le falta a algunos de los participantes en el conflicto), se han podido lograr acuerdos que permitan completar el tiempo lectivo remanente.  Según yo lo veo, esto representa un triunfo para la parte estudiantil en huelga, ya que logró conseguir básicamente todos los puntos en conflicto, incluida la no enmienda a la exención de matrícula por méritos, que no se “privaticen” los recintos universitarios (algo que no creo que ocurra en los propios estados de los EE.UU., particularmente en las universidades llamadas “estatales”, contrario a la noción que algunos puedan tener) y que no se aumenten los costos de matrícula hasta tanto se analice la situación y se agoten todas las medidas que permitan hacer llegar los fondos necesarios a las arcas universitarias.  Del otro lado, la administración universitaria queda como un ejército abocado a sucumbir en cualquier batalla, al aparecer como un bando que cree conocer sus propias fuerzas y las de su enemigo, cuando en realidad no conoce ni una ni la otra.

Paso entonces a otro ejemplo.  En la entrada anterior hice referencia a la repartición de suertes que se ha estado tratando de hacer en Caguas, tras la muerte del alcalde, Hon. William Miranda Marín.  En particular hice referencia a lo siguiente:

“Total, si ha habido quien no ha esperado a que las cenizas del difunto se enfríen—porque, si entiendo bien, su última voluntad fue que lo cremaran—para empezar a hacer campaña para ocupar la silla que hoy queda huérfana, para luego asumir un martirologio que le queda demasiado grande, con cara de ‘yo no fui’.”

Lo menos que se esperaba cuando escribí eso fue la manera en la que sucederían las cosas.  Resulta que el “mártir” en este caso, el representante cameral José “Conny” Varela (PPD), quiso dar todo un espectáculo público y asumir una postura de que él no aspiraba a ocupar la silla alcaldicia recién dejada vacante, y que en su lugar apoyaba que uno de los hijos del difunto, William Miranda Torres, asumiera el puesto como lo han hecho otros alcaldes—en particular los de Orocovis y Bayamón (ambos, del PNP) y el de Carolina (PPD)—a fin de “continuar la dinastía”.  Sin embargo, a mí me parece que el legislador quiso apropiarse del concepto esbozado por Sun Tzu en la siguiente cita (nuevamente en “El Arte de la Guerra”):

“In war, practice dissimulation, and you will succeed….  Let your plans be dark and impenetrable as night, and when you move, fall like a thunderbolt….  He will conquer who has learnt the artifice of deviation.”

(En la guerra, practica el disimulo y tendrás éxito.…  Haz que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando te muevas, cae como un rayo….  El que conquiste será aquél que ha aprendido el arte de la desviación.)

Huelga decir que aparentemente, su estrategia de “caer como un rayo” le surtió efecto, cuando ante una asamblea de delegados municipales de su partido, él se presentó sorpresivamente como candidato y prevaleció sobre el mencionado descendiente alcaldesco, en una movida que lo dejó ver como una persona poco confiable, que recurrió a la mentira y al engaño para poder conseguir su parcela de poder y administrar el legado—sin dudas, innegable—del alcalde fallecido.

Tal vez el problema aquí reside en que el representante Varela no se conoce a sí mismo, tan bien como él lo cree.  Y eso, sumado al exceso de confianza, lo debe haber llevado a subestimar a su “enemigo”—su propio partido (PPD), que aun con su innegable ambivalencia ideológica, no se puede descontar—, por lo que al final de cuentas, él podría acabar sucumbiendo aun creyendo que fue el vencedor.  Pero así son las cosas.

Y así podría estar citando ejemplo tras ejemplo de situaciones en las que el conocimiento propio y el de los retos, obstáculos y demás que archivamos convenientemente con el mote de “el enemigo”—o la falta de ese conocimiento—representa el triunfo supremo o las más aplastante derrota… pero creo que estoy estirando demasiado esta entrada.  Mientras tanto, ahora que “la fiebre” (o si lo quieren, la pasión) de la Copa Mundial de Balompié (fútbol, soccer, whatever!) está en todo su apogeo, acabo de recibir una invitación para una práctica amistosa (¡!).  Así que con el permiso de ustedes, me voy a “conocer al enemigo”…  8)

Con un equipo así... ¡que se cuiden el Messi. Ronaldinho, Kaká, David B., et al.!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB