Entre una canción de cuna y la realidad

El Cañuelo, Isla de Cabras, Puerto Rico Histor...
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La semana que acaba de concluir, amigas y amigos, trajo varios acontecimientos que nos hicieron pasar por lo que los estadounidenses llamarían un “emotional rolercoaster”.

De un lado, vimos cómo el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, daba un mensaje a la asamblea legislativa y al pueblo boricua, en el cual ofrecía una reforma en los mecanismos impositivos del país.  (¡Sí!  Otra reforma contributiva, o como diría Yogi Berra… deja vu all over again!)  Un mensaje que se caracterizó por la repetición constante de un tema que parecería sacado de un comercial de un supermercado o de una financiera: “más dinero para tu bolsillo”.  (Y que de paso, me hacía pensar en otra frase sarcástica estadounidense: “Would you buy a used car from this guy?”)  Y así parece ser la cosa: más dinero para repartir entre quienes han hemos tenido que llenar como pueden podamos el vacío que dejaron 26371 servidores públicos despedidos en el último par de años—alguno que otro de los cuales ha tenido mayor éxito en buscar la manera de resolver su situación económica (si es que no ha sucumbido por completo, como lamentablemente hemos visto).  Dinero que entre otras cosas provendría de imponer un arbitrio de 4% sobre los ingresos de corporaciones foráneas que, aunque establecidas en Puerto Rico, no venden sus productos en Puerto Rico.  Dinero que se pretende que ayude a revivir la economía puertorriqueña—o al menos, eso es lo que se piensa—mediante un aumento en el consumo, especialmente ahora que la temporada de compras navideñas está, como quien dice, a la vuelta de la esquina.

Polígono de Tiro de la Policía de Puerto Rico, Isla de Cabras, Toa Baja, P.R.

Lamentablemente, del otro lado, hubo también un acontecimiento sorpresivo y desagradable, que habla demasiado mal del estado de deterioro social que se vive actualmente—mientras se distrae la atención del público en otras cosas.  Para beneficio de quienes estén leyendo esto alrededor del mundo, me estoy refiriendo al asalto del que fue objeto el área de prácticas de tiro de la Policía de Puerto Rico en un islote conocido como la “Isla de Cabras” en Toa Baja, al oeste de San Juan (indicado con la “tachuela” roja en el mapa de arriba).  Tres delincuentes vestidos de agentes policiales (aunque a la luz de los recientes eventos en los que ha habido policías implicados, creo que hay que esperar lo inesperado), con aparente conocimiento de movimientos e itinerarios (hasta sabían a qué hora hacía su ronda de vigilancia una unidad de otro cuartel), ejecutaron un audaz atraco en el que se hicieron con unas 130 pistolas y rifles—las mismas armas de fuego con las que cientos de agentes del orden público practican sus destrezas para el uso de la fuerza letal.  No conformes con ello, los atracadores quisieron violar sexualmente a una mujer policía que atendía el cuartel ubicado en el lugar, acción que, afortunadamente (gracias a Dios o a la Fuerza Suprema según cada cual la entienda), no se llegó a consumar.

Digo, si estoy en lo correcto al suponer que se trata de delincuentes relacionados con el tráfico de drogas en Puerto Rico—porque no quiero pensar en la otra posibilidad ya mencionada—, ¿así de envalentonados están que no conformes con robarse las armas, se quieren atrever a tratar de hacerle a otro ser humano, a una mujer, un daño que la destruirá como persona, pero que además destruirá su alma, su sentido de humanidad, su espíritu, para lo que le reste de su vida?  Mal estamos cuando por ahí existe quien alardea de hacerle daño a otros seres humanos, sin sentido de responsabilidad ni de las consecuencias que sus acciones habrán de ocasionar.

Por supuesto, desde lo sucedido, los responsables de la Policía nos dicen que se harán tooooodos los esfuerzos posibles por atrapar a los atracadores, o al menos tratar de evitar que estas armas sean usadas para cometer delitos, delitos en los que mucha gente inocente podría caer sin tener culpa de ello (como estamos viendo últimamente con demasiada frecuencia).  A eso, yo les podría contestar con algo así como, good luck with that! Y ciertamente, necesitarán muchísima suerte, por toneladas, para poder superar el ingenio de quienes demuestran ser más ágiles y más inteligentes—y aclaro, no por ello “más sabios”—que las fuerzas del orden público.  Sobre todo, se necesitará toda una estrategia para combatir la delincuencia, una estrategia que busque desbaratar de una buena vez y por todas el imperio que quienes se lucran del dolor humano quieren establecer en Puerto Rico (digo, si es que con la anuencia del propio gobierno—de los dos partidos principales, PPD y PNP—que dice tratar de combatirlo no lo han hecho ya, y la impresión en ese sentido no es muy favorable que digamos), una estrategia en la que se pierda el miedo a liberarse del yugo de los violentos y de los que nos quieren destruir, física y espiritualmente.

Pero mientras quienes tienen la capacidad para hacerlo se enrollan las mangas y desarrollan esa estrategia, ¿tendremos que seguir escuchando una canción de cuna que nos arrulle, que nos duerma haciéndonos sentir que todo está bien, mientras que el mundo a nuestro alrededor se cae en pedazos—tal vez con la propia anuencia de quienes nos “arrullan”?

¡Mejor lo dejamos ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

P.S.  No olviden dejarme sus comentarios, ya sea en el enlace de abajo o a través de mis emails (al final de la página).

(AUDIO DE ESTA ENTRADA: 101107_006pc)

LDB

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¡Cuidado! El habito de pensar puede ser muy peligroso para su salud…

Chess board with a knight and pawns illustrati...
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“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.”
(Proverbios 12:23, Versión “Dios Habla Hoy”, CELAM, 1983)

Amigas y amigos, cualquiera diría que en el Puerto Rico de nuestros días, el que no ve las cosas como las propone la versión oficial de las mismas es considerado como un enemigo al que hay que combatir sin cuartel.  Y este último par de semanas hemos visto dos ejemplos de esa actitud oficialista en acción.

Empiezo con la censura a nueve de unas 120 caricaturas que forman parte de una exhibición que la Asociación de Caricaturistas de Puerto Rico tenía previsto exhibir en el local de la Comisión Estatal de Elecciones de Puerto Rico (CEE).  Esta censura se ejerció cuando el presidente de esa entidad gubernamental—irónicamente, la misma que está llamada a proteger la expresión libre y democrática de los ciudadanos a través del voto cada cuatro años—ordenó el retiro de las nueve caricaturas implicadas, que hacen referencia a figuras actualmente activas en la política puertorriqueñas, por razones de “contexto histórico” contrarias a la “idiosincrasia” de la CEE (whatever they mean by that!).

Menos mal que en lo que presumo que fue una muestra de dignidad (de la que evidentemente carecen muchos de nuestros funcionarios públicos hoy en día), el presidente de la Asociación de Caricaturistas, Gary Javier, decidió cancelar la exhibición en la CEE, en protesta por esta censura (vean el comunicado del señor Javier a través del sitio web de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico, ASPPRO).  Quién sabe si después de esto, a lo mejor se ejemplifica aquello que se dice de que “cuando una puerta se cierra, otra se abre”, ya que siempre habrá quien quiera acoger la muestra que la CEE quiso manipular con todo desprecio por la realidad.*  Pero todo este lío ha dejado un mal sabor en la boca colectiva puertorriqueña, como lo reflejan las  críticas que he visto de parte de Mayra Montero, las organizaciones de periodistas y fotoperiodistas de Puerto Rico, y compañeros de la blogosfera como Ordinaria, Myrisa, Ivonne, Gil C., Kofla… ¡y hasta los reporteros de El Ñame!  Un mal sabor que hace sospechar razones y motivos difíciles de entender, y que por lo demás ponen en duda la imparcialidad del organismo electoral y de su presidente.

Digo, ¿será que el presidente de la CEE tiene algún tipo de compromiso con figuras actuales del poder, para evitar que se las critique?  ¿O será que él no tiene las herramientas emocionales para lidiar con el escrutinio público de las acciones de la misma gente que le da su razón de ser a la entidad que él dirige?  Si es así, de seguro no le gustarán los espectáculos de “Los Rayos Gamma”, que por cuatro décadas, contra viento y marea, han cumplido exitosamente su misión de “ofender a todos por igual”.  O tampoco le gustarán los espectáculos de “stand-up comedy” en los que se comenta la realidad de Puerto Rico, la misma que muchos en los círculos del poder querrán barrer bajo la alfombra, porque no es consecuente con sus estrechas ideologías.

Sinceramente, a mí me da mucha pena con gente como ésa.  Pero qué se va hacer.

Caballo de ajedrez

Pero si lo de la censura a la exhibición de caricaturas en la CEE estuvo mal, peor ha estado lo sucedido esta semana en el Departamento de Educación de Puerto Rico (DEPR), cuando una asociación bona fide de empleados de esa agencia dio a conocer una presunta prohibición de la práctica del ajedrez en las escuelas públicas de Puerto Rico.  (¡!)  Según dicha asociación bona fide, un ayudante del director del programa de educación física del DEPR—un funcionario de menor jerarquía—expresó en una reunión con directores escolares que el ajedrez era “un juego sedentario” y que estaba atado a problemas de obesidad en el estudiantado escolar, por lo que se estaba prohibiendo su práctica en el sistema escolar público.

Pero entonces yo me cuestiono qué hace un funcionario de menor jerarquía en una agencia de gobierno, dictando la política pública de su agencia (y créanme que una determinación de prohibir el juego ciencia en todo el sistema escolar público de Puerto Rico es un asunto de política pública).  Ni yo mismo me disparo una maroma así donde yo trabajo—aunque más bien, puedo hacer recomendaciones de posibles políticas públicas en función de mi trabajo… que hagan caso a lo que yo recomiendo, ya eso es otra cosa.

Por supuesto, el secretario del DE tuvo que salir a la luz diciendo que eso no era cierto y que el susodicho funcionario de tercera o cuarta categoría no estaba autorizado a emitir una información en contrario.  Pero ello no ocurrió sin que antes se sonara la alarma, desde el principio.  Y nuevamente la blogosfera puertorriqueña dijo presente: Elco Lao (quien añadió ulteriormente una deliciosa secuela a su escrito original, además de incluir en el mismo información sobre Aleksandra Kosteniuk, una dama que—por lo que he visto—desafía todos los estereotipos de lo que debe ser un Gran Maestro de ajedrez),** Gil C., Ivonne (quien hizo una secuela a su comentario inicial, luego de la media vuelta del secretario del DE), y… (redoble de tambores, por favor…) nuevamente los reporteros de El Ñame.  Porque a decir verdad, una cosa como ésta es bastante cuestionable.  Es como para desalentar el que los niños desarrollen su capacidad para pensar (digo, ¿no es para eso que están se educando?), para sopesar situaciones como aquéllas con las que se encontrarán en su vida adulta y buscar la mejor manera de resolverlas.

Digo, ¿no es esa la razón de ser de un juego de tanto abolengo como el ajedrez?  Si alguien tiene dudas, permítame ilustrarle:

Propósitos Generales de la Enseñanza del Ajedrez:

  • Desarrollar en el individuo una actitud favorable hacia el ajedrez que permita apreciarlo como elemento generador de cultura.
  • Desarrollar en el individuo su potencial intelectual.
  • Garantizar al individuo la adquisición de conocimientos, habilidades y destrezas básicas necesarias para la incorporación a la vida activa.
  • Favorecer la asimilación de las características del ajedrez que contribuyen con el armonioso desarrollo intelectual, moral y ético de la personalidad.
  • Priorizar la resolución de problemas.  El aprendizaje orientado a la resolución de problemas les brinda la oportunidad de analizar, evaluar y proponer alternativas de solución a situaciones de la vida diaria.

(Adaptado del artículo, “El Ajedrez”, en Monografías.com.  La lista que estoy citando aquí se accede a través del inciso #9 en esa página.)

¿O qué tal este otro ejemplo, de una fuente casi centenaria, pero que bien nos podría educar a las generaciones de hoy en día?

“La idea fundamental del ajedrez es la estrategia en su aspecto de lucha por la vida y de combate por la victoria desinteresada y noble de la actividad personal, y eso es lo que presta duración, elevación e interés al antiguo juego.

“Que el que enseñe ajedrez no pierda nunca de vista esa idea según la cual fortalece lo que podría llamar el instinto de estrategia….  (L)a estrategia es el uso inteligente de la fuerza.  De modo que al aprender a usarla se aprende solo el principio del arte.

“La vida moderna depende del apoyo mutuo para la consecución de intentos comunes y de la competencia.  La manera de proceder en la cooperación con los demás y en el antagonismo, es, pues, un importante objeto de estudio; y es evidentemente más difícil alcanzar esos conocimientos que comportarse según la libre elección.  Se necesita aprender la obediencia tanto como la capacidad de mando; se debe conocer los propios derechos tanto como los ajenos; es preciso adquirir el valor de defender su dignidad tanto como el valor—que es más grande—, de reconocer la de los otros. Todo eso es estrategia….  Y todo esto marcha paralelamente a los principios inculcados por el uso inteligente de las piezas del ajedrez.

“Las piezas se mueven de acuerdo a reglas estrictas.  En otros juegos los adversarios pueden infringir las leyes según las cuales se desarrolla la partida; en el ajedrez no.  El jugador adquiere así el hábito de la honradez; comprende que el caballo debe moverse de tal manera, el alfil de aquella otra, y los demás trebejos de modos diferentes; comienza entonces su partida con el conocimiento completo de lo que le está permitido y le está prohibido.

“Además, las piezas del ajedrez representan una multitud; el jugador tiene que dirigirlas  y ve con claridad las ventajas de la cooperación.  Quien se encuentre al frente de una empresa desempeña la misma tarea; tiene muchos ayudantes e importa que cada cual ocupe su sitio de modo que se apoyen entre sí todos recíprocamente.  El medio de orientar la influencia de las piezas hacia un propósito común es extraordinariamente complicado; el jugador, pues, se ve precisado a resolver en cada caso un problema semejante a los que se presentan en la vida diaria.  El instructor tiene con ello buena tarea en demostrar las analogías referidas y preparar esas lecciones en formas variadas.

“El jugador lucha con otro que posee el mismo número de piezas con las mismas libertades e idénticos derechos que las propias.  El hecho reviste importancia.  Es muy difícil ser justo con el enemigo, y en el ajedrez la justicia y la igualdad es ley fundamental.  Los derechos de los adversarios están claramente definidos.  Cada jugador sabe que después de su movimiento su contrincante tendrá igual oportunidad, y este es un gran ejemplo, porque destruye la ilusión de todo privilegio natural. Los golpes se dan y se reciben, metafóricamente, bien entendido.

“En conclusión, se ve que el jugador de ajedrez debe aprender a obedecer las leyes, que es la capacidad de mando, la facultad de gobernar con sabiduría, y mientras dirige sus piezas, adquiere la idea de la defensa de sus derechos y del respeto de los ajenos, que es el resultado natural de un combate ordenado e inteligente entre dos adversarios.”

(Citado de: “El ajedrez como elemento de instrucción”, por el Dr. Emanuel Lasker, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 31 de julio de 1913.  Y como es de suponer, los énfasis los añadí con toda intención.)

Yo no sé qué piensen ustedes—a menos que se dignen en dejarme sus comentarios en la entrada o a través del botón de “¡Envíame un email!” abajo.  Pero a mí las palabras del doctor Lasker me parecen tan vigentes en las primeras décadas del Siglo 21 como lo fueron en las primeras décadas del Siglo 20.  Y esas palabras dicen mucho de la nobleza que reviste la actividad del juego de ajedrez.  Me pregunto entonces quién puede tenerle miedo a todo esto, quién puede estar en contra de todo esto, escondiéndose detrás de la excusa de que el ajedrez sea “un juego sedentario”.

¡Y vamos a darle jaque mate a esto y dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.


* ACTUALIZACIÓN (26 de septiembre de 2010): Acabo de leer en la prensa de hoy que algunas de las “víctimas” del “ataque” de los nueve dibujos “prohibidos” por la CEE por razones de “contexto histórico” y de “idiosincrasia” están dispuestas a acoger la exhibición de caricaturas de la Asociación de Caricaturistas de Puerto Rico (especialmente los presidentes del Senado y la Cámara de Representantes de Puerto Rico, Thomás Rivera Schatz y Jennifer González Colón, respectivamente).  A lo mejor resulta que—contrario a lo que se esperaría normalmente—los objetos de estas caricaturas en particular tienen la capacidad de reírse de sí mismos, de aceptar que son seres humanos que despliegan cada día a la vista del público sus defectos y virtudes, que tienen “el cuero duro” para poder aceptar las críticas, muy a diferencia de otros funcionarios como el presidente de la CEE.  ¡Que para bien sea!

** SEGUNDA ACTUALIZACIÓN (3 de abril de 2011): Yo no sé si ella se habrá enterado de que la menciono en esta entrada, pero acabo de recibir una notificación de que Aleksandra Kosteniuk está siguiendo mis mensajitos en Twitter.  Digo, para mí es un gran honor contar con su presencia en mi cuenta de Twitter… ¡y viceversa (ya que también la añadí a mi lista de “seguidos”)!  De paso, si desean seguirla y conocerla un poco mejor, aquí tienen: la cuenta de Aleksandra en Twitter y su sitio ‘web’ para los que no sabemos nyet de ruso… ¡huy, se me zafó eso!


LDB

Y ahora nos toca a nosotros

¡Saludos, mi gente!

Aquí de nuevo, después de recesar involuntariamente por una semana, pero (como lo explicaré más adelante, si me tienen un poco de paciencia)* no es por lo que ustedes puedan haber pensado.

Y ciertamente, los acontecimientos de la semana pasada dan pie a que se piense lo peor.  En una semana en la que se han dado acontecimientos dramáticos como las vistas senatoriales en Washington, D.C., sobre el nombramiento de la jueza apelativa federal Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de los Estados Unidos—de las cuales, a mi entender, ella salió airosa y con excelentes probabilidades de ser confirmada, aunque a algunos retrógradas recalcitrantes les moleste (y les seguirá molestando) que “una latina sabia”, un ser perteneciente a una minoría dos minorías (como mujer y como hispana) sea capaz de acceder a los altos círculos del poder estadounidense—, los puertorriqueños nos hemos visto sorprendidos con la noticia de que ha habido una alta incidencia de casos relacionados con el contagio con el virus de influenza A-H1N1 (influenza o gripe porcina).  Una influenza que en un principio se pensó que (por observarse los primeros casos en México y en los estados de Texas y California) no afectaría a Puerto Rico, ya que las autoridades locales decían que todo estaba bien y que “no había manera” de que alguien en Puerto Rico se fuese a contagiar con el virus.

Evidentemente, no todo el mundo estuvo de acuerdo con la afirmación oficial de que “todo está bien”, ¿pero qué importaba eso entonces?  Lo importante era que había una semblanza de normalidad, de que el gobierno estaba atento a la crisis que se avecinaba.  Aun cuando se informó el primer caso sospechoso de contagio con el virus (un hombre de 39 años que había estado en un crucero por el Caribe a mediados de mayo de 2009), la impresión general era que el gobierno puertorriqueño estaba manejando la crisis adecuadamente…

… hasta la semana pasada, cuando se informó de la primera muerte atribuida al contagio con el virus, junto con unos 35 contagios confirmados y 290 contagios probables.

Y después se informó de la segunda muerte

Y entonces se informó de la tercera muerte

Y ya para el sábado 18 de julio, se informaba de hasta 19 muertes sospechosas de resultar del contagio con el virus A-H1N1, 52 contagios confirmados y 496 contagios probables (y esta última cifra representa un aumento de 71% en el número de contagios probables en apenas cuatro días).

Y eso, que se nos decía que “todo estaba bien”, que “era poco probable” que alguien en Puerto Rico se fuera a contagiar del virus A-H1N1, a pesar de los efectos que este virus estaba ocasionando en otros países, como México (cuya economía se vio seriamente afectada, según se lo escuché decir al cónsul mexicano en San Juan en una entrevista radial).  ¡Y miren dónde estamos en estos momentos!

¿Y cuál es la estrategia que se está utilizando al momento en el que escribo para manejar la situación de la gripe porcina en Puerto Rico?  A juzgar por lo que Edwin Vázquez—quien ha seguido de cerca esta situación desde el principio—ha escrito acertadamente en su blog, Cargas y Descargas (que les recomiendo encarecidamente que lo visiten), la misma se reduce a dos palabras: improvisación e histeria.  Mal manejo de la información pública sobre la incidencia de la gripe porcina—si no una completa desinformación—, falta de un liderato efectivo de parte de quienes tienen que manejar la crisis (sobre todo, si se tiene en cuenta que quien dijo que “todo estaba bien” fue el Dr. Jaime Rivera Dueño, designado por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset para dirigir el Departamento de Salud,** y que dicho funcionario, ante potenciales conflictos que auguraban el fracaso de su nombramiento, tuvo que renunciar a su candidatura para que no se la fueran a “colgar”), y varias otras instancias que reflejan que no es que la mano izquierda no sabe lo que hace la mano derecha… ¡más bien la mano izquierda ni sabe, ni le importa tres pepinos, que existe la mano derecha… y viceversa!  PUNTO.  ¡Eso no pare más!

Con un cuadro como ése, cualquier persona se confunde y comienza a improvisar medidas que a la larga le fallan al sentido de responsabilidad que todos debemos tener, tanto en lo individual como en lo que respecta a la sociedad en la que vivimos.  Es más, aún recuerdo cuando se mencionaba apenas hace un par de meses el problema que resultó de que la medicina que se utiliza para tratar este tipo de infección (Tamiflu) llegó a escasear en algunas regiones de la Isla, porque algunas personas lo estaban aprovechando como un “preventivo” para una posible infección, en lugar de dejársela a quienes la necesitarían verdaderamente en un futuro evento de infección.  Pero así es alguna gente…

En fin, que después de ver cómo la influenza A-H1N1 se ha estado dispersando por casi todo el mundo, de ver cómo se han afectado económica y socialmente las poblaciones de los países que se han visto afectados, de escuchar cada vez más el grito de “ahí viene el lobo”… ahora es que nos toca a nosotros enfrentar al lobo.  Y muy a pesar de los pesares, de la improvisación y de la histeria… ¡lo venceremos, y saldremos adelante!

¡Y vamos a dejarlo ahí, que yo no quiero contagiarme con el virus ése!  Ahora, más que nunca, CUÍDENSE MUCHO y pórtense bien.  Hasta luego.


* OK, aquí viene la explicación que les prometí: Sucede que la que correspondería a esta entrada iba dirigida originalmente hacia la presunta revelación, por parte de Jordan (Jordy) Chandler, de que la acusación que hizo en 1993 contra el recién fallecido “Rey del Pop”, Michael Jackson, había sido fabricada por él y por su padre con el fin de sacarle dinero al entertainer, y que los supuestos hechos en los que el cantante habría sostenido relaciones íntimas orales con el chamaquito de entonces (un manganzón de 26 años de edad al 2009) nunca ocurrieron.  La cosa es que mientras yo buscaba aquí y allá información que pudiera citar, me topé con esta entrada en Snopes.com, la cual califica la supuesta confesión del joven (quien actualmente está separado de su padre, luego de que éste lo agrediera con un objeto contundente en 2005 ó 2006) como falsaRepito: ¡FALSA!  Los responsables de la página de Snopes.com atribuyen su determinación a lo que ellos denominan como un comunicado pobremente fraseado que fue reproducido al pie de la letra en muchos blogs, y a que no habían encontrado mención alguna en los medios noticiosos sobre la supuesta confesión (o alguna otra declaración de Chandler, para los efectos), en medio de la barahúnda noticiosa posterior al fallecimiento de Jackson (y no tengo que explicar a qué me refiero con eso).  (Me pregunto qué opinan ahora en Snopes.com de la cantidad de medios internacionales que publicaron la nota en sus páginas de Internet—como El Universal de Caracas, por citar un ejemplo—, y aún así habría que cuestionarse si esos medios internacionales se dieron a la tarea de verificar la nota antes de publicarla.)  Siendo ése el caso, decidí eliminar lo poco que yo había empezado a escribir sobre el tema, y con ello, darle un breve receso de una semana al blog.

** Para beneficio de quienes que no lo conocieron, o para quienes tienen tanta memoria como la que tiene un pececito… o para quienes tienen tanta memoria como la que tiene un pececito… o para quienes tienen tanta memoria como la que tiene un pececito… o para quienes tienen (¡y dale, que es tarde!), el Dr. Jaime Rivera Dueño fue Secretario de Salud de Puerto Rico entre los años 1977 y 1984, durante los dos cuatrienios del gobernador Carlos Romero Barceló.  (Y como mencioné en la entrada a la que me refería hace un momento, “ciertamente las cosas en Puerto Rico han cambiado bastante desde [su] incumbencia original”.)  Rivera Dueño también dirigió el Instituto del SIDA de San Juan (entre 1988 y 1993), contra el cual se cometió un fraude con dineros federales ascendentes a US$2200000; sin embargo, aunque otros funcionarios de la misma entidad fueron a prisión, Rivera Dueño nunca pudo ser acusado de delito alguno en el foro federal.  (Y aquí está la fuente de estos datos.)


P.S.  Voy a aprovechar esta post data para referirme a la partida a la eternidad del legendario periodista y presentador noticioso estadounidense, Walter Cronkite, ocurrida la noche del 17 de julio de 2009 a la edad de 92 años.  Periodista sumamente talentoso, fue testigo de—y ayudó a los estadounidenses a buscarle el sentido a—muchos de los momentos cruciales en la historia de su país y del mundo en el Siglo 20.  Entre éstos estuvieron la carrera espacial entre los EE.UU. y la (entonces) Unión Soviética, de cuya culminación con la llegada de la misión Apolo 11 a la Luna se cumplen 40 años el día en que escribo esto (20 de julio de 2009); el magnicidio del presidente John F. Kennedy; y el atolladero estadounidense en su intervención militar contra las fuerzas comunistas en el sudeste asiático, o lo que todos conocemos como la “guerra” de Vietnam (la misma que según las estadísticas oficiales, le costó la vida a 58193 soldados estadounidenses, 345 de los cuales eran puertorriqueños).  Tanta fue su credibilidad que se le ha llamado, “el hombre más confiable en los Estados Unidos”… ¡y ya eso es mucho decir!  Su partida deja entonces un vacío bien grande, difícil de llenar en un mundo en el que se valora más la apariencia que la experiencia, en el que la parte más importante de la noticia… ¡es hacer de ella un show!  Difícil, tal vez… pero no creo que sea imposible.  And that’s the way it is!


LDB